viernes, 16 de junio de 2017

Ariadna: "el trabajo sexual es mi trabajo"

"Cuando me dicen que no soy feminista porque estoy favoreciendo al machismo y  soy alienada por el patriarcado, me parece ridículo, cuando lo que están haciendo es privarme de mi libertad de elección"
"Hay muchísimas prostitutas como yo pero no se atreven a hablar por el estigma que les supone, por el miedo a preocupar a sus familiares y al repudio de la sociedad"
"Cuando empezamos no sabemos donde dirigirnos, solo conocemos la versión de que la prostitución es un submundo oscuro de antros llenos de mujeres explotadas que acaban en la calle drogadas. Es la desinformación que nos brinda mayormente el feminismo abolicionista y los medios de comunicación"
Ariadna, escort particular



Recientemente se ha vuelto a montar una buena debido a las declaraciones de la actriz porno Amarna Miller y por eso he creído necesario sumar otra voz más a la de todas esas prostitutas que están explicando cómo ven y viven realmente su actividad. Ciertamente existe un feminismo que podemos llamar "hegemónico" que rechaza la pornografía y la prostitución, eso resulta innegable. Lo que sucede es que si ese mismo feminismo asegura representar a las mujeres y trabajar en su favor no puede silenciar y desautorizar a aquellas que postulan un feminismo "alternativo", llamado "pro-sex". ¿O sí? De acuerdo a feministas de renombre como Lucía Etxebarría aquellas mujeres que no ven particularmente desagradable o inmoral la prostitución, que prefieren esta actividad a otras que han desempeñado o que defienden la prostitución y no la consideran una fuente de "desigualdad, opresión y violencia" son unas vendidas al patriarcado, que legitiman la cultura de la violación e incluso las acusan de representar al lobby de la prostitución, a proxenetas y tratantes.

Cuando abrí el blog (¿Hace ya ocho años? ¡Qué barbaridad!) me di cuenta de que los debates iban más allá de la prostitución, representaban diferentes formas de ver la vida: se reproducía la histórica división entre liberales y colectivistas. Y eso lo reflejé en la cabecera del blog, que por cierto no he cambiado desde entonces. Los liberales basan su conocimiento en la experiencia, no niegan que puedan existir realidades diferentes a las que han experimentado y tratan de llegar a soluciones de compromiso que sean tan inclusivas como sea posible, en base al diálogo y la negociación. Por su parte, los colectivistas subordinan la realidad a dogmas ideológicos preestablecidos, consideran que su visión unidimensional de cualquier fenómeno (porque repito, esto va más allá de la prostitución) es la única válida y, consecuentemente, desean imponer una serie de medidas que al obviar al resto de actores implicados sólo pueden implementarse de manera coactiva. O dicho de otro modo, que dentro del feminismo también hay demócratas y fachos.

Lo que os traigo hoy es una entrada del blog de una escort en la que explica de manera razonada y comprensible por qué considera la prostitución un trabajo TRAS HABERLO EXPERIMENTADO, también cuenta por qué no le resulta complicado tener sexo con diferentes personas (que no conoce y que incluso no la pueden atraer físicamente) PERO QUE ENTIENDE QUE LO QUE ELLA HACE NO ESTÁ AL ALCANCE DE TODO EL MUNDO, y finalmente PIDE RESPETO A SUS ELECCIONES PERSONALES y se lamenta de que haya quienes en vez de apoyarla lo que hagan sea cuestionarla sin hacer el menor esfuerzo por entenderla. Si yo sé de prostitución no es porque haya follado con muchas putas, sino porque me interesé por ellas y escuché qué es lo que tenían que contarme. Como dice Ariadna, con aquellas personas con quienes congenian surge una complicidad y les cuentan lo que ocultan a los demás. Aprovechen testimonios como el suyo, donde se abren y relatan aspectos íntimos que de otro modo les costaría mucho tiempo y esfuerzo obtener.



26/03/17

He tenido muchos trabajos a lo largo de mi vida, y digo muchos ya que soy una persona bastante veleta e inconformista. Mi madre me llama indignada y cabezota y aunque se lo niegue tiene razón, pero ahora que no puede leerme diré que también soy orgullosa en muchas ocasiones, además, no me gustan las obligaciones, soy indisciplinada por naturaleza y me gusta la variedad.
Mi carácter choca con la gran mayoría de trabajos ofrecidos a la mujer, hago esta diferenciación porque siempre he percibido que el trato no es el mismo: Acoso, exigencias, condiciones, sueldo, etc... Así lo he vivido en los diferentes trabajos que he desarrollado.
El trabajo que más he ejercido es la prostitución, un trabajo que me planteé como otro cualquiera, porque al igual que en los demás trabajos me sabía apta para entenderlo y desempeñarlo correctamente. Valorando si sería apta para trabajar como prostituta, pensé que me gustaba el sexo,  para mí es una terapia liberadora. Tenía larga experiencia teniendo sexo con desconocidos, no me importaba practicar sexo sin amor, no me importaba que la otra persona fuera o no atractiva y jamás me ha supuesto un conflicto moral ni indigno cobrar por ello.

Cobrar por sexo sigue siendo un tabú en nuestra sociedad, sin embargo no resulta complicado para aquellas personas que ya son promiscuas y que no resultan particularmente selectivas a la hora de escoger a sus parejas sexuales.



Yo siempre he visto a las mujeres prostitutas, incluso en las situaciones más desgraciadas, mujeres fuertes, optimistas, alegres, auténticas, mujeres sensibles, buenas compañeras pero sobretodo las he visto libres.
De adolescente yo era muy tímida e introvertida (en cierto modo aún lo soy) y las admiraba, deseaba ser como ellas y en algún momento me sorprendí  a mi misma deseando tener amigas putas.

Mi experiencia con los trabajos legales no ha sido muy buena precisamente, en la mayoría de trabajos he sentido y vivido un control excesivo, me han insinuado que debía vestir de traje, pero de traje que insinuara mis formas con pantalones, camisas y americana más bien ceñidas al cuerpo para ser azafata, comercial o trabajando de cara al público, incluso me decían que debía usar ya no solo zapatos sino zapatos de tacón,cuando los compañeros masculinos vestían con ropas más bien holgadas y zapatos planos y cómodos. Cuando he trabajado de esteticista incluso me habían llegado a sugerir como debía depilarme las cejas, que debía usar maquillaje para dar buen ejemplo a lxs clientxs.  No... Yo no quería ser partícipe de ello..

Un buen día decidí atreverme con la búsqueda de trabajo, estaba harta, asqueada y aburrida de lo que había vivido, así que empecé a buscar "Otros trabajos", quería trabajos que se escaparan de lo establecido y lo convencial.
Busqué hasta que di con uno de camarera en un club de striptease y tuve como un subidón de adrenalina, así que me presenté a la entrevista, buscaban mujeres de turno de tarde y sus condiciones de vestir elegante o sexy me parecieron bien, me ofrecieron un fijo más que aceptable más comisiones, así que llegué a casa y se lo conté emocionada a mi madre pero, como le ocurre a la mayoría, se asustó, ella que siempre había sido desinhibida y liberal actuó de manera paternal, me dijo que me obligarían psicológicamente a tener sexo con los clientes y que si no aceptaba me  echarían, o lo que es peor me forzarían contra mi voluntad.
Me supo muy mal que mi propia madre me viese con tan poca voluntad y personalidad, le dije que me ofreciesen lo que quisiesen que yo solamente iba a servir copas, que si decía que no era ¡No y punto! Que nadie podía ir contra mi voluntad. Mi madre vencida por el miedo y al verme tan decidida, me amenazó con echarme de casa si aceptaba el trabajo. Decidí no aceptar el trabajo y aprendí que no podía contarlo todo en casa, me volví más introvertida y segura de mis convicciones.

