martes, 27 de septiembre de 2016

Preguntas a un joven putero español

"El consumo masivo de prostitución existente en España es un síntoma de que algo está fallando, de que hay una cierta infelicidad en muchas personas (...) Cada vez más jóvenes pagan por tener sexo, habitualmente se centra la atención en las causas que llevan a la mujer a prostituirse pero no se reflexiona sobre por qué hay tanta consumición cuando estamos en un momento de bastante libertad y apertura en las relaciones sexuales"
Águeda Gómez, profesora titular de Sociología del Campus de Ourense

"Yo creo que (los clientes jóvenes) son menos conscientes de la situación en la que están estas mujeres, que ni siquiera se lo plantean, y que se está convirtiendo en el ocio del siglo XXI"
Rocío Mora, coordinadora asociación APRAMP



Tras cinco meses estoy de nuevo por aquí. Increíble, jamás hubo un parón tan largo en el blog, ¿verdad? A veces cinco días ya era mucho sin publicar... Estuve por escribir una entrada dando alguna explicación pero casi mejor ser discreto, si en el futuro veo que se puede hablar del tema que motivó esta interrupción (pues no ha dejado de estar presente) comprobaréis cómo estuvo más que justificada. En fin, a lo que vamos.

La semana pasada me escribió un periodista interesado en "realizar un reportaje de los clientes de la prostitución, al parecer cada vez más jóvenes", pues el periódico el Mundo publicó un artículo al respecto que ha sido bastante compartido. El tema parece tan relevante que incluso originó un EDITORIAL en este diario (ya sé que en otros tiempos lo habría copiado y analizado aquí, ahora lo enlazo y a correr... no puede ser de otra manera, a ellos les pagan por esto y a mí no).

Me cuenta que trabaja para un medio online llamado Sin Filtros y que está buscando lo que considera "personas más o menos entendidas en la materia, voces autorizadas", es decir, las asociaciones y "expertos" de toda la vida de quienes ya conocéis sobradamente mi opinión. Y luego ya, también, pues si eso para complementar añade a "los jóvenes que eligen pagar por sexo, sin darle muchas más vueltas", y también a "las prostitutas que ven este fenómeno a diario".

La juventud de los clientes de prostitución es un asunto ya abordado con anterioridad. Es frecuente que, al preguntarles sus motivaciones, estos chicos empleen un razonamiento de rentabilidad económica... al igual que hacemos todos en la mayoría de decisiones que tomamos en la vida. ¿Qué tiene de extraño?



No es la primera vez que se hace un reportaje como éste. Hace ya OCHO AÑOS el periódico El País ya informaba sobre este hecho. Más recientemente trató el tema el ABC y una web llamada madrilanea, realizada por estudiantes de periodismo, que a mi juicio es la que ha realizado un mejor trabajo. ¿Qué impresión tiene uno al leer estas noticias? Bueno, pues como me dice el periodista que por una parte los jóvenes vemos como normal una conducta que al parecer no debería serlo y por otra que la juventud es un factor que conlleva como una mayor despreocupación, indiferencia o ausencia de reflexión sobre un fenómeno que tendría un lado oculto muy serio. Por eso he elegido esas dos frases para encabezar la entrada, vienen a reflejar lo que nos cuentan los medios de comunicación.

Sobre el primer punto, pues es cierto que las costumbres y usos sociales van cambiando... a mejor, yo creo. Este escándalo porque la chavalería se vaya de picos pardos recuerda a quienes también ponían el grito en el cielo cuando cada vez más parejas se divorciaban, o dejaban de ir a misa, o se tenían más sexo prematrimonial. Estoy firmemente convencido que el irse de putas es otra muestra más de progreso, de modernidad, de avance social. Las sociedades contemporáneas vamos dejando atrás miedos y tabúes absurdos para, cada vez más, vivir la vida del modo que queremos. Obviamente esto horroriza a dirigistas y moralistas pero qué se le va a hacer, ya no controláis tanto nuestras vidas. No, que me expliquen por qué tendría que ser anormal irse de putas. Es algo tan anormal como el divorcio en el mundo que conocieron mis abuelos. Lo legal para nosotros era ilegal para ellos, y eso creó la conciencia de que los jóvenes de ahora se separaban por comodidad, porque era lo fácil, por falta de compromiso... ¿les suena? Y no, resulta que nos hemos dado cuenta de que LA LIBERTAD es muy importante para nuestras vidas y no nos gusta tenernos que encadenar a una persona. Pues en esa misma lógica se inserta el consumo de prostitución.

La otra constante es asegurar que no nos damos cuenta de lo que sucede a nuestro alrededor, que somos unos frívolos e inconscientes. A ver, hay de todo. La diferencia fundamental no se halla en la edad sino en el interés que ponga la persona, generalmente los clientes ocasionales no suelen implicarse demasiado y suelen asumir lo que dicen los medios ya que la prostitución tiene un peso muy poco significativo en sus vidas. Sin embargo los clientes frecuentes sí nos implicamos más en este mundo y buscamos conocerlo a fondo pues, lógicamente, nos resulta preocupante la información que nos llega desde los medios así que tratamos de contrastarla... Y ahí es donde comenzamos a ver que no cuadran las cosas, vamos haciéndonos preguntas y llegamos a meter las narices más de lo que sería prudente.

Como veis, los medios nos han bombardeado con este tipo de noticias. Se busca siempre dar la imagen lo más escabrosa posible de la prostitución: clientes dominadores ("yo pago, yo mando"... aunque ninguno lo dice ya se encargar de ponerlo ellos), riesgo constante del VIH, mujeres forzadas... 



Lo cierto es que agradezco que, por una vez (aunque espero que sirva de precedente), se nos tenga en cuenta a los clientes ya que hasta ahora únicamente se nos conocía a través de esos "expertos" que eran quienes hablaban por nosotros, tratando de analizar nuestro comportamiento y motivaciones de acuerdo a su lógica. Varios medios han entrevistado a presuntas conocedoras de esta materia como Helena Malero o Beatriz Ranea, aunque un artículo del 2003 (miren si ha llovido) ya hacía referencia al trabajo (subvencionado, por supuesto) de María José Barahona y Luis Mariano García. Estos dos investigadores de la Universidad Complutense fueron los primeros en España en estudiar a los clientes de prostitución (así como yo soy el primero en estudiar a quienes nos estudian).

Hasta ahora, la figura del cliente siempre ha sido explicada desde lo que se llama la "sociología de la desviación". Se nos trata como si estuviésemos enfermos, tuviésemos problemas o nos pasase algo "raro". Tranquilos que es habitual, muchos otros grupos sociales han sido vistos en un principio del mismo modo (por ejemplo, homosexuales o las mismas prostitutas) hasta que finalmente la sociedad se dio cuenta de que el problema no estaba en la gente diferente sino en la intolerancia.

