miércoles, 18 de febrero de 2015

El gobierno contra los puteros

"Se considera una conducta susceptible de ser sancionada administrativamente, a aquellas personas que demanden los servicios sexuales en las... de otras personas en las proximidades de centros escolares o en las viales... en los arcenes de las carreteras".
Jorge Fernández Díaz, Ministro del Interior de España
"La regeneración moral que España necesita pasa también por acabar con esta forma de esclavitud que pervive en nuestra sociedad"
Ignacio Cosidó, Director General de la Policía
"Existen claros lugares donde la prostitución no puede ser ejercida por pura lógica y por la petición de la totalidad del vecindario"
Cristina Cifuentes, delegada del gobierno en Madrid
"En Suecia han ido bien las sanciones a los clientes y creo que es el modelo más justo"
Ana Botella, alcaldesa de Madrid

"Creo que es un abuso de poder que un determinado segmento de la industria del sexo se persiga más que otros (...) Es un abuso de poder si se promulgan leyes pero sólo se aplican a las personas más humildes"
Michael, trabajador sexual en Ottawa (Canadá)
"La penalización de los clientes es un ataque contra nuestro medio de subsistencia que implica una bajada potencial de nuestros ingresos y una estigmatización discriminatoria aún más institucionalizada".
Thierry Schaffauser, trabajador sexual en Francia
"Lo único que le interesa al Ayuntamiento es eliminar la prostitución visible, como la de la calle de la Montera (...) La represión conlleva más marginalidad para las trabajadoras del sexo y las empuja a trabajar en locales de alterne, casas cerradas y clubes"
Nacy Losada, trabajadora sexual en Madrid
"Sabemos que todas las presiones relacionadas con los clientes afectan muy directamente a las condiciones de vida de las trabajadoras del sexo, impidiendo que trabajen con tranquilidad y atacando a las más vulnerables, que son las que captan a los clientes en la calles. Cuando se dice hipócritamente que se va a perseguir a los clientes no es cierto, porque le estamos arrebatando el trabajo a las mujeres (...) Que dejen de criminalizar a las trabajadoras del sexo utilizando todo tipo de justificaciones para machacar más a una parte de la población que ya lo está y con medidas que no tienen nada que ver con una preocupación real contra la trata"
Mamen Briz, Colectivo Hetaira



Creo que probablemente la mayor carencia informativa en torno al mundo de la prostitución es la ausencia total de análisis sobre cualquier noticia. Estas últimas semanas hemos asistido a una especie de explosión informativa (red de menores en Murcia, ajuste de cuentas entre mafias en Villaverde, juicio a DSK por proxenetismo agravado y, lo que nos ocupa, la "insoportable presión" anunciada por el gobierno hacia los clientes de prostitución), que ha motivado el resurgir del blog pues he constatado que en ningún otro sitio de todo Internet puede hallarse una explicación a estos hechos. Todo lo que tenemos son las noticias de agencias, calcadas en todos los medios y en algún blog que las recopila. Y los comentarios de los lectores son los de siempre: unos que vaya vergüenza, que hay que acabar con la prostitución, que bien hecho lo de darles caña a los puteros y en algún caso también dicen que leña a las putas; mientras otros aducen que habría que regular/legalizar para que se persiguiese mejor a las mafias, se tributase y se gozasen de los beneficios sociales correspondientes.

Todo eso ya me tiene muy cansado, no podemos ponernos la venda antes de la herida y proponer medidas en base a nuestros prejuicios. Lo primerísimo que hay que hacer es conocer cómo son las cosas, por qué se hace lo que se hace y por qué no se hace lo que no se hace. Evidentemente yo tengo una opinión, unas simpatías y, como todo el mundo, unos intereses. Pero lo que resulta determinante en mi posicionamiento frente a este fenómeno es el CONOCIMIENTO DE LA RELIDAD, que es a lo que trato de aproximar al lector entrada tras entrada. Ya sé que mi condición de cliente puede provocar antipatías, que el tema de la prostitución resulta muy incómodo (pero, paradójicamente, también atrayente para no pocas personas), que creemos saberlo todo de todo y que por tanto nos sienta fatal que cualquiera venga a darnos lecciones de nada. Lo que quiero decirles es que éste es un tema que me preocupa, al que le he dedicado muchísimo tiempo y esfuerzos, con el que he mantenido un contacto muy estrecho y continuo y del que por tanto me considero suficientemente capacitado como para opinar... lo cual, por supuesto, no implica que esté en posesión de la verdad absoluta y que nadie pueda darme lecciones. Muy al contrario, como habéis visto los comentarios siempre han estado abiertos para que se discuta, para que ENTRE TODOS podamos debatir lo que haga falta y no hay nada que me anime más que las dudas, cuestiones y objeciones que me han planteado algunos lectores.