Jamás he visto a la mujer como alguien débil por lo tanto a las prostitutas tampoco. Cuando a día de hoy me vienen y me dicen que no sea prostituta, que me busque otro trabajo ya que de este modo me estoy esclavizando al hombre pienso en mi madre cuando me quitaba sin ser consciente el derecho a decir no, incluso a equivocarme... Me duele y me da pena ver tantas "madres" paternalistas que nos quieren sobreproteger de todo como si fuésemos débiles o desvalidas, es como lo de volver solas a casa de madrugada, "No regreses sola o ya vendrá tu padre a buscarte" o en algunos casos: "mejor no salgas".

Adriana denuncia el "paternalismo" con el que algunas personas y organizaciones tratan a las prostitutas. Según ella, la imagen tan negativa que se tiene de la prostitución no se corresponde con la realidad que ni ella ni sus compañeras han vivido sino que es pura propaganda de quienes desconocen la prostitución. Estoy de acuerdo sólo en parte, ya que pienso que las abolicionistas conocen muchas veces mejor la prostitución que la mayoría de las prostitutas. Ni imagináis hasta qué punto...



Así que mi creencia de que las mujeres prostitutas somos fuertes se ha reforzado con el tiempo.

A escondidas de mi familia seguí con mi búsqueda de "Otros trabajos" descubrí que hay hombres que se prostituyen, y un buen número de mujeres transexuales, he trabajado con muchas mujeres extranjeras y ninguna de ellas ha sido víctima ni explotada sexualmente . También pensé que en este trabajo debía ser perfecta, impecable, cremas, maquillaje, perfume, tacones, cejas, ropa ceñida... Si es lo normal en nuestra sociedad y en el mundo laboral ¡En la prostitución aún más! Nada más lejos de la realidad ya que no todo es como nos lo cuentan,  he descubierto que a los clientes le gustan las mujeres imperfectas, adoran las curvas  femeninas aceptan nuestros defectillos con naturalidad: granitos, celulitis, cicatrices.. Las personas que vienen a vernos pueden disfrutar de la compañía de alguien de su edad, sexual, con inquietudes, alegre... El físico acaba pasando a segundo o tercer plano, por lo tanto soy más yo, me río abiertamente, muestro mi cuerpo con sus virtudes y defectos, me río a carcajadas, bromeo con el cliente incluso suelo llegar al orgasmo antes que mi compañero.

Me ha costado entenderlo, en parte por mi inseguridad ya que hubo una época en que odiaba mi cuerpo y pensaba que con maquillaje y "disfrazada" iba a gustar más. 

Tampoco soporto trabajar para terceros, durante un tiempo que estuve trabajando para terceros como prostituta me sentí de la misma manera que me sentía trabajando para terceros en los trabajos legales, simplemente no era lo mío. Así que me independicé.
Me gustan los trabajos autónomos por eso actualmente me dedico también al quiromasaje, como prostituta puedo ser autónoma puedo pagar pero no tengo los mismos derechos que cualquier otro trabajador.

Puedo dedicarme a lo que quiera, soy una persona interesada en la ecología y pienso que sobran personas y faltan árboles, si no fuese prostituta o quiromasajista creo que haría jabones artesanos, detergentes ecológicos, libres de crueldad hacia los animales y respetuosos con el medio ambiente. Quizás abriría un restaurante vegano o una tienda de productos ecológicos y veganos o tendría mi propia tienda virtual, para eso siempre estaré a tiempo, pero a día de hoy estoy encantada con mi trabajo, me permite ser yo misma, no favorezco a ninguna empresa, ni entro en la rueda del consumismo, con sobreproducciones, derroche de materias primas, compras masivas, no tengo que forzar a comprar nada a nadie ni contribuir creando necesidades y consumidores compulsivos.

La prostitución no es un trabajo fácil, no se lo puedes contar a tu entorno con la misma facilidad que cualquier otro trabajo. Aún a día de hoy se ve mejor llegar a casa llorando porque tu jefe ha abusado de ti que decir que has decidido ser prostituta. La mujer es mejor vista cuando es víctima sexual en el trabajo a cuando toma las riendas de su sexualidad en el trabajo.

Un trabajo sexual no puede ser malo para alguien que disfrute y conozca bien su sexualidad, el trabajo sexual no puede ser malo para aquellas personas que no necesitan conocer o amar a su compañerx sexual, el trabajo sexual no puede ser malo para aquellas personas que no sienten rechazo por el físico de las personas.
Hay quien dice que mi trabajo no aporta nada a la sociedad... ¡Rápida, fácil e hipócrita manera de desmerecer y degradar al trabajo sexual y a lxs trabajadorxs! Ya que de todxs es sabido que el sexo es salud, es divertido, desestresante... Cualquier persona que pase un rato con unx trabajadorx sexual se irá mejor que cuando llegó y no nos olvidemos que también hacemos bien a personas que están realmente solas, a personas que tienen miedos y complejos, a personas con diversidad funcional...
Yo soy una persona de "espacios y distancias" pero cuando una persona viene a verme me desvivo por tocarla, siento que de algún modo la puedo ayudar,  tanto si es para un masaje como para un desahogo sexual. Siento que el masaje es bueno para la salud y creo que el sexo también lo es. En ese momento la persona que está conmigo está porque confía en mí y se pone en mis manos, me gusta comunicarme con ella, hablando, con las manos, con mi cuerpo entero o interactuar con mi sexualidad.

Para muchas personas la prostitución no tiene nada de malo: les permite ganarse la vida realizando una actividad que pueden desempeñar con mayor libertad y autonomía que otras ocupaciones, en la cual desarrollan sus destrezas personales. Pero a la vez son conscientes de que viven en una sociedad donde serán recriminadas, lo cual les afecta mucho más que el hecho en sí de follar a cambio de dinero.



Tampoco es fácil ni agradable lidiar con las personas que quieren la abolición de nuestro trabajo, pero que nos dicen que están de nuestro lado, que no tienen nada en contra de nosotras sino contra nuestros clientes "explotadores". Su mágica solución a veces es multarles para "protegernos", ya que quitando los clientes de nuestro trabajo nos hacen un bien que somos incapaces de comprender y agradecer.
Es como decir: "Mira, como tú no has escogido lo que haces y encima un explotador se beneficia de ello pero tu eres tan tonta y poca cosa que ni te enteras, así que vamos a taparte la boca y a maniatarte para que no nos digas lo contrario y seas libre gracias a tus defensorxs machistas, paternalistas y patriarcales".
Da igual que yo les diga que en los trabajos que consideran "decentes" para la mujer he sido acosada, que me pagan menos por ser mujer, que no me respetan, que mis momentos de abusos y malostratos han sido en mi vida personal y no como prostituta.
A día de hoy tal y como está nuestra sociedad y el panorama laboral me siento afortunada de tener mi trabajo, en que nadie me impone la vestimenta, como me tengo que depilar las cejas, como me tengo que maquillar ni que tipo de tacón usar. No tengo que ir vendiendo nada a nadie ni escuchar ofertas degradantes de subida de sueldo a cambio de que me "acompañe" el jefe en coche hasta mi casa.

