viernes, 16 de junio de 2017

Ariadna: "el trabajo sexual es mi trabajo"

"Cuando me dicen que no soy feminista porque estoy favoreciendo al machismo y  soy alienada por el patriarcado, me parece ridículo, cuando lo que están haciendo es privarme de mi libertad de elección"
"Hay muchísimas prostitutas como yo pero no se atreven a hablar por el estigma que les supone, por el miedo a preocupar a sus familiares y al repudio de la sociedad"
"Cuando empezamos no sabemos donde dirigirnos, solo conocemos la versión de que la prostitución es un submundo oscuro de antros llenos de mujeres explotadas que acaban en la calle drogadas. Es la desinformación que nos brinda mayormente el feminismo abolicionista y los medios de comunicación"
Ariadna, escort particular



Recientemente se ha vuelto a montar una buena debido a las declaraciones de la actriz porno Amarna Miller y por eso he creído necesario sumar otra voz más a la de todas esas prostitutas que están explicando cómo ven y viven realmente su actividad. Ciertamente existe un feminismo que podemos llamar "hegemónico" que rechaza la pornografía y la prostitución, eso resulta innegable. Lo que sucede es que si ese mismo feminismo asegura representar a las mujeres y trabajar en su favor no puede silenciar y desautorizar a aquellas que postulan un feminismo "alternativo", llamado "pro-sex". ¿O sí? De acuerdo a feministas de renombre como Lucía Etxebarría aquellas mujeres que no ven particularmente desagradable o inmoral la prostitución, que prefieren esta actividad a otras que han desempeñado o que defienden la prostitución y no la consideran una fuente de "desigualdad, opresión y violencia" son unas vendidas al patriarcado, que legitiman la cultura de la violación e incluso las acusan de representar al lobby de la prostitución, a proxenetas y tratantes.

Cuando abrí el blog (¿Hace ya ocho años? ¡Qué barbaridad!) me di cuenta de que los debates iban más allá de la prostitución, representaban diferentes formas de ver la vida: se reproducía la histórica división entre liberales y colectivistas. Y eso lo reflejé en la cabecera del blog, que por cierto no he cambiado desde entonces. Los liberales basan su conocimiento en la experiencia, no niegan que puedan existir realidades diferentes a las que han experimentado y tratan de llegar a soluciones de compromiso que sean tan inclusivas como sea posible, en base al diálogo y la negociación. Por su parte, los colectivistas subordinan la realidad a dogmas ideológicos preestablecidos, consideran que su visión unidimensional de cualquier fenómeno (porque repito, esto va más allá de la prostitución) es la única válida y, consecuentemente, desean imponer una serie de medidas que al obviar al resto de actores implicados sólo pueden implementarse de manera coactiva. O dicho de otro modo, que dentro del feminismo también hay demócratas y fachos.

Lo que os traigo hoy es una entrada del blog de una escort en la que explica de manera razonada y comprensible por qué considera la prostitución un trabajo TRAS HABERLO EXPERIMENTADO, también cuenta por qué no le resulta complicado tener sexo con diferentes personas (que no conoce y que incluso no la pueden atraer físicamente) PERO QUE ENTIENDE QUE LO QUE ELLA HACE NO ESTÁ AL ALCANCE DE TODO EL MUNDO, y finalmente PIDE RESPETO A SUS ELECCIONES PERSONALES y se lamenta de que haya quienes en vez de apoyarla lo que hagan sea cuestionarla sin hacer el menor esfuerzo por entenderla. Si yo sé de prostitución no es porque haya follado con muchas putas, sino porque me interesé por ellas y escuché qué es lo que tenían que contarme. Como dice Ariadna, con aquellas personas con quienes congenian surge una complicidad y les cuentan lo que ocultan a los demás. Aprovechen testimonios como el suyo, donde se abren y relatan aspectos íntimos que de otro modo les costaría mucho tiempo y esfuerzo obtener.



