jueves, 15 de julio de 2010

Mi primera gonorrea

Llevo tiempo pensando cómo podía hablar de un tema como éste, cuando ocurrió ya lo comenté a una persona de confianza pero una cosa es eso y otra contarlo en público. Tras darle tantas vueltas finalmente me he decidido, en este blog quiero reflejar lo que es el mundo de la prostitución, tanto con sus luces como con sus sombras. Lo que más me jode es que sé que me leen algunas personas que no me tienen precisamente mucho cariño y que se alegrarán de todo lo que me dañe. Bueno, tampoco es así del todo, uno aprende de las experiencias... o debería...

Como ustedes saben soy un cliente frecuente, asiduo diría más bien, de prostitutas. Lo soy desde hace unos seis años, aunque durante los dos primeros era muy esporádico, no fue sino hasta el tercero que 'cogí carrera'. Pues bien, al principio le tenía un miedo atroz a las enfermedades al igual que sucede con toda aquella persona que desconoce este mundillo. Me creía los mitos existentes según los cuales la mayoría de estas mujeres estarían enfermas e irían contagiando a los clientes, así que nunca se me pasó por la cabeza tener sexo sin protección.

Las prostitutas han sido consideradas tradicionalmente como un vector de transmisión de sífilis y gonorrea, como muestra este cartel estadounidense de la II Guerra Mundial.



En aquel entonces yo respondía al arquetipo de putero cobarde ante el que se envalentonan los abolicionistas. Me daba muchísima vergüenza acudir a un club o piso, cuando lo hacía andaba muy pendiente de que nadie me viese y si había alguien cercano pasaba de largo y daba una vuelta para regresar más tarde. Jamás hablaba de este tema, si por lo que fuese me veía forzado a ello manifestaba 'no tener ni idea' y el contacto que mantenía con las chicas que se dedicaban a esto era estrictamente comercial: llegaba, pagaba, follaba y me iba. Así de tristemente viví durante un tiempo mi sexualidad, todavía estaba encadenado a los temores y mentiras que me habían inculcado. Lógicamente tras estar con una de estas mujeres me embargaba una sensación de malestar, me autoculpaba y avergonzaba de ello. Creía que lo que estaba haciendo no era bueno, NO ME CUESTIONABA POR QUÉ, simplemente 'las cosas eran así': el que iba de putas era un amargado, un desgraciado, un perdedor. Por lo tanto tenía que ocultar su condición de putero.

¿Cómo fueron cambiando las cosas? Resulta que en una de estas conocí a una chica colombiana que acababa de empezar en el negocio y congeniamos muy bien. Fui visitándola cada vez con mayor frecuencia y ella me trataba genial, fuera y dentro de la cama. En el primer polvo me besó con lengua (no es un trato corriente en el sexo de pago), en el segundo me PIDIÓ que la follase a pelo acabando fuera y a partir de entonces lo QUERÍA dentro. Por regla general cuando he tenido sexo sin protección con una prostituta ha sido a solicitud de la chica, lo cual contrasta con el discurso feminista que asegura que quienes lo vamos pidiendo somos los clientes. No señoras, en esto son tan culpables ellas como nosotros.

Ya que habrá más de uno que se crea que lo hizo por interés, por papeles y demás, he de aclarar que esto sucedió en su país pues fui allí de visita, que ella usaba DIU, y que fuera del ámbito de prostitución, con las colombianas que conocí y me follé 'gratis', también lo hice casi siempre sin goma. Allí un europeo alto, 'chusco' y con planta no para, triunfa sin proponérselo. Me hice 'noviecito' de esta chica e íbamos juntos como cualquier pareja a comer, a pasear, a follar a una 'residencia', que es como allí se llama a los 'picaderos'... Y todo gratis, o prácticamente (yo pagaba sólo la comida, la cama, el transporte... los gastos corrientes, vaya). Desde fuera se tiende a creer que estas chicas son muy materialistas, que no hacen nada si no hay pelas de por medio y no es así, al menos no siempre. Me ha sucedido que la chica se quede más tiempo conmigo sin pedir nada a cambio, sólo por sentirse a gusto; que estando un tiempo únicamente me pida dinero para pagar la habitación durante otro; que ella misma vaya pagando tiempos con su propio dinero; que entre conmigo pidiéndome sólo el dinero de la habitación; que me invite a quedarme de gratis la noche en su casa; o a pasar todo un fin de semana con ella... Todos son ejemplos reales y que me sucedieron con mujeres diferentes, y las explicaciones de por qué lo hacían eran del estilo "porque me gustas" o "porque quiero violarte".

Tras este receso, continuemos con la historia. ¿Fue esta colombianita la que me pegó la gonorrea? Ni mucho menos, todavía me faltaban muchos años y muchos chochos. Lo importante es que gracias a ella comencé a 'quitarme el miedo' a las putas y a tener sexo al natural con ellas. De todas formas era algo aún raro, sólo sucedía cuando la chica se ennoviaba conmigo o me cogía mucha confianza por convertirme en cliente frecuente. Era algo "especial", que yo agradecía no sólo por resultar más placentero, sino sobre todo por significar una muestra de confianza y compromiso por su parte. Como he dicho, hasta entonces SIEMPRE eran ellas las que me lo proponían. También es cierto que yo no me negaba, pero vamos, que por mi parte no existía presión de ninguna clase.