Creo que es muy importante dar visibilidad a nuestro trabajo, muchxs cuando empezamos no sabemos donde dirigirnos, solo conocemos la versión de que la prostitución es un submundo oscuro de antros llenos de mujeres explotadas que acaban en la calle drogadas. Es la desinformación que nos brinda mayormente el feminismo abolicionista y los medios de comunicación.

Hay muchas, muchísimas prostitutas como yo pero no se atreven a hablar por el estigma que les supone, por el miedo a preocupar a sus familiares y al repudio de la sociedad, porque una víctima despierta simpatías pero la que no lo es se la condena y no aparece en las estadísticas siendo tildada de insignificante minoría y no representativa de la realidad.

Ante el estigma y discriminación que padecen, algunas prostitutas han decidido "salir del armario" y plantar cara a esa sociedad moralista que las condena. Pero ese desafío tiene consecuencias, y muy graves, como han experimentado Amarna Miller, María Riot o Montserrat Neira. Hoy por hoy vivimos en un mundo donde somos incomprendidos, en el cual todo lo que tenga que ver con la prostitución es despreciado sistemáticamente.



En el sexo aún existe la concepción que la sexualidad a satisfacer es la del hombre, por eso una mujer que viva el sexo con naturalidad y abiertamente, se sale de los límites morales habituales y que encima quiera apropiarse de su sexualidad y hacer de ello su trabajo es impensable a día de hoy. Deberíamos tener conciencia que hay muchas mujeres prostitutas en nuestro entorno, desde vecinas a conocidas hasta amigas o familiares. Casi todas se ven obligadas a tener doble vida, incluso dos trabajos.
Cuando nos conocemos, entre nosotras aparece una complicidad, alguien a quien seguramente le contarás más cosas que a tus propios allegados, alguien que te entenderá, apoyará cuando tengas algún tipo de miedo o inseguridad. Son como si aquella madre feminista, al decirle que ibas a trabajar a un bar de striptease, hubiera decidido acompañarte a la entrevista porque cree en ti,  respeta tus decisiones y decide estar a tu lado por si algún día surgen problemas sepas y sepan que no estás sola.

A lxs que quieren abolir mi trabajo les digo que cada trabajo, tiene sus peculiaridades, es comprensible que haya quien no pudiera realizar el mío o viera reparos morales al ejercicio de la prostitución, pero creo que nadie debe decirme que debo o no debo hacer con mi cuerpo, creo que se debe hacer un ejercicio de respeto y empatía a la otra persona, abrazar las diferencias y permitir que cada cual afronte su vida y su trabajo con sus pormenores como crea adecuado.

Así es como representan desde el feminismo de corte colectivista a las mujeres en prostitución: niñas grandes, que son incapaces de tomar las riendas de su vida al estar continuamente manipuladas por los proxenetas. De ahí que consideren que, aunque éstas presten su consentimiento y manifiesten haber elegido libremente la prostitución, en realidad su voluntariedad debe ser desestimada porque no tienen la capacidad para decidir de una manera "verdaderamente" libre. Esta barbaridad ha pasado de ser un mero delirio teórico a estar plasmada en la mayoría de leyes que afectan al trabajo sexual.



Por ejemplo:
Yo como vegana no entiendo como las carniceras no lloran sobre esas cantidades de trozos de animales muertos con los que trabajan a diario pero lo respeto.
Yo como ecologista no entiendo que las que trabajan en supermercados acepten tirar la comida a pocos días de caducar, pero lo respeto.
Yo siendo pro derechos humanos, no entiendo a las que aceptan trabajar en zapaterías donde se vende calzado hecho por mujeres, hombres y niñxs explotados en otros países, pero lo acepto.
Yo como feminista no entiendo como a unas mujeres se les da unos derechos y unas libertades y a otras no.
La lista es interminable...

Yo como persona con sus creencias y moralidades no coincido con el hacer de otras personas, pero las respeto.
¿Por qué yo como prostituta no merezco el respeto de lxs demás?
No, no entiendo nada de nada pero creo que debemos ir de la mano porque de este modo parece que vamos las unas contra las otras.

Otra de las prostitutas que ha confrontado abiertamente el discurso oficial es Natalia Ferrari. Como verán cuenta cosas muy parecidas a Ariadna, y es que vemos lo mismo porque es lo que hay. Las abolicionistas han construido un relato sobre la prostitución fundamentalmente basado en falsedades, aunque reitero que no es porque desconozcan este mundo.



No es que la prostitución sea inherentemente machista y patriarcal, todxs formamos parte del sistema, en cualquier trabajo encontramos machismo y la mano del patriarcado aunque algunos sean escogidos bajo el amparo del marco legal y de derechos, así que cuando me dicen que no soy feminista porque estoy favoreciendo al machismo y  soy alienada por el patriarcado, me parece ridículo,  cuando lo que están haciendo es privarme de mi libertad de elección para someterme y "reinsertarme" a una legalidad que ya discrimina a las mujeres y "viola" sus derechos día a día,  aunque a veces sea sin tocarlas pero que las viola igual o peor.

Así que quiero seguir siendo prostituta y viviendo mi vida como quiero que sea y siendo realmente quien soy.

lunes, 12 de junio de 2017

Contra el estigma de puta

"Son las abolicionistas, no los clientes, quienes me ven como un pedazo de carne. Los clientes siempre me han respetado"
Anna Alba, prostituta

"Los periodistas, los policías y las feministas emplean las palabras más estigmatizantes sobre mí y mi trabajo que mis clientes nunca usarían"
Svensk Hora, prostituta

"Las feministas me han tratado (y a aquellas como yo) con menos respeto que cualquier cliente"
Juliet Brando, prostituta

"Las abolicionistas se refieren a nosotras de una manera más deplorable que el peor de los clientes"
Maria Alba, prostituta

"No se tiene que mirar mal ni a las personas que quieran cobrar ni pagar por sexo consensuado"
Little Soleil, prostituta

"Estoy orgullosa de ser una trabajadora sexual, pero desafortunadamente el estigma abunda y muy pocas trabajadoras sexuales pueden resistirlo y todavía somos tratadas como ciudadanas de segunda. Para mí, la palabra puta es un término honorable que usamos entre nosotras".
Julie Bates, prostituta

"En el trabajo social lo más importante es no dejarse llevar por los prejuicios"
Estefanía Acién González, socióloga



La anterior entrada necesitaba un desarrollo posterior, y os lo traigo. Es el comunicado de la Asociación Pro Derechos Humanos de Andalucía del pasado 2 de Junio. Y es que a día de hoy desde las instituciones y autoridades públicas se sigue reforzando el estigma de puta. Por eso me alegro de declaraciones como la de la viceconsejera de Políticas Sociales del Gobierno Vasco, quien aseguró que "se deben superar prejuicios, y combatir la discriminación y los estereotipos negativos que padecen las personas que ejercen la prostitución". A ver si es verdad, me gustaría que se quedase en algo más que una bonita frase pero lo que tengo más que comprobado es que los políticos no tienen ni una mala palabra... ni tampoco un buen acto.