Más de lo mismo. Los clientes somos sin duda la figura con peor prensa de toda la prostitución y es que, piénsenlo, mientras hay entrevistas en profundidad y programas en los que salen desde portavoces de ONGs a inspectores de policía, pasando por fiscales, abogados, trabajadores sociales, psicólogos, sociólogos, antropólogos, escritores, periodistas... es muy difícil que alguna vez se escuche a las propias prostitutas. Complicado pero posible. ¿Pero y a los clientes? Se pasa de nosotros como de la mierda, se busca como mucho una frase impactante y a correr.



Sé perfectamente que lo que yo diga no va a tener mucho peso, incluso probablemente que se me ignore por completo ya que me salgo del concepto estereotipado del cliente. Bueno, si alguien está interesado en acercarse a nosotros desde voces más autorizadas (gente de bien, respetable, con estudios) lo que puedo recomendarles son dos trabajos. Uno sería la investigación de José López Riopedre, "Una aproximación etnográfica a la prostitución: cuando las trabajadoras sexuales hablan de los clientes", cuya principal aportación sería la de componer una figura del cliente a través de las prostitutas. Por otra parte tendríamos a la autora más de moda hoy en día, Águeda Gómez Suárez, quien ha escrito un libro llamado "El putero español" (lo de español supongo que subraya lo rancio y trasnochado que es irse de putas). En él viene a realizar una tipología de clientes que también ha descrito en su estudio "La prostitución femenina en España. Construyendo un perfil del cliente", elaborado junto a Rosa María Verdugo Matés. Como en muchos estudios, se prima la ideología y los prejuicios sobre la realidad. Si os interesan este tipo de trabajos comentármelo porque he encontrado 20 más (la inmensa mayoría en inglés).

A pesar de que mi experiencia con los periodistas ha sido francamente mejorable y de que los hechos demuestran que su interés por informar objetivamente es nulo, teniendo las conclusiones tomadas de antemano pues siguen un guión establecido (como se dice, "la realidad no te va a arruinar una buena historia"), he decidido darle un voto de confianza a este periodista. Me mandó una larga serie de cuestiones que, por su interés, reproduzco y contesto aquí. Así quien quiera saber qué opina un "joven putero español" (titulo así la entrada tanto en referencia al trabajo de Águeda Gómez como homenaje a ese libro de Aznar, "Cartas a un joven español"... y es que creo que ni lo de irse de putas ni sentirse español es algo de lo que uno deba avergonzarse) puede hacerlo, si bien en un oculto y desconocido blog perdido en las profundidades de Internet. Pero bueno, aquí está. Es mi legado para la posteridad.

El conocido chef Robin Food ejemplificando, en este estupendo vídeo viral, la normalidad con la que los clientes solemos ver el puterío. Y es que es alegría, fornicio, desenfreno... ¡VIVA RUSIA!



1. Parece que el sexo de pago es cada vez más habitual entre los jóvenes y los clientes de las prostitutas comienzan a cambiar de perfil en los últimos años ¿A qué crees que se debe? ¿Es una opción más de ocio? ¿se tienen ahora menos prejuicios? ¿está menos estigmatizado ir de putas? ¿Se trata de comprar un servicio como el que contrata cualquier otro? ¿Está al mismo nivel irse de copas que irse de putas?

Pues se debe a que nos gustan los chochos más que un lápiz a un tonto. Creo que lo has dicho muy bien, la prostitución ha ido perdiendo cada vez más esa imagen de sordidez y marginalidad con la que habitualmente ha venido estando asociada así que en estos momentos es vista por cada vez más gente como una actividad tan legítima y aceptable como cualquier otra.

Lo que está bien o mal visto en una sociedad va variando, es una construcción cultural. La carga moral negativa asociada a la prostitución aún persiste, pero pese a los esfuerzos de quienes desean mantenerla se va desmoronando irremediablemente. Por suerte cada vez vamos pensando más por nosotros mismos y no como nos dicen los de arriba que debemos pensar.

2. ¿Crees, como declaran algunos expertos en el reportaje de El Mundo, que los que acuden a prostitutas tienen un déficit emocional? ¿que se trata de chavales que buscan sentirse más valorados, por tener una gratificación "psicológica" o que  prefieren no establecer relaciones de verdad, ahorrándose todo lo que eso conlleva?

Si desconociese completamente este mundo, como parece que es el caso de tales "expertos", probablemente pensaría así. ¿Crees que tantos MILLONES de clientes tienen un "déficit emocional"? ¿O que las prostitutas no tienen vida más allá de su trabajo? Hay tantos motivos para ir de putas como puteros en el Mundo. Cuando uno va de putas lo que pretende es disfrutar, pasarlo bien. Hay gente que valora tener múltiples parejas sexuales, o ahorrarse las preocupaciones de una amante/pareja, o sencillamente -como es mi caso- porque las chicas le tratan bien y no le da mayor importancia a gastarse el dinero ya que no me lo voy a llevar al cementerio. Carpe Diem.

Lo que más bien creo es que poca gente se para a escucharnos antes de ponerse a sacar sus conclusiones que, invariablemente, buscan los "problemas" que tenemos. Que no. Que a nadie se le cuestiona por gastarse la pasta en viajes, en ropa, en restaurantes, en coches, en mazarse... ¿Por qué con nosotros es diferentes? Te pules los euros en aquello que más te gusta. No es más que una cuestión de ELECCIÓN PERSONAL. ¿O me meto yo en lo que hacen los demás?

Un putero declarado como Chester Brown aportaba en su libro "Pagando por ello" varias motivaciones para ir de putas. Una de ellas sería esa ausencia de compromisos, complicaciones o responsabilidad que conlleva una pareja convencional.



3. En tu caso ¿cómo comenzaste? ¿curiosidad? ¿necesidad? ¿búsqueda de nuevas experiencias? ¿o fue precisamente por pasar un buen rato, sin más?

Fue porque pasaba por una mala etapa, lo había dejado con una chica y estaba "de bajón". La verdad es que ANTES de conocer el mundo de la prostitución lo rechazaba profundamente ya que, influido por los medios y una educación desinformadora, tenía una imagen muy negativa del mismo: enfermedades, mafias, gente desagradable... para mí era un "submundo" que había que evitar a toda costa. Necesité involucrarme más a fondo y conocer este fenómeno desde dentro para darme cuenta de que la visión que tenía de la prostitución no se ajustaba a la realidad.

4. Ahora se ha convertido en algo habitual  ¿te enriquece personalmente? ¿ha cambiado en algo tu vida? ¿de alguna forma, lo recomiendas? ¿qué tiene de positivo, al margen de pasar un  buen rato?

