Gloria Muñoz Ramírez, periodista mexicana
"Cuando las supuestas rescatadas quieren o intentan hablar con sus rescatistas pasa esto: nos mandan a la policía"
Georgina Orellano, prostituta argentina
Me gustaría muchísimo seguir discutiendo con aquellos lectores que se pasan por aquí para criticarme, querría que me dijesen qué piensan de comunicados como el que la asociación AMMAR publicó el pasado 1 de Agosto.
La historia es sencilla. Al igual que sucede en España y en cualquier parte del mundo, resulta que existe una versión oficial sobre la prostitución que todos hemos escuchado por activa y por pasiva. Que si las prostitutas sólo desean ser rescatadas, que las autoridades y ONGs las ayudan de buen corazón y que lo desagradable de la prostitución es en sí el hecho de prestar servicios sexuales a cambio de remuneración. Bien, no voy a negar que haya casos así. Los he encontrado. Pero lo corriente no es eso, sino lo que cuentan desde esta organización de prostitutas: que quienes se autoproclaman como sus salvadores son quienes las perjudican, que sus problemas no vienen por parte de los clientes sino mayormente por parte de las autoridades (nótese su insistencia en el pago de coimas a la policía) y, en fin, que lo que desean no es ser rescatadas sino respetadas. Esa versión oficial no la desmiento yo sino las propias prostitutas. Eso es lo que he hallado reiteradamente y que quiero dar a conocer con el blog, si hubiese visto otra cosa lo contaría. Pero no ha sido así.
Miren, se lo digo sinceramente. Yo no necesito permiso de nadie para "irme de putas". Si sólo me interesase follar con una y con otra pues eso sería lo que haría. Claro que he follado mucho, pero es que además de ganas de meterla en adobo tengo muchas, pero muchísimas, ganas de saber. Quienes sigan este blog más o menos de continuo bien saben que no sólo hablo por mi experiencia personal sino que también me da dado por leer informes, asistir a charlas, ver documentales, conocer a las chicas en su vida diaria y también a otras personas de su entorno (clientes, vecinos, amigos, familiares, su pareja, etc), a esos expertos en la materia, a las asociaciones... que le he dedicado mucho tiempo, esfuerzo y dinero a documentarme. Lo que quería era profundizar en este tema, "ver" qué es lo que había realmente... y lo que me he encontrado pues, francamente, no me gusta nada. Ya me lo decían las chicas, que cuidado con meter la nariz. Que la curiosidad mató al gato. Que me estaba implicando mucho y sabía demasiado. Lo más prudente sería dejar las cosas como están y no buscarme problemas, pero me niego a permitir que los sinvergüenzas impongan su falsificación de la realidad que es lo que lograrán si permanecemos callados.
Grotesca representación de "víctimas de trata" empleando maniquíes. No hablan con las putas, sino que las sustituyen por muñecos. Es que no se me ocurre un peor insulto a nuestra inteligencia ni una mayor tomadura de pelo.
Lo que tiene de especial el vídeo y el comunicado de AMMAR es que están protagonizados por mujeres que han sido "rescatadas". Oficiales "víctimas de trata" que no sólo no agradecen la actuación de sus "benefactores" sino que les ponen los puntos sobre las íes: visitan a uno de los legisladores argentinos más destacados en la "lucha contra la trata", uno de aquellos que tanto presume de actuar en favor de estas mujeres, para decirle que sólo las ha perjudicado. Eso es lo que visto una y otra vez también en mi país, en España. Chicas que habían sido "liberadas" en dispositivos policiales tremendamente publicitados pero que luego resulta que no eran tan víctimas... o bueno, como dicen ellas, víctimas de sus "salvadores". Casos como la famosa Operación Afrodita que se anunció como "el mayor golpe a las redes de prostitución en España" y que el Colectivo Hetaira calificó como un montaje político, investigado y destapado por dos conocidos periodistas con una larga trayectoria en la investigación de casos de corrupción (Eduardo Inda y Esteban Urreiztieta). O como las paraguayas que trabajaban en el piso de Fernando Gárate, que salieron ellas mismas desmintiendo la información aparecida en los medios. O aquellas chicas del "código de barras", a quienes las liberaron llevándolas a los calabozos y que yo traté insistentemente que entrevistasen en los medios. ¿No les parecería fantástico, hablar en vivo y en directo con alguna de estas chicas que las autoridades han catalogado como víctimas? Pues me sucedió como a Georgina, la secretaria de AMMAR, lo que me encontré es que todos aquellos periodistas que decían ser muy bondadosos y solidarios, que querían combatir la trata y ayudar a estas víctimas... ¡eran incapaces de escucharlas! Nadie las dio voz. ¿No les resulta curioso?