Asociación Pro Derechos Humanos de Andalucía (APDHA)
2 de junio de 2017

Existe un estigma que actúa sobre todas las mujeres como un aviso, una amenaza que llega en forma de censura social en caso de que ocupes un espacio que no debes, a una hora inapropiada y con una postura indebida… Nos referimos al estigma “puta”. Desde tiempos inmemoriales, hasta nuestros días, actúa dentro de nosotras esa llamada al orden social que, con mayor o menor fuerza, aparece en forma de vergüenza.

Este estigma “puta” que actúa como violencia estructural y simbólica es la misma violencia que nos alcanza a todas las mujeres. ¿Pero qué pasa cuando esta violencia, censura, este estigma, sale del ámbito de lo subjetivo y lo simbólico para acomodarse en nuestro mundo material a través de leyes que penalizan estos comportamientos? Nos referimos a lo que significa el estigma puta para la puta, la trabajadora sexual. Y nos referimos concretamente a la base de las muchas vulneraciones que sufren como colectivo y como trabajadoras, nos referimos a también a la Ley Mordaza o ley de seguridad ciudadana, los planes anti prostitución y las ordenanzas, formas de criminalizar  que viene a instaurar una verdadera “caza a la puta”.

Carteles como éste refuerzan el estigma asociado a las prostitutas, donde se las representa como un reservorio de enfermedades. Este tipo de propaganda justifica posteriores medidas represivas tomadas en su contra.



La lucha de las trabajadoras sexuales contra el estigma lleva tiempo ocupando, a nivel individual y colectivo, su primera línea de trabajo. La estrategia no es siempre la misma: “Yo no soy puta, trabajo de puta” es una expresión que pone de manifiesto el anhelo de liberarse de la dura carga que supone el estigma. Atiende a la necesidad que muchas mujeres que ejercen el trabajo sexual tienen por separar su vida profesional de la familiar y la social. En otros casos, el lema “yo también soy puta” o “yo soy puta” está siendo reivindicado por muchas trabajadoras movilizadas en la reclamación de sus derechos, o por colectivos que trabajan junto a ellas.

Por ello, en este día  2 de Junio, Día Internacional de las Trabajadoras del Sexo, (aniversario de la protesta de 1975 en la que más de cien prostitutas francesas ocuparon la iglesia de Saint Nizier en Lyon) nos queremos sumar a la campaña que nuestras compañeras de Genera (Barcelona) han puesto en marcha, y decimos junto a ellas: #YoTambienSoyPuta

Para asociaciones como AMMAR (Mujeres Meretrices de la Argentina) el estigma se debe combatir mostrando que detrás de la puta hay una mujer normal, normalmente madre, que lo que hace es salir adelante en la vida y cuidar de su familia. Soy de la misma opinión.



Quienes estigmatizan a las prostitutas insultándolas, volcando la rabia y el desprecio que las profesan, lo que hacen es retratarse. Muchas prostitutas, como muestro en las frases que introducen esta entrada, han comprobado que quienes se dirigen a ellas de manera despectiva son esas "feministas" que pretenden la abolición de la prostitución. Que si vasijas, que si receptáculos de semen, que si agujeros... Por poner un ejemplo reciente, aquí un caballero escribió un artículo (muy aplaudido entre estos círculos feministas abolicionistas) en los que tilda a estas prostitutas que defienden sus derechos como "coños neoliberales". Podéis verificarlo, me parece fuerte hasta a mí, pero ahí está. Como ya no pueden seguir ignorando a las prostitutas ahora lo que hacen es atacarlas tratando de desprestigiarlas. Y hay también campañas publicitarias como ésta desarrollada en Canadá, donde se representa a las prostitutas como personas afectadas psicológicamente, abusadas en la infancia y, nuevamente, como un foco de infecciones:




¿Cómo responden las trabajadoras sexuales y sus aliados? A este caso en concreto, el Colectivo Stella lo hizo lanzando una campaña en la que oponía mujeres reales a las grotescas caricaturas dibujadas por los anti prostitución. También lo hacen como la activista Julie Bates, mostrando orgullo por no sentir vergüenza de identificarse a sí misma como una trabajadora sexual. Pero entre todas las iniciativas que conozco, la que más aplaudo es la de RedTraSex (Red de Mujeres Trabajadoras Sexuales de Latinoamérica y el Caribe) en la que a través de cortos vídeos de Youtube que rondan el medio minuto (en estos tiempos de inmediatez hay que resumir la información, lo que hago yo de leerme artículos e incluso informes completos es una verdadera extravagancia) desmontan los más corrientes tópicos y estereotipos referentes al trabajo sexual:




¡Un fuerte abrazo a todas estas valientes que combaten la desinformación, la ignorancia y el fanatismo con las palabras reales de trabajadores sexuales auténticas! A largo plazo la victoria será nuestra porque ellos necesitan mentir y nosotros simplemente mostrar las cosas como son. No tendremos los medios para desarrollar costosísimas campañas publicitarias como las suyas, pero la voz de la calle no tiene precio. ¡Adelante!

jueves, 8 de junio de 2017

2 de Junio, ¿Por qué se organizan las trabajadoras del sexo?

"Queremos poder acceder a derechos laborales y dejar de ser perseguidas"
Georgina Orellano, Secretaria General Nacional 
de AMMAR y puta feminista

"El trabajo sexual no es peligroso en sí mismo, la violencia institucional sí"
Elena Eva Reynaga‏, trabajadora sexual y Secretaria Ejecutiva de la 
Red de Mujeres Trabajadoras Sexuales de América Latina y el Caribe

"No se puede ignorar a la gente que trabaja en este mundo, la ignorancia es lo peor de todo y el peor mal de la humanidad, creo que hay que normalizar el sexo, forma parte de nuestras vidas, hay que visibilizarlo y hablarlo mucho más, no taparlo, el sexo no se puede tapar, el sexo no es malo ni es delincuente, si se acepta el sexo como algo natural en nosotros quizás el trabajo sexual en general: prostitución, pornografía, etc. No estará estigmatizado, la gente lo respetará y se crearán las medidas y leyes pertenecientes como en cualquier otro trabajo y una regularización para que no haya delincuencia como la trata, explotación sexual laboral…"
Ariadna Cases, Escort española

"No me asusta que mi hijos o padres ejerzan la prostitución, me asusta que no lo hagan en buenas condiciones (...) Ni somos victimas ni queremos que se nos vea como si lo fuéramos. ¡Queremos derechos!"
María Alba, acompañante española en Londres

"Uno de nuestros objetivos debe ser mejorar las condiciones laborales de las mujeres que ejercen la prostitución, luchando contra su estigmatización social, pero dando voz y protagonismo a las prostitutas y a las organizaciones que las representan, de manera que sean estas quienes guíen, apoyadas por las instituciones públicas, el camino y los pasos a seguir"
Diana Urrea, parlamentaria vasca de EHBildu

"Lo que necesitan las trabajadoras sexuales extranjeras son derechos y papeles, como todas, no persecución policial"
Colectivo Hetaira, asociación en defensa de los derechos de las prostitutas



Junto con la del 17 de Diciembre, la del 2 de Junio es la efeméride más importante para los activistas pro trabajo sexual. Si no sois nuevos lectores habréis visto que tengo varias entradas sobre ambas fechas, os animo a leerlas si todavía no lo habéis hecho. Y ya sé que estamos a ocho, pero yo escribo cuando puedo y no cuando quiero. Mejor, así puedo recopilar un poco lo que otros han escrito y dicho. Para empezar, ¿qué es lo que se celebra, qué se conmemora? El siguiente recuadro lo explica de manera muy sucinta (y lo dicho, si deseáis saber más ya he tratado el tema anteriormente).

