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martes, 11 de octubre de 2016

Amarna Miller, el feminismo alternativo

Muy bien, esto me encanta. Nada mas regresar, una nueva polémica a cargo de dos lectores que voy a enlazar con un tema muy de actualidad. La figura de Amarna Miller y su difícil encaje en el feminismo oficial.

Supongamos que ustedes son extranjeros o viven debajo de una piedra y todavía no saben quién es Amarna (ya hablé de ella por una entrevista que emitió una importante cadena nacional). Es una actriz porno que se está haciendo muy conocida debido no sólo a su actividad profesional, sino también por su compromiso político. Defiende a la industria del sexo desde un feminismo nada ortodoxo, vinculándose asimismo a Podemos (formación de izquierdas muy en auge en nuestro país).

Así apareció Amarna para promocionar a la formación política con la que simpatiza. ¿El empleo de un cuerpo femenino desnudo en una imagen publicitaria necesariamente ha de ser sexista?



Esto está causando un notable malestar entre las filas del feminismo oficial, que aborrece la industria del sexo (tanto pornografía como prostitución) y que además se encuentra confrontada por alguien que lo hace desde sus mismas coordenadas ideológicas: una mujer, de izquierdas y feminista. Claro, esto es una bomba para ellos, lo peor que les puede sentar. Porque si alguien como yo (un varón sin filiación política ni ideológica) defiende la industria del sexo, lo tienen sencillo para desautorizarme. Independientemente de lo que diga, como no soy de los suyos no se ha de tenerme en cuenta. No tienen que hablar de mi ni dar ninguna explicación. Pero Amarna es diferente: significa una amenaza directa a su discurso y, además, ha logrado esquivar la censura mediática y alcanzar los medios de comunicación de masas. Ella sí que es peligrosa y se han propuesto desacreditarla.

Todo empezó con el vídeo anunciando el Salón Erótico de Barcelona, un breve pero impactante spot en el que realiza una ácida crítica a nuestra sociedad. Se nos traslada el mensaje de que, en pro de una sociedad más justa, tolerante y menos hipócrita habría que cambiar una serie de comportamientos... entre ellos la intolerancia o falta de aceptación hacia la industria del sexo ya que viene a ser un sector con una amplia implantación.




Sin duda su vídeo creó polémica. Muchísima. Pocas veces he visto tan bien aprovechado un minuto y medio: arremete contra la Iglesia, la clase política, el racismo... vamos, para quedarse a gusto. Y lo mejor es que no se quedó ahí la cosa, ni mucho menos. Ha dado de qué hablar, se hizo viral en las redes sociales y llegó a aparecer en el programa de Buenafuente. Nuevamente, para quienes no le conozcáis, es un presentador de TV que dirige un programa en PRIME TIME. Vamos, que esos diez minutos que salió en pantalla son oro puro. Aquí podéis ver su aparición:




Sin embargo, no a todo el mundo le pareció bien. Dentro de la izquierda se montó un cirio de cuidado. Ganó tantos simpatizantes como detractores: comenzaron criticándola conocidas tuiteras como Barbijaputa y la Doctora Glas, asimismo desde la web Tribuna Feminista (más conocido como TRIBUNAL FEMINISTA, por su auto-otorgada capacidad de decidir qué se halla dentro del feminismo y qué no) Beatriz Ranea argumentó que el hecho de que el vídeo fuese financiado por una agencia de contactos invalidaba todo lo que pudiera decir (ya que estaba financiada por "el proxenetismo") y Carlos Criado llegaba a defenestrarla por sus opiniones de mujer privilegiada, egoísta y neoliberal. Este tipo de explicaciones parecen orientadas no a crear un diálogo constructivo sino a cerrar toda posibilidad de debate: Amarna está financiada por los mafiosas, así que tachamos a Amarna. Amarna no es feminista, sino una traidora vendida al patriarcado y al neoliberalismo. Me recuerda mis tiempos de izquierdista, nunca se trataba de comprender al otro ni de averiguar la realidad de las cosas. Nos limitábamos a demonizar al adversario y a encerrarnos en nuestras explicaciones preconcebidas que se repetían una y otra vez... ¿es que el feminismo se ha convertido en una secta?

Amarna ya había llegado a defender sus tesis públicamente, creo que habla muy en su favor que haya aceptado las puertas que le abrieron tanto desde una empresa privada como desde un partido político. Hay que saber aprovechar las oportunidades que se presentan.



Probablemente si me pongo del lado de Amarna no la ayude... pero he de hacerlo. Yo la veo como una de los míos. ¿Por defender "la industria del sexo, el proxenetismo organizado y la vejación de la mujer"? Jaja, no. No es sólo lo que dice sino cómo lo dice. Me identifico con ella por ser una subversiva, una mente libre, una persona independiente que dice lo que piensa y piensa lo que dice sabiendo perfectamente que se va a ganar enemistades.

Miren, no creo que el hecho de que te financie el spot una empresa de escorts sea algo negativo. No había nada de publicitario en el anuncio, Amarna ha dicho lo mismo antes y después e incluso en otros foros como en un debate de tan clara tendencia izquierdista como La Tuerka:




Es más, estoy convencido de que si no hubiese sido por esta financiación privada el vídeo no hubiese podido realizarse. Ella no está en una de esas asociaciones feministas espléndidamente subvencionadas por los organismos públicos, incluso creo que habría que dudar en mayor medida de aquellas campañas, charlas y eventos subsidiados por el sector público ya que en esos casos su independencia sí que se halla verdaderamente comprometida. Y aun así no pienso que haya que rechazarse de plano algo sencillamente por el hecho de que obedezca a unos intereses: se podrán señalar, pero no por ello invalidan todo lo que digas.

Asimismo es habitual que se tache a todas las mujeres que hablan a favor de la industria del sexo de ser unas insolidarias que no representan a "la inmensa mayoría". Y es que ese mal llamado feminismo oficial funciona de una manera muy extraña, silenciando a las mujeres. Crean un falso mensaje de lo que suponen que deben decir TODAS las mujeres (porque sabemos que lo que tienes entre las piernas determina tu pensamiento, claro) y a quien se salga del guión se le retira el carnet de feminista. Pues no, hay que entender que hay diversos feminismos y que ceñirse férreamente al dogma oficial lo único que consigue es aumentar la brecha entre ellos. ¿Consideramos que existe una única e inviolable fórmula de ser feminista o que, por el contrario, es posible que coexistan varias maneras de entenderlo dependiendo de las diversas subjetividades? Es decir... ¿el porno y la prostitución necesariamente tienen que tener el mismo significado para todas las mujeres, o puede que unas aprecien lo que otras desprecian? Yo hago la pregunta, pero la respuesta tendrán que darla estas feministas.

Otra gran feminista, actriz y filósofa: Sasha Grey. La aparición en la arena pública de jóvenes mujeres, muy capaces y empoderadas que respaldan la pornografía y la prostitución está siendo el mayor mazazo al argumentario feminista anti-sexo.



Más allá de este caso particular de Amarna, que ciertamente considero interesante y ya por sí sólo invita al debate, quiero enlazarlo con la discusión que se generó en la anterior entrada. En el último párrafo realicé una serie de valoraciones negativas de las feministas... de un tipo de feministas, para ser más exactos (porque lo cierto es que hay otras feministas que me caen de puta madre). Y no es que lo diga yo, esta confrontación entre feminismos existe y se la voy a mostrar en un vídeo de la Youtuber Danna Alquati. Es un hecho que hay un feminismo hegemónico que causa rechazo pues no se vincula con la igualdad sino con el odio al hombre (hembrismo) y que por su dogmatismo, intransigencia y extremismo ha sido comparado con las doctrinas totalitarias ("feminazismo"):




¿Todavía no me creen? ¿Pueden ser esto las paranoias de un grupo de bloggers y youtubers con demasiado tiempo libre que no han entendido nada del feminismo? Bueno, ahí les pongo el discurso en la ONU de Emma Watson en el que reconoce que se encontró con que para mucha gente el feminismo EN LA PRÁCTICA es ese "odio al hombre" en vez de la TEORÍA de la "igualdad de derechos y oportunidades" para hombres y mujeres. No es algo que me pase a mí. Cada vez somos más personas las que percibimos que existe un muy importante desajuste en lo que el feminismo predica y lo que practica. Si es un error yo le pregunto a la sra. Watson (con esa expresión que popularizó Vargos Llosa) ¿CUÁNDO SE JODIÓ EL FEMINISMO? Y si es una "equivocación"... ¿por qué en vez de corregirla las actuales feministas parecen fomentarla?




Desde luego, Emma Watson sí que es una privilegiada y ni de lejos representa a todas las mujeres... pero nadie se lo echa en cara, porque se supone que su discurso sí resulta representativo. ¿A qué se debe esta diferencia de trato? Al igual que Amarna, ella también es una persona agradable a las cámaras con una impresionante capacidad mediática... mayor aún incluso, ya que sus capacidades como oradora son extraordinarias (no en vano es actriz) mientras que a Amarna todavía se la nota su falta de rodaje (lo digo como crítica constructiva, escuchad cómo hablan ambas, la diferencia salta a la vista... o al oído, mejor dicho). Yo lo que echo en falta es un feminismo auténtico, que reconozca como hace Emma que también hay discriminaciones hacia los hombres y que no se nos trate como enemigos sino como aliados hacia esa igualdad.