26/03/17

He tenido muchos trabajos a lo largo de mi vida, y digo muchos ya que soy una persona bastante veleta e inconformista. Mi madre me llama indignada y cabezota y aunque se lo niegue tiene razón, pero ahora que no puede leerme diré que también soy orgullosa en muchas ocasiones, además, no me gustan las obligaciones, soy indisciplinada por naturaleza y me gusta la variedad.
Mi carácter choca con la gran mayoría de trabajos ofrecidos a la mujer, hago esta diferenciación porque siempre he percibido que el trato no es el mismo: Acoso, exigencias, condiciones, sueldo, etc... Así lo he vivido en los diferentes trabajos que he desarrollado.
El trabajo que más he ejercido es la prostitución, un trabajo que me planteé como otro cualquiera, porque al igual que en los demás trabajos me sabía apta para entenderlo y desempeñarlo correctamente. Valorando si sería apta para trabajar como prostituta, pensé que me gustaba el sexo,  para mí es una terapia liberadora. Tenía larga experiencia teniendo sexo con desconocidos, no me importaba practicar sexo sin amor, no me importaba que la otra persona fuera o no atractiva y jamás me ha supuesto un conflicto moral ni indigno cobrar por ello.

Cobrar por sexo sigue siendo un tabú en nuestra sociedad, sin embargo no resulta complicado para aquellas personas que ya son promiscuas y que no resultan particularmente selectivas a la hora de escoger a sus parejas sexuales.



Yo siempre he visto a las mujeres prostitutas, incluso en las situaciones más desgraciadas, mujeres fuertes, optimistas, alegres, auténticas, mujeres sensibles, buenas compañeras pero sobretodo las he visto libres.
De adolescente yo era muy tímida e introvertida (en cierto modo aún lo soy) y las admiraba, deseaba ser como ellas y en algún momento me sorprendí  a mi misma deseando tener amigas putas.

Mi experiencia con los trabajos legales no ha sido muy buena precisamente, en la mayoría de trabajos he sentido y vivido un control excesivo, me han insinuado que debía vestir de traje, pero de traje que insinuara mis formas con pantalones, camisas y americana más bien ceñidas al cuerpo para ser azafata, comercial o trabajando de cara al público, incluso me decían que debía usar ya no solo zapatos sino zapatos de tacón,cuando los compañeros masculinos vestían con ropas más bien holgadas y zapatos planos y cómodos. Cuando he trabajado de esteticista incluso me habían llegado a sugerir como debía depilarme las cejas, que debía usar maquillaje para dar buen ejemplo a lxs clientxs.  No... Yo no quería ser partícipe de ello..

Un buen día decidí atreverme con la búsqueda de trabajo, estaba harta, asqueada y aburrida de lo que había vivido, así que empecé a buscar "Otros trabajos", quería trabajos que se escaparan de lo establecido y lo convencial.
Busqué hasta que di con uno de camarera en un club de striptease y tuve como un subidón de adrenalina, así que me presenté a la entrevista, buscaban mujeres de turno de tarde y sus condiciones de vestir elegante o sexy me parecieron bien, me ofrecieron un fijo más que aceptable más comisiones, así que llegué a casa y se lo conté emocionada a mi madre pero, como le ocurre a la mayoría, se asustó, ella que siempre había sido desinhibida y liberal actuó de manera paternal, me dijo que me obligarían psicológicamente a tener sexo con los clientes y que si no aceptaba me  echarían, o lo que es peor me forzarían contra mi voluntad.
Me supo muy mal que mi propia madre me viese con tan poca voluntad y personalidad, le dije que me ofreciesen lo que quisiesen que yo solamente iba a servir copas, que si decía que no era ¡No y punto! Que nadie podía ir contra mi voluntad. Mi madre vencida por el miedo y al verme tan decidida, me amenazó con echarme de casa si aceptaba el trabajo. Decidí no aceptar el trabajo y aprendí que no podía contarlo todo en casa, me volví más introvertida y segura de mis convicciones.

Jamás he visto a la mujer como alguien débil por lo tanto a las prostitutas tampoco. Cuando a día de hoy me vienen y me dicen que no sea prostituta, que me busque otro trabajo ya que de este modo me estoy esclavizando al hombre pienso en mi madre cuando me quitaba sin ser consciente el derecho a decir no, incluso a equivocarme... Me duele y me da pena ver tantas "madres" paternalistas que nos quieren sobreproteger de todo como si fuésemos débiles o desvalidas, es como lo de volver solas a casa de madrugada, "No regreses sola o ya vendrá tu padre a buscarte" o en algunos casos: "mejor no salgas".

