miércoles, 27 de enero de 2010

De nuevo Serrano, el juez rebelde

Con la cantidad de asuntos que todavía tengo que tratar no soy muy dado a volver sobre el mismo tema, pero en este caso merece la pena que siga dándoos la matraca. Hace poco hablé sobre este extraordinario juez, al que elogiaba la bondad de la causa que defendía así como el inaudito valor demostrado al enfrentarse al estabilishment retro-feminista que le declaró una guerra sin cuartel en cuanto se hizo notar haciendo pública su disconformidad.

Resulta que una de las más importantes tesis que mantengo sobre la prostitución es que no se puede desligar de otros temas, que no podemos "ir a nuestra bola" desentendiéndonos de otros muchos asuntos que tratan sobre derechos civiles, libertades, igualdad... Que en el fondo nosotros compartimos la misma lucha que otros colectivos, un combate por una sociedad libre, plural e inclusiva. Y que hemos de percatarnos de ello lo antes posible porque nuestros rivales ya lo han hecho. Como muestra señalaba que, no por casualidad, las mismas voces que estaban clamando contra Serrano eran las que pedían la persecución de la prostitución.

La situación de este juez y de todos aquellos que denuncian la perversa política de género seguida por el actual Gobierno de España es un reflejo exacto de la que pasamos quienes intentamos desmitificar las arraigadas creencias existentes sobre la prostitución. No somos una especie de machistas irredentos, al contrario, somos nosotros los aliados de las mujeres, quienes realmente las escuchamos en vez de victimizarlas y tratarlas como menores de edad como hace el abolicionismo. Hemos visto durante años una realidad que, en nuestros círculos, compartimos y de la que se sabe que es cierta; pero a la vez existe un temor a contarla públicamente porque al contradecir al discurso políticamente correcto vamos a ganarnos muchos y poderosos enemigos. Ninguno quiere pasar por un calvario como el que está teniendo que soportar estoicamente el magistrado Serrano, no se nos prohibe hablar pero todos somos plenamente conscientes de las consecuencias que se derivarían de hacerlo en público, a cara descubierta.

Los clientes de prostitución nos vemos sometidos a una fortísima presión social para permanecer callados, en el anonimato. Al igual que quienes cuestionan al feminismo oficial nuestros argumentos son desoídos y nosotros etiquetados según toda una serie de manidos estereotipos.



El colectivo de mujeres que ejercen la prostitución ya cuenta con varios referentes en nuestro país como Nereida Lakuló, Mónica Blanco, Carolina Hernández, Margarita Carreras, Mónica Coronado... sin embargo los puteros todavía necesitamos a un Serrano, sabemos que hay que colgarle el cascabel al gato pero nadie está dispuesto a hacerlo. ¿Quién será el valiente, el héroe, o quizás el loco? Nosotros contamos, como mucho, con uno: Nacho Allende más conocido como "Torbe", con quien recientemente he comenzado a coordinarme. Más que valor lo que pasa es que se la pela lo que piensen de él y además cuenta con la ventaja de tener la vida resuelta (al igual que Sebastián Horsley en el Reino Unido, por poner otro caso de putero confeso). No obstante tampoco está muy interesado en la promoción del trabajo sexual y la lucha por su normalización, sino que más bien ha acudido a los platós de tv para autopromocionarse y por los siempre golosos euritos... Nuestro principal problema es que estamos absolutamente desorganizados lo cual nos convierte en un grupo irrelevante políticamente. Antes de comenzar a dar la lucha tendríamos que contar con algún tipo de estructura, pero somos incapaces tanto de formar la nuestra propia como de integrarnos en alguna ya existente (como el movimiento pro-derechos). Mi esperanza reside en que los clientes multados por las ordenanzas comiencen a sentirse lo suficientemente agraviados como para pensar en la posibilidad de oponerse a ellas creando algún tipo de plataforma.

