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lunes, 26 de junio de 2017

Una visión desde dentro de la prostitución

"Me preguntan ... ¿y porqué lo haces? y yo les contesto, es mi tarea en este mundo: Hacer felices a los hombres".
Natalia, prostituta

"Me hecho adicta a ser puta en un bar de carretera".
MademoiselleBleue, (ex)prostituta



Las últimas entradas en las que estoy poniendo testimonios de mujeres que muestran cómo viven la prostitución con naturalidad, y hasta placer (obviamente reconociendo que hay experiencias diversas, pues como todo tiene sus más y sus menos), me hicieron echar un vistazo a otras entradas del estilo que publiqué ya que durante estos años muchas crearon sus blogs y compartieron experiencias similares.

Para mi sorpresa, la mayoría de estos blogs no existen pues han sido eliminados. Afortunadamente copié íntegramente los textos y sus reflexiones perduran en este espacio, que se ha acabado convirtiendo en la mayor reserva de textos escritos por prostitutas. Y me dije, voy a revisar en borradores (a pesar de todas las entradas que he publicado, tengo en estos momentos 550 pendientes de publicar porque materialmente no tengo tiempo para tratar todos aquellos temas que querría) a ver si se han caído enlaces... Y vaya que sí, muchos artículos y textos a los que hacía referencia se han caído. Bueno, hice lo que pude, consolémonos con los que pude salvar ya que debo ser el único loco que recopila tanta información.

Pero hay uno que permanece y que me encantó releer, por ello quiero compartirlo con ustedes. Data del año 2013, ¡la de cosas que tengo guardadas y que darán vida a este blog aunque dejen de salir noticias sobre la prostitución! Se trata de un mensaje de una mujer que comienza como nueva en este mundo debido a dificultades económicas, con mucho miedo al principio (como es natural, con la propaganda que se da...) pero que no tarda en desinhibirse y encuentra en él LIBERTAD. Lo publicó en GuiaGeisha, el foro de Paula, de donde por lo visto fue baneada (aparece en su status). Me ahorraré comentarios, pero es una observación que hay que tener en cuenta.

Indudablemente el factor económico es un factor clave a la hora de comenzar y MANTENERSE en prostitución, pues como explica la autora del texto una vez se han solucionado las necesidades más urgentes una se acostumbra a un nivel de vida acomodado que no podría mantener con otra ocupación.



"Hace siete meses mi vida y la de mi familia dio un vuelco... Mi sueldo (que me tenía bastante contenta hasta ese momento, yo me conformaba con poco) daba para pagar las deudas y era el único ingreso que teníamos. Había que seguir viviendo... y además de muchas horas extras, yo me planteé enseguida "esto". Mi idea era ser independiente para compaginarlo con mi otro trabajo, tuve algunas propuestas "interesantes" pero finalmente no me atreví, me aterraba que me atacaran, que me violaran, que me contagiasen una enfermedad horrible. Pero un día tras otro me fijé en uno de esos locales con lucecitas. Sí, con lucecitas rojas. Y me dije a mí misma, "si no me gusta, podré salir enseguida..." Lo sé, las lucecitas me deberían haber dado más miedo, pero no fue así. Sentí algo así como una corazonada. Y entré. Y me gustó. Lo sentí seguro y cálido. Había unos hombres grandes que lejos de darme miedo me hacían sentir protegida. Mi propuesta les encantó. Y así empezó todo... Ahora mi vida ya está bien, de hecho, está perfecta. Ya no hay deudas, mis padres trabajan de nuevo y podría incluso independizarme. Todo está bien, ya no tengo excusas para volver a ese lugar... Mi "trabajo normal" me encanta; pero ahora mi sueldo me parece muy escaso mientras que antes, antes de que mi vida cambiara, me sentía rica con el mismo dinero... Todas las semanas desde hace un tiempo me digo a mí misma que les voy a decir que lo dejo. Pero el viernes me entra un subidón de adrenalina terrible, y vuelvo de nuevo, y otra vez... Además, no es un sitio de "escorts", no.. es un sitio limpio y apañao, me siento segura y cómoda allí, pero muy lejos del lujo, por decirlo así. Mi propósito del 2013 es dejarlo, centrarme en "mi trabajo normal", pero solo de pensar en el viernes vuelvo a sentir esa sensación de excitación... Y el caso es que hay muchos clientes majetes medio amigos a los que adoro pero también algún cliente capullo, de esos que te tratan con indiferencia y piensas "no le ha gustado", y que sin embargo repiten una y otra vez a saber por qué, siempre con la misma cara de amargaos... Por no decir que en mi segundo día de puta me crucé con un psicópata y casi vivo una experiencia desgarradora para no olvidar, pero afortunadamente, el estar allí me salvó. En fin, que ni yo misma me entiendo, siento que tengo una especie de doble personalidad; en realidad soy una chica muy diferente, pero cuando llego allí no sé que me pasa... me siento libre, libero algo de mi interior que no existe el resto de los días de la semana y solo quiero sexo, más y más sexo. He llegado a pensar que ni siquiera con mis "novios más queridos" he sido así! jajaja... Yo misma me río pero así es como me siento! Ni siquiera me importa que sean feos, gordos o viejos. Todos me gustan, todos me valen. Todos me hacen sentir "así", y a su vez todos tienen algo "diferente". En realidad yo quiero dejarlo, volver a ser la de antes, algún día conocer a alguien, formar una familia...sólo deseo ser alguien con una vida corriente y feliz. Pero de alguna manera patológica, me hecho adicta a ser puta en un bar de carretera. Se me ha cruzado muchas veces incluso la idea de hacerme independiente, hacer una página etc etc. ¡Pero en el fondo de mí, yo no quiero, yo quiero ser la de antes! ¿Qué puedo hacer? ¿Creéis que tendría que ir a un especialista? ¿Os ha pasado algo así?¿Cómo habéis logrado salir? Gracias".

En mis numerosas y entretenidas charlas con trabajadoras sexuales he constatado que lejos de ver su actividad como algo indeseado llegaban a disfrutar en sus encuentros sexuales con completos desconocidos. A ver, hay de todo, hay mujeres que lo llevan bien y otras fatal (en cuyo caso, se marchan por su propio pié) y obviamente tipos que adoran y otros que detestan (lo cual es totalmente lógico). Pero el balance final, como nos cuenta, es francamente bueno.



¡Pero esperad, que todavía hay más! Posteriormente cuenta las motivaciones que tuvo para dejarlo: el temor a ser descubierta (y es que efectivamente muchas quieren dejarlo, pero no porque particularmente las desagrade sino por condicionantes como el estigma social asociado a esta actividad). También habla de sus clientes, diferenciando de aquellos clientes "amigos" y de los que prefiere no volver a ver. Sobre todo lo que muestra es que ha cambiado su punto de vista sobre este fenómeno tras haberlo conocido directamente, que es lo que nos sucede a tantos:

"Buenas a todos y mil gracias por las respuestas! Finalmente lo he dejado (al menos por ahora). El causante es mi trabajo "normal" (en el que andaba algo descentrada) y bueno, como bien decís siempre por aquí, verme obligada a mentir tanto y el temor a ser descubierta... Me sorprenden personas tan valientes como Paula, y es que si no hubiera sido por ella, nunca se me habría ocurrido esta solución. Según la escuche yo misma pensé "esta señora es inteligente, se expresa de maravilla, no tiene pinta de yonki y ha podido salir de su situación económica haciendo este trabajo, por qué yo no?" Soy consciente de que nunca seré la misma. He vivido cosas que me han cambiado para bien y para mal. Las personas de mi entorno también lo han notado; ahora soy diferente, tal vez más abierta, tal vez incluso me siento más viva. No sé si seré capaz de llevar relaciones como las de antes, yo siempre he sido liberal pero fiel hasta la muerte, ¡tendré que irme acostumbrando a mi vida rutinaria de persona "corriente"! No sé si algún día lo retomaré. Sé que echaré de menos a algunos de mis amigos-clientes (de los cuales ni me he despedido) y a otros no los echaré de menos para nada, incluso me alivia no volver a verlos (los menos). Si algún día soy abuela se lo contaré a mis nietos... jajaja En cualquier caso siempre defenderé la legalización de la prostitución. No sé, es un servicio importante; hay personas que si no fuera de esta manera nunca tendrían sexo, y eso es tremendamente injusto y triste. Los puteros no son sólo hombres adictos al sexo perdidamente infieles (y que conste que no voy a ser yo precisamente la que juzgue a las personas), pero quiero decir que hay puteros muy feos, o muy viejos, solterones o viudos... que el primer día dices entre ti, oh dios mío, me moriré si lo hago... pero después descubres en ellos, en su esencia algo que te encanta. No sé, os pareceré una loca (que también puede ser, una loca adicta al sexo), pero yo creo que todas las personas son mágicas. Todas tienen algo especial, algo que les caracteriza y les hace únicos. El sexo, el calor humano, el sentir a una mujer... nadie puede morirse sin haberlo experimentado y a veces solo las putas podemos dárselo!! (De los psicópatas me abstengo de decir nada, son personas corrompidas y podridas que han perdido la humanidad). Las putas solo dan placer y felicidad, risas y momentos para recordar (al menos siempre lo intentamos). Pero la sociedad no quiere reconocer eso, la sociedad nos hace daño, nos persigue, nos juzga. Se necesitan leyes primero para PROTEGERLAS de los psicópatas, segundo para legalizar su situación y poder pagar sus impuestos... Por eso chicos mil gracias por vuestros comentarios y mil gracias por todo. Aunque ya no trabaje de puta (desde hace una semana) yo siempre tendré un corazón de puta. Qué los Reyes os colmen de FELICIDAD, DE AMOR, PLACER y SALUD PARA DISFRUTAR DE TODO!!! Enjoy... ;9"

En estos textos se menciona a los clientes, esa figura en torno a la prostitución que cada vez levanta mayor interés. Y lo que nos cuenta es que hay muchos "majetes, medio amigos" con los que tener sexo no le representa el menor problema. Yo escribo desde esta perspectiva, ya que he mantenido muy buena relación con muchas de ellas. ¿Y con las que no, es que acaso no he tenido malas experiencias? Pues claro, pero al igual que hacen ellas me junto con quienes me agrada estar. En la prostitución, como en la vida, "hay de tó".



