jueves 19 de noviembre de 2009

Los liberales y la prostitución IV: Francisco Capella

Voy a retomar la temática del liberalismo y la prostitución, en su día la entrada de D.Federico generó muchos comentarios por lo que considero que este tema resulta de especial interés entre mis lectores.

Hoy abordaremos la prostitución desde el punto de vista de Francisco Capella, director del área de Ciencia y Ética del Instituto Juan de Mariana y creador del proyecto Inteligencia y libertad. Además es colaborador frecuente del periódico on-line Libertad Digital.

Ha escrito dos artículos al respecto, en el primero analiza este asunto desde una racionalidad estrictamente liberal. El respeto a las decisiones individuales es el eje vertebrador de su discurso, por tanto considera legítimo cobrar por mantener relaciones sexuales e incluso el proxenetismo libremente aceptado (que no suene raro, en Hetaira también proponen derogar el artículo 188 del CP que lo tipifica como delito). Al hablar de libertad lo hace en todos los sentidos, así tanto el cliente como la prostituta tendrían que consentir para mantener el encuentro, bastando el desacuerdo de una de las partes para que no tuviese lugar la relación. Es decir, habla de una NEGOCIACIÓN ENTRE IGUALES, algo que los abolicionistas niegan pero que de hecho es la norma en este tipo de encuentros.

Se muestra claramente contrario a las prohibiciones estatales, las cuales -fundamentadas en rígidas concepciones morales- no provocarían más que una mayor marginación y empeoramiento de las condiciones laborales de las prostitutas. Esto es exactamente lo mismo que decimos los regulacionistas y no es exclusivo del argumentario liberal, por ejemplo CCOO lo suscribe. Aduce que las ideas proteccionistas y redentoras aplastan al individuo, no tienen en cuenta nuestras preferencias subjetivas. El liberal es un relativista cultural, entiende que no todos los individuos compartimos los mismos valores y busca respetar y ser respetado.

Pero su análisis liberal va más allá, es llevado al extremo. Así también llama la atención a quienes buscamos la normalización social de la prostitución pues no podemos decirles a los demás cómo han de valorar esta actividad. Defiende el derecho a la discriminación, que no es mas que el derecho a la libertad de pensamiento. Por supuesto concuerdo con él, nosotros sencillamente estamos empleando la libertad de expresión para comunicar una idea que puede ser libremente aceptada o rechazada por los demás. En numerosas ocasiones lo he dejado bien claro, yo creo tener la razón (por eso digo lo que digo), pero en ningún caso pretendo imponer mis convicciones y además admito que no son inamovibles, que están en todo momento abiertas a la crítica y a la revisión. ¿Pero que sigo siendo rechazado a pesar de poder expresar mis argumentos? De acuerdo, persistir en el error o en las convicciones irracionales es una opción totalmente legítima. Los liberales creemos que son las propias personas las que deben detectar y, si lo consideran oportuno, corregir sus equivocaciones.

Sin embargo, Capella no es un regulacionista ya que considera que "obliga a los trabajadores del sexo a pagar impuestos confiscatorios y a participar en el sistema coactivo y fraudulento de la seguridad social". Bueno, esto y lo de que no se deban emplear recursos públicos para posibilitar encontrar otro trabajo a las prostitutas ya es más bien propio de un ultraliberal, de un anti-estatalista, posición que no comparto en absoluto. Yo creo en cierta intervención del poder público, siempre que esté orientada a beneficiar a la ciudadanía, se rija por los principios de eficacia, eficiencia y economía y se ajuste a derecho. La Constitución declara que es obligación de los poderes públicos promover las condiciones para que la libertad e igualdad de los individuos sean reales, por lo tanto yo implementaría cursos de formación o planes de empleo para que (tanto ellas como cualquier otro sector de la población que lo desease) pudiesen mejorar sus opciones laborales. Y por supuesto que, como a cualquier otro trabajador, les reconocería unos derechos que llevan ligados unos deberes (carga impositiva). ¿Que nuestro sistema de seguridad social es manifiestamente mejorable? Desde luego lo es, pero no porque sea deficiente vamos a renunciar a él. Aun así creo que su situación mejoraría ostensiblemente como señala en el segundo párrafo, además es preferible que ese dinero se lo lleve el Estado que no los policías-proxenetas extorsionadores.




Libertad Digital suplementos, 29/06/2001



El ser humano es propietario pleno de sí mismo, de su mente y su cuerpo. Las personas pueden tener relaciones sexuales de cualquier tipo con quien libremente deseen si respetan la propiedad privada, si la relación es aceptada voluntariamente por las partes implicadas. Una persona puede proponer a otra las condiciones que desee para practicar el sexo, como por ejemplo una contraprestación económica. Es legítimo dar y recibir dinero a cambio de sexo.

La prostitución no es un delito por ninguna de las partes, prostituta (gigoló) o cliente. Si la relación entre prostituta y cliente es voluntaria, su prohibición perjudica a ambos. La criminalización de la prostitución provoca su marginación, la clandestinidad, aumenta su precio, dificulta los controles de calidad (por ejemplo sanitarios), hace posibles abusos de los policías y fomenta la existencia y el enriquecimiento de grupos criminales que la controlan en un mercado negro.