¿Qué pensáis del vídeo de Amarna? ¿Creéis que las reacciones que suscitó tienen sentido o que por el contrario no son de recibo? ¿Es feminista únicamente quien asume una serie de dogmas o se puede ser feminista desde el disenso? ¿Hay motivos para que el feminismo se replantee si está haciendo bien las cosas o que puede haberse desviado de su propósito original? ¿De verdad me preocupan las injusticias o en realidad no soy más que un machista incorregible que deseo aprovecharme de los conflictos en el feminismo para resquebrajarlo? Opines lo que opines, agradezco que escribas en la caja de comentarios. Muy pronto seguiré con más entradas, ¡pero sed buenos y ved los vídeos que para algo los pongo!

jueves, 6 de octubre de 2016

Las reflexiones de la cortesana Lucila

Es un placer ver que cuando vuelvo a retomar el blog hay lectores fieles que continúan a mi lado. Es el caso de Artyom, otro de los escasísimos clientes que mantiene un blog. Además, su novia Lucila ha comenzado a realizar una serie de vídeos en los que habla del trabajo sexual, los problemas o dificultades que afronta y cómo se ve esta realidad desde dentro, en primera persona.

Existen cada vez más trabajadoras sexuales que dan sus puntos de vista, en este blog ya he sacado a docenas de ellas tanto en entrevistas escritas como en vídeos y tengo previsto sacar en breve a varias de las que están más en el candelero en estos momentos: Amarna Miller, Natalia Ferrari o María Riot. Pero he preferido empezar con Lucila por una razón muy sencilla: a ella no la va a entrevistar ningún medio convencional mainstream. Es una prostituta independiente, desconocida, no afiliada a sindicato ni asociación alguna y cuyo testimonio por tanto tendrá una difusión reducida... a no ser que vayamos difundiéndolo por la red.




En un primer vídeo nos habla del "honor de ser cortesana", de que trabajar en prostitución es una elección no sólo legítima sino también altamente productiva. Para empezar arremete contra la legitimidad que vendría a tener el Estado para decirnos qué tenemos que hacer o no pues, como auténtica cortesana, valora enormemente la libertad. Y es que eso es lo que ofrece la prostitución, LIBERTAD E INDEPENDENCIA como bien dice.

La prostitución es una actividad deseable para aquellas personas promiscuas, que disfrutan del sexo sin necesariamente establecer una relación emocional de larga duración con su pareja (que también puede darse, y es muy bonito cuando sucede), que quieren fijar por sí mismas sus ritmos y condiciones de trabajo y, sobre todo, que desean PROGRESAR en la vida. Y es que como también señala con gran acierto la prostitución lo que permite es obtener unos ingresos a los que de otra manera no podría acceder.

De hecho, cualquiera que realmente haya tratado con prostitutas de verdad y se haya sumergido en su ambiente puede comprobar que es muy frecuente que le cuenten que, como Lucila, no se esperaban que fuera una profesión tan buena. Generalmente las chicas te cuentan que tenían una imagen tremendamente distorsionada de lo que era este mundo (también me sucedía a mí), que lo concebían como lo peor, como algo completamente indeseable... y no, resulta que no tiene nada que ver con la imagen que se tiene de él. Rechazamos la prostitución porque hemos sido educados para aborrecerla, pero yo sueño con el día en el que exista una verdadera vocación y las niñas, ya desde su más tierna infancia, puedan declarar su inclinación hacia esta actividad con la misma legitimidad que quien desea dedicarse a la medicina:




Y es que esa inclinación al puterío, al fornicio y al vicio ya está ahí en muchas personas. Es una constante. La gran mayoría de putas que me he encontrado ya mantenían una vida sexual que podríamos calificar de "laxa" MUCHO ANTES de empezar a putear. Luego se les encendió la bombilla y dijeron... corcho pero si yo lo estoy dando de gratis... ¿por qué no cobro y convierto mi pasión en mi forma de mi vida?

A diferencia de lo que sostienen las feministas yo no digo que esto sea una opción buena o deseable para todos. No, hay gente que vale y otra que es mejor que no se meta. Hay mujeres que llevan el puterío en la sangre y se sienten gravemente ofendidas con declaraciones como que "ninguna mujer nace para puta" o que la prostitución degrada y humilla a las mujeres o es violencia. Sencillamente no lo ven así. Entiendo que haya gente que sí que conciba así las cosas (en mi opinión, debido a unos erróneos prejuicios) y APLAUDO que se mantengan al margen de la prostitución. Pero ahora bien, que no hagan como el perro del hortelano que ni comen ni dejan comer. Si no quieren follar, que dejen paso a los que sí queremos.

Carteles elaborados en Brasil, en los que se mandan una serie de mensajes reivindicativos. Nosotros creemos que la prostitución no es vergonzosa, sino que es una actividad totalmente honrosa y que debe valorarse adecuadamente, cuya situación legal la coloca en una posición de desprotección y vulnerabilidad inadmisible. Como digo en el blog: "el problema no es la prostitución, sino la falta de derechos".



Un aspecto en el que veo particularmente combativa a Lucila es en su crítica a "la mentira de la trata". Hará lo menos un año que tenía pendiente escribir una entrada aclarando de qué va todo esto pero, en realidad, las abolicionistas no engañan. Lo que sucede es que todos tendemos a pensar que trata es prostitución forzada Y NO ES ASÍ. La trata no tiene nada que ver con que a la chica esté "encadenada, secuestrada, drogada"... la trata se refiere a la asistencia a la migración voluntaria para realizar una actividad económica en la economía sumergida, tal como hace Lucila. Jurídicamente, es una clara víctima de trata. Y ella dirá, "pero si yo lo he elegido, si nadie me obliga, si hasta disfruto con esto". Pues DA IGUAL. Como dicen los mexicanos, nos vale madre. Su consentimiento, y recalco nuevamente que hablo desde el plano estrictamente legal (que es opuesto al más elemental sentido común), se considera irrelevante. Pero bueno, ya profundizaré en este tema en otra entrada que si no voy a liaros.

El caso es que NADIE que tenga un poco de calle puede avalar la historia de esas mujeres traídas por mafias, prostituidas a base de palizas y que únicamente logran recobrar la libertad gracias a heroicas intervenciones policiales como nos relataba esta misma semana otro periodista MANCO de "El Español". Eso no es periodismo de investigación y todos lo sabemos. Eso es coger los comunicados e informes de la policía y fusilarlos de manera inmisericorde. Si alguien hace un auténtico esfuerzo por conocer cómo funcionan las cosas de verdad, se encontrará que -tal y como dice Lucila- son las propias autoridades las que fomentan este bulo para allanar prostíbulos y extorsionar a prostitutas y empresarios. Esto es AMPLIAMENTE sabido entre todos quienes conformamos este mundillo. Son esas activistas antitrata quienes en realidad están favoreciendo la explotación y el abuso de las mujeres, si tuviesen un mínimo de empatía hacia las prostitutas las escucharían y conocerían sus auténticas demandas... pero perderían las subvenciones, claro, no me daba cuenta yo.




En otro interesante vídeo, Lucila incide nuevamente en el tema de la reciprocidad y el deseo mutuo en la prostitución. Y es que esto dista mucho de esa imagen que relata de "la mujer tirada en la cama a la que se penetra despiadadamente". Evidentemente un sexo así, tan impersonal y poco participativo, no sería del gusto de casi ningún hombre. Nos gusta ver que la chica lo pasa bien, que se halla a gusto, que nosotros la hacemos disfrutar. ES LO NORMAL. Por eso los relatos de la trata vendrían a ser absurdos aunque uno no se hubiese acercado al mundo de la prostitución, creo que con ese tipo de sexo rudo, violento y denigrante no disfruta más que gente enferma: es decir, sociópatas como políticos, policías y curas. Esa gente sí que tiene, como se vio con el caso del "Bar España", sus redes (totalmente privadas e inaccesibles para la gente corriente) de esclavos sexuales, incluidos menores. Resulta totalmente comprensible que traten de desviar la atención de sus delitos y que precisamente los más depravados sean quienes se erijan en guardianes de la moral.

Por otra parte, resulta también muy llamativa la descripción de los servicios sexuales pues en realidad no hay nada "mejor". Cada chica y cada cliente es un mundo, y lo que hacemos es intentar encontrar a aquellas personas que más se ajusten a nosotros y que comparten nuestros gustos. Realmente vamos buscando a alguien que sea compatible, que sea como se dice "nuestra media naranja" o "alma gemela". No importa que la chica atienda en un club, un apartamento o la calle. No importa que su tarifa sea más económica o exclusiva. No importa que el cliente sea joven o maduro. Lo importante es que exista compenetración y entendimiento entre ambas partes, cuando la chica está a gusto el cliente lo nota y también disfruta. Y si el cliente le inspira confianza a la chica, ella estará asimismo más dispuesta a dejarse llevar y a pasar un buen rato. Y es de esto de lo que se trata, de pasarlo bien. No tiene más complicación.


Si simpatizo en especial con gente como Artyom o Luciana es porque, como un servidor, son vistos como enemigos no sólo por sus rivales oficiales (los abolicionistas) sino también por sus supuestos aliados (las asociaciones pro trabajo sexual). Se han percatado de que las organizaciones que presuntamente estarían de su lado en realidad le hacen el caldo gordo a sus adversarios, y es de lo que nos habla Lucila en este otro interesante vídeo.

Aquellos lectores más observadores seguramente os hayáis dado cuenta de que he dejado de enlazar a asociaciones como Génera, Hetaira y APROSEX. ¡Y eso que son las principales organizaciones pro trabajo sexual en España! Si bien sigo compartiendo SU DISCURSO y algunas acciones que realizan, lo cierto es que con el transcurrir del tiempo he ido comprobando que sus hechos distan mucho de sus palabras. No tengo problema, en principio, en que sean comunistas. Realmente habría espacio para un entendimiento y colaboración más allá de las ideologías, no creo que la filiación política sea tan relevante... pero ellas sí. Las comunistas saben detectar a los suyos, y es un ANATEMA acercarse a quien no sea de su cuerda. Es como si perdiesen su "pureza" ideológica. Lucila, como liberal, entiende que la sana discusión no supone ningún inconveniente y hasta puede resultar beneficiosa. Pero es que ellas no funcionan así. Actúan como una secta, no hay siquiera posibilidad de debate, crítica o colaboración con "los de fuera". Y claro, luego pasa lo que pasa, que se alejan cada vez más de las prostitutas y estas las acaban viendo como personas ajenas a sus vidas.