El director general de la policía, D. Ignacio Cosidó, en su rueda de prensa ante los medios. La desproporción de acceso a los medios que existe entre quienes atacan la prostitución y quienes sencillamente deseamos que se conozca para despejar los mitos y prejuicios existentes es abismal. El discurso abolicionista que emplea la casta política es fácil de comprar porque les permite presentarse como bienhechores de una sociedad que de no ser por su intervencionismo sería un caos. Pero ese tipo de tesis salvacionistas, aunque en principio parezcan sensatas y muy seductoras, son en realidad trampas que sólo se detectan cuando se conoce esta realidad en profundidad.



Sencillamente vengo a decir que no nos conformemos con asumir acríticamente una versión oficial que, a poco que investiguen, hallarán que se encuentra cuestionada por personas muy cualificadas en la materia. Y me refiero tanto a profesionales como abogados, académicos, trabajadores sociales o médicos que han tratado directamente con el fenómeno de la prostitución (al igual que servidor); como a sus propios protagonistas. Mis esfuerzos han ido encaminados a que las prostitutas y su entorno (aquellas personas que comparten su día a día, como sus compañeros sentimentales, sus clientes y trabajadores no sexuales de locales de prostitución) tengan una mayor visibilidad y presencia en los medios. Que está muy bien que escuchemos lo que los políticos, la policía, las feministas e incluso los filósofos tienen que decirnos. Toda persona, independientemente de su trayectoria o experiencia vital, tiene derecho a opinar. Pero obviamente no al precio de excluir a los principales implicados, mucho menos cuando no hablamos de un mero debate teórico sin trascendencia alguna sino de la elaboración de políticas públicas que tienen un profundo impacto en la vida de numerosas personas.

Pues este derecho a expresarnos, que parece tan elemental, nos es negado sistemáticamente. Las administraciones públicas no cuentan con nosotros, los medios nos ignoran, incluso entre la gente de nuestro entorno más inmediato nos da miedo hablar sobre este tema para no ser etiquetados. De él deriva la desinformación existente en la sociedad, y la consiguiente intolerancia. Pueden fácilmente comprobar cómo mientras las asociaciones de prostitutas (no de quienes dicen trabajar por ellas, por su "resinserción" o "rehabilitación") señalan que es el "estigma" (entendido, como lo definió Goffmann, como una profunda minuslvaloración, como la atribución de características o rasgos profundamente negativos que hacen a alguien merecedor de desprecio) el principal problema que afecta a quienes ejercen la prostitución (pues todos los demás: la falta de respeto, la violencia e incluso las normas legales que les afectan se derivan de esta consideración social), los poderes públicos se empeñan en impulsar y fortalecer este estigma. Prácticamente no se invierte un euro en mejorar las condiciones reales de trabajo de las prostitutas (como he denunciado, ni papeleras las ponen... lo único un poco positivo es el reparto de condones), pero sin embargo se gastan millones de euros en campañas publicitarias, en subvencionar a asociaciones feministas, en congresos de expertos, en un sinfín de mamarrachadas que se caracterizan, como vengo diciendo, por dos puntos fundamentales: uno, ofrecer una imagen lo más siniestra posible de la prostitución y de sus protagonistas; y dos, excluir del debate e invisibilizar a estos mismos actores que conforman el mundo del trabajo sexual.