Lo cierto es que, a estas alturas de la película, no puedo pecar ya de inocente. Voy a decir las cosas como las pienso, no creo que los responsables políticos como ese tal Gustavo Vera desconozcan lo que pasa en las calles y haya que "informarles". No son tontos, muy al contrario, se pasan de listos. Lo que sucede es que son muy cínicos. Muy jetas. Unos sinvergüenzas de cuidado. Por ejemplo, la presidenta de una conocida asociación de atención a "mujeres prostituidas" reconoció en una reciente conferencia que a las mujeres "liberadas" las tenían secuestradas: controladas las 24 horas, las quitaban la documentación y el móvil (teléfono celular) para evitar que recayesen en la prostitución. O un famoso mando policial que aseguraba que no había que hacer caso a las prostitutas porque ellas contaban que la policía las extorsionaba... que eso es lo que les habían dicho los chulos y claro, ellas por miedo o dependencia emocional de sus proxenetas iban a estar en contra de la policía. Ya hay que ser hipócrita. He conocido a chicas que han estado en "pisos de acogida" y me cuentan que son peores que la cárcel, mientras que las chicas que hablan mal de la policía lo hacen porque, sencillamente, es lo que viven a diario.
Georgina y sus compañeras mantienen la misma lucha que otras compañeras. Aquí en España asociaciones como Génera o Hetaira han organizado manifestaciones que denuncian la "violencia institucional" (es que hablar de corrupción policial es un tabú, aquí eso ni se puede mencionar). En mi blog roll podéis encontrar el de otras activistas como Maggie McNeill o Felicia Anna que comparten su crítica a las autoridades y negación de la trata entendida como prostitución forzada. He repetido innumerables veces que lo de la trata no es en sí falso, pues en puridad cualquier persona que esté realizando un trabajo en la economía sumergida (como es la prostitución) en un municipio distinto al que es originario ya es "víctima de trata", más cuando las chicas de AMMAR declaran ser madres (caen claramente en lo que los legisladores denominan una "situación de vulnerabilidad"). Al ser tenidas como tales, su consentimiento se considera "irrelevante"... pero esto no es más que una ficción jurídica para negar la evidencia. Es decir, que lo que sucede es que como la realidad es que prácticamente todas las prostitutas manifiestan ejercer la prostitución voluntariamente nuestros dirigentes emplean una argucia legal para convertir su SI en NO. Me parece un engaño de lo más rebuscado, pero lo cierto es que técnicamente Gustavo Vera tiene razón en este punto y las de AMMAR no: ellas son claramente víctimas de trata. Lo que sucede es que ellas han querido migrar, han querido prostituirse y han querido sostener a su familia... pero no han querido sufrir el acoso de los abolicionistas, ni ser extorsionadas por los policías o discriminadas por la legislación. Sus derechos están siendo lesionados en esa cruzada por combatir lo que a ellas no les supone problema alguno.
El sábado 1 de agosto la Asociación de Mujeres Meretrices de Argentina realizó un escrache frente a la organización La Alameda. Fueron a decirle a Gustavo Vera que no son víctimas de trata, que son trabajadoras sexuales autónomas.
“Las trabajadoras sexuales queremos tener junto a nuestros hijos acceso a una obra social, poder jubilarnos de lo que trabajamos toda la vida por elección y ser trabajadoras en blanco. De esta manera se podría perseguir lo que verdaderamente se tiene que perseguir: el proxenetismo, no se cortaría el hilo por lo más delgado que somos nosotras, cerrando nuestros lugares de trabajo y expulsándonos a la calle donde tenemos que trabajar pagándole a la policía. Ustedes creen que nos salvan? no lo hacen, nos perjudican, nos exponen a una mayor vulneración.