La persona que se prostituye puede trabajar por libre de forma autónoma, puede integrarse como asalariada en una empresa de servicios sexuales o puede contratar con un especialista la protección y gestión de su actividad. El proxeneta no es un delincuente si su relación con la prostituta es voluntaria y no violenta. Obligar a otra persona por la fuerza a ejercer la prostitución es un delito, igual que robarle sus ingresos. Igual que un cliente puede seleccionar qué prostituta desea, una prostituta puede negarse a mantener relaciones sexuales sin más explicaciones. La mujer no es necesariamente la parte más débil. Una prostituta no es necesariamente una víctima. Para muchas, la prostitución es sólo un trabajo, una forma de ganar dinero más interesante que otras alternativas menos atractivas.

Las prohibiciones, regulaciones o restricciones estatales a la actividad sexual son violaciones de la propiedad privada típicas de autoritarismos conservadores que pretenden imponer por la fuerza su moral arbitraria particular, y dañan a todas las partes que están dispuestas a mantener relaciones sexuales libremente consentidas. Algunas leyes son tan arbitrarias y absurdas que prohíben la prostitución pero permiten la pornografía, en la cual no sólo hay sexo a cambio de dinero sino que además se filma y se difunde. No son tan extraños los casos de individuos hipócritas que condenan en público la prostitución pero se sirven de ella en privado.

Es propio de los "autoritaristas conservadores" (más conocidos como progres) imponer su moral particular a los demás. No respetan, no aceptan, no toleran a los demás ni otros modelos de vida. Al ver mensajes como éste, que pretenden imponer el pensamiento único, siento que la libertad peligra.



Basar la prohibición de la prostitución en la dignidad del ser humano o la degradación de la mujer es tratar a las mujeres como un colectivo uniforme, o quedarse en una idea abstracta disociada de la realidad. Cada mujer es un ser humano diferente, con sus preferencias subjetivas y sus capacidades concretas. Lo que para una persona es denigrante para otra puede ser algo placentero, o algo molesto pero que merece la pena por lo que se obtiene a cambio. Los puritanos o reprimidos intentan imponer su estrecha moral a los demás de forma coactiva, tal vez envidiosos del poder sexual de una prostituta.

Algunas prostitutas pueden sentirse molestas por lo que otras personas piensan de ellas o por la mala imagen de su profesión, por un posible estigma social. Las prostitutas no tienen derecho a controlar las mentes de las demás personas, a decidir qué es adecuado que piensen de ellas. No pueden pretender mantener un honor o prestigio de forma coactiva. Toda persona es dueña de sus pensamientos, opiniones y declaraciones, y puede pensar y decir lo que quiera acerca de la prostitución. La honorabilidad es una cuestión subjetiva que no puede imponerse legalmente. Por otra parte, lo que la mayor parte de la sociedad piense acerca de la prostitución es irrelevante para su carácter ético y no les da derecho a legislar al respecto.

La regulación estatal es mejor que la prohibición, pero no es lo mismo que el ejercicio libre de la prostitución. La regulación no defiende derechos sino que los agrede: impide el anonimato y la confidencialidad, y obliga a los trabajadores del sexo a pagar impuestos confiscatorios y a participar en el sistema coactivo y fraudulento de la seguridad social. Una mujer que desea dejar de ejercer la prostitución puede naturalmente hacerlo, pero no tiene derecho a utilizar recursos ajenos para recibir formación o encontrar otro trabajo.

El problema de las prostitutas que buscan clientes en espacios públicos como calles o parques está causado porque dichos lugares son públicos y su utilización origina conflictos de intereses. La acotación estatal de zonas donde se permite o prohíbe la prostitución es arbitraria. El propietario de un espacio privado es quien está legitimado para decidir qué actividades son permitidas o prohibidas en el mismo.

En los países más pobres, las mujeres que trabajan en el sexo pueden ser el principal o el único soporte económico de su familia, y no tienen por qué avergonzarse de ello. Prohibir su actividad implica condenarlas a la pobreza o a actividades más duras o menos productivas. Respecto a las inmigrantes ilegales o a las drogadictas que se prostituyen, los problemas están en la inmigración ilegal (por la violencia y la pobreza de los lugares de origen) y en la prohibición de las drogas.

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En su segundo escrito aplica estos principios a un caso concreto: la cerrada oposición de Botella a la prostitución. La segunda teniente de alcalde escribió en Mayo de este año un triunfalista artículo (Capella lo linka en el suyo) en el que está encantada de haberse conocido y emplea, uno tras otro, los manidos tópicos abolicionistas. Como liberal me horroriza la carga de moralina que destilan las palabras de una personalidad pública tan relevante (y poderosa, eso es lo peor). Pero como cliente además he de añadir que sus palabras muestran un colosal DESCONOCIMIENTO de la realidad. O si somos malpensados (que con los políticos suele ser una opción recomendable), que únicamente se está sirviendo de un discurso solidario y comprometido para justificar su visceral aversión hacia la prostitución. Soy partidario de esta última posibilidad, por eso mantengo que los abolicionistas no están equivocados: ellos tienen clara su estrategia, que es servirse de la repulsa existente y del desconocimiento de esta realidad para atacarla. Somos nosotros los errados, al no percatarnos de sus movimientos y denunciarlos públicamente. Los abolicionistas no son tontos, son muy listos y tan mentirosos que no dicen la verdad ni a su médico. Y como nosotros somos unos inocentones que tratamos de "convencerles" y "dialogar" con ellos, vamos un paso por detrás. Ellos no van a cambiar, están manipulando CONSCIENTEMENTE; así que hemos de adelantarles y mostrar a la sociedad no sólo que ENGAÑAN, sino ser capaces de explicar por qué lo hacen.