Fue una multitudinaria protesta de prostitutas en la que pedían el fin de la brutalidad y abusos policiales que padecían. Al parecer eran víctimas de malos tratos por parte de las autoridades, se las enviaba a prisión, e incluso llegaron a desaparecer varias compañeras que se sospechaba podían haber sido secuestradas o asesinadas extrajudicialmente. Estamos hablando de hace 42 años, y nos encontramos con que hoy en día abusos similares siguen siendo denunciados.




Muchas trabajadoras sexuales, con años de experiencia en el sector, indican que si la prostitución estuviera reconocida como un trabajo legítimo, regulada y se contasen con derechos y garantías se podría poner coto a los abusos y la precariedad actualmente existentes en el sector, como cuenta María Teresa Godoy. Es decir, no se trata de un asunto de principios, un debate filosófico como muchas veces se mantiene (sin negarle su importancia, tengo previsto volver a tratar el tema en breve): esto va de situaciones reales, de la problemática que viven día a día personas de carne hueso.

Como estoy convencido de que una imagen vale más que mil palabras, les dejo con varios vídeos donde ellas mismas lo explican. Además me gustaría mucho que las nuevas escorts que se están iniciando en el activismo vieran que ya existe una lucha histórica, a nivel internacional. Lo digo porque alguna se cree que el mundo ha comenzado con ella y que hasta ahora las prostitutas nunca habían salido a la escena pública. Sí que lo han hecho, pero es cierto que casi no queda constancia porque ha sido de manera descontinuada y la verdad es que con poquita organización. También traigo estos vídeos porque muestran a mujeres que ejercen una prostitución más "popular", por decirlo de algún modo, ya que en ocasiones se busca desacreditar a las prostitutas que están en situación acomodada alegando que no son representativas.




Cada vez más se está empleando esta fecha para visibilizar el trabajo sexual y conseguir que se conozcan las demandas y necesidades de las prostitutas. Y es que como vengo diciendo, es complicado ayudar a alguien sin escuchar y conocer a esa persona. Resulta habitual que se piense en lo mejor para las prostitutas pero sin contar con ellas, desde "fuera" de la prostitución. Y esa es una posición lógica, tan normal que en su día yo también caí en ella. Pero las cosas no son así, por eso invitamos a aquellas personas que opinan y hablan sobre la prostitución a conocer esta fenómeno de cerca, de la mano de sus protagonistas. Lamentablemente muy a menudo comprobamos que, en realidad, no tienen el menor interés en conocer ni a las prostitutas ni a su entorno.

No todo el mundo es así (¡menos mal!), y desde hace unos años ha ido emergiendo un creciente grupo de aliados que generalmente por su actividad profesional (trabajadores sociales, antropólogas, abogadas...) o por su ideología y compromiso político (feministas, liberales y un sector de las izquierdas) se están involucrando en la defensa de los derechos de las prostitutas. Como cliente también he visto lo que ven estas personas y por eso les brindo mi apoyo e intento, aunque sea desde un humilde y casi desconocido blog, aportar mi granito de arena. Os pongo varias imágenes que conmemoran tan magna fecha.





En mi país, España, la asociación que con gran diferencia se ha involucrado más en esta lucha reivindicativa es el Colectivo Hetaira. Este grupo está conformado por profesionales (psicólogas, sociólogas, trabajadoras sociales, etc) afines al sindicato Comisiones Obreras, de ideología comunista (de hecho sus principales dirigentes vienen de allí). Lo que caracteriza a esta asociación es que sí que conoce la realidad de la calle, su contacto con las chicas es continuado y me consta que las conocen por sus nombres. Es más, han logrado ganarse la confianza de algunas hasta el punto de emplearlas de portavoces facilitándolas el acceso a los medios de comunicación, cosa que por sí solas difícilmente conseguirían (es cierto que han purgado a las que no seguían totalmente su línea, no olvidemos que al fin y al cabo se trata de una organización de extrema izquierda).

Pero aún han ido más allá. Han organizado manifestaciones e incluso una rueda de prensa en la que acusaban a las claras a miembros de la UCRIF del CNP de estar actuando ilegalmente y de que eran ellos quienes perpetraban la violencia que sufrían las chicas. A ver, esto se sabe en la calle, ¿pero que lo diga una organización que habla con políticos, que salgan titulares de prensa con la noticia? Alucinante. Realmente, y más allá de las diferencias que sostengo con Hetaira, las felicito porque sus aciertos -en mi opinión- superan con mucho a sus errores. De hecho su activismo ha ido hasta el punto de cuestionar al abolicionismo desde la teoría feminista, lo cual ha provocado que las lluevan acusaciones de estar financiadas por los proxenetas y de ser unas traidoras al movimiento feminista "oficial". Nuevamente, voy a ponerles unos vídeos para que lo vean por ustedes mismos. El primero es la lectura de un manifiesto en una concentración y el segundo una charla de Silvia García, para mí una de las mayores expertas en materia de prostitución en este país (aunque obviamente casi una completa desconocida para el público general).




Si usted no conoce el mundo de la prostitución, seguramente esto que cuentan de los abusos policiales le resulte chocante. Se ha creado una imagen de unos agentes y asociaciones de rescate "buenas" versus unos proxenetas y clientes "malos", y la verdad es que se tarda en borrar esa caricatura que tenemos en la cabeza. Y eso para alguien que sí que tiene un contacto continuado y directo con las chicas, quien no pues puede vivir engañado durante años. En su día yo ignoraba todo esto, estaba convencido de que para acabar con las "mafias" había que dotar de más recursos a la policía y que las prostitutas todo lo que querían eran abandonar el submundo de horror en el que malvivían. Que he sido (mal)educado como todos ustedes, pensando que la prostitución era lo peor de lo peor. E incluso habiendo conocido a las chicas y escuchándolas contarme cara a cara cómo los policías eran quienes se las follaban a la fuerza, quienes las insultaban y faltaban al respeto, y quienes las extorsionaban y quitaban su dinero... ¡No me lo creía! Pensaba que ese debía ser el cuento que su "chulo" (al que no veía por ninguna parte, pero me imaginaba que debía existir... ¡lo decía la propaganda!) la obligaba a decirme.