Testimonios como el suyo resultan altamente coincidentes con tantos y tantos que he podido conocer en primera persona, por eso otorgo veracidad a sus palabras y las comparto con ustedes. Esto es lo que piensa una mujer de carácter liberal tanto ANTES como DESPUÉS de ejercer la prostitución. Al principio, le da miedo dar el paso. Y cuando lo hace, no se arrepiente pero sabe que tiene que andar con cuidado para ocultar su situación a su entorno más cercano, motivación adicional para que muchas emigren (no sólo es por motivos económicos, se podría decir también que "sin estigma, habría menos trata"). Lo que al final las queda es ese "corazón de putas" y una visión cercana, amable y positiva de la prostitución debido a que la han CONOCIDO. Precisamente lo opuesto a lo que les pasa a las abolicionistas. Pero esa es otra historia... que abordaré en breve.

viernes, 16 de junio de 2017

Ariadna: "el trabajo sexual es mi trabajo"

"Cuando me dicen que no soy feminista porque estoy favoreciendo al machismo y  soy alienada por el patriarcado, me parece ridículo, cuando lo que están haciendo es privarme de mi libertad de elección"
"Hay muchísimas prostitutas como yo pero no se atreven a hablar por el estigma que les supone, por el miedo a preocupar a sus familiares y al repudio de la sociedad"
"Cuando empezamos no sabemos donde dirigirnos, solo conocemos la versión de que la prostitución es un submundo oscuro de antros llenos de mujeres explotadas que acaban en la calle drogadas. Es la desinformación que nos brinda mayormente el feminismo abolicionista y los medios de comunicación"
Ariadna, escort particular



Recientemente se ha vuelto a montar una buena debido a las declaraciones de la actriz porno Amarna Miller y por eso he creído necesario sumar otra voz más a la de todas esas prostitutas que están explicando cómo ven y viven realmente su actividad. Ciertamente existe un feminismo que podemos llamar "hegemónico" que rechaza la pornografía y la prostitución, eso resulta innegable. Lo que sucede es que si ese mismo feminismo asegura representar a las mujeres y trabajar en su favor no puede silenciar y desautorizar a aquellas que postulan un feminismo "alternativo", llamado "pro-sex". ¿O sí? De acuerdo a feministas de renombre como Lucía Etxebarría aquellas mujeres que no ven particularmente desagradable o inmoral la prostitución, que prefieren esta actividad a otras que han desempeñado o que defienden la prostitución y no la consideran una fuente de "desigualdad, opresión y violencia" son unas vendidas al patriarcado, que legitiman la cultura de la violación e incluso las acusan de representar al lobby de la prostitución, a proxenetas y tratantes.

Cuando abrí el blog (¿Hace ya ocho años? ¡Qué barbaridad!) me di cuenta de que los debates iban más allá de la prostitución, representaban diferentes formas de ver la vida: se reproducía la histórica división entre liberales y colectivistas. Y eso lo reflejé en la cabecera del blog, que por cierto no he cambiado desde entonces. Los liberales basan su conocimiento en la experiencia, no niegan que puedan existir realidades diferentes a las que han experimentado y tratan de llegar a soluciones de compromiso que sean tan inclusivas como sea posible, en base al diálogo y la negociación. Por su parte, los colectivistas subordinan la realidad a dogmas ideológicos preestablecidos, consideran que su visión unidimensional de cualquier fenómeno (porque repito, esto va más allá de la prostitución) es la única válida y, consecuentemente, desean imponer una serie de medidas que al obviar al resto de actores implicados sólo pueden implementarse de manera coactiva. O dicho de otro modo, que dentro del feminismo también hay demócratas y fachos.

Lo que os traigo hoy es una entrada del blog de una escort en la que explica de manera razonada y comprensible por qué considera la prostitución un trabajo TRAS HABERLO EXPERIMENTADO, también cuenta por qué no le resulta complicado tener sexo con diferentes personas (que no conoce y que incluso no la pueden atraer físicamente) PERO QUE ENTIENDE QUE LO QUE ELLA HACE NO ESTÁ AL ALCANCE DE TODO EL MUNDO, y finalmente PIDE RESPETO A SUS ELECCIONES PERSONALES y se lamenta de que haya quienes en vez de apoyarla lo que hagan sea cuestionarla sin hacer el menor esfuerzo por entenderla. Si yo sé de prostitución no es porque haya follado con muchas putas, sino porque me interesé por ellas y escuché qué es lo que tenían que contarme. Como dice Ariadna, con aquellas personas con quienes congenian surge una complicidad y les cuentan lo que ocultan a los demás. Aprovechen testimonios como el suyo, donde se abren y relatan aspectos íntimos que de otro modo les costaría mucho tiempo y esfuerzo obtener.



26/03/17

He tenido muchos trabajos a lo largo de mi vida, y digo muchos ya que soy una persona bastante veleta e inconformista. Mi madre me llama indignada y cabezota y aunque se lo niegue tiene razón, pero ahora que no puede leerme diré que también soy orgullosa en muchas ocasiones, además, no me gustan las obligaciones, soy indisciplinada por naturaleza y me gusta la variedad.
Mi carácter choca con la gran mayoría de trabajos ofrecidos a la mujer, hago esta diferenciación porque siempre he percibido que el trato no es el mismo: Acoso, exigencias, condiciones, sueldo, etc... Así lo he vivido en los diferentes trabajos que he desarrollado.
El trabajo que más he ejercido es la prostitución, un trabajo que me planteé como otro cualquiera, porque al igual que en los demás trabajos me sabía apta para entenderlo y desempeñarlo correctamente. Valorando si sería apta para trabajar como prostituta, pensé que me gustaba el sexo,  para mí es una terapia liberadora. Tenía larga experiencia teniendo sexo con desconocidos, no me importaba practicar sexo sin amor, no me importaba que la otra persona fuera o no atractiva y jamás me ha supuesto un conflicto moral ni indigno cobrar por ello.

Cobrar por sexo sigue siendo un tabú en nuestra sociedad, sin embargo no resulta complicado para aquellas personas que ya son promiscuas y que no resultan particularmente selectivas a la hora de escoger a sus parejas sexuales.



Yo siempre he visto a las mujeres prostitutas, incluso en las situaciones más desgraciadas, mujeres fuertes, optimistas, alegres, auténticas, mujeres sensibles, buenas compañeras pero sobretodo las he visto libres.
De adolescente yo era muy tímida e introvertida (en cierto modo aún lo soy) y las admiraba, deseaba ser como ellas y en algún momento me sorprendí  a mi misma deseando tener amigas putas.

Mi experiencia con los trabajos legales no ha sido muy buena precisamente, en la mayoría de trabajos he sentido y vivido un control excesivo, me han insinuado que debía vestir de traje, pero de traje que insinuara mis formas con pantalones, camisas y americana más bien ceñidas al cuerpo para ser azafata, comercial o trabajando de cara al público, incluso me decían que debía usar ya no solo zapatos sino zapatos de tacón,cuando los compañeros masculinos vestían con ropas más bien holgadas y zapatos planos y cómodos. Cuando he trabajado de esteticista incluso me habían llegado a sugerir como debía depilarme las cejas, que debía usar maquillaje para dar buen ejemplo a lxs clientxs.  No... Yo no quería ser partícipe de ello..

Un buen día decidí atreverme con la búsqueda de trabajo, estaba harta, asqueada y aburrida de lo que había vivido, así que empecé a buscar "Otros trabajos", quería trabajos que se escaparan de lo establecido y lo convencial.
Busqué hasta que di con uno de camarera en un club de striptease y tuve como un subidón de adrenalina, así que me presenté a la entrevista, buscaban mujeres de turno de tarde y sus condiciones de vestir elegante o sexy me parecieron bien, me ofrecieron un fijo más que aceptable más comisiones, así que llegué a casa y se lo conté emocionada a mi madre pero, como le ocurre a la mayoría, se asustó, ella que siempre había sido desinhibida y liberal actuó de manera paternal, me dijo que me obligarían psicológicamente a tener sexo con los clientes y que si no aceptaba me  echarían, o lo que es peor me forzarían contra mi voluntad.
Me supo muy mal que mi propia madre me viese con tan poca voluntad y personalidad, le dije que me ofreciesen lo que quisiesen que yo solamente iba a servir copas, que si decía que no era ¡No y punto! Que nadie podía ir contra mi voluntad. Mi madre vencida por el miedo y al verme tan decidida, me amenazó con echarme de casa si aceptaba el trabajo. Decidí no aceptar el trabajo y aprendí que no podía contarlo todo en casa, me volví más introvertida y segura de mis convicciones.

Jamás he visto a la mujer como alguien débil por lo tanto a las prostitutas tampoco. Cuando a día de hoy me vienen y me dicen que no sea prostituta, que me busque otro trabajo ya que de este modo me estoy esclavizando al hombre pienso en mi madre cuando me quitaba sin ser consciente el derecho a decir no, incluso a equivocarme... Me duele y me da pena ver tantas "madres" paternalistas que nos quieren sobreproteger de todo como si fuésemos débiles o desvalidas, es como lo de volver solas a casa de madrugada, "No regreses sola o ya vendrá tu padre a buscarte" o en algunos casos: "mejor no salgas".