Libertad Digital, 20/05/2009



Parece que Ana Botella ha alcanzado ya el estado de fusión política con sus gobernados: asegura que Madrid tenía razón cuando lo que parece querer decir es "Yo, Ana Botella, tenía razón". ¿Fusión o confusión?

La segunda teniente de alcalde del Ayuntamiento de Madrid pretende tener razón en su cruzada personal contra la prostitución y, fina socióloga que es, tiene "la impresión de que está cambiando algo la percepción social de la prostitución". Su sermón moralizante se resume en recordar que se trata de "una realidad que debería avergonzarnos a todos". No se conforma con gobernar la ciudad de Madrid, también quiere controlar nuestras mentes y ordenarnos qué debe avergonzarnos, y no sólo a unos cuantos sino a todos.

Botella se refiere a "la violencia y las condiciones de esclavitud que sufren las mujeres prostituidas". Mete a todas las prostitutas en la misma categoría de esclavas violentadas, lo cual puede ser cierto para muchas pero seguro que no lo es para todas: conviene saber distinguir.

Critica que "durante mucho tiempo en nuestra sociedad ha predominado una actitud complaciente y permisiva, por no decir cínica e hipócrita". No especifica si ese "mucho tiempo" son días o siglos; y quienes no estén de acuerdo con su autoritarismo prohibicionista son cínicos e hipócritas.

"En la Europa del siglo XXI, son muchos los que todavía defienden que se trata de un trabajo más. Una posición fácil cuando se trata de personas desconocidas. Habría que comprobar esta opinión si la 'trabajadora' en cuestión fuese un familiar".

Resaltar en qué continente estamos y en qué siglo no parece muy informativo: pero la prostitución es un trabajo, una forma de ganarse la vida; diferente de los demás por la percepción moral de algunos (especialmente los más estrictos puritanos), pero perfectamente legítima mientras sea una decisión libre en la que no medie agresión de o a terceras personas. En el ámbito social de la señora Botella seguramente esté muy mal visto tener familiares prostitutas (o clientes): pero convendría que recordara que existen prostitutas que ejercen libremente y que tienen parientes a quienes no parece haber consultado. Además ¿desde cuándo la opinión de los parientes puede utilizarse para limitar la libertad de las personas?

Botella resalta que "estamos demasiado acostumbrados a mirar hacia otro lado", pero que "muchos reaccionan cuando se produce en su propia calle". Tal vez sabemos que hay realidades humanas que podemos deplorar pero que difícilmente vamos a cambiar mediante la coacción política. Y pedimos a nuestros representantes que al menos se ocupen de gestionar con un mínimo de eficiencia algo que es bastante público, las calles: es perfectamente consistente defender la prostitución voluntaria pero exigir que no se practique en ámbitos públicos.

Curiosamente la señora Botella, conocida representante de las posturas más reaccionarias, coincide en su análisis de la prostitución con el de los sectores más "progres". Este cartel guerracivilista de la CNT propugna la redención de las prostitutas, otorgándolas por fin "una existencia humana".



Botella está tan perdida en sus malos argumentos que no para de darse la razón a sí misma, siempre escondida tras un plural mayestático: "Ante todo, teníamos razón cuando afirmamos que la prostitución atentaba contra la dignidad de la persona. Pues es una forma de explotación inhumana y degradante, cuya legalización atentaría contra derechos fundamentales". Cuando alguien no tiene argumentos sólidos en un discurso moral recurre al vaporoso concepto de la dignidad humana, en el cual cabe todo aquello que le disguste profundamente y que además no pueda aceptar que otros lo toleren. ¿En qué consiste la explotación si se presta un servicio voluntariamente a cambio de dinero? Lo de degradante es claramente su visión particular disfrazada de hecho objetivo. Y el derecho fundamental, el de la propiedad de cada persona sobre sí misma, difícilmente sufre en relaciones voluntarias.

Sigue: "Teníamos razón cuando defendimos que la prostitución es una forma de esclavitud... las mujeres son retenidas contra su voluntad, ellas y sus familias sufren amenazas y son coaccionadas mediante todo tipo de métodos, como palizas o violaciones en grupo". Algunas mujeres, quizás muchas, pueden estar esclavizadas para el sexo. Y los poderes públicos revelan su sistemática incompetencia al no ser capaces de solucionar esta lacra y proteger los derechos más elementales a la seguridad física; para distraer la atención, atacan a todas las prostitutas y a todos los clientes en general, y así de paso imponen su moral a todos.

