sábado, 17 de abril de 2010

Caso Gürtel: los ladrones van a la "oficina"

El caso Gürtel se ha convertido en una histórica trama de corrupción que además está sirviendo para visibilizar el uso (y abuso) que hacen muchos políticos de la prostitución. Hace varios meses ya hablé sobre Correa, sin embargo con el levantamiento de todo el sumario (los 35 mil folios que faltaban) estamos teniendo acceso a nueva y jugosa información.

En la red podréis encontrar variadas y profundas reflexiones sobre este tema, pero (creo que) sólo un servidor va a realizar un análisis en clave de putero. Mucha gente se pregunta cómo somos o qué pensamos, para explicarlo no hay nada mejor que referirse a casos prácticos como el que nos ocupa. Primero les dejo con la información y a continuación paso a comentarla:

Esther Mucientes, El Mundo - 12/04/2010



Madrid.- 'Don Vito' no tenía remilgos al usar el sexo como arma para conseguir sus objetivos. El sumario desvela cómo pagaba chicas a los políticos.

Como si de una película de mafiosos se tratara, el caso 'Gürtel' no sólo está dejando al descubierto una trama de corrupción sin precedentes en España, con pagos ilegales y regalos a políticos, sino también una red de pagos en especies, como por ejemplo las prostitutas y orgías que 'Don Vito', llámese Francisco Correa, contrató para altos cargos públicos, constructores, empresarios y cualquiera que pudiera beneficiar a la red.

Tal y como se desprende de las conversaciones recogidas en sumario desvelado la semana pasada, Correa ofrecía "servicio de chicas" a políticos madrileños como los ex concejales del Ayuntamiento de Majadahonda José Luis Peñas y Juan José Moreno, con el fin de afianzar sus relaciones personales y empresariales con ellos.

'Don Vito' utilizaba orgías con prostitutas para cerrar contratos o conseguir contactos.
Así se desprende, por ejemplo, de una de las conversaciones grabadas por Peñas, imputado en el caso, en la que Correa comenta su participación en una fiesta organizada en el chalé del alcalde de La Nucia (Alicante) -conocido como 'El Choco'-, Bernabé Cano, en la que había "cinco tías impresionantes".

"Bernabé nos dijo que nos iba a montar una de puta madre con tías en su pueblo. Fuimos a cenar y cuando me quise dar cuenta había cinco tías impresionantes", contó el cabecilla de la trama a sus 'compinches' en un encuentro en el hotel Fénix.

Al parecer, las mujeres que estuvieron presentes en esa fiesta eran de Europa del Este y entre ellas, según el lenguaje de Correa, se encontraba una joven de "25 añitos, muy discreta, educada, calladita". En la misma orgía, 'Don Vito, también reconoce la presencia de Jacobo Gordon, otro de los imputados: "se llevó una tía guapísima a la habitación. Todos los demás estaban allí en pelotas, cada uno con una tía".

En otra reunión celebrada el 26 de marzo de 2007 entre Correa, Peñas, Juanjo Moreno, y los también imputados, Pedro Fuster e Isabel Jordán, administradora de dos de las empresas de la trama, los cuatro implicados hablan de cómo habrían pagado a un periodista en la localidad madrileña de Pozuelo de Alarcón para que hiciese fotos a algún funcionario "en compañía femenina" para posteriormente hacerle chantaje.

'La Cleopatra esa'

El manejo que se daba Correa de este tipo de servicios también se ve reflejado en una conversación telefónica con Álvaro Pérez, 'El Bigotes', del 23 de octubre de 2008:

Correa: Que.., fundido habrás llegado ¿no?

Álvaro: ¿Eh?

C: Fundido

A: Si, totalmente fundido, claro.., me he acostado a las cinco y media de la mañana, (no se entiende), algo..

C: ¿Qué tal era.., la jaca?

A: Bien, tío, bien, divertidísima, muy divertida, mucho, mucho, mucho.., la Cleopatra esa, divertidísima, divertidísima, macho, y además...., no ha mirado el reloj una sola vez, macho, na.., muy divertida, osea que...., ¿qué tal la reunión?

C: Pues no.., hemos quedado esta tarde

A. Ah, vale.., vale, vale

C: Hemos quedado esta tarde, tenemos una a las seis y media y otra a las ocho y media

A: Vale, tío,..., bueno, nada, yo tengo una reunión ahora con Ricardo, con David SERRA y con todo el mundo para...., los otros asuntos que tengo, y me acaba de llamar Bernabé CANO, hace un momento, para hacer la Gala del Deporte, de..., la Diputación de Alicante, que tiene un presupuesto de 150.000 Euros

C: Que bien, tio.., de puta madre..

Los centros de operaciones

Como buen padrino, 'Don Vito' tenía sus centros de operaciones. Uno, el hotel Fénix, donde decidía, recibía y entregaba el dinero de la corrupción y otro, el club Pigmalión. El 9 de enero de 2009, Correa y 'El Bigotes' hablan, según se desprende del sumario, de las chicas de "la ofi", que la Policía identifica como un club llamado 'Pigmalión', al que el líder de la trama quería llevar a cenar a Luis Cobos para cerrar un "trato" sobre la organización de los Premios Grammy.

'El Bigotes', cuenta a Francisco Correa que ayer estuvo en la 'ofi' con su chica. 'Don Vito' responde altanero: "¿Cuál de ellas?". "Tío, dice que está enamorada de mí, ¿tú te lo crees?", comenta Correa a su colaborador, en alusión a una de las chicas. "Ella dice que estando tú no se va con nadie (cliente), por respeto a mí", abunda 'Don Vito'. Al parecer, esa misma noche, 'don Vito' y 'El Bigotes' quedaron para volver a la 'ofi'.

Pero, además, su relación con 'las chicas de la ofi' también era un claro ejemplo de cómo Correa se mostraba siempre como el patrón de un gran barco, en el que lo controlaba todo y en donde no había más ley que la suya. Según describe Jordán en una de las conversaciones recogidas en el sumario, el cabecilla "les pone casa y les da dinero en millones" a algunas de ellas.

El 'cerebro' de Gürtel no se esconde ante sus compinches y en otra de las grabaciones habla sobre una de las mujeres a la que conoció en una de esas reuniones-orgía, a la que le ofreció un billete para ir a ver a sus padres que vivían fuera de España. "El problema es luego para entrar en España por el tema de los papeles", dijo Correa, que encontró en el ex viceconsejero de Inmigración de la Comunidad de Madrid, Carlos Clemente, la manera de sortear sus obstáculos. Las transcripciones señalan que Correa habló con Clemente, quien le dijo que le solucionaría el asunto "sin problemas".

Clemente ha negado la existencia de esa conversación, aunque sea como fuere el sumario sí que deja claro cómo Correa no tenía problemas en utilizar todas las armas para sus fines, incluyendo las armas de mujer.

Todos los medios han realizado una amplia cobertura de esta trama de corrupción, sin embargo los de tendencia "progre" se han ensañado particularmente aireando conversaciones personales como éstas. Puede apreciarse que lo que se persigue no es tanto informar como hallar nuevos argumentos para seguir descalificando a la odiada "derechona".



La prostitución es un fenómeno tan diverso como los puteros que recurrimos a ella. Sería muy complicado realizar una clasificación de la misma pues existen gran número de variables, no obstante si nos fijamos únicamente en el precio del servicio (uno de los indicadores quizá más llamativos) podemos distinguir varios "estratos" de prostitución. Siempre he dicho que el precio no significa nada: no garantiza un buen servicio, ni mujeres más bonitas ni por supuesto que lo pases mejor. En mi opinión sólo sirve para discriminar clientes, unas tarifas bajas atraerán a una clientela de lo más variada mientras que unos altos honorarios restringirán el "público" disponible. Correa y compañía vestían de marca, conducían coches caros, acudían a lugares exclusivos y, por consiguiente, eran clientes de una prostitución de "alto caché". Igual que hay ropa o bares "de pijos" también hay chicas para ellos.

