viernes, 17 de septiembre de 2010

La lucha contra el estigma: atreviéndonos a dar la cara

"I am not proud of being a whore, but I am proud of not being ashamed"
("No estoy orgullosa tanto de ser una prostituta como de no avergonzarme por ello")


"L", una prostituta anónima



Otro de los problemas más importantes al que nos enfrentamos las personas relacionadas con el mundo de la prostitución es el rechazo social que padecemos -el llamado "estigma"- que se traduce en una discriminación automática. Ante los ojos de ciertas personas cualquiera que esté vinculado con la prostitución lo pierde todo, da igual la valía que demuestre o las explicaciones que dé, de una vez nos ponen la etiqueta de "guarra" o "pervertido" y a partir de ahí estamos condenados.

Éste ha sido el principal motivo de que este fenómeno haya permanecido oculto durante tanto tiempo, la prostitución cuenta con muy mala prensa y el mero hecho de hablar de ella ya causa incomodidad. ¿Qué hemos hecho siempre putas y puteros para evitar el castigo social? Pues escondernos, es la única opción que se nos presentaba, tratar de disimular lo que hacíamos: el anonimato, la invisibilidad, la "discrección". Sabemos que el mundo que nos rodea NO NOS VA A ENTENDER, no tendremos tan siquiera la opción de defendernos... así que lo que hacemos es fingir no existir.

Si bien individualmente ésta ha sido una estrategia completamente válida ya que no había otra manera de sobrevivir socialmente, también es cierto que ha contribuido a reforzar esa imagen tan negativa que tenemos como grupo. Cuando existe un colectivo que rehúsa salir a la luz pública el mundo no se detiene, sino que son otros grupos (generalmente con intereses opuestos) los que dan su versión de los hechos. "El que calla otorga", como decimos por aquí.

La lucha que mantengo a favor de la normalización social de la prostitución es la lucha por la igualdad, para que ninguna persona sea a priori considerada ni más ni menos que otra. Mientras seamos discriminados por ejercer/solicitar la prostitución no podremos estar hablando de IGUALDAD DE OPORTUNIDADES.



Han existido muchos otros grupos sociales víctimas de los prejuicios, a los que se les presuponía una capacidad inferior (negros), una innata inmadurez o necesidad de protección (mujeres), o un comportamiento obsceno, desviado, peligroso para la convivencia y el orden público (homosexuales). ¿Cómo lograron ir siendo aceptados, qué camino siguieron para ser tratados como IGUALES que es lo mismo que nosotros deseamos? Pues no resignarse, sino dar el callo y demostrar que eran PERSONAS NORMALES (a veces realizando esfuerzos extraordinarios, más allá de los comúnmente exigidos), con preocupaciones normales, con gustos normales, con vidas normales.

Las prostitutas y sus parejas comerciales (pueden llamarnos puteros, a mí no me molesta) estamos comenzando a VISIBILIZARNOS, a mostar que no somos más diferentes de lo que puede ser cualquier compañero de trabajo, vecino o incluso familiar directo suyo. De hecho muchas veces lo somos, ustedes conviven diariamente con nosotros, ¿el hecho de mantener relaciones sexuales a cambio de dinero necesariamente ha de convertirnos en peores personas?

Como todo el mundo nosotros tenemos nuestros hobbys, nuestras ideas políticas, nuestras familias... Que no somos marcianos, vaya. Vean el siguiente vídeo en el que varias chicas dan la cara sin complejos, ¡bravo por ellas!





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lunes, 13 de septiembre de 2010

Los abusos policiales en la prostitución callejera: el relato de Sonia Sánchez

"Nos gustaría tener una completa despenalización de la prostitución y querríamos contar con un tipo de situación legal que impidiera que la policía, o cualesquiera otros, pudieran hacer nada contra las prostitutas"

Pia Covre, prostituta italiana



Una de las mayores dificultades que tengo es la de trasladar los problemas, inquietudes y deseos reales de las prostitutas a aquella parte de la sociedad que no mantiene un contacto directo con la prostitución. Para no pocas personas ésta es una realidad completamente desconocida, pero que curiosamente siempre creen conocer muy bien. Hablo con mucha gente que me confiesa nunca haber tratado directamente con una prostituta, proxeneta o cliente. Sin embargo afirman con una fe cuasi religiosa que estas mujeres no están ahí porque quieren, que los chulos las obligan y que los clientes las tratamos como a trapos.