La propaganda generalmente ha tratado más de amedrentar que de informar objetivamente sobre la verdadera incidencia de las ETS en la prostitución. En este cartel se caricaturiza a dos trabajadoras del sexo como portadoras de la muerte, bajo sus rostros cadavéricos puede leerse "sífilis" y "gonorrea". Por supuesto el soldadito es exculpado de toda responsabilidad...



Fueron pasando los años y acabé en Madrid, en la Montera para ser más concretos. Joder, eso sí es prostitución de alto nivel, y lo demás tonterías. ¿Cómo, las callejeras? Así es, cualquier palurdo puede llegar a un piso y señalar a la chica que más le guste, o peor aún, llamar a una agencia y que se le plante en la misma puerta de su casa/hotel. Eso no tiene ni mérito, ni gracia, ni nada. Pero el mundo de la prostitución callejera es... fascinante. Su disfrute está reservado a los puteros viejos, fogueaos, a los 'connoisseurs' del lumiferio. Por eso muchos hombres salen escaldados de sus experiencias con estas chicas: ellas se escaquean, les dan un mal servicio, les sacan más dinero o directamente hasta les roban... Hay que estar bregao y CONOCER SU MUNDO para poder apreciarlo en su plenitud. La verdad es que me siento un auténtico PRIVILEGIADO al disfrutar de este placer limitado a sólo un puñado de escogidos (porque este tipo de prostitución es muy minoritaria con respecto al total). Me río de quienes creen que la prostitución consiste en que pagas y ya está, jaja. El pagar es apenas el principio, la atención que la chica dispense depende, en una alta proporción, del cliente. Así LA MISMA CHICA con unos puede ser un cielo y con otros una auténtica petarda. Como decía una de mis niñas, "si me tratan bien yo soy buena, si me tratan mal yo soy pior". ¿Son un encanto o no?

Me he pasado muchas noches y tardes enteras allí: todas las chicas me conocen, aunque con unas me lleve mucho, otras poco y otras nada. ¿Y por qué hago esto? Pues porque me gusta, me lo paso bien. Las mujeres me encantan, me agrada sobremanera disfrutar con ellas de todo, desde el sexo hasta de algo tan simple como charlar tomando un café. Cuando están a gusto se nota, te llaman para que te quedes con ellas aunque sepan perfectamente que no te vas a atender (de hecho no me he acostado con algunas con las que más trato)... y en la cama pues se sueltan. Cada año hay 4 o 5 con las que hago una amistad tan especial que me dejan sin gomita, aunque eso es algo que siempre se mantiene en secreto. En cualquier piso, club y por supuesto también en la calle se murmura, cuando uno tiene su favorita comentan que qué le hará, que si le chupa, o le da culo, o se lo hace a pelo. Lo cierto es que depende de la chica, hay algunas que al segundo polvo ya quieren sentir la carne dentro y otras que las conozco de hace años y no he hecho nada especial con ellas, pero que son simpáticas, me tratan bien y por eso entro con ellas. Claro que si te dan algún 'extra' pues también lo valoras.

Normalmente estos 'extras' los conseguía con chicas nuevas, supongo que porque están menos maleadas (o como decía una de ellas, "están tontas") y es posible ganarse su confianza con relativa facilidad. Si eres mínimamente simpático y atento hacia ellas te cuentan muchas cosas, y si las llegas a inspirar confianza te tratan sumamente bien. Algunos de los mejores polvos de mi vida los he tenido con putas callejeras de 20 euros, pero polvos absolutamente fantásticos en los que ambos salíamos temblando, jejeje. En la entrada anterior hablé del último libro de Torbe y cómo emplea ciertos truquillos para que la chica se relaje y conseguir más cosas, pues todo eso es cierto ya que varias de las estrategias que comenta las uso yo con las lumis. Si sabes chupar bien a una chica la vuelves loca, haces que se moje y su desempeño aumenta enormemente. Para eso hay que ser paciente, hacer que sufra un poquito, que ella se muera porque la penetres. Otra estratagema que suele funcionar es frotarte el capullo con el chocho de la chica, por supuesto haciéndola ver que no vas a ir más allá Y ESO SIEMPRE HAS DE CUMPLIRLO. Pero cuando estás ahí la encandilas, la preguntas si lo quiere y la aseguras todo lo que sea: que así te vas a correr rápido, que lo echas fuera, la pones caritas... lo que sea pa meterla. Con unas basta con el frote, en ciertas posiciones son ellas mismas las que se llevan tu polla a su coño; a otras tienes que rogarlas un poco y en una ocasión una llegó a pedirme un suplemento. Tenía ganas la hijaputa, estaba bien mojadita pero supo sacarle provecho a su coñito...

En la actualidad se continúa tratando de desalentar la demanda de prostitución vinculando a las prostitutas con todo tipo de enfermedades, con lo cual se profundiza en la estigmatización que sufre este colectivo. Este cartel pertenece a la ciudad checa de Chomutov y reza: “Ofrezco sífilis, gonorrea, VIH”.



Y por fin llega aquí la historia. Los hechos son los siguientes: un buen día decido subir con una chica nueva, estoy con ella normal (con preservativo, la chupo pero no me chupa, no hay besos, etc. Lo corriente y moliente en estos casos). Yo era amigo del grupito de chicas con el que se quedaba, cenábamos muchas veces juntos, así que tenía excusa para seguir viéndola y empiezo a jugar con ella, bromeamos, charlamos, hacemos algunas tonterías con otra chica muy loca... en fin, comienzo a caerla bien. Y así estamos unos días, entro un par de veces más y empleo mi técnica maestra del frote. Ella ya iba más caliente que el palo de un churrero, así que se deja y yo cumplo mi parte, me corro fuera y tal y Pascual. Hasta aquí todo normal.