Adriana denuncia el "paternalismo" con el que algunas personas y organizaciones tratan a las prostitutas. Según ella, la imagen tan negativa que se tiene de la prostitución no se corresponde con la realidad que ni ella ni sus compañeras han vivido sino que es pura propaganda de quienes desconocen la prostitución. Estoy de acuerdo sólo en parte, ya que pienso que las abolicionistas conocen muchas veces mejor la prostitución que la mayoría de las prostitutas. Ni imagináis hasta qué punto...



Así que mi creencia de que las mujeres prostitutas somos fuertes se ha reforzado con el tiempo.

A escondidas de mi familia seguí con mi búsqueda de "Otros trabajos" descubrí que hay hombres que se prostituyen, y un buen número de mujeres transexuales, he trabajado con muchas mujeres extranjeras y ninguna de ellas ha sido víctima ni explotada sexualmente . También pensé que en este trabajo debía ser perfecta, impecable, cremas, maquillaje, perfume, tacones, cejas, ropa ceñida... Si es lo normal en nuestra sociedad y en el mundo laboral ¡En la prostitución aún más! Nada más lejos de la realidad ya que no todo es como nos lo cuentan,  he descubierto que a los clientes le gustan las mujeres imperfectas, adoran las curvas  femeninas aceptan nuestros defectillos con naturalidad: granitos, celulitis, cicatrices.. Las personas que vienen a vernos pueden disfrutar de la compañía de alguien de su edad, sexual, con inquietudes, alegre... El físico acaba pasando a segundo o tercer plano, por lo tanto soy más yo, me río abiertamente, muestro mi cuerpo con sus virtudes y defectos, me río a carcajadas, bromeo con el cliente incluso suelo llegar al orgasmo antes que mi compañero.

Me ha costado entenderlo, en parte por mi inseguridad ya que hubo una época en que odiaba mi cuerpo y pensaba que con maquillaje y "disfrazada" iba a gustar más. 

Tampoco soporto trabajar para terceros, durante un tiempo que estuve trabajando para terceros como prostituta me sentí de la misma manera que me sentía trabajando para terceros en los trabajos legales, simplemente no era lo mío. Así que me independicé.
Me gustan los trabajos autónomos por eso actualmente me dedico también al quiromasaje, como prostituta puedo ser autónoma puedo pagar pero no tengo los mismos derechos que cualquier otro trabajador.

Puedo dedicarme a lo que quiera, soy una persona interesada en la ecología y pienso que sobran personas y faltan árboles, si no fuese prostituta o quiromasajista creo que haría jabones artesanos, detergentes ecológicos, libres de crueldad hacia los animales y respetuosos con el medio ambiente. Quizás abriría un restaurante vegano o una tienda de productos ecológicos y veganos o tendría mi propia tienda virtual, para eso siempre estaré a tiempo, pero a día de hoy estoy encantada con mi trabajo, me permite ser yo misma, no favorezco a ninguna empresa, ni entro en la rueda del consumismo, con sobreproducciones, derroche de materias primas, compras masivas, no tengo que forzar a comprar nada a nadie ni contribuir creando necesidades y consumidores compulsivos.

La prostitución no es un trabajo fácil, no se lo puedes contar a tu entorno con la misma facilidad que cualquier otro trabajo. Aún a día de hoy se ve mejor llegar a casa llorando porque tu jefe ha abusado de ti que decir que has decidido ser prostituta. La mujer es mejor vista cuando es víctima sexual en el trabajo a cuando toma las riendas de su sexualidad en el trabajo.

Un trabajo sexual no puede ser malo para alguien que disfrute y conozca bien su sexualidad, el trabajo sexual no puede ser malo para aquellas personas que no necesitan conocer o amar a su compañerx sexual, el trabajo sexual no puede ser malo para aquellas personas que no sienten rechazo por el físico de las personas.
Hay quien dice que mi trabajo no aporta nada a la sociedad... ¡Rápida, fácil e hipócrita manera de desmerecer y degradar al trabajo sexual y a lxs trabajadorxs! Ya que de todxs es sabido que el sexo es salud, es divertido, desestresante... Cualquier persona que pase un rato con unx trabajadorx sexual se irá mejor que cuando llegó y no nos olvidemos que también hacemos bien a personas que están realmente solas, a personas que tienen miedos y complejos, a personas con diversidad funcional...
Yo soy una persona de "espacios y distancias" pero cuando una persona viene a verme me desvivo por tocarla, siento que de algún modo la puedo ayudar,  tanto si es para un masaje como para un desahogo sexual. Siento que el masaje es bueno para la salud y creo que el sexo también lo es. En ese momento la persona que está conmigo está porque confía en mí y se pone en mis manos, me gusta comunicarme con ella, hablando, con las manos, con mi cuerpo entero o interactuar con mi sexualidad.

Para muchas personas la prostitución no tiene nada de malo: les permite ganarse la vida realizando una actividad que pueden desempeñar con mayor libertad y autonomía que otras ocupaciones, en la cual desarrollan sus destrezas personales. Pero a la vez son conscientes de que viven en una sociedad donde serán recriminadas, lo cual les afecta mucho más que el hecho en sí de follar a cambio de dinero.



Tampoco es fácil ni agradable lidiar con las personas que quieren la abolición de nuestro trabajo, pero que nos dicen que están de nuestro lado, que no tienen nada en contra de nosotras sino contra nuestros clientes "explotadores". Su mágica solución a veces es multarles para "protegernos", ya que quitando los clientes de nuestro trabajo nos hacen un bien que somos incapaces de comprender y agradecer.
Es como decir: "Mira, como tú no has escogido lo que haces y encima un explotador se beneficia de ello pero tu eres tan tonta y poca cosa que ni te enteras, así que vamos a taparte la boca y a maniatarte para que no nos digas lo contrario y seas libre gracias a tus defensorxs machistas, paternalistas y patriarcales".
Da igual que yo les diga que en los trabajos que consideran "decentes" para la mujer he sido acosada, que me pagan menos por ser mujer, que no me respetan, que mis momentos de abusos y malostratos han sido en mi vida personal y no como prostituta.
A día de hoy tal y como está nuestra sociedad y el panorama laboral me siento afortunada de tener mi trabajo, en que nadie me impone la vestimenta, como me tengo que depilar las cejas, como me tengo que maquillar ni que tipo de tacón usar. No tengo que ir vendiendo nada a nadie ni escuchar ofertas degradantes de subida de sueldo a cambio de que me "acompañe" el jefe en coche hasta mi casa.

Creo que es muy importante dar visibilidad a nuestro trabajo, muchxs cuando empezamos no sabemos donde dirigirnos, solo conocemos la versión de que la prostitución es un submundo oscuro de antros llenos de mujeres explotadas que acaban en la calle drogadas. Es la desinformación que nos brinda mayormente el feminismo abolicionista y los medios de comunicación.

Hay muchas, muchísimas prostitutas como yo pero no se atreven a hablar por el estigma que les supone, por el miedo a preocupar a sus familiares y al repudio de la sociedad, porque una víctima despierta simpatías pero la que no lo es se la condena y no aparece en las estadísticas siendo tildada de insignificante minoría y no representativa de la realidad.

Ante el estigma y discriminación que padecen, algunas prostitutas han decidido "salir del armario" y plantar cara a esa sociedad moralista que las condena. Pero ese desafío tiene consecuencias, y muy graves, como han experimentado Amarna Miller, María Riot o Montserrat Neira. Hoy por hoy vivimos en un mundo donde somos incomprendidos, en el cual todo lo que tenga que ver con la prostitución es despreciado sistemáticamente.



En el sexo aún existe la concepción que la sexualidad a satisfacer es la del hombre, por eso una mujer que viva el sexo con naturalidad y abiertamente, se sale de los límites morales habituales y que encima quiera apropiarse de su sexualidad y hacer de ello su trabajo es impensable a día de hoy. Deberíamos tener conciencia que hay muchas mujeres prostitutas en nuestro entorno, desde vecinas a conocidas hasta amigas o familiares. Casi todas se ven obligadas a tener doble vida, incluso dos trabajos.
Cuando nos conocemos, entre nosotras aparece una complicidad, alguien a quien seguramente le contarás más cosas que a tus propios allegados, alguien que te entenderá, apoyará cuando tengas algún tipo de miedo o inseguridad. Son como si aquella madre feminista, al decirle que ibas a trabajar a un bar de striptease, hubiera decidido acompañarte a la entrevista porque cree en ti,  respeta tus decisiones y decide estar a tu lado por si algún día surgen problemas sepas y sepan que no estás sola.

A lxs que quieren abolir mi trabajo les digo que cada trabajo, tiene sus peculiaridades, es comprensible que haya quien no pudiera realizar el mío o viera reparos morales al ejercicio de la prostitución, pero creo que nadie debe decirme que debo o no debo hacer con mi cuerpo, creo que se debe hacer un ejercicio de respeto y empatía a la otra persona, abrazar las diferencias y permitir que cada cual afronte su vida y su trabajo con sus pormenores como crea adecuado.

Así es como representan desde el feminismo de corte colectivista a las mujeres en prostitución: niñas grandes, que son incapaces de tomar las riendas de su vida al estar continuamente manipuladas por los proxenetas. De ahí que consideren que, aunque éstas presten su consentimiento y manifiesten haber elegido libremente la prostitución, en realidad su voluntariedad debe ser desestimada porque no tienen la capacidad para decidir de una manera "verdaderamente" libre. Esta barbaridad ha pasado de ser un mero delirio teórico a estar plasmada en la mayoría de leyes que afectan al trabajo sexual.