Creo que irme de putas es de las mejores decisiones que he tomado en la vida. Es más, si acaso lamento no haber ido más veces y comenzado antes... He tenido experiencias memorables (dentro y fuera de las habitaciones), conocido a gente fantástica, mi vida no habría sido la misma de no haber dado ese paso. Este mismo blog es muestra de ello. Mucha gente se piensa que nuestra interacción con las chicas se limita a pagarlas y a echar un polvete rápido... y efectivamente, así es la prostitución para un primerizo. Pero cuando te vas adentrando y descubriendo este mundo te das cuenta de lo que te puede ofrecer: conoces a las chicas, sus historias, sus familias... conoces a las camareras, a los tarjeteros, a los dueños, a otros clientes... Hay un aspecto humano, social, que resulta ignorado por el público general. Y según mi vinculación e interés por sumergirme más y más en la prostitución fue aumentando llegué a conocer a las diferentes asociaciones que trabajan en este ámbito, los estudios e investigaciones académicas, a esos "expertos" que tanto hablan pero que tanto miedo tienen a pisar la calle... Yo "paso un buen rato" echando un polvo, pero también mostrando las incongruencias de un reportaje hecho por periodistas torpones, leyendo informes y documentos sobre el tema o escuchando las charlas que periódicamente imparten abogados, sociólogos, antropólogos y demás gente a la que se da más crédito que a las propias prostitutas... personas que, por cierto, también me resulta muy agradable conocer y con quienes seguramente no habría mantenido el menor contacto si no me hubiese metido en puterío.

Más allá de mi vivencia personal como cliente (o putero, como dice ahora Carmena) me interesa el tema como un problema social, por la trascendencia que tiene y la aparente dificultad tanto para conocerlo como para desarrollar políticas públicas que permitan abordar este fenómeno de la mejor manera posible.

Resulta complicado encontrar imágenes de clientes, mucho más si son jóvenes. Pero es la realidad, muchos chicos van de putas. Esto causa extrañeza porque tradicionalmente se ha asociado al putero con la imagen del cincuentón o sesentón barrigudo y medio calvo. ¿Por qué los jóvenes tendríamos que renunciar a los placeres de la vida?



5. ¿Recuerdas tus primeras sensaciones cuando estuviste con una prostituta por primera vez? ¿Notaste algo en ella? ¿se sorprendió?

Por supuesto. Al principio tuve muchos nervios, como cualquiera que se enfrenta a una situación nueva por primera vez. Me parecía muy raro eso de acostarme con alguien a quien no conocía de nada. No sabía que iba a pasar, bueno, pensaba que iba a hacer todo lo posible por largarme en cuanto hubiese pagado... ¿Has visto la escena de Torrente en la que lleva al chaval joven a un puticlub y le dan una torta y le mandan p`abajo? Pues así me imaginaba yo que sería la cosa, un full. Y no, me sorprendí porque la chica me trató con una naturalidad, una cercanía y una amabilidad impresionantes. Era una chica joven (pero mayor que yo) que se portó conmigo como si fuese su novio de toda la vida: me besó, consiguió que me relajase y me pidió el teléfono para seguir en contacto. Yo estaba flipando pepinillos. ¡Me esperaba lo peor y lo que encontré fue una tía muy agradable y enrollada!

No digo que siempre sea así, también he de reconocer que he tenido experiencias negativas. Pero haciendo un balance general, el saldo resulta claramente positivo.

6. ¿Crees que la relación que establece un chaval joven con una prostituta es distinta a la que se produce con una persona más mayor? ¿Piden algo especial los jóvenes? ¿Buscan experiencias más "extremas"?

Las chicas suelen decir que los jóvenes "follamos mucho" mientras que la gente de más edad seguramente se tome las cosas con más calma porque no tienen las hormonas tan a flor de piel y además su situación económica les permite contratar servicios de mayor duración. Pero también dicen que muchos viejitos están ya vueltos de todo y son precisamente quienes piden atenciones "especiales". Quizá la diferencia de la relación estribe más en otras características distintas de la edad: por ejemplo si el cliente es frecuente u ocasional, si va solo o en grupo, si está soltero o casado... Yo creo que lo importante es tratar bien a la persona, independientemente de las circunstancias de la chica o del cliente. Si ambos estáis bien y os sentís a gusto, pasaréis un buen rato. En base a mi experiencia te aseguro que si lo que deseas es tener una atención realmente espectacular con una de estas mujeres y pasar un momento inolvidable lo que tienes que hacer es ser normal, darle buena impresión y conseguir que te tenga verdaderas ganas de follar. Entonces no le pedirás tú las cosas a la chica... ella te lo hará por sí misma... y vas a ver lo que es bueno de verdad, jaja.

Como decía Robin Food, muchos niños fantasean con el puterío. Tener mucho sexo, variado y de calidad ha sido, es, y será un sueño para casi todos los hombres... y cada vez más también para las mujeres (tema que tengo pendiente abordar el blog).



7. ¿Por qué crees que aumentan los consumidores jóvenes de prostitución en un momento en el que sobra oferta, con aplicaciones móviles que facilitan las cosas?

Realmente parece paradójico, si cada vez es más sencillo conocer chicas (ergo follar)... ¿cómo es que se va de putas? Mientras varios teóricos (a los que sé que has entrevistado) sostienen enrevesadas tesis teorías, la realidad es muy simple... ¡porque la demanda de sexo ha aumentado aún más de lo que lo ha hecho la oferta! Cada vez follamos más, creo que fue Woody Allen quien dijo que aunque el sexo sin amor fuese una experiencia vacía, como experiencia vacía es una de las mejores. Y encima resulta que muchas veces comienzas por por el sexo y acabas conociendo a la persona, con lo que ganas muchas más cosas que puede ofrecerte.

El que la prostitución sea accesible (cualquiera sabe dónde encontrarla, está a la vista), económica y de calidad (puedes encontrar a mujeres despampanantes, lo que llamamos "pivones") son los factores que creo que en estos momentos alientan más la demanda. Además, hay que considerar que el sexo dentro y fuera de la prostitución no son incompatibles: muchos clientes le damos a todos los palos y es normal tener novia, follamiga y además irse de putas. Como se dice, "en la variedad está el gusto". ¿O no recomiendan los médicos una dieta "variada y equilibrada"?

8. ¿Existe relación entre el consumo de prostitución (entre jóvenes o no) y el machismo, tal y como cree Beatriz? En tu caso, has encontrado buenas amigas prostitutas...

Dependerá del caso y de a quién le preguntes. Si haces una lectura desde un feminismo ideologizado que desprecia la realidad, indudablemente. Yo considero que el machismo consiste en discriminar y hacer de menos a la mujer, y de acuerdo a este concepto la prostitución que conozco es lo menos machista que puede existir. Las relaciones entre clientes y prostitutas son normales, hay respeto y buen rollo, cada uno se preocupa por el bienestar de la otra parte... Es más, parece como si se olvidase que las prostitutas por lo general ganan mucho más que sus clientes y que el pago que realiza el cliente tiene lugar ANTES del encuentro sexual, lo que muestra quién tiene en realidad el control de la situación.