Otro alto cargo del gobierno que se ha pronunciado bastante al respecto del tema de la prostitución es Dña. Cristina Cifuentes, delegada del gobierno en Madrid. En mi opinión ella no alberga maldad, sencillamente es una señora de la "alta suziedad" que no tiene ni la menor idea de lo que pasa en la calle porque vive en su burbuja, y que precisamente está en un puesto de responsabilidad porque es alguien a quien resulta sencillo engañar. Como pueden apreciar, una constante en las comparecencias es la presencia de miembros de los distintos cuerpos policiales. Y hay un buen motivo para ello.



Esta extensa introducción es necesaria para entender el reciente anuncio del gobierno, por boca del Ministerio del Interior y del Director General de la Policía, de que someterán a una "presión insoportable" al cliente de prostitución. De acuerdo a la Ley Orgánica de Seguridad Ciudadana, la prostitución EJERCIDA EN MEDIO ABIERTO se aborda como un grave PROBLEMA DE ORDEN PÚBLICO y, como tal, se SANCIONA ADMINISTRATIVAMENTE. ¿Qué significa esto? Que no se va a perseguir todo tipo de prostitución sino una modalidad muy específica de ella (la que siempre ha generado una mayor intervención por parte de las autoridades, y en la que por consiguiente me he especializado). Que, además, en contra de la imagen que se pretende dar en los medios el bien jurídico protegido es la "convivencia" (no ver putas asquerosas en las calles, vamos) y no proteger la libertad sexual de las prostitutas (lo que, de manera incorrecta, llaman "lucha contra la trata"). Y que las sanciones seguirán un procedimiento administrativo, no penal, con lo cual por una parte no conllevarán ingreso en prisión del infractor pero por otra prescindirán del control judicial.

Así de tajantes se mostraron en la rueda de prensa:

A pesar de las declaraciones de los políticos, en el vídeo se aprecia que la presión policial tiene lugar sobre las chicas, no los clientes, exigiéndolas "la documentación, por favor". Como he mencionado en reiteradas ocasiones, el pago de las extorsiones policiales se hace precisamente al pedirles a las chicas "los papeles". La realidad en las calles dista bastante de la que nos presentan la autoridades, y es que como dice la antropóloga y prostituta Dña Isabel Holgado, "se habla de ellas como víctimas pero se las trata como a criminales". No puedo expresarlo mejor.



La Ley de Seguridad Ciudadana sigue así la estela de las ordenanzas municipales que comenzó la Ordenanza de civismo de Barcelona allá por el 2006, recientemente modificada -endureciendo las sanciones básicamente- en el 2012. Tal y como predije en su día, este camino punitivo es la única vía posible que puede seguir la administración pues a pesar de su probada ineficacia a la hora de reducir la prostitución, consigue sus principales objetivos: precarizar las condiciones de trabajo de las prostitutas situándolas en una posición de mayor vulnerabilidad (al contrario de las ONGs que piensan que es un efecto no deseado, yo soy de la opinión que es algo buscado expresamente), mejorar la imagen del gobierno haciendo ver que hace algo y que castiga a alguien, y sobre todo su mayor logro reside en encubrir las ilegalidades y delitos que comete la propia administración. Desde un punto de vista estrictamente práctico, he de reconocer que es una genialidad. Éticamente es una absoluta golfería, por tanto propia de un gobierno como el que tenemos.

Si algo tiene de bueno esta normativa es que al menos crea una situación de previsibilidad y homogeneidad jurídica anteriormente inexistente. Lo que sucedía hasta este momento es que cada Ayuntamiento tenía que decidir qué hacía en materia de prostitución, y como en España existen más de ocho mil municipios la proliferación de normas podría ser una locura. Bien es verdad que lo que han hecho siempre es "fusilar" la Ordenanza de Barna, ya que los políticos no suelen ser muy dados ni a innovar ni a trabajar. Las únicas modificaciones que añadían era si se perseguía a la prostituta, al cliente, o a ambos. Además, se dota a la norma de un rango necesario (Ley Orgánica), puesto que como reconoció en su día el hoy defenestrado Ministro de Justicia se tocaban derechos y libertades fundamentales que no pueden ser regulados por una normativa municipal. Quizá este aspecto técnico no sea particularmente relevante para la mayoría de ustedes, y su efecto en la realidad de la calle resulte nulo, pero para quienes creemos en las formas propias de un Estado de Derecho tiene importancia. Evidentemente me gustaría que no se quedara únicamente en las formas, pero es que con anterioridad ni siquiera éstas se respetaban.