Yo no soy un hombre de fe, sino de ciencia. Yo creo en lo demostrable, en lo que puedo ver, oir y tocar. Es por ello que siempre que puedo doy voz a las protagonistas de la prostitución en este blog, por eso me gustan tanto los artículos escritos por prostitutas, las entrevistas que las hacen o los reportajes, documentales y programas en los que salen. Mientras ustedes no hagan como un servidor y se pasen las tardes con estas chicas, la mejor manera de conocer la prostitución es mediante los testimonios como el que el hoy les traigo.

En el siguiente video podrán oir una historia que verdaderamente merece ser escuchada, se trata de un breve pero impactante relato sobre las CONDICIONES REALES que han de soportar las mujeres que ejercen la prostitución callejera. Quien habla es Sonia Sánchez, ex prostituta argentina, quien junto a Somaly Mam es la única prostituta que conozco que haya abrazado las ideas abolicionistas. Bien, como ustedes saben yo no comparto estas tesis, pero eso no significa que su experiencia no sea válida. Vean cómo habla con el corazón:





¿Qué tal? ¿Cómo se les ha quedado el cuerpo? Sus palabras son brutales, se la nota llena de rabia y odio como confiesa reiteradamente. ¿Y puede usted seguir puteando tras haberla escuchado?, se preguntará alguno de ustedes. Y yo les contestaré, ¿han entendido a esta mujer? ¿de qué se queja ella, de la prostitución en sí misma o de las condiciones en las que la estuvo ejerciendo? He escogido este video precisamente porque muestra, con toda claridad, que el PRINCIPAL PROBLEMA que sufren estas mujeres no es otro que los abusos policiales como he venido denunciando en múltiples ocasiones y especialmente en las últimas entradas.

Sonia Sánchez nos cuenta cómo la única manera de evadir la prisión consistía en el pago de un soborno a los funcionarios policiales. Debido a que este pago se ha sistematizado en varias zonas en las que se ejerce la prostitución y los agentes pasan regularmente a cobrar sus emolumentos de las chicas, suelo referirme a ellos como proxenetas.



Cuando yo pido una regulación de la prostitución lo hago con la esperanza de que, entre otras cosas, sirva para dotar de una mayor protección legal a estas personas. Las extralimitaciones policiales contra las prostitutas no son patrimonio exclusivo de los países subdesarrollados de latinoamérica o del sureste asiático, sino que también son muy comunes en nuestro propio país. ¿Por qué sucede esto, por qué este colectivo es especialmente vulnerable ante los desmanes policiales? Pues porque existe la idea de que como son putas no son personas "normales", así que no pueden gozar ni del trato ni de los derechos de los que todos disfrutamos. Decirlo así suena a barbaridad, pero es como piensa cierta gente. Cuando lo hace un grupo de vecinos pues hombre, no es agradable que las insulten o la emprendan a pedradas con ellas, pero ahí se queda la cosa. Más preocupante es cuando, desde el poder público, se dan órdenes expresas de hacerles la vida imposible a las chicas.

Y es ésto de lo que cada vez voy estando más convencido, de que los atropellos que padecen están amparados cuando no promovidos por las propias autoridades. La señora Sánchez habla de "sistema fiolo" (fiolo es proxeneta en Agentina) pues mientras la policía se las llevaba presas durante tres semanas, otras chicas salían en apenas una hora dado que pagaban una coima (un soborno). Pero ellas eran muy rebeldes, se resistían a pagar. Cuando estuve en Colombia varias chicas de la calle me dijeron que preferían salir corriendo cuando llegaban los "tombos" (policía, en Colombia) que darles un solo peso, y no era por el dinero sino por PRINCIPIOS. Entre las muchas cosas que me encantan de las chicas de la calle es su tremendo ORGULLO, no dejan que nadie las pise ni quede por encima de ellas.