Este es el planteamiento que he mantenido hasta ahora, "esperar mi oportunidad", pero el señor Serrano ha roto mis esquemas. Harto de que nadie hiciese nada decidió saltar al ruedo y coger al toro por los cuernos. Sin tener a nadie detrás, sin apoyo alguno frente a las femifachas. Sus enemigos le saltaron al cuello, pero se puso a repartir hasta quedarse solo. Un hombre ha puesto en jaque a todo el ejército progre. Realmente le admiro y me gustaría emularle, mas no me creo capaz de hacerlo hoy por hoy. Sus palabras me han calado hondo, tampoco yo quiero convertirme en una "Casandra de Troya" cuyas advertencias caigan en saco roto.

Éste es su último y soberbio artículo:



Francisco Serrano, juez titular del Juzgado de Familia número 7 de Sevilla



Resulta obvio que la libertad, sobre todo la libertad de expresión, consiste en la posibilidad de decir lo que otros no quieren oír. Constituye ese reconocimiento un derecho fundamental que ampara a todos los ciudadanos sin ningún tipo de restricciones salvo las que son necesarias para evitar la conculcación de otros derechos, como es el derecho al honor, la dignidad y estima de otras personas.

La libertad de opinar, la de expresar dentro del respeto las propias ideas y pensamientos, se extiende a toda la ciudadanía, incluidos los jueces, porque ciertamente venimos obligados a acatar y cumplir y hacer cumplir las leyes, pero como ciudadanos que somos, expertos en las áreas sociales que son objeto de nuestro ejercicio jurisdiccional, resulta lícito y legítimo que también se pueda hacer un juicio crítico sobre su contenido, porque cuando se advierte que una norma no produce los bienintencionados efectos pretendidos por el legislador, es cuando se pone en práctica mediante su aplicación. Al igual que, y eso a nadie parece extrañarle, un miembro del poder ejecutivo puede comparecer manifestando que acata una sentencia pero que critica y muestra disconformidad con su pronunciamiento.

Por ello, en una democracia como la nuestra se ha de calificar como inadmisible que se haya querido pisotear, mediante el insulto, la descalificación y la amenaza de ser represaliado, a quien sólo ha expuesto su propia experiencia y los datos recopilados en la sombra de la clandestinidad no oficialista... y además corroborando su versión políticamente incorrecta con sólidos argumentos y razones. Un juez cuya voz ahora se ha hecho peligrosa que sea oída, pese a que llevo años diciendo lo mismo en conferencias, publicaciones y medios de comunicación. Mas ahora después de cinco años, mi voz que sólo tenía eco en ambientes reducidos, allí a donde sólo había alcanzado la injusticia que afirmaba se había de corregir, ha transcendido porque la sociedad ya ha podido tomar consciencia del problema; mi voz ahora es como la de Casandra, que vaticinó la toma de Troya por el engaño de un caballo de madera, pero cuando Ulises y sus colegas corren por dentro de las murallas de la ciudad condenada.

Ahora sí nos creen. Y ello gracias a que los medios de comunicación han sido, en gran medida, y hasta ahora, cómplices de ese pacto de silencio sobre un tema social tabú, conocido de sobra por todos, pero sobre el que no resultaba políticamente correcto y adecuado hablar. Ello gracias al silencio de los profesionales que no se han atrevido a contar, también, la verdad que refleja su experiencia. Muchos sólo me contaban a mí las tragedias de que habían sido testigos pero sin enfrentarse a tener que transmitirlo en público. Altísimas instancias del Estado y estamento judicial, anónimas voces políticamente correctas, en reservado, me han comentado: "Sí, de acuerdo tienes razón, la Ley de Violencia tendría que reformarse, pero no podemos decirlo". Unas veces, la inmensa mayoría, por miedo a sufrir el mordisco de la represión, el auto de fe de la nueva inquisición que ha dictado la norma no escrita de censurar lo que no quiere oír el santo oficio. Mas, en otras, por puro y duro interés y oportunismo.