Por ejemplo:
Yo como vegana no entiendo como las carniceras no lloran sobre esas cantidades de trozos de animales muertos con los que trabajan a diario pero lo respeto.
Yo como ecologista no entiendo que las que trabajan en supermercados acepten tirar la comida a pocos días de caducar, pero lo respeto.
Yo siendo pro derechos humanos, no entiendo a las que aceptan trabajar en zapaterías donde se vende calzado hecho por mujeres, hombres y niñxs explotados en otros países, pero lo acepto.
Yo como feminista no entiendo como a unas mujeres se les da unos derechos y unas libertades y a otras no.
La lista es interminable...

Yo como persona con sus creencias y moralidades no coincido con el hacer de otras personas, pero las respeto.
¿Por qué yo como prostituta no merezco el respeto de lxs demás?
No, no entiendo nada de nada pero creo que debemos ir de la mano porque de este modo parece que vamos las unas contra las otras.

Otra de las prostitutas que ha confrontado abiertamente el discurso oficial es Natalia Ferrari. Como verán cuenta cosas muy parecidas a Ariadna, y es que vemos lo mismo porque es lo que hay. Las abolicionistas han construido un relato sobre la prostitución fundamentalmente basado en falsedades, aunque reitero que no es porque desconozcan este mundo.



No es que la prostitución sea inherentemente machista y patriarcal, todxs formamos parte del sistema, en cualquier trabajo encontramos machismo y la mano del patriarcado aunque algunos sean escogidos bajo el amparo del marco legal y de derechos, así que cuando me dicen que no soy feminista porque estoy favoreciendo al machismo y  soy alienada por el patriarcado, me parece ridículo,  cuando lo que están haciendo es privarme de mi libertad de elección para someterme y "reinsertarme" a una legalidad que ya discrimina a las mujeres y "viola" sus derechos día a día,  aunque a veces sea sin tocarlas pero que las viola igual o peor.

Así que quiero seguir siendo prostituta y viviendo mi vida como quiero que sea y siendo realmente quien soy.

lunes, 12 de junio de 2017

Contra el estigma de puta

"Son las abolicionistas, no los clientes, quienes me ven como un pedazo de carne. Los clientes siempre me han respetado"
Anna Alba, prostituta

"Los periodistas, los policías y las feministas emplean las palabras más estigmatizantes sobre mí y mi trabajo que mis clientes nunca usarían"
Svensk Hora, prostituta

"Las feministas me han tratado (y a aquellas como yo) con menos respeto que cualquier cliente"
Juliet Brando, prostituta

"Las abolicionistas se refieren a nosotras de una manera más deplorable que el peor de los clientes"
Maria Alba, prostituta

"No se tiene que mirar mal ni a las personas que quieran cobrar ni pagar por sexo consensuado"
Little Soleil, prostituta

"Estoy orgullosa de ser una trabajadora sexual, pero desafortunadamente el estigma abunda y muy pocas trabajadoras sexuales pueden resistirlo y todavía somos tratadas como ciudadanas de segunda. Para mí, la palabra puta es un término honorable que usamos entre nosotras".
Julie Bates, prostituta

"En el trabajo social lo más importante es no dejarse llevar por los prejuicios"
Estefanía Acién González, socióloga



La anterior entrada necesitaba un desarrollo posterior, y os lo traigo. Es el comunicado de la Asociación Pro Derechos Humanos de Andalucía del pasado 2 de Junio. Y es que a día de hoy desde las instituciones y autoridades públicas se sigue reforzando el estigma de puta. Por eso me alegro de declaraciones como la de la viceconsejera de Políticas Sociales del Gobierno Vasco, quien aseguró que "se deben superar prejuicios, y combatir la discriminación y los estereotipos negativos que padecen las personas que ejercen la prostitución". A ver si es verdad, me gustaría que se quedase en algo más que una bonita frase pero lo que tengo más que comprobado es que los políticos no tienen ni una mala palabra... ni tampoco un buen acto.



Asociación Pro Derechos Humanos de Andalucía (APDHA)
2 de junio de 2017

Existe un estigma que actúa sobre todas las mujeres como un aviso, una amenaza que llega en forma de censura social en caso de que ocupes un espacio que no debes, a una hora inapropiada y con una postura indebida… Nos referimos al estigma “puta”. Desde tiempos inmemoriales, hasta nuestros días, actúa dentro de nosotras esa llamada al orden social que, con mayor o menor fuerza, aparece en forma de vergüenza.

Este estigma “puta” que actúa como violencia estructural y simbólica es la misma violencia que nos alcanza a todas las mujeres. ¿Pero qué pasa cuando esta violencia, censura, este estigma, sale del ámbito de lo subjetivo y lo simbólico para acomodarse en nuestro mundo material a través de leyes que penalizan estos comportamientos? Nos referimos a lo que significa el estigma puta para la puta, la trabajadora sexual. Y nos referimos concretamente a la base de las muchas vulneraciones que sufren como colectivo y como trabajadoras, nos referimos a también a la Ley Mordaza o ley de seguridad ciudadana, los planes anti prostitución y las ordenanzas, formas de criminalizar  que viene a instaurar una verdadera “caza a la puta”.

Carteles como éste refuerzan el estigma asociado a las prostitutas, donde se las representa como un reservorio de enfermedades. Este tipo de propaganda justifica posteriores medidas represivas tomadas en su contra.



La lucha de las trabajadoras sexuales contra el estigma lleva tiempo ocupando, a nivel individual y colectivo, su primera línea de trabajo. La estrategia no es siempre la misma: “Yo no soy puta, trabajo de puta” es una expresión que pone de manifiesto el anhelo de liberarse de la dura carga que supone el estigma. Atiende a la necesidad que muchas mujeres que ejercen el trabajo sexual tienen por separar su vida profesional de la familiar y la social. En otros casos, el lema “yo también soy puta” o “yo soy puta” está siendo reivindicado por muchas trabajadoras movilizadas en la reclamación de sus derechos, o por colectivos que trabajan junto a ellas.

Por ello, en este día  2 de Junio, Día Internacional de las Trabajadoras del Sexo, (aniversario de la protesta de 1975 en la que más de cien prostitutas francesas ocuparon la iglesia de Saint Nizier en Lyon) nos queremos sumar a la campaña que nuestras compañeras de Genera (Barcelona) han puesto en marcha, y decimos junto a ellas: #YoTambienSoyPuta

Para asociaciones como AMMAR (Mujeres Meretrices de la Argentina) el estigma se debe combatir mostrando que detrás de la puta hay una mujer normal, normalmente madre, que lo que hace es salir adelante en la vida y cuidar de su familia. Soy de la misma opinión.



Quienes estigmatizan a las prostitutas insultándolas, volcando la rabia y el desprecio que las profesan, lo que hacen es retratarse. Muchas prostitutas, como muestro en las frases que introducen esta entrada, han comprobado que quienes se dirigen a ellas de manera despectiva son esas "feministas" que pretenden la abolición de la prostitución. Que si vasijas, que si receptáculos de semen, que si agujeros... Por poner un ejemplo reciente, aquí un caballero escribió un artículo (muy aplaudido entre estos círculos feministas abolicionistas) en los que tilda a estas prostitutas que defienden sus derechos como "coños neoliberales". Podéis verificarlo, me parece fuerte hasta a mí, pero ahí está. Como ya no pueden seguir ignorando a las prostitutas ahora lo que hacen es atacarlas tratando de desprestigiarlas. Y hay también campañas publicitarias como ésta desarrollada en Canadá, donde se representa a las prostitutas como personas afectadas psicológicamente, abusadas en la infancia y, nuevamente, como un foco de infecciones:




¿Cómo responden las trabajadoras sexuales y sus aliados? A este caso en concreto, el Colectivo Stella lo hizo lanzando una campaña en la que oponía mujeres reales a las grotescas caricaturas dibujadas por los anti prostitución. También lo hacen como la activista Julie Bates, mostrando orgullo por no sentir vergüenza de identificarse a sí misma como una trabajadora sexual. Pero entre todas las iniciativas que conozco, la que más aplaudo es la de RedTraSex (Red de Mujeres Trabajadoras Sexuales de Latinoamérica y el Caribe) en la que a través de cortos vídeos de Youtube que rondan el medio minuto (en estos tiempos de inmediatez hay que resumir la información, lo que hago yo de leerme artículos e incluso informes completos es una verdadera extravagancia) desmontan los más corrientes tópicos y estereotipos referentes al trabajo sexual:




¡Un fuerte abrazo a todas estas valientes que combaten la desinformación, la ignorancia y el fanatismo con las palabras reales de trabajadores sexuales auténticas! A largo plazo la victoria será nuestra porque ellos necesitan mentir y nosotros simplemente mostrar las cosas como son. No tendremos los medios para desarrollar costosísimas campañas publicitarias como las suyas, pero la voz de la calle no tiene precio. ¡Adelante!

martes, 18 de abril de 2017

El periodismo vivencial de Adela Úcar (con su reportaje sobre prostitución)

"Si quieres tratar de ser lo más objetivo posible tienes que estar dispuesto a desterrar algunas de las creencias más arraigadas e interiorizadas en ti mismo. Y esto no solamente es difícil, sino que es incómodo porque en algunos aspectos es como comenzar de cero. Puedes darte cuenta de que quizá no has vivido tan libre como tú pensabas. ¿Podemos hacer eso a todos los niveles? ¿Queremos hacer eso a todos los niveles? Yo creo que no. La objetividad no existe. Pero sí podemos aspirar a ella. Para mí darme cuenta de todo esto fue una enorme lección de humildad. La percepción de la realidad siempre depende de nosotros, de los ojos con los que la miremos y a veces nuestros prejuicios nos imposibilitan ver más allá de nuestras propias narices".
Adela Úcar, periodista "vivencial"


Creo que el principal problema que tengo a la hora de llegar a la gente es la dificultad para explicar cómo es una realidad que desconocen aquellas personas que no la ha vivido. Trato de esforzarme todo lo posible: suelo enlazar entrevistas, artículos o charlas en las que hablan personas que sí están en contacto con este fenómeno; inserto vídeos para que veáis y escuchéis directamente a esta gente; e incluso selecciono y subrayo frases textuales que reflejan lo mejor posible las vivencias, opiniones y reflexiones existentes al respecto.

