viernes, 5 de febrero de 2010

Música: Charlotte the Harlot

Os debía esta canción, ávidos lectores del blog. El mes pasado publicaba la secuela, 22, Acacia Avenue; hoy os obsequio con la primera de la serie (la última de todas sería From here to Eternity, que narra la muerte en un accidente de moto de Charlotte, pero no habla para nada de la prostitución): Charlotte la ramera.

Muy a mi pesar he de reconocer que esta canción tiene una de las letras más moralistas y carcas de las que tengo conocimiento. Se reprocha a nuestra querida Charlotte su constante promiscuidad, el venderse tan barata, el rechazo social que su actividad genera y el estar (según algunos ordenamientos) quebrantando la ley. Supone un desprecio constante hacia Charlotte en particular y las prostitutas en general... ¿tal vez debido a algún despecho amoroso con ellas? La estrofa en la que se narra cómo le rompió el corazón al haberle prometido que le amaba de verdad permite suponerlo.

Tenéis tanto vídeo como traducción, si bien ésta no es correcta. Cuando habla del precio no tiene sentido lo de los "principiantes" y el "curso principal". Pide 5 para empezar y 10 cuando ya le tiene cogido, para continuar. Algunas chicas hacen eso, piden una cantidad y luego suplementos extras... es una manera de hacerse dinero rápidamente a costa de perder clientes, porque quedan como estafadoras. Yo no lo veo como algo muy aconsejable, pero al parecer las funciona con ciertos hombres. Si os quedais con más ganas de los Irons os recomiendo Seventh son of a seventh son, Run to the hills, Alexander the Great, No more lies o Afraid to shoot strangers.



CHARLOTTE THE HARLOT - IRON MAIDEN

Giving a swish with your arse in the air
Don't you know what they're saying?
Charlotte you're so refined when you take
All the love that they're giving
Sticking with every man that you find
Don't you know what they're after?

Charlotte you've got your legs in the air
Don't you hear all the laughter?

Charlotte The Harlot show me your legs
Charlotte The Harlot take me to bed
Charlotte The Harlot let me see blood
Charlotte The Harlot let me see love

Taking so many men
To your room
Don't you feel no remorse?

You charge them a fiver
It's only for starters
And ten for the main course
And you've got no feelings
They died long ago
Don't you care who you let in?
Don't you know you're breaking the law
with the service you're giving?


Charlotte The Harlot show me your legs
Charlotte The Harlot take me to bed
Charlotte The Harlot let me see blood
Charlotte The Harlot let me see love

There was a time
When you left me standing there
Picking up pieces of love off the floor
Well, Charlotte, you left me alone in there

To make your ends as a bloody whore
Wel,l Charlotte, you told me you love me true
Picking up pieces of love yesterday

Well, Charlotte, your drawers are off color too
'Cause you're making love all day

Giving a swish with your arse in the air
Don't you know what they're saying?
Charlotte you're so refined when you take
All the love that they're giving
Sticking with every man that you find
Don't you know what they're after?
Charlotte you've got your legs in the air
Don't you hear all the laughter?

Charlotte The Harlot show me your legs
Charlotte The Harlot take me to bed
Charlotte The Harlot let me see blood
Charlotte The Harlot let me see love

30 comentarios:

asturiano dijo...

Bueno, una vez escuchada la canción, permíteme decir un par de cosas:

1ª) Efectivamente, como tú bien criticas hay algo de enjuiciamiento moral negativo hacia Charlotte en algún momento de la canción. Pero esto sólo ocurre un poco y no constituye "el grueso" de la letra, según mi parecer.

2ª) La mayor parte de la canción (de la letra) no me parece que sea estigmatizadora de Charlotte ni de la actividad que ésta realiza. De lo que se habla casi todo el rato en esta canción es de cómo es (o puede ser) la vivencia masculina de relacionarse con una mujer como Charlotte, con una mujer en un contexto de prostitución. Con una mujer a la que algunos hombres (por boca de estos cantantes) le critican el que ella no haga otra cosa que instrumentalizar su sexualidad con ellos. Ello hablan en particular de la inautenticidad de las relaciones prostituta-cliente. De alguna manera algo ingenua, ellos se están refiriendo implícitamente a la asimetría existente entre los objetivos y vivencia de esa mujer, Charlotte y la vivencia de algunos hombres que [como ellos] acuden a ella en busca de un poco de amor, de una relación íntima, o de lo que sea. Entre otras cosas ellos le reprochan a Charlotte el que ésta sólo les vea a ellos como un fajo de billetes y de que ella ¡ya no tenga sentimientos!

En definitiva, estos autores lo que están haciendo es hablar por boca de muchos hombres que son clientes o ex-clientes de prostitución. Ellos dicen lo que dicen desde la mirada y la sensibilidad correspondiente a la masculinidad de muchos varones. Y de cosas parecidas hablaron Bruckner y Finkielkraut en su archimencionado análisis de la prostitución.
En fín, que a mí esta letra no me parece mal en su mayor parte. Lo único que eliminaría son aquellos enunciados en los que claramente se enjuicia moralmente (o se condena) de un modo negativo (estigmatizador) a Charlotte.

asturiano dijo...

Añasir lo siguiente al comentario anterior:

Los varones autores de esta letra tratan de expresar lo que sienten y cómo se sienten ante una mujer como Charlotte. Así ellos expresan sus sentimiento ambivalente hacia ella: por un lado sienten una fuerza que les hace desearla(lo expresado en el estribillo)

"Charlotte The Harlot show me your legs
Charlotte The Harlot take me to bed
Charlotte The Harlot let me see blood
Charlotte The Harlot let me see love"

pero por otro, le reprochan -un tanto ingenuamente- su comportamiento y actitud cuando se relaciona con los hombres (con unos hombres que son sus clientes): la mayor parte de la letra.
Me parece que los hombres que escribieron esto están tratando de aclararse en sus sentimientos hacia esa mujerer. En cierto modo, ellos se dan cuenta de lo contradictorios que están siendo y así lo expresan.

-Por otro lado, a mí me parece -como ya dije antes- que la mayoría de la letra de la canción no juzga moralmente a Charlotte ni tampoco la estigmatiza a ella. Los únicos enunciados de la canción en los que hay algo de esto serían los siguientes:

"Taking so many men
To your room
Don't you feel no remorse?