Más curioso aún cuando precisamente mi preocupación por temas de calado social, especialmente con incidencia en los derechos de los niños, no se ha centrado en las críticas a la Ley de Violencia de Género, sino que también he participado activamente en otras propuestas de reformas legislativas, en materia de acogimiento y adopción, sin que a nadie pudiera en tal caso parecerle mal que un juez especialista y experto en la materia pudiera dar su opinión al respecto.
El intentar aportar ideas para mejorar, el intentar abrir debate para encontrar nuevos planteamientos y soluciones a los problemas y las injusticias, el intentar rectificar errores para seguir avanzando en igualdad, sinceramente no creo que merezca como respuesta el cadalso. Siempre he luchado por defender los intereses de los más débiles e indefensos, y mi condición de juez me ha dado la satisfacción de que, muchas veces, he logrado esa defensa efectiva. Siempre en favor de los niños y siempre en favor de las mujeres que sufren real maltrato por encontrarse en situación de discriminación, desigualdad, miedo y relación de poder frente al canalla maltratador, y ese empeño desde antes de que cumpliera la mayoría de edad la actual ministra de Igualdad que censura a quienes se atreven a contradecir su doctrina y religión de pensamiento único y monolítico, que es la que atribuye el carácter de experto a quien sólo la profesa.

No estoy contra las mujeres maltratadas, siempre he tenido las puertas abiertas para brindarles amparo en mi Juzgado. Me opongo, eso sí, a quienes se aprovechan de sus miserias, me rebelo contra las que abusan y las perjudican, sin pretender que se reduzca el número de denuncias de mujeres maltratadas sino de las formuladas por mujeres que no sufren ningún tipo trato discriminatorio en su relación de pareja. Proclamo que se redefina el concepto de maltrato para evitar cientos de miles de injusticias, comenzando por el que se irroga a las víctimas de auténtico maltrato, el que deja cicatrices en el alma. Reclamo que los recursos y fondos para atender los servicios que garanticen el derecho a la asistencia social a las mujeres víctimas de violencia de género no se distribuyan en base a criterios en los que se tenga en cuenta prioritariamente el número de denuncias presentadas, porque ello supone un efecto llamada a la presentación de denuncias infundadas que colapsan los juzgados. Solicito que se reconozca la existencia de mujeres que denuncian por despecho y venganza, debiéndose articular medidas eficaces para sancionar esas conductas desviadas. Requiero que el ámbito de protección de la norma se extienda a todos los que sufren violencia en el ámbito doméstico, con independencia de su raza, edad, creencia y género.

En fin, un disparate que merece la quema del hereje. Que cada uno saque sus conclusiones, dicho lo dicho, de quien extrae beneficio de la actual situación, que, insisto, requiere de debate y reflexión, comenzando por el del propio legislador; pues como ciudadano estoy orgulloso de que las normas se aprueben por unanimidad, pero más orgulloso estaría de que ese legislador fuera capaz de reconocer que se pueden cometer errores y que resulta preciso, a veces, rectificar el rumbo para alcanzar el destino deseado.
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Adjunto los vídeos de su última entrevista, hecha por Quintero. Jejeje, menudo vicio le tengo a las entrevistas, casi tanto como a las mujeres...








Espero que hayan apreciado que, al igual que nos ocurre a nosotros, el primer conflicto se produce entre las cifras aportadas. La "fotografía de la realidad" es diametralmente opuesta, y como he dicho en otras ocasiones eso sólo puede deberse a la ignorancia o al engaño. La sociedad civil es cada vez más consciente de sus mentiras, sus "datos" ya no convencen más que a los incondicionales del régimen. Esto se consiguió no con una postura conciliadora y suave como mantienen en muchos casos las pro-derechos, sino atacando agresivamente sus patrañas y pulverizándolas una a una. No debemos temer emplear un lenguaje tan áspero como el que ha usado el juez Serrano, sí señor: combatimos contra una dictadura. Contra la peor de ellas, que es la que se disfraza de lo que no es, un lobo con piel de cordero como María Tardón Olmos. Como curiosidad, esta señora fue tercera teniente de Alcalde y Concejala de la Rama de Atención Social, Policía Municipal y Movilidad Urbana del Ayuntamiento de Madrid. Puesto del que se puede incidir y se incide directamente sobre las prostitutas. ¿Sabrá esta señora lo que hacen sus subalternos? ¿Quizá habrá sido ella la responsable de lo que está ocurriendo? Como se ha demostrado con el caso Faisán los policías muy rara vez actúan por iniciativa propia, sino que obedecen órdenes de arriba. Algo huele a podrido en Dinamarca y en el Ayuntamiento de Madrid...