En España, durante el franquismo, la policía se llevaba detenidas a las prostitutas callejeras durante dos semanas (las llamadas "quincenarias"). Hoy en día todavía sigue practicándose este tipo de detención completamente ilegal, hace año y pico una de mis niñas más queridas se tragó los 15 días enteritos por negarse a pagar la "coima". No obstante la policía se ha civilizado un poco, por lo general ahora cuando las detienen lo hacen respetando el plazo establecido constitucionalmente (72 horas) y, al menos formalmente, presentan algún cargo contra ellas (delitos contra la salud pública, relativos a la prostitución (?), de favorecimiento de la inmigración ilegal, etc).

Esta prostituta está siendo secuestrada (una detención no es más que un secuestro realizado por un uniformado) en plena vía pública. Un fenómeno curioso es que la violencia contra las mujeres es ejercida, en no pocas ocasiones, por otras mujeres.



Normalmente tras un primer "aviso" la mayoría "se suavizan" y se avienen a llegar a un "acuerdo" con los policías, que como he dicho por activa y por pasiva son los únicos proxenetas de estas chicas. Las secuestran en las comisarías, allanan sus moradas, amenazan con tomar represalias contra sus familiares... a quien más temen es a la policía, que las tiene ATERRORIZADAS. Ahora bien, algunas deben estar hechas de una pasta especial y en vez de amilanarse se enfrentan a ellos, no les tienen miedo. Su actitud me parece encomiable, de lo peor que a uno le puede pasar es tener que vivir amedrentado. A corto plazo pagan muy caro su desafío, como cuenta Sonia las condiciones en las que las tienen son durísimas (duermen en el suelo, no tienen agua caliente y a veces ni siquiera comida, es lo mismo que pasa EXACTAMENTE en España), quien no lo haya vivido no puede ni imaginárselo. Pero cuando ya llevan mucho tiempo así la policía acaba cansándose y las deja en paz, mientras que a las chicas más dóciles las toman la medida y acaban exigiéndolas más dinero y servicios gratis.

La prostitución no es sólo realizar actos sexuales por dinero, hay que saber muchas más cosas para desenvolverse en este mundo. Todas las chicas me cuentan cómo, al conocer a tantas personas distintas, aprenden mucho de psicología humana. Una de las habilidades claves que hay que tener es don de gentes, saber tratar con las personas y muy especialmente con la policía. ¿Qué me cuentan ellas? Que hay que perderles el respeto, que ellos no son más que unos civiles (o "niñatos") con uniforme. Con ellos sí se produce una auténtica "relación de poder", dicen que es preciso mostrarse desagradable, grosera e irreverente. Tienen respuestas para todo: ¿dónde vives? en la calle, en un cubo de basura, ¿tienes novio? sí, y me folla muy bien, ¿qué haces con el dinero? me lo como. Jajaja, pero qué bien me lo paso con ellas. A los policías ni agua y, si tienen sed, polvorones.

Yo, por principios, estoy con estas chicas: CON TERRORISTAS NO SE NEGOCIA. Sin embargo tampoco puede uno mostrarse inflexible, hay que reconocer que si el pago no es excesivo se pueden ahorrar muy malos tragos y no todas tienen ese temple. Así que considero que depende de la situación, que hay que valorar los pros y los contras de cada caso: si la chica va a estar poco tiempo es mejor que no se complique la vida y pague a la policía, que no se busque problemas. Hay que tener los ovarios muy bien puestos para pasar tantos días a la sombra, ni siquiera sé si yo mismo podría. Desde la comodidad de mi hogar creo que sí, pero hasta que uno no pasa por eso no sabe cómo es...

Los proxenetas, como los que rodean a esta prostituta, actúan siempre en grupo. Sus actividades criminales no se limitan a la extorsión a prostitutas, sino que contemplan una variada gama de delitos: robos, chantajes, drogas...



Regresando a la historia de Sonia, espero que su testimonio sirva para sensibilizarles acerca de los abusos que soportan estas mujeres. Me gustaría que tomen consciencia de que prácticas como la que denuncia son corrientes en este mundo, no son acciones aisladas, sino que se repiten reiteradamente en el espacio y en el tiempo. Cuando a una persona la llenan de odio y dolor revienta como ha hecho Sonia, a menudo sin tener claro quienes son sus amigos y quienes no: ella odiaba a sus compañeras que no eran encerradas, cuando en realidad ese odio debía dirigirlo hacia el sargento que la privó de su libertad o al político que dió la orden de "limpiar" las calles.