Don't you know you're breaking the law
with the service you're giving?"

Cliente X dijo...

Si te parece hay poco reproche... en la primera estrofa se la pregunta si no sabe qué dicen (de ella) y si no escucha las risas que provoca.

Yo entiendo que lo que expresa la canción es una tremenda frustración por no poder tener a esa mujer que desea. Sí, podrá acostarse con ella pero no logra que se enamore, que sea suya, no puede controlarla como a otras parejas que ha tenido. Y es que como he venido diciendo, las prostitutas son espíritus libres. Hay que estar preparado para saber que lo vas a pasar bien, que puede que ella también si te esfuerzas un poquito, pero que vas a tener que compartirla con muchos otros hombres. Y no sé si por ingenuidad, orgullo o qué se yo muchos tipos no se dan cuenta y se obsesionan con las chicas.

C-X

asturiano dijo...

"Yo entiendo que lo que expresa la canción es una tremenda frustración por no poder tener a esa mujer que desea. Sí, podrá acostarse con ella pero no logra que se enamore, que sea suya, no puede controlarla como a otras parejas que ha tenido. Y es que como he venido diciendo, las prostitutas son espíritus libres."

No estoy de acuerdo del todo con una interpretación como esta que haces. La cosa no es tan sencilla. Para un hombre que se enamore de veras de una mujer que ejerza como 'prostituta', la situación suele ser complicada, máxime si él ha conocido a esa mujer en un contexto de prostitución: siendo un cliente más. Es normal que, tal y como expresa esta letra, a ese varón le puedan surgir dudas con respecto a las intenciones y a la forma de ser de la mujer oferente en relación a él. Si ese hombre, al que Charlotte pudo haber dado esperanzas de significar para ella algo más que un cliente, percibe (erróneamente o no; no entro en esto) signos en ella que le hacen pensar que para ella él no significa nada diferente o especial en realidad,

"There was a time
When you left me standing there
Picking up pieces of love off the floor
Well, Charlotte, you left me alone in there"

entonces es perfectamente comprensible que en él, lo mismo para cualquier otro varón enamorado de verdad --que con anterioridad a conocer a una mujer como esa, no hubiese tenido ningún éxito con las mujeres--, puedan surgir dudas muy fuertes y puedan aparecer también la desesperanza y la tristeza debido a que algo que parecía que era se ha esfumado de repente (cual espejismo) y ya no lo es.

M.N. (Marien) dijo...

Otro punto de vista,
Son varias cosas.

1- diferentes expectativas. (no necesariamente asimétricas).
2- ignoro si ella le hizo creer que podía dtener esperanzas, pero, una de las reglas que tenemos las profesionales del sexo de pago es poner los límites.
2- Ellos proyectan sus frustaciones por el rechazo en ella.(descalificándola como persona) En un contexto de prostitución hay un pacto tu me pagas tanto y yo te ofreczo esto durante x tiempo. Si se rompe el pacto asume las consecuencias ,uno y otro. (como cuando Nacho escribió su post para recriminar a "las malas putas"
3- Todo esto tiene que ver lo mal que canalizamos, en general, las personas (en todos los contextos) los rechazos)La reflexión tendría que venir por aquí.
La gran carencia que tenemos en esta sociedad que vivimos es que no se nos educa en emociones.

Marta dijo...

Bueno, más que simetría o falta de simetría, podríamos hablar, para evitar confusiones, de objetivos o finalidades diferentes por parte de quien compra y quien vende un servicio sexual (como por parte de quien compra o vende lo que sea entre sí, aunque a lo mejor hay clientes a los que les cuesta enterarse, por algunos comentarios que se leen en los foros). Si esa diferencia de objetivos está clara, supongo que no hay problema. Si el cliente se cree que el dinero que paga compromete a la trabajadora a proporcionarle cosas que en esencia no son vendibles ni comprables, pues tiene un problema: si esas cosas surgieran, serían un regalo, no una obligación contractual.

Distinto sería que de una buena profesional se espere que desempeñe un rol con cierta verosimilitud, como se pide a cualquier profesional de cualquier trabajo.

No sé si tendrán algo que ver las modalidades también: por un servicio de veinte euros imagino que el cliente no esperará una actuación estelar, a no ser que se trate de una de esas ocasiones excepcionales en que realmente hay "química".

Y luego está lo que dice Marien: el que la trabajadora aliente o desaliente esa posible "confusión" para obtener mayores beneficios. Pero no parece ser el caso que relata la canción...Más bien parece que el cliente no acabó de entender de qué va la cosa, y la culpabiliza a ella por no darle lo que quiere.

asturiano dijo...

M.N., Marta y Cliente X:

Entiendo bien lo que queréis decir, y a la fuerza tengo que estar de acuerdo con vosotrxs. Pero, no obstante, una vez dicho esto, permitidme la siguiente consideración:

- Pienso que muchos de los hombres que acuden a la prostitución como clientes, no pueden funcionar tan racionalmente como vosotrxs querríais que fuese. Muchos de esos varones recurren a dicha práctica o 'institución' en busca de un posible afecto o sexo-afecto proveniente de alguna mujer que puedan conocer áhí. Creo que una parte de esos hombres recurren a esta práctica porque no han sido capaces o no han tenido fortuna a la hora de establecer relaciones íntimas con mujeres en en sus vidas cotidianas, en la 'sociedad normalizada', diríamos. Así que si alguna mujer oferente le da a un varón en particular algún tipo de signo de que para ella ese varón no es "uno más", y el varón en cuestión, se siente algo (o incluso muy) atraído por esa mujer, es relativamente normal que el varón se ilusione...

Yo no trato de justificar a los varones clientes que funcionan cognitivamente como los varones que crearon la letra de esta canción, pero lo que sí creo que debemos hacer es comprender porque expresan algo como eso. Por supuesto, no estoy nada de acuerdo con lo que expresan en una letra como la de esta canción en un sentido estigmatizador o de condena moral hacia la mujer.

-Por otra parte, si la mujer oferente en un momento dado, es plenamente consciente de que el varón cliente se puede estar enamorando de ella, y ella no siente nada veerdaderamente recíproco hacia él, considero que ella debería comunicárselo a él con claridad, y nunca darle falsas esperanzas, sólo por el hecho de que ella pueda estar obteniendo algún tipo de beneficio material de él (en la forma de dinero, regalos o lo que sea).