Adriana denuncia el "paternalismo" con el que algunas personas y organizaciones tratan a las prostitutas. Según ella, la imagen tan negativa que se tiene de la prostitución no se corresponde con la realidad que ni ella ni sus compañeras han vivido sino que es pura propaganda de quienes desconocen la prostitución. Estoy de acuerdo sólo en parte, ya que pienso que las abolicionistas conocen muchas veces mejor la prostitución que la mayoría de las prostitutas. Ni imagináis hasta qué punto...



Así que mi creencia de que las mujeres prostitutas somos fuertes se ha reforzado con el tiempo.

A escondidas de mi familia seguí con mi búsqueda de "Otros trabajos" descubrí que hay hombres que se prostituyen, y un buen número de mujeres transexuales, he trabajado con muchas mujeres extranjeras y ninguna de ellas ha sido víctima ni explotada sexualmente . También pensé que en este trabajo debía ser perfecta, impecable, cremas, maquillaje, perfume, tacones, cejas, ropa ceñida... Si es lo normal en nuestra sociedad y en el mundo laboral ¡En la prostitución aún más! Nada más lejos de la realidad ya que no todo es como nos lo cuentan,  he descubierto que a los clientes le gustan las mujeres imperfectas, adoran las curvas  femeninas aceptan nuestros defectillos con naturalidad: granitos, celulitis, cicatrices.. Las personas que vienen a vernos pueden disfrutar de la compañía de alguien de su edad, sexual, con inquietudes, alegre... El físico acaba pasando a segundo o tercer plano, por lo tanto soy más yo, me río abiertamente, muestro mi cuerpo con sus virtudes y defectos, me río a carcajadas, bromeo con el cliente incluso suelo llegar al orgasmo antes que mi compañero.

Me ha costado entenderlo, en parte por mi inseguridad ya que hubo una época en que odiaba mi cuerpo y pensaba que con maquillaje y "disfrazada" iba a gustar más. 

Tampoco soporto trabajar para terceros, durante un tiempo que estuve trabajando para terceros como prostituta me sentí de la misma manera que me sentía trabajando para terceros en los trabajos legales, simplemente no era lo mío. Así que me independicé.
Me gustan los trabajos autónomos por eso actualmente me dedico también al quiromasaje, como prostituta puedo ser autónoma puedo pagar pero no tengo los mismos derechos que cualquier otro trabajador.

Puedo dedicarme a lo que quiera, soy una persona interesada en la ecología y pienso que sobran personas y faltan árboles, si no fuese prostituta o quiromasajista creo que haría jabones artesanos, detergentes ecológicos, libres de crueldad hacia los animales y respetuosos con el medio ambiente. Quizás abriría un restaurante vegano o una tienda de productos ecológicos y veganos o tendría mi propia tienda virtual, para eso siempre estaré a tiempo, pero a día de hoy estoy encantada con mi trabajo, me permite ser yo misma, no favorezco a ninguna empresa, ni entro en la rueda del consumismo, con sobreproducciones, derroche de materias primas, compras masivas, no tengo que forzar a comprar nada a nadie ni contribuir creando necesidades y consumidores compulsivos.

La prostitución no es un trabajo fácil, no se lo puedes contar a tu entorno con la misma facilidad que cualquier otro trabajo. Aún a día de hoy se ve mejor llegar a casa llorando porque tu jefe ha abusado de ti que decir que has decidido ser prostituta. La mujer es mejor vista cuando es víctima sexual en el trabajo a cuando toma las riendas de su sexualidad en el trabajo.

Un trabajo sexual no puede ser malo para alguien que disfrute y conozca bien su sexualidad, el trabajo sexual no puede ser malo para aquellas personas que no necesitan conocer o amar a su compañerx sexual, el trabajo sexual no puede ser malo para aquellas personas que no sienten rechazo por el físico de las personas.
Hay quien dice que mi trabajo no aporta nada a la sociedad... ¡Rápida, fácil e hipócrita manera de desmerecer y degradar al trabajo sexual y a lxs trabajadorxs! Ya que de todxs es sabido que el sexo es salud, es divertido, desestresante... Cualquier persona que pase un rato con unx trabajadorx sexual se irá mejor que cuando llegó y no nos olvidemos que también hacemos bien a personas que están realmente solas, a personas que tienen miedos y complejos, a personas con diversidad funcional...
Yo soy una persona de "espacios y distancias" pero cuando una persona viene a verme me desvivo por tocarla, siento que de algún modo la puedo ayudar,  tanto si es para un masaje como para un desahogo sexual. Siento que el masaje es bueno para la salud y creo que el sexo también lo es. En ese momento la persona que está conmigo está porque confía en mí y se pone en mis manos, me gusta comunicarme con ella, hablando, con las manos, con mi cuerpo entero o interactuar con mi sexualidad.