La prostitución no crea odios y rivalidades entre mujeres (bueno, en algunos casos sí, ya que las chicas conviven durante muchas horas diarias y es normal que surja algún conflicto), sino solidaridad y compañerismo. Las chicas aprenden a ayudarse unas a otras, suelen darse buenos consejos y cuidarse mutuamente. Por ejemplo, las "chulas" son prostitutas de mayor edad que ya han pasado por esto y que ayudan mucho a las nuevas. La idea que se tiene desde fuera es que se aprovechan y explotan a las chicas, y no es así para nada: es cierto que se reparten los beneficios, pero sin ellas las nuevas lo pasarían muchísimo peor ya que las muestran ciertos truquitos del negocio, las ofrecen apoyo logístico (desde un sitio para vivir a enseñarlas el idioma) y sobre todo las protegen de la policía. La prostitución es una realidad muy compleja, no es tan fácil señalar a unos y a otros y decir aquí están los "buenos" y aquí los "malos". En principio suponemos que las feministas trabajan por la igualdad, pero luego resulta que traen mayores injusticias; que los políticos deben arreglar problemas y en vez de ello los crean o empeoran los ya existentes; que la policía está para ayudarnos y lo que hace es abusar de su poder para vivir a nuestra costa. Y al revés, los empresarios aparecen caricaturizados como unos seres despreciables que se aprovechan de estas chicas cuando en realidad las apoyan en todo lo que pueden y los clientes somos representados como bestias sin escrúpulos incapaces de tratarlas humanamente mientras la verdad es que en muchos casos somos sus mejores amigos. Espero que Sonia sepa elegir bien y se dé cuenta de a quién le importa, de quienes están de su parte y quienes la están utilizando en su propio beneficio.

Entradas relacionadas:
· Las mafias de la prostitución callejera
· 17 de Diciembre, paremos la violencia contra las prostitutas

sábado, 4 de septiembre de 2010

AIPPEL condena los abusos policiales contra los trabajadores sexuales

"Ningún sector es marcado tan claramente como las prostitutas por leyes que castigan, restringen, estigmatizan, controlan y violan a las mujeres. Esas leyes dictan expresamente el control social de las mujeres en todo el mundo, y legitiman las legislaciones oficiales y las prácticas estatales. Las mujeres que trabajan como prostitutas son señaladas como presas fáciles sujetas a una amplia gama de controles y castigos."

Gail Pheterson, psicóloga y activista a favor de los derechos de las prostitutas



La reciente desarticulación de una red de tráfico y explotación sexual de hombres ha vuelto a dar pie al gobierno de Zapatero para, a través de la secretaria general de Políticas de Igualdad, insistir en la "necesidad" de que los medios de comunicación dejen de publicitar estos servicios.

No sólo se está tomando una parte por el todo, ya que lo lógico sería perseguir el delito y no a la prostitución en su totalidad, sino que además las organizaciones que están en contacto con las prostitutas están evidenciando que bajo estas actuaciones policiales existe una "caza de brujas" moderna contra los trabajadores sexuales. Aippel denuncia, tal y como he manifestado reiteradamente en este blog, que las fuerzas de seguridad están realizando auténticas razzias contra los centros de trabajo de los profesionales del sexo. Se están produciendo allanamientos de sus moradas, registros ilegales, secuestros, robos, amenazas y coacciones.

Varios activistas protestando contra la legislación estadounidense que criminaliza el sexo de pago. Las prostitutas y las personas que pertenecemos a su entorno normalmente encontramos en el poder público más a un enemigo que a un aliado, que además dice actuar "en nuestro beneficio". Obsérvese el cartel del fondo en el que se denuncia la práctica de detenciones ilegales (false arrests).