La asociación AMMAR convocó hoy mismo una marcha cuyas reclamaciones suscribo. Verán que resultan muy similares a las reivindicaciones de Lucila. Otra cosa muy distinta es su actuación en el día a día, fuera de las proclamas y manifiestos públicos. Ahí es cuando se verifica su nivel real de compromiso, que a algunos nos parece francamente mejorable.



No obstante, y dicho esto, considero que quizá la política más sensata dada la correlación desfavorable de fuerzas sería no airear estas discrepancias y tratarlas de amigas aunque en realidad no lo sean. Y eso por dos motivos fundamentales. El primero es que NO TODO LO QUE HACEN ES MALO. Denuncian ciertos abusos reales (como lo de las coimas policiales), se manifiestan a favor de una aceptación social de la prostitución y rechazan medidas coactivas intervencionistas impuestas por los poderes públicos. Hay puntos que nos alejan, pero también otros que nos unen y sería en base a estos que podríamos tratar de colaborar. Por otra parte, los abolicionistas tratan sus conflictos internos (que los tienen) con mucha mayor discreción y una imagen de unidad (aunque no sea tan real como no gustaría) siempre es positiva. No digo que se engañe, está bien contar las cosas como son, pero digámoslo diplomáticamente: "hay aspectos de la organización AMMAR con los que no termino de estar de acuerdo o que considero que podrían llevarse de otra manera". No creo que sean topos, enemigos inflitrados. Más bien pienso que son izquierdistas a los que todavía les falta un tiempo para desintoxicarse por completo y aceptar que la doctrina que defiende los intereses populares es el liberalismo, no el socialismo. No es un proceso sencillo, os lo digo yo que pasé por el mismo.

No hace falta ser un experto para saber que la inmensa mayoría de las prostitutas detestan el socialismo, y por eso mismo creo que les caen tan mal a las feministas. Daos cuenta de que son el modelo opuesto de mujer. La puta es independiente, vive de su trabajo. La feminista es una mantenida del Estado, vive a base de subvenciones sin aportar nada de valor a la sociedad. La puta es una mujer alegre, vital, que disfruta de la vida. La feminista es una amargada, que sólo sabe relacionarse con otras rancias como ella y que le da la espalda a la realidad para refugiarse en trasnochadas ideologías. La puta adora el sexo, el dinero y a los hombres. La feminista es alérgica a todo ello, desearía vivir en un mundo donde nada de eso existiese. La puta hace muchas cosas, pero no tiene voz. La feminista no hace nada y, sin embargo, tiene a su disposición los medios para hacerse escuchar. Las putas son tías agradables y las feministas unas pedorras. Por eso nos gustan las putas y aborrecemos a las feministas.

martes, 24 de noviembre de 2015

Natalia Ferrari, una joven con las ideas muy claras


Qué suerte. Justo estoy en plena discusión con mi nueva amiga la abolicionista que dice que no escucha a los puteros (¿entonces cómo sabe lo que decimos? Ah, bendita propaganda que evita que nos cuestionemos las cosas...) y me sale esta entrevista en la que una chica que ejerce la prostitución explica con los mismos argumentos "neoliberales" (la libertad es un concepto capitalista, es maaala) sus razones para prostituirse y por qué no está de acuerdo con la visión que la sociedad tiene de ella y de la actividad que realiza. A ver qué respuesta me da para invalidar su testimonio.

No me entretengo más porque el texto es un poco largo y Natalia, que así se llama la muchacha, se explica perfectamente. Únicamente le fallan algo determinados conceptos complejos (como explotación sexual y trata) pero es algo totalmente excusable ya que no es una estudiosa de la materia y habla de acuerdo a lo que sería una "percepción intuitiva" de tales términos, como por otra parte hace la mayoría de la gente, incluyendo a prostitutas y activistas laboralistas.




Barcelona ha aprobado la elaboración de una normativa que regule la prostitución voluntaria. Cada vez más mujeres dan la cara para reclamar sus derechos, cansadas de que otros hablen por ellas.

Por Álvaro Rigal, 23.11.2015



"Prostituta independiente que no lleva una vida secreta. No sigo las normas sociales. Un poco cavernícola. Siempre hago lo que quiero". Así se presenta Natalia Ferrari Díaz (Tandil, Argentina, 1992) en su perfil de Twitter. Residente en Barcelona desde hace una década, mantiene una web personal y publica regularmente textos divulgativos para acabar con los estigmas que rodean a la prostitución. Natalia recibe en pisos, va a hoteles y habla con naturalidad de la profesión que ha elegido, de su pensamiento feminista y de la necesidad de diferenciar entre prostitución y trata.

PREGUNTA. Tú reinvidicas el uso de la palabra 'puta'.
RESPUESTA. Para mí es algo muy natural. Me doy cuenta de que puede tener una connotación negativa, pero yo lo vivo en primera persona y no estoy de acuerdo. No creo que debamos adaptarnos a las ideas de la sociedad porque sí, deberíamos cambiar las cosas que no nos parezcan justas o correctas. Igual que en su momento se hizo con la palabra 'maricón' o 'bollera', el colectivo se empezó a apropiar de ellas para desactivar el insulto: "Sí, soy un maricón, ¿y qué?". Pues sí, soy una puta, ¿y qué?

P. Natalia Ferrari es tu nombre real. Una parte importante de lo que tú haces es dar tu nombre real, dar la cara... ¿Por qué es importante eso para ti?
R. Creo que hay que quitar todo el secretismo y toda la vergüenza que la gente añade a la prostitución. No reconozco que forme parte de mi realidad y no me da la gana de que otro me la añada. En el momento en que empecé a considerar la prostitución, me di cuenta de que la mayoría no mostraba la cara, es muy común ponerse un nombre falso, y no pude evitar preguntarme por qué.

P. Bueno, "la mayoría"... prácticamente todas, ¿no?
R. Cada vez hay menos, pero la mayoría aún sí. Depende de a quién preguntes, te van a recomendar que no des la cara, y el nombre menos. Lo entiendo, pero me parece estúpido, ¿por qué me tengo que inventar un nombre falso? Te dicen que te va a condicionar en tu futuro, pero yo creo que puedo crear mis propias oportunidades a pesar de que otras personas me vayan a cerrar puertas. Se abrirán otras.

P. Te defines como feminista. Ya sabes que hay un sector grande del feminismo que considera que la prostitución es incompatible con la igualdad. ¿Eso cómo lo ves?
R. Creo que es ridículo, significa seguir asumiendo que el hombre tiene control sobre la mujer incluso cuando la mujer te está diciendo que no. Cada vez empiezan a salir más putas como yo (porque hay otras, no soy la única que tiene este discurso), que demuestran que en las relaciones de prostitución la que tiene el control es la puta. Es que es así. No viene un hombre y te tira billetes y tú dices 'sí, señor'... Claro que hay casos que sí, pero también existe eso en otro tipo de trabajos. Hay putas que están desafiando esos roles de género, porque son ellas las que asumen el control: que el hombre está de acuerdo, perfecto; que no está de acuerdo, que se busque otra. Además, esos roles también existen en otras profesiones y en otro tipo de relaciones íntimas: matrimonios, parejas, rollos de una noche, profesor-alumna, jefe-empleada... ese tipo de relaciones de poder no son intrínsecas de la prostitución.

P. Hay muchas mujeres que luchan contra la trata y la explotación que suelen decir que todas las putas son víctimas, que ninguna lo hace libremente, o que se autoengañan porque no tienen otra opción.
R. Eso es negar una realidad que existe. No tengo conmigo estadísticas de cuántas son las que están explotadas, pero es muy común que la gente se las invente. Empatizo con las preocupaciones que tiene ese sector del feminismo, yo tampoco quiero una sociedad donde haya relaciones desigualitarias, pero no puedes condenar la profesión en sí misma.

**********NOTA DEL ENTREVISTADOR**********
Por la propia naturaleza de la actividad, resulta prácticamente imposible obtener estadísticas fiables sobre el número de mujeres que ejercen la prostitución y el porcentaje de ellas que son explotadas. El informe de la ONU sobre trata de personas hacia Europa con fines de explotación sexual concluye que una de cada siete mujeres prostituidas en Europa es víctima de trata.
**********NOTA DEL AUTOR DEL BLOG**********
A pesar de que, efectivamente, no existen estadísticas fiables hay que resaltar dos cifras. En el sector abolicionista han hecho fortuna las estimaciones del Instituto de la Mujer y de la investigadora Maria José Barahona Gomariz que ofrecen un rango aproximado de 300-400 mil prostitutas en toda España. Por otra parte, investigaciones regionales (no hay ninguna a nivel nacional) por parte de equipos más afines a las tesis pro derechos ofrecen un cálculo más conservador: entre 80 y 160 mil prostitutas. En mi opinión la cifra de unas 120 mil para todo el territorio nacional sería un cálculo bastante aproximado.
En cuanto al concepto de explotación sexual, si lo usamos como hace APRAMP como sinónimo de prostitución, el porcentaje de víctimas sería -por definición- del 100%. Si viniese a definir a aquellas personas que ejercer la prostitución con beneficio para un tercero (piso, club, agencia, etc) probablemente rondaría el 80%. Y si le diésemos el significado más socialmente aceptado, de equipararlo con prostitución forzada, su prevalencia sería residual. Probablemente del 0,01% como asegura el abogado Carlos Orbañanos.
Finalmente, aclarar cómo define la ONU la trata. Para esta organización cualquier inmigrante irregular (por tanto NO COMUNITARIA) que ejerza la prostitución es víctima de Trata de Seres Humanos con Fines de Explotación Sexual. No se entiende la trata como la existencia de coacción o falta de libertad, sino como la vulnerabilidad surgida de su situación administrativa irregular. De acuerdo a mi criterio la apreciación de la ONU es correcta, en Europa aproximadamente un 15% de las prostitutas (cuando se redactó el informe, antes eran más y ahora menos) residían y "trabajaban" de manera ilegal.