Según decía ella yo "la gustaba como hombre", y me consta que se corría. Lo que me encanta de las callejeras es que no tienen la menor necesidad ni interés en fingir, si no tienen ganas se pueden quedar como sacos, si están cabreadas pueden perfectamente gritar al cliente y mandarle a la mierda. Para mí supone un reto especial, un placer supremo lograr que una mujer que está con tantos y tantos hombres disfrute conmigo. Si llegáis a tener suficiente confianza con prostitutas os contarán lo bien que se lo pasan a veces, prácticamente todas las chicas que he conocido en esto te lo confiesan. No siempre es así, pero claro que sucede al contrario de lo que afirman los abolicionistas. Creo que es algo que deberían enfatizar las trabajadoras sexuales cuando salen en los medios.

Total, que como ella está a gusto y yo también vamos repitiendo, hasta que... ¡sorpresa! Un buen día, al levantarme por la mañana e ir a mear me encuentro con una densa supuración amarilla en torno a mi glande. Mierrrda puta, tenía que pasar, tanto va el cántaro a la fuente que se acaba rompiendo. Yo había visto limpia a la chica, pero como bien sabéis eso no significa nada, al parecer el 80% de las mujeres que padecen gonorrea no notan ningún síntoma. A mí ni me dolía al orinar ni se me hincharon los testículos, únicamente iba secretando una especie de leche amarilla que no olía ni nada, pero que manchaba los calzoncillos y obviamente me indicaba que algo no iba bien. Al consultar en internet sospeché que era gonorrea, lo que se vió confirmado cuando acudí al centro Sandoval. No tuve mayor complicación que perder media mañana, me inyectaron ceftriaxona y tan contento.

Éstos son los pasos a seguir en caso de que tengáis que aplicar alguna vez una inyección intramuscular: 1.Romper la ampolla por el cuello 2.Montar la aguja en la jeringa y después retirar el capuchón protector 3.Aspirar el disolvente de la ampolla 4.Introducir el disolvente en el vial 5.Agitar el vial suavemente hasta que se disuelva el polvo que contiene 6.Aspirar el contenido 7.Despegar el aire de las paredes de la jeringuilla con unos pequeños golpecitos 8.Sacar todo el aire de la jeringuilla 9.Inyectar el medicamento en el cuadrante superior externo de las nalgas, comprobando que no se ha pinchado en vena (asegurarse de que no sale sangre si se tira del émbolo). Les recuerdo que ésta no es una web médica y que para cualquier consulta o consejo han de acudir a un profesional.



Ahora quedaba otro problema, la chica. Como la daba pereza ir allí por la mañana, la compré el medicamento (al ser un antibiótico necesita receta, pero siempre consigues que en alguna farmacia te lo vendan). Sé que no es precisamente lo más responsable que yo la pusiese la inyección ya que no lo había hecho nunca, tuve que buscar en Internet cómo hacerlo. Fue suya la idea, lo hice porque pasó una semana sin ir a la clínica desde que se lo conté y lo cierto es que me moría de ganas por volver a follarla.

Aunque a ella ya la daba igual, ya estaba 'condenada'. Cuando una chica se pone enferma siempre deja de trabajar, ya no se lo permiten. Puede quedar por teléfono con clientes amigos como era mi caso, pero en la calle ya está proscrita. Lo mismo la sucedió a una buena amiga mía, una chica que me caía genial y me gustaba como ninguna otra. ¿Os acordáis de que comenté el mes pasado que había recibido una noticia terrible? Pues era que esta amiga contrajo una ETS, me dió un vuelco el corazón porque quienes me lo contaron eran buenas amigas suyas. Cuando hay rivalidades entre ellas es normal que hablen mierda las unas de las otras, mas éste no era el caso y al poco obtuve la prueba del nueve: dejó de venir. Cuando esto sucede uno ya las pierde completamente el rastro.

La gonorrea es una de las ETS más frecuentes, y en los varones el principal síntoma consiste en una secrección amarillenta de consistencia parecida al semen. Se trata con antibióticos.



Así que tras este par de advertencias he tenido, por fuerza, que caer del guindo. Había estado con tantas prostitutas, cientos de ellas, sin tener directamente noticia de un sólo caso en el que estuviesen enfermas que me acabé confiando en exceso. Me habré acostado con más de trescientas mujeres (en torno al 95% de ellas prostitutas), de las cuales con una treintena aproximadamente no he usado protección en un momento u otro. Trimestralmente me hago las pruebas, y en todo este tiempo y con todas estas mujeres esto es lo único que he pillado... toquemos madera. Suerte que no ha sido nada peor, por una parte es cierto que la incidencia de ETS es baja, PERO EL RIESGO SIEMPRE EXISTE. Las de Hetaira han elaborado un par de cuadernillos titulados "Trabajo y Salud" y "¡Sobre todo: Salud!", que algunas chicas manifiestan conocer; si bien he detectado varias deficiencias tanto en estas guías como en los conocimientos sanitarios de las chicas. El más común es la confusión de las pápulas perladas con una ETS. Pero hay otros más graves, por ejemplo, aunque el uso del condón sí está generalizado en el coito vaginal no sucede así en el sexo oral. Hay clubes o pisos en los que se exige a la chica realizar esta práctica al natural, y absolutamente jamás se utiliza protección cuando es el hombre el que se lo hace a la prostituta. Hay bastantes clientes que son muy reacios a realizar esta práctica, pero a mí me encanta y una buena comida de coño no es algo que todos los hombres sepamos hacer bien. ¿Que me la juego? Hasta ahora me ha ido bien, con anterioridad todos los casos de ETS que conocía eran de compañeros/as de trabajo o de estudios a quienes se lo había pegado... su pareja. Por último la creencia más asombrosa que me he encontrado en algunas (muy pocas, eso sí) chicas es que los preservativos gruesos, de sexo anal, las protegen mejor o que están más seguras si emplean dos condones, uno encima de otro. ¡Precisamente esto provoca que puedan romperse!