En el resto de países afrontan situaciones y debates muy similares a los que tenemos aquí. De hecho, la criminalización del cliente es una de las medidas más populares. En este vídeo el  diputado mexicano Adrián Juárez Jiménez, del Partido de Acción Nacional, da sus motivaciones para "atacar la demanda". Al contrario de lo que afirman las feministas, resulta que varios de los principales impulsores de estas medidas son VARONES y además de tendencia política CONSERVADORA. La penalización de todo cliente, sea cual sea el tipo de prostitución al que acuda, ya es una realidad en países como Suecia o EE.UU. (en Argentina no). A pesar de que no sea favorable a esta normativa, al menos la veo más sensata que la de perseguir únicamente al cliente de la prostitución más visible.



El aspecto estrella de la declaración del ministro fue la persecución del cliente, idea que está muy de moda pero que es más vieja que el cagar. Me resulta gracioso que un miembro del Opus, que representa el culmen del conservadurismo (asimismo conocido como "la caverna" o "la caspa") en España presente una medida que ha sido el estandarte de los movimientos feministas de extrema izquierda. Desde luego yo alucino con la "derecha" que tenemos en este país, la Soraya defendiendo los servicios públicos frente a los defraudadores y el Montoro tomando medidas fiscales que "descolocan" a sus propios electores. No me extraña que se llegue a hablar de trasvase de votos del PP a Podemos... ¿qué más te da elegir a unos u otros si todos son comunistas?

La justificación de cualquier colectivista, se defina de derechas o de izquierdas, se halla en que para combatir una supuesta injusticia deben incurrir en otra. Sería una especie de "mal menor". Sí... te quito tu dinero... pero mira, es para colegios, hospitales y pensiones. No, qué va, no es para vivir a tu costa sin dar palo al agua, sino para garantizar unos servicios esenciales a la comunidad. Fijo, por eso no suprimen ni el Senado ni las diputaciones pero suben las tasas universitarias y disminuyen las prestaciones sanitarias. Pues del mismo modo, ya que todo sinvergüenza necesita una buena causa tras la que escudarse, nos dicen que su objetivo es muy elevado, "reeducar conductas" (puta madre, eso de la reeducación es terminología directamente comunista) en beneficio de la convivencia pública, que no existe ningún ánimo recaudatorio. ¿Por qué será que suena tanto a las excusas que emplea Tráfico?

Existe otra corriente que, en vez de apostar directamente por medidas punitivas, es partidaria de "medidas socializadoras" que vayan educando a los clientes para que modifiquen gradualmente sus conductas. Creo que estas sí se creen lo que dicen, que son personas ingenuas de buen corazón con las que podríamos llegar a algún entendimiento. Y es que nosotros pretendemos lo mismo: que poco a poco la sociedad vaya evolucionando, que se pase a educar en la tolerancia y en el respeto, que las generaciones futuras dejen atrás comportamientos y actitudes desigualitarios. Sólo que en vez de educar a los hombres para que dejen de ir de putas, ¿por qué no tratamos de que la sociedad entienda que no hacemos nada malo y respete nuestras decisiones?



Si nos paramos a pensar, aunque sea un poquito, todas sus patrañas salen al descubierto. Para empezar, la "convivencia pública" no se mejora culpabilizando a una parte. Comenzamos siendo acusados de causar un perjuicio, pero no sabemos cuál es. ¿Gritamos a la gente? ¿Les pegamos? ¿Les lanzamos basura? Nosotros no. Pero hay gente que hace estas cosas a las prostitutas, deben ser los "cívicos" para el señor ministro. Se supone que son esas conductas nacidas del odio, de la intolerancia y de la falta de la más elemental educación las que habría que perseguir. Pero no, de eso no se habla nunca. No pueden ser determinados vecinos y viandantes quienes causen esos problemas de convivencia, sino que los culpables somos siempre los puteros y las putas. Lo que hace el gobierno es reforzar semejantes actitudes de desprecio, al ponerse de parte de los opresores y no de los oprimidos. O bueno, que al menos digan cuáles son en sí las conductas que perjudican la convivencia y que sean éstas las sancionadas. Porque de lo que habla es de culpabilizar a un grupo social por el hecho de serlo, como hizo hace no tantos años el Tío Paco con la Ley de Peligrosidad y Reinserción Social. Se nos persigue por lo que SOMOS y no por lo que hacemos. Como les sucedió a los judíos, los negros o los homosexuales. Si no estuviese sucediendo, parecería inconcebible que algo así pudiera tener lugar en pleno siglo XXI en países desarrollados.