Esta será una de las primeras de todas las veces que donde se presente Gustavo Vera, vamos a estar nosotras, no nos importa si no nos quiere recibir ni escuchar, pero las trabajadoras sexuales que él dice que rescató le estamos diciendo a la sociedad en general que verdaderamente de quien nos tienen que rescatar es de Gustavo Vera. ¿Qué se siente a hablar por otras? Nosotras no somos ningunas tontas, muchas de nosotras, gracias al trabajo sexual hemos terminado nuestros estudios secundarios y universitarios y elegimos y volveríamos a elegir ser trabajadoras sexuales. No queremos otro trabajo. Si quisiéramos trabajar en una fábrica podríamos hacerlo pero no queremos. Tenemos la posibilidad de ser secretarias, trabajadoras administrativas, pero no queremos.
Las mayores atrocidades que se han cometido en la historia de la humanidad se han hecho respaldándose en una "buena causa". Se han empleado religiones, ideologías o identidades nacionales y raciales para perpetrar auténticas barbaridades. Sostengo que lo de la lucha contra la trata no es sino otro de estos infames episodios en los que una minoría de iluminados quieren imponer sus locuras personales al resto de la humanidad empleando todo el sadismo del que son capaces (y es mucho, se lo aseguro). En la imagen, Gustavo Vera, ese digno sucesor de Torquemada.
Elegimos trabajar de esto, queremos y luchamos por mejores condiciones de trabajo, queremos ser trabajadoras en blanco y poder tener los beneficios de acceder a una vivienda propia, queremos poder acceder a créditos y poder manejar tarjetas como cualquier trabajador. Miren si pedimos gran cosa, pedimos los mismos derechos que tienen ustedes que están acá en la puerta. Gracias por acompañarnos y escucharnos. Tenemos bronca, tenemos bronca porque todas nosotras somos mamás y detrás nuestro hay una familia.
Quizás ustedes creen que lo que hacen cerrando los lugares es una buena política pero en realidad en la práctica es una mala política. Deberían hablar con nosotras antes de hacer una cacería de brujas, no queremos que nos rescaten, queremos que nos respeten. Así como ustedes tienen una organización que defiende a las víctimas de trata, nosotras tenemos una organización que defiende a las mujeres trabajadoras sexuales. Podemos tener un montón de diferencias y no coincidir pero de lo que tenemos certeza es que ustedes nos son nuestros enemigos, el enemigo es más poderoso. El enemigo nuestro es el que ustedes llamaron para que venga acá con tres patrulleros. Ese es el enemigo que se llena con la famosa caja chica del negocio de la prostitución, de la droga, de los abortos clandestinos. Es lamentable que ustedes le sean funcionales al mismo.
Tres audiencias le pedimos a Gustavo Vera, jamás nos recibió. Lo tuvimos que venir a buscar acá a su organización de base. No le íbamos a tirar huevos, le íbamos a decir que nos reciba, que escuche a la otra parte, que escuche a las supuestas víctimas que no somos víctimas, que en todo caso somos víctimas de un estado ausente y cuando el Estado está presente a través de criminalización y persecución policial se genera todo tipo de mercado y de quiosquitos, ¿alrededor de quién?, de la trabajadora sexual. Lamentamos pincharle el globo de su fiesta pero creo que ahí adentro la pasaron muy lindo. Ojala que algún día podamos hacer una marcha juntos en contra de las comisarías que cobran coimas a nuestras compañeras.
Una de las prostitutas del escrache, manifestando lo que claramente piensan de sus "salvadores": que hay que salvarles de ellos. El abolicionismo y la "lucha contra la trata" suponen un ataque hacia las trabajadoras sexuales libres y autónomas, pero empleando un lenguaje y justificaciones tan aparentemente bondadosos como falsos.
Ojala que algún día nuestra lucha se unifique y entiendan que hay mujeres que sí decidimos, queremos y vamos a seguir eligiendo este trabajo. También podemos hablar alguna vez sobre qué trabajador elige verdaderamente qué trabajo hacer, podemos hablar, debatir y reflexionar si la empleada doméstica quiere ser realmente eso, podemos debatir sobre el sector de los albañiles y nos vamos a dar cuenta que estamos condicionados por un contexto socioeconómico y político y ahí los trabajadores nos tenemos que unir, no dividir. Cuando nos dividimos como está pasando acá, se hace más fuerte el de afuera, cuando ustedes y nosotras podemos hacer muchas cosas por abolir la explotación sexual y la corrupción policial.
