lunes, 30 de marzo de 2015

La historia de Mesalina

Junto con entradas más serias, con "chicha", me gusta intercalar otras un tanto más frívolas o de menor relevancia no sólo para hacer un descanso sino porque son las que -para mi sorpresa- suelen traerme más lectores. Y hoy que tengo poco tiempo nada mejor que hacer referencia a una de las más famosas meretrices de la historia, Valeria Mesalina.

Antes de contarles por completo su historia (uno de los escasos escritos del blog que no es de elaboración propia sino un corta y pega), les dejo con el episodio más notorio de su vida: su competición frente a Escila, la prostituta más famosa de Roma. El vídeo pertenece a la serie de TV 'I, Claudius'. de la BBC inglesa y en él además de mostrar la resistencia sexual de Mesalina asistimos a dos aspectos de la prostitución que quizá puedan pasar más desapercibidos. El primero es la diferencia de la actitud entre Mesalina y Escila, frente a los snobs que hablan de honor y otros valores abstractos una prostituta -tal y como yo la concibo- se centra en aspectos prácticos: en la pela, como decimos aquí. Es un contraste que también vemos entre las trabajadoras sexuales, hay algunas escorts que aparecen mucho en los medios pero que la mayoría de las prostitutas ven como unas pijas redomadas porque tienen unas vivencias y preocupaciones totalmente ajenas a su realidad. Las chicas que trabajan en esto no van a realizar una acción (ya sea acostarse con hombres, aparecer en la TV o cotizar a la SS) si no van a sacar un provecho con ello. Por otra parte, ambas dan clara muestra de un encomiable saber estar y de una inteligencia sobresaliente: son personas con grandes cualidades, brillantes, con quienes da gusto hablar. Por eso estamos con ellas, porque a diferencia de otras personas que no nos aportan nada valoramos tanto a estas mujeres que estamos dispuestos a pagar por ello. Y creo que por eso las detestan tanto las feministas, los políticos y demás autoridades... porque son personas que necesitan forzarnos a sostenerles ya que si no fuese así no daríamos ni un duro por ellos y se morirían de hambre.




Su historia (extraída de diferentes sitios de Internet) es la siguiente:

Mesalina (del 25 d.C. al 48 d.C.) ha pasado a la historia, gracias a los historiadores de su época como Tácito y Suetonio, como la Emperatriz que vivió para el sexo y por el sexo. Tuvo una vida muy corta pero intensa, llena de asesinatos, lujuria y perversión. Hija de Marco Valerio Mesala y de Dominica Lépida, eran los parientes pobres de la familia más poderosa del Imperio Romano: la gens Julia. Su madre había dilapidado la fortuna familiar y sin poder esperar a que su hija optara a ser una vestal, sólo vio una vía plausible para el futuro de su hija que era casarla con un hombre rico de Roma. El afortunado fue el Senador Tiberio Claudio César Augusto Germánico, tío de Mesalina y 36 años mayor que ella. Para Claudio, tras dos divorcios, éste sería su tercer matrimonio, y esta vez, con una mujer mucho más joven, de 16 años, y emparentada con él.

Según narra el poeta Décimo Junio Juvenal en sus Sátiras, “Tan pronto como creía que su marido estaba dormido esta prostituta imperial vestía la capa que llevaba por la noche y salía de la casa acompañada de una esclava, puesto que prefería un lecho barato a la cama real. Disimulaba su cabello negro con una peluca rubia y se dirigía al lupanar de tapicerías gastadas, donde tenía reservada una cámara". Se dice que se prostituía bajo el apodo de Licisca o Lyscisca (Mujer-loba) en el barrio de Subura o Susurra, que era considerado uno de los peores barrios de Roma, para saciar su apetito sexual y que además de trabajar en los prostíbulos no dudaba en recorrer las oscuras calles buscando a sus posibles acompañantes nocturnos. Uno de sus críticos y “cronista” de sus hechos fue Suetonio, quien dijo de ella que le gustaba el masoquismo puesto que se le hacía azotar y le gustaba que la cabalgaran rudamente, es más, para ser más explícito dijo “tasaba cada golpeo cabalgata haciéndose pagar, hasta el último sestercio, como un comisario que va tras los deudores”. Todo ello consiguió que su nombre fuera sinónimo de una mujer corrompida.

Orgullosa de su legendaria lascivia, lanzó un reto al gremio de las prostitutas de Roma: las instaba a participar en una competición, que ella organizaría en palacio, aprovechando la ausencia de Claudio, quien estaba en Britania. Dicho desafío consistía en saber quién podía atender a más hombres en un día. El certamen daría inicio por la noche, y a él asistirían muchos hombres importantes de la corte, además de otras damas a las cuales Mesalina había convencido de participar. Las prostitutas aceptaron el reto y enviaron a una representante, la prostituta más famosa de Roma, una siciliana llamada Escila (el mismo nombre del monstruo homérico que tragaba barcos enteros con sus tripulantes, en clara alusión a su capacidad sexual). Aquella noche, después de haber sido poseída por 25 hombres, Escila se rindió y Mesalina salió victoriosa pues superó la cifra al llegar al amanecer y seguir compitiendo. Según se dice, aún después de haber atendido a 70 hombres no se sentía satisfecha, llegando hasta la cifra increíble de 200 hombres, aunque se desconoce si ese número es real o una exageración inventada por los enemigos de Mesalina. Sea cual sea el cómputo final, parece que su voracidad sexual quedó fuera de toda duda, de hecho cuando Mesalina pidió a Escila que regresara, ésta se retiró diciendo: «Esta infeliz tiene las entrañas de acero». Así pasó de ser la primera mujer de Roma a ser considerada la primera meretriz. El número de sus amantes es desconocido, ya que, nunca tuvo reparo en tener relaciones sexuales con conocidos o desconocidos sin importarle su condición social o económica.

Su historia alcanzó tanta notoriedad que fue llevada en repetidas ocasiones a la gran pantalla. Si desean verla les dejo el enlace a Messalina del año 1960, protagonizada por Belinda Lee y dirigida por Vittorio Cottafavi.