Quienes me habéis venido leyendo sabéis que lo que me más me agrada de la prostitución es la subversión del modelo de sexualidad normalizado. El sexo de pago no sólo se caracteriza por el intercambio económico, sino por otros aspectos que suelen obviarse como por ejemplo la PROMISCUIDAD. A diferencia de las relaciones de pareja tradicionales donde se supone que debe existir fidelidad sexual, en este tipo de sexualidad prostitucional las relaciones son abiertas y no exclusivas, lo cual conlleva superar varios hándicaps que lastran al modelo anterior (celos, mentiras, apariencias...). Concibo la prostitución como uno de los diferentes caminos para la emancipación sexual, por lo que no me vale cuando en su seno se reproduce el esquema sexual tradicional como sucedía en el caso del "Bigotes". Para mí el respeto no consiste en acostarte con más o menos personas, sino en aceptar a tu compañero/a como es, intentar comprenderle/a y no interferir en su proyecto de vida. Yo no me lo paso mal, no sufro porque las chicas con las que me acuesto estén con uno y con otro. Muy al contrario, como deseo lo mejor para ellas me alegro cuando tienen muchos clientes y hago todo lo posible por llevarlas más.

Quiero llamar la atención sobre la "jerga" que emplean. Debido a la mala prensa que tenemos, en ocasiones los puteros desarrollamos un lenguaje alternativo que nos permita comunicarnos entre nosotros frente a terceros. No puedo realizar un compendio del mismo por no hallarse sistematizado, cada grupo emplea el suyo propio, como por ejemplo lo de llamar "la oficina" a su puticlub favorito, el Pigmalión. Así es como varios puteros nos referimos a la Montera, la llamamos "la oficina" así como "Wall Street". Son apelativos que ponemos con cariño, así al club "Big Ben" lo denominábamos "el bingo". Pero no nos limitamos al nombre de los locales, por ejemplo en vez de "ir de putas" decíamos "ir de cañas". Evidentemente cualquiera no familiarizado con estas claves no encontraría nada raro que se hablase del trabajo, de echarse unos cartones o unas cervezas.

Para acabar quiero señalar algo que es de sentido común, pero que al ser este el menos común de los sentidos quizás pueda pasarse por alto. Lo que hace despreciables a Correa y compañía es la amplia red de corrupción y sobornos que montaron, me da igual que las prebendas sean en forma de trajes, viajes, servicios sexuales, pisos, cargos políticos, metálico o subvenciones a empresas de familiares. Parece como si el hecho de contratar prostitutas añadiese un plus de ruindad a sus acciones, se trata de hacer leña del árbol caído vinculando a los pertencientes a la trama a todo aquello despreciable socialmente. Hay que ser justos e imparciales, denunciar la existencia de todo un metasistema de corrupción inserto en la estructura de los partidos políticos españoles y el indisimulado empleo que está haciendo de este escándalo el PSOE en su propio provecho. ¿Por qué no tiene la misma relevancia el piso del hijo de Bono, las subvenciones a MATSA o el caso del bar Faisán? ¿Por qué Leire "Mamajín" se olvida de que el, todavía hasta la fecha, peor escándalo de corrupción y financiación ilegal (Filesa) fue realizado por sus compañeros de partido? ¿Por qué siempre se maximizan los escándalos de la derecha mientras que los de la izquierda tienden a ser ocultados o incluso justificados?

27 comentarios:

Asturiano dijo...

"En la red podréis encontrar variadas y profundas reflexiones sobre este tema, pero (creo que) sólo un servidor va a realizar un análisis en clave de putero."

-Hola. Con ánimo constructivo:

A mí personalmente no me parece acertado que
permanentemente te reafirmes ante nosotrxs en la identidad social de 'putero'. Pienso que obrar así es un error, ya que a la larga puedes llegar a creerte dicha dicha identidad con todas las connotaciones negativas que la misma pueda tener.

Asturiano dijo...

"Para mí el respeto no consiste en acostarte con más o menos personas, sino en aceptar a tu compañero/a como es, intentar comprenderle/a y no interferir en su proyecto de vida. Yo no me lo paso mal, no sufro porque las chicas con las que me acuesto estén con uno y con otro. Muy al contrario, como deseo lo mejor para ellas me alegro cuando tienen muchos clientes y hago todo lo posible por llevarlas más."

Quería preguntarte si tú a las mujeres oferentes a las que sueles acudir, antes de aceptar un pase con ellas les preguntas si en ese momento a ellas les apetenece realizar sexo con un hombre y/o realizar sexo contigo...
Supongo que me responderás que no, que no osas preguntarles tal cosa, ya que para ellas esa relación significa un trabajo y por tanto tal pregunta estaría de más.

Pues bueno, en mi opinión, si obras así, resulta, sin embargo, algo incierto esto que dices asumir:

"Muy al contrario, como deseo lo mejor para ellas..."

-Creo que "lo mejor para ellas" no es lo que tú decidas que es lo mejor, sino lo que ellas consideran como mejor. Y por eso imagino, que en una proporción significativa de esas relaciones de prostitución que puedas mantener con ellas, "lo mejor" para ellas en relación a tí posiblemente sería que les regalaras el dinero correspondiente a la tarifa que ellas te pidan. Pienso que, en términos generales, habrá muchas veces en que ellas preferirían obtener ese dinero sin necesidad de tener sexo contigo (o con cualquier otro hombre).
No sé si te has planteado cosas de este estilo.
Un saludo.

M.N. (Marien) dijo...

", antes de aceptar un pase con ellas les preguntas si en ese momento a ellas les apetenece realizar sexo con un hombre y/o realizar sexo contigo... "

A esto te contesto yo.
Te puedo asegurar que cuando no tenemos ganas de sexo nos quedamos trnauqilitas en casa, y rechazamos a los hombres que no nos gusta.

¿porqué te crees que en los clubs, locales, etc hay abusos y ponen multas cuando las chicas no van?
Porque sólo trabajamos cuando realmente tenemos ganas y estamos predispuestas, como mínimo a que no nos resulte desagradable la relación.
Por otro lado si que hay clientes que preguntan si "te apetece estar conmigo"

(¿sabes cuántas veces las personas mantienen relaciones sexuales fuera del contexto de la prostitución sin que a uno de los dos le apetezca en ese momento?)
Ya te he comentado que salvo por la forma de acceder en prostitución la relación cliente-prostituta (la que acontece, la real, no la teórica) no se diferencia de las relaciones que se dan en cualquier otro contexto

M.N. (Marien) dijo...

¿Por qué siempre se maximizan los escándalos de la derecha mientras que los de la izquierda tienden a ser ocultados o incluso justificados?

Este comentario me hace mucha gracia. ¿recuerdas porqué el Aznar ganó las elecciones por mayoría absoluta? Por todos los escandálos del PSOE de Felipe González.. la memoria...

Marta dijo...