Y sigue: "También teníamos razón cuando sostuvimos que la prostitución era una forma de violencia de género. A nadie se le escapa que las víctimas de prostitución y tráfico de personas son mujeres y que los mal llamados 'clientes' son hombres". En la categoría de violencia de género, que sobre todo se refiere a las relaciones afectivas, ya cabe cualquier cosa. ¿Es que las víctimas de la violencia tienen más derechos por ser mujeres? Parece que la igualdad ante la ley está muy pasada de moda.

No para: "Por tanto, el rechazo social de esta práctica debe ir paralelo a nuestra condena de la violencia de género en el ámbito doméstico. Para concluir, también teníamos razón cuando lanzamos el mensaje de que el cliente era cómplice y tenía una responsabilidad en la explotación sexual de cientos de miles de mujeres". Tenemos que mezclarlo y rechazarlo todo en bloque, sin hacer distinciones que sobrecarguen la inteligencia: la violencia en la pareja, la violencia de la explotación sexual y la prostitución consentida. Las cruzadas morales son así.

miércoles 11 de noviembre de 2009

Banda ampla: La prostitució

Nuevo programa sobre la prostitución, que ofrece el punto de vista de varios de sus protagonistas. Fui invitado y acepté aparecer en directo a cara descubierta, sin embargo al final prefirieron hablar vía telefónica con otro cliente (¿tal vez porque era catalanoparlante y yo no?). Ellos se lo han perdido. Pero que no vayan diciendo que no han podido llevar a más clientes porque no es cierto.





Como observaréis se distinguen tres posiciones respecto a la prostitución. La primera es la reglamentarista, que defiende una regulación con el objetivo de mantener a raya las enfermedades o controlar la inmigración (Eduard Vivas). La prostitución serviría de vía de escape a las bajas pasiones de los hombres y por tanto no sólo no sería inmoral, sino que serviría de refuerzo al modelo tradicional de familia (Joan Romeu). Se reconoce abiertamente el papel que, para ciertas personas, desempeña esta institución. El reglamentarismo busca tener controladas a las prostitutas e invisibilizada la prostitución (de ahí que se tienda a prohibir la practicada en la vía pública). En ningún momento se plantea la necesidad de reconocer derechos a las prostitutas, dignificar su actividad otorgándolas reconocimiento social, o de cuestionar el patrón de sexualidad dominante. Es una postura conservadora, inmovilista.

El prohibicionismo público-reglamentarismo no desea ver prostitución en la calle ya que considera que ofrece una "imagen negativa". Se aboga por mantener un tipo de prostitución únicamente enfocada a satisfacer los deseos sexuales del varón mientras el estigma continúa recayendo plenamente en la prostituta. Esta es la tendencia por la que aboga la derecha conservadora y la que predomina actualmente en nuestro entorno.



También es cierto que podemos encontrarnos con posturas más moderadas dentro de esta corriente, como la que mantiene un vecino del Raval (Lluis Nicolau) quien reconoce que "la prostitución crea riqueza en el barrio", tal y como he manifestado reiteradamente. Algunos negocios (pensiones, bares, tiendas, bingos, etc) no se podrían mantener si no es por ellas y la clientela que atraen. Su enfoque es razonable, diferencia entre los diversos tipos de prostitución existentes y busca la convivencia pacífica, postura que suscriben la inmensa mayoría de los vecinos. Para buena parte de ellos el problema no está tanto en la prostitución (con la que han manifestado convivir con normalidad) sino en ciertas actividades paralelas que precisamente son fruto de la desregulación existente. No dice "no a la prostitución", sino que quieren "una prostitución regulada y que no moleste a los vecinos". Ni prostitutas ni clientes buscamos altercados, y por lo general intentamos que la convivencia sea lo más agradable posible, no obstante entiendo sus preocupaciones. Critica al Ayuntamiento que, al cerrar los prostíbulos y meublés, ha empujado a las chicas a tener que atenderse en la calle o en pisos ilegales.

Otra de las grandes corrientes es el abolicionismo. Desde este análisis se entiende que la prostitución no puede ser aceptada en nuestra sociedad ya que supone una inadmisible forma de violencia contra la mujer, propia de sociedades desigualitarias y patriarcales (Jordi Gascón). Los datos vendrían a confirmar esta afirmación, así más del 90% de las personas que se prostituyen estarían esclavizadas (Maria Josep Varela). El abolicionismo considera que el hecho de que exista un intercambio económico previo lastra las relaciones sexuales, que al igual que una relación trabajador-empresario serían desiguales, produciéndose una SUBORDINACIÓN del empleado al empleador. El elemento clave sería el PODER del que dispondría el cliente por tener dinero, los hombres recurriríamos a las prostitutas debido a nuestra incapacidad de mantener una relación en pie de igualdad con las mujeres. Por tanto, y en nuestro propio beneficio, tendríamos que ser "reeducados" para aprender a vivir una sexualidad sana y libre. También se vincula la prostitución al mundo de la delincuencia, se le relaciona con "tráfico de armas, tráfico de menores, todo". Por último se argumenta que la legislación internacional nos obliga a desarrollar una normativa abolicionista, haciendo prácticamente inviable una regulación de la prostitución (Maria Josep Varela) de acuerdo al Tratado de Lake Success de 1949 ratificado por el régimen franquista (férreo defensor de los DD.HH. y la dignidad de la mujer, como sabemos todos... LoL).