Espero que se me haya entendido ahora.

Marta dijo...

"Así que si alguna mujer oferente le da a un varón en particular algún tipo de signo de que para ella ese varón no es "uno más", y el varón en cuestión, se siente algo (o incluso muy) atraído por esa mujer, es relativamente normal que el varón se ilusione..."

La interpretación que haga el cliente de según qué signos me da en la nariz que puede ser muy libre...en cualquier caso, siendo las reglas bastante explícitas ya de por sí, si se diera dicha confusión y fuera grave, probablemente la rabajadora le desalentaría, porque para la primera para la que esa situación puede ser una carga, imagino, es para ella. Y si no lo hiciera (sin justificarlo en absoluto), tampoco creo que para el cliente fuera muy difícil desengañarse: se supone que dejaría de ser un cliente si ella le correspondiera en los mismos términos. Si uno ve que pasa el tiempo y la relación no es otra que la comercial, con las implicaciones personales que se quiera, pues no hay mejor señal que ésa.

Pero en la canción parece que el cliente es consciente, y eso es justamente lo que le fastidia: que sabe la verdad. Por eso no hay por dónde cogerlo.

asturiano dijo...

"siendo las reglas bastante explícitas ya de por sí, si se diera dicha confusión y fuera grave, probablemente la rabajadora le desalentaría, porque para la primera para la que esa situación puede ser una carga, imagino, es para ella."

Marta, con todo el respeto te lo digo: esto que apuntas aquí no siempre sucede. La personas en general y los hombres y mujeres que se relacionan en contextos de prostitución no son una suerte de máquinas gobernadas por una mera lógica carente de emociones y sentimientos. Ni tampoco todos los hombres clientes ni todas las mujeres oferentes son iguales ni tienen idénticas circunstancias. No te olvides de esto ni pretendas ponerle puertas al campo.
En este sentido, no siempre está claro eso que tú consideras de que:

"Si uno ve que pasa el tiempo y la relación no es otra que la comercial, con las implicaciones personales que se quiera, pues no hay mejor señal que ésa."

Pues puede haber cosas no tan explícitas en esas relaciones que se crean (el mismo Cliente X con su praxis con alguna chica oferente que resulta muy especial para él -según él nos ha contado- podría servir de ejemplo).

Así que quizás el problema no esté tanto en eso con lo que tú concluyes de que:

"Pero en la canción parece que el cliente es consciente, y eso es justamente lo que le fastidia: que sabe la verdad. Por eso no hay por dónde cogerlo."

como en el hecho de que la prostitución, en lo que tiene de forma de relacionarse las personas (los hombres y mujeres en nuestro caso) es, las más de las veces, una práctica social que "no hay por donde cogerla".

Marta dijo...

Asturiano, que yo no pienso que las personas sean máquinas, y en el ámbito del trabajo sexual tampoco. Lo que digo es que, no sé, me da la sensación de que bastantes personas tienen claras las reglas, si no habría catástrofe tras catástrofe. Bueno, en algunas modalidades y/o con algunos clientes, la cosa sí sigue un procedimiento, me parece, bastante estandarizado y pautado ("mecanizado"). Así que aquí no hay confusión posible.

Y en otros casos, ya te he comentado mil veces que con clientes habituales sí que se pueden establecer complicidades y relaciones "amistosas". El roce a lo largo del tiempo, si una persona te cae bien (y si no nada: profesionalidad), pues es normal que produzca un vínculo de algún tipo, ¿no?. Digo que normalmente, el vínculo tiene ciertos límites, por el contexto en que se forja (a no ser que se transgredan esos límites por parte de ambos protagonistas y hablemos de otra cosa, que también hay casos), y a mí me parece que eso Cliente X, ya que lo pones como ejemplo, lo tiene bastante claro y no creo que lo lleve mal (que lo diga él). Y otros clientes, pues tampoco parecen llevarlo mal ni confundirse. ¡Es que si no ellas no podrían trabajar, se volverían locas!

Y por cierto, ser consciente de las reglas y los límites no creo que sea carecer de sentimientos y emociones. A ver, que el cliente ha ido a pagar por un servicio. Yo no digo que no pueda "enamorarse" o vaya usted a saber qué, eso es humano. Lo que no me parece tan lógico es que exija recirocidad en este sentido a alguien a quien le paga por sus servicios, cuando esa persona le deja las cosas claras. Si no lo hiciera y se aprovechara de la situación, pues sería otro asunto. Pero ésa es la tónica general que he observado.

También te olvidas del otro lado, que aquí ellas siempre parecen las pérfidas manipuladoras y ellos los incautos inocentes. Pues algún incauto inocente habrá, pero también hay muchos, y esto te lo cuentan ellas, que dicen enamorarse, la cosa les dura una temporadita, y luego se "enamoran" de la siguiente trabajadora sexual con la que están. Y así...

Pero es que me da la sensación de que hablas generalizando, y yo no dudo que pueda haber historias de esas características, pero me da la impresión de que en general los clientes saben de qué va la cosa, y no porque no tengan sentimientos, sino porque en principio, está bastante clara. Creo que, de autoengañarse, se autoengañan más bien en otro sentido, y no tanto (aunque repito que habrá casos, no sé, que lo diga Marien) por una cuestión sentimental profunda.
Saludo

M.N. (Marien) dijo...

Bueno Marta, ya he escribi en el blog sobre "que en el ámbito de la prostitución "las relaciones que se dan" una vez se ha pactado el servicio, son las mismas que se encuentran en cualquier situación, las he vivido de todos colores y circunstancias.
Esto hay que entenderlo en que cada persona es única en sensacioneas, sentimientos y emociones, y para más inri no todos los días estás igual; cuando interactuamos, hay situaciones que no se controlan y no son previsibles.
Os cuento la última.
Fue el lunes, me llama un señor el viernes por la tarde, me cuenta que tiene 62 años, que está viudo que se encuentra solo y que quiere compañia,que había visto mi blog y que le gustaban mis fotos, en ese momento no le puedo atender y no sé cómo os lo prometo, en pocos segundos estábamos hablando de ideologías y charlando como si nos conocieramos de toda la vida, quedamos el lunes para comer y lo que surgiera y pasamos la tarde juntos (previo pago de mi tarifa correspondiente, -of course-.) Lo que a priori era una cita para tener una relación sexual se convirtió en una "cita"de dos colegas con derecho a roce, como se etiqueta ahora.Según me comentó él, le desmonte todos los esuquemas porque en nngún momento tuvo la sensación de haber estado con una "puta".