¿A qué responde esto, a incompetencia o a perversidad? Mis lectores habituales ya conocen mi opinión. Esto no son intervenciones policiales, sino montajes mediáticos tan del gusto de la progresía acostumbrada a aplicar las "penas de telediario" escritas, producidas y dirgidas por SUPERPRODUCCIONES RUBALCABA S.A. Esto es como el famoso e infame "Caso Ripoll", donde la legalidad es lo que menos importaba, la actuación policial a lo que realmente se subordinaba era al titular de prensa.

Los atropellos que están sufriendo los trabajadores del sexo siguen este mismo patrón como he venido mostrando en recientes entradas (ver enlaces al final del presente texto). La policía, que actúa bajo órdenes (pero políticas, no judiciales), sabe que puede cometer estas fechorías ante unas víctimas que se hallan indefensas, desorganizadas y absolutamente aterrorizadas. En su comunicado de prensa, esta asociación señala la manera completamente ilegal que están empleando los "agentes de la ley y el orden" para acceder a los domicilios de las personas que se prostituyen. Ya saben, cuando abran la puerta puede no ser un cliente, ni el cartero, ni siquiera los testigos de Jehová. Puede ser la policía de Rubalcaba que irrumpe en su casa en plan chequista. Resulta absolutamente GROTESCO y recuerda tiempos que creíamos ya pasados.

Trabajador sexual masculino siendo "liberado" por un agente de la Policía Nacional. Con estos "amigos", ¿quién necesita enemigos?



Si lo que realmente se pretende es ayudar a estas personas lo que ha de hacerse desde el poder político es respetarlas, reconocer de una vez sus derechos y proporcionalas apoyo real y una defensa legal efectiva. Y controlar muchísimo más a la policía, que suele aprovecharse de su indefensión para perpetrar abusos totalmente inadmisibles. En cuanto a las asociaciones y personas que las apoyamos tenemos que tratar de concienciar a la sociedad de su situación, de sus verdaderos problemas y de la realidad de la prostitución. La mejor ayuda que se las puede prestar actualmente consiste en asistencia legal, es la principal necesidad que tienen en estos momentos dado que su mayor enemigo son las instituciones públicas que dicen "defenderlas". Muchas cuentan con abogados entre sus clientes, que inudablemente sabrán asesorarlas más acertadamente que yo. Desde mi experiencia lo que puedo recomendarlas es que si la policía se presenta sorpresivamente les digan que vuelvan con una orden de registro, que aprovechen para sacar todo el dinero y objetos de valor de su casa para no perderlos (ver video de las paraguayas en la última entrada de Agosto) y que estén presentes en la inspección, a ser posible llamando a algún vecino para que actúe de testigo. En el caso de las chicas de la calle la situación es más complicada, ya que la que se muestra rebelde llega a ser arrestada bajo cualquier excusa. Si tienen problemas con la policía es mejor que dejen la calle por un tiempo y contacten via móvil con sus clientes, algo que ayuda mucho es tener un abogado propio al que hacer venir inmediatamente tras cualquier detención, y en todo caso en los interrogatorios seguir el ejemplo de García Hidalgo: no sabéis nada, no recordáis nada, no tenéis idea de nada.

Quiero agradecer a AIPPEL el valor que ha mostrado diciendo lo que todo el mundo calla, jugándose el tipo por proteger no sólo a las prostitutas sino por estar defendiendo la verdad, los derechos fundamentales de los que goza cualquier persona y el respeto a la legalidad que debería regir en un Estado de Derecho. Enhorabuena chicos, mi más sentidas felicitaciones.




Martes, 24 de Agosto de 2010



La Asociación Internacional Prostitución Profesional en Libertad (AIPPEL), es una organización sin ánimo de lucro que viene trabajando desde hace más de un año, en la defensa de los derechos de las personas (mujeres y hombres) que se dedican al Trabajo Sexual Comercial.

Luchamos por la consideración del Trabajo Sexual como una profesión digna, que debe ser contemplada como tal profesión o trabajo por las leyes laborales de tal modo que las trabajadoras y trabajadores sexuales tengan reconocidos sus derechos civiles y laborales incluida su afiliación a la Seguridad Social.