Dado que el gobierno no puede incurrir en una práctica abiertamente discriminatoria aunque las ganas le puedan, necesita buscar alguna excusa. No estaría bien visto que dijesen lo que piensan, como hizo en su día el consejero de interior de la Generalitat Felip Puig. No quedaría bonito que hablasen de barrer la mierda que sobra, de acabar con las putas asquerosas, de la repugnancia que sienten hacia nosotros. No, tienen que disimular fingiendo que persiguen un "interés público", que obviamente establecen ellos. Pero es que son tan torpes que sus mentiras se les ven de lejos.

Existe toda una justificación teórica para "reducir la demanda" y, desde luego, no la pienso ocultar. Sin embargo, ni siquiera en países donde la prostitución se halla fuertemente penalizada y el cliente es perseguido se ha logrado acabar con este fenómeno. Pero yo voy más allá, y niego la mayor preguntándome ¿por qué tendría que acabarse con la prostitución?



Además tratan de aparentar una supuesta bondad al responsabilizar al cliente y no a la prostituta. Es como que no pasa nada, castiguemos a los degenerados de los puteros -que no somos ninguno de nosotros, claro- y en cambio hagamos todo lo posible para rescatar a esas pobres mujeres, víctimas de estos desaprensivos, que padecen un tormento sin fin. Hay que ser muy ingenuo para comprar semejante discursito. Nadie que conozca mínimamente el mundo de la prostitución se traga una patraña de tal calibre, no he conocido a la primera prostituta que apoye esta medida: de hecho unánimemente la rechazan. Perseguir al cliente es una manera indirecta de perjudicar a las prostitutas,  pero encima con un mayor cinismo e hipocresía. De hecho, no hay más que hacer la comprobación empírica de cuántas multas se ponen a clientes y cuántas a prostitutas.

¿Pero es en sí misma efectiva la medida a la hora de reducir la prostitución? Lo que hace en realidad es que la actividad se vuelva más clandestina, que se desarrolle de manera menos vistosa. Se pensó que los clientes nos cortaríamos cuando pusieron las cámaras en Montera (bueno, al menos esa fue la explicación oficial). Se lleva años multando a las chicas y a sus clientes en el Raval. ¿Se ha acabado con la prostitución? Ni mucho menos, lo que sucede en unos casos es que pasamos a entornos cerrados como clubs, pisos o agencias. Realmente hay muchísimas otras modalidades de prostitución, las chicas que trabajan en la calle representan una ínfima proporción del total y además no son para todos los públicos. La calle es un manjar reservado solamente para los mejores, los más aguerridos, los puteros nivel 20. El putero promedio es como cualquier otro ciudadano, bastante cobarde, pasota, que no quiere problemas. Para ser putero de callejeras hay que ser un verdadero macho, sólo valemos los que estamos curtidos en mil y una batallas. Somos la élite del lumiferio.

El director de www.hispanidad.com, Eulogio López, considera que las sanciones a los clientes deben extenderse asimismo a las prostitutas. Con un sentido común envidiable, razona que "sin prostitutas tampoco hay prostitución". Toma, pues claro, eso también lo piensan los otros. Pero es que no está bien visto. No es "progre". Así que lo mejor es darles caña a putas y puteros, pero decir que a ellas no, que no se las toca y que encima se las ayuda. Para estar en política hay que ser un verdadero cachocabrón.