Con el tiempo, al constatar que diferentes chicas que no tenían la menor relación entre sí me contaban lo mismo e ir asistiendo a alguno de estos vergonzosos abusos en persona, las fui creyendo. Pero me consta que parten con un déficit de credibilidad enorme, al igual que yo por declararme cliente suyo (vulgo "putero", para las haters). Si usted no me cree, si piensa que me lo invento o que estoy a sueldo de los proxenetas, le invito a que conozca a pie de calle este fenómeno y refute lo que digo. Y es que, también pasados los años y gracias a que fui indagando más, verifiqué que a lo largo del mundo las trabajadores sexuales constantemente acusaban a las fuerzas del orden de chulearlas y que todas las organizaciones de defensa de los derechos de las prostitutas merecedoras de tal nombre habían mencionado esta triste situación. Es más, recientemente el ministerio de trabajo de Colombia reconoció la existencia de tales abusos por parte de las autoridades y por eso mismo está estudiando un proyecto de regulación que les ponga fin.




Aunque el tema de la policía sea central, hay muchos más problemas que sufren y sobre los que sí tenemos capacidad de acción. Para empezar el silenciamiento al que se las somete. Llevo años tratando de que los medios de comunicación cuenten con ellas, y aunque en algún programa lo han hecho normalmente se hace cuando no tienen gente y se las cuestiona todo mientras que lo que dicen las autoridades y los "expertos" se cree ciegamente. También he intentado que se pueda dar alguna charla en el ámbito académico o político, pero está comprobado que son esferas cerradas a las prostitutas. A nivel individual sí que podemos ir combatiendo los prejuicios, los mitos, los tópicos que existen sobre estas mujeres. Lo que se llama el estigma, que por su importancia trataré en una entrada aparte ya que hay una serie de vídeos y el comunicado de una asociación que considero de especial interés.

¿Cómo podemos darles a conocer la situación y las demandas de las prostitutas? Pues por vídeos de Youtube, que pueden ver desde la comodidad de sus hogares como el que les pongo a continuación. Y repito, con esto no trato de que me crean sino de que les entre el gusanillo y se pongan a investigar por su cuenta y riesgo. ¿Que no me creen ni a mí ni todos los testimonios que pongo? Perfecto, ese escepticismo es una cualidad muy valiosa. Ahora... se tiene que aplicar en todas direcciones. No sean, en cambio, completamente crédulos con quienes les cuentan otras historias. Duden, pregunten e investiguen. Si las cosas no son como se las muestro, yo me retracto.




Suelo citar mucho esa frase de Expediente X al hablar sobre prostitución: "la verdad está ahí fuera". Por mucho que se manipule, por mucho que se acalle a las prostitutas, por mucho que los gobiernos inviertan auténticas fortunas en propaganda y campañas desinformativas... La calle sigue siendo de todos (bueno, en nuestro país gracias a la Ley de Seguridad Ciudadana se ha convertido en una heroicidad lo de protestar, en vez de ser un derecho) y las prostitutas de hoy, dignas sucesoras de sus precursoras en Lyon, no dejan de protestar y reclamar a lo que legítimamente tienen derecho: a no ser discriminadas, a ser tratadas con respeto y a no sufrir abusos ni castigos por desempeñar una actividad que no perjudica a nadie.

Coloco una selección de imágenes de distintas protestas en varios lugares del mundo, vamos, que esto no son situaciones puntuales y anecdóticas. Se busca deslegitimar a las prostitutas que hablan diciendo que no son representativas, que forman parte de una ínfima minoría, que la mayoría no opinan como ellas. Bueno, pues a ver si estas de las imágenes os parecen unas pijas privilegiadas como las de Twitter.




¡Enhorabuena! Si habéis llegado aquí es porque os interesa el tema y por eso quiero premiaros con una peli que tenía guardada para la ocasión. Se llama Prostitution y es del año 1975 (exacto, el de las protestas de St. Nizier), dirigida por el francés Jean-François Davy. Es más bien un documental en el que se entrevista a varias prostitutas, ¡su lucha ya lleva muchos años! ¡Feliz aniversario!


martes, 18 de abril de 2017

El periodismo vivencial de Adela Úcar (con su reportaje sobre prostitución)

"Si quieres tratar de ser lo más objetivo posible tienes que estar dispuesto a desterrar algunas de las creencias más arraigadas e interiorizadas en ti mismo. Y esto no solamente es difícil, sino que es incómodo porque en algunos aspectos es como comenzar de cero. Puedes darte cuenta de que quizá no has vivido tan libre como tú pensabas. ¿Podemos hacer eso a todos los niveles? ¿Queremos hacer eso a todos los niveles? Yo creo que no. La objetividad no existe. Pero sí podemos aspirar a ella. Para mí darme cuenta de todo esto fue una enorme lección de humildad. La percepción de la realidad siempre depende de nosotros, de los ojos con los que la miremos y a veces nuestros prejuicios nos imposibilitan ver más allá de nuestras propias narices".
Adela Úcar, periodista "vivencial"


Creo que el principal problema que tengo a la hora de llegar a la gente es la dificultad para explicar cómo es una realidad que desconocen aquellas personas que no la ha vivido. Trato de esforzarme todo lo posible: suelo enlazar entrevistas, artículos o charlas en las que hablan personas que sí están en contacto con este fenómeno; inserto vídeos para que veáis y escuchéis directamente a esta gente; e incluso selecciono y subrayo frases textuales que reflejan lo mejor posible las vivencias, opiniones y reflexiones existentes al respecto.

Pero reconozcámoslo: es muy complicado conocer una materia, sea la que sea, sólo leyendo sobre ella. Para saber conducir tienes que ponerte al volante, o para cocinar encender los fuegos, o tratar con clientes para vender. Pues para saber de prostitución hay que estar con las prostitutas y la gente que compone su entorno, no hay otra. Ni este blog ni ninguna página web son sustitutivos de la realidad, como decían los de Expediente X: "La verdad está ahí fuera". Parece como que esté tirando piedras sobre mi propio tejado, debo ser el primer blogger que dice que no le crean. Miren, yo lo que quiero es que se conozca la prostitución tal como es, con sus luces y sus sombras, en sus diversas modalidades y en toda su amplitud (yo el primero: aquí estoy compartiendo lo que he llegado a conocer, no trato de sentar cátedra). Y ya que eso es un trabajo ímprobo, con este humilde blog pretendo facilitarles semejante tarea acercándoles una realidad en la que sí que me he adentrado. Y lo que les digo es que den un paso al frente, que se mojen, que superen sus miedos y verifiquen en la realidad aquellas asunciones que tienen sobre la prostitución. Si lo hacen y encuentran que lo que yo les digo no es cierto, ¡perfecto! Discutámoslo aquí, muéstrenme que estoy equivocado. Pero no critiquen sin saber. Tan sólo les digo que en los casi 8 años que lleva abierto el blog me han llamado muchas cosas: feo, pederasta, asqueroso, sidoso... pero jamás, ni una sola vez, mentiroso. Nada de lo que he contado aquí ha faltado jamás a la verdad, que yo sepa. Y eso es para mí motivo de orgullo.

¿Qué es lo que vemos en la prostitución? Según Adela, un reflejo de nuestros prejuicios. Efectivamente, estamos muy condicionados por la educación que hemos recibido, el ambiente en el que hemos crecido, la gente con la que nos relacionamos, los medios a través de los que informamos, etc. No obstante, nos dice que podemos ir comprendiendo de manera más objetiva una realidad si hacemos el esfuerzo de entender a sus protagonistas. A eso les invito en este blog.