Aippel pretende, como estas activistas italianas, que tanto la sociedad como las instituciones públicas reconozcan el merecido respeto y los necesarios derechos a las prostitutas. La chica que porta el primer cartel va más allá, exigiendo que se legalice la prostitución y que los chulos ("papponi" en italiano) sean enviados a la cárcel. Yo no soy partidario de tal medida, básicamente porque la mayoría (si no todos) trabajan para la administración pública y por tanto son intocables. Desde la política pragmatista y reformista que defiendo creo que hay que negociar y conciliarse con ellos, ya que es impensable hacerles pagar por sus crímenes pasados al menos tratemos de prevenir los futuros.



Para ello efectuamos constantes campañas de concienciación para la defensa del colectivo. También contamos con una asesoría jurídica y una página web donde recibir las denuncias y solicitudes de ayuda de nuestras y nuestros afiliados y de los miembros del colectivo en general. Desde nuestro inicio venimos detectando que, en paralelo con las nuevas políticas gubernamentales de lucha contra la prostitución coactiva o trata, se está produciendo un acoso extraordinario a las trabajadoras sexuales por parte de las Instituciones y Policías y en especial de la Policía Nacional.

Los casos más sangrantes que denuncian las trabajadoras del sexo ante nuestra organización son los siguientes:


1. IMPUNIDAD DE LOS DELITOS QUE SUFREN LAS TRABAJADORAS SEXUALES. Muchas compañeras y algunos compañeros nos han manifestado que al ir a denunciar ante la Policía un delito del que han sido víctimas, en algunos casos delitos muy graves como violación, agresiones físicas y lesiones, robos y otros, la Policía solo se ha preocupado de si estaban en situación legal o ilegal en España y les ha abierto un expediente de expulsión, no interesándose en absoluto del delito sufrido, al que han dado carpetazo, hasta el punto de que la mayoría de las trabajadoras y trabajadores sexuales ya no denuncian los delitos de que son víctimas, por tener más temor a la Policía que a los delincuentes.

¿Por qué las meretrices tienen tanto miedo a la policía? Por simple experiencia, aunque no sean víctimas los agentes se encargan de que lo acaben siendo. Esta otra prostituta es "ayudada" por la policía de Dallas, en el 2009.



2. INCITACIÓN A REALIZAR FALSAS DENUNCIAS Y PROVOCACIÓN DEL DELITO. Muchas de nuestras compañeras se acercan a la asociación para informarnos de la presión que reciben de miembros policiales para que denuncien supuestas tramas de trata de blancas y a supuestos proxenetas que las mantendrían obligadas. El modus operandi es el siguiente. Tras una intervención policial en la mayoría de los casos aleatoria (sin obrar denuncia previa ni otra causa que motive la intervención policial), son llevadas a comisaría donde la policía les ingresa en calabozos y las va subiendo una a una para que firmen una supuesta declaración imputando a alguna persona (propietario del local donde ejercen, gerentes, camareros, porteros y otros empleados del local, en los casos de ejercer en pisos, la persona que les ha alquilado la vivienda e incluso el taxista que usan habitualmente o amigos personales de la Trabajadora Sexual). Si se avienen a denunciar a estas personas se les manifiesta que serán consideradas víctimas y se les proporcionará documentación en España y que en otro caso serán expulsadas. Recientemente unas compañeras de Santander en cuya vivienda un cliente utilizó para el pago de sus servicios una tarjeta de crédito (según la policía robada), nos han hecho llegar que se les ha abierto un expediente de expulsión porque no han denunciado como usuario de la tarjeta a la persona que la Policía les señalaba en una identificación fotográfica (no era el titular de la tarjeta), negándose la policía a presentar la foto del titular de la tarjeta como le pedía la muchacha que la paso (creemos que lo lógico sería comprobar que la persona que utilizo la tarjeta era o no propietario)

