domingo, 23 de mayo de 2010

Contra las mentiras sobre la prostitución

"Habría que trabajar y desmentir una serie de tópicos, prejuicios y errores respecto a la realidad en los que a veces se fundamentan algunas posiciones. Para hacer las cosas bien o mal lo mejor es conocer la realidad tal como es: si lo quieres hacer mal, lo harás de verdad; y si lo quieres hacer bien también lo harás de verdad. Lo que no se puede hacer es alterar la interpretación de la realidad".

Ignasi Pons i Antón, sociólogo experto en prostitución



Cuando se nada contracorriente, cuando se lleva la contraria al discurso oficial, cuando se cuenta lo que todos callan, uno tiene la impresión de ser un bicho raro. Quien tiene el valor (o la temeridad) de decir lo que ve y escucha suele ser desdeñado, vilipendiado o, si llega a molestar demasiado, combatido abiertamente.

La historia está plagada de grandes personajes que cuestionaron teorías científicas, advirtieron del advenimiento de conflictos bélicos y pronosticaron crisis económicas a los que quizá los libros rindan un tardío homenaje, pero que sufrieron mucho por parte de sus coetáneos. No obstante se sentían moralmente obligados a librar esa especie de "guerra contra todos", porque sabían que tenían razón y -sobre todo- que si ellos no lo hacían NO LO HARÍA NADIE. ¿Que en quién estoy pensando? Pues por enumerar ejemplos bien conocidos podría poner a Miguel Servet (circulación de la sangre) o a Winston S. Churchill (fracaso del Appeasement). Si pongo a personajes actuales sé que me ganaré ciertas antipatías automáticas, pero no me queda otra, quienes no escuchan a estas "moscas cojoneras" tampoco creo que me presten la menor atención. Algunos de los "pirados" (que es como se refieren a ellos sus detractores) que más juego han dado en la España contemporánea son Pedro J. (autoría del 11-M), Mayor Oreja (negociación del gobierno con ETA) o Rodrigo Rato (crisis económica). Este tipo de personas no dejan a nadie indiferente, el rechazo o la adhesión a sus planteamientos son inmediatos, que es lo que supongo sucederá a quien lea este blog.

Pues bien, lo que yo vengo manteniendo en base a mi experiencia es que las ideas existentes en torno a la prostitución (vejación de la mujer, subordinación al hombre, traumas físicos y psíquicos, extensión de las ETS, control por parte de mafias, y un larguísimo etcétera) son completamente falsas, de hecho precisamente comencé a escribir este blog porque encontré a prostitutas como Montserrat Neira o investigadoras como Laura M. Agustín que defendían públicamente mi misma tesis. Me repateaba tremendamente encontrarme en los medios de comunicación y en el discurso de los políticos una descripción totalmente terrorífica de la prostitución, cuando lo que yo percibía era una realidad diametralmente opuesta. ¿Pero qué pasa? ¿Es que vivimos en Mundos diferentes? ¿Será que nos están engañando? ¿Y si es así, cual puede ser el motivo? ¿O acaso el problema lo tengo yo, y es que estoy majareta? ¿Entonces cómo puede ser que haya tantas otras personas, en contacto directo con este fenómeno, que compartan experiencias similares a la mía?

Lentamente fui contestándome a estas preguntas. No es nada fácil "desaprender" lo que crees saber para ir adecuando tus ideas a la nueva realidad. Para ello se requiere de tanta humildad como falta de dogmatismo, por eso en el encabezamiento del blog digo que las distintas concepciones de la prostitución reflejan valores y principios contrapuestos: por un lado estamos quienes adaptamos nuestras ideas a la realidad y por otra quienes niegan las evidencias empíricas, anteponiendo su marco ideológico. No puede ser de otra manera, el Mundo que se han construido se derrumbaría si no lo hiciesen.

Pero esta gente, al trasladar una imagen totalmente errónea de la prostitución, no sólo estaría desinformando sino que además provocaría un agravamiento de los problemas reales. Volvamos a los ejemplos: Zapatero al negar la crisis habría estado dando una información falseada de la realidad, con la consecuencia práctica de no tomar las medidas pertinentes para afrontarla lo que conllevaría un empeoramiento de la situación. Estos son los resultados reales que los pro-derechos denunciamos sistemáticamente, por ejemplo decimos que la política de sancionar al cliente al considerarlo cómplice de la la explotación sexual conduce a que la prostitución se vuelva más invisible y clandestina, lo que conlleva un perjuicio para quienes paradójicamente se pretendía defender, las prostitutas. Al menos esta es la postura oficial, personalmente considero que este efecto perverso no es accidental sino que se halla meticulosamente planificado. Es decir, que quienes promueven e implementan esta serie de iniciativas son plenamente conscientes de lo que están haciendo, machacar a las prostitutas, pero que como no pueden confesar abiertamente sus propósitos emplean una retórica (defensa de la dignidad de la mujer, de la infancia, lucha contra la delincuencia organizada...) que resulta mucho más aceptable. Por eso afirmo que discutir con los abolicionistas es una batalla perdida, no vamos a hacerles cambiar de idea ya que con su discurso no pretenden describir la realidad de la prostitución sino respaldar una estrategia política.