Para muchas personas la prostitución no tiene nada de malo: les permite ganarse la vida realizando una actividad que pueden desempeñar con mayor libertad y autonomía que otras ocupaciones, en la cual desarrollan sus destrezas personales. Pero a la vez son conscientes de que viven en una sociedad donde serán recriminadas, lo cual les afecta mucho más que el hecho en sí de follar a cambio de dinero.



Tampoco es fácil ni agradable lidiar con las personas que quieren la abolición de nuestro trabajo, pero que nos dicen que están de nuestro lado, que no tienen nada en contra de nosotras sino contra nuestros clientes "explotadores". Su mágica solución a veces es multarles para "protegernos", ya que quitando los clientes de nuestro trabajo nos hacen un bien que somos incapaces de comprender y agradecer.
Es como decir: "Mira, como tú no has escogido lo que haces y encima un explotador se beneficia de ello pero tu eres tan tonta y poca cosa que ni te enteras, así que vamos a taparte la boca y a maniatarte para que no nos digas lo contrario y seas libre gracias a tus defensorxs machistas, paternalistas y patriarcales".
Da igual que yo les diga que en los trabajos que consideran "decentes" para la mujer he sido acosada, que me pagan menos por ser mujer, que no me respetan, que mis momentos de abusos y malostratos han sido en mi vida personal y no como prostituta.
A día de hoy tal y como está nuestra sociedad y el panorama laboral me siento afortunada de tener mi trabajo, en que nadie me impone la vestimenta, como me tengo que depilar las cejas, como me tengo que maquillar ni que tipo de tacón usar. No tengo que ir vendiendo nada a nadie ni escuchar ofertas degradantes de subida de sueldo a cambio de que me "acompañe" el jefe en coche hasta mi casa.

Creo que es muy importante dar visibilidad a nuestro trabajo, muchxs cuando empezamos no sabemos donde dirigirnos, solo conocemos la versión de que la prostitución es un submundo oscuro de antros llenos de mujeres explotadas que acaban en la calle drogadas. Es la desinformación que nos brinda mayormente el feminismo abolicionista y los medios de comunicación.

Hay muchas, muchísimas prostitutas como yo pero no se atreven a hablar por el estigma que les supone, por el miedo a preocupar a sus familiares y al repudio de la sociedad, porque una víctima despierta simpatías pero la que no lo es se la condena y no aparece en las estadísticas siendo tildada de insignificante minoría y no representativa de la realidad.

Ante el estigma y discriminación que padecen, algunas prostitutas han decidido "salir del armario" y plantar cara a esa sociedad moralista que las condena. Pero ese desafío tiene consecuencias, y muy graves, como han experimentado Amarna Miller, María Riot o Montserrat Neira. Hoy por hoy vivimos en un mundo donde somos incomprendidos, en el cual todo lo que tenga que ver con la prostitución es despreciado sistemáticamente.



En el sexo aún existe la concepción que la sexualidad a satisfacer es la del hombre, por eso una mujer que viva el sexo con naturalidad y abiertamente, se sale de los límites morales habituales y que encima quiera apropiarse de su sexualidad y hacer de ello su trabajo es impensable a día de hoy. Deberíamos tener conciencia que hay muchas mujeres prostitutas en nuestro entorno, desde vecinas a conocidas hasta amigas o familiares. Casi todas se ven obligadas a tener doble vida, incluso dos trabajos.
Cuando nos conocemos, entre nosotras aparece una complicidad, alguien a quien seguramente le contarás más cosas que a tus propios allegados, alguien que te entenderá, apoyará cuando tengas algún tipo de miedo o inseguridad. Son como si aquella madre feminista, al decirle que ibas a trabajar a un bar de striptease, hubiera decidido acompañarte a la entrevista porque cree en ti,  respeta tus decisiones y decide estar a tu lado por si algún día surgen problemas sepas y sepan que no estás sola.