A lo largo de estos años he cambiado, porque he APRENDIDO. Cuando desconocía o no veía algo (como por ejemplo lo de la trata, ya que he hablado de ese tema en la última entrada) lo que hacía era BUSCAR a quienes sí decían saber del asunto y conocer casos. No me importó reconocer que había gente que sabía más que yo, ya he contado que en mis inicios ignoraba prácticamente todo y asumía muchísimas creencias que hoy combato. Es más, si pudiese hablar en estos momentos con mi "yo" pasado probablemente hallaría tantos problemas para hacerme entender como con cualquiera de ustedes. Así que les comprendo. Entiendo que existen unos ENORMES mitos, prejuicios, estereotipos e ideas preconcebidas sobre la prostitución y que no van a cambiar de un día para otro.

Y me dirán ustedes, "ya está aquí el iluminado". Claro, nos puede contar lo que sea porque es una persona anónima tras un teclado. Quizá es un pavo con mucho tiempo libre y una imaginación desbordante. Bien, valoren todas las posibilidades. Pero no se queden en lo que piensan en un principio, porque como viene siendo mi sello habitual en el blog dejo que hablen otras personas con las cuales no tengo la menor relación. Veamos qué sucede si esto se lo cuenta otra persona:




Lo cierto es que no soy muy fan de estos programas de "periodismo vivencial". Me parecen más bien JUEGOS DE NIÑAT@S RIC@S y casi se podría decir que los considero un insulto para la inteligencia. De hecho, participé en un reportaje que protagonizó esta señorita y no puedo decir que salí defraudado porque me esperaba exactamente el producto final: un churro. Trajeron a Adela en una furgoneta, apenas nos presentamos y ya se pusieron a grabar, la mujer se veía que no creía en nada de lo que decía sino que todo era postureo, cuando la descoloqué con mis respuestas -ya que en lugar del enfrentamiento busqué el consenso y la hice llegar a conclusiones que ella no esperaba usando la lógica y el sentido común- se quedó sin palabras (obviamente no sale en el vídeo, pero espero que algún día ella misma cuente la anécdota), y volvía a repetir frases que se veía que tenía memorizadas con el evidente objetivo de provocar una respuesta fuera de lugar del entrevistado. En media hora concluyó todo, otra vez a la furgoneta y a su mundo. ¿Qué coño se va a averiguar así? Yo me chupé noches enteras en Montera y aledaños, prácticamente formaba parte del paisaje. Y después vi la trastienda que jamás ningún periodista ha mostrado: dónde viven las chicas, los lugares por los que salen, supe aquello que te cuentan no cuando les preguntas sino cuando se encuentran a gusto contigo y te quieren contar las cosas. De eso le hablé a Adela, pero ni parecía entenderme ni tampoco era una historia que encajase en el guión del programa.

Sin embargo, en ese fugaz encuentro me dí cuenta de que tonta no era. Que a pesar de hacer y decir lo que los jefes la habían dicho que hiciese y dijese, ella no comulgaba con ruedas de molino. Y aquí está la prueba. ¡Menuda crítica más devastadora hace! Tanto a sus prejuicios como a la manipulación de los medios. Escuchad cómo habla de las barreras a la libre información: los límites de tiempo, de espacio, de opinión, la "chicharra" o preferencia del morbo sobre un conocimiento objetivo y desapasionado... Vaya, era algo que ya suponía pero agradezco semejante confesión de parte.

Es habitual que se considere que los clientes de prostitución poco o nada podemos conocer de este fenómeno pues la relación que mantendríamos con las chicas serían muy limitada, puramente mercantil, y tan mediatizada por el dinero que en ningún caso las prostitutas confiarían en nosotros sino que nos dirían solamente lo que queremos oír. Lo que sucede es que ese primer contacto abre las puertas a una relación que puede ir mucho más allá de lo económico. Hay chicas que conozco desde hace años y que, sin exagerar un pelo, puedo llamar mis amigas.



Estoy con ella, creo que la Adela de hoy es "diferente y mejor que la de antes"... como Cliente X es también una versión cada vez más avanzada y perfeccionada de la anterior (bueno, de joven tenía mejor tipo a decir verdad). Y como ella, sus compañeras Samantha Villar y Meritxell Martorell se acercaron a la prostitución y se sorprendieron: Samantha hasta el punto de escribir un libro y asegurar que, de no ser por el "qué dirán", se habría prostituido. Eso es lo que me da fuerzas y me alienta a seguir. Ver que es difícil, pero POSIBLE. La propia Adela se percató del fondo del problema: "quién eres influye en la forma que tienes de entender el mundo". Exacto. Por eso en general los periolistos no se comen un colín y las chicas les dan malas contestaciones, NO VIVEN EN EL MISMO MUNDO. Porque en este planeta existen muchos mundos, como afortunadamente ha conseguido entender Adela. Es fácil decir que una se solidariza con otras personas, pero no tiene nada que ver con convivir con esa gente y afrontar su día a día. Hay que enfrentarse al mundo real y, sobre todo, a esa comodidad que proporcionan los prejuicios. Porque es cierto, hace falta mucha humildad para pararse y reconocer que quizá uno estaba equivocado. Y es que las ideas que tenía esta mujer sobre la gente del vertedero, de los sadomasoquistas o de las putas pues eran las propias de una pija que vivía en su burbuja. Que conste que lo digo sin acritud, pero a las claras y estoy convencido de que si Adela me leyese me daría la razón. De hecho, me gustaría poder felicitarla porque semejante crecimiento y superación personal habla muy bien de ella.

Como nos cuenta, DESPUÉS de conocer sobre el terreno una realidad se puso a pensar y a preguntarse sobre la concordancia de sus ideas con lo que estaba viendo. ¡Qué maravilla! Es la combinación perfecta. Hay que experimentar, pero también reflexionar. Y Adela, que es ya toda una mujer hecha y derecha, a estas alturas de la película va y dice lo mismo que yo me dije: "has estado perdiendo el tiempo". ¡Coño, pero si la crítica más dura se la hace ella misma! Así es, de eso debería haber tratado el programa "En la caja": no de reforzar los prejuicios existentes sino de cuestionarlos con objetividad, "tal y como son con independencia de la propia manera de sentir y de pensar". ¿Se puede conseguir tal grado de independencia? Pues por lo visto no entre la clase periodística actual, pero Adela ha comenzado a intentarlo y se ha abierto un nuevo mundo ante ella. ¿A qué prejuicios me refiero? Pues vean el programa. Lo he dejado para el final porque pensé que era mejor que supiesen PRIMERO qué es lo que ella opina AHORA.