Es que igual la pregunta está "mal" planteada. Quiero decir, que si la trabajadora sexual está trabajando, pues parece lógico que con cierta frecuencia (por muchos de sus testimonios), muchas mujeres (si es ts femenino) mantengan relaciones sexuales con personas que en su vida personal probablemente no elegirían como compañeros eróticos, ¿no?; aunque sí como clientes. Así que, igual lo que debería preguntar el cliente es si le apetece trabajar con él, pero obviamente no lo va a hacer, ni la trabajadora respondería en esos términos por razones obvias. Situación propia de muchos trabajos, habiendo a quien le (dis)guste más o menos su curro, pero generalmente, acostumbrándose a él y relativizando los aspectos desagradables, como decía L. Agustín. También habrá a quienes les guste su trabajo, no sé cuántxs serán, eso sí. Y cada unx que lo valore como quiera.

Otras veces, si le gusta el cliente y la trabajadora quiere, pues se romperá la rutina y se lo pasará bien. Dependerá de muchas cosas,supongo, y habrá también quien tenga más o menos facilidades. Por eso a mí sí me parece muy importante el pago como forma de acceder a servicios sexuales, que define el paso al sexo mercantilizado. Aunque entre medio, o entre dos extremos, como sugiere Montse, habrá situaciones ambiguas y no tan claras de un lado y de otro.

En relaciones no profesionales, pues sí habrá situaciones en que a uno de los dos no le apetezca mantener relaciones y las tenga. Pero el contexto que da significado a esas situaciones puede ser muy diferente . Desde luego, si realmente a unx no le apetece, y accede como si estuviera trabajando o por obligación, y está con una persona que no le atrae en ningún sentido o por la que no siente absolutamente nada y encima no va a ganar dinero, es bastante triste. O igual sí va a ganar dinero, o a mantener un status o lo que sea...pero entonces serían otras formas de prostitución donde el contrato no es tan explícito, ¿no? Nu sé...

M.N. (Marien) dijo...

Desde luego, si realmente a unx no le apetece, y accede como si estuviera trabajando o por obligación, y está con una persona que no le atrae en ningún sentido o por la que no siente absolutamente nada y encima no va a ganar dinero, es bastante triste..

La cuestión es que la gente tiene relaciones sexuales afectivas, por muchos motivos, tanto hombres y mujeres. Y obedece a motivos totalmente irracionales. Las personas se encuentran en contextos x, surge la posibilidad de mantener la relación sexual y lo hacen sin pensar si realmente les apetece o no y mucho menos si esa persona les gusta o no, porque apenas hecen unos minutos ni se conocían. Luego viene, el madre mía que he hecho, pero en el momento no se piensa. Los ejemplos clarísimos que pongo y que yo conozco personalmente porque así me lo han contado y así lo he observado.
Hombres y mujeres que se conocen en congresos, viajes, etc (cena y copa y tatachin...(casi siempre bajo los efectos del alcohol) Las fiesta universitarias más de los mismo, las noches de disco, las vacaciones de verano, las guardias en los hospitales y otros centros... ¿os habéis enterado de las fiesta de Saluo en Semana Santa...que levanto polémica... Y en los entornos de pareja estable se accede, para que no piense que no le quiero, para que no piense que soy una estrecha, etc, (por eso se fingen tanto los orgasmos , algo que al menos si que se reconoce)
Pues a eso me refiero que aquí estamos criticando las relaciones sexuales en prostitución,por en teoría ser "nocivas" cuando la realidad muestra como la gente tienen relaciones sexuales totalmente irracionales en todos los contextos.

Asturiano dijo...

Bueno, os respondo un poco a las dos (M.N. y Marta):

No estoy nada de acuerdo con el comentario que introduces M.N.; pienso sinceramente que esta interpretación viene poco a cuento aquí. Como ha ocurrido en alguna ocasión anterior, aquí vuelves a introducir un punto de vista o un enfoque que podríamos decir que es el de la 'trabajadora sexual', pero no el de la mujer que se relaciona sexualmente en un momento concreto con un varón porque a) por un lado desea sexo o sexo-afecto con ese varón en concreto, y b)porque en en ese momento determinado tiene ganas de realizar sexo con alguien (con ese varón en particular).
Además, mi comentario iba dirigido al comprador de 'servicios sexuales', al 'demandante de prostitución', en este caso Cliente X, y en consecuencia mi planteamiento hay que entenderlo en el siguiente sentido: la mayoría de los hombres que tienen experiencia como usuarios o clientes con la prostitución, saben a ciencia cierta o son conscientes de que en una porción significativa (posiblemente la mayoría) de las relaciones de prostitución que demandan a las mujeres oferentes (o a una mujer oferente), esas mujeres o no los desean a ellos como pareja sexual (como la que podría ocurrir sin mediar un pago), o en la mayoría de los momentos en los que ellos las requieren a ellas para tener sexo, esas mujeres no desean tener sexo con nadie, y si lo hacen es porque ello significa para ellas un trabajo y un medio de obtener ingresos. Esto es lo que estoy diciendo, y en base a estas dos premisas lo que yo le he planteado a Cliente X es una cuestión ética [que creo va más allá de una ética del trabajo capitalista], a saber:

que "lo mejor para ellas", para las mujeres oferentes en medio abierto que él conoce en mi opinión, séría el encontrarse con bastantes hombres clientes que les regalaran las cantidades correspondientes a la tarifa, o al menos, el que no les solicitaran sexo a cambio de esos dineros. Estas actitudes y acciones a mi juicio serían aún más éticas (y por tanto "mejor para ellas" y también para ellos), que el acto de demandarles relaciones sexuales a cambio de un pago a esas mujeres, presuponiendo que en un número muy significativo de esos pases que tiene lugar ni le desean sexualmente a uno ni tampoco (seguramente) desean tener sexo con alguien en el momento que son requeridas por esos clientes: ellas, en tanto que mujeres (con deseo erótico y libres) no quieren en el fondo tener que realizar relaciones sexuales cuando alguien que se lo pida, sino que preferirían tener sexo con alguien que les agrade sólo en aquellos momentos en que ellas lo desearan; y desde luego esos momentos de su preferencia presumiblemente no son varias veces en el día (dentro de un horario) a las horas en que diferentes hombres que son sus clientes les requieren para una relación. Hombres que,además, -en su mayoría- no son deseados por ellas para una relación íntima.

Esto es lo que ocurre en la mayoría de las relaciones que ocurren en nuestra sociedad en las diferentes tipologías de prostitución. Esto es la normalidad con todos los matices que queramos añadirle, no plantear así las cosas es falsear la realidad. Pienso que cualquiera que haya conocido de cerca este mundillo durante unos años, sabe que un planteamiento como este que hago está bien ceñido a la realidad, aunque se trate de un planteamiento ético (y la ética como sabemos tiene aspiraciones de universalidad, recordemoslo). Y por tanto no pienso -como dice Marta- que la pregunta esté mal planteada.

Espero que ahora se me haya entendido mejor. Y Y me hubiese gustado que Cliente X hubiera sido el primero en responder a este planteamiento crítico.
Un saludo.

Asturiano dijo...

M.N. escribe:

"La cuestión es que la gente tiene relaciones sexuales afectivas, por muchos motivos, tanto hombres y mujeres. Y obedece a motivos totalmente irracionales. Las personas se encuentran en contextos x, surge la posibilidad de mantener la relación sexual y lo hacen sin pensar si realmente les apetece o no y mucho menos si esa persona les gusta o no, porque apenas hecen unos minutos ni se conocían."