Pero más allá de esa lectura en clave de poder que pretende enfrentarnos, lo que existe es un INTERÉS MUTUO por ambas partes. Cuando la chica es te trata bien, tú quieres volver. Y viceversa, cuando el cliente es agradable con la chica ella también desea verle nuevamente. Yo he repetido muchas veces con las mismas chicas, es bastante habitual que se establezcan lazos entre ellas y nosotros que trascienden lo puramente económico... incluso se hacen amistades como indicas. Creo que esa idea de que los que vamos de putas somos machistas irredentos estilo "Torrente" pertenece más al mundo de la fantasía que al de la realidad e invitaría a quienes siguen creyendo tales cosas que dejen sus miedos a un lado y conozcan la prostitución más directamente. Si te fijas, tales explicaciones siempre provienen de feministas que "teorizan", "elucubran" y "reflexionan" sobre la prostitución desde la comodidad de sus despachos y son incapaces de dejar la moqueta para pisar el asfalto.

Sencillo y palmario argumento el que se expone en este meme de Paquirrín. La decisión de irse de putas puede estar simplemente basada en un cálculo económico racional. Aunque no suene elegante, no es mal negocio que te la chupen por lo que te cuestan un par de cubatas.



9. ¿Te preocupa todo lo relacionado con la trata cuando estás con alguna prostituta? (esto te lo pregunto porque tú estás interesado en el tema). ¿Te irías con una chica a la que sabes positivamente que están forzando a prostituirse?

Por supuesto que me preocupa, ¡es que es de lo que más se habla! Es más, resulta habitual encontrarse ambos términos ligados: "trata y prostitución". Al principio, cuando no había indagado nada, equiparaba trata con prostitución forzada... un error de auténtico novato. Entonces pensaba que la mayoría de estas mujeres estaban siendo obligadas, buscaba el menor indicio para corroborarlo y pensaba que si me decían lo contrario es que me mentían.

Luego me fui dando cuenta de que en realidad ninguna de las chicas estaba siendo prostituida a la fuerza así que me pregunté cómo era posible que lo que seguía oyendo en los medios y lo que veía día a día fuese tan contradictorio... Supuse que el problema era mío porque, o bien todavía conocía pocas prostitutas o no había sido suficientemente hábil para adentrarme en su mundo. ¿Cómo iba a ser de otra manera con las historias que contaban semana tras semana los "expertos" en prostitución, que incluían a intrépidos periodistas y avezados policías? No, indudablemente yo era todavía un amateur a quien le quedaba mucho por aprender.

Lo curioso es que, cuanto más me metía en esto, más rechinaba la versión oficial. Las historias y testimonios que obtenía de las chicas, y lo que yo mismo veía, desmentían abiertamente esa imagen de esclavas sexuales siendo prostituidas en contra de su voluntad. Y eso que hice todo lo posible por encontrarlas: durante años estuve conociendo a fondo la prostitución callejera, que es donde se supone que me encontraría este fenómeno. Estuve mucho con mujeres muy jóvenes, que no hablaban el idioma (en un principio, porque lo aprendían echando ostias), recién llegadas a España. Incluso llegué a conocer a chicas que fueron rescatadas en operativos policiales, y ni lo que decían antes ni DESPUÉS de haber sido "liberadas" se correspondía con lo que machaconamente repetían todas las televisiones. Es más, fui conociendo a varios profesionales (trabajadores sociales e investigadores universitarios) y asociaciones que igualmente desmentían el relato mainstream. Llegó un punto en el que creía que esas historias eran fruto del desconocimiento o de la mala fe, aunque el estar con las prostitutas a pie de calle me llevó a encontrar otra explicación mucho más sencilla... y preocupante.

Breve reportaje del periodista Manuel Enrique Ordóñez Álvarez, en el que además de entrevistar a Lola y Miguel -vecinos del barrio que cuentan los gravísimos problemas que les ocasionan las prostitutas- habla con un joven demandante de prostitución (quien además parece extranjero... ¿rumano?). No sé, a mí me parece que el problema viene de quien no acepta que las chicas se pongan a varios cientos de metros sin causarles mayor inconveniente o de quien se dedica a molestarlas y acosarlas.



Pero no cejé en mi empeño. Si yo no podía ver a estas "víctimas invisibles" como se las llama, tendría que aprender de quienes sí eran capaces de detectarlas. Así que comencé a ir a charlas sobre "trata" y a leer abundante documentación al respecto. Y vaya... acabé dándome cuenta de lo que era la trata, y que, efectivamente la práctica totalidad de las chicas que había conocido eran víctimas de trata... de acuerdo a la definición que se hace de la misma. Ninguna persona normal concebiría la trata como un delito, el código penal español la tipifica apenas desde una fecha tan reciente como el 2010 en consonancia con las delirantes políticas de restricción de la migración de la UE. Sencillamente estamos hablando de la asistencia a la migración, la prostitución forzada se recoge en otro artículo del código penal.

Y yo, tanto por principios como por experiencia personal, soy favorable a la libre circulación de personas (así como de mercancías y capitales). Pienso que debería derogarse el 177bis del Código Penal y que todas las conductas NO COACTIVAS asociadas a la prostitución (trata y proxenetismo) deberían estar despenalizadas en consonancia con las recomendaciones de Amnistía Internacional. Pero no soy un ingenuo, obviamente sé que eso no va a suceder.

10. ¿Crees que debería regularse la prostitución?

Creo que debe CONOCERSE la prostitución. Me parece increíble que ante esta cuestión lo primero sea apostar por un modelo normativo y posteriormente justificarlo. No, veamos, en primer lugar hay que saber de qué estamos hablando y qué CONSECUENCIAS tendrán los diversos marcos legales. Es más, te pregunto... ¿es que la prostitución no está ya regulada? Las "regulaciones" lo que vienen a establecer es un control fiscal, sanitario y de orden público y... ¿Existe algún sistema de recaudación sobre la prostitución? ¿Qué sucede si una chica enferma? ¿Las zonas y horarios para ejercer esta actividad son casuales?

Existen diferentes modelos regulatorios y prácticamente ninguno cuenta con las propias prostitutas. Si se llegase a tomar esta decisión, debería regularse atendiendo a las necesidades e intereses de estas mujeres como postula el Colectivo Hetaira. Y eso comienza escuchándolas. Sólo entrando en este mundo puede uno saber cuáles son sus preocupaciones, qué problemas reales afrontan, cómo podría mejorarse su situación... Te aseguro que lo que uno encuentra no es lo que se imagina. La regulación de la prostitución presenta grandes problemas porque quienes establecen la legislación son las autoridades, quienes por su parte también tienen sus intereses particulares al respecto.