25 comentarios:

Natalia Cervantes dijo...

Cariño, hace tiempo que no entraba a tu blog. Es refrescante leerte, con esa manera española de escribir, con esa conjugación que solo ustedes usan, y con esa humildad-orgullo tan dulce que tienen por ser españoles.

No necesitas diculparte por decir que partiste plaza en Colombia, es natural, los Españoles son fetiche para los "latinos" sobre todo para los mexicanos.
¡Es que es tan irresistible su acento y su piel suave y dorada!

Aun me provoca algo tu blog que no me permite leerlo. Menos que al inicio donde hablabas tan adentro de la prostitución que yo misma no podía entenderlo.

Pero aun es mucha más la experiencia que tienes tú, y además en tu país existen problemáticas muy distintas y no tengo cabeza para pensar en otras circunstancias que no son las mías.

Sin embargo, te voy a dar la razón en un comentario que hace un par de meses hiciste en mi blog y que odié con todo mi corazón.
En el decías que hay un proceso de emputecimiento, donde cada vez ves las cosas de manera más sencilla y el remordimiento se va disipando. Y dijiste que me sentiría mejor cuando me terminara de emputecer, y eso fue lo que odie, pero era verdad.

El otro día me invitaron a escribir mis experiencias en una columna semanal de tono jovial para un periódico de circulación masiva. Son más o menos 500 mil ejemplares los que venden al día.
Pero querían que el artículo incluyera fotos, asi que definitivamente dije que no.

Supongo que el día que pueda leer un post completo de tu blog será el día en que me dejen de importar esas cosas.

Aun no sé si eso sea bueno.
Gracias por tu sinceridad y por interesarte tanto en el tema.

Un beso.

Cliente X dijo...

Así soy yo, cuento las cosas tal y como son aun a sabiendas de que la verdad suele resultar incómoda.

Aunque algunas personas han denunciado, a título personal, aspectos relacionados con la prostitución como la escasa utilidad de las ONGs, las extorsiones y violencia policial o el daño que hacen a las prostitutas sus supuestos "salvadores y redentores" abolicionistas; no encontraréis otra página en la que esta serie de abusos sean tan criticados. En primer lugar CONOZCO la situación de la prostitución en España (aunque hay cosas que se me escapan, como a todos); y en segundo tengo el VALOR para contarlo.

Tú tampoco sientas vergüenza por emputecerte, es algo sano y bueno. Te estás volviendo una "cerda" (dicho sea con cariño), como Torbe o un servidor. ¿Entendéis ahora el título del blog, ESPACIO SEXUAL LIBERADO? La prostitución trae consigo un enriquecimiento personal, una nueva amplitud de miras, una LIBERACIÓN. Ahora ya les he dado munición a Marta y a Asturiano para que entren al trapo... vale, no siempre es así, pero muchas veces sí. Y lo estáis viendo. LO VEIS. NO NEGUÉIS LA REALIDAD.

Cliente X, el emputecido

Marta dijo...

Ay clientito, qué pesado eres. Que los demás también conocemos a trabajadoras sexuales, y miramos, y hablamos, y escuchamos y leemos lo que dicen. Podrías haber citado también a Marien, que es trabajadora sexual y tampoco preconiza tu visión totalizadora. Que nadie niega los efectos liberadores que ejercer el trabajo sexual puede conllevar para algunas mujeres (como tantas otras cosas), lo que no hacemos es establecer una relación causa-efecto unívoca ni obviar otros factores para que eso pueda darse ni otras realidades. Y yo, desde luego, tampoco pretendo que haya un único modelo normativo liberador, porque es una contradicción en sus propios términos y me parece una tontería que da pereza discutir. Y entre Natalia y Torbe (o sus comentaristas, foreros, etc.)..., chico, qué quieres que te diga, yo no veo mucho la relación...Si el Torbe es el paradigma de la liberación sexual a seguir, vamos apañaos.

asturiano dijo...

Natalia Cervántes le dice a Cliente X:

"En el decías que hay un proceso de emputecimiento, donde cada vez ves las cosas de manera más sencilla y el remordimiento se va disipando. Y dijiste que me sentiría mejor cuando me terminara de emputecer, y eso fue lo que odie, pero era verdad."

Me parece que ese proceso de 'emputecimiento' con la connotación que le da Natalia es un concepto que está por analizar. Natalia me parece que nos está diciendo que en dicho proceso lo que sucede es una progresiva ausencia de toda clase de remordimiento, así como de dilemas morales ante la práctica de realizar prostitución. Un fenómeno así creo que tiene varias dimensiones que han de ser analizadas, y no sólo los aspectos positivos enunciados por Cliente X en comentarios anteriores.

Un saludo.

Cliente X dijo...