Cliente X dijo...

Ahí está, como cuenta Marien en la prostitución se sabe como se empieza, pero no cómo se acaba. Mirad, el sábado estuve con una chica nueva, había estado con ella anteriormente el miércoles, creo.

Bueno, pues habíamos hablado de varias cosas, de cómo las rumanas no la dejaban trabajar; de la policía (está en una de las mejores esquinas); de los turistas; etc, etc. Todo salió natural, simplemente puedes congeniar con una persona o no poder aguantarla.

Resulta que uno de esos polvos de "20 euros" que Marta no cree que puedan ser estelares fue, en dos palabras, im-prezionante. Ya en la primera ocasión me hizo ciertos extras que no son normales, en esta no se cortó en nada. Yo no "negocio" nunca con la chica, dejo que las cosas surjan, que haga lo que ella quiera. Y resulta que eso me va muy bien, porque si tratas bien a la chica, la sabes poner, la caes simpático y tal se pone a chorrear como un grifo mal cerrado por muy puta que sea (con perdón) y pese a que medie un pago de por medio.

En otras ocasiones pues no hay esa química, o la hay de otro modo, como por ejemplo de una manera más tierna como narra Marien. Pero vamos, que las cosas se ven, que es cierto que la chica te puede intentar liar pero SIEMPRE se ven sus auténticas intenciones, yo creo que el que se engaña es porque quiere. No digo que en este caso la chica se vaya a enamorar, ha sido tan sólo un buen polvo (que no es poco), pero ya es diferente a que sienta asco o indiferencia. Joder, algo que la gente parece no ver nunca es que ante todo son personas y como tales reaccionan frente a sentimientos, simpatías y aversiones. Si la gustas va a querer verte de continuo, incluso haciéndote descuentos o aunque no te atiendas (con muchas chicas sólo hablo, no he entrado nunca con ellas); y si no te soporta es que ni te va a dirigir la palabra, no va a querer follar contigo por mucho que la pagues.

Es cierto que hay chicas que se bloquean y no quieren nada personal con alguien que "hayan conocido en esto", pero en otros casos se han llegado a producir relaciones de auténtico afecto, amistad y si me apuráis hasta amor. He contado como varias de mis amigas han tenido novios e incluso maridos que han conocido en esto. Yo he salido en muchas ocasiones con ellas como amigo o pareja. No hay una regla estricta, la verdad es que no es más que puro sentido común (que como bien se dice es el menos común de los sentidos), uno va viendo hasta dónde puede llegar, a veces se gana la confianza y amistad de las chicas y otras la pierde.

Cuando tenga más tiempo ya publicaré más posts sobre las relaciones cliente-prostituta, un tema que al parecer os apasiona...



C-X, el cliente con chula

asturiano dijo...

"Yo no digo que no pueda "enamorarse" o vaya usted a saber qué, eso es humano. Lo que no me parece tan lógico es que exija recirocidad en este sentido a alguien a quien le paga por sus servicios, cuando esa persona le deja las cosas claras. Si no lo hiciera y se aprovechara de la situación, pues sería otro asunto. Pero ésa es la tónica general que he observado."

Con esto estoy muy de acuerdo Marta. Nada que objetar.

-Y sobre esto otro que apuntas:

"Pues algún incauto inocente habrá, pero también hay muchos, y esto te lo cuentan ellas, que dicen enamorarse, la cosa les dura una temporadita, y luego se "enamoran" de la siguiente trabajadora sexual con la que están. Y así..."

quizás una posible explicación válida de ello esté en algo como esto que consideraba André Gorz en su analisis de la relación prostituta-cliente. [víd. su texto: 'La prostitución']

Pero hay más. Ese placer es deseado por el cliente sin razón. Esta es una primera diferencia entre el «trabajo» de la prostituta y el de la kinesiterapeuta, por ejemplo.
[...]
La situación es exactamente inversa en el «trabajo» de la prostituta: su habilidad técnica debe ser puesta en práctica de la forma deseada (sin razón) por el cliente. Lo que este último quiere comprar es la implicación completa de la prostituta en los actos que él demanda: debe plegarse a sus exigencias poniendo en el/o de lo suyo y no de manera rutinaria. Debe ser una libertad-sujeto, pero una libertad que no puede hacer otra cosa que convertirse en el diligente instrumento de la voluntad del otro."

Esto es: algunos hombres clientes de lo que se "enamoran" en realidad es (exclusivamente) de lo que obtienen de la mujer oferente: del placer sexual o de las maneras en que son atendidos sexo-afectivamente por una mujer oferente determinada, por lo que si con el tiempo se les presenta la oportunidad de conocer a otra mujer oferente,que les ofrezca o dé a ellos algo que no les ha dado la otra, algo que ellos piensen que les va a resultar a ellos más satisfactorio, es muy probable que tales varones (de un modo algo egoísta) decidan cambiar de "objeto de placer" al que pagar o "ayudar económicamente".
Me parece que una lógica interesada como ésta, que está presente en algunos varones clientes, se ajusta muy bien a ese continuum de intercambios de sexo o afecto a cambio de bienes materiales que según PAOLA TABET gobernaría las relaciones hombres-mujeres en las estructuras patriarcales. En este sentido, me parece que tales varones con un modo de actuar como ese que tú escuchaste a aquellas trabajadoras sexuales, se estarían comportando de un modo androcéntrico o patriarcal.

Muchas gracias por leer todo esto.

M.N. (Marien) dijo...

"enamoran" en realidad es (exclusivamente) de lo que obtienen de la mujer oferente: del placer sexual o de las maneras en que son atendidos sexo-afectivamente por una mujer oferente determinada, por lo que si con el tiempo se les presenta la oportunidad de conocer a otra mujer oferente,que les ofrezca o dé a ellos algo que no les ha dado la otra, algo que ellos piensen que les va a resultar a ellos más satisfactorio, es muy probable que tales varones (de un modo algo egoísta) decidan cambiar de "objeto de placer" al que pagar o "ayudar económicamente".


No, si lo que ya he dicho, debo haber potenciado mi lado masculino, porque también me voy enamorando, cada día de un cliente...igual que me enamoraba de compañeros de trabajo, o de los proveedores o clientes de los otros trabajos que he tenido...si es que...