Por eso quienes permanecemos en la calle no nos arredamos. Hemos pasado por muchas cosas, hemos visto ya de todo, no nos da miedo nada. No hay puta o putero de calle que se precie que no haya pasado por los calabozos, o al que no le haya robado la policía, o que no haya desarrollado elaboradas estrategias para evitar la acción de los poderes públicos. Ya he contado aquí cómo había chicas que lograban sortear las extorsiones policiales de las más diversas maneras: escondiendo su dinero, quedando por teléfono con sus clientes o directamente gastándoselo en cuanto lo ganaban. ¿Cómo se supone que van a impedir que un cliente quede con una chica si lo hace por móvil, o si se reúnen dentro de una cafetería, o si le hace un gesto desde el otro lado de la calle, o si la espera en las habitaciones, o si manda a otra chica para que llame a la que le interesa? No hay forma, de hecho controlar a los clientes es muchísimo más ineficiente que controlar a las prostitutas. Es sencillamente una cuestión de números, además los clientes tienen una movilidad mucho mayor que las prostitutas.

De hecho, la mejor política para acabar con la prostitución no es la de perseguir ni a las chicas ni a nosotros. El eslabón más débil son los locales, hay muchos menos que prostitutas y además se hallan completamente inmóviles. Sin lugar donde pueda reunirse el cliente con la chica, no hay nada que hacer. Los verdaderos abolicionistas lo saben, y por eso piden que se reinstaure la tercería locativa (el delito sería tener un local donde se ejerza la prostitución). Pero claro, eso sí que conllevaría el fin de la prostitución tal y como la conocemos en España y eso no es lo que verdaderamente se pretende. El gobierno no quiere terminar con la prostitución. Como denuncia Hetaira, lo que sucederá es que la prostitución tendrá lugar en "condiciones inhumanas". Del mismo modo, el British Medical Journal elaboró un estudio en el que se concluye que la criminaliación DE LOS CLIENTES "pone en peligro a las prostitutas y viola sus derechos humanos".

Un claro precedente, que invocan ahora desde el gobierno, es que Francia prohibió la prostitución callejera como problema de orden público desde el 2004. Ya en su día advertí de que tendríamos que ir preparándonos para lo peor, que cuando las barbas de tu vecino veas pelar... Pero aquí todo el mundo me ha tomado a chufla, que eso aquí no puede suceder, que tranquilo, que me calme... Pues bien, seguid no haciendo nada, así vamos de puta madre. En la imagen, una prostituta francesa del sindicato STRASS en una manifestación en contra de la penalización de los clientes.



¿Por qué, cuál va a ser el efecto? Pues lo puedo decir porque, como mencioné, este tipo de medidas prohibicionistas vienen siendo implementadas desde hace tiempo. El gobierno (o el Ayuntamiento, en su defecto) podrá presumir, con grandes titulares, de afrontar un problema de cara a la galería. Los medios, que únicamente acceden a esta versión oficial sin contactar con quienes vivimos el día a día de la realidad de la prostitución, repetirán como loros lo que dicen sus amos. En la calle se vivirá un intenso, aunque breve, repunte de presencia policial. Las chicas trabajarán menos porque es verdad que si tienen a la policía en el cogote nadie se acerca a ellas, así que hablan con los agentes y llegan a un acuerdo que invariablemente supone -como indican Hetaira o el BMJ- un notorio empeoramiento de sus condiciones. Pasan de pagar 200 a 400 euros semanales. Y de 400 a 600. Cada vez ganan menos y pagan más. ¿Consecuencia? Pues que algunas se marchan, como cualquier negocio. A la administración la da igual, actúa con las putas como con el resto de los ciudadanos: si hace falta dinero, nos exprime aún más. El gobierno juega con el hecho de que siempre necesitaremos trabajar, así que no le tiembla el pulso a la hora de incurrir en medidas fiscales confiscatorias. ¿Cierras? Vale, ya abrirá otro.

Para mí está claro que el gobierno mantiene una "agenda oculta", y que actúa hipócritamente empleando un discurso distinto al de sus intereses reales. La lucha contra la "demanda" es la justificación nacida desde una extrema izquierda, anticapitalista y totalmente radicalizada que ha llegado a convertirse en lo "políticamente correcto". Pero todos sabemos que es el colmo del absurdo, pues tampoco puede haber demanda sin oferta (es la llamada Ley de Say). La lógica de perseguir al cliente es que la prostituta se quede sin trabajo, es decir, lo que les gusta a los comunistas: que la gente se quede en el paro. Aumentemos los costes para que se reduzca la producción. Una prostituta es como cualquier PYME, lo que necesita son clientes. Y nosotros vamos y ponemos un policía en la puerta para que nadie entre. Malgastamos recursos públicos para perjudicar a quien quiere trabajar, contrayendo la economía. Gastamos el dinero del contribuyente en perjudicarle. Es maquiavélico, propio únicamente de mentes retorcidas como las de los rojos del PP.