Pues sí, Torbe sería un ejemplo perfecto de liberación sexual. Un tío al que se le trató de reprimir desde la infancia y luego mira cómo salió. O Marien, ya que la mencionas. Ni ella ni yo decimos que éste sea el único camino, sino UNO de los posibles. ¿Cuántas veces lo habré repetido ya? Qué manía con deformar lo que digo. Tienes ejemplos reales de mujeres a las que la prostitución las ha ayudado a empoderarse y emanciparse sexualmente, lee a Natalia. Joder, que parece como si yo me inventase las cosas, y no, lo tenéis ahí pero alguno parece que quiera cerrar los ojos.

Muchas chicas me cuentan que cuando comienzan en esto sienten una tremenda vergüenza, que se autoculpan, que las parece que han caido en lo más bajo. Claro, porque es así como nos han socializado. Pero luego van viendo que las cosas no son como se las contaban. Despejan su mente de prejuicios, de bichos, de miedos infundados… se “PUTERIZAN”. Siempre me habréis oido decir que lo que más me gusta de las putas no es lo que tienen entre las piernas (y ya me gusta un rato largo…), sino entre sus hombros: SU CABECITA.

Por cierto, si queréis hacerme un favor tratad de reconducir los comentarios hacia lo que trato en cada entrada. Siempre nos vamos por peteneras.

Cliente X, el admirador de las putas

Marta dijo...

Cliente chico, si es que tú hablas en chino y yo en japonés, por lo visto. Te estoy diciendo que no hay una única posibilidad de liberación sexual. No ya una sola vía o camino, sino que NO HAY UN SOLO MODELO (que no es lo mismo). A ti Torbe te parece ejemplo de algo. A mí no: me parece la otra cara de la moneda de la represión opusita. Es otra cara, pero la misma moneda, y esa moneda habría que tirarla a la basura. Aunque ya te digo, que discutir sobre lo que representa este hombre no es mi intención. Es que me da un poco igual, así que lo dejo.

El tema lo has sacado tú, que eres quien ha desviado el post. No entiendo cuando te cabreas porque se te contesta. Tendrás que dar derecho a réplica, y si no cíñete tú mismo a la cuestión, ¿no?. Es que no es la primera vez que lo haces.

Nadie niega lo de Natalia (aunque no la conozco de nada), ni lo de Marien ( a ella sí :-). Es que no sé cuántas veces hay que decírtelo: eres tú, de nuevo, el que te empeñas en afirmar que lo negamos. La prostitución no es en sí misma una vía de nada,que es lo que afirmas alegremente a menudo ( Estas son tus palabras textuales: "La prostitución trae consigo un enriquecimiento personal, una nueva amplitud de miras, una LIBERACIÓN"), sino que puede serlo, vale. Que nadie niega que pueda serlo: dependerá de la situación anterior de quien se inicie y de otros muchos factores. El tema ya se trató ampliamente en otros posts, y ya te puse ejemplos de mujeres que se dedican al trabajo sexual y NO SIGUEN TU PATRÓN. Repásalos, qué quieres que te diga. Y Marien, por cierto, también te puso ejemplos de sus compañeras.

Y de la gonorrea no tengo nada que decir, así que hala, con Dios.

asturiano dijo...

Suscribo esto que te dice Marta:

" A ti Torbe te parece ejemplo de algo. A mí no: me parece la otra cara de la moneda de la represión opusita. Es otra cara, pero la misma moneda, y esa moneda habría que tirarla a la basura."

Ella también te/nos dice.

"... y ya te puse ejemplos de mujeres que se dedican al trabajo sexual y NO SIGUEN TU PATRÓN. Repásalos, qué quieres que te diga. Y Marien, por cierto, también te puso ejemplos de sus compañeras."

Y a esto yo añado: durante los años que yo me moví por los ambientes de prostitución (tipología 'pisos') pude conocer a algunas chicas y mujeres jóvenes (treintañeras), tanto españolas como migrantes, que no se encontraban a gusto en la prostitución. Esto así me lo hicieron saber ellas a mí. Unas mujeres (con las que yo no tuve trato sexual o sexoafectivo alguno cuando me relacioné con ellas) y que estuvieron unos pocos meses o años realizando dicha actividad y luego la dejaron.
Unas chicas que, a estas alturas yo tengo claro que no eran particularmente puritanas o reprimidas en materia de sexualidad cuando yo las conocí, pero que sin embargo dicha actividad prostitutiva no la llevaban bien, no les gustaba, no les llenaba...

Te estoy hablando con total sinceridad.

asturiano dijo...

Por cuestionar alguna de las cosas que nos dices en esta nueva entrada:

"Si sabes chupar bien a una chica la vuelves loca, haces que se moje y su desempeño aumenta enormemente. Para eso hay que ser paciente, hacer que sufra un poquito, que ella se muera porque la penetres. Otra estratagema que suele funcionar es frotarte el capullo con el chocho de la chica, por supuesto haciéndola ver que no vas a ir más allá Y ESO SIEMPRE HAS DE CUMPLIRLO. Pero cuando estás ahí la encandilas, la preguntas si lo quiere y la aseguras todo lo que sea: que así te vas a correr rápido, que lo echas fuera, la pones caritas... lo que sea pa meterla. Con unas basta con el frote, en ciertas posiciones son ellas mismas las que se llevan tu polla a su coño; a otras tienes que rogarlas un poco y en una ocasión una llegó a pedirme un suplemento. Tenía ganas la hijaputa, estaba bien mojadita pero supo sacarle provecho a su coñito..."

A mí esta manera de plantear una relación sexual con una mujer en un contexto de prostitución me parece algo triste. Me parece triste porque es una forma de entender las relaciones con el otro sexo demasiado pragmatista a mi entender.

asturiano dijo...