Bueno, leyendo cosas así, a veces pienso que tú y yo vivimos en sociedades muy diferentes.
No niego que una proporción de los encuentros sexuales entre hombres y mujeres que ocurren fuera del contexto de la prostitución en nuestra sociedad puedan obedecer a 'motivos algo irracionales' [aunque yo no creo que sean "totalmente irracionales"], pero lo que sí quiero pensar es que a medida que los hombres y mujeres de nuestra sociedad van ganando en madurez, conocimientos y en experiencia con la vida, ese clase de relaciones interpersonales de índole sexual o sexoafectiva disminuyen de un modo drástico, entre otras cosas por causas que tienen que ver con que las personas son cada vez más responsables, miden más sus actos y conductas hacia los demás, posiblemente son más selectivas a la hora de elegir a alguien como pareja sexual, están más desencantadas de todo lo referido al sexo con lxs otrxs, etc.

-Es que esto que dices posiblemente sea aplicado a chicos y chicas jóvenes o adolescentes con una determinada mentalidad o idiosincrasia, pero para nada a la generalidad de la población. Por tanto exponer un argumento como este pretendiendo hacer pasar esa realidad como la normalidad, me parece algo fuera de lugar aquí.

Cliente X dijo...

Vamos a ver, que menudas joyitas habéis dejado aquí... de politólogo a politóloga, te voy a tener que dar una colleja, Marien. El chemita ganó la mayoría absoluta cuando la derecha PUDO DEMOSTRAR de lo que era capaz, en el 2000 los españoles respaldaron (por entonces yo todavía no tenía edad para votar) la extraordinaria gestión económica de la derecha. Pero cuando llegó al poder, en el 96 y tras ¡CATORCE! años de ininterrumpidos gobiernos socialistas apenas ganó por la mínima, le sacó UN PUNTO de ventaja al PSOE. De hecho recordarás la inestable y peligrosa relación que tuvo que mantener al pactar con todos los nazionalistas: CiU, PNV y CC; que supieron vender bien caro su apoyo.

Ten en cuenta que el votante de derechas es más crítico y se muestra mucho menos tolerante con los escándalos de corrupción, mientras que el de izquierdas suele cerrar los ojos cuando afectan a los propios. Es la doble vara, el de derechas considera mala la corrupción per se; mientras el de izquierdas se interesa por el rédito electoral que puede sacar, por el uso partidista que pueda tener al desgastar al rival. Este hecho es el que explica la gran fidelidad del votante de izquierdas y la volatilidad del electorado de derechas.

En lo que cuentas respecto a la prostitución concuerdo completamente, menos mal que hay alguien que dice lo mismo porque empezaba a creer que me estaba volviendo tarumba, siempre llevando la contraria a todos, yo sólo contra el Mundo. Las relaciones sexuales fuera del contexto prostitucional pueden ser incluso más egoístas, más falsas y menos placenteras; el factor clave no es el pago sino las PERSONAS. Es verdad que hay algunas que se bloquean y se niegan a sí mismas la posibilidad de disfrutar por el hecho de producirse un intercambio económico, pero por lo general van abriendo la mente con tiempo y perseverancia.

Vuelta a lo de siempre, asturiano. La de veces que he escrito aquí que no podemos dejar que los abolicionistas ganen la batalla ideológica, ellos pretenden mantener y aumentar esas "connotaciones negativas", si nosotros las asumimos entonces ELLOS GANAN. Hay que rebelarse, como dijo Marien en ese reciente post de "todas putas", es necesario subvertir ese significado negativo y por ello me apropio conscientemente del término. No reneguemos de lo que somos, defendámonos. ¿Recuerdas esa entrada que escribí sobre el movimiento LGTB, "de la verüenza al orgullo"? Dale un repaso, si los "maricas", "sarasas" o "bujarrones" se hubiesen intimidado por las sanciones sociales (y en aquel tiempo incluso penales) que recibían hoy no habrían conquistado el alto grado de aceptación que tienen.

Mira, yo las escucho y ellas no me dicen "dame dinero" (bueno, si hacen lo de pedir calderilla a veces, cosa que nunca se debe hacer porque entonces te pierden el respeto) sino "vamos a subir", "vamos a follar", "hoy no hay nada"... es decir, no quieren mi compasión, sino TRABAJO como apunta Marta. Y yo, si puedo, se lo doy de mil amores. No son unas mantenidas, sino unas currantas con suficiente amor propio como para no aceptar limosnas de nadie.

Y por cierto, te informo que los clientes sí nos interesamos por ellas y por saber cuando las apetece o qué cositas quieren que las hagamos. Tengo una amiguita que la gusta tener conmigo el primer polvo del día, temprano por la mañana porque es cuando tiene más ganas. ¡Y vaya si tiene! O creo que ya he relatado el caso de una chica que era ella la que me llamaba a mí cuando quería que fuese a verla. Lógico, por una parte sabía que iba a ganar dinero, pero por otra también quería verme y estar conmigo o de lo contrario, como nuevamente apunta Marien, no lo haría pues lo que las sobra son clientes.

Cliente X dijo...

Pues siento no haber sido el primero en responder, asturiano, pero sabes que siempre lo hago. Tarde o temprano.

Mira, la motivación final de tener sexo no es para ellas el placer físico sino obtener una retribución económica, lo cual me parece completamente legítimo. Es tan (o tan poco) ético como obtener cualquier otro servicio a cambio de una contraprestación económica. Sin embargo, como apunta Marien, no hallan un desagrado especial a la hora de realizar su actividad porque no todo el mundo mantiene la misma visión del sexo. Otro de los grandes favores que hace la prostitución a la liberación sexual es la DESACRALIZACIÓN DE LA SEXUALIDAD, al entenderla como otro aspecto de la vida sin mayor trascendencia.

Además, por esta misma razón de que no se espera que en principio ellas vayan a disfrutar, resulta particularmente placentero cuando lo hacen. Y al contrario de lo que sucede frecuentemente en parejas tradicionales, no tienen la menor necesidad de fingir nada.

Por último, no sé que manía tienes con insistir en eso de que las regalemos el dinero. ¿A quién le cae la pasta del cielo? Bueno, al hijo de Bono y a cuatro escogidos más, pero la vida no funciona así. En primer lugar eso se puede entender como una ofensa, como minusvalorarlas; en segundo se las estropea, Marien coincide conmigo en que uno de los peores aspectos de la prostitución es que muchas chicas al tener tanto dinero y tan rápido se vuelven unas manirrotas; y en tercero si quieres siempre puedes requerir sus servicios más afectivos que sexuales: hay clientes que las pagan para ir a cenar, para charlar, para irse unos días a la playa... hay mujeres con las que me llevo muy bien pero nunca me he atendido, y si las va mal sí he llegado a comprarlas un paquete de tabaco, a dejarlas que me "roben" cinco euros o incluso a decirlas que venga, que nos íbamos a tomar un café y yo soltaba diez euros porque la calle estaba vacía y el día muy malo. Eso puede ser un complemento, un PREMIO o una ayuda a una persona que continuamente te ha tratado bien y a la que deseas mostrar tu gratitud, pero veo absurdo comportarse de esa manera sistemáticamente.

M.N. (Marien) dijo...

Asturiano, ( de buen rollito)
Lo cierto es que yo vivo en una gran ciudad. Donde la gente, tras el anonimato se relaja más. En los ciudades más pequeñas la gente se guarda muy mucho de las apariencias.
Y quieras o no tienes que reconocer que las torías y lo que sería lo ideal es una cosa y luego como actúa la gente en su día a día es otra. Dices que el comportamiento que describo será de adolescentes. No es de adolescentes universitarios y de personas cuarentonas y cincuentonas...
¿has estado en agosto en Ibiza? ¿en Benidorn?
¿Sabes lo que se cuece en las cenas y después de estas en los Congresos?
¿sabes lo que pasa entre compañeros de trabajo en muchas empresas? ¿sabes que en los almacenes y los lavabos de algunas de las empresas en las que trabajé fuí testigo ocular de estos rollitos? ¿Sabes que hay discotecas dónde por la tarde a partir de las 20h. cuando la gente adulta sale de trabajar y antes de irse a casa van a ver si pillan, tanto hombres como mujeres cuarentones y casados-.