La joven Natalia considera que "hay que quitar todo el secretismo y toda la vergüenza que la gente añade a la prostitución", porque no forma parte consustancial de ella sino que este "estigma" vendría a ser una construcción cultural y, por consiguiente, artificial. Por ello comienza dando la cara, algo que todavía no hacen muchas de sus compañeras. Alabo su valentía pero la advierto que existe una fina línea que distingue al valiente del temerario. Vivimos en la sociedad en la que vivimos y determinadas decisiones no tienen vuelta atrás así que hay que meditarlas mucho antes de tomarlas. Es mi consejo como cliente, activista y, desde ahora, también como admirador de esta chica.



P. ¿Crees que en el discurso público se diferencia adecuadamente la prostitución de la trata?
R. No, no lo creo. Aunque cada vez más, a raíz de que lo han hecho las organizaciones de prostitutas, pero creo que está muy metido en la cabeza de la gente. Es ese sector el que se ha encargado de decir que las putas somos todas víctimas, que estamos explotadas y blablabla. Por eso la gente tiene una imagen de la prostitución como sufrimiento, como mujeres que no valen para otra cosa. Yo valgo para lo que a mí me dé la gana.

P. Bien, pero asumiendo que hay prostitución libre y que hay prostitución bajo explotación, ¿eso cómo lo sabe el cliente?
Creo que si alguien está en una situación de abuso y explotación, en el momento en que tú intimas con esa persona en una habitación lo puedes llegar a percibir. Le diría a la gente que vaya a putas independientes. Existen portales de contacto para prostitutas independientes o de agencias, en todas las ciudades grandes, y esos portales se comprometen, dentro de lo que pueden, a controlar que nadie las está forzando. Lo malo de esos foros es que se genera la sensación de que si no muestras una actitud sumisa y complaciente, vas a tener menos clientes.

P. ¿A ti te pasaba eso al empezar?
R. Me pasó con el tema de los servicios sexuales. Veía que muchas hacían sexo anal y felaciones sin condón. Pensé, "si no hago esto no voy a trabajar". ¡Claro que vas a trabajar! Vas a trabajar con los clientes que tú quieras y disfruten de las mismas cosas que tú. El problema es que la gente que empieza a prostituirse no hace un estudio previo, ya que suelen partir de una situación de necesidad importante y lo hacen de forma precipitada.

P. Se dice que es un error poner como ejemplo a putas voluntarias como tú porque proporcionalmente son muy pocas. Y que las asociaciones no son interlocutores sociales relevantes porque no son representativas de la realidad de la prostitución. Que si se muestra a gente que está bien, se banaliza el problema de la explotación.
R. Es completamente ridículo. Volvemos a lo de antes, "hay miles de víctimas"... muéstrame un documento.

P. Que la trata existe y que hay miles de víctimas por toda España es una realidad evidente.
R. Pero es que la trata y la prostitución son dos cosas distintas. Si yo te ato una cadena al pie y te obligo a cocinar, tú no eres un cocinero y tu situación no es representativa de esa profesión. Si no dejas que las asociaciones sean portavoces, estás negando la realidad de esas mujeres, y estás negando sus derechos sociales y laborales, estás fomentando el estigma, estás animando a que tengan una doble vida y que vivan con la sensación de que están haciendo algo horrible y de que nadie las va a querer y de que no van a tener oportunidades en su vida. Tienes que dejar que esas asociaciones eduquen a los clientes, eduquen a las putas... y que contra la trata se luche legalmente, porque es otra cosa.

P. Tú ahora tienes un discurso muy construido sobre la prostitución y el feminismo, ¿cuáles han sido tus referentes en ese sentido?
R. Más que referentes... Siempre tuve un interés a salirme de la norma, la idea de la mujer fuerte y con libertad sexual. Es algo que siempre tuve en mí, empecé a masturbarme desde que era muy joven y siempre lo vi como algo natural, nunca como algo malo. Cuando empecé a considerar la prostitución como una posibilidad, descubrí que una amiga mía se estaba prostituyendo desde hacía un año. Y conocer su experiencia personal fue lo que más me ayudó a forjar las ideas que tengo ahora.

P. ¿Realmente se puede decir que la prostitución es un trabajo como otro cualquiera? En general no se considera un trabajo digno, no es un trabajo que la gente quiera para sus hijas. Nadie lo pone al mismo nivel que... no sé, que ser dependienta en Zara.
R. ¿Y eso sí es un trabajo que quieres para tus hijas? Yo quiero que mis hijas, o cualquier persona a la que tenga aprecio, hagan lo que quieran con su vida y hagan las cosas que les llenen y les hagan sentir bien. Es importante reconocer que hay un sector de personas que se sienten a gusto con este trabajo. Yo no me siento a gusto siendo dependienta de Bershka, ¿por qué debería?

P. Podemos decir que es un trabajo como otro cualquiera, pero las cifras de agresiones a prostitutas son terroríficas. Y los ejemplos de personas a las que la prostitución les ha dejado secuelas psíquicas también.
R. ¿Estamos hablando de trata o de prostitutas independientes? Habrá que analizar en qué contexto sucede eso. ¿Estamos hablando de pisos, estamos hablando de clubes de carretera? ¿Quién es ese cliente? Seguramente sea alguien que cree que tiene derecho a maltratar a la mujer y ve que la puta es un sujeto indefenso que no puede ir a ningún lado a quejarse y se aprovecha de la situación. Seguramente ese hombre tenga relaciones similares con otras mujeres en su vida. Personalmente, no he tenido nunca ningún problema... Las putas que conozco han sido agredidas por parejas o exparejas, pero solo en casos excepcionales por un cliente.

**********NOTA DEL ENTREVISTADOR**********
La semana pasada, el Ayuntamiento de Barcelona aprobó elaborar una normativa que regule la prostitución voluntaria, con los votos a favor de Barcelona en Comú, Ciudadanos, ERC y CUP. Mientras tanto, las prostitutas del barrio del Raval han anunciado su intención de constituirse en cooperativa. En Madrid, la agrupación Afemtras de la colonia Marconi también reclama derechos laborales y ha mantenido contactos con el ayuntamiento.
**********NOTA DEL AUTOR DEL BLOG**********
El sector abolicionista ha emitido un comunicado contrario a tal regulación y, lo cierto, es que legalmente no les falta razón y sus argumentos (exclusivamente desde el punto de vista del derecho) son impecables e irrefutables. Un Ayuntamiento no tiene competencia normativa para entrar a regular una materia que afecte a Derechos y Libertades Fundamentales, sino que es materia de Ley Orgánica que única y exclusivamente atañe al Gobierno central (no entro al debate de si deberían tener esta competencia o no las CC.AA., sino que explico la situación tal y como es de acuerdo a la Constitución del 78). Por otra parte también citan el Convenio de la ONU de 1949 para la represión de la trata de seres humanos y de la explotación de la prostitución ajena, ratificado por el Gobierno del Generalísimo en 1962 y que formalmente todavía vincula a España. Este argumento legal impediría que tan siquiera las Cortes Generales regulasen la prostitución, pero está más cogido por los pelos ya que si bien España forma parte de los firmantes del Tratado también es cierto que debería denunciarlo y salirse del mismo pues entra en abierto conflicto con la Constitución (lo cual es lógico al tratarse de una decisión tomada por el régimen pre-constitucional, que como es bien sabido no tuvo un origen democrático y su actuación hacia los derechos humanos resultó abiertamente lesiva).

Como tantas otras prostitutas, Natalia sostiene un discurso que choca frontalmente con la retórica feminista que concibe a todas las prostitutas como víctimas, sin capacidad de decidir, sometidas a chulos y puteros sin escrúpulos. Su juventud y belleza aportan un toque particularmente irreverente a sus palabras.



P. Es habitual escuchar que si una chica se mete a puta es porque viene de entornos difíciles, de familias desestructuradas... ¿Es tu caso?
R. Bueno, ¿quién tiene una adolescencia fácil? ¿Qué es una vida estructurada? Vine a España desde Argentina cuando tenía 11 años. En mi caso personal, nunca he tenido vínculo afectivo con mi familia.

P. ¿Te fuiste de casa pronto?
R. A los 18, en cuanto legalmente pude, pero a los 14 ya quería hacerlo. El tema es que cuando dices estas cosas refuerzas los mitos de la gente: "No ha tenido una vida fácil y eso la ha llevado a tomar decisiones drásticas". Creo que el hecho de no haber tenido un entorno del todo maravilloso cuando era pequeña me ha hecho ser una persona más crítica y cuestionar más las cosas, crear mi propia identidad. 

P. ¿Qué trabajos has tenido?
R. A los 16 años empecé a trabajar en el McDonald's y duré tres días. Luego estuve también de teleoperadora y tampoco duré mucho, era insoportable. A los 17 empecé a trabajar en un museo... ¿sabes esta gente que te dice que no toques los cuadros? Eso lo hice durante unos tres años. Estaba de martes a domingo, prácticamente a jornada completa, todo el día de pie dando vueltas en una sala.