Hoy en día la prostitución forma parte del ocio adolescente y es habitual que se vaya a tomar una copa "y lo que surja" a uno de estos garitos. Es lógico, el sexo vende. ¿Qué tiene de malo? Ambas partes consiguen lo que quieren.



11. ¿Qué opinas de la normativa de algunos ayuntamientos que multan a los clientes?

Si te soy sincero, y sobre todo para aumentar tu desconcierto, si estuviese al frente de un Hay-untamiento seguramente haría lo mismo (tranquilos, a la gente como yo la purgan de los partidos políticos). De acuerdo a los intereses de los consistorios no me cabe la menor duda de que lo mejor que pueden hacer es eso... al igual que muchas otras cosas que hacen (y aquí mejor me callo).

Por otra parte, tengo que recordar que fue el propio Ruiz Gallardón quien afirmó que este tipo de ordenanzas municipales eran INCONSTITUCIONALES porque la regulación (o prohibición) de la prostitución excedía las competencias que tienen atribuidos los Hay-untamientos. Y vaya, lo dijo el ex alcalde la la principal ciudad de España, el ex ministro de Justicia, que me parece a mí que alguna noción de derecho debe tener...

Si conociésemos mejor la prostitución, principalmente de la mano de sus propias protagonistas, entenderíamos las motivaciones que tienen y objetivos que persiguen estos consistorios. Acuérdate que empezaron en ciudades como Barcelona o Alcalá de Henares, que precisamente se distinguían por algo... Las asociaciones que trabajan con prostitutas han indicado que este tipo de medidas afectan negativamente a las propias mujeres, y yo me pregunto si más allá de sus bienintencionadas declaraciones pudiese ser posible que en realidad esas ordenanzas municipales tuviesen un objetivo no declarado. Como siempre, la única respuesta válida nos la da el trabajo sobre el terreno.

12. ¿Se ha puesto "de moda" ir de putas? ¿Percibes eso?

¿Tú lo crees? ¿Es algo que está bien visto, de lo que se presuma? ¿O por el contrario existe una implacable ofensiva mediática criminalizando la prostitución en general y al cliente (vulgo "putero") en particular? Depende del ambiente en el que te muevas está mejor o peor visto, si son compañeros de trabajo varones pues es más probable que lo acepten o incluso que habléis abiertamente del tema. Pero no es algo que puedas sacar en la cena de Nochebuena con la familia

Lo que percibo es que mientras la sociedad civil va hacia una aceptación y normalización de la prostitución, los poderes públicos siguen el camino contrario criminalizándola y subvencionando campañas cada vez más agresivas en su contra. Mira, mientras si le preguntas a la gente resulta que 4 de cada 5 personas aceptarían la prostitución como una actividad laboral más y serían partidarias de esa regulación de la que me hablabas, la proporción en la clase dirigente se invierte y tan sólo 1 de cada 5 diputados (si llega) se pronuncia en el mismo sentido. ¿No te resulta curioso? ¿Encuentras alguna explicación a semejante actitud? La clase política más inmersa en asuntos de corrupción de la historia de España, que son capaces de desgastarse políticamente tomando medidas tan impopulares como subir impuestos, congelar pensiones, bajarle el sueldo a los funcionarios... y en cambio les vuelve de repente la vergüenza y el pudor cuando se trata la prostitución. Financian sedes y campañas electorales ilegalmente, les roban a los parados, cobran comisiones por obra pública... pero luego no quieren ni un sucio euro de un lucrativo sector en el que trabajan muchas mujeres extranjeras, buena parte en situación irregular (aunque ahora menos que antes). A su vez, los empresarios del ramo están deseando que se regule para pagar los correspondientes impuestos de los que -legalmente- hoy están exentos. No conozco ningún otro sector económico en el que los empresarios quieran pagar impuestos pero los políticos no estén dispuestos a gravar sus ganancias. ¿No te resulta también a ti extraño?

Como es habitual en mis entradas, me gusta que exista polémica y que mis lectores conozcan puntos de vista alternativos. Así que les ofrezco este vídeo realizado por Águeda Gómez Suárez que además viene a resumirles en 15 minutitos lo que dice en su libro o en el estudio que les he enlazado más arriba (ya sé que ver vídeos de Youtube siempre es más cómodo que ponerse a leer).

miércoles, 27 de abril de 2016

Detrás de la prostitución

Como es habitual, quiero que se contraste la información que doy. Así pues tras una entrada en la que un periodista nos habla de una prostituta que vive su actividad sin problemas, con alegría y sintiéndose a gusto tengo que darle voz a otro que nos relata lo contrario. Leo a ambos y veo que ambos tienen razón... porque parten de fuentes diferentes. Uno habla con una chica de carne y hueso en una terraza, y piensa una cosa. Otro lee el capítulo de un libro de una señora que dice haber ejercido la prostitución, y piensa otra. Las cosas están claras, ¿nos acercamos a este mundo desde la calle o desde las novelas? Según tomemos una decisión u otra tomaremos caminos diferentes.

Tanja, la autora de la carta que reproduce el confidencial, dice que todo lo que hay detrás de la prostitución son mentiras, desprecio y hastío. Que aunque los clientes veamos otras cosas es porque, evidentemente, fingen y nosotros no nos damos o no queremos darnos cuenta. Yo lo que me he encontrado es con mujeres que me cuentan exactamente lo opuesto, que creían que lo que iban a encontrarse era con clientes desconsiderados y ausencia absoluta de placer, luego la realidad ha venido a desmentir esas presunciones. Y no es que me lo cuenten, es que lo veo. No son gemidos peliculeros, sino chicas mojadas, que le piden a uno cosas (por ejemplo que las de lengua, o que ellas son las que buscan tu boca para besarte) y que reconocen que "no son de piedra" y que entre los mejores polvos de su vida algunos los han echado con clientes. Lo sé. Se va a pensar que me pueden contar lo que quiero oír y esa es una posibilidad. Pero es que te lo cuentan todo, lo bueno y lo malo, también te hablan de tíos que se corren lavándoles la polla, o de los viejos, o de la policía... normalmente cuando la chica lleva un tiempo se hace una "cartera de clientes", un grupo fijo de chicos con los que está a gusto y que la visitan periódicamente.

La versión que tenemos aquí es la que hemos oído repetida mil veces a las autoridades políticas e instituciones abolicionistas. Resulta totalmente surrealista para quienes conocemos este mundo desde dentro, de hecho soy de la opinión de que únicamente alguien que ignore por completo esta realidad puede darle una mínima credibilidad. No es ya lo que dice sino cómo lo dice, son expresiones que evidencian que esta mujer como tantas otras "supervivientes" (Somaly Mam, Rachel Moran...) es un completo fraude. En realidad, nosotros (las chicas y los clientes) detectamos quién pertenece a nuestro mundo y quién no, de ahí que gente ajena como periodistas, policías o feministas no puedan entrar. No se lo permitimos, no dejamos entrar al "enemigo" en casa. Estoy convencido de que esta mujer no ha ejercido en la vida la prostitución y que no resistiría un debate cara a cara con cualquier prostituta en activo. ¿Por qué algunos periodistas desconfían tanto de las putas de carne y hueso pero no ponen en cuestión relatos que no ofrecen la menor garantía de veracidad?