Para los abolicionistas-prohibicionistas la prostitución es intrínsecamente degradante y en ningún caso se desarrolla en condiciones de igualdad y libertad. Este enfoque, que desoye a todos aquellos que vivimos la prostitución en primera persona, es el que adopta la izquierda totalitaria. El gobierno de España se adscribe a esta tendencia.



El antecesor del abolicionismo fue el prohibicionismo, con el que mantiene numerosos puntos en común. Como argumento para erradicar la prostitución se apela a la dignidad de las mujeres (Fred Eioshu), entendiendo que aquella que se acueste con muchos hombres deja de ser una "buena mujer". Los razonamientos más integristas (Mohammed Akortal) llegan a respaldar que desde el poder público se prohiban "todas las cosas que hacen mal a esta sociedad (como el tabaco, las drogas, o la prostitución)" y a negar la humanidad de estas mujeres ("una mujer que se vende a un hombre deja de ser mujer"). El único representante musulmán realmente se lució. Evidentemente si seguimos esta lógica abolicionista-prohibicionista tenemos carta blanca para reinsertar a las prostitutas a la fuerza, ignorar sus voces "alienadas" y marginarlas todavía más. Esta corriente (sea en su versión tradicional -el prohibicionismo- o la remozada -el abolicionismo-) es completamente involutiva, reaccionaria, trasnochada y persigue el fin último de implantar una sociedad cerrada contraria a las libertades individuales. Lo que precisamente buscan las feminazis, los social-fascistas o los fundamentalistas religiosos.

Un caso curioso es el de Maribel Martín, por una parte comparto su crítica a la persecución del débil (acoso a la prostitución callejera) y su propuesta de que debería ser la administración la que, entendiendo que existe una demanda social, habilitase un local donde pudiesen ejercer la prostitución las chicas de la calle evitando que se causen inconvenientes a los vecinos y facilitando toda clase de productos y servicios sanitarios (como a los drogadictos). Pero por otra considero que su análisis del ejercicio de la prostitución en clubs es totalmente erróneo, es cierto que las chicas están sometidas a una dependencia laboral (como en cualquier empresa) con un horario, unas condiciones, unas sanciones incluso... pero -al menos según mi experiencia personal- distan mucho de estar esclavizadas. Su cerrazón a la hora de escuchar lo que las propias mujeres del Riviera dicen me lleva a incluirla dentro del abolicionismo-prohibicionismo.

Por último hallamos una nutrida representación del regulacionismo. En este caso se persigue legislar teniendo en cuenta los intereses y derechos de las personas que ejercen la prostitución (es decir, de los trabajadores), asimismo se pretende ir eliminando el estigma que sufren dado que se entiende que este rechazo social es fruto de una construcción cultural (Ana Fábregas). Para Mónica Coronado muchas de las creencias existentes en torno a la prostitución no son más que mitos, "leyendas urbanas", completamente desmentidas a lo largo de los 27 años que lleva ejerciendo la prostitución y por los cientos de chicas que ha ido conociendo. Así la mayor parte no vendrían engañadas (Enrique Figueredo) y se prostituirían con total libertad (Victor Cambero, Karen).

Tanto la derecha liberal como su aliada natural, la izquierda democrática, entienden que la dignidad es un concepto subjetivo que no se puede imponer a los demás y por tanto escuchan a las prostitutas. En la imagen aparecen los zapatistas apoyando a las "trabajadoras sexuales" y reconociendo su dignidad como tales.



Para este sector la prostitución no es intrínsecamente degradante ni desigual, de hecho Mónica rompe uno de los grandes argumentos abolicionistas asegurando que a ella no la importaría que su hija continuase con su misma actividad. Los regulacionistas opinan que el mayor obstáculo al que se enfrenta la prostitución es de ámbito moral, a que hemos sido educados reprimiendo nuestra sexualidad (Marien Escort, Gabriela Wiener). Para el sector más extremo del regulacionismo la prostitución incluso significaría una liberación, favoreciendo la emancipación de la mujer. Vemos que la misma realidad tiene una lectura completamente diferente para abolicionistas y regulacionistas, esto lleva a que el entendimiento entre ellos sea prácticamente imposible.

Un argumento que sostienen varios de ellos (Amada Rubio y José, el amigo de Mónica) es que "la prostitución siempre existirá" y que "no morirá nunca". Yo no soy tan triunfalista. Si así lo creyese ni habría abierto este blog, ¿para qué? Hay que ser muy inconsciente o muy estúpido para creer que las disposiciones legislativas no van a afectar a la prostitución, además si miramos la historia con un poco de perspectiva comprobaremos que absolutamente TODO puede cambiar.