Las chicas nacionales y migrantes que no se encontraban a gusto en la prostitución con las que yo me topé, no acabaron dejando la actividad por esa única razón del 'rechazo social'. El testimonio que yo recogí de ellas apuntaba a otra cosa distinta: a un malestar con la actividad en sí misma, con su estilo de vida... Es casi seguro que el 'rechazo social' y el estigma asociado fuese uno de sus motivos para dejarlo, pero yo creo que no era el único.

M.N. (Marien) dijo...

Asturiano dices esto:

"a un malestar con la actividad en sí misma, con su estilo de vida..."

Esto es una concreción del estigma social al que estamos sometidas las prostitutas.
Si no existiera el estigma y la prostitución fuera un trabajo "formal" del que se pudiera hablar como cualquier otro sin llevar doble vida, se aguantaría peor o mejor (cómo cualquier otro trabajo) pero sin ningún género de dudas sería mucho más llevadero.
Es evidente que no es el único motivo, Pero este es el primero y principal, ya que afecta incluso a las que están liberadas sexualmente y no les importa tener relaciones con descnocidos.
El miedo a que se entere la familia, los amigos, el miedo a no encontrar otro trabajo, el miedo a ser reconocida por un cliente que te ponga en evidencia en contextos fuera de la prostitución, el miedo, en definitiva a que por el hecho de haber ejercido la prostitución ya no se pueda llevar una vida como la que es socialmene aceptada y que obliga a casi todas a mentir o a esconder esta etapa de la vida.

Marta dijo...

Claro, supongo que como dice Marien el estigma y otras veces las condiciones de trabajo, o las dos cosas, será lo que peor se lleve. A menudo seguramente más que la actividad en sí misma, que es una forma de ganarse la vida, un trabajo. El peso del estigma es muy bestia.

Lo que digo es que, personas que llevan mucho tiempo ejerciendo este trabajo sin dramatismo alguno, y que lo prefieren antes que las otras alternativas que podrían tener, y que pueden mantener cierto secretismo de puertas afuera más por la mirada social que por la suya propia sobre la actividad (ya que ellas no han interiorizado el estigma ni se sienten mal por ejercer ni nada de eso: al revés, a veces el hecho de considerarlo un trabajo, que es lo que les ha permitido salir adelante, les proporciona orgullo y autoestima), no tienen por qué acabar desarrollando una misma concepción de las relaciones personales y la sexualidad,o una misma moral (¿hay una sola moral sexual liberadora? ¡qué miedo!), que es lo que a menudo sugiere Cliente X. Y que cuestionar cosas no implica llegar siempre al mismo punto de encuentro: las personas y sus circunstancias son distintas entre sí, y seguramente también lo eran antes de empezar a ejercer. Y adoptar un discurso unificador en ese sentido igual es un error, porque puede que no sea muy representativo.

Es que algunas afirmaciones tan categóricas me recuerdan a eso de que "el trabajo os hará libres", y hombre, acojona...

asturiano dijo...

Marta escribe (tras analizar el intercambio entre 'Marien' y un servidor):

"Y que cuestionar cosas no implica llegar siempre al mismo punto de encuentro: las personas y sus circunstancias son distintas entre sí, y seguramente también lo eran antes de empezar a ejercer. Y adoptar un discurso unificador en ese sentido igual es un error, porque puede que no sea muy representativo."

Pues esto es precisamente lo que yo estoy queriendo decirle a 'Marien', ¡diantre!

Es cierto que las mujeres oferentes que no se encontraban a gusto estando en la prostitución, cuyo testimonio yo conocí someramente fueron unas pocas (no más de 4 o 5 testimonios), pero de lo que estoy seguro es de que el "contenido" del 'trabajo sexual' que ellas tenían que realizar para salir adelante no les gustaba; si hubieran encontrado antes otra alternativa laboral mejor lo hubiesen dejado. Un ejemplo: el testimonio de una chica ecuatoriana, veinteañera, que trabajaba en un piso de 24 horas; un piso 'de medio standing' de mi ciudad que yo había visitado. Pues bien esta chica accedió a contarnos su visión y sus vivencias en la prostitución a una audiencia de jóvenes estudiantes del ciclo formativo de Integración Social impartido en un un IES de mi provincia. En el turno de preguntas, al final de su exposición, como yo era la persona por cuya mediación (junto con el proyecto Sicar) la chica había acudido al centro a contarnos su experiencia y como además era a mí a la persona a la que conocía un poco, le pregunté que si para ella eran llevaderas las relaciones con los clientes cuando ella contaba con unas condiciones dignas de ejercicio. A esta pregunta la chica en cuestión me respondió con contundencia que ejercer la prostitución nunca podía ser algo digno.
Con esa chica, con anterioridad al suceso que acabo de describir, yo compartí algunas pocas tardes en el piso en el que ella estaba, y creedme si os digo que era una de las chicas más solicitadas, pero creedme también si os digo que ella y alguna compañera tras los pases se referían al tipo de sexo que habían tenido que practicarle al cliente con bastante sarcasmo.

Un saludo.

asturiano dijo...

Fe de erratas:

En el último comentario donde escribí:

"si hubieran encontrado antes otra alternativa laboral mejor lo hubiesen dejado."

debe leerse en su lugar:

si hubieran encontrado antes otra alternativa laboral a lo mejor lo hubiesen dejado."

Cliente X dijo...