¡Miremos bajo la superficie! Se nos dice que no nos fiemos de las apariencias pues existe una terrible realidad oculta. Y nos la muestra personas como la autora de la siguiente carta o quienes realizan las exposiciones, carteles e imágenes que van a ver a continuación. Bien, veamos qué nos muestran...



Aunque no es legal, miles de españoles siguen recurriendo a los servicios de las profesionales. Seguramente se lo pensarían dos veces si escuchasen estas palabras.
22.04.2016 – HÉCTOR G. BARNÉS

Uno no puede meterse en la mente de otras personas, por mucho que lo pretenda. Decir “sé cómo te sientes” a una prostituta suele ser un acto banal y vanidoso, en el que simplemente recurrimos a alguna experiencia negativa en nuestra propia experiencia laboral para intentar encontrar alguna relación. Por eso resultan tan interesantes los testimonios en primera persona que nos ayudan a comprender qué ocurre dentro de la mente de las mujeres que ofrecen sus servicios sexuales.

Un buen ejemplo de ello es el libro 'Prostitution Narratives: Stories of Survival in the Sex Trade' (Spinifex Press), que recoge unos cuantos testimonios en primera persona. Uno de ellos, y seguramente el más popular debido a su rápida viralización, es la carta abierta de Tanja Rahm a sus antiguos clientes. La danesa, que actualmente tiene 35 años, trabajó durante tres años como prostituta poco después de cumplir 20. Actualmente es terapeuta y sexóloga.

Puede ser que no represente la experiencia de todas las prostitutas, pero merece la pena leer al completo la carta. Sobre todo si, como ocurre con tantos españoles, se es uno de esos clientes que consideran que al contratar los servicios de una prostituta le están haciendo un favor: 

Los sectores contrarios a la prostitución muchas veces han tratado de hacernos ver la "realidad" que hay tras ella, como cuando ataron a una farola durante tres días en el centro de Córdoba a un maniquí. Eso es, nada como sustituir a las personas por muñecos para mostrarnos cómo son las cosas de verdad.



"Querido cliente,
Si piensas que alguna vez me he sentido atraída por ti, estás terriblemente equivocado. Nunca he deseado ir a trabajar, ni siquiera una vez. Lo único en mi mente era hacer dinero, y rápido.
Que no se confunda con el dinero fácil; nunca fue fácil. Rápido, sí. Porque rápidamente aprendí los muchos trucos para conseguir que te corras pronto para poder sacarte de mí, o de debajo de mí, o de detrás de mí.
Y no, nunca me excitaste durante el acto. Era una gran actriz. Durante años he tenido la oportunidad de practicar gratis. De hecho, entra en la categoría de multitarea. Porque mientras tú te tumbabas ahí, mi cabeza estaba siempre en otra parte. En algún sitio donde no tuviese que enfrentarme contigo acabando con mi respeto hacia mí misma, ni pasar 10 segundos pensando en lo que ocurría, o mirándote a los ojos.
Si pensabas que me estabas haciendo un favor por pagarme por 30 minutos o una hora, te equivocas. Preferiría que hubieses salido y entrado tan rápido como pudieses. Cuando pensabas que eras mi príncipe azul, preguntándome qué hacía una chica como yo en un sitio como ese, perdías tu halo cuando pasabas a pedirme que me tumbase y centrabas todos tus esfuerzos en sentir mi cuerpo todo lo que pudieses con tus manos. De hecho, hubiese preferido si te hubieses tumbado de espaldas y me hubieses dejado hacer mi trabajo.
Cuando pensabas que podías estimular tu masculinidad llevándole al clímax, debes saber que lo fingía. Podría haber ganado una medalla de oro por fingir. Fingía tanto, que la recepcionista casi se caía de la silla riéndose. ¿Qué esperabas? Eras el número tres, o el cinco, o el ocho de ese día.

Las imágenes realistas empleadas por estos sectores abolicionistas permiten que nos hagamos una idea fidedigna de esta realidad. Aquí observamos varias mujeres y niñas metidas en botes, entre las mermeladas y los pepinillos, tal y como las compramos los perversos puteros.



¿De verdad pensabas que era capaz de excitarme mental o físicamente haciendo el amor con hombres que no elegía? Nunca. Mis genitales ardían. Del lubricante y los condones. Estaba cansada. Tan cansada que a menudo tenía que tener cuidado de no cerrar mis ojos por miedo a quedarme dormida mientras mis gemidos seguían con el piloto automático.
Si pensabas que pagabas por lealtad o charlar un rato, debes volver a pensar en ello. No me interesaban tus excusas. Me daba igual que tu mujer tuviese dolores pélvicos, o que tú no pudieses salir adelante sin sexo. O cuando ofrecías cualquier otra patética excusa para comprar sexo.
Cuando pensabas que te entendía y que sentía simpatía hacia ti, era todo mentira. No sentía nada hacia ti excepto desprecio, y al mismo tiempo destruías algo dentro de mí. Plantabas las semillas de la duda. Duda de si todos los hombres eran tan cínicos e infieles como tú.
Cuando alababas mi apariencia, mi cuerpo o mis habilidades sexuales, era como si hubieses vomitado encima de mí. No veías a la persona bajo la máscara. Solo veías lo que confirmaba tu ilusión de una mujer sucia con un deseo sexual imparable.
De hecho, nunca decías lo que pensabas que yo quería oír. En su lugar, decías lo que necesitabas oír. Lo decías porque era necesario para preservar la ilusión, y evitaba que tuvieses que pensar cómo había terminado donde estaba a los 20 años. Básicamente, te daba igual. Porque solo tenías un objetivo, y era mostrar tu poder pagándome para utilizar mi cuerpo como te apeteciese.

A veces nos dirigimos a charcutería para comprar la "carne fresca", mirad que muslitos tan ricos y apetecibles. Las cartas de ex prostitutas con su lenguaje recargado e ideas tan (¿asombrosamente?) coincidentes con las de mujeres que no han visto una puta en la vida resultan tan verosímiles como esta imagen.