P. ¿Por qué entre las opciones laborales a tu alcance ahora has optado por esta?
R. ¡Porque es la mejor! Primero por la autonomía: no me gusta trabajar para otros, soy muy independiente y me gusta poder hacer las cosas a mi ritmo y en los momentos que quiero. En ese sentido es el trabajo ideal. Cuando quiero, me voy donde sea. Y cuando vuelvo sigo teniendo trabajo. Luego, trabajas poco y cobras mucho. Eso también es muy importante. Tengo autonomía, tengo independencia económica y me deja tiempo libre para hacer otras cosas. Además, es algo que disfruto, me gusta tener relaciones con desconocidos en ese contexto y con mis condiciones.

P. ¿Cómo te ha cambiado este trabajo en estos dos años?
R. Me ha hecho más segura de mí misma, más reflexiva... y he aprendido mucho, cuando empecé no trabajaba de la misma forma que trabajo ahora. No tenía información, tomaba decisiones reactivas y creía que tenía que hacer lo que hacían las demás.

P. En el texto que escribiste describiendo tus relaciones con los clientes había comentarios de gente que no se creía que todo fuera así de agradable. ¿Por qué crees que a la gente le cuesta creerse tu experiencia?
R. Choca demasiado con la moralidad y con los valores que tienen, porque no entienden que haya personas que vivan de otra manera, igual que nadie se cree que si tú eres puta o eres actriz porno, puedas tener una pareja estable. Choca mucho con la visión que ellos tienen de la vida y hay gente a la que eso le molesta.

P. Voy a citar un comentario de los muchos similares que te dejan: "Algo ha fallado en tu educación para preferir comer pollas de camioneros a tener una familia".
R. Hay tantas cosas mal en ese comentario... ¿por qué tienen que ser desagradables los camioneros? Hago lo que quiero hacer, es como si dijera: "¿Qué ha fallado en tu educación para creer que alguien que chupa pollas a camioneros no puede tener una familia estable?"

P. ¿Conoces a otras putas jóvenes? ¿Ha cambiado la forma de hacer este trabajo entre las nuevas generaciones?
R. Sí, porque ahora hay más herramientas para buscar información y montártelo por tu cuenta. Las que conozco son personas que han tomado la decisión de forma consciente, no porque hayan caído en el “agujero negro de la prostitución”. Han decidido que es una opción mejor que otras.

P. ¿Y cómo las conoces? Porque, corrígeme si me equivoco, la prostitución como la ejerces tú es una profesión solitaria, no tienes compañeros de trabajo.
R. Depende. Es bastante común que las prostitutas independientes alquilen habitaciones en pisos y en cada habitación trabaje una. Eso ya te genera relación. También por haberme acercado a asociaciones. Estar activa en redes sociales diciendo que soy puta también ayuda, aunque lo de estar en redes no es algo que necesite personalmente.

P. ¿Crees que puede ocurrir con las putas un proceso parecido al que ha ocurrido en los últimos años con las actrices porno? En el sentido de que antes era un trabajo oculto, considerado denigrante, y a raíz de figuras como Sasha Grey, Stoya, o aquí en España, Amarna Miller, se ve que son personas independientes, con inquietudes, que no se esconden.
R. Totalmente. He analizado mucho por qué el porno antes era algo horrible y ahora no lo es tanto. Es por figuras como ellas, por el trabajo que han hecho de visibilizar y profundizar en su persona: "No soy solo alguien que hace porno. Soy todas estas cosas y elijo hacer porno porque me da la gana". Creo que con la prostitución también puede pasar, porque las putas jóvenes empiezan a no querer tener una doble vida, quieren hablar en primera persona, no que hablen otros por ellas.

P. ¿Tú conoces casos de mujeres que llevan doble vida?
R. Sí. Y lo pasan muy mal, viven con mucho miedo, con paranoia.

La principal novedad de este tipo de entrevistas es, en mi opinión, mostrar la cercanía, la naturalidad, la completa normalidad de las personas que ejercen la prostitución. Tenemos a una chica corriente charlando en una cafetería, aportando sus experiencias y unos razonamientos de una lógica aplastante. ¿Quién ve en ella a una mujer traumatizada, necesitada de rescate? Entrevistas como esta resultan totalmente demoledoras para el discurso oficial sobre la prostitución.



P. ¿Qué características o aptitudes hay que tener para dedicarse a esto con éxito?
R. Necesitas ser una persona empática, con habilidades sociales. También no tener prejuicios con el sexo, conocerte a ti misma y ser honesta contigo misma. Y sobre todo, tener una estrategia, tomar decisiones proactivas e inteligentes. Hay que tener un poco de mentalidad emprendedora.

P. ¿Los principios fueron difíciles? En tu blog contaste que el primer cliente fue muy bien.
R. Fue difícil antes de empezar, estaba en plan "puede pasar esto, puede pasar esto otro...". Puse el anuncio y me empezó a llamar muchísima gente. Sentía bastante inseguridad y pasaron días antes de empezar realmente a trabajar. Lo difícil fue superar mis miedos.

P. Un eufemismo que se suele utilizar al hablar de prostitución es "vender su cuerpo". ¿Tú vendes tu cuerpo?
R. Primero, ¿qué es exactamente el cuerpo? ¿El coño? Porque todo el mundo trabaja con su cuerpo. ¿El obrero vende su cuerpo cuando está trabajando en una obra? Ahí nadie hace ese tipo de discurso. Mi cuerpo no son los genitales, mi cuerpo es toda yo, y uso mi cuerpo y mi cabeza en el trabajo como cualquier otra persona. No lo vendo, es una herramienta.

P. ¿Qué es lo que tú ofreces?
R. Un servicio íntimo con conexión sexual y humana. Dos personas iguales que quieren compartir un momento agradable sin presiones y sin culpa. Se produce un contexto de cercanía, teniendo claro que soy una persona, no una cosa para que te la folles.

P. Haces muchas referencias a que proporcionas "un espacio seguro". ¿Podrías desarrollar un poco ese concepto?
R. Seguro a nivel de seguridad emocional. Me he dado cuenta de que cuando las personas estamos en un entorno donde no las van a juzgar y no tienen la presión de elevarse a la categoría de grandes folladores, se relajan mucho más.

P. Tú defiendes que el cliente tiene que preocuparse por tu bienestar. Esto no es "el cliente siempre tiene la razón". ¿Esto todo el mundo lo entiende?
R. No, hago muchos filtros porque soy consciente de que no todas las personas que acuden a la prostitución tienen esta idea de las relaciones. 

P. Pero no me refiero solo a respetar las normas que tú estableces, que eso cualquiera lo puede entender, sino al hecho de que el que ha pagado, además tiene que preocuparse de que tú estés bien.
R. Con eso simplemente me refiero a cosas básicas entre seres humanos, como por ejemplo: si tú me estás haciendo algo que a mí no me gusta, lo dejas de hacer.

P. Hablemos del filtro de clientes. He notado que antes tenías en la web el teléfono y ahora lo has quitado. ¿Qué ha pasado ahí?
R. Que llevo dos años trabajando y me he dado cuenta de que me llama mucho idiota. Tengo poca paciencia con cierto tipo de gente. Cuando pones tu teléfono en internet te llama mucha gente que solo ve tus fotos, el teléfono y te dicen: "¿Puedes quedar ahora?". No leen tus condiciones, es muy instantáneo. Ahora pido que me contacten por escrito y eso es muy diferente: se piden citas para dentro de unos días, y a mí me gusta esa planificación y la posibilidad de conocer más al posible cliente.

P. Pero después hablas por teléfono, ¿no?
R. Sí, el primer contacto es por correo pero luego te pediré hablar antes de la cita. Quiero escuchar tu voz y asegurarme de que lo tenemos todo claro.

P. ¿Cómo transcurren esas llamadas? ¿Cuánto duran?
R. Pues muy poco, he ido aprendiendo a leer rápido a las personas por la forma en la que hablan, pocas veces me equivoco. Y cuando me he equivocado, ya tenía dudas de antes.

P. ¿Y de qué habláis?
R. Doy pie a que compartan lo que para ellos sea importante. Si alguien quiere algo especial me lo dice y veré si me apetece o no. Para mí es importante fijar el día y la hora, que tengan claro que va a ser todo con preservativo y que tengan claras las tarifas.

P. ¿Tus tarifas son las normales del mercado? [Como se puede ver en su web, la tarifa estándar de Natalia son 250 euros por una hora y media. Los precios suben si se incluye en la cita salir a comer o acompañamiento a cualquier evento. Una noche entera son 1.200 euros]
R. Bueno, lo que ofrezco no es del todo común. Y las que hacen cosas así cobran incluso más, porque es un contexto más íntimo y más cercano, no es quedar con cualquiera que te pague. Las tarifas normales para las prostitutas independientes están en 70 euros por media hora y 100 por una hora.

P. Al final las tarifas son el principal filtro, ¿no? La gente que paga ese dinero es de un determinado nivel socio-económico, que en principio limita las posibilidades de que te entre algún cafre.
R. Sí, es un filtro más, y también el hecho de que mi tarifa mínima sea una hora y media, cuando para la mayoría es media hora.

P. ¿Has pensado en ir hacia un tipo de trabajo para clientes con mucho dinero que contratan para irse de viaje, de fin de semana...?
R. Lo he pensado, pero ahora mismo no me interesa mucho. Solo lo haría con personas de mucha confianza porque, ¿qué pasa si me caes mal? A mí me gusta tener mi espacio y mi tiempo, no quiero hacer servicios que me condicionen tanto.