Pero hay algo más en lo que no sé si el espectador habrá reparado. Varios de los trabajadores sexuales presentes hablan de sus experiencias personales, de cómo viven la prostitución, de sus problemas... entre ellos algunos CIERTAMENTE PREOCUPANTES. Por ejemplo, la transexual Juliana se queja del rechazo del que es objeto por parte de la sociedad, de su falta de oportunidades laborales y de la persecución que sufren POR PARTE DE LA POLICÍA. Otro testimonio que resulta impactante es el del "chapero" Miguel Schmidt, quien comenta cómo la policía (escudándose en la defensa de los derechos de los trabajadores... ¡hay que joderse!) les impone cuatiosas multas. Esto está ahí, grabado, contado por ellos mismos. No forma parte de ninguna teoría conspirativa mía. Como dice Karen "la prostitución no se puede erradicar porque hay gente con gran poder detrás", empezando por la propia policía CORRUPTA y la vista gorda que hacen los Ayuntamientos. Quienes conocemos el Mundo de la prostitución con cierta profundidad sabemos cómo la falta de regulación (y de escrúpulos por parte de ciertos policías) es la causante de unos abusos hacia estos trabajadores que en cualquier otro ámbito serían INADMISIBLES.

En definitiva, creo que si no se cierran los ojos a los testimonios que han ofrecido estas personas el espectador medio puede hacerse una idea de qué planteamos los regulacionistas y por qué lo hacemos. Quienes HEMOS VIVIDO la prostitución entendemos que el que se adopten unas soluciones u otras viene determinado por la percepción que se tenga sobre la misma, en muchos casos la creencias existentes son meramente "leyendas" como las denominó Dña. Mónica, puras fantasías, cuentos, mitos; que en unos casos son irreales y en otros son ciertos pero no en las proporciones que se asegura. Sin embargo cumplen una función de CONTROL SOCIAL importantísima, ya que dotan de legitimidad al discurso abolicionista-prohibicionista y permiten la creación de normativas contrarias a nuestros intereses. No pedimos mas que se nos escuche, que se indague sobre una realidad todavía desconocida para la sociedad y que no se legisle precipitadamente pues una vez que se ha establecido una ley ya no hay lugar para el acuerdo.

viernes 6 de noviembre de 2009

Festejo del fin del muro de la ignominia y de la vergüenza

"La libertad es y será siempre el eje central de toda nuestra acción política".

Esperanza Fuencisla Aguirre y Gil de Biedma



La presidenta del Partido Popular de Madrid conmemoró ayer el vigésimo aniversario de la caida del muro de Berlín, que representaba la opresión a la que estuvo sometida la tercera parte de la humanidad. En un memorable discurso deploró que esta siniestra situación fuese aceptada por una inmensa mayoría, empezando por unos acobardados dirigentes políticos.

Quiso rendir un sentido homenaje a todos aquellos que, viviendo sojuzgados, no quisieron resignarse a su suerte aun a pesar de ser perseguidos y asesinados por defender la libertad. La sangre y la valentía de estos ciudadanos rebeldes fue esencial para conseguir la derrota de las sanguinarias tiranías comunistas.

Asimismo mostró su admiración por aquellos dirigentes políticos inconformistas comprometidos con la libertad que lucharon a su lado ateponiendo sus ideas y principios democráticos a sus intereses políticos inmediatos. Ellos son los auténticos campeones de la política, los verdaderos estadistas cuyo nombre quedará grabado ideleblemente en los libros de historia y en la mente de millones de ciudadanos agradecidos que en cambio despreciarán a aquellos oportunistas que accedieron a la función pública albergando mezquinos intereses particulares.

La libertad, tarde o temprano, logra abrirse paso a través de los más anchos muros (físicos o ideológicos, como los sociales). Por ella merece la pena arriesgarlo todo, enfrentarse a los más poderosos enemigos y a las más severas sanciones. Lucho hoy para tener un mañana sin barreras.



Desde este blog quiero reafirmar mi más incondicional COMPROMISO CON LA LIBERTAD Y LA DEMOCRACIA LIBERAL, el motor de mi actividad política son precisamente mis PRINCIPIOS Y VALORES, y tengo muy claro que el germen del totalitarismo social-fascista dista mucho de ser erradicado de nuestras sociedades. Como estaréis ya hartos de oirme considero que el abolicionismo no es sino otro de los muchos tentáculos con los que se pretende estrangular al sistema liberal, y probablemente sea uno de los más peligrosos ya que pocos lo hemos advertido todavía.

Seguiré defendiendo la prostitución contra viento y marea, frente a toda crítica, toda represalia, sean cuales sean las consecuencias puesto que al hacerlo estoy protegiendo un determinado modelo de sociedad. Muchas personas dieron su vida para sacudirse el yugo de la "falsa moral comunista" (ver vídeo) y no puedo fallarlas.


jueves 5 de noviembre de 2009

Posavasos contra la "explotación sexual", otro burdo intento de manipulación

"No todas somos esclavas sino prostitutas por decisión propia"

Heidi Rueda, prostituta de la Montera



Resultaría gracioso si no fuese tan triste. El Ministerio de Igual-dá acaba de sacar la "medida estrella" del Plan contra la Trata, cuatro modelos de posavasos que repartirá en número de cinco millones en los que se responsabiliza al cliente de enriquecer a los proxenetas y de estar contribuyendo a la explotación sexual que sufren (¿pocas?, ¿muchas?, ¿algunas?, ¿todas?) las mujeres que ejercen la prostitución.