Intenta ir un poco más allá de tus prejuicios. Para que sepas a lo que me refiero:

Los prejuicios nos ayudan a desenvolvernos en el mundo, de acuerdo, son esenciales para nuestra supervivencia, pero tienen también efectos secundarios indeseables, y es que actúan como una especie de filtro que influye sobre la forma como percibimos la realidad: afectan a nuestra interpretación del comportamiento de los otros e incluso tienen el poder de generar predicciones de nuestras creencias estereotipadas. Además de intolerante, nuestro cerebro es un mal estadista: en él no funciona que cien veces pase X y sólo dos, Y; porque se queda con Y. Tampoco lleva nada bien eso de que lo contradigan, de que aparezca una evidencia que refute sus afirmaciones, por lo que utiliza una serie de trucos y recursos para desestimar aquellas pruebas que van en contra de sus creencias. “Eso puede condenarnos a estar eternamente con prejuicios y con una perspectiva dañina de nuestros compañeros”

Ya sé que a veces cuesta aceptar que la realidad no es como nos gustaría, pero es lo que hay y respecto al comportamiento sexual la gente tiene un comportamiento de lo más irracional e impuslsivo, pese a las apariencias. Y si quieres datos más concretos. En Catalunya, según el Consejo de Colegios de Farmacéuticos de Catalunya se están dispensando mas de 300 píldoras postcoitales cada día. (es un ejemplo a bote pronto de la irracionalidad)
Espro haberme explicado bien

M.N. (Marien) dijo...

Cliente acepto la colleja, me refería a cuando ganó al PSOE por primera vez y efectivamente no fue por mayoría..

Cliente X dijo...

Como veo que era sólo un despiste te cambio la colleja por un besito, como ves yo no afirmo nada gratuitamente.

Además González se regocijó y dijo que sólo le había faltado una semana de campaña electoral para haber ganado... y lo peor es que creo que tenía razón. Sabes que he estado con cientos de prostitutas a lo largo de mi vida puteril, pero jamás me he sentido tan sucio, tan "prostituido" si puede decirse, como en clase de comunicación política y campañas electorales. Joder, directamente nos enseñaban MANIPULACIÓN... obvia decir que abandoné esa asignatura, y que por supuesto nos la daba una profesora "progre". Si les tengo tanta tirria es porque les conozco, Marien, les conozco muy bien.



PD: a veces creo que, si no fuese porque desconecto con vosotras, me moriría de asco.

Marta dijo...

Nos repetimos todxs más que el ajo. Cliente vuelve a insistir con lo de estar abierta o cerrada de mente para disfrutar...bueno, pues sí, pero no sólo. Porque por muy abierta que tengas la mente, nadie suele ser un autómata, y el objetivo principal es el objetivo principal y al cliente no se le elige por una cuestión de deseo erótico.
¿Que fuera de la prosti la gente pueda mantener relaciones sin que le guste o atraiga el compañerx o sin desearlo? Hombre, pues como poder, puede. Pero si estas relaciones no le resultan satisfactorias, pues digo yo que coincidiremos en que entonces pa qué. Y esos rollitos que dice Marien para algunxs serán satisfactorios y para otrxs no. Vamos, que tampoco sirve para "legitimar" nada, ¿no?. O no os entiendo...La cuestión en que fuera de la prosti hay más posibilidades de que dos personas puedan mantener relaciones por una cuestión de elección mutua y deseo compartido, o que puedan someter sus encuentros sexuales a esas dos reglas (al margen de los resultados del encuentro), que dentro (donde de entrada hay reglas comerciales, al margen de lo que pueda pasar).

Después, que en los matrimonios se puede fingir y haber frustraciones, coño, pues claro. Pero el contexto significativo es diferente: un matrimonio no es sólo sexo. Y por otro lado, si hay que fingir y se tiene una vida sexual requeteinsatisfactoria, pues mal, ¿no?.El objetivo, digo yo, pues será que no haya que fingir. Pero pretender que una trabajadora sexual disfrute, por norma con todos sus clientes, pues es un poco un sinsentido, ¿no?.

Las ttss que yo conozco, si quieren fidelizar clientes, también fingen (si esos clientes no les gustan o no las hacen disfrutar pero son buenos clientes. Lo llaman "hacer teatro" o "tener cuento", y dicen que se aprende con el tiempo. En muchos testimonios de otras ttss lo confirman). Si no les interesa fidelizarlos, pues no tienen necesidad.

Asturiano dijo...

Cliente X, varias cosas:

"Es la doble vara, el de derechas considera mala la corrupción per se; mientras el de izquierdas se interesa por el rédito electoral que puede sacar, por el uso partidista que pueda tener al desgastar al rival."

Esta generalización no es válida en absoluto. ¿No te suena un político español contemporáneo llamado Julio Anguita? ¿No considera este señor mala la corrupción 'per se'?

Más cosas:

"Por último, no sé que manía tienes con insistir en eso de que las regalemos el dinero. [...]En primer lugar eso se puede entender como una ofensa, como minusvalorarlas; en segundo se las estropea, Marien coincide conmigo en que uno de los peores aspectos de la prostitución es que muchas chicas al tener tanto dinero y tan rápido se vuelven unas manirrotas;"

-Pues yo no estoy nada de acuerdo con todo este discurso liberal con el que tratas de convencerme.
Creeme si te digo que para nada la mayoría de las mujeres oferentes en medio abierto se ofenderían si tú les regalases una cantidad de dinero equivalente a la tarifa que suelen cobrar. La mayoría de esas mujeres te cogería ese dinero sin rechistar; pruébalo y lo comprobarás (pruébalo con las que no son tus amigas; eso sí). Yo hice tal cosa en un importante nº de ocasiones en la tipología 'pisos', y, si no recuerdo mal, en el 99% de las ocasiones, las chicas aceptaron gustosas esos dineros, e incluso algunas mostraron un gesto de sorpresa y una sonrisa.

La vida no tiene porqué funcionar de una manera preestablecida como tú planteas, Cliente. La vida la hacemos las personas. Cada unx contribuímos a hacerla a partir de nuestras acciones, de nuestras praxis. Esto es lo que yo creo.

-Y el argumento que me das de que ese dinero regalado que tú les darías podría hacer que esas chicas se "estropearan", como tú dices, me parece muy débil. Deberías estar tranquilo que por 20 o 25 euros que tú puedas soltarle gratis a algunas de esas mujeres a la semana, ellas no se van a hacer ricas: seguirán teniendo que estar realizando dicha actividad.
Otra cosa distinta sería lo que ocurriría en la siguiente ficción que ya te mencioné alguna vez: que de repente la práctica totalidad o la mayoría de los varones que son clientes en nuestra sociedad obrasen de la manera descrita (regalándoles el dinero correspondiente a una tarifa a esas mujeres) en lugar de establecer relaciones de prostitución (de realizar pases con ellas). En este caso ficticio, efectivamente sí podrían producirse efectos totalmente desconocidos hasta ahora en las mujeres que están en situación de prostitución o que realizan 'trabajo sexual'. Quizás eso que podríamos llamar 'sistema prostitucional' "reventaría" o desaparecería de alguna manera.

Un saludo

Marta dijo...