Es frecuente que se desoiga o patologize a las prostitutas. Se han construido las más estrambóticas y rebuscadas explicaciones para dar respuesta a la motivación que tienen las personas que ofertan servicios sexuales. Y, sin embargo, la explicación es muy sencilla: una elección racional, de naturaleza económica, entre las distintas oportunidades a su alcance en un mercado de trabajo extremadamente precario. Hay casos y casos, cierto, y tampoco podemos negar la influencia de otros condicionantes sociales, culturales e incluso legales (como por ejemplo ser una actividad refugio para personas indocumentadas que no podrían acceder a trabajos en la economía formal). Pero en general es ésta la explicación. Así que acabar con la prostitución significaría cerrar una salida laboral a muchas personas que hallan en la prostitución una ocupación más deseable que el resto de las existentes a su alcance (obviamente a todos nos gustaría que nos colocasen en un consejo de administración de una eléctrica para aburrirnos mientras nos forramos, en el Congreso para jugar al Candy Crush o en la ONU para no dar palo al agua, pero la gente corriente no vive del papo como los abolos).



P. ¿Tienes una rutina? Trabajas siempre el mismo número de días a la semana, siempre los mismos días...
R. Hay que asumir que es un trabajo inestable, no te van a venir siempre clientes cuando tú quieras. Pero sí que es importante para mí tener al menos un día libre, que suelen ser los lunes. Cuando más citas tengo es a la hora de comer entre semana. Y no trabajo los días de regla.

P. ¿Tienes siempre un número parecido de citas al mes?
R. Cambia, depende mucho de mi predisposición. Depende de si estoy dedicando tiempo a otros proyectos, o de cuánto dinero necesite ese mes.

P. ¿Cuánto ganas de media al mes?
R. Me parece irrelevante hablar de cifras, e incluso invasivo. Está claro que es una profesión rentable pero depende de cómo te lo montes.

P. ¿Tienes un perfil definido de cliente?
R. Por edad suelen ser de veintimuchos para arriba. Me doy cuenta de que me escriben muchas personas que es la primera vez que tienen contacto con una prostituta y a muchos les preocupa asegurarse de que no estoy explotada y se sienten más tranquilos sabiendo que no hago las cosas forzada.

P. ¿Te ha llamado alguna chica alguna vez?
R. Muy pocas, pero sí.

P. ¿Por qué has publicado un texto de "consejos para ser un buen putero"?
R. Porque después de dos años me he dado cuenta de que es necesario educar a los clientes. Y también para contrarrestar las cosas públicas que hay sobre la prostitución, porque es muy común que algunos clientes escriban experiencias que han tenido con las putas. Desde el anonimato es normal que digan barbaridades. Entonces, si tú no sabes nada sobre la prostitución y te encuentras eso, ¿qué vas a pensar?. Es normal que haya gente que piense "ninguna mujer quiere eso". El problema es que mis clientes no son así, pero no escriben en foros. O escriben en foros de esa manera porque eso es lo que creen que tienen que hacer. Me parece injusto que el retrato de la prostitución lo creen personas que puntúan mi cara del 1 al 10.

P. ¿Has pensado en hacer otro texto con consejos para putas?
R. Sí, de hecho me escriben muchas personas diciendo: "Quiero empezar a prostituirme, cómo lo hago”. De entrada digo que se hagan muchas preguntas: qué es lo que quieres, por qué quieres ser puta... conócete a ti misma, sé muy honesta para descubrir qué quieres. A partir de ahí, haz una estrategia para conseguirlo.

P. Por muchos filtros que hagas, es un trabajo que sigue siendo una situación de riesgo. ¿Qué precauciones tomas?
R. Todas las putas tenemos códigos de seguridad. No estar trabajando en el piso sola, o hacer una llamada antes de empezar a trabajar, delante del cliente, en la que informas a alguien de la hora a la que acabas y le dices que le llamarás al terminar. Nunca me ha pasado nada.

P. ¿Estarías a favor de una regulación específica para la prostitución?
R. Sí, quiero una regulación que acepte que nosotras existimos y que acepte las demandas de cada uno de los tipos de prostitución. No es lo mismo la puta independiente que la que está trabajando para una agencia o lo que sea. Hace falta una regulación que reconozca las particularidades de la profesión, y eso ahora no existe.

P. Hay estudios que dicen que si en un país se regulariza la prostitución, eso atrae a las mafias de la trata. Sin embargo, cuando en un país la ley multa al cliente, las mafias prefieren no ir allí.
R. Sí, he leído sobre eso. Pero vamos a ser lógicos: si está legalizada, hay unas normas que hay que cumplir, tú no puedes tener un burdel con personas esclavizadas. Si monto una tienda de ropa, eso tiene que estar regulado, no puedo tener a gente contra su voluntad. ¿Por qué con la prostitución es distinto?

P. ¿Tienes pensado seguir dedicándote a esto en el futuro?
R. Siento que es un trabajo al que puedo dedicarme siempre que quiera. No me lo planteo en ese sentido, cuando no quiera hacerlo no lo haré. Estoy trabajando también en otros proyectos: ahora me estoy involucrando más con el tema de la pornografía, pero me interesa hacerlo con productoras independientes y proyectos pequeños en los que pueda formar parte de la creación y no solo de la escena. Quiero hacer contenido propio y rentabilizarlo por mi cuenta. También quiero seguir escribiendo en medios de comunicación, creo que eso puede ser una herramienta muy poderosa para concienciar.

martes, 28 de julio de 2015

Torbe responde a Carmena

Seguramente ya habréis escuchado todos las declaraciones de la alcaldesa de Madrid en el Vaticano, donde pedía reflexionar sobre los motivos que llevan a "irse de putas" y manifestaba la necesidad de "concienciar" a los clientes de prostitución. No deja de resultar curioso que los planteamientos progresistas resulten coincidentes con los de la carcundia religiosa (en este tema, el "progre" Francisco mantiene la misma posición que sus predecesores Benedicto y Juan Pablo II)... y los conservadores del PP. Así, la delegada del gobierno (de quien depende la polizía nazional), Dña Soledad Dancausa ha anunciado que "multiplicará la presencia de agentes en el polígono Marconi, en Casa de Campo y en la calle Montera y multará a los clientes de las prostitutas" con el objetivo de acabar con la prostitución, para proteger a los menores (ay, los niños... las barbaridades que se cometen en su nombre). Y la mismísima portavoz del Hay-untamiento de Madriz, la asaltacapillas Rita Maestre (qué pena una chica que no sepa sonreír), ha calificado como "muy interesante" el Plan contra la Explotación Sexual de Anita "la magnífica" Botella.

De este modo, Manuela Carmena parece compartir los mismos planteamientos y soluciones respecto a la prostitución que el papa Francisco y manifiesta su intención de "eliminar" la prostitución la que califican como una "tragedia" y la "esclavitud moderna". Dejo aquí un vídeo para quien no sepa aún de lo que va el rollo:




Yo creo que sobre lo que deberíamos reflexionar es sobre las actuaciones del consistorio. En ese eufemismo de "políticas de reducción del daño" se hallan controles médicos obligatorios, que hoy por hoy son completamente ilegales. A mí no me preocupa tanto por qué alguien va de putas, lo cual no es ilegal, sino por qué las autoridades policiales se creen con derecho de extorsionar a las putas y robarles su dinero y pertenencias LO CUAL SÍ ES UN DELITO. Lo de Carmena pienso que, una de dos, o ella es inteligente y está tendiendo una cortina de humo para ocultar el problema real (lo cual es malo) o es una ignorante que no tiene ni la menor idea de lo que ocurre en el mismo centro de su ciudad y la están tomando el pelo de mala manera (y ésto sería muchísimo peor, ya que van a manipularla como les dé la gana).

Pero bueno, si la pregunta de Dña Manuela no es retórica sino que busca una contestación, le ha respondido el famoso empresario, director y actor porno Nacho Allende (más conocido como Torbe). En su día redacté una entrada exponiendo mis motivos, por si también le interesa. Pero vamos a escuchar qué es lo que cuenta el "hamijo" Torbe:




A lo largo de mi dilatada experiencia como putero he comprobado que existen muy variadas motivaciones, dependiendo tanto de la persona como de las circunstancias que esté pasando y el entorno social. Torbe, por ejemplo, es una persona que valora muchísimo la variedad, la promiscuidad. Pero también hay clientes fijos, como os puede contar cualquier prostituta, que repiten una y otra vez con la misma. Muchos lo hacemos básicamente porque resulta muy cómodo, es algo rápido, directo y sencillo. Como bien señala Torbe, llega un punto en el que estamos cansados de tonterías, de pánfilas que nos hacen perder el tiempo y sobre todo, QUE NO NOS GUSTAN. Porque eso es muy importante, no se trata de estar con "una mujer". Es de estar con una mujer que verdaderamente te guste, te sientas bien con ella y con la que exista una compenetración.

Otros se justifican en que sus parejas no les satisfacen sexualmente, en que en la prostitución encuentran a mujeres muy bellas, en que les gusta el sexo anónimo y sin compromiso, en que es más económico (tanto en tiempo como en dinero) o en que nos gusta el ambiente, el estar con estas chicas porque nos encontramos a gusto con ellas. Y me faltan muchos más motivos, que espero tratar en breve en un entrada dedicada expresamente a este tema. En fin, es que existen muchas explicaciones. Pero no creo que Carmena pueda escucharlas preguntándole al vacío o a personas que se supone, en principio, que nunca han ido de putas como un papa o activistas anti-prostitución. Si de verdad está dispuesta a escucharnos y conocer nuestras explicaciones, se lo agradezco. ¿Cuándo nos reunimos, señora Carmena?

