jueves, 26 de febrero de 2015

El testimonio de la señora Rius

"Fui muy feliz haciendo señores".
"Si tu sabes que eres útil, no te sientes mal".
"Hay que desdramatizar el tema de las señoras que hacen señores. Esa idea que tiene la sociedad de que somos esclavas de cualquier cosa, eso no es verdad. Lo que sucede es que la sociedad, y los medios de comunicación, dicen cosas que no son ciertas".
"Nunca podremos esperar que la sociedad nos mire bien".
"Yo creo que hacer señores no es una esclavitud, al menos a mí no me lo ha parecido".
"Sobre este tema nuestro se habla mucho y se habla mal, porque casi nadie lo conoce".

Lydia Artigas, aka "Sra. Rius", exprostituta y madame

"Se cuenta que las prostitutas tienen detrás historias de abusos y traumas, las cuales -junto con su incapacidad de ver a través de la opresión y subyugación patriarcal que padecen- distorsionarían su objetividad, por lo que padecerían una "falsa consciencia" (...) Las declaraciones de las prostitutas que llevan la contraria al discurso oficial sobre la prostitución son, por consiguiente, tenidas como falsas. Aún más, se  dice que las prostitutas sencillamente minimizan sus problemas o mienten cuando aseguran que la prostitución no las trae problemas, socavando así sus testimonios".

Dr Jay Levy (Universitdad de Cambridge), trabajador de ONG



Con el fin no sólo de dar a conocer el fenómeno de la prostitución a quienes son ajenos a este mundo sino también de ayudar a los activistas y simpatizantes a que preparen mejor sus apariciones en los medios, continúo recopilando testimonios de importantes personalidades públicas que han dado la cara. En esta ocasión contamos con una selección de vídeos de la Sra. Rius, conocida "madame" catalana. Fíjense lo claras que tiene las ideas: su mensaje básicamente es el mismo siempre, sencillo pero EFECTIVO. Para mí es el modelo de cómo deben hacerse cosas: ella derrocha simpatía y buen humor, sensatez y naturalidad. Ha preparado de antemano lo que va a decir así que en ningún momento la pillan con la guardia baja. Quizá hay puntos en los que no concuerdo, como su visión de que la prostitución nunca será aceptada o que debe realizarse discretamente, con las chicas "recogidas" en pisos. Pero eso es lo de menos, pertenece a otra generación y además, ¿quién me dice que dentro de unos años no puedo acabar pensando como ella? Lo verdaderamente relevante es que "desdramatiza" el trabajo de "hacerse señores" tanto por el lenguaje que emplea como por la manera en que lo hace. Para mí es un modelo a imitar y alguien con quien deberíamos contar más, si no estuviésemos tan desunidos e imbuidos de personalismos exacerbados.




Logra conectar con el público porque pasa por una más, por alguien corriente. Uno de los errores de los activistas, particularmente en mi caso, es que llevamos las cosas del día a día al tema de la política y complicamos muchísimo las cosas. Hay que hacer las cosas sencillas. Tenemos que entender que, vuelvo a decir que en esto soy yo el primero que me lo tengo que aplicar, la persona promedio no está tan metida "en el ajo" como nosotros. Lo mismo que ella pensaba que cada cliente era su novio de toda la vida, debemos pensar cómo éramos y qué ideas teníamos antes de conocer este mundo.

Luego, desde nuestra experiencia, podemos comenzar a contar que al igual que ella cuando comenzamos no teníamos ni idea. Que todo nos era desconocido, que teníamos mucho miedo y que no llegamos a esta situación si no hubiese sido por una serie de circunstancias de la vida como así ha sido. Además, lo de contar experiencias y anécdotas está muy bien porque alivia la tensión, hace sonreír a la gente y, para qué engañarnos, el morbo vende. Después ya podemos meter entremedias nuestro mensaje de corte político, que si estaba contenta con lo que hacía, que si era "vocacional", que si nunca se ha sentido esclavizada por nadie y que los culpables de la mala imagen de la prostitución no son en sí las prostitutas o sus clientes sino actores externos.

Es que es magistral, miren la de temas que acaba tocando sin que se note. Me quito el sombrero y reconozco que me queda muchísimo por aprender. Habla del estigma que padecen (pero sin usar la palabra, que está muy politizada y es ajena al lenguaje corriente), de cómo muchas chicas comenzaron en la prostitución debido a la rígida moral de sus padres, del problema de cuando cerraron las casas o de que la agrada que un señor se acuerde de ella y vuelva a verla. Está diciendo lo mismo que nosotros, pero MEJOR. No critica a la administración, sino dice que si cierran los burdeles tiene que estar a la vista de todo el mundo y lo pasa muy mal. En vez de criticar a ese monstruo del abolicionismo, habla de lo bien que se encontraba con sus clientes y lo bien que la trataron. Es decir, que tendríamos que seguir este camino de hacer ver que la prostitución no debería ser perseguida porque no causa perjuicios o, los que existen, no son atribuibles a ella misma "per se" sino a las actuaciones que llevan a cabo los poderes públicos que provocan un empeoramiento de las condiciones de trabajo.