Cliente, te dejo estas cuestiones/preguntas para ver cómo encajarías en tu modelo de "prostitución liberadora", porque yo tengo dudas. Es decir, entiendo que a muchas mujeres el ejercicio de la prosti pueda hacerles cuestionarse según qué ideas que a lo mejor antes tenían arraigadas sobre las relaciones sexuales, pero no que eso derive en la aceptación de un nuevo modelo normativo "liberal", que entiendo es lo que propones. Yo, al menos, no me he encontrado eso. Te pongo ejemplos:

1-Dices que no es sólo intercambio económico, sino también promiscuidad. Bueno, pues muchas trabajadoras sexuales reivindican lo que hacen como un trabajo, y en numerosas ocasiones lo que ponen en juego no es su propia sexualidad , puesto que esta última la consideran privada (no accesible mediante el pago). O sea, que la promiscuidad rutinariamente no tiene por qué ser vivida en los mismos términos por parte de cliente y ttss (ella puede distinguir según ponga en juego el cuerpo erótico -si se lo pasa bien y el cliente es deseado sexualmente- o el cuerpo de trabajo-bastante frecuente-). Otra cosa es que, como socialmente sigue teniendo su impronta la imagen de la prostituta no como trabajadora sino como mujer viciosa, reivindicarse como tal resulte transgresor.

¿Cómo se concreta esto? Pues en la posibilidad de que algunas trabajadoras sexuales puedan ser profundamente “conservadoras” (como las mujeres panaderas, taxistas, abogadas o como cualquier hijo de vecino). Un caso: conozco a una trabajadora sexual casada, cuyo marido entiende perfectamente su trabajo (la conoció ejerciendo y es una pareja de “contigo pan y cebolla”, o sea, que ella no iba a dejar el oficio porque si no no llegan a fin de mes), justamente porque es trabajo. Ahora, si mantuviera relaciones sexuales con individuos extralaboralmente, rompiendo ciertas normas, tendrían un problema. También conozco otra pareja, en la que la mujer es una trabajadora sexual vocacional (ya viejita), que siempre que le ha sido posible ha tratado y trata de disfrutar con su trabajo y no se pone impedimentos (al revés que la anterior). El marido nunca tuvo inconveniente. Pero creo que no hubiera tenido inconveniente se hubiera dedicado ella a lo que se hubiera dedicado. Habrá quienes tendrán este tipo de relación por ambas partes fuera y dentro de la prosti, digo yo. Y también conozco a alguna ts que llama putas despectivamente a las mujeres que son promiscuas por deseo personal, no por trabajo sino por placer. Vamos, que censura, como tradicionalmente se ha hecho, la falta de autocontrol del deseo femenino y se dignifica a sí misma justamente porque cobra (o sea, considera que trabaja, no es que sea promiscua).Vamos, que la “promiscuidad”, en el caso de ellas, puede ser vivenciada e interpretada con códigos distintos, no siempre con los mismos. Como distintas son las personas.
2-Existen trabajadoras sexuales que
mientras están en activo renuncian a mantener relaciones
sentimentales personales, porque lo consideran incompatible con su
trabajo. A veces éste puede ser uno de los motivos, entre otros, por
los que aspiran a ejercer de forma transitoria. Seguro que con estas
situaciones muchas veces tiene que ver el estigma de las narices,
bien porque lo haya interiorizado o bien por la mirada social sobre
ellas, pero no necesariamente siempre. Supongo que puedes ponerte en
tesituras distintas.

Marta dijo...

3- Muchos clientes habituales son hombres casados (según Montse, la mayoría). Probablemente mantengan uniones convencionales donde ciertas apariencias sean fundamentales. Por eso mismo hacen uso de estos servicios (por motivos variados, pero a veces, por el gen expande-semen ese que tienen). Y no sé cuántos de ellos serían tolerantes con la promiscuidad de su señora esposa. Luego la prostitución puede adoptar su función tradicional y ultraconservadora respecto a la institución del matrimonio, formulada en unos términos concretos. O sea, lo sostiene, no ataca sus cimientos. E imagino que es ésta la relación de pareja a la que hacías referencia en el post.
4-Como tú dices, existen muchos tipos de clientes. Hay algunos que son fidelizados por unas pocas profesionales, y otros por una sola. En estos casos, tienes razón, puesto que el cliente entiende y respeta que “su profesional”, con la que hay una relación personal (si no es que sería absurdo plantearlo, porque obviamente daría igual), es también quien atiende a otros clientes. Faltaría más. Sin embargo, si las reglas del juego se rompen porque cliente y ts amplían su relación, se enamoran o lo que sea, pregunto, porque no lo sé: ¿es infrecuente que ella cambie su trabajo por otro o lo abandone?
5-Planteo si las ttss, al margen de su trabajo, deberían tener la posibilidad de definir sus relaciones sentimentales o eróticas personales (y las laborales) como les dé la gana, en función de su individualidad (y lo mejor sería sin el peso del estigma claro, pero lo que no acabo de ver es que la ausencia de este peso dé lugar a un único estado de cosas). Y a lo mejor algunas quieren hacerlo y/o lo hacen, con formulaciones que no encajan con ninguna de tus dicotomías (lo que llamas relación convencional o liberal)

Marta dijo...

"Y por cierto, te informo que los clientes sí nos interesamos por ellas y por saber cuando las apetece o qué cositas quieren que las hagamos. Tengo una amiguita que la gusta tener conmigo el primer polvo del día, temprano por la mañana porque es cuando tiene más ganas. ¡Y vaya si tiene! O creo que ya he relatado el caso de una chica que era ella la que me llamaba a mí cuando quería que fuese a verla. Lógico, por una parte sabía que iba a ganar dinero, pero por otra también quería verme y estar conmigo o de lo contrario, como nuevamente apunta Marien, no lo haría pues lo que las sobra son clientes."

Pues cliente, yo te repito aquí lo del blog de Montse. Creo que eres su amigo, y además eres majete y debes ser mono y les gustas. Para una ts, un cliente así es un caramelito. Habrá otros clientes con los que mantengan una relación similar, no sé si muchos, pero lo dudo. Tú experiencia es tu experiencia. Yo lo que pregunto, es si normalmente, si lo habirual, vaya, es que las chicas disfruten sexualmente con la mayoría de clientes y de servicios. Porque es que no he visto muchos testimonios en esa dirección ni ningún trabajo pro-derechos donde esto se afirme, y si es así, y está tan generalizado, pues habría que expandir el mensaje abiertamente, ¿no? Y desde luego, habría muchas menos cosas que cuestionar. Porque sdemás, en vez de curro es más bien un hobby, ¿no? Algo totalmente vocacional, supongo.

Marta dijo...

A Montse


"La cuestión es que la gente tiene relaciones sexuales afectivas, por muchos motivos, tanto hombres y mujeres. Y obedece a motivos totalmente irracionales. Las personas se encuentran en contextos x, surge la posibilidad de mantener la relación sexual y lo hacen sin pensar si realmente les apetece o no y mucho menos si esa persona les gusta o no, porque apenas hecen unos minutos ni se conocían. Luego viene, el madre mía que he hecho, pero en el momento no se piensa."

Ya mujer, pero es que a veces no pasa nada si no se piensan tanto las cosas, vamos, digo yo. A veces surgen, y ya está. A dos personas les puede apetecer acostarse sin poder racionalizar los motivos, ¿no?. Pin, pan, pin, pan. Yo es que esto lo veo distinto, y sí puede haber apetencia mutua en ese momento, en esa situación, otra cosa es que se arrepienten a posteriori y no lo quieran reconocer...por lo que sea. Ahora, si es algo compulsivo y nunca se disfruta, como te decía, pues ya es para hacérselo mirar, ¿no?