Si ése es el problema Marta, que no hay ni un modelo único de sexualidad ni una sola vía de liberarse sexualmente, entonces estamos de acuerdo. No sé que habrías entendido hasta ahora, yo sólo decía que hay ALGUNAS, CIERTAS, DETERMINADAS mujeres que en la prostitución encuentran SIN HABERLO BUSCADO una liberación sexual que nunca se habrían imaginado. Por ejemplo las rumanas me cuentan que en su país el sexo es un tema muy tabú, que la sociedad está bastante cerrada al mismo, y cuando llegan aquí hacen cosas que nunca antes habían hecho, conocen hombres que las tratan como nadie las había tratado (de bien, no de mal) y disfrutan como jamás podrían haber soñado. En cuanto a lo de cabrearme no creo que lo consigas, voy muy bien follao. No resulta sencillo enfadarme.

Asturiano, hay una diferencia entre la mujer que está apenas unos meses y la que acaba haciendo su vida en torno a esto. Si yo hablase, como putero, con la experiencia que tenía de haber acudido a la prostitución durante unos pocos meses te habría dicho cosas muy distintas. Marien ha relatado su evolución, ella cuenta como tardó un buen tiempo en “cambiar el chip”. Depende de la persona, algunas lo hacen antes, otras después y otras nunca. La prostitución no es solo una actividad o trabajo, es un ESTILO DE VIDA que no tiene por qué ser bueno para todo el mundo. A ver si a fuerza de machacar con lo mismo Marta me entiende de una p… santa vez. No dudo del testimonio de tu amiga, pero yo lo que me he encontrado a más chicas encantadas con putear que amargadas. También depende de la tipología, un piso 24 horas o un club quema mucho.

Marien, lo del rechazo social claro que se comenta. Y mucho. Bastantes chicas se van a vivir lejos de donde ejercen por esa razón y de hecho el principal motivo por el que vienen a España es para que su entorno en su país no se entere de lo que hacen. Antes incluso que la ganancia económica. Luego ese rechazo , “el estigma de puta”, tiene numerosas consecuencias reales. No las dejan entrar en ciertos establecimientos, las insultan en la calle y en ocasiones llegan a ser agredidas, sufren el abuso institucional muy particularmente por parte de la policía… ¿a quién le gusta vivir así? Si me comentan que por lo general el menor problema es acostarse con desconocidos, a no ser que huelan muy mal o sean muy sucios (¿se puede ir de putas habiéndose cagao uno encima? Al parecer sí… joder, hay cada elemento…).

Por cierto, voy a retomar el tema de la salud. Más que protección contra ETS las intervenciones deberían orientarse a los problemas lumbares y de circulación causados por estar tanto tiempo paradas en el mismo sitio; a los provocados por su extensa exposición a la intemperie (desde catarros en invierno a insolaciones en verano) o los que se ocasionan ellas mismas en el pelo con tantos tintes y potingues que se echan. Por lo menos ésta es la impresión que me da a mí, y que para variar nadie ha dicho nunca antes.

Cliente X, el putero con el que todo son primeras veces

Marta dijo...

Cliente X, lo que digo no es que no haya un solo modelo de sexualidad, que es evidente, es que no hay un solo modelo de sexualidad liberadora. Que muchas veces te manifiestas defensor máximo de la pluralidad pero luego haces comentarios en los que parece que quien no abrace una nueva norma (la tuya), sin darte cuenta de que es, igualmente, una norma, no está "liberado" sino dentro del redil y con la "mente" cerrada. Y has hecho bastantes afirmaciones en ese sentido. Y éste es el punto, creo, en que los puritanos más recalcitrantes y los preconizadores de la "liberación sexual" confluyen, y se parecen bastante.

La prostitución femenina podrá ser un estilo de vida para quien la quiera como un estilo de vida (y supongo que con esto te refieres a que, al ejercerla, afecta a la propia concepción de las relaciones y de la sexualidad también en el ámbito privado,que se reorganizan en la dirección que tú propones y de la que has hablado en otros posts). Para otras muchas mujeres es un trabajo, y una cosa es la vida privada y otra la laboral. Y puede que se cuestionen algunas cosas y se profesionalicen, pero no adopten nunca el modelo del que hablas. Y habrá otras muchas mujeres para las que sea una actividad que quieran ejercer temporalmente para mejorar sus situaciones y luego abandonarla. Y todas ellas forman parte del colectivo de trabajadoras sexuales, y curiosamente, muchas afirman eso de que la prostitución no es una extensión de su personalidad. Y sólo sugiero que determinados discursos pueden excluir más que incluir, por su representatividad. Nada más.

Marta dijo...

Y por lo de los problemas de salud al estar tanto tiempo paradas en la calle, mira, al menos aquí, en el Raval, si se reabrieran los bares, asunto solucionado. Pero no lo van a hacer. Antes podían entrar a sentarse y descansar, y guarecerse del frío. Ahora las acusan de su presencia en la calle, cuando no tienen ningún otro sitio a donde ir porque les cerraron todo.

Y lo de los tintes es cosa de cada cual, no del colectivo en cuestión, que tienes unas cosas...

Cliente X dijo...

Para que quede claro de una vez por todas. Lo que yo defiendo es LA LIBERTAD, me da igual que la persona se ponga a follar como un león o se meta a monje franciscano con voto de castidad; sólo que lo haga por decisión propia y no porque socialmente se vea obligado a ello. Tan malo veo que a una persona a la que la guste mucho el sexo se la reprima desde un colegio del Opus, como que una que lo detesta se vea obligada a putear y a acostarse con una docena de hombres diarios.