Verdaderamente, de diez.




Miren la desenvoltura que muestra en el plató de Espejo Público. Eso sí que es una SEÑORA de los pies a la cabeza, qué saber estar. No, si tiene motivo para sentirse vanidosa, como decimos las generaciones de ahora ERES LA PUTA AMA.

Nuevamente la clave es la naturalidad, habla con un aplomo y una tranquilidad verdaderamente envidiables. Y convierte los aspectos negativos de la prostitución en algo positivo, también valiéndose de su condición de mujer. Por ejemplo, eso de que la prostitución es como la gastronomía que en casa se come bien pero de vez en cuando se va al restaurante arrancó las risas de los presentes pero imaginen que lo dice un hombre. Quedaría como un pervertido o un sinvergüenza. Así que tenemos que usarla de referencia: "miren, como dijo en aquella ocasión la Sra. Rius..."

Hasta los periodistas notan que "habla con pasión y entusiasmo de su trabajo, se siente muy orgullosa de lo que hace". ESA ES LA CLAVE. Mostrar que no estamos avergonzados, que nos sentimos bien con lo que hacemos y que no vamos a consentir que nadie se crea mejor que nosotros. Compararlo con otras ocupaciones, identificarnos con nuestros interlocutores, mostrar que nuestro día a día es totalmente normal. En esto consiste la normalización social de la prostitución. Que una imagen triste y decadente como la de un joven desvirgado en un burdel se convierta en algo bien visto. No, mire, eso no es tan sórdido ni pertenece a tiempos pretéritos. Incluso a día de hoy vienen los padres, que quieren lo mejor para sus hijos, porque saben que aquí les vamos a dar TERNURA, AFECTO y CARIÑO. Y de paso les vamos a echar un polvo que van a salir con las rodillas temblando. ¡Eso es, así se hace!




Hablamos de palabras mayores. Espejo Público es un espacio muy importante en la TV española, qué duda cabe, pero Buenafuente es "prime time". Estos catorce minutos son ORO PURO. Y es que no comete ni el menor desliz, le sigue todas sus bromas y chascarrillos. Y en un programa en directo eso no es nada fácil.

Me precio de ser una persona pragmática, pienso que si uno quiere cambiar las cosas ha de hacerlo teniendo muy en cuenta la situación existente. Y es eso lo que hace ella, sabe que el mundo de la prostitución cuenta con muy mala prensa y que existen enormes prejuicios en nuestra contra. Lo hace ver como algo tan corriente que uno llega a preguntarse qué puede tener de malo: dice que eso se ha hecho toda la vida o que ayudan a mucha gente desde personas solitarias a hombres casados para que se desahoguen y en casa funcionen mejor. En resumidas cuentas, que se piensa que ir con ellas es "muy horrible" pero que "no hacen nada del otro mundo". Eso es exactamente el mundo de la prostitución. El cliente típico no hace esas extravagancias como Cela o Dalí. Pide el servicio habitual que es que la chupen, follar y correrte. Y ya está, no tiene más misterio, si como digo siempre esto es más sencillo que el mecanismo de un calcetín. Sota, caballo y rey.

Las ideas fundamentales se repiten, como ven. Clientes "de toda la vida" con los que se traba confianza, que la hacen sentirse deseada y que ella NUNCA HA HECHO NADA QUE NO QUISIERA. Son cosas muy básicas, pero esenciales. Hay otros temas que no se han tocado y que yo recomiendo evitar, como las críticas al modelo abolicionista o los abusos de la policía que sólo complican el debate y erosionan nuestra credibilidad. No digo que no sean importantes pero en un cuarto de hora hay que ceñirse a unas pocas ideas, que además no estén muy alejadas del sentir mayoritario de la población. No es lo mismo decir, por ejemplo, que cualquier persona tiene derecho a elegir libremente su ocupación y que lo que a unos les agrada otros no lo soportarían, que arremeter contra una ONG conocida porque secuestra prostitutas y las somete a trabajos forzados. Quizá el segundo punto sea más dramático y necesite que se le preste una mayor atención, pero resulta tan chocante que no va a encontrar buena acogida. Hay que hacer las cosas poco a poco, paso a paso, y nuestro primer objetivo es que comiencen por aceptarnos. Consiste en mostrarles que somos personas, que nos comemos a nadie, que las chicas no son unas levantamaridos o unas esclavas sexuales ni nosotros unos pervertidos o unos asociales. La erudición la dejamos en casa, en el blog está muy bien que aquí sí que entra quien quiere informarse con mayor rigor. Pero ante las cámaras el consejo es LO SIMPLE FUNCIONA.

1 comentario:

Lydia Artigas dijo...

Muy agradecida por este post, que considero acertado sobre mi persona y la imagen de naturalización que intento transmitir el sexo de pago. Gracias. Sra. Rius