Cuando una gota de sangre aparecía en el condón, no era porque me hubiese bajado el período. Era porque mi cuerpo era una máquina que no podía ser interrumpida por el ciclo menstrual, así que metía una esponja en mi vagina cuando menstruaba. Para ser capaz de continuar entre las sábanas.
Y no, no me iba a casa después de que hubieses terminado. Seguía trabajando, diciéndole al siguiente cliente la misma historia que habías oído. Estabas tan consumido por tu propia lujuria que un poco de sangre menstrual no te paraba.
Cuando venías con objetos, lencería, disfraces o juguetes y querías juego de roles erótico, mi máquina interior tomaba el control. Me dabais asco tú y tus a veces enfermizas fantasías. Lo mismo vale para esas veces que sonreías y decías que parecía que tenía 17 años. No ayudaba que tuvieses 50, 60, 70 o más.
Cuando regularmente violabas mis límites besándome o metiendo los dedos dentro de mí, o quitándote el condón, sabías perfectamente que iba contra las reglas. Estabas poniendo a prueba mi habilidad para decir que no. Y lo disfrutabas.
A veces no me quejaba lo suficiente, o simplemente lo ignoraba. Y lo utilizabas de manera perversa para mostrar cuánto poder tenías y cómo podías traspasar mis límites.
Cuando finalmente te regañaba, y dejaba claro que no te iba a volver a tener como cliente si no respetabas las reglas, me insultabas a mí y mi papel como prostituta. Eras condescendiente, amenazador y maleducado.

Reconozcámoslo. Lo primero que uno se encuentra cuando atraviesa la puerta de un puticlub es a mujeres visiblemente demacradas, con una soga alrededor del cuello y un código de barras en la frente. Está claro que estas mujeres no pueden sentir ningún tipo de placer con sus clientes, como relata la autora de esta carta. Básicamente porque invariablemente son mujeres de papel o plástico, no de carne.



Cuando compras sexo, eso dice mucho sobre ti, de tu humanidad y tu sexualidad. Para mí, es un signo de tu debilidad, incluso cuando lo confundes con una especie de enfermiza clase de poder y estatus.
Crees que tienes derecho. Quiero decir que las prostitutas están ahí de todas formas, ¿no? Pero solo son prostitutas porque hombres como tú se interponen en el camino para una relación saludable y respetuosa entre hombres y mujeres.
Las prostitutas solo existen porque hombres como tú sienten que tienen el derecho de satisfacer sus necesidades sexuales usando los orificios del cuerpo de otras personas.
Las prostitutas existen porque tú y la gente como tú sienten que su sexualidad requiere acceso al sexo siempre que les apetece.
Las prostitutas existen porque eres un misógino, y porque te preocupan más tus propias necesidades sexuales que en las relaciones en las que tu sexualidad podría florecer de verdad.
Cuando compras sexo, revelas que no has encontrado el corazón de tu sexualidad. Me das pena, de verdad. Eres tan mediocre que piensas que el sexo consiste en eyacular en la vagina de una extraña.

Desde las instituciones se alienta un mensaje coincidente con el de Tanja. Se conceptualiza la prostitución como una actividad indeseable tanto por parte de la mujer como de un "verdadero macho".



Y si no hay ninguna a mano, no tienes que ir más lejos que a la esquina de tu calle, donde puedes pagar a una mujer desconocida para ser capaz de vaciarte en una goma mientras estás dentro de ella.
Qué hombre frustrado y lastimosos debes ser. Un hombre incapaz de crear relaciones profundas e íntimas, en las cuales la conexión sea más íntima que tu eyaculación.
Un hombre que expresa sus sentimientos a través de sus clímax, que no tiene la habilidad de verbalizarlos, sino que prefiere canalizarlos a través de sus genitales para librarse de ellos. Qué masculinidad débil. Un hombre verdaderamente masculino nunca se degradaría pagando por sexo.
En lo que concierne a tu humanidad, creo en la gente de bien, incluido tú. Sé que dentro tienes una conciencia. Que te has preguntado en silencio si lo que hacías era ética y moralmente justificable. También sé que defiendes tus acciones y probablemente piensas que me has tratado bien, que fuiste amable, nunca malvado y que no violaste mis límites.
Pero ¿sabes qué? Se llama evadir tu responsabilidad. No estás enfrentándote a la realidad. Te engañas pensando que la gente a la que compras no han sido compradas. No han sido forzadas a prostituirse.

De acuerdo a esta ex prostituta muchas mujeres son compradas y forzadas a prostituirse, tal que así. Es algo que no vemos y de lo que no ofrecen más pruebas que testimonios y recreaciones constantemente desmentidos por las vivencias de las personas que sí que estamos involucradas en el sector. Pero hemos de creerlo porque si no seríamos cómplices de "los malos".



Quizá pienses que me hiciste un favor y me diste un respiro hablándome del tiempo, o me diste un pequeño masaje antes de penetrarme. No me hiciste ningún favor. Todo lo que hiciste fue confirmar que no merecía más. Que era una máquina cuya función primaria era dejar a los otros aprovecharse de mi sexualidad.
Tengo muchas experiencias en la prostitución. Me han permitido que te escriba esta carta. Pero es una carta que preferiría no haber escrito. Ojalá hubiese podido evitar estas experiencias.
Tú, por supuesto, te consideras como uno de los clientes buenos. Pero no hay clientes buenos. Solo aquellos que confirman la visión negativa de las mujeres sobre sí mismas.
Sinceramente,
Tanja Rahm"



Enlace a otra revelación, nos cuentan la "verdad invisible":
Los verdaderos anuncios de prostitución son así

Para seguir leyendo en este blog:
· The Journey, viaje al centro de la retorcida mente abolicionista

sábado, 23 de abril de 2016

Cuando se escucha a las chicas

Me envía PATPONG (muchísimas agracias) un artículo recién publicado que considero muy interesante por su carácter introductorio. Yo puedo explicar a detalle el tema de la prostitución y escribir entradas muy completas, que si no me escuchan todo se queda en nada. Por eso lo importante es que COMIENCEN por prestarnos atención. Y para ello necesitamos, nos guste o no, a los periodistas.

Resulta que en el artículo que reproduzco a continuación (en parte) viene a recoger las ideas principales que he manifestado desde que comencé el blog: que existen muchas ideas, tópicos, estereotipos sobre prostitución que creemos a pies juntillas sin haber podido jamás verificarlos. Pero las chicas (que es como llamo a las "putas") no son marcianas, son de carne y hueso y no es tan complicado sentarse un rato a hablar con ellas delante de un kebab -o un café, o cerveza, etc- y uno puede comprobar en primera persona que no dicen lo que uno esperaría escuchar. Es verdad que existen muchas explicaciones para invalidar su consentimiento: que si están amenazadas, que han interiorizado la violencia, que están mal de la cabeza, que mienten... Bueno, no digo que las crean inmediatamente sino que al menos constaten lo que manifiestan. Y no es que lo diga yo, lo firma un periodista con quien no tengo la menor relación pero que al menos se ha molestado en HABLAR con ellas. No dejo de repetirlo, lo que uno opine sobre prostitución depende fundamentalmente de cómo se haya acercado a este fenómeno, de cuáles sean sus fuentes. Por eso si uno se informa en base a los medios, a lo que el periodista denomina la "propaganda oficialista"es LÓGICO que piense como pensaba él: que si no quieren prostituirse, que si hay mafias detrás que las obligan, que su vida es triste y miserable... pero si uno baja a la calle y las CONOCE entonces se "sorprende", se "confunde", se ACOJONA. No tiene nada que ver la realidad con la propaganda. Y es algo que ha comprobado en escasos minutos. Entonces... ¿por qué nuestras autoridades siguen repitiendo insistentemente ese mensaje engañoso? Es la auténtica pregunta que tenemos que hacernos, queridos lectores.