Pero reconozcámoslo: es muy complicado conocer una materia, sea la que sea, sólo leyendo sobre ella. Para saber conducir tienes que ponerte al volante, o para cocinar encender los fuegos, o tratar con clientes para vender. Pues para saber de prostitución hay que estar con las prostitutas y la gente que compone su entorno, no hay otra. Ni este blog ni ninguna página web son sustitutivos de la realidad, como decían los de Expediente X: "La verdad está ahí fuera". Parece como que esté tirando piedras sobre mi propio tejado, debo ser el primer blogger que dice que no le crean. Miren, yo lo que quiero es que se conozca la prostitución tal como es, con sus luces y sus sombras, en sus diversas modalidades y en toda su amplitud (yo el primero: aquí estoy compartiendo lo que he llegado a conocer, no trato de sentar cátedra). Y ya que eso es un trabajo ímprobo, con este humilde blog pretendo facilitarles semejante tarea acercándoles una realidad en la que sí que me he adentrado. Y lo que les digo es que den un paso al frente, que se mojen, que superen sus miedos y verifiquen en la realidad aquellas asunciones que tienen sobre la prostitución. Si lo hacen y encuentran que lo que yo les digo no es cierto, ¡perfecto! Discutámoslo aquí, muéstrenme que estoy equivocado. Pero no critiquen sin saber. Tan sólo les digo que en los casi 8 años que lleva abierto el blog me han llamado muchas cosas: feo, pederasta, asqueroso, sidoso... pero jamás, ni una sola vez, mentiroso. Nada de lo que he contado aquí ha faltado jamás a la verdad, que yo sepa. Y eso es para mí motivo de orgullo.

¿Qué es lo que vemos en la prostitución? Según Adela, un reflejo de nuestros prejuicios. Efectivamente, estamos muy condicionados por la educación que hemos recibido, el ambiente en el que hemos crecido, la gente con la que nos relacionamos, los medios a través de los que informamos, etc. No obstante, nos dice que podemos ir comprendiendo de manera más objetiva una realidad si hacemos el esfuerzo de entender a sus protagonistas. A eso les invito en este blog.



A lo largo de estos años he cambiado, porque he APRENDIDO. Cuando desconocía o no veía algo (como por ejemplo lo de la trata, ya que he hablado de ese tema en la última entrada) lo que hacía era BUSCAR a quienes sí decían saber del asunto y conocer casos. No me importó reconocer que había gente que sabía más que yo, ya he contado que en mis inicios ignoraba prácticamente todo y asumía muchísimas creencias que hoy combato. Es más, si pudiese hablar en estos momentos con mi "yo" pasado probablemente hallaría tantos problemas para hacerme entender como con cualquiera de ustedes. Así que les comprendo. Entiendo que existen unos ENORMES mitos, prejuicios, estereotipos e ideas preconcebidas sobre la prostitución y que no van a cambiar de un día para otro.

Y me dirán ustedes, "ya está aquí el iluminado". Claro, nos puede contar lo que sea porque es una persona anónima tras un teclado. Quizá es un pavo con mucho tiempo libre y una imaginación desbordante. Bien, valoren todas las posibilidades. Pero no se queden en lo que piensan en un principio, porque como viene siendo mi sello habitual en el blog dejo que hablen otras personas con las cuales no tengo la menor relación. Veamos qué sucede si esto se lo cuenta otra persona:




Lo cierto es que no soy muy fan de estos programas de "periodismo vivencial". Me parecen más bien JUEGOS DE NIÑAT@S RIC@S y casi se podría decir que los considero un insulto para la inteligencia. De hecho, participé en un reportaje que protagonizó esta señorita y no puedo decir que salí defraudado porque me esperaba exactamente el producto final: un churro. Trajeron a Adela en una furgoneta, apenas nos presentamos y ya se pusieron a grabar, la mujer se veía que no creía en nada de lo que decía sino que todo era postureo, cuando la descoloqué con mis respuestas -ya que en lugar del enfrentamiento busqué el consenso y la hice llegar a conclusiones que ella no esperaba usando la lógica y el sentido común- se quedó sin palabras (obviamente no sale en el vídeo, pero espero que algún día ella misma cuente la anécdota), y volvía a repetir frases que se veía que tenía memorizadas con el evidente objetivo de provocar una respuesta fuera de lugar del entrevistado. En media hora concluyó todo, otra vez a la furgoneta y a su mundo. ¿Qué coño se va a averiguar así? Yo me chupé noches enteras en Montera y aledaños, prácticamente formaba parte del paisaje. Y después vi la trastienda que jamás ningún periodista ha mostrado: dónde viven las chicas, los lugares por los que salen, supe aquello que te cuentan no cuando les preguntas sino cuando se encuentran a gusto contigo y te quieren contar las cosas. De eso le hablé a Adela, pero ni parecía entenderme ni tampoco era una historia que encajase en el guión del programa.

Sin embargo, en ese fugaz encuentro me dí cuenta de que tonta no era. Que a pesar de hacer y decir lo que los jefes la habían dicho que hiciese y dijese, ella no comulgaba con ruedas de molino. Y aquí está la prueba. ¡Menuda crítica más devastadora hace! Tanto a sus prejuicios como a la manipulación de los medios. Escuchad cómo habla de las barreras a la libre información: los límites de tiempo, de espacio, de opinión, la "chicharra" o preferencia del morbo sobre un conocimiento objetivo y desapasionado... Vaya, era algo que ya suponía pero agradezco semejante confesión de parte.

Es habitual que se considere que los clientes de prostitución poco o nada podemos conocer de este fenómeno pues la relación que mantendríamos con las chicas serían muy limitada, puramente mercantil, y tan mediatizada por el dinero que en ningún caso las prostitutas confiarían en nosotros sino que nos dirían solamente lo que queremos oír. Lo que sucede es que ese primer contacto abre las puertas a una relación que puede ir mucho más allá de lo económico. Hay chicas que conozco desde hace años y que, sin exagerar un pelo, puedo llamar mis amigas.



Estoy con ella, creo que la Adela de hoy es "diferente y mejor que la de antes"... como Cliente X es también una versión cada vez más avanzada y perfeccionada de la anterior (bueno, de joven tenía mejor tipo a decir verdad). Y como ella, sus compañeras Samantha Villar y Meritxell Martorell se acercaron a la prostitución y se sorprendieron: Samantha hasta el punto de escribir un libro y asegurar que, de no ser por el "qué dirán", se habría prostituido. Eso es lo que me da fuerzas y me alienta a seguir. Ver que es difícil, pero POSIBLE. La propia Adela se percató del fondo del problema: "quién eres influye en la forma que tienes de entender el mundo". Exacto. Por eso en general los periolistos no se comen un colín y las chicas les dan malas contestaciones, NO VIVEN EN EL MISMO MUNDO. Porque en este planeta existen muchos mundos, como afortunadamente ha conseguido entender Adela. Es fácil decir que una se solidariza con otras personas, pero no tiene nada que ver con convivir con esa gente y afrontar su día a día. Hay que enfrentarse al mundo real y, sobre todo, a esa comodidad que proporcionan los prejuicios. Porque es cierto, hace falta mucha humildad para pararse y reconocer que quizá uno estaba equivocado. Y es que las ideas que tenía esta mujer sobre la gente del vertedero, de los sadomasoquistas o de las putas pues eran las propias de una pija que vivía en su burbuja. Que conste que lo digo sin acritud, pero a las claras y estoy convencido de que si Adela me leyese me daría la razón. De hecho, me gustaría poder felicitarla porque semejante crecimiento y superación personal habla muy bien de ella.

Como nos cuenta, DESPUÉS de conocer sobre el terreno una realidad se puso a pensar y a preguntarse sobre la concordancia de sus ideas con lo que estaba viendo. ¡Qué maravilla! Es la combinación perfecta. Hay que experimentar, pero también reflexionar. Y Adela, que es ya toda una mujer hecha y derecha, a estas alturas de la película va y dice lo mismo que yo me dije: "has estado perdiendo el tiempo". ¡Coño, pero si la crítica más dura se la hace ella misma! Así es, de eso debería haber tratado el programa "En la caja": no de reforzar los prejuicios existentes sino de cuestionarlos con objetividad, "tal y como son con independencia de la propia manera de sentir y de pensar". ¿Se puede conseguir tal grado de independencia? Pues por lo visto no entre la clase periodística actual, pero Adela ha comenzado a intentarlo y se ha abierto un nuevo mundo ante ella. ¿A qué prejuicios me refiero? Pues vean el programa. Lo he dejado para el final porque pensé que era mejor que supiesen PRIMERO qué es lo que ella opina AHORA.