Pintada con plantilla en la Argentina señalando a los clientes como los responsables últimos de la existencia de la prostitución. Estas campañas estigmatizadores se emplean para justificar la represión y persecución que posteriormente serán sancionadas legalmente. En España los poderes públicos han realizado numerosas campañas erosionando la imagen del cliente. El siguiente paso lógico es criminalizar legalmente a aquel que previamente se ha demonizado. Es de libro.



¿Por qué, si nos parecería mal ahogar a cualquier PYME en cambio aplaudimos que se haga con las putas? ¡Menudo favor! Bajo un supuesto combate contra la coacción nos la imponen, dicen que para ayudarnos nos tienen que perjudicar. Pues mire, yo propongo otra cosa. Ustedes dicen que no quieren que trabajen las putas, y para ello no les importa sostener una hiperdimensionada administración pública. Pues vamos a hacer las cosas del revés. Ahórrense el sueldo de los políticos, de los policías y de las oenejetas que viven en torno a la prostitución. Y ese dinero dénselo a las "víctimas" para que no tengan que prostituirse. ¿No es lo que quieren, que lo dejen? Pues denles una buena pensión, subvencionen el abandono de la prostitución. Además les digo de dónde pueden sacarlo. Ah, no... que eso no...

Claro que no, la idea no es desde los poderes públicos ayudar a la gente sino saquear al personal para que se lo lleven los cuatro listos de siempre. El cuento se repite, montemos una buena historia para llevárnoslo calentito: obras públicas, cursos de formación, subsidios... ¿Combatir la explotación sexual, la prostitución, la trata? ¡Wouw, menudo filón! Es el sueño de cualquier político. Un tema sobre el que no existe control y que queda muy bien visto. Suena tan bien, como algo tan propio de persona comprometida y de buen corazón, que nadie se opondría. Y además sobre lo que no existe el menor control, no se pueden comprobar los resultados. ¡Es una puta merienda de negros!

Verdaderamente con este discurso logran todo lo que se proponen: obtener mayores atribuciones para  un poder público todopoderoso y absolutamente descontrolado, aparentar lo que no son, perjudicar a los débiles, obtener ingresos extraordinarios sin que estén sometidos a ningún tipo de fiscalización (no me creo que parte de lo que ingresa la policía por las extorsiones no acabe en la caja B de los partidos) e imponer su rancia moral por Ley. Joder, todos estos rasgos son los que han definido a esta última legislatura. Los propios de un gobierno totalitario.

El paso consiguiente es equiparar prostitución a trata y ya tenemos uno de los más manidos y tendenciosos eslóganes de los anti-prostitución. Clientes y trata, todo en una misma frase. Menudo subidón. Y no ponen puteros porque se les vería demasiado el plumero, pero estoy convencido de que el cuerpo se lo pide.



El otro gran argumento, la justificación estrella que se siempre sale a relucir, es lo de la "trata". He tratado tanto la trata (valga la redundancia) en este blog que ya me mareo cuando tengo que volver al hablar del temita. Es su as bajo la manga, su artillería pesada, la baza que emplean cuando todo lo demás falla. La preservación del orden público se les viene abajo con medidas tales como la instalación de infraestructuras públicas donde no las hay para evitar la suciedad (quizá no tiran gomas y pañuelos al suelo no por "incívicas", sino porque no hay papeleras en los polígonos) o que se "sensibilice" también a vecinos y viandantes para que no caigan en actitudes y comportamientos discriminatorios que claramente erosionan la convivencia (insultos, agresiones o boicotearlas negándose a atenderlas). En cambio, con la trata no hay más que discutir. Se equipara trata con prostitución forzada, cuando no tienen nada que ver, se supone que todas son víctimas y además se proclama que se hace en su beneficio.