Es cierto que los clientes se "enamoran" del contexto que viven en ese momento, pero tampoco tienen nada de especial, porque el "enamoramiento" surge en cualquier situación...
en la cola del super, en la del embarque, en un avión, en un tren, en las vacaciones "los amores de verano!" en fin, si es que estamos en lo mismo de siempre...
En prostitución se pueden dar ciertas tendencias, según modalidades, pero en puridad las relaciones que surgen no son diferentes a las que se dan en otros contextos.

Marta dijo...

A Cliente X:
NO HE DICHO, en ningún momento, que un polvo de 20 euros no pueda ser "estelar". Es que de verdad, no sé de dónde sacas las cosas a veces: he hablado de actuación estelar (míralo, si no). Si el cliente le atrae a la trabajadora y hay buen rollo, pues la relación podrá ser todo lo estelar que quieras, como dices (se paguen 20 o 300 euros). Y también se fidelizan clientes y se crean vínculos singulares en algunas de las modalidades de bajo coste, aunque haya hablado de que en ciertos ambientes pueden predominar los servicios rápidos y estandarizados (y además hay trabajadoras que prefieren no fidelizar clientes). Con lo de actuación estelar me refería a que si el cliente es uno más y no le atrae lo más mínimo, pues hará el servicio y punto (supongo que tus amigas, con la confianza que te tienen, te lo habrán contado, porque a mí sí: muchas veces los servicios son comentados con las compañeras en esos términos, pero muuuuuchaaaassss. No creo que estemos descubriendo América, ni a los clientes ni a nadie). Y no porque se bloquee, qué manía: lo puede hacer muy profesionalmente y sin bloqueo alguno. Lo que digo es que no sé si por esa módica tarifa el cliente puede exigir "implicación" (implicación profesional, no erótica, que es el término que en los foros usan para referirse al desempeño de un rol con cuidado, esmero y eficacia, y a veces, con el grado de simulación que consideran deseable. De hecho, cuando es muy evidente ese grado de simulación, se quejan de lo que consideran “malas actuaciones”). Y esto último, lo de que por veinte euros ellas no se van a matar haciendo demasiado “buen teatro” (y aclaro otra vez que esto no significa que con algunos clientes no puedan disfrutar, por Dios, y no exista en estos casos teatro que valga), me lo comentaste tú mismo, así que no sé qué te ha podido sorprender. Para no herir susceptibilidades, aclaro otra vez que todo el mundo desempeñamos roles en nuestros trabajos.

Espero que ahora me haya explicado y se me haya entendido, pero con la de veces que se ha hablado del tema no entiendo que me malinterpretes.

Es que a veces no sé si te entiendo yo a ti porque parece que afirmes que las trabajadoras sexuales disfrutan sexualmente con la inmensa MAYORÍA de clientes y con la inmensa MAYORÍA de sus servicios, en general, y SI NO lo hacen, lo reduces a una mera cuestión de bloqueo y de falta de predisposición o de estar pendientes de liberar su sexualidad o yo qué sé. Y esto es lo que me parece absurdo. No creo que la mayoría de trabajadoras sexuales lo suscribieran, al menos, no las que conozco, que algunas veces y con algunos clientes disfrutan y mucho (y hablo de servicios baratos) y otras muchas no. Y NO PORQUE SE BLOQUEEN , sino por inexistencia de deseo sexual hacia esos clientes (porque están currando, porque puede ser el cuarto servicio del día, porque ese cliente en concreto no les pone ni les dice NADA, porque no es su principal objetivo ni preocupación...), a los que NO rechazan o aceptan en función de la existencia o inexistencia de dicho deseo o de las posibilidades de que surja (y que no lo haya no significa que la trabajadora lo pase mal, ni siquiera que el cliente le caiga mal o que no pueda hacer el servicio hasta con cariño . Es que son cosas distintas). Y lo de la indiferencia EN ESTE SENTIDO, por cierto, lo comentó Montse misma, aludiendo a la MAYORÍA DE SUS COMPAÑERAS en un post anterior. Y de nuevo para no herir susceptibilidades: indiferencia no es, ni de lejos, sinónimo de asco, que forma parte de otra libre interpretación tuya.

Si alguien se casa o se enamora de un cliente, no es que no haya reglas, es que esas reglas se han roto, y el cliente pasa a ser otra cosa (ya no se le cobran los servicios, ¿o sí?, la relación ha cambiado y sobrepasa el contexto inicial y los límites). Que haya otras situaciones ambiguas donde además de cliente y sin dejar de serlo se sea amigo, y los protagonistas se relacionen en contextos extralaborales, vale.

Marta dijo...

Pero me consta que para muchas trabajadoras sexuales no dejar de cobrar los servicios es un límite inquebrantable, si no SE ASPIRA A OTRA COSA , y algunas evitan relacionarse con los clientes fuera del ambiente, aunque dentro del ambiente sean invitadas a comer y tal (y no se intercambie estrictamente sexo). El ambiente, para muchas, también es un límite.

Luego habrá casos o clientes excepcionales (y no dudo que sea el tuyo), donde dos personas se pueden ver o relacionarse (sexualmente o no) sin que medie pago alguno, pero no creo que sean la tónica general, la verdad. Si no, mal negocio harían. Los servicios siempre se suelen cobrar, por muy buen rollo que se tenga con el cliente. Igual hay muchísimos casos en que esto no es así, y me equivoco. Pero yo es lo que he visto, si nos referimos a la generalidad, otra cosa es que toda regla pueda tener excepciones. Le pregunto a la pobre Montse al respecto otra vez. Ahora, si no se cobra, no se trabaja.

Marta dijo...

A Marien:
En el post anterior, hablaba de a lo que el cliente, en principio y previo pago, puede acceder. A lo “garantizado” por el pago. No a lo que pueda pasar. Me explico. A ver, lo que digo es lo siguiente. Pongamos que fuera de la prostitución dos personas tienen una relación más o menos "casual", a raíz de sentirse atraídos mutuamente . Para una de esas personas, esa relación puede representar algo que para la otra no, y puede haber diferentes expectativas al respecto que se han de afrontar, con sus frustraciones, tristezas y lo que se quiera para la parte afectada. Es decir, unx siempre puede estar expuesto a complicaciones. Es lo que tiene vivir, que se está expuesto.