Manuela Carmena, preguntándose por qué vamos de putas al lado de la modelo Valeria Mazza, maestra de ceremonias en el encuentro de pijos. Mire, vamos a explicarlo fácilmente: vamos de lumis porque en vez de tener que aguantar a una tarada gritona como ud podemos estar con un pivón como la señorita Mazza. ¿Ve ud la diferencia? ¿A que cualquiera lo entiende? Sé que las comparaciones pueden resultar odiosas, pero desde luego son muy ilustrativas.



Si a la señora Carmena le interesase lo más mínimo la situación de las prostitutas se reuniría con ellas en vez de con ricachonas que no tocarían a una puta ni con un palo. Si quisiese saber qué pensamos y cómo somos los puteros, hablaría con nosotros en vez de informarse por un pueril documental (que también tengo que comentar). Si no lo hace, no es porque no pueda. Es porque no quiere. Desde aquí la insto a que debatamos públicamente todo lo que quiera, en consonancia con ese espíritu abierto, democrático y progresista de la formación a la que pertenece. Pero eso no va a suceder porque no se trata de reflexionar sobre este tema ni de solucionar ningún problema sino de culpabilizarnos para encubrir una de las mayores tramas de corrupción en la ciudad que ahora gobierna.

Ni las prostitutas ni sus clientes damos problemas, vamos a lo nuestro sin meternos con nadie. Es usted, Dña Manuela, y por extensión las administraciones públicas, quienes no paran de jodernos de mala manera. ¿Por qué no reflexionamos sobre esto y concienciamos a nuestras autoridades de que deben respetar a la ciudadanía? Aquí el único problema lo dan ustedes. Como siempre.

Carmena reunida con Charo Izquierdo y Mabel Lozano. Dime con quién andas y te diré quién eres. Venga, jueza, ¿se anima a tomar un café con las putas callejeras que tanto dice querer ayudar? ¿Que no conoce ninguna? No se preocupe, yo se las presento. ¿Qué pasa, no son tan glamourosas como las progres millonarias? Pues no vea cuando abran la boca, se le va a caer el alma a los pies.

lunes, 21 de julio de 2014

La historia de Fernanda

Se habla mucho de la prostitución, pero es infrecuente que quienes lo hagan sean las propias prostitutas. Creo que ellas deberían tener un papel preponderante en el debate existente sobre esta materia, y por eso en este blog les acerco tantas historias, testimonios y relatos contados por ellas mismas. Muchas, como Fernanda (y Marien, Paula VIP, Alejandra, etc...), crecieron y fueron educadas en un ambiente muy alejado de la prostitución. La ventaja de esto es que no han perdido esa conciencia de cuando "no eran putas" y por ello pueden hacerles comprender mejor su situación y vivencias a aquellas personas ajenas a este mundo.

Cuando comencé a escribir sobre prostitución decía, como tantas otras personas vinculadas a esta realidad, "hablen con las chicas". Era lo que yo había hecho, y lo que me había ayudado a ir desprendiéndome de las equivocadas creencias que arrastraba. Pero pasaban los años y veía que las posiciones de ciertas personas no cambiaban. Y es que este ejercicio, que me resultaba sencillo, para otros se presentaba como una dificultad insalvable. Acabé dándome cuenta y aceptando la realidad: no a todo el mundo le resulta tan fácil hablar de una manera distendida y natural con las prostitutas. Es más, cuando fui investigando más y conociendo las "investigaciones" de determinados periodistas y académicos no pude sino alarmarme ante lo que me parecían enormes errores. Efectivamente, algunos sí que llegaban a tratar con prostitutas... pero lo hacían de una manera tan torpe, tan forzada, tan intrusiva y carente de todo tacto que resultaba contraproducente. De hecho, a veces más que conversaciones parecían estar sometiéndolas a un interrogatorio. Las chicas detectaban inmediatamente que no eran "de su mundo" y, por decirlo de forma que no ofenda a nadie, no respondían con total sinceridad a sus cuestiones.

Y casi peor era cuando contaban la verdad, pues para llegar a ver las cosas como ellas las ven tuvieron que pasar un largo y complejo proceso de adaptación. Eso es algo que hay que vivir, que por mucho que se explique no se puede entender si no se experimenta. Fue algo que me pasó, lo que ellas me decían con total naturalidad me parecía inconcebible. Sencillamente no estaba preparado para escucharlas. Yo no podía ACEPTAR que una prostituta estuviese contenta con su trabajo, que no encontrase una particular dificultad en acostarse con distintas personas a las que no conocía de nada, que se sintiese bien consigo mismo. En mi mente, eso NO PODÍA SUCEDER. ¿No era acaso lo que me habían enseñado desde pequeño? Así pues mi reacción inmediata era negar la evidencia y buscar alguna explicación que permitiese invalidar sus afirmaciones, como que estaban "trastornadas" o eran "irrecuperables" (que es lo que sostienen los sectores abolicionistas), más aún cuando me revelaban situaciones aún más perturbadoras como las ilegalidades cometidas por las autoridades policiales. Eso tiraba abajo mi Mundo, construido sobre pilares tan maniqueos como incuestionables.

No es lo mismo ver la prostitución desde dentro que desde fuera.  Las prostitutas y otras personas de su entorno vamos dando nuestros testimonios porque creemos que la imagen estereotipada que se tiene sobre este fenómeno cambiaría muchísimo cuando se vaya conociendo a fondo.



Por lo dicho, no puedo en realidad culpar a quienes rechazan la prostitución. SON VÍCTIMAS. Víctimas de la ignorancia, de una educación deficiente, de la socialización en la cultura de la intolerancia. No podemos pedirles sin más que hablen con las prostitutas cuando ni las respetan ni las consideran iguales. En tales condiciones es impensable. Del mismo modo que las prostitutas no les ven como gente "de los suyos", la aversión que sienten estas personas hacia las prostitutas les bloquea por completo. 

Entendiendo que si la sociedad no hacía el esfuerzo por acercarse a la prostitución entonces tendrían que ser las prostitutas quienes diesen el paso para darse a conocer, surgieron varias iniciativas por parte de estas mujeres. Por ejemplo, el año pasado hablé de la campaña "soy feliz siendo prostituta". Se trataba de hacer ver la realidad de la prostitución para combatir el rechazo que padecen. Sin embargo no consiguieron nada porque las separaciones sociales entre ellas y quienes las desprecian son abismales. No hace falta más que miren la lista de "expertos" que nos presentan los abolicionistas en sus charlas: altos cargos políticos, representantes de organizaciones internacionales, portavoces de ONGs generosamente subvencionadas... esa "gente de bien (vivir)" que Fernanda llama "parásitos". ¿Qué son para ella trabajadoras sexuales como Angélica Villón, Margarita Carreras o Herminda González? NADA. O menos que eso, mierda que se queda pegada a los zapatos. Da igual digan lo que digan, porque para ellos es "chusma" a la que no se escucha. Son personas pobres, de clase trabajadora, en su mayoría inmigrantes. No las pueden considerar como interlocutoras válidas.

Ahí reside la ventaja de mujeres como Paula VIP, Samantha Mar o Natalia Cervantes. Ya no hablamos de "putas de toda la vida", de calle, que jamás han tenido derechos ni esperanza de verlos algún día reconocidos. No, ahora son mujeres DE SU CLASE SOCIAL, que les hablan en un lenguaje que entienden. Por supuesto que no me gusta esta situación, pero si así es como están las cosas hay que reconocer la realidad. Es más, personalmente siento más simpatía y me encuentro más identificado con las chicas de la calle. Es mi gente. Pero no somos nosotros quienes gobernamos, si queremos llegar a "los que mandan" tenemos que ponerles delante a gente que consideren "aceptable". Así es como está montado el mundo en que vivimos.

La última (y única, por el momento) Ministra de Igualdad del gobierno de España, la Ilma. Dña. Bibiana Aído Almagro, en una visita a los talleres de costura de la ONG APRAMP hace varios años. Representa el paradigma de autoridad pública cuyas decisiones afectan de manera directa a quienes ejercen la prostitución en este país. Con sólo verla (y si la escuchan ya para qué contarles) ya se pueden hacer una idea de qué tipo de persona es y lo que la preocupa la suerte que corran las prostitutas.



Las prostitutas más acomodadas o "escorts", como Fernanda, nos posibilitan salvar este hándicap que tradicionalmente nos viene lastrando. He de reconocer que al ver a estas "fresas" ("pijas", en España) tan alejadas de la realidad de la calle mi primera impresión no fue particularmente positiva. Pero tras ir conociéndolas he aprendido a valorarlas, ciertamente yo glorificaba la prostitución de calle frente a la de "alto standing" porque son necesarios unos conocimientos y habilidades específicos. Sin embargo, lo mismo puede decirse al revés. Eso es lo bueno, que podemos complementarnos. Por ese mismo motivo también debemos buscar aliados entre aquellos profesionales ajenos al mundo de la prostitución, pero que gozan de reconocimiento social y proyección mediática (abogados, académicos, trabajadores sociales...) Únicamente con nuestras propias fuerzas no tenemos capacidad para influir en la clase dirigente.

Lo que nos cuenta Fernanda no es en sí nada novedoso. Sin embargo el suyo es uno de los relatos mejor redactados y más ilustrativos que conozco. Como con tantas otras historias, la motivación INICIAL comienza siendo puramente económica. Es lo que los abolicionistas llaman "situación de vulnerabilidad", y les lleva a establecer una relación de causalidad directa entre pobreza y prostitución. Desde luego no voy a negar que casi siempre hace falta un elemento que actúe como revulsivo para entrar en este Mundo. Pero lo que no podemos dejar de preguntarnos es, ¿cómo vive hoy esa decisión? ¿Se arrepiente de haberla tomado? ¿Por qué no tomó antes este camino? Y es que hay un elemento muy importante que se omite al tratar el trabajo sexual, y es que si no fuese por los MIEDOS Y PREJUICIOS existentes muchas más personas estarían puteando. 