No voy a comentar a fondo el programa porque lo cierto es que no merece la pena, es el pestiño habitual de "qué degradante es la prostitución, qué submundo más horrible y qué pobrecitas son las putas"; pero cuando le dicen algo que NO ENTIENDE -como le sucede con la del polígono (que a mi juicio es la que más sabía y más claras tenía las cosas)- la tacha casi de tontita, de una persona manejable que no sabe por qué dice lo que dice. Pues sí, ella sabe que pagando impuestos LEGALMENTE ganaría más dinero. ¿Sorprendida? No, Adela, me consta que sabes lo que se cuece. Querías conocer las cosas, ¿no es cierto? Pues por suerte o desgracia, topaste conmigo y te dí una lección de realidad. Y no se trata de que me creas o dejes de creerme, sino de que (porque ahí me cortaron la frase, hay que ver estos periolistos...) tú misma investigues. Y es curioso que quienes respalden ese regulación sean las propias chicas, pero no pijas de alto standing sino las callejeras. Mujeres curtidas al Sol y al viento. Seguramente ella te hablase de lo mismo que yo te hablé y que, ¡oh, sorpresa!, salió en los medios al día siguiente de nuestro encuentro. Ya sabemos que trabajabas atada de pies y manos, sujeta a grandes limitaciones, pero lo mismo que hablaste en la charla de cómo se cayeron tus prejuicios frente a otros temas hubiese agradecido algunas palabras sobre lo de la prostitución. Porque estoy convencidísimo de que esa mujer dio razones de peso, pero tan incómodas que decidisteis no sacarlas. Que no pasa nada, desde el primer momento dijisteis cómo iban a ser las cosas, que ibas a hacer lo que os saliese de las narices básicamente. Pero vaya, no habría estado de más advertirle a los espectadores ¿no? Algo así como "Advertencia: sólo sacamos aquella parte de la historia que queremos, la información que proporcionamos está severamente sesgada. Aconsejamos un consumo responsable". A ver, si se hace con el tabaco y el alcohol... y la desinformación me parece muchísimo más peligrosa.

No sé si soy yo o también os da a vosotros la impresión de que detrás de sus juicios de valor y esa indignación impostada Adela en realidad no hacía más que interpretar un papel. Ya lo pensaba yo entonces y tras ver su charla en TEDx, lo creo aún más. Aunque también puede ser que sencillamente fuese presa de esos prejuicios que la cegaban y que se evidencian a lo largo de todo el programa, pero particularmente -a mi entender- cuando habla con la "chica obligada" y conmigo.

Representación típica de la prostitución. Una mujer (o bueno, parte de ella) mostrando cachas que se dirige a un vehículo. Si nos quedamos en esto, probablemente tengamos una imagen negativa del fenómeno, más si venimos de un entorno donde la sexualidad explícita es mal vista. Lo que pretendo es que ahondemos y sepamos las historias que hay detrás de esas imágenes que pueden impactar mucho pero que no explican nada.



Trato de explicarle que sí que es posible conocer la vida de las chicas si uno lo intenta, pues son personas como cualquiera de nosotros. Hay chicas con las que nunca me he atendido pero sin embargo he pasado mucho tiempo, muchas veces la prostitución consiste en pasar largos tiempos muertos entre clientes y las chicas pueden agradecer tener con quién pasar el rato. Como os he dicho, mi experiencia proviene mayoritariamente de prostitución de calle pero lo mismo que he hecho yo lo han experimentado otras personas por si queréis contrastar experiencias y ampliar información: por ejemplo la antropóloga Regina de Paula Medeiros también en medio abierto, el antropólogo José Luis Solana en clubes o el sociólogo José López Riopedre en pisos. Que las chicas no muerden y son mucho más accesibles de lo que parece en principio. Bueno, salvo para las abolicionistas que parece que las tengan miedo. Y yo además puedo incluir la experiencia de estar con chicas en entornos distintos del de trabajo, que si eres majo te llevan a sus casas y puedes conocer a su familia. De hecho creo que me acaba de venir la idea para la próxima entrada...

Por último hablemos de la chica obligada. He conocido casos como el suyo pero hace falta explicarlos, es cierto que hay mujeres que muy frecuentemente son captadas por otras que ya están trabajando en prostitución (y que según la definición de trata son "captadoras", es decir, TRATANTES. Buena parte de las personas detenidas en operativos policiales son prostitutas que han traído a otras... pero bueno, esa ya es otra historia de la que seguiré hablando otro día). Entonces se le ofrece a esa mujer la oportunidad de venir a prostituirse y, como no tiene los medios para hacerlo, se le paga el pasaje dejando claro desde el minuto uno que ha de reintegrar ese dinero (conducta que no tiene nada de malo, pero que en nuestro país es delito). Llega aquí y el dueño del club, al que ya se le habrá volado alguna chica sin pagar (porque también he conocido algún caso de tías listas que se vienen y luego se van a trabajar a otro sitio para no pagar el viaje), la retiene el pasaporte y se queda con lo que gana HASTA QUE PAGUE ESA DEUDA. Que en ese caso es de 1.800 bolos, que se saca perfectamente en DOS SEMANAS. No es que se quede con todo lo que gane en tres meses como entiende Adela. No, es que se queda con lo del viaje y luego lo que se saque la chica es para ella hasta los tres meses que es cuando tiene que volver a Paraguay porque viajó como turista y supuestamente en España no está trabajando. El trato viene a ser: pagas el viaje (obvio, tú eres la que viajas y la que quieres trabajar aquí) y el resto son ganancias tuyas. El beneficio del dueño del club es tener ocupada la habitación de la chica durante esos tres meses, que ella tiene que pagar a mayores del viaje (de ahí se sacan los abolicionistas lo de que la deuda "siempre aumenta"). Normalmente con el primer servicio del día se paga "la casa" (habitación y manutención) y el resto ya le queda para la chica. A la chica ni la raptaron, ni la pegaron, ni la engañaron... la dijeron nada más que hiciese su trabajo, que tuvo que realizar tan obligada como el que carga sacos, friega escaleras o pone copas todo el día. Quizá suene duro como lo estoy diciendo, pero la vida es así y no se regala el dinero. Que Adela entreviste a millones de trabajadores precarios a ver si nos gustan nuestros trabajos.

Si tan malo es el lucro, el aprovecharse de la necesidad ajena y tener que trabajar para pagar una deuda no sé qué hacemos que no prohibimos la banca. Y las hipotecas no son a dos semanas, son a veinte años. Vete tú a llorarle al banco con que no te gusta tu trabajo y menos que te quiten la mitad del sueldo todos los meses, eso me parece mucho más delictivo que lo que le hicieron a esta mujer aunque no voy a quitarle dramatismo al asunto, está claro que esa chica jamás se había prostituido y probablemente no conociese a más varón que su marido, por ello le haya sido tan complicado comenzar. Para mí el principal error es de quien decidió traer a una chica con su perfil, cuando hay miles que están deseando venir para hacer exactamente lo mismo que ya están haciendo en sus países. No es la primera que conozco en semejante situación, sólo que hacen dos cosas: o pasar el mal trago, pagar la deuda y buscarse otro trabajo; o escaparse. Si es que lo dije, la que no vale pues no se queda en esto, es como cualquier trabajo que requiere de unas aptitudes. Pero vamos, que desde ya recomiendo que aquella persona que no soporte la promiscuidad, que tenga una visión conservadora de la sexualidad (por moral religiosa o feminista) o que sencillamente no disfrute del sexo, que se mantenga alejada de la prostitución. Se va a ahorrar malos tragos ella misma y también se los evitará a los demás.

martes, 21 de marzo de 2017

¡Laura Lee en España!

Es la mejor noticia del año, y puede que de la década. ¡Qué grandes los Students for liberty de Barna! Ni en mis mejores sueños podría imaginar que una activista del renombre de Laura Lee fuese a impartir una charla en España, y además la trae un grupo de ideología liberal con el que, para qué voy a disimular, simpatizo un huevo.




Os recomiendo muy encarecidamente a los que podáis (yo no asistiré, vivo muy lejos) que acudáis a esta conferencia. Para empezar, porque Laura es uno de los mayores referentes del activismo pro derechos del Mundo. Si tuviese que hacer un top 5 de las principales activistas estarían las prostitutas Laura Lee (Reino Unido), Maggie McNeill (Reino Unido), Terri-Jean Bedford (Canadá), Carol Leigh (EE.UU.) y, mi favorita entre las favoritas, Norma Jean Almodovar (EE.UU.). Todas ellas angloparlantes y... liberales. Lo que ha provocado que no sólo sean bastante desconocidas en España sino que las asociaciones pro derechos de nuestro país las veten completamente ya que están copadas por feministas radicales de izquierda (con excepción de las que todavía enlazo, como ACLAD, CATS o la APDHA). Por eso mismo es muy dudoso que vuelvan a pisar suelo patrio en bastante tiempo. No se va a presentar otra oportunidad como esta.



Parece que de lo que hablará será de los "Mitos sobre el trabajo sexual", y es que como suelo decir lo primero que hay que hacer con la prostitución es conocerla. Cuando las anti-prostitución proponen toda una serie de medidas punitivas es porque se basan en una lectura de la prostitución profundamente equivocada, pero en sí sus conclusiones son totalmente lógicas de acuerdo a las premisas de las que parten. Evidentemente nadie se convierte en un experto en ninguna materia tras una charla de dos horas de duración, de lo que se trata es de aproximar un tema que está de rabiosa actualidad al público general (Laura compareció en el Comité encargado de estudiar la implantación del modelo abolicionista en Irlanda del Norte, vigente desde el 2015).

La conferencia es GRATIS, pero es necesario INSCRIBIRSE.

lunes, 20 de marzo de 2017

Jóvenes y puteros

"La gran mayoría de nuestras parejas o follamigos no son tan atentos como nuestros clientes"
Paula VIP, prostituta y presidenta de APROSEX

"Hay muchísimos tipos de clientes: está el que busca compañía, porque en su vida realmente no la tiene... y no le puedes juzgar duramente. Recuerdo un señor mayor que un fin de año se me echó a llorar porque decía que yo era lo mejor que le había pasado ese año. Y luego tienes muchos otros tipos. El jeta que intenta aprovecharse de ti. O los jóvenes que vienen para estrenarse, o los que van de juerga todos juntos. Están también los que recurren a las chicas que están en la calle. Todos sabemos que pueden ser mujeres esclavizadas por las mafias".
Marta Elisa de León, ex prostituta


Una escort (prostituta de alto standing) danesa muestra con orgullo el mensaje de agradecimiento que le envía un cliente. En él podemos apreciar las motivaciones que tiene para seguir contratando sus servicios.