3. ALLANAMIENTO DE MORADA POR PARTE DE LAS FUERZAS POLICIALES. Muchas de nuestras compañeras que ejercen en sus propios domicilios, solas o en compañía de otras trabajadoras, informan de las frecuentes visitas policiales a sus domicilios y de la entrada en los mismos sin orden judicial ninguna. En numerosas ocasiones, los policías, que localizan el domicilio a través de los anuncios de relax en prensa, se hacen pasar por clientes y una vez se les ha franqueado la entrada, se identifican como policías (diciéndoles que de no acceder a sus pretensiones al día siguiente vendrán con orden de registro y será peor) y inspeccionan las habitaciones y dependencias de la vivienda pidiéndoles los pasaportes y llevándose retenidas a las chicas que encuentran (última denuncia de estos hechos muy frecuentes ha sido en San Sebastián), para efectuar su expulsión del país. Desde AIPPEL entendemos que esta forma de actuar pudiera suponer un delito de allanamiento de morada, puesto que si bien es verdad que se franquea voluntariamente la entrada, se hace a unos clientes y no a unos policías y que en ningún caso, ni policías ni clientes están autorizados a registrar la vivienda. Cabe decir que algunas compañeras nos informan que han denunciado estas entradas ilegales ante el Juzgado de Instrucción de Guardia sin que les hayan hecho caso alguno.

4. TRATO DESCONSIDERADO Y EN OCASIONES VEJATORIO POR EL MERO HECHO DE SER TRABAJADORAS DEL SEXO. Son considerables las quejas relativas al trato desconsiderado por parte de policías y otros funcionarios, por el mero hecho de dedicarse al trabajo sexual comercial. Nos informan que son tratadas en muchos casos como delincuentes, siendo detenidas y encerradas en los calabozos de comisaría (que en la mayoría de los casos no reúnen condiciones higiénicas), fichadas y en muchos casos se les abre un expediente de expulsión, todo ello por el mero hecho de ejercer su profesión.

Las trabajadoras sexuales reclaman insistentemente que no son delincuentes, no hacen mal a nadie (al contrario, son unas personas fantásticas que nos proporcionan momentos muy agradables), sin embargo el trato que reciben por la fuerza pública es el de auténticas criminales. Estas chicas de la India manifiestan no querer más que las dejen vivir en paz. ¿Es tanto pedir que las traten como A CUALQUIER otro ciudadano?



Desde AIPPEL queremos poner en conocimiento de la opinión pública estas situaciones, así como denunciar que el Gobierno, en su afán de considerar que las Trabajadoras Sexuales son todas víctimas de trata y prostitución coactiva, niega la realidad de que muchas personas realizan el Trabajo Sexual de modo totalmente voluntario y sin ser explotadas por mafia ninguna. Esta actitud gubernativa de negar la realidad del Trabajo Sexual Comercial está llevando a que los trabajadores y en especial las trabajadoras sexuales estén recibiendo una terrible presión policial y de otros servicios públicos, que lleva a situaciones como las anteriormente descritas.

La realidad de esta situación es que las muchas personas que voluntariamente ejercen el Trabajo Sexual como medio de vida (a lo que desde AIPPEL defendemos que tienen todo el derecho), están viendo vulnerados sus derechos más básicos, como son el derecho a recibir atención de los funcionarios policiales cuando son víctimas de un delito, sin ser expulsadas de España por ello, el derecho a la inviolabilidad de su domicilio, el derecho a la intimidad y a ser tratadas respetuosamente.

Desde AIPPEL hacemos un llamamiento para el cese de estas prácticas y abusos y animamos a nuestras compañeras y compañeros a no tener miedo y a denunciar los abusos de que sean objeto. Desde AIPPEL nos comprometemos a tramitar sus denuncias, con nombres y apellidos hasta el final. No basta con que nos hagan llegar sus quejas, como hasta ahora, si luego por temor no desean tramitar las denuncias de estos graves abusos, rayanos en el delito. Sabemos que es difícil pero hay que hacerlo. En otro caso nuestro derecho a usar nuestro cuerpo y nuestro sexo como queramos y cobrando si queremos, en definitiva, nuestra libertad sexual, nuestro derecho a prestar servicios sexuales, en definitiva, nuestro derecho al trabajo, y nuestros derechos básicos, como la inviolabilidad de nuestro domicilio, nuestra intimidad familiar, ser protegidas ante los delitos de que somos víctimas y el resto de nuestros más elementales derechos seguirán siendo violados, en muchos casos por el Gobierno y las autoridades que debieran protegerlos.