Si un breve encuentro con una de estas chicas sorprende al periodista, no quiero ni pensar cómo se sentiría si fuese conociendo a más chicas durante más tiempo. Cuando comencé a investigar el mundo de la prostitución pensé que acabaría confirmando la imagen preconcebida que tenía de ella... pero en cuanto más profundizaba más distancia hallé entre la versión oficial y la realidad de la calle.



José Romero (Estrelladigital, 22/04/2016)
(...)
Así que comenzamos a pasear buscando baretos donde proseguir nuestra charla y echarnos al coleto unos tragos. Cruzamos la Gran Vía, siempre pletórica de vehículos y viandantes y bajamos por Montera. Según desgranamos metros de zona peatonal, observo a unas cuantas mujeres ligeras ropa, paradas en la calle. Unas se apoyan en un árbol, otras en las fachadas de los edificios que conforman la calle. Algunas beben un Red Bull con pajita ¡Vaya ironía! El caso es que sería muy sencillo describirlas con todos los tópicos del caso: mirada triste, sonrisa forzada. Pero nada de eso. Parecen hacer el trabajo con profesionalidad, sin ningún tipo de resentimiento hacia la sociedad.

Mi amiguete se percata de que miro a las putas, que aunque son mujeres malas, la verdad es que están muy buenas. Juanjo sonríe ampliamente mostrando una dentadura perfecta.

-¿Te gustan, verdad?-pregunta divertido.

-¡Joder!-contesto-¡Es que están muy buenas! Lástima que estén explotadas por gentuza sin escrúpulos. Algunas de estas chicas podrían ser lo que quisieran en la vida.

Cuando uno se pasea por las zonas de prostitución se piensa que las chicas "están explotadas por gente sin escrúpulos", aunque uno no les vea. Bueno, quizá está sea una de las escasas presunciones que pude confirmar. En realidad si que vemos a los chulos, sólo que no les sabemos reconocer. Pero si uno se gana la confianza de estas mujeres. te pueden contar quiénes las chulean... no digo más. Quien tenga ojos, que vea.



Juanjo me mira y se sonríe.

-Tienes razón en que algunas no están aquí porque este oficio les guste precisamente. Sin embargo, te voy a presentar a una que es amiga mía. Y es muy singular, ya lo veras.

Dicho y hecho. Al rato nos encontramos sentados en un Kebab con una rumana de unos veinticinco años. La piba esta de toma pan y moja. Con un culo de escándalo y unos pechos tan tersos como la carrocería de un Audi.

-A mi gustar ser puta-dice en un español macarrónico-. Tengo dos casas en mi pueblo, cerca de Bucarest. Dentro de unos años me retiro. Soy una emprendedora amigo, no voy a trabajar por novecientos euros fregando escaleras. No jodas.

Me sorprende. Estoy tan mediatizado por la propaganda oficialista que las pone a todas como víctimas, que no doy crédito a lo que escucho.

Esta misma mañana hablaba con otro periodista, interesado en por qué los clientes estamos con estas chicas. La sencillez de José me ha encantado: ¡joder, es que están muy buenas! Al hombre que le gustan las putas es porque le GUSTAN LAS MUJERES, así de simple. Es más, como pudo constatar, son mujeres luchadoras, con la cabeza muy bien amueblada y que saben perfectamente lo que quieren. Son tías con las que uno se siente identificado y se está muy a gusto. Son mujeres por las que MERECE LA PENA pagar.



-Mi cuerpo vale mucho-continua-. Y le saco provecho ¿Qué me diferencia de otra mujer o hombre que vive de su cuerpo? Un futbolista vive de su habilidad y de mantener un cuerpo atlético. Una modelo, no te digo ¿Qué hay de malo en que yo haga lo mismo? Además, todo lo que gano es en negro. No pago impuestos ¿a qué está de puta madre? Y por supuesto, me acuesto con quien yo quiero. No aguanto cerdos ni gentuza.

Estoy confuso. Me deja acojonado. La verdad es que nunca me había planteado la prostitución desde ese punto de vista.

-Si quieres, subimos un rato y te la chupo. Te hago buen precio porque eres amigo de Juanjo.

Declino el ofrecimiento cortésmente y continuamos nuestro camino. No bebemos medio Madrid, hasta que nos despedimos. Voy muy pedo en el metro para mi casa, pero no puedo olvidar los enormes ojos azules de la puta rumana. Y sobre todo, lo que no se me va de la mente es lo claro que lo tiene la tía. Desde luego, es más inteligente que muchos de los que conozco. No es solo un cuerpo bonito. Su cerebro rige como el de cualquier empresario o mejor.

¡Ole tus cojones!

viernes, 22 de abril de 2016

Hablando de prostitución en RNE

Como anuncié la semana pasada, me llamaron de Radio Nacional de España para participar en una tertulia sobre prostitución. Todo salió a pedir de boca, incluso ante la dificultad que tuvieron para encontrar más participantes solicitaron mi colaboración y tuve el inmenso placer de compartir mesa con amigos: Ariadna (prostituta), Lorenzo (abogado) y Eladio (trabajador social) que ofrecieron sus puntos de vista para conformar uno de los mejores programas sobre prostitución que jamás se han realizado en este país. Se habló con conocimiento, seriedad y rigor pero también de forma amena y desenfadada, tratando acercar al oyente a una realidad oculta y por lo tanto sobre la que pesan numerosos mitos y leyendas que hemos tratado de confrontar desde nuestra experiencia.

El programa (espacio "En voz alta", de "El canto del grillo") se emitió a las 3 de la madrugada la pasada noche del jueves al viernes (día 15). Hasta el momento, ha tenido una excelente acogida y todo el mundo me ha dicho que le ha encantado. Quiero darle las gracias a la presentadora, Eva Cordón, y a todo su equipo por su amabilidad y por brindarnos esta oportunidad única. Desde luego no es nada habitual que se trate el tema de la prostitución charlando con sus protagonistas, se suele hablar mucho sobre nosotros pero muy poco con nosotros.

A pesar de todo lo que pueda escribir en este blog, la repercusión que tiene un programa de radio es infinitamente superior y también sé que quienes me leen desean escucharme. Ahora podéis hacerlo, espero vuestros comentarios (no os cortéis, sabéis que no hay ninguna censura y que agradezco todo lo que me haga mejorar).

Podéis descargar el audio en la web del programa o escucharlo directamente a través de este enlace.