Llevo tanto tiempo sin publicar una entrada que volverme a poner me cuesta horrores. Tenía otra idea en mente pero comenzaré con algo facilito para entrar en calor. Resulta que hará medio año me escribe un periodista interesado en realizar un reportaje sobre los clientes de prostitución tras una noticia del periódico "El Mundo" en la que se aseguraba que cada vez éramos más jóvenes.

Como a todo periodista, le dediqué mi precioso tiempo de manera altruista (lo cual pronto dejará de suceder) tratando de que, por una vez, se hiciese un trabajo mínimamente serio, que no se quedase en lo superficial sino que ahondase un poquito. Obviamente no es lo que buscan los medios convencionales así que el resultado es éste que vemos:




Efectivamente contó con testimonios de clientes, con los que habló de pasada y en sí no engaña en nada (lo cual ya es infrecuente en un periodista). Se ve cómo muchos chicos jóvenes asociamos la prostitución con pasar un buen rato sin complicaciones, realizamos un análisis económico racional del gasto que conlleva (como diría Torbe, "quien folla pagando, acaba ahorrando") y no somos unos desalmados a los que nos traiga sin cuidado la situación de las chicas. Pero no sé, como que se queda uno como con la impresión de que en general no reflexionamos mucho sobre el tema, vamos a lo nuestro, no entablamos una relación estrecha con las chicas... y eso que una de ellas, cuando le preguntan, dice que prefiere a los viejos "porque son más cariñosos". Anda, si va a ser que la actitud del cliente sí que es valorada por las chicas...

Siempre me gusta comentar un poquito estos vídeos porque, como cliente bregado, puedo ver cosas que a otras personas le pasarían desapercibidas. Para empezar las preguntas del reportero son muy directas y además van encaminadas a condicionar la respuesta de sus interlocutores. Así no se hacen las cosas, aunque lo cierto es que si quieres armar un vídeo de cuatro minutos seguramente no tengas otra opción. Otra muy buena es la respuesta del tipo que se va de putas ANTES de irse de copas. Efectivamente, ese sí es un putero experto. Es muy mala idea ir de putas borracho: ni las chicas te van a querer atender, ni vas a funcionar (y en la Montera el tiempo es oro, literalmente), e incluso te pueden robar. Así ya has triunfado y vas calentito a casa pase lo que pase. Es que de esto no se habla y me parece muy importante, la prostitución ofrece seguridad, previsibilidad, la certeza de que vas a mojar sí o sí. Y luego como ya vas sobrao, tranquilo, de "perdonavidas" es mucho más fácil levantarte a cualquier tía porque no necesitas babearle a ninguna. Tiene unos "efectos secundarios" muy positivos.

Como denuncia Silvia García, se han realizado campañas muy agresivas desde los poderes públicos en contra de los clientes de prostitución. Parece que no nos han disuadido, así que... ¿han fracasado? ¿O su objetivo realmente era otro?



Otra cosa que quiere saber el periodista es lo que se pide. "Lo normal". ¿Y qué es lo normal? Coito. Penetración vaginal. Ya está, sólo eso. A secas. ¿Y chupar? Hay algunas que sí, otras que no. Algunas ni se quitan la ropa. Otras completamente. Unas no te dan ni piquitos y otras te limpian la boca de los morreos. Unas follan mecánicamente y otras se mojan como bestias y te follan hasta romperte. Eso ya depende del "feeling" entre ambos, pero obviamente los que repetimos es porque nos tratan bien. Están los "cazadores solitarios", que son los que vamos a piñón fijo y los que van en grupo que normalmente van de cachondeo -como se dice- y como no consumen las chicas pasan de ellos.

Luego, claro, hay "expertas" y "estudiosas" que analizan esto desde fuera y lo explican con chorradas como que si el patriarcado o la masculinidad. Si todo es mucho más sencillo, "irse de putas" es PARTE DE LA FIESTA. Lo mismo que se asocia música, alcohol y comida con pasarlo bien pues el sexo es otro de esos "placeres de la vida". La mayoría de clientes que van en grupo, como puede apreciarse, es porque tienen muy poca experiencia y se dan ánimos para entrar a los puticlubs. Si a mí me pasaba igual, yo muy al principio siempre iba con alguien "por lo que pudiera pasar". Es totalmente normal tener miedo a lo que se desconoce. Los puteros, particularmente los novatos, son muy miedosos.

Lamentablemente, la gente que desconoce la prostitución por dentro sí que tiende a creerse las historias truculentas sobre prostitución y se crea una imagen muy negativa de este fenómeno, que luego cuesta horrores desmontar.



Finalmente, ningún reportaje estaría completo si no se aborda el tema de las chicas "obligadas". Pero no se aporta nada nuevo. Se hace una pregunta en frío a una chica que no conoce de nada (¿qué espera que le conteste?) para, posteriormente, cuestionar la veracidad de su testimonio. Yo no soy periodista y seguramente nunca lo sea en la vida, pero si estuviese en su lugar lo que haría sería indagar. No hagas periodismo de paracaídas, pasa más que una tarde en la calle, gánate su confianza y vete averiguando cuál es la situación de esa mujer. Y sobre todo, pregúntate si alguna "mafia" iba a ser tan estúpida o temeraria para realizar un acto delictivo continuo en una de las calles más transitadas de España, a plena luz del día, a vista de todo el mundo, en una zona totalmente videovigilada, a pocos metros de una comisaría y patrullada constantemente tanto por policías uniformados como por agentes de paisano. ¿No parece muy sensato, verdad? Pues quizá sea que lo que ocurre es diferente a lo que uno se imagina cuando desconoce las cosas, pero para eso el oficio de periodista está en INVESTIGAR antes de informar... En teoría, vamos.

Siempre se ha dicho que una imagen es mejor que mil palabras, y por mucho que pontifiquemos sobre las motivaciones de los clientes, especialmente los jóvenes, creo que nada lo refleja mejor que las dos escenas que os traigo a continuación de "La chaqueta metálica". Son bastante realistas y se centran en estos soldados jóvenes (como si fuese una novedad lo de chavales yendo de putas, eso ha sido de toda la vida y en los ejércitos mucho más) que negocian tarifas y servicios con las "baby san" vietnamitas. Aclaremos que son clientes y chicas desconocidos, de ahí que la charla se centre tanto en el aspecto comercial. Cuando uno ya es cliente de la chica lo normal es que se hable de otros temas: de cómo le va el trabajo, de la familia, del tiempo, de la salud, de noticias (que las propias chicas sacan, no viven bajo las piedras), de sus planes de futuro... vamos, de lo que hablarías con cualquier otra persona. Lo que quiero rescatar de ambas escenas es el ambiente agradable existente, el que sean las chicas las que muy frecuentemente se ofrezcan a los clientes, y el que no sea en absoluto una novedad que la juventud sea muy putera. Es más, si no lo hacen cuando les funciona... ¿van a esperar cuando ya no responda el amiguito?

jueves, 6 de octubre de 2016

Las reflexiones de la cortesana Lucila

Es un placer ver que cuando vuelvo a retomar el blog hay lectores fieles que continúan a mi lado. Es el caso de Artyom, otro de los escasísimos clientes que mantiene un blog. Además, su novia Lucila ha comenzado a realizar una serie de vídeos en los que habla del trabajo sexual, los problemas o dificultades que afronta y cómo se ve esta realidad desde dentro, en primera persona.

Existen cada vez más trabajadoras sexuales que dan sus puntos de vista, en este blog ya he sacado a docenas de ellas tanto en entrevistas escritas como en vídeos y tengo previsto sacar en breve a varias de las que están más en el candelero en estos momentos: Amarna Miller, Natalia Ferrari o María Riot. Pero he preferido empezar con Lucila por una razón muy sencilla: a ella no la va a entrevistar ningún medio convencional mainstream. Es una prostituta independiente, desconocida, no afiliada a sindicato ni asociación alguna y cuyo testimonio por tanto tendrá una difusión reducida... a no ser que vayamos difundiéndolo por la red.




En un primer vídeo nos habla del "honor de ser cortesana", de que trabajar en prostitución es una elección no sólo legítima sino también altamente productiva. Para empezar arremete contra la legitimidad que vendría a tener el Estado para decirnos qué tenemos que hacer o no pues, como auténtica cortesana, valora enormemente la libertad. Y es que eso es lo que ofrece la prostitución, LIBERTAD E INDEPENDENCIA como bien dice.

La prostitución es una actividad deseable para aquellas personas promiscuas, que disfrutan del sexo sin necesariamente establecer una relación emocional de larga duración con su pareja (que también puede darse, y es muy bonito cuando sucede), que quieren fijar por sí mismas sus ritmos y condiciones de trabajo y, sobre todo, que desean PROGRESAR en la vida. Y es que como también señala con gran acierto la prostitución lo que permite es obtener unos ingresos a los que de otra manera no podría acceder.

De hecho, cualquiera que realmente haya tratado con prostitutas de verdad y se haya sumergido en su ambiente puede comprobar que es muy frecuente que le cuenten que, como Lucila, no se esperaban que fuera una profesión tan buena. Generalmente las chicas te cuentan que tenían una imagen tremendamente distorsionada de lo que era este mundo (también me sucedía a mí), que lo concebían como lo peor, como algo completamente indeseable... y no, resulta que no tiene nada que ver con la imagen que se tiene de él. Rechazamos la prostitución porque hemos sido educados para aborrecerla, pero yo sueño con el día en el que exista una verdadera vocación y las niñas, ya desde su más tierna infancia, puedan declarar su inclinación hacia esta actividad con la misma legitimidad que quien desea dedicarse a la medicina:




Y es que esa inclinación al puterío, al fornicio y al vicio ya está ahí en muchas personas. Es una constante. La gran mayoría de putas que me he encontrado ya mantenían una vida sexual que podríamos calificar de "laxa" MUCHO ANTES de empezar a putear. Luego se les encendió la bombilla y dijeron... corcho pero si yo lo estoy dando de gratis... ¿por qué no cobro y convierto mi pasión en mi forma de mi vida?