8 comentarios:

M.N. (Marien) dijo...

Magnífico artículo Cliente X.

asturiano dijo...

A propósito de lo que podría estar denunciando el juez Serrano. Yo ya no sé a quién creer...

Este enlace me ha sido enviado al e-mail remitido por AHIGE (Asociación de Hombres por la Igualdad de Género):

Los jueces desmontan el mito de las denuncias falsas

Marta dijo...

Hombre, denuncias falsas habrá, eso seguro, aunque no creo que sean la mayoría (de todas maneras, sean las que sean, es muy grave). Tampoco será muy fácil cuantificarlas porque muchas causas son sobreseídas por falta de pruebas, y la falta de pruebas puede deberse a que se trata de una denuncia falsa o no. Y no sé si todas estas causas sobreseídas se contabilizan como denuncias falsas ... El tema es complicado...

Tampoco me convence eso de equiparar la violencia doméstica a la violencia machista. Otra cosa es que muchas veces se metan en la misma denominación casos particulares que a lo mejor no deberían considerarse así. No sé...

asturiano dijo...

Este es el enlace (que antes se me olvidó ponerlo):

http://elejevioleta.blogspot.com

asturiano dijo...

Creo que al reivindicar algo como lo siguiente:

"Solicito que se reconozca la existencia de mujeres que denuncian por despecho y venganza, debiéndose articular medidas eficaces para sancionar esas conductas desviadas."

el juez Serrano puede estar introduciéndose en un terreno pantanoso. Como dice Marta el tema de la violencia contra las mujeres en el seno de la pareja es un tema complejo.
[Por otro lado:Te informo de que se ha publicado recientemente un libro de Raquel Osborne sobre 'violencia de género']

Cliente X dijo...

El problema de cuantificar las denuncias falsas es el mismo que hay para cifrar el número de prostitutas. No hay datos reales (ni voluntad de obtenerlos, porque la realidad contradice su dioscurso). Las feministas se sacan de la manga porcentajes completamente falseados, basados en muestras no representativas. Ved la entrevista que le hizo César Vidal donde Serrano habla sobre este asunto en concreto.

En cambio sí que hace referencia a la existencia de varios informes que indican algo que es de sentido común, que la violencia en pareja puede ser, y de hecho normalmente es, bidireccional. Expresar esta perogrullada no es adentrarse en terreno pantanoso, es un terreno minado: significa decirles que su discurso no es correcto, bien porque estén equivocadas, bien porque estén mintiendo. Y el juez Serrano, que no se chupa el dedo, ha visto como yo lo que hay detrás de su discurso: la firme voluntad de implantar un sistema totalitario ("la dictadura silenciosa").

Sé que puede sonar al principio a teoría conspirativa o a locura, pero estoy plenamente convencido de ello. Más nos valdría ser serios con este asunto en vez de tomárnoslo a cachondeo, porque las consecuencias van a ser muy graves...



Cliente X, la voz que predica en el desierto

Marta dijo...

¿Se habla de estadísticas en lo de violencia de género (no doméstica) bidireccional? ¿sabes las cifras de hombres asesinados al año exclusivamente por sus mujeres, peras o ex-parejas?

Marta dijo...

Donde pone peras, quería poner parejas