Desde que comencé este blog vengo sosteniendo que la prostitución es objeto de gravísimas difamaciones y que éstas no se deben tanto al desconocimiento como a la simple y pura MALA FE. Esto conlleva importantes consecuencias prácticas y explicaría fenómenos tales como la total divergencia entre el feminismo abolicionista y el pro-derechos o el empecinamiento que se tiene en repetir continuamente datos sobre la prostitución que se han demostrado falsos o al menos sin suficiente evidencia empírica.



Lo que sucede es que viven de ir aplaudiendo al poder y de decir lo que se espera que digan. Es un pesebre, como en Cataluña, donde tenemos por una parte a la Cataluña oficial y por otra la Cataluña real; una imagen que es la que se traslada desde la administración nacionalista y otra la que existe en la calle. Y claro, a quienes comulgan con el régimen se les mima, premia y otorga un amplísimo espacio en los medios de comunicación; pero los que le llevan la contraria son aplastados como hormigas, y tienen que luchar por salir a flote y poder hacerse escuchar. ¿Se dan cuenta de que es esto lo que sucede con la prostitución? Hay una "verdad oficial", repetida incesantemente por las instituciones políticas y buena parte de los medios, que ahoga a las escasas voces disidentes. Quien decide luchar contra ella inmediatamente carga con la pesada losa del estigma y se organiza una campaña perfectamente coordinada para desprestigiarle personalmente, como le ha sucedido a Albert Rivera (por eso mantengo mi anonimato, no por cobardía sino por sensatez). ¿Qué se ha llegado a afirmar de las chicas del Colectivo Hetaira? Que comparten los objetivos de los proxenetas e incluso que estarían siendo financiadas por ellos. Y mientras ocurre esto, las ONGs abolicionistas sí que están haciendo un gran negocio gracias a las subvenciones.

De estas asociaciones tenía ganas de hablar para llamar la atención sobre una serie de aspectos. Ellas son, supuestamente, las buenas de la película. Las que protegen a las mujeres y luchan por su bienestar. Muy bien, eso dicen, pero resulta difícilmente creíble a la luz de los hechos. Yo les pregunto, ¿Han visto, aunque sólo sea UNA VEZ, a un abolicionista denunciando los abusos institucionales como las multas que ponen a las chicas del Raval? ¿Con tantos como son alguno sacó un simple comunicado acerca de la trama de extorsión policial en Coslada? Nooo, señor. Ni uno, nunca lo harán PORQUE MI TEORÍA ES QUE LO SABEN Y ESTÁN COMPINCHADOS. Los verdaderos problemas los encubren, como sucedió en Villaverde. La mafia que operaba se dedicaba a la EXTORSIÓN, no a la TRATA, ¡pero a ellos qué más les da! Es preferible contar la requetesabida historia de las chicas a las que traen obligadas que ponerse a investigar y a destapar las mafias reales, encabezadas invariablemente por españoles, que a lo que se dedican es a cobrar a las chicas para dejarlas trabajar. A otro con ese cuento. Otra cosa que me enerva es que emplean una neolengua con términos como "mujer prostituida" que precisamente es contestada y combatida, ¡por las propias prostitutas! Si se toman la mínima molestia de contrastar la versión de la prostitución que ofrecen estas ONGs y lo que cuentan las mujeres que ejercen la prostitución en los documentales en que salen (y no digamos ya si acceden a testimonios directos) comprobarán que chocan frontalmente, y que las prostitutas dicen sentirse agredidas por lo que se dice de ellas (aunque en la mayor parte de los casos no expresan más que indiferencia, "que digan lo que quieran").

Creo que hacía mucha falta que alguien cogiese al toro por los cuernos y llamase a las cosas por su nombre. Si quienes abogamos por la normalización social de la prostitución queremos salir del ghetto mediático en el que estamos recluidos hemos de modificar la estrategia conciliadora que hemos venido manteniendo hasta ahora, dos no hacen las paces si uno no quiere. Los abolicionistas están empeñados en mantener la tradicional imagen ocurantista de la prostitución, para conseguirlo es fundamental deslegitimar o -todavía mejor- silenciar a sus protagonistas; si no nos invitan a las conferencias es porque nos consideran un peligro. Nosotros sí hablamos de ellos, e incluso les enlazamos. ¿Ellos hacen lo mismo? ¡Jamás! Lo corriente es que en sus páginas censuren nuestros comentarios. Solemos recurrir a las palabras de las principales interesadas, las prostitutas, para reforzar nuestros argumentos. ¿Qué hacen ellos? Desestimar sus voces asegurando que están amenazadas, alienadas, traumatizadas o directamente locas. A la hora de enseñar la realidad de la prostitución a la sociedad tratamos de acercarnos todo lo posible a ella, como iré mostrando en varios documentales que tengo preparados. Por su parte los abolicionistas realizan exposiciones, vídeos y campañas publicitarias que prescinden por completo del contacto directo con las prostitutas o su entorno, secuestrando sus testimonios. Son ellos los intermediarios necesarios para poder conocer el mundo de la prostitución. Supongo que todo esto cuando menos tendrá que olerle a chamusquina a cualquier persona con dos dedos de frente y un mínimo sentido crítico.

Como siempre les digo: lean, comparen y quédense con lo que más les convenza.