Cliente X dijo...

Dende luego Marta, que cuando te pones... voy a intentar responder rápido que estoy rendido.

Sí, que todos aquí sabemos lo que es la prostitución, que no están ahí porque se mueran de ganas. Lo que te estamos diciendo Marien y yo es que los clientes suelen ser por lo general lo suficentemente amables y considerados como para que ellas no lo pasen mal, y en algunas ocasiones se encuentran el bizcochito o el cachitas o el guapito de cara que las hace pensar por qué no se metieron antes a putas. Y esto me lo han dicho varias, lo mismo que nosotros ellas pueden tener sus "favoritos" con los que se lo pasan teta.

En cuanto a la serie de preguntas que formulas, a ver:

1- De resultas de su trabajo estas mujeres tienen numerosas experiencias sexuales. SIN PRETENDERLO en un principio, se van liberando. El testimonio de Marien es ejemplificador, son chicas que pasan de estar aprisionadas en una relación de pareja tradicional a expandir sus horizontes. Es cierto que esta evolución es lenta, progresiva, muchas tardan en abandonar el equema de "novio=amor" y "clientes=trabajo", al igual que muchos varones no valoran igual la relación con una prostituta que con cualquier otra mujer. Pero va cambiando, creeme, yo lo voy viendo. Y si no fíjate en las activistas que llevan mucho tiempo, desde Carla Corso a Gisélidis Rèal, en ellas se aprecia perfectamente ese cambio.

2- El estigma desde luego nos condiona horriblemente. Todas las chicas cuentan como al principio tenían muchísima vergüenza, se autoculpaban, incluso se llegaban a ver como lo peor. Pero, nuevamente, con el tiempo empezaron a librarse de sus miedos y no tuvieron problema en ir por la calle con la cabeza bien alta, y en algunos casos incluso de contárselo a la familia. A eso quiero llegar, a que superemos el estigma.

3- Que sí, mujer, que sí. No niego que haya diferentes tipos y usos de la prostitución, evidentemente está el caso del señor casado que va de putas pero que mantiene a su mujer e hijos en casa y luego el domingo va a misa y en semana santa carga un Cristo. Eso yo no lo he defendido en ningún momento.

4- Es que porque se quieran no tiene que dejar de ser puta. Yo he tenido novias putas, que continuaban puteando. Y me habría sentado mal si hubiesen dejado de hacerlo. En el libro de cien españoles hablan de sexo, Marien dice lo mismo, que si un hombre la quiere no ha de pedirla que deje su trabajo. Desde luego por mi parte no tendría problema en querer e incluso AMAR a una persona que se estuviese acostando con otras por dinero.

5- Pues exactamente no sé que quieres decir, yo lo que estoy defendiendo no es tanto mi modelo particular de entender la sexualidad como la existencia de una pluralidad. ¿Que la chica quiere una relación de pareja tradicional monógama? Bien. ¿Que quiere vivir sola y follar cuando y con quien la dé la gana? Genial. ¿Que se quiere "redimir" y meterse a monja? Por mí como si se cose el coño, oiga. Yo quiero que todos podamos escoger el tipo de vida que queramos, y aunque es evidente que van a existir condicionantes que nos lo impidan, al menos espero que uno de ellos, el del estigma o rechazo social, pueda ser superado. Seríamos un poquito más libres.

Mira, conmigo algunas se lo pasan bien, otras mal y para otras es indiferente, soy sólo uno más. No me considero especialmente guapo o simpático, y sinceramente creo que aunque mis experiencias sean obviamente personales también pueden generalizarse a buena parte de los clientes. He conocido a varios, vaya.

Cliente X dijo...

Por último, asturiano, tú vete y regálale dinero a cualquier currante. Joder, pues claro que cogería el dinerito bien a gusto. ¿Pero es cierto eso que me estás contando, que ibas y lo regalabas? Mira, mejor no te digo nada que no quiero ni discutir ni hacerte sentir mal. Ale, al sobre que hoy ha sido un día muuuu largo.

PD: si la izquierda tuviese un líder como Anguita estate seguro de que yo habría seguido allí. Pero resulta que gente como él son los que resultan incómodos, y se preferien los Madrazos, los Llamazares y los Cayos Laras. En una entrevista reciente que le hizo Luis del Pino dijo que había que diferenciar progre de progresista, porque a estos "nuevos progres" les tiene tanta ojeriza como un servidor. Anguita representa lo que fue la auténtica izquierda, esa que ha quedado totalmente purgada, ahora lo que existe es la PROGRADA, que no es más que la extrema derecha carca de toda la vida pero camuflada tras un discurso izquierdista. Me dan más asco que REPUGNANCIA, la zerda.

Asturiano dijo...

Nada, Cliente, sólo añadir que me parece que el análisis que te expone Marta a modo de respuesta crítica es la mar de acertado. Pienso que deberías reflexionar sobre eso que te plantea.

Marta, entre otras cosas, ha escrito:

"Yo lo que pregunto, es si normalmente, si lo habitual, vaya, es que las chicas disfruten sexualmente con la mayoría de clientes y de servicios. Porque es que no he visto muchos testimonios en esa dirección ni ningún trabajo pro-derechos donde esto se afirme, y si es así, y está tan generalizado, pues habría que expandir el mensaje abiertamente, ¿no?"

Marta, con respecto a esto, yo también pienso que en la mayoría de las relaciones de prostitución las mujeres oferentes no disfrutan con sus clientes ni con los servicios. Creo que esto es así, al menos en el caso de la tipología 'pisos de contactos'; un tipo de prostitución de tarifas medias por lo general. Y efectivamente en los estudios sobre el fenómeno que siguen la línea pro-derechos no se exponen cosas en esa dirección.

Por otra parte, Cliente, a esto que me dices de que:

"Por último, asturiano, tú vete y regálale dinero a cualquier currante. Joder, pues claro que cogería el dinerito bien a gusto."

Te respondo lo siguiente:
Es que para mí el ejercicio de la prostitución no es un trabajo como los demás, no es una ocupación como las demás que pueden realizar las mujeres (o los transgéneros o algunos hombres).
Y por ello yo, en principio, no intentaría regalarle el dinero a cualquier otrx currante/a que realizase cualquier otro trabajo, porque sé, casi con seguridad, que en estos otros casos sí que podría recibir una mala respuesta o una respuesta de rechazo de ese dinero por parte de tales trabajadores/as. Me estoy refiriendo aquí a trabajadores/as que no estuvieran siendo explotados por terceras personas, que no tuvieran deudas contraídas, etc., o que no estuvieran en una situación de cuasi-esclavitud laboral, claro está.

Pienso sinceramente, que el que la inmensa mayoría de las mujeres que se encuentran en situación de prostitución o realizando 'trabajo sexual' aceptan esas cantidades de dinero como un regalo por parte de un varón anónimo que acude al lugar de prostitución y que no les pide un pase a ellas, se debe a que las relaciones de prostiución para las mujeres oferentes significan algo que -por lo general- no les apetece nada hacer a ellas, un servicio a los hombres cuya justificación o razón de ser no aciertan aver; una actividad en la que ellas realmente no creen o una forma de relacionarse con los hombres que les resulta cansina, que ven que no les aporta nada a ellas, que consideran absurda, que aprecian como un capricho o un vicio de los hombres, etc., etc.