Dichos posavasos representan situaciones ficticias en las que una serie de hombres se avergüenzan de su comportamiento y se preguntan por la moralidad o coherencia de sus acciones. Su objetivo sería «hacer ver que se trata de una violación de derechos humanos, de la libertad, la igualdad y una negación intrínseca de todas las personas. Y por último, se trata de lanzar un mensaje a la población más joven de que detrás de este oscuro negocio no hay nada más que miseria».

Esta campaña busca, al menos nominalmente, disuadir a los potenciales clientes mostrándoles que "detrás de este oscuro negocio no hay nada más que miseria", con palabras de la ministra. La conclusión es que los hombres comprometidos con los DD.HH. y con la igualdad deberían abstenerse voluntariamente de demandar servicios sexo-afectivos. ¿Pero qué sucede si la premisa de la que parten no fuese cierta? ¿Por qué estarían ofreciendo una imagen distorsionada de la prostitución? ¿Cual sería la intencionalidad real de su mensaje? Pretendo responder a estos interrogantes a lo largo de la actual entrada.



Pues bien, seguramente para la señora ministra haya resultado muy gratificante lavarse las manos y señalarnos a los clientes como responsables, gastándose cuatro duros en unos posavasos en vez de coger al toro por los cuernos e ir a por las mafias, muchas de las cuales están insertas en la propia administración pública. ¿Cuántos hay como Ginés Jiménez (el comisario de Coslada que extorsionaba a las prostitutas) en España? Lo que sucede es que los políticos se apresuran en señalarnos a nosotros pero no se avergüenzan de lo CORRUPTOS y CARADURAS que son ellos mismos.

Tradicionalmente se han empleado un sinfín de MENTIRAS para controlar la sexualidad y la libertad de las personas. Desde el "hacerse pajas te dejará ciego", hasta el "los condones promueven el SIDA", pasando por la identificación de la prostitución con la violencia y esclavitud sexual. Los gobernantes siempre han temido que sus gobernados vivan una vida sexual plena, ya que es el germen de la subversión (un ejemplo muy claro de esto lo tienen en la novela 1984, de G. Orwell). De hecho para mí es éste el principal atractivo de la prostitución, la promiscuidad entierra tabús y construye mentes libres. Si me tomo tantas molestias para defenderla no es tanto porque me haya permitido acostarme con cientos de mujeres (que de otro modo seguramente ni habría conocido), sino porque ME HA PERMITIDO SER TAL Y COMO SOY. La debo una parte de mí. SOY HIJO DE LA PROSTITUCIÓN.

La nueva mentira consiste en identificar prostitución y explotación sexual. La palabra "prostitución" siempre ha tenido una connotación negativa, pero el liberalismo ha ido borrándola con un discurso racionalizador en el que apelando a la libertad individual iba desgastando la moral tradicional. Al acuñar el término "explotación sexual" pretenden retomar la retórica de la condena social, es decir, si hablamos de prostitución unos podrán estar a favor y otros y otros en contra ¿pero quién será el canalla que se atreva a defender la EXPLOTACIÓN SEXUAL? ¡Nadie! Consigue descalificar y acomplejar a tu enemigo y podrás hacer lo que quieras con él. Esto lo sabe a la perfección la derecha política en España, víctima de unos complejos de caballo. La realidad es que están mezclando los culos con las témporas: no es que prostitución y esclavitud sexual sean diferentes por algún matiz, que ambas realidades sean repudiables pero una más que otra o se distingan meramente por el grado de sometimiento que padecen las mujeres; es que media un abismo, son situaciones DIAMETRALMENTE opuestas. La prostitución por definición es LIBRE y tiene lugar entre IGUALES, además favorece la emancipación, desarrollo personal y autorrealización de las mujeres. La explotación sexual significa exactamente lo contrario.

Cuando ya nos han vendido la moto pasan al siguiente punto: la culpa vende. Es cierto, el sentimiento de culpabilidad tiene un tremendo poder de sugestión, es sencillo manipular a las personas si se menoscaba su autoestima. Al crear un malestar interior se pretende desviar la atención sobre la debilidad de sus argumentos, quieren que actuemos irracionalmente guíandonos no el conocimiento objetivo sino por unos burdos clichés. Ya he comentado cómo me inicié en la prostitución, tardé AÑOS en librarme la vergüenza que albergaba por acudir a prostitutas, era algo IRRACIONAL pero sin embargo superior a mí. Tuve que contra-educarme, re-socializarme en nuevos valores, para acabar con mis complejos. No fue un paso sencillo ni rápido, pero es uno de los logros que he alcanzado de los que me siento más orgulloso.

El sentimiento de culpa, creado artificialmente, es empleado por nuestros dirigentes políticos para engendrar sumisión. Invito a que los clientes indaguen, de primera mano, la SITUACIÓN REAL de las mujeres que ejercen la prostitución. No que se la "imaginen" como sucede en esta viñeta. Atrévanse, no tengan miedo a la verdad.