No voy a comentar a fondo el programa porque lo cierto es que no merece la pena, es el pestiño habitual de "qué degradante es la prostitución, qué submundo más horrible y qué pobrecitas son las putas"; pero cuando le dicen algo que NO ENTIENDE -como le sucede con la del polígono (que a mi juicio es la que más sabía y más claras tenía las cosas)- la tacha casi de tontita, de una persona manejable que no sabe por qué dice lo que dice. Pues sí, ella sabe que pagando impuestos LEGALMENTE ganaría más dinero. ¿Sorprendida? No, Adela, me consta que sabes lo que se cuece. Querías conocer las cosas, ¿no es cierto? Pues por suerte o desgracia, topaste conmigo y te dí una lección de realidad. Y no se trata de que me creas o dejes de creerme, sino de que (porque ahí me cortaron la frase, hay que ver estos periolistos...) tú misma investigues. Y es curioso que quienes respalden ese regulación sean las propias chicas, pero no pijas de alto standing sino las callejeras. Mujeres curtidas al Sol y al viento. Seguramente ella te hablase de lo mismo que yo te hablé y que, ¡oh, sorpresa!, salió en los medios al día siguiente de nuestro encuentro. Ya sabemos que trabajabas atada de pies y manos, sujeta a grandes limitaciones, pero lo mismo que hablaste en la charla de cómo se cayeron tus prejuicios frente a otros temas hubiese agradecido algunas palabras sobre lo de la prostitución. Porque estoy convencidísimo de que esa mujer dio razones de peso, pero tan incómodas que decidisteis no sacarlas. Que no pasa nada, desde el primer momento dijisteis cómo iban a ser las cosas, que ibas a hacer lo que os saliese de las narices básicamente. Pero vaya, no habría estado de más advertirle a los espectadores ¿no? Algo así como "Advertencia: sólo sacamos aquella parte de la historia que queremos, la información que proporcionamos está severamente sesgada. Aconsejamos un consumo responsable". A ver, si se hace con el tabaco y el alcohol... y la desinformación me parece muchísimo más peligrosa.

No sé si soy yo o también os da a vosotros la impresión de que detrás de sus juicios de valor y esa indignación impostada Adela en realidad no hacía más que interpretar un papel. Ya lo pensaba yo entonces y tras ver su charla en TEDx, lo creo aún más. Aunque también puede ser que sencillamente fuese presa de esos prejuicios que la cegaban y que se evidencian a lo largo de todo el programa, pero particularmente -a mi entender- cuando habla con la "chica obligada" y conmigo.

Representación típica de la prostitución. Una mujer (o bueno, parte de ella) mostrando cachas que se dirige a un vehículo. Si nos quedamos en esto, probablemente tengamos una imagen negativa del fenómeno, más si venimos de un entorno donde la sexualidad explícita es mal vista. Lo que pretendo es que ahondemos y sepamos las historias que hay detrás de esas imágenes que pueden impactar mucho pero que no explican nada.



Trato de explicarle que sí que es posible conocer la vida de las chicas si uno lo intenta, pues son personas como cualquiera de nosotros. Hay chicas con las que nunca me he atendido pero sin embargo he pasado mucho tiempo, muchas veces la prostitución consiste en pasar largos tiempos muertos entre clientes y las chicas pueden agradecer tener con quién pasar el rato. Como os he dicho, mi experiencia proviene mayoritariamente de prostitución de calle pero lo mismo que he hecho yo lo han experimentado otras personas por si queréis contrastar experiencias y ampliar información: por ejemplo la antropóloga Regina de Paula Medeiros también en medio abierto, el antropólogo José Luis Solana en clubes o el sociólogo José López Riopedre en pisos. Que las chicas no muerden y son mucho más accesibles de lo que parece en principio. Bueno, salvo para las abolicionistas que parece que las tengan miedo. Y yo además puedo incluir la experiencia de estar con chicas en entornos distintos del de trabajo, que si eres majo te llevan a sus casas y puedes conocer a su familia. De hecho creo que me acaba de venir la idea para la próxima entrada...

Por último hablemos de la chica obligada. He conocido casos como el suyo pero hace falta explicarlos, es cierto que hay mujeres que muy frecuentemente son captadas por otras que ya están trabajando en prostitución (y que según la definición de trata son "captadoras", es decir, TRATANTES. Buena parte de las personas detenidas en operativos policiales son prostitutas que han traído a otras... pero bueno, esa ya es otra historia de la que seguiré hablando otro día). Entonces se le ofrece a esa mujer la oportunidad de venir a prostituirse y, como no tiene los medios para hacerlo, se le paga el pasaje dejando claro desde el minuto uno que ha de reintegrar ese dinero (conducta que no tiene nada de malo, pero que en nuestro país es delito). Llega aquí y el dueño del club, al que ya se le habrá volado alguna chica sin pagar (porque también he conocido algún caso de tías listas que se vienen y luego se van a trabajar a otro sitio para no pagar el viaje), la retiene el pasaporte y se queda con lo que gana HASTA QUE PAGUE ESA DEUDA. Que en ese caso es de 1.800 bolos, que se saca perfectamente en DOS SEMANAS. No es que se quede con todo lo que gane en tres meses como entiende Adela. No, es que se queda con lo del viaje y luego lo que se saque la chica es para ella hasta los tres meses que es cuando tiene que volver a Paraguay porque viajó como turista y supuestamente en España no está trabajando. El trato viene a ser: pagas el viaje (obvio, tú eres la que viajas y la que quieres trabajar aquí) y el resto son ganancias tuyas. El beneficio del dueño del club es tener ocupada la habitación de la chica durante esos tres meses, que ella tiene que pagar a mayores del viaje (de ahí se sacan los abolicionistas lo de que la deuda "siempre aumenta"). Normalmente con el primer servicio del día se paga "la casa" (habitación y manutención) y el resto ya le queda para la chica. A la chica ni la raptaron, ni la pegaron, ni la engañaron... la dijeron nada más que hiciese su trabajo, que tuvo que realizar tan obligada como el que carga sacos, friega escaleras o pone copas todo el día. Quizá suene duro como lo estoy diciendo, pero la vida es así y no se regala el dinero. Que Adela entreviste a millones de trabajadores precarios a ver si nos gustan nuestros trabajos.

Si tan malo es el lucro, el aprovecharse de la necesidad ajena y tener que trabajar para pagar una deuda no sé qué hacemos que no prohibimos la banca. Y las hipotecas no son a dos semanas, son a veinte años. Vete tú a llorarle al banco con que no te gusta tu trabajo y menos que te quiten la mitad del sueldo todos los meses, eso me parece mucho más delictivo que lo que le hicieron a esta mujer aunque no voy a quitarle dramatismo al asunto, está claro que esa chica jamás se había prostituido y probablemente no conociese a más varón que su marido, por ello le haya sido tan complicado comenzar. Para mí el principal error es de quien decidió traer a una chica con su perfil, cuando hay miles que están deseando venir para hacer exactamente lo mismo que ya están haciendo en sus países. No es la primera que conozco en semejante situación, sólo que hacen dos cosas: o pasar el mal trago, pagar la deuda y buscarse otro trabajo; o escaparse. Si es que lo dije, la que no vale pues no se queda en esto, es como cualquier trabajo que requiere de unas aptitudes. Pero vamos, que desde ya recomiendo que aquella persona que no soporte la promiscuidad, que tenga una visión conservadora de la sexualidad (por moral religiosa o feminista) o que sencillamente no disfrute del sexo, que se mantenga alejada de la prostitución. Se va a ahorrar malos tragos ella misma y también se los evitará a los demás.