A diferencia de lo que sostienen las feministas yo no digo que esto sea una opción buena o deseable para todos. No, hay gente que vale y otra que es mejor que no se meta. Hay mujeres que llevan el puterío en la sangre y se sienten gravemente ofendidas con declaraciones como que "ninguna mujer nace para puta" o que la prostitución degrada y humilla a las mujeres o es violencia. Sencillamente no lo ven así. Entiendo que haya gente que sí que conciba así las cosas (en mi opinión, debido a unos erróneos prejuicios) y APLAUDO que se mantengan al margen de la prostitución. Pero ahora bien, que no hagan como el perro del hortelano que ni comen ni dejan comer. Si no quieren follar, que dejen paso a los que sí queremos.

Carteles elaborados en Brasil, en los que se mandan una serie de mensajes reivindicativos. Nosotros creemos que la prostitución no es vergonzosa, sino que es una actividad totalmente honrosa y que debe valorarse adecuadamente, cuya situación legal la coloca en una posición de desprotección y vulnerabilidad inadmisible. Como digo en el blog: "el problema no es la prostitución, sino la falta de derechos".



Un aspecto en el que veo particularmente combativa a Lucila es en su crítica a "la mentira de la trata". Hará lo menos un año que tenía pendiente escribir una entrada aclarando de qué va todo esto pero, en realidad, las abolicionistas no engañan. Lo que sucede es que todos tendemos a pensar que trata es prostitución forzada Y NO ES ASÍ. La trata no tiene nada que ver con que a la chica esté "encadenada, secuestrada, drogada"... la trata se refiere a la asistencia a la migración voluntaria para realizar una actividad económica en la economía sumergida, tal como hace Lucila. Jurídicamente, es una clara víctima de trata. Y ella dirá, "pero si yo lo he elegido, si nadie me obliga, si hasta disfruto con esto". Pues DA IGUAL. Como dicen los mexicanos, nos vale madre. Su consentimiento, y recalco nuevamente que hablo desde el plano estrictamente legal (que es opuesto al más elemental sentido común), se considera irrelevante. Pero bueno, ya profundizaré en este tema en otra entrada que si no voy a liaros.

El caso es que NADIE que tenga un poco de calle puede avalar la historia de esas mujeres traídas por mafias, prostituidas a base de palizas y que únicamente logran recobrar la libertad gracias a heroicas intervenciones policiales como nos relataba esta misma semana otro periodista MANCO de "El Español". Eso no es periodismo de investigación y todos lo sabemos. Eso es coger los comunicados e informes de la policía y fusilarlos de manera inmisericorde. Si alguien hace un auténtico esfuerzo por conocer cómo funcionan las cosas de verdad, se encontrará que -tal y como dice Lucila- son las propias autoridades las que fomentan este bulo para allanar prostíbulos y extorsionar a prostitutas y empresarios. Esto es AMPLIAMENTE sabido entre todos quienes conformamos este mundillo. Son esas activistas antitrata quienes en realidad están favoreciendo la explotación y el abuso de las mujeres, si tuviesen un mínimo de empatía hacia las prostitutas las escucharían y conocerían sus auténticas demandas... pero perderían las subvenciones, claro, no me daba cuenta yo.




En otro interesante vídeo, Lucila incide nuevamente en el tema de la reciprocidad y el deseo mutuo en la prostitución. Y es que esto dista mucho de esa imagen que relata de "la mujer tirada en la cama a la que se penetra despiadadamente". Evidentemente un sexo así, tan impersonal y poco participativo, no sería del gusto de casi ningún hombre. Nos gusta ver que la chica lo pasa bien, que se halla a gusto, que nosotros la hacemos disfrutar. ES LO NORMAL. Por eso los relatos de la trata vendrían a ser absurdos aunque uno no se hubiese acercado al mundo de la prostitución, creo que con ese tipo de sexo rudo, violento y denigrante no disfruta más que gente enferma: es decir, sociópatas como políticos, policías y curas. Esa gente sí que tiene, como se vio con el caso del "Bar España", sus redes (totalmente privadas e inaccesibles para la gente corriente) de esclavos sexuales, incluidos menores. Resulta totalmente comprensible que traten de desviar la atención de sus delitos y que precisamente los más depravados sean quienes se erijan en guardianes de la moral.

Por otra parte, resulta también muy llamativa la descripción de los servicios sexuales pues en realidad no hay nada "mejor". Cada chica y cada cliente es un mundo, y lo que hacemos es intentar encontrar a aquellas personas que más se ajusten a nosotros y que comparten nuestros gustos. Realmente vamos buscando a alguien que sea compatible, que sea como se dice "nuestra media naranja" o "alma gemela". No importa que la chica atienda en un club, un apartamento o la calle. No importa que su tarifa sea más económica o exclusiva. No importa que el cliente sea joven o maduro. Lo importante es que exista compenetración y entendimiento entre ambas partes, cuando la chica está a gusto el cliente lo nota y también disfruta. Y si el cliente le inspira confianza a la chica, ella estará asimismo más dispuesta a dejarse llevar y a pasar un buen rato. Y es de esto de lo que se trata, de pasarlo bien. No tiene más complicación.


Si simpatizo en especial con gente como Artyom o Luciana es porque, como un servidor, son vistos como enemigos no sólo por sus rivales oficiales (los abolicionistas) sino también por sus supuestos aliados (las asociaciones pro trabajo sexual). Se han percatado de que las organizaciones que presuntamente estarían de su lado en realidad le hacen el caldo gordo a sus adversarios, y es de lo que nos habla Lucila en este otro interesante vídeo.

Aquellos lectores más observadores seguramente os hayáis dado cuenta de que he dejado de enlazar a asociaciones como Génera, Hetaira y APROSEX. ¡Y eso que son las principales organizaciones pro trabajo sexual en España! Si bien sigo compartiendo SU DISCURSO y algunas acciones que realizan, lo cierto es que con el transcurrir del tiempo he ido comprobando que sus hechos distan mucho de sus palabras. No tengo problema, en principio, en que sean comunistas. Realmente habría espacio para un entendimiento y colaboración más allá de las ideologías, no creo que la filiación política sea tan relevante... pero ellas sí. Las comunistas saben detectar a los suyos, y es un ANATEMA acercarse a quien no sea de su cuerda. Es como si perdiesen su "pureza" ideológica. Lucila, como liberal, entiende que la sana discusión no supone ningún inconveniente y hasta puede resultar beneficiosa. Pero es que ellas no funcionan así. Actúan como una secta, no hay siquiera posibilidad de debate, crítica o colaboración con "los de fuera". Y claro, luego pasa lo que pasa, que se alejan cada vez más de las prostitutas y estas las acaban viendo como personas ajenas a sus vidas.

La asociación AMMAR convocó hoy mismo una marcha cuyas reclamaciones suscribo. Verán que resultan muy similares a las reivindicaciones de Lucila. Otra cosa muy distinta es su actuación en el día a día, fuera de las proclamas y manifiestos públicos. Ahí es cuando se verifica su nivel real de compromiso, que a algunos nos parece francamente mejorable.



No obstante, y dicho esto, considero que quizá la política más sensata dada la correlación desfavorable de fuerzas sería no airear estas discrepancias y tratarlas de amigas aunque en realidad no lo sean. Y eso por dos motivos fundamentales. El primero es que NO TODO LO QUE HACEN ES MALO. Denuncian ciertos abusos reales (como lo de las coimas policiales), se manifiestan a favor de una aceptación social de la prostitución y rechazan medidas coactivas intervencionistas impuestas por los poderes públicos. Hay puntos que nos alejan, pero también otros que nos unen y sería en base a estos que podríamos tratar de colaborar. Por otra parte, los abolicionistas tratan sus conflictos internos (que los tienen) con mucha mayor discreción y una imagen de unidad (aunque no sea tan real como no gustaría) siempre es positiva. No digo que se engañe, está bien contar las cosas como son, pero digámoslo diplomáticamente: "hay aspectos de la organización AMMAR con los que no termino de estar de acuerdo o que considero que podrían llevarse de otra manera". No creo que sean topos, enemigos inflitrados. Más bien pienso que son izquierdistas a los que todavía les falta un tiempo para desintoxicarse por completo y aceptar que la doctrina que defiende los intereses populares es el liberalismo, no el socialismo. No es un proceso sencillo, os lo digo yo que pasé por el mismo.

No hace falta ser un experto para saber que la inmensa mayoría de las prostitutas detestan el socialismo, y por eso mismo creo que les caen tan mal a las feministas. Daos cuenta de que son el modelo opuesto de mujer. La puta es independiente, vive de su trabajo. La feminista es una mantenida del Estado, vive a base de subvenciones sin aportar nada de valor a la sociedad. La puta es una mujer alegre, vital, que disfruta de la vida. La feminista es una amargada, que sólo sabe relacionarse con otras rancias como ella y que le da la espalda a la realidad para refugiarse en trasnochadas ideologías. La puta adora el sexo, el dinero y a los hombres. La feminista es alérgica a todo ello, desearía vivir en un mundo donde nada de eso existiese. La puta hace muchas cosas, pero no tiene voz. La feminista no hace nada y, sin embargo, tiene a su disposición los medios para hacerse escuchar. Las putas son tías agradables y las feministas unas pedorras. Por eso nos gustan las putas y aborrecemos a las feministas.