Como ves la variable género acaba apareciendo por todos lados cuando pensamos en un fenómeno como la prostitución. Como ves el hecho deque la inmensa mayoría de los individuos que consumen este trabajo o servicios que realizan otrxs (sobre todo mujeres) sean los hombres no es una cuestión en absoluto baladí.
¿Me puedes nombrar alguna otra ocupación o trabajo del sector servicios en el que la inmensa mayoría de su clientela (el noventa y muchos por ciento) la constituyan los varones?
Un saludo.

Asturiano dijo...

En el anterior comentario que he dejado la ortografía deja bastante que desear. Pido disculpas.

Por otro lado, también me he olvidado de considerar que algunas otras razones por las que una proporción muy significativa o la mayoría de las mujeres oferentes no tienen ningún reparo en aceptar esos dineros que les entregaría un cliente anónimo a cambio de nada, tendrían que ver también con que las obtención de ingresos por parte de las mujeres en situación de prostitución puede estar sometida a importantes fluctuaciones; es un trabajo bastante inseguro en este sentido: en algunos momentos se gana bastante, pero en otros muy poco o nada, ya que la afluencia de hombres clientes, por norma general, suele ser algo bastante impredecible. Además de esto, las mujeres oferentes a las que yo me he referido, las de la tipología 'pisos', suelen trabajar a comisión o porcentaje, cobrando sólo una parte de la cantidad que les entrega el cliente, por lo que es bastante probable que, a la mayoría, este hecho no les agrade, y, entonces, si un hombre va al lugar en el que ellas están y les da -a cambio de nada- una cantidad equivalente a la tarifa íntegra que ellas tienen establecida (p. ej. 50 o 60 €) que va a ser toda para ellas, pues entonces parece lógico que esto en sí mismo pueda ser un aliciente para que ellas acepten ese dinero regalado por parte de un varón anónimo.
Un saludo.

Cliente X dijo...

Tú ya eres lo suficientemente mayorcito para saber en qué te gastas los dineros. Si se lo quieres regalar a mí como si te lo fumas, al fin y al cabo hay cosas peores, algunos notas las pagan para que se les caguen y orinen encima.

Cliente X dijo...

De todas formas y si quieres hacerlas un favor, seguro que las pobrecitas chicas que están en la calle pasando frío, hambre y sueño agradecerían tus aportaciones.

Como no te voy a hacer venir aquí para entregar tan generosas dádivas puedes ingresarme a mí ese dinero, si te preocupan tanto, y te juro ¡por la gloria de mi madre! que va a acabar íntegro en sus bolsillos.

Oye, que nunca se me había ocurrido eso y a lo mejor resulta que empiezo a financiarme las lumis así por la patilla... Por probar...

Marta dijo...

Cliente, sobre el primer punto, es que es eso lo que a lo mejor es cuestionable. Te he puesto ejemplos de mujeres que, en algunos casos, ejercen desde los 18 años y tienen 40. Y no, no han seguido ni parece que vayan a seguir la senda “liberadora” que describes (y la mujer (ts) que está casada de la que te he hablado, no está atrapada en ninguna relación que la oprima y ejerce a conciencia, pero se lo monta a su manera). Otra cosa es que me digas que sólo te interesan esos casos, como casos que ejemplifican una posibilidad entre otras.

La “desacralización” del sexo, en el sentido exclusivo de introducirlo en el mercado y covertir los servicios sexuales en mercancías con las que se trabaja sin mayor problema, no veo que sea “liberadora” por sí misma (como pasa con tantos otros ámbitos, claro). Otra cosa bien distinta es que, en el caso de algunas o muchas mujeres que ejercen, el iniciarse en el trabajo sexual pueda servir para que cuestionen, de distintas maneras, creencias arraigadas, situaciones o prácticas previas en torno a las relaciones entre géneros o la sexualidad, abriendo márgenes de liberación personal. Es que no es lo mismo. Pero que pueda servir para ello quizás no implique que siempre sirva, ni que cuando sirve se llegue forzosamente al mismo lugar, porque ni siquiera el punto de partida tiene que ser el mismo (hay mujeres que no estaban “atrapadas” en relaciones opresivas antes de ejercer, y puede ocurrir lo contrario: que les fastidie y afecte convertir en trabajo lo que hacían por otras motivaciones, o que llegado un momento o cumplidos unos objetivos, tras ejercer un tiempo se cansen -igual que hay quienes se quieren profesionalizar-). Lo que preguntaba es si las ttss también tienen derecho (que a lo mejor es un hecho) a la individualidad, sin tener por qué abrazar todas una misma moral (sí, ya sé que hablas de pluralidad, pero luego aludes a una supuesta “evolución” en una sola dirección). Y te comentaba lo que me he encontrado: mujeres en ejercicio que racionalizan su experiencia de formas particulares después de muchos años de trabajo unas, y menos otras. Y pensar que les falta rodaje o reflexión -pues es lo que has comentado en alguna ocasión: que no se han planteado las cosas-, si no han llegado donde tú crees que ha de llegar quien reflexiona convenientemente, puede que sea hacer lo mismo que hacen las abolicionistas pero al revés. Sí que se han cuestionado muchas cosas y muchas creencias anteriores, tal y como dices, y ejercen voluntariamente, sin dramatismo alguno y sin esperar que nadie las salve, desde luego. Pero no forzosamente yendo a parar al mismo sitio.

Marta dijo...

Sobre el punto 4, no he dicho en ningún momento que porque una pareja se quiera, ella tenga que dejar de ejercer. En absoluto: te he puesto dos ejemplos distintos en que NO es así. Lo que te he comentado es que a algunas trabajadoras (a ellas), sí les resultaría difícil compatibilizar ambas cosas, por motivos variados (a otras no, por supuesto). Y por eso a veces pueden querer ejercer temporalmente (esto también pasa con algunos actores -hombres- y actrices porno, por cierto). Lo que digo es que no SIEMPRE estas decisiones tienen que ver necesariamente con el estigma, ni con estar cegadas por no haber experimentado el cambio que a ti te parece liberador (miiiiic: ¡proceso fallido, mujer no liberada!). Depende de los casos, de las personas y de las relaciones que quieran y puedan establecer entre ellas: que todxs tenemos nuestras sujeciones, y si no se asumen no hay “liberación” de qué hablar.

Sobre el punto 5: el resumen es que, esa pluralidad de la que hablas, es la que quizás sería deseable también para las trabajadoras sexuales, sin el condicionante pesadísimo del estigma. No sé. A nadie le suele gustar que una misma concepción de las relaciones afectivas o sexuales personales tenga que derivarse del ejecicio de una profesión y ser compartida por todo un colectivo. Que esto es lo que gran parte de ellas reivindica, parece ser, cuando dicen, como Marga Carreras, que su profesión no es una extensión de su personalidad. Que no he escuchado a ninguna activista llegar a esa conclusión, ni decir que su experiencia sea o tenga que ser la de todas las mujeres ttss. Lo que entiendo es que se trata de reivindicar derechos civiles y laborales (puesto que al trabajo sexual se opta como una opción económica), y la posibilidad de que las personas vivan su sexualidad como les dé la gana (las ttss también), para lo que es imprescindible atacar el estigma (dado que por él se las margina y así se alecciona al resto de mujeres). Pero dudo que esto suponga que todas las ttss en activo tengan que abrazar una única moral sexual (¿identitaria?) en su vida privada, como algo consustancial al ejercicio de una actividad. No sé. Si no, surge la cuestión de si tendría sentido pasar de ser el símbolo de la opresión patriarcal de los discursos abolicionistas con los que ellas no se identifican, a ser algo así como el estandarte del modelo preciso de “liberación sexual” que tú formulas, porque desconozco si sería muy representativo de muchas trabajadoras sexuales...
Un saludo