¿Quiere saber qué está pasando en realidad con estas "redadas"? Siga leyendo:

· Operación Afrodita: contra la prostitución, desinformación
· "Falsos positivos" en la prostitución: el gobierno de Zapatero encarcela a prostitutas para construir montajes político-mediáticos

miércoles, 1 de septiembre de 2010

ATENCIÓN: PROBLEMA CON LA PUBLICACIÓN DE COMENTARIOS

Recientemente varios de mis lectores han estado experimentando problemas a la hora de publicar comentarios. Sencillamente les desaparecían, con lo que creían que yo los había borrado. Le pasó a Rogelio Putero y creo que también a asturiano, pues uno de sus mensajes aparece cortado, como si hubiese una parte anterior. He estado mirando en el foro de soporte y al parecer debe ser un problema de sincronía o algo así (no me preguntéis qué es, no tengo ni la más remota idea). El caso es que yo mismo he sufrido este contratiempo al contestar en la entrada de otro blog.

La única solución que se me ocurre es que copiéis los textos antes de enviarlos. Pero esto hacedlo siempre, es imprescinidible que cada vez que andéis con ordenadores vayáis guardando lo que hacéis y tengáis copias de seguridad de lo más importante. Yo mismo tengo guardadas las entradas de este blog por si algún día ocurriese lo peor.

Una vez que hayáis mandado el comentario volved atrás y mirad si se ha publicado. Para estar seguros refrescad la pantalla (tecla f5). En caso de que no podáis enviar vuestro mensaje en un momento dado no desesperéis, guardadlo (en word pad o en el email, por ejemplo) e intentadlo más tarde.

Voy a tratar de averiguar cómo puedo solventar este problema técnico, por el momento quiero que sepáis el motivo de estas "desapariciones". En ningún caso es censura por mi parte, antes se me caen los dedos que borraros los mensajes sin autorización. Los únicos que elimino son aquellos que contienen publicidad basura (más conocidos como SPAM, que afortunadamente ya no aparecen), los que ustedes me piden que elimine, y aquellos en los que escribís la PALABRA PROHIBIDA, mi nombre real. Si no revelo mi identidad públicamente es evidente que no deseo que nadie lo haga. Esta es la única cosa con la que soy un tirano, ya he contado demasiado de mí en este blog como para que cualquier persona de mi entorno sospeche quién soy.

Voy a aprovechar para cumplir uno de los deseos que varios de ustedes me han expresado en no pocas ocasiones. ¿Cómo poner negrita, cursiva y enlaces en los comentarios? Tienen que introducir una "orden" o "código" antes y después del texto que deseen modificar.

La negrita resulta muy útil a la hora de subrayar una idea o concepto importante, o para remarcar un nombre cuando te diriges a varias personas. Para obtener este tipo de letra en los comentarios necesitan isertar la b (que significa "bold", negrita en inglés) entre los signos menor que (<) y mayor que (>)antes del texto, y finalizar con la misma orden pero precediendo la b de la barra oblicua (/), que se encuentra encima del siete. Tal que así:




Si lo que quieren es escribir en cursiva realizan la misma operación, pero empleando la letra i (abreviatura de italics, que en inglés significa "cursiva"). La cursiva se suele utilizar para citar a otra persona o al emplear ciertos términos especiales (por ser locuciones lactinas, nombres técnicos, etc). Tenéis que acordaros tanto de comenzar a dar la orden como de detenerla, hasta dónde queréis que dure la negrita o la cursiva.




Finalmente pueden enlazar un fragmento de texto a una página web, que técnicamente se llama dirección URL (por Uniform Resource Locator). Entonces deben abrir el signo de menor que, escribir "a href =" (sin las comillas), y entre comillas la dirección del enlace. ¿De dónde la sacan? Bueno, es eso que aparece en la barra de dirección del navegador, lo que está arriba del todo y comienza siempre por http://. Pues bien, lo copian y pegan a continuación. Ahora cierran la orden de inicio con el signo mayor que, escriben el texto que se mostrará al lector, y dan la orden de finalización con /a entre los signos de menor y mayor que. Así es como debe quedar un enlace a este blog:




Espero haberles sido de ayuda y les agradezco que me comuniquen cualquier incidencia o problema tan pronto lo detecten.