Pero si todo lo anterior falla aún les queda un último y no menos eficaz recurso: la exclusión del diferente. Aquel que logra escapar a estos mecanismos de control social es directamente REPRIMIDO, de ahí las últimas normativas "de convivencia", la consideración de los clientes como agresores sexuales o de las prostitutas como "enfermas" inadaptadas que es necesario "redimir". Que no, que nosotros no somos reinsertables, voluntariamente nos hemos salido de vuestro sistema de creencias y valores y no deseamos regresar a él. ¿Queda claro?

Si quisieran ayudar realmente a estas mujeres emplearían el dinero en financiar a las ONGs que trabajan con ellas (Alecrín ha tenido que cerrar sus puertas, y Hetaira ha estado al borde del colapso), en proporcionarlas buenas condiciones higiénicas (en vez de cerrándolas las pensiones en las que se atienden), en INFORMARLAS de sus derechos y alternativas (pero respetando su decisión si no quieren abandonar la prostitución), en limitar en lo posible el abuso y extorsión policial (endémico en ciertas zonas como ha denunciado insistentemente la asociación AFESIP), en sensibilizar a ciertos ciudadanos que las están tratando como felpudos por el mero hecho de ejercer la prostitución (el rechazo sistemático del que son objeto no se diferencia en nada del racismo), y por supuesto también en campañas dirigidas hacia los clientes para que las respeten y las traten como iguales (aunque no lo considero una prioridad, ya que por norma lo hacemos), NO para que no vayan. Si las chicas trabajan poco entonces no estarán en condiciones de negociar el trato, de rechazar clientes con los que no las apetezca atenderse o de pactar las prácticas que desean realizar o no.

Cuando las prostitutas hablan se emperran en llevar cabezonamente la contraria al discurso oficial. ¿No les parece curioso? Quien no las escucha es porque no quiere.



Mi consejo, de putero a putero, es que pierdan el miedo. Cuando entran con una de estas chicas no sólo están disfrutando ustedes, sino que además están realizando una encomiable labor social. Están generando empleo, alimentando a sus hijos, pagándolas el alquiler y, ¿por qué no decirlo?, ayudando a un reparto más equitativo de la riqueza mundial. Yo no me siento mal por ir de prostitutas: lo hice ayer, lo haré hoy y seguiré haciéndolo mientras el cuerpo aguante y tenga 25 euros en el bolsillo.

¡LARGA VIDA AL PUTERÍO!

Noticia:





· Para disuadir a los clientes, distribuirá cinco millones de ejemplares con cuatro viñetas distintas en 13.000 locales de ocio nocturno y cafeterías
· La estrategia pasa por remover las conciencias de los clientes. Queda por ver si se utilizan y si surten el efecto deseado.

La Razón, Madrid - 03/11/09



Un joven visiblemente colorado hace una reflexión en voz alta: «En ese momento comprendí que yo era una persona con todos mis derechos. Ella no. Y no volví nunca más». Éste es uno de los cuatro mensajes que irán impresos en los cinco millones de posavasos que el Ministerio de Igualdad repartirá por locales de ocio nocturno y cafeterías para sensibilizar a la opinión pública del problema de la explotación sexual, la actuación de las mafias y las redes ilegales de prostitución, calificada por la ministra de Igualdad, Bibiana Aído, como «una de las mayores injusticias del mundo contemporáneo».

Aído, tras la firma del acuerdo de colaboración con la Federación Española de Hostelería (FEHR) que hará posible esta campaña, dijo que el objetivo es «poner en los ojos de la sociedad esta lacra». Además, se quiere concienciar de que es una «actividad conjunta», tanto de asociaciones privadas como públicas. «Los poderes públicos, y la sociedad en general, tienen que tomar conciencia de este comercio ilegal e ilícito que vulnera los derechos fundamentales del ser humano», explicó.

Ni las prostitutas ni sus clientes necesitamos más caricaturas, que además de insultarnos dañan la imagen de la prostitución en general. No es así como se combate a las mafias, la incidencia real de este despropósito de campaña probablemente será NULA. Únicamente significará un nuevo derroche de los recursos públicos, que no es lo que necesita España en estos momentos.



Esta medida es la piedra angular del plan integral contra la trata iniciado por el Ministerio de Igualdad el pasado día 23 de septiembre, con la puesta en marcha de una campaña contra la explotación sexual y el tráfico de mujeres, niños y niñas. También ha promovido la exposición itinerante «No seas cómplice» dirigida a la juventud y está prevista, para el próximo mes de diciembre, una nueva campaña de carácter internacional a través de la exposición «The Journey», que ya ha sido exhibida en Londres, Nueva York y Viena.

Por otro lado, la ministra ha informado de la elaboración de folletos dirigidos tanto a víctimas como a profesionales para la detección de este crimen, en los que habrá información sobre sus derechos, sobre el Plan Integral de Lucha contra la Trata, así como sobre el teléfono 900 del Instituto de la Mujer, que asesorará e informará de forma gratuita las 24 horas del día.