Esperamos que la próxima vez estemos todos sentados alrededor de una mesa discutiendo estas cosas. No queremos acordar en un 100% porque es imposible pero acordemos en algo. No sigan cortando el hilo por lo más delgado, no sigan hablando por las putas. Acá estamos algunas de las que trabajamos en Recoleta, pero a nivel nacional hay más de 80.000 trabajadoras sexuales que la están pasando peor, que seguramente cuando nosotras estamos hablando, hay una compañera en San Juan, donde un artículo contravencional la lleva presa de 21 a 30 días por el hecho de ofrecer servicios sexuales en la vía pública. Miren si no tenemos tantas cosas por hacer a nivel nacional.
Piensen que nosotras somos como ustedes, como las compañeras acá que son docentes, como el compañero que es abogado, bueno, nosotras somos trabajadoras sexuales, con la diferencia que nuestro trabajo no está reconocido. Hay muchísimo estigma, discriminación y prejuicios en relación a si está bien o no que explotemos nuestros genitales. Dejemos los prejuicios de lado y pongámonos de acuerdo en que tanto La Alameda como Ammar estamos en contra de la explotación laboral en cualquier mercado de trabajo y que juntos podemos denunciar, pero estamos en desacuerdo que nos hagan cámaras ocultas porque eso es violencia.
Las prostitutas, en cualquier país del mundo, señalan insistentemente que su principal problema son los abusos policiales (es lo que me han contado las chicas aquí y yo mismo he presenciado). Que esos personajillos que dicen ayudarlas son unos mentirosos y ni se dignan a escucharlas. O también lo de que es descarado que mientras se proclama actuar en su provecho en realidad se las perjudique. Cuando las autoridades las catalogan de víctimas de trata lo que están haciendo no es protegerlas sino invalidar sus palabras, yo creo que precisamente eso es violencia contra la mujer. ¿Se imaginan que yo dijese que me da igual lo que diga una puta, que me considero con el derecho de hacer con ella lo que me de la gana? Bueno, pues exactamente así es como están actuando nuestras autoridades.
Muchas de nosotras tenemos una doble vida y nuestras familias no saben a qué nos dedicamos porque tenemos miedo a que ellos nos discriminen, a que discriminen a nuestros hijos en el colegio. Hacer cámaras ocultas, exponiendo los rostros de nuestras compañeras en los programas de televisión es violencia. No hace falta hacer cámaras ocultas. Los escarches que ustedes hacen en los lugares de trabajo de nuestras compañeras también es violencia. Cuando ustedes están ahí las compañeras nos llaman a la organización diciendo no puedo salir porque mis hijos no saben. Esa violencia la podemos dejar de lado cuando dejemos de lado los prejuicios.
Ammar es una organización que tiene 20 años, estamos dentro de la Central de Trabajadores, ustedes pueden ir y los recibimos cuando quieran. Nos sentamos a hablar, sin cámaras ocultas porque nosotras no somos la policía, ustedes tampoco apliquen esa mala política porque no los lleva a nada. Lleva a que a una compañera los hijos no le hablen porque se enteraron por televisión que ejercía la prostitución en un bar y frente a eso qué hacemos, qué contención dan ustedes?.
Hablen con nosotras que somos las verdaderas protagonistas y les podemos hacer un mapeo de los lugares donde sí hay explotación. Por qué no escrachamos las comisarías que les cobran coimas a las compañeras en vez de escrachar un departamento privado donde las compañeras ofrecen servicios sexuales?. No hagan una cacería de brujas. Muchas gracias, nos vamos, nos vamos a trabajar ahora. Estamos orgullosas de ser trabajadoras sexuales, de ser putas y no le tenemos que pedir perdón a nadie por ofrecer un servicio sexual. Muchas gracias, no les queríamos pinchar el globo, pero queríamos que nos escuchen. Hicimos todo, fuimos a la legislatura, fuimos cuando se presentó la comisión de trata donde él es el presidente, pedimos la palabra para que él nos reciba y hasta el día de hoy seguimos esperando. Así vamos a seguir, hablando con todas las organizaciones que creen que la prostitución no es trabajo porque si hay alguien que tiene el poder de la primera persona, esas somos nosotras. Muy buenas noches”
Georgina Orellano, secretaria general de Ammar Sede de La Alameda, 1 de agosto de 2015




















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