Hay algunos clientes de prostititución, que entre otras causas posibles, compran estos servicios porque quieren evitar lo que llaman "complicaciones emocionales" (algo que se lee hasta la saciedad en los foros y en muchos trabajos sobre el tema, con cualquier orientación: bien por estar comprometidos en otras relaciones -casados, que al parecer, son la mayoría de los clientes-, bien por otros motivos o porque sólo con oír la palabra "complicación" se marean). Yo no he entrado a valorar esto: cada cual sabrá. Lo que digo es que, estos servicios, en principio, reducen esas posibilidades justamente porque hay reglas explícitas y claras (esto mismo lo decía Cliente X, aunque ahora por lo visto no). Ahora bien, que luego al margen de nuestras pretensiones puedan surgir complicaciones, porque somos humanos y por más claras que estén las reglas no se puede preveer todo y NO HAY NINGUNA REGLA INVIOLABLE, claro. Por haber, hay hasta trabajadoras sexuales que han acabado casándose o ennoviándose con clientes, como dice Cliente X: ¿alguien lo ha negado o ha sugerido que no sea posible? . Aunque si todos los clientes presentaran tanta confusión y QUISIERAN ROMPER LAS REGLAS (estableciendo relaciones personales sin que medie pago), ellas, supongo, no podrían trabajar. Así que imagino que podemos convenir que ciertos límites suelen respetarse. A esto me refería con lo de las reglas.

Lo que criticaba es la forma de afrontar la situación por parte del personaje de la canción (haciendo recriminaciones a la trabajadora sexual), en la que lo que él siente NO ES RECÍPROCO, porque independientemente de los factores imprevisibles , el contexto parece un elemento clarificador si hablamos en general (y si no lo hacemos y nos centramos sólo en casos particulares, no sería posible hablar de nada, aunque los matices sean muy necesarios)

Marta dijo...

Imagino que las modalidades o la fidelización de clientes, también tienen que ver:se supone que quien contrata a una escort para según que servicios (en los que se paga la compañía y a veces, durante períodos prolongados como viajes y tal), no contrata lo mismo que quien va a un club y paga por un servicio de media hora (aunque luego se tiren veinte minutos hablando), o quien paga un servicio de cinco a ocho minutos en un coche (en este caso hablarán menos). Autoras como Juliano señalaban, probablemente por su trato con trabajadoras sexuales inmigrantes en los estudios de LICIT, que lo más común es que ellas expliquen que, emocionalmente, no se suelen implicar en la realización de los servicios. Y es entonces cuando hacen referencia a sus capacidades de actuación y de adaptación al cliente de que se trate . En algunas modalidades, puede que parte de lo que se pague sea justamente que dicha adaptación sea “individualizada”, por decirlo así. Bueno, y de hecho hay hombres que pagan explícitamente y demandan un servicio tipo “novios”. A ver, si uno va pagando buscando algo así, no me choca que pueda “colgarse” cuando le hacen sentirse como el rey de Roma , lo que me choca es que pueda confundirse y esperar reciprocidad en su confusión, que es otra cosa (no imposible, de acuerdo, pero es que partía de ahí).

Y sobre tu cliente, pues eso, si un cliente te cae bien, te es agradable, igual incluso te atrae y encima pasas tiempo con él (y esto en cualquier modalidad, aunque unas formas lo faciliten más que otras), pues es normal que se cree un vínculo personal o afectivo estupendo,y que no todo se reduzca a una mera transacción comercial para ambas partes. Claro: no dejan de ser dos personas cara a cara. Es que a estas alturas me parece que nadie lo ha cuestionado. Esto se ha comentado muchas veces: las personas son vulnerables y las relaciones comerciales pueden humanizarse de muchas maneras. Pero tú misma has fijado la limitación, que es el pago y el tiempo contratado. Si quedaras con él para comer, salir, etc, sin cobrarle , pues digo yo que estaríamos hablando de una relación distinta, dependiente de otras reglas, ¿o no?.

Y por lo que he visto (no en el caso de escorts, que no sé, pero supongo que será igual), hay algunos clientes habituales -y ocasionales muchos -, con los que no se tiene ninguna sintonía particular ni probablemente se tendría ninguna relación sexual o quizás tampoco personal al margen del trabajo, pero que cumplen ciertos requisitos para ser aceptados, con los que se es PROFESIONAL. Que las relaciones puedan ser vividas como buenas o malas y todo esto, vale. Depende de lo que cada uno considere necesario para considerarlas así, y aquí tampoco he hecho valoraciones : que se acepte y no se problematice por parte del cliente -ya sabemos que para muchas de ellas no es ningún problema- esa posible indiferencia (sexual, en términos de deseo erótico) de la trabajadora a la hora de mantener relaciones (y supongo que quien quiera fidelizar clientes, pues no manifestará que a muchos de ellos no los desea sexualmente hablando -matizo que algunos sí pueden ser deseados y se disfrutará con ellos y tal, como señalaste-), que repercutan en su vida de forma positiva o no...o yo qué sé.

Marta dijo...

Como le he dicho a Cliente X, porque es que si no ya no me aclaro, tú misma comentaste que muchas trabajadoras sexuales, en general, trabajan con indiferencia salvo en ciertos encuentros con clientes especiales (por eso lo he mencionado arriba. Tu caso -y el de algunas compañeras- explicabas en otro comentario de otro post que es distinto, pero hablabas en general, por las muchas mujeres que habías conocido en clubs, pisos, etc.). Pues parece claro que esto se debe a lo que hemos hablado a veces: el criterio de aceptación de un cliente es laboral y no personal o erótico. Es que no sé, eso de negar cualquier especificidad que defina el paso del ámbito de las relaciones sexuales personales a las laborales (mercantilizadas), aunque luego se puedan dar las situaciones ambiguas que se quiera (por supuesto), no lo acabo yo de ver...Es que creo que es algo bastante esencial.

Un saludo

Marta dijo...

Montse, te cito:
"No, si lo que ya he dicho, debo haber potenciado mi lado masculino, porque también me voy enamorando, cada día de un cliente...igual que me enamoraba de compañeros de trabajo, o de los proveedores o clientes de los otros trabajos que he tenido...si es que..."