Trata no equivale a prostitución forzada o esclavitud sexual. La trata se refiere a la situación de un migrante (que puede ser también dentro del país, es la llamada "trata interna") que se ocupa en un trabajo clandestino. ¿Y qué es un trabajo clandestino? Pues cualquiera que que se ejerza en economía informal, sin cotizar, en "negro". Por eso siempre hablamos de sectores en los que tradicionalmente se ha trabajado sin contrato: agricultura, servicio doméstico, prostitución... Y como en la prostitución la legislación vigente prohíbe lucrarse de ella, por tanto que se puedan celebrar contratos laborales, pues ya tenemos que toda prostitución es trata. Claro, técnicamente tienen razón, es verdad que prácticamente todas las prostitutas son "víctimas de trata" porque ejercen en una localidad distinta a la de nacimiento y no pagan la Seguridad Social. Pero me parece que es una trampa, que es jugar con los términos para crear malentendidos. La trata no tiene nada que ver con la libertad, voluntariedad o independencia de quien se prostituye. La trata criminaliza la inmigración y el fraude fiscal (por lo tanto, yo que no tengo nada ni contra los inmigrantes ni contra los defraudadores, tampoco estoy contra la trata).

Lo que comúnmente se entiende por trata, es una MODALIDAD de la misma. Aquella persona que, para realizar esa actividad en la economía sumergida, se ha visto sometida a la fuerza, al abuso o a la amenaza. A eso se le llama trata... trata COACTIVA. Porque no toda la trata es así. También se puede recurrir al engaño, entonces hablamos de trata FRAUDULENTA (aquí sí he hallado casos, no es corriente pero sí se da). Y por último, si no ha habido uso de fuerza o engaño tenemos la trata VOLUNTARIA. ¿La mayoría de las prostitutas son víctimas de trata? Sí, de trata voluntaria.

Las prostitutas denuncian que las actuaciones destinadas a "liberarlas" en realidad las perjudican. Llaman SECUESTROS a los rescates (y es que no se puede referir uno de otra manera a que te saquen de tu trabajo y te metan en una celda), afirman que estas actuaciones de las autoridades "violan sus derechos humanos" y piden que se las SALVE DE SUS SALVADORES. Parece un mundo de locos, pero es así: quienes proclaman ayudarlas son quienes más daño las hacen. Y lo saben. No es desconocimiento, sino una caradura brutal.



Hablemos entonces de la trata que habría que perseguir, la coactiva y la fraudulenta. Como he dicho, este tipo de situaciones son absolutamente minoritarias, prácticamente anecdóticas. Pero aceptemos la visión que nos trasladan los medios y nuestros dirigentes, de que es la norma, Muy bien, entonces... ¿la responsabilidad de "rescatarlas" no sería de los poderes públicos en vez de los clientes? ¿No estarían reconociendo su INUTILIDAD al ser incapaces de poner coto a un delito tan extendido? Es como si el gobierno nos dice que para que no nos roben que no llevemos la cartera encima (bueno, lo digo de chiste pero han soltado genialidades de un calibre similar... recordad por ejemplo lo de comer conejo en Navidades, en tiempos de ZetaPé). Hombre, nos ha jodido, ya sé que si no tengo nada no van a robarme. Pero es que yo quiero salir de casa con la cartera y que no me roben. Pues del mismo modo el gobierno estaría reconociendo el FRACASO de las fuerzas de seguridad al perseguir el delito, al tener a tantas "víctimas" y ser incapaz de echarle el guante a los "proxenetas" que las explotan. Desde luego vaya chulos más listos, capaces de burlar día tras día a la policía teniéndoles encima de la mañana a la noche. Siempre digo que deben de ser unos delincuentes terriblemente hábiles, se exponen muchísimo y no les cogen.

Más allá de la ironía, si fuese mínimamente cierto que se quisiese acabar con supuestas situaciones de abuso o esclavitud sexual, se debería entrenar a los clientes para detectar estos casos. Resulta obvio que el cliente tendría que convertirse en el aliado y no en el enemigo de la administración. Imagínense cada cliente convertido un espía. Escudriñando con sus ojos y sus oídos lo que pocos pueden ver y oír. Las "mafias" temblarían, se sentirían constantemente vigiladas. Podría detectarse y rescatarse a muchas de estas