Marta dijo...

Muy bien, entendido. También hay personas a las que les encanta el sexo pero no les gusta putear (porque que a alguien le guste el sexo no significa que no le guste elegir compañerxs en función de los factores que sean, como por ejemplo, la atracción). Personas a las que les gusta el sexo y no les disgusta en absoluto putear. Personas a las que no les gusta especialmente el sexo. Personas que prefieren vincular el sexo al amor, porque lo disfrutan más, pero si no lo hay, pues tampoco hacen ascos. Personas que si no es con amor no fornican. Personas a las que el sexo consigo mismxs les parece infinitamente superior al sexo con otrxs...es que siempre vas a los mismos extremos...Las condiciones para que las personas consideren el sexo placentero no son iguales.

Y al Torbe no se le critica la desvinculación del sexo al amor, que estamos en el siglo XXI. Se le critican otras cosas.

Cliente X dijo...

Me voy a los extremos porque evidentemente en una ejemplificación pones los extremos. A la hora de vivir la sexualidad no hay sólo A o B, sino muchísimas opciones que me parecen completamente legítimas.

escort dijo...

Me ha gustado mucho tu articulo, creo que mucha gente deberia de leerlo y darse cuenta de que no es para tanto lo de las ETS

Cliente X dijo...

Esa es la idea que trato de transmitir. No digo que no haya riesgo, pero sí que está sobredimensionado. Hay que poner las cosas en su sitio.

Por cierto, bienvenida al blog.

Anónimo dijo...

Que asco de vida tío, se liga a una warrona panchita putona colombiana, se va de pagafantas a su pais, se regresa, se va de putas a montera, termina pillando gonorrea ajajajajajajaj, pero que vida mas repulsiva coño, a tio te deberian encerrar y tirar la llave, eres un jodio PELIGRO SOCIAL, putero de mierda, pa q sirves?? a parte de pa dar de comer a las warronas q te follas previo pago y que te recompensan pengándote alguna mierda?

pa na mas sirves tú, pedazo de eskoria, a ver si te pillan algo de verdad, tienes razon, el SIDA y demás ETS no existen, son un invento de la Iglesia para que los puteros no folléis, y por supuesto, el SIDA... de existir, solo afecta a MARICONES así que tú sin problema, eh?, sigue follándote a colombianas y demás basuras tercermundistas que vienen a España a putear a pelo y no uses proteccion, que no hace falta, te lo digo yo.

(QUE ARCADAS)


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Cliente X dijo...

Me gustaría ver para qué sirves tú, ni para mostrar el mínimo respeto que merecen las demás personas. Es curioso, ahora que tengo la opción de ESTADÍSTICAS veo que esta entrada es la que tiene más lecturas de todas, con diferencia. ¿Será por el morbo? ¿Porque cuento algo malo que me pasó? ¿Por el sugerente título? Si gusta tanto el tema de las venéreas tendré que volver sobre él, aunque la verdad es que ya he dicho prácticamente todo lo que tenía que decir.

Por cierto, ayer estuve follando con una puta GITANA RUMANA de Villaverde en el suelo de la entrada al garage de una nave abandonada. Glamour ante todo. Lo digo para que sigas deleitándote con mis aventuras, y a ver si con suerte echas la papilla. Y por cierto, el polvito fue espectacular, yo con las putas poligoneras me beso y todo, jajaja. Aquí la peña no tiene ni idea de cómo me las gasto, soy un sobrao total.

Cliente X, el que morirá con las botas puestas

Anónimo dijo...

Si claro por eso tengo conocidas con vih. No pasa nada y siguen prostituyéndose

Cliente X dijo...

El año pasado, en una charla que fue grabada (aunque no ha sido puesta a disposición pública) ante varias docenas de personas, Dña Concepción Colomo Gómez que tiene una experiencia de más de 20 años en atención sanitaria a prostitutas como responsable de los servicios médicos del Ayuntamiento de Madrid y como Presidenta de la ONG Médicos del Mundo (generosamente subvencionada con fondos públicos) AFIRMÓ que la incidencia de ITS entre las prostitutas que ella atendía (las callejeras) era INFERIOR a la media de la población femenina general.

Únicamente un servidor tuvo suficiente presencia de ánimo como para preguntarla cómo había obtenido esos datos, pues de ser correctos (que yo los creo) significaría que el Ayto o las ONGs de atención a las prostitutas que subvenciona estarían sometiendo a las chicas a controles sanitarios obligatorios que la Ley no contempla (ergo son ilegales). Esta mujer se puso visiblemente nerviosa ante un ejercicio de lógica tan elemental, y es que lo que hay que cuestionarse es si realmente las chicas son un grupo de riesgo para la salud pública o eso es únicamente una excusa para controlarlas.

Yo te aseguro que he follado con muchas, pero muchas, pero MUCHÍSIMAS putas y la única vez -hasta ahora- que he pillado algo fue en esa ocasión. Y mi comportamiento sexual no puede ser más irresponsable: sin goma, con gitanas rumanas de la calle, corriéndome dentro. Me hago pruebas periódicamente, de hecho mañana me tocan las siguientes, Y ESTOY MAS SANO QUE UNA LECHUNGA.

A una chica enferma no la dejan seguir puteando, al menos en la calle. La retiran. Es que sería un auténtico peligro y es de las pocas medidas que toman las autoridades que las chicas aprueban.

Anda a cascarla por ahí con tus mentiras.