Ya Montse, me he explicado mal. No me refería a "enamorarse" en este sentido, que creo que no es enamorarse estrictamente hablando. Claro que también depende de lo que cada uno entienda por enamorarse... En cualquier caso, no creo que ser más o menos enamoradizo o promíscuo sea un rasgo esencialmente masculino o femenino. Depende de las personas.

Me refería a clientes que, algunas trabajadoras sexuales te explican que dicen haberse enamorado de ellas, y se ponen muy pesados. A veces porque les da por "salvarlas", o quieren que se retiren, o que trabajen sólo con ellos...en fin. Y lo que te cuentan es que normalmente no les hacen mucho caso ni les parece preocupante, porque se les pasa rápido, hasta la próxima a la que dan el coñazo. A eso me refería.

asturiano dijo...

Marta ha escrito:

"Y por lo que he visto (no en el caso de escorts, que no sé, pero supongo que será igual), hay algunos clientes habituales -y ocasionales muchos -, con los que no se tiene ninguna sintonía particular ni probablemente se tendría ninguna relación sexual o quizás tampoco personal al margen del trabajo, pero que cumplen ciertos requisitos para ser aceptados, con los que se es PROFESIONAL. Que las relaciones puedan ser vividas como buenas o malas y todo esto, vale. Depende de lo que cada uno considere necesario para considerarlas así, y aquí tampoco he hecho valoraciones : que se acepte y no se problematice por parte del cliente -ya sabemos que para muchas de ellas no es ningún problema- esa posible indiferencia (sexual, en términos de deseo erótico) de la trabajadora a la hora de mantener relaciones (y supongo que quien quiera fidelizar clientes, pues no manifestará que a muchos de ellos no los desea sexualmente hablando -matizo que algunos sí pueden ser deseados y se disfrutará con ellos y tal, como señalaste-), que repercutan en su vida de forma positiva o no...o yo qué sé."

-Bien, con el objeto de evitar el que los árboles no nos dejen ver el bosque, os digo lo siguiente:

-Por una consideración como esta de Marta es por lo que yo afirmo que las relaciones hombres-mujeres en la prostitución, hablando en términos generales (lo que les ocurre en ese ámbito a la mayoría de los hombres) resultan bastante inauténticas cuando las comparamos con otra clase de relaciones interpersonales (hombre-mujer) como son por ejemplo: la amistad, la relación de 'amor' que puedan establecer un hombre y una mujer libremente porque éstos se quieran, la relación de camaradería y cooperación altruísta entre un hombre y una mujer que sean compañeros en un trabajo o en una organización, etc.

Cliente X dijo...

Has explicado claramente cómo son las cosas, las chicas buscan que el cliente quede lo razonablemente satisfecho para que vuelva (básicamente es que se corra) lo antes posible. Son comunes los servicios de 10 min o menos. En otros casos es cierto que ni siquiera pretenden fidelizar al cliente, sino vivir de estafar a nuevos incautos. Pero esas no son prostitutas, son timadoras que han mucho daño a las buenas trabajadoras.

Yo lo único que he dicho es que no son de piedra, y que al menos yo puedo conseguir con bastante frecuencia y sin demasiada dificultad una atención que excede lo meramente profesional.



Cliente X, recién corridito en Desengaño

Marta dijo...

No me refería a estafadoras en absoluto. Por ejemplo, en el estudio de Joan Pallarés sobre prostitutas inmigrantes en LLeida, donde hay larguísimas charlas sobre varios temas, algunas, que trabajan en clubs donde funciona el sistema de plaza, explican que prefieren no fidelizar clientes justamente para no fomentar según qué relaciones personales, entre otros motivos. Aquí, en Barna, en la calle muchas chicas hacían servicios de quince minutos a veinte euros, ya te lo comenté: pero eso no significa que timaran a nadie. De hecho, veinte euros me parece una tarifa muy, muy baja.

Natalia Cervantes dijo...

Ay a ver cuando me decido darle una lectura a conciencia al blog. Por lo tanto te agradezco que hayas puesto de nuevo el enlace a mi blog y deicrte que también puse uno al tuyo. Pero si no te parece adecuado házmelo saber. Bueno, cuidate mucho, besos!!

Cliente X dijo...

Cuando quieras, Natalia. Me agrada que volvamos a estar de buenas.

Y mira, Marta, cada chica trabaja como quiere, lo cual me parece perfecto. La prostitución es libertad, significa que ellas van a poder atenderse con quien quieran y hacer las prácticas que deseen y que nosotros repitamos con la chica que más nos agrade.

20 euros es el mínimo (que ni siquiera, algunas están follando por 15 e incluso 10, en serio). A partir de ahí hay clientes que sueltan pasta que da gusto. Para mí 20 euros está bien, con esa tarifa me pulo unos 300 pavos al mes, que al año (quitando el verano, que no estoy aquí) viene a ser MEDIO KILO en putas al año.



Cliente X, el culión

Marta dijo...

Tú lo ves como cliente. A mí veinte euros me parecen una miseria, y a muchas trabajadoras también y se quejan a menudo. Estoy con Fernán Gómez cuando decía que hasta la puta más cara cobraba barato por lo que ofrece a cambio.

Pero por la competencia, a veces no les queda otra, aunque en muchas ocasiones, si pueden (según como vaya el día), se niegan a hacer los servicios con quienes ofrecen esa cantidad o incluso regatean. Tienen un discurso muy lógico: tal y como están las cosas, que no es que haya superabundancia de clientes, rebajando tanto las tarifas puede que la cosa no compense. Estás en la calle, dicen, con el letrero de puta y el estigma de la visibilidad, y no vas a cobrar por un servicio lo que casi ganas con una hora limpiando. Otro posible problema que a veces tienen es que les cuesta unirse y pactar tarifas, negándose a rebajarlas. Y en cuanto una o un sector acepta hacer rebajas, las tarifas van a la baja.

Lo otro lo aclaraba porque no todas las que cobran esos precios y hacen servicios rápidos son estafadoras, y podía quedar esa impresión.

Cliente X dijo...

No, Marta, yo soy cliente y AMIGO de las chicas. Mucho más amigo que cliente, incluso. Paso mucho tiempo con ellas, tendrías que ver con la alegría que me saludan, el buen rollo que hay, el afecto que nos tenemos. Y con muchas de ellas ni siquiera me he atendido, pero siempre que me ven me llaman.

