viernes, 24 de julio de 2009

Música: amor de vicio

Veo que la primera canción ha tenido buena acogida, ahora quiero que escuchéis una de mis favoritas, que trata directamente el tema de la prostitución (o al menos así la interpreto yo) y además lo hace de una manera muy elegante. La música es vibrante y la letra fantástica. En cuanto al significado creo que es bastante obvio, la relación que se relata es un "amor sucio y prohibido" (para las concepción social dominante) por lo cual ha de mantenerlo oculto, es un amor "clandestino". Quisiera dejarlo, "prescindir de sus SERVICIOS" (aquí es donde deja claro que se trata de la prostitución, no de un amor imposible por otras circunstancias), sabe que no es el "buen camino" y, sin embargo, no sólo no puede abandonarlo sino que quiere más, y más, y más. El problema es que es un amor que no le llena, que le hace dependiente, tras tener la relación (la tormenta) no hay nada más, "sólo queda el vacío" y por tanto le quema la conciencia (posiblemente porque también piense en los eureles que han volao).

¿Es así una relación de prostitución, es como nos sentimos los clientes? Pues depende, sí y no. Durante mis inicios sí me sentía así, me remordía la conciencia, sentía que lo que había hecho no estaba bien, que no debía volver a repetirlo. Todavía estaba socializado en los caducos valores tradicionales, lógicamente no se rompe con ellos en un día. Afortunadamente fui queriendo más, y descubrí OTRO CAMINO. Progresivamente fui cuestionándome los temores y prejuicios que albergaba frente a la prostitución, entendí que el camino realmente bueno era ese, el que me pedía el cuerpo, no el que me habían obligado a seguir. La prostitución, como dije en su día en el blog de Marien, resultó ser para mí una LIBERACIÓN. Sexual, mental y de todos los órdenes. Yo no sería la persona que soy de no haber pasado por esta experiencia.

Como acudía a estos servicios muy eventualmente y de manera totalmente clandestina, eran una especie de "fugaz tormenta", después todo regresaba a la normalidad. Las aguas volvían a su cauce, el servicio era como un oasis en el desierto, una alteración de la rutina, casi diríase que una anormalidad, algo que incluso podía parecer una mentira. Pero me equivocaba. La mentira era todo lo demás.

Según fui implicándome más y más en la prostitución, vinculando mi vida más a ella, haciendo vida social y amistad con las chicas, los encargados, los dueños de los locales, etc; fui adentrándome en la tormenta, la calma pasó a ser entonces la excepción en vez de la regla. Dejé a un lado la vergüenza, ese auténtico lastre que nos coarta más que todas las leyes del Mundo (con deciros que antes me salían los colores al llamar a un piso, y ahora me siento a plena luz del día junto a las chicas de la Montera, en el mismo centro de Madrid) y fue entonces, y sólo entonces, cuando empecé a disfrutar realmente de la sexualidad, fuera ya de los absurdos límites a los que había sido sujeta. Ya no disfrutaba a escondidas del vicio a breves caladas como un niño que se fuma sus primeros cigarrillos, sino que lo exhibía como el hombre que orgullosamente degusta su Cohiba. Lo que hasta entonces era motivo de bochorno se tornó en razón de orgullo. Mis "amores clandestinos" se convirtieron en amores públicos, comprendí que si era eso lo que realmente me gustaba no tenía sentido que, por el simple miedo a la censura social (hay que decir que siempre he sido bastante asocial, en el sentido de que me daba igual lo que otros pensasen de mí), renunciase a ello.

Por eso, hoy por hoy, no me identifico con esta canción aunque me hace recordar otros tiempos en los que fue así. Fue un paso previo totalmente necesario, como un parto doloroso. Al hallarme frente al dilema que plantea esta melodía yo decidí no abandonar mi amor de vicio, sino dar la espalda a todo aquello (miedos, ideas, normas sociales, etc) que me impedía disfrutar de él.

Realmente fue como volver a nacer.



AMOR DE VICIO - MALOS VICIOS

Cómo quisiera prescindir de tus servicios,
que me ensucias el alma y adulteras mis sentidos.

La euforia me delata y caigo en picao al vacío,
y es cuando empiezo a desvariar, desvariar.

Después de la tormenta
me quema la conciencia.
(bis)

Amor sucio y prohibido, amor de vicio clandestino,
no puedo estar sin ti, no debería estar contigo.
Ahora sé con certeza que éste no es el buen camino,
y sin embargo quiero más, quiero más.


Después de la tormenta
me quema la conciencia.
(bis)

No, si no me ves llorar, si no me ves reir,
será que me han robado el alma.
No puedo continuar dependiendo de ti,
que empiezo a estar lleno de nada.


Cómo quisiera prescindir de tus servicios,
que me ensucias el alma y adulteras mis sentidos.
Ahora sé con certeza que este no es el buen camino,
y sin embargo quiero más, quiero más.

Después de la tormenta
me quema la conciencia.
(bis)

Después de la tormenta
sólo queda el vacío.
(bis)

4 comentarios:

M.N. (Marien) dijo...

¡ESTA SI QUE LA CONOCIA!