Ella reconoce que, gracias a ser mujer ("poniendo nalgas"), ha tenido más posibilidades que de haber nacido varón (como dice el viejo refrán castellano, "quien tiene un coño, tiene un tesoro"). ¿Qué hubiese sido de su vida de llamarse Fernando? Pues lo más seguro es que tuviese que trabajar de la mañana a la noche para simplemente poder subsistir. Yo al menos considero que en nuestra sociedad las "desigualdades de género" benefician -y mucho- a las mujeres, aunque existen muchos otros factores de diferenciación social más relevantes (por ejemplo la nacionalidad, la familia, o la lealtad política). Por otra parte, relata cómo la "captación" fue llevada a cabo por una amiga (cuidado, esto en algunos países es delito) y dio el paso voluntariamente. En su trabajo como escort independiente la seguridad siempre es un asunto importante, y debe guardarse las espaldas. Vamos, como se haría en cualquier negocio. Pero en muchos países no puede contratar legalmente protección privada, con lo que se precarizan sus condiciones. Hay que entender que NO toda persona que se beneficie económicamente de una prostituta la está perjudicando, ella puede desear contratar una larga serie de servicios (transporte, fotografía y marketing, seguridad...) que considera necesarios para el ejercicio de su labor. Catalogar estas prestaciones como "explotación de la prostitución ajena" y castigarlas penalmente significa precarizar las condiciones laborales de la prostituta.

Finalmente nos hace una de las declaraciones más reveladoras que espero que algún día lleguen a asumir los críticos con el trabajo sexual. Que la prostitución puede permitir la autorrealización personal, que no todas las personas que la practican se sienten mal consigo mismas, es más, pueden sentirse muy valoradas y queridas. Y es que, como vengo diciendo, el deleite sexual no se logra a costa de otra persona sino con ella. Sexualmente hablando, uno lo pasa bien cuando su compañero/a también está disfrutando. Está en el INTERÉS PROPIO de prostitutas y clientes tratarse bien mutuamente.




Por Fernanda Siempre, Publicado en el Periódico METRO el 31 de mayo de 2007

Soy mexicana, alegre, relajada y de una familia tan normal o tan loca como muchas. Crecí al sur de la Ciudad de México, en una colonia de esas de clase media pa’ arriba. Estudié en buenos colegios y digamos que estuve rodeada de esos parásitos que se llaman a sí mismos “gente bien”. Viví una infancia agradable, durante la cual nada me hizo falta. En 2002, cuando tenía 18 años, comencé a trabajar de escort anunciándome en Internet. Una no nace profesional, pero lo puta es algo que se lleva dentro. Yo nací con esa vocación. Mi primera relación sexual fue a los catorce, con un tipo casado y que me doblaba en años (y en otras cosas). Fui su amante por un tiempo y mantuve con él las más libertinas relaciones que a esa edad podían vivirse. Pero en este país, la fortuna puede ser sólo una suave línea que separa la farsa de la realidad. A estas alturas no sé si mi papá murió porque nos quedamos en la calle o si nos quedamos en la calle porque mi papá murió, el caso es que de la noche a la mañana pasé de ser una niña consentida a indigente. De pronto me arrebataron todo lo mío y mi mamá comenzó a dar clases de inglés por unos cuantos pesos que no alcanzaban ni para pagar los gastos de la casa. Y no es que me tire de a mártir, porque de entre los muchos papeles que podré jugar en la vida, creo que ese es el que menos me queda. Simplemente son cosas que pasan; pero se siente de la fregada cambiar tan de repente el ritmo de vida.

Lo fuimos perdiendo todo poco a poco. Yo, que siempre había disfrutado tanto los obsequios de la buena vida, tuve que hacerme de un trabajo miserable. Conseguí con un cuate, previa entrega de las nalguitas, una chamba mal pagada como instructora de spin. Toda la vida he hecho ese ejercicio y estoy capacitada de sobra para conducir un grupo. Pronto tuve a mi cargo a varios grupos de viejas regordetas, muchachas anoréxicas, algunas muñequitas fresas y uno que otro maricón.

A la sesión de las 11 de la mañana venía una chica argentina. De unos treinta y pocos añitos, rubia, delgada y de grandes ojos azules. Magnífico cuerpo y bello rostro. Me cagaba verla llegar todos los días con diferentes pants (siempre de marca) y salir vestida del spin como muñeca. Tenía un porte estupendo y arrogante. Casi no hablaba con nadie. Yo estaba segura de que se trataba de una tipa fresa (digo, importadas y todo, pero donde quiera hay niñas fresas) mujercita de un marido rico que le mantenía su holgazanería. Me daban unas ganas locas de ser ella.

Después de todo y pese a lo que cualquiera supondría, la argentina resultó simpática y de repente nos hicimos amigas. Se llamaba Paty y vivía en la colonia Roma, a unas cuantas calles del spin, pero supe a qué se dedicaba sólo después de haberle contado las calamidades que estaba viviendo. Es fácil, me dijo, se gana mucha plata, sólo es cosa de tomarla con calma y podés salir de apuros. 

Me gustaría que fuésemos un poquito más amplios de miras y tratásemos de no quedarnos en las valoraciones e imágenes superficiales. Detrás de cada puta suele haber siempre una muy buena historia, como cliente he podido conocer varias de ellas y deseo compartirlas con ustedes. No se trata de morbo o de cotilleo, sino de humanizar a un colectivo que, por desconocido, ha sido históricamente muy rechazado.



Puedo decir que antes de eso la idea ni siquiera había pasado por mi cabeza. Es más, hasta puedo afirmar que me ofendí. En cualquier caso estaría mintiendo. He llegado a pensar que todas las mujeres en algún momento de la vida soñamos con la idea de tener sexo por dinero. La diferencia es que lo que para la mayoría es sólo fantasía, habemos algunas que lo llevamos a la práctica. Ganándonos, desde luego, la envidia y el rencor de aquellas que nunca se atrevieron. 

Después de todo, pensé, ya había conseguido muchas cosas a lo largo de mi vida poniendo a mis nalgas como intermediarias, siempre con magníficos resultados, pero sin duda inferiores a los que podría obtener tasándoles un arancel razonable. 

También mentiría si les digo que fue fácil. Parece sencillo, ponerle precio al cuerpo como si se tratara de etiquetar papas en el supermercado, pero siempre es difícil hacerse a la idea de que le estás poniendo un importe a tu intimidad. Estoy de acuerdo con que la virginidad, el pudor y la sexualidad están sobrevaluadas, pero siempre pesa la duda sobre hasta dónde llega lo que entregas. 

Luego vienen dos obstáculos a salvar: el miedo y el asco. Siempre se corren riesgos en la vida, pero llegar a un cuarto de hotel a buscar un hombre solo, al que nunca antes has visto, sin más protección que tu buena suerte y muchos condones, no es la mejor idea de seguridad para una muchacha medio fresa y con apenas 18 abriles encima (menos en una ciudad como ésta); y la idea de encontrar tras la puerta un hombre sucio y repugnante al cual tengas que abrirle la piernas y el alma para atenderlo, no es precisamente la imagen de una velada romántica. 

Pero cuando existe vocación, esas cosas se superan sin mayor problema. Claro, creo que como los artistas, que dicen que siempre sienten los mismos nervios antes de entrar al escenario, nosotras también, antes de tocar a la puerta regresa un poco de ese miedo y ese asco que dan la incertidumbre, pero invariablemente el temple te permite salir airosa de cada encuentro. 

Una buena puta, como Fernanda, es la que se siente cómoda con su trabajo. La que ya es "propensa natural" al puterío y se enorgullece de ello. La que hace de su "vocación" su estilo de vida.



Mi anuncio con fotografía apareció en Internet más o menos una semana después de mi charla con Paty, ella me ayudó tomando aquellas fotos. Esa tarde comencé a atender llamadas. Cuando se es propensa natural a las artes de la putería, una se hace experta de la noche a la mañana. Es como un don. Es muy sencillo. Los hombres no quieren simplemente gozar. La fantasía, la madre de todas las quimeras masculinas es, para sorpresa de cualquiera, que la mujer con quien comparten goce. Creo que es el único acto realmente generoso de su sexo. Para que un hombre disfrute realmente de una relación por la cual pagó no es suficiente que tenga el más impresionante de sus orgasmos; es necesario que esté seguro de que su pareja también lo disfrutó. 

En este oficio aprendemos a conocer los ritmos y las reacciones de nuestros clientes. Si un hombre quiere que lo hagamos sentir poderoso, se va creyendo que es dios. Si un cliente espera sentirse amado, aquí encuentra unos pechos donde guarecerse, si lo que quiere es sólo sexo, acá está esta piel que en cada centímetro se entrega con la única intención de complacer. 

A primer cliente lo atendí en el Hotel Revolución. Era mayor de treinta pero menor de treinta y cinco. Entre sus brazos, desde aquella primera vez, aprendí muchos de los secretos del oficio. Cruzar esa puerta fue el paso más difícil que he dado; dejarla abierta como un buen modo para subsistir y recrearme mejoró mi vida. Después de todo, somos un bien necesario. Somos la promesa de que todo es posible. Más que cuerpos tibios con tacones, faldas cortas y escotes, supe que me había convertido en una tregua. Ese tiempo y ese espacio donde un hombre podría abandonarse a su fantasía. Comprendí, entonces, lo que era ser y sentirse mujer, en toda la extensión de la palabra.