La calle es dura y hay chicas que ya que no pueden ser competitivas en otros aspectos bajan los precios. ¿20 euros dices? Hija mía, las negritas, las abuelas y especialmente las yonkis ya querrían sacarse 20. Están pidiendo 10 y 12 euros (cama aparte, otros 3). No quiero ser ofensivo, pero para entrar con algunas hay que tener estómago... a mi la verdad me parece un precio justo, nadie se compadecía de mí cuando sacaba el equivalente a 12 euros (2000 pts) en toda una mañana de curro. A lo mejor tú lo ves desde la óptica de quien ha tenido siempre un trabajo bien retribuido, pero el currante, el estudiante o el jubilado no llegan a más.

Con esto no digo que esté bien la situación actual, a mí me gusta que tengan muchos clientes y que las paguen bien, pero tb quiero que tengas un poco de empatía hacia nosotros, hay veces que incluso no tenemos ganas de follar y simplemente subimos con ellas para ayudarlas, para darlas trabajo. No somos unos desalmados a quienes las chicas no les importen, en mi caso yo me privo de muchas cosas, incluso paso estrecheces, por sostener económicamente la prostitución.

Cliente X, dándolo TODO por las chicas

Marta dijo...

De tu particular relación con las mujeres y de tu condición de usuario muy frecuente ya estamos enterados, y no lo pongo en duda.

No, no he tenido siempre un trabajo bien retribuido, qué cachondo. He tenido alguno muy mal retribuido, y por eso lo digo, porque para sacar 10 euros la hora, o algo menos, pues casi que puede que no compense en absoluto, que es lo que algunas mujeres me comentan respecto a la bajada de tarifas. Unos 7 euros la hora (sector servicios: comida rápida) y a veces 10 euros se paga en otras actividades precarias (conozco alguna señora que es lo que cobra trabajando de forma independiente limpiando casas), y aunque con los clientes no se esté una hora de tiempo, seguramente haya escasez (a lo mejor en dos horas o más aparece uno, al menos aquí muchas veces es así).

Luego, no hay que olvidar que muchas mujeres se dedican al oficio justamente por la compensación económica respecto a otras posibilidades a su alcance, por eso digo que si se cobran 10 euros, a no ser que se hagan al día tropecientos mil clientes, pues no veo yo que se saque mucho beneficio...no sé. Pero vamos que si continuan, digo yo que lo preferirán, excepto las que ya tengan una edad o las que sean o hayan sido drogodependientes y carezcan de alternativas.

Y 20 euros me sigue pareciendo una tarifa muy reducida, qué quieres que te diga, aunque aquí al menos, en la calle, era la tarifa más frecuente. Sobre todo si se tiene en cuenta que muchas tendrán una vida laboral corta, que encima cargan con el estigma, que a veces puede ser desagradable...

Y me parece muy mal que algunos clientes, hasta con esas tarifas, regateen (y eso lo he visto yo).

Cliente X dijo...

Siempre nos vamos por las ramas, sin embargo algo que me gusta de tí es que me das buenas ideas... para entradas que comienzo y luego no termino, pero a ver si poco a poco las voy sacando.

La prostitución es, como tantas otras profesiones liberales, una actividad con sus días buenos y malos. A veces las chicas trabajan a destajo, las sobran los clientes o éstos pagan muy bien. Hay chicas que me han contado cómo se iban a casa con 500 euros en un día, y en fines de semana llegaban a mil. No te exagero un pelo. Pero también que se podían pasar varias horas papando moscas, mano sobre mano, incluso estarse toda la noche para hacerse tan sólo 40 o 60 euros. Gajes del oficio, martita, gajes del oficio... ¿qué puedo hacer yo?

Bueno, pues yo al menos soy de los que NO REGATEO. No me gustaría que a mí me lo hiciesen. Es cierto que con una muy amiguita sí que acordé un precio porque siempre me quedaba media hora, o que algunas de las que tienen chula bajen ellas mismas la tarifa (que parece que somos nosotros los culpables, y al menos en mi caso son ellas las que suelen proponer la rebaja), pero por lo general pago siempre 20 euros y la habitación la pongo yo. Como trato bien a las chicas y soy amigo de encagradxs de habitaciones suelen ser más bien laxos con el tiempo que me dejan, por ahí vendría mi "aprovechamiento". Pero bueno, lo importante al final es que tanto el cliente como la chica salgamos satisfechos, ganando los dos. Por mi parte paso un buen rato y me gasto un dinero que realmente no me hace falta (de otra manera no lo quemaría de esta forma), mientras la chica se saca un dinero rápido y de una manera más o menos cómoda ya que conmigo es muy fácil trabajar (dicen que "de maravilla"). Realmente veo el intercambio como justo y provechoso para todas las partes implicadas, compáralo por ejemplo con un piso donde cobren el doble, pero la chica tenga que estar asimismo el doble de tiempo, se quede con la mitad del dinero y se vea limitada en su elección del cliente o de las prácticas sexuales que desea realizar. Yo apoyo siempre la calle porque es más genuina y más libre. Y además es la que más puede ayudar a la normalización social de toda la prostitución.



Cliente X, el chico del asfalto

Marta dijo...

Que sí, hombre. Si no iba por ti, hablaba de clientes gañanes, que se aprovechan de una cierta coyuntura (la decadencia de una zona de ambiente que se debe a muchas causas y que ha provocado que baje la clientela considerablemente). Ya sé que en la calle se puede hacer mucho dinero, ya me lo han explicado. Pero también que ahora se hace mucho menos que hace unos años, que hubo un boom y en algunas zonas, eso se ha acabado.

Por ejemplo, la presencia constante de policía, aunque a la hora de la verdad y según los momentos no impongan sanciones a las mujeres (va por rachas), hace que muchos clientes no se quieran exponer a ser multados. Y eso lo han notado.

O mujeres que cobraban 30 y 40 euros a las que algunos clientes les dicen que, habiendo jovencitas que cobran veinte, cómo piden ellas esas cantidades y se ponen a regatear. Les criticaba a ellos, o a cualquiera que regatee, no a ti. Aunque sí, nos vamos del tema. También sé que son ellas las que a veces bajan el precio, pero eso a veces lo hacen por necesidad, porque llevan tiempo sin trabajar. Y según explican algunas, antes no pasaba o no con tanta frecuencia. Pero repito que te hablo de una coyuntura concreta, y de que hay tipos que se aprovechan de esta coyuntura. En la Montera no sé qué pasa.