A lxs que quieren abolir mi trabajo les digo que cada trabajo, tiene sus peculiaridades, es comprensible que haya quien no pudiera realizar el mío o viera reparos morales al ejercicio de la prostitución, pero creo que nadie debe decirme que debo o no debo hacer con mi cuerpo, creo que se debe hacer un ejercicio de respeto y empatía a la otra persona, abrazar las diferencias y permitir que cada cual afronte su vida y su trabajo con sus pormenores como crea adecuado.

Así es como representan desde el feminismo de corte colectivista a las mujeres en prostitución: niñas grandes, que son incapaces de tomar las riendas de su vida al estar continuamente manipuladas por los proxenetas. De ahí que consideren que, aunque éstas presten su consentimiento y manifiesten haber elegido libremente la prostitución, en realidad su voluntariedad debe ser desestimada porque no tienen la capacidad para decidir de una manera "verdaderamente" libre. Esta barbaridad ha pasado de ser un mero delirio teórico a estar plasmada en la mayoría de leyes que afectan al trabajo sexual.



Por ejemplo:
Yo como vegana no entiendo como las carniceras no lloran sobre esas cantidades de trozos de animales muertos con los que trabajan a diario pero lo respeto.
Yo como ecologista no entiendo que las que trabajan en supermercados acepten tirar la comida a pocos días de caducar, pero lo respeto.
Yo siendo pro derechos humanos, no entiendo a las que aceptan trabajar en zapaterías donde se vende calzado hecho por mujeres, hombres y niñxs explotados en otros países, pero lo acepto.
Yo como feminista no entiendo como a unas mujeres se les da unos derechos y unas libertades y a otras no.
La lista es interminable...

Yo como persona con sus creencias y moralidades no coincido con el hacer de otras personas, pero las respeto.
¿Por qué yo como prostituta no merezco el respeto de lxs demás?
No, no entiendo nada de nada pero creo que debemos ir de la mano porque de este modo parece que vamos las unas contra las otras.

Otra de las prostitutas que ha confrontado abiertamente el discurso oficial es Natalia Ferrari. Como verán cuenta cosas muy parecidas a Ariadna, y es que vemos lo mismo porque es lo que hay. Las abolicionistas han construido un relato sobre la prostitución fundamentalmente basado en falsedades, aunque reitero que no es porque desconozcan este mundo.



No es que la prostitución sea inherentemente machista y patriarcal, todxs formamos parte del sistema, en cualquier trabajo encontramos machismo y la mano del patriarcado aunque algunos sean escogidos bajo el amparo del marco legal y de derechos, así que cuando me dicen que no soy feminista porque estoy favoreciendo al machismo y  soy alienada por el patriarcado, me parece ridículo,  cuando lo que están haciendo es privarme de mi libertad de elección para someterme y "reinsertarme" a una legalidad que ya discrimina a las mujeres y "viola" sus derechos día a día,  aunque a veces sea sin tocarlas pero que las viola igual o peor.

Así que quiero seguir siendo prostituta y viviendo mi vida como quiero que sea y siendo realmente quien soy.

2 comentarios:

Artem Reshetnyak dijo...

Cliente. No nos vas a creer, pero nosotros con mi novia que representamos directamente a una empresa de prostitucion (Diosas del Placer) nos damos el gusto de ofrecer en publico a las feministas, incluidas las montones de abolicionistas de trabajar de cortesanas para nuestra empresa donde les corespondera el 60% del arancel del servicio.

Sabes que nos dicen? No nos dicen nada. Silencio total. Semejante propuesta tan atrevida las deja completamente descolocadas.

Así yendo de frente, con esta sencilla propuesta en publico se termina el abolicionismo y de su falsa "superioridad moral" no queda ni rastro. Se esfuma en segundos y no vuelve mas.

Mas adelante iremos a reclutar a las cortesanas para nuestra empresa en las mismísimas facultades publicas que son bastiones del feminismo de izquierda. Eso si que sera divertido! Y así se gana el territorio y se alcanza la victoria absoluta en la Batalla Cultural.

Unknown dijo...

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