Creo que refleja muy bien los sentimientos encontrados de muchos clientes al cuestionarse las diferencias entre una forma de expresarse sexualmente y al fin y al cabo, relaciones humanas, de las que son aceptadas socialmente (amor romántico, mtrimonio etc) y las que son moralmente sancionadas.. Es decir las diferencias entre lo que está bien, o mal o lo que es bueno o malo...y como a veces lo que es "malo" es realmente lo que llena y hace sentirse bien, y lo que es "bueno" hace sufrir.
Hay veces que para ser felices hay que transgredir las normas.

ibanalvar dijo...

Hola.

Me parece que a l@s dos (Cliente y Montse) dejais de considerar en los juicios que emitís sobre el efecto que producen las experiencias como usuarios de prostitución a los varones análisis críticos como los de Bruckner y Finkielkraut. Los dilemas morales que expresa la canción dan cuenta de unas experiencias problemáticas para los varones, lo mismo que el análisis hecho por estos autores.

Yo entiendo lo que nos comenta Cliente X como que él sólo empezó a sentirse a gusto consigo mismo en el momento en que empezó a identificarse con el grupo o colectivo de las personas oferentes (NO con el de 'los clientes'). Sólo cuando él pudo sentirse amigo y/o cooperador (casi una más de ellas) de las mujeres oferentes, logró eliminar los sentimientos de culpabilidad por la clase de relaciones que mantenía. No sé si me estoy equivocando algo en este juicio que emito, pero esto a mí me da que pensar.

M.N. (Marien) dijo...

Bueno Ibán, nos dejamos muchas cosas. he simplificado para hacerlo un mínimo entendible.
De todas maneras, creo que las experiencias problematicas, son un problema porque, en este caso el varón aprende a expresarseseualmente de una manera, luego sus experiencias personales y los estimulos que reciben son diferentes.
La canción creo que refleja muy bien que se puede sentir sensaciones muy buenas y gratificantes (sensaciones que en teoría sólo se deberían sentir cuando se está enamorado y en el contexto de la pareja estable convencional) y como resulta que también estos sentimientos saltan en el sexo de pago. entonces es cuando surge el dilema, porque es que parece que todo tiene que ser o blanco o negro y cuando en la realidad experimentamos esas contradicciones ¿qué hacemos? nos dejamos llevar por lo que nos pide el cuerpo y la mente o nos reprimimos por que hay unas leyes morales que hay que cumplir. Ni es fácil.
No he leído los autores por lo que no sé exactamente a que te refieres.


Te escribo.

Cliente X dijo...

Ahm. Creo que Marien ha captado mejor lo que quería transmitir. Existe la creencia generalizada de que una relación sexo-afectiva de pago no puede ser tan satisfactoria como una "convencional". Los abolicionistas llevan esta idea al extremo cuando catalogan la prostitución de "degradante", "humillante", "violenta", etc. El mismo Ayuntamiento de Sevilla contribuyó a difundir esta creencia en su infame y reaccionaria campaña "¿Tan poco vales que tienes que pagar?". Sus mentiras pretenden que nos autolimitemos aceptando el orden de cosas existente.

Sin despreciar los análisis de los pensadores que Ibán cita (cuya obra desconozco por completo), no creo que sean esas las ideas que pueden deducirse de la canción. No es un problema de los hombres, sino (nuevamente) de los PRINCIPIOS Y VALORES predominantes en una sociedad dada. Más que un modelo de "masculinidad" o "feminidad", hablamos de un modelo de SEXUALIDAD HUMANA al que TODOS, sin distinción de género, supuestamente deberíamos adecuar nuestro proceder. Utilizar servicios sexo-afectivos, o más vulgarmente, "pagar pa follar", está mal. Tienes un ejemplo reciente muy claro, al SINVERGÜENZA de Berslusconi, que es más putero que el Torrente y sin embargo lo va negando. Si yo fuera presidente no iba a follar ni nada... más que JFK. Por cierto, es curiosa esta afición de los políticos (Correa, Spitzer, etc) al sexo de pago. Tendré que publicar una entrada sobre ello, tomo nota.

Existe la tendencia de separar a las prostitutas y los clientes como si nuestros intereses fueran contrapuestos. Al contrario, son complementarios, generalmente lo bueno para ellas es bueno para nosotros y viceversa. Es cierto que me identifico con ellas ("yo también soy puta" reza un eslogan famoso), pero no he hablado de ello aquí. Mi sentimiento de culpa estaba originado por esa mentalidad tradicional que menciono, y que también las afecta a ellas. Muchas chicas me cuentan que al principio pasan muchísima vergüenza. La práctica de la prostitución permite que rompamos con ella, probablemente como rechazamos esta socialización las abolicionistas tienden a ver actitudes que las resultan sumamente extrañas y se ponen a buscar patologías donde no las hay. Pensar diferente no es estar enfermo. Dicen que somos "irrecuperables en muchos casos" y yo no puedo más que alegrarme cuando leo cosas así. Sí, somos unos ASOCIALES completamente irrecuperables, una vez que hemos visto la luz ya no podréis cerrarnos los ojos. Somos vuestra peor pesadilla porque ya no podéis CONTROLARNOS (a cuento de esto viene el título del blog, ESPACIO SEXUAL LIBERADO).

Cuando nuestras experiencias se oponen a nuestras creencias previas se produce un fuerte conflicto. El sabio modifica sus creencias para ajustarlas a la realidad, mientras que el necio, el dogmático o el perverso hacen lo contrario, modifican la realidad para ajustarla a sus creencias. Lee a los abolicionistas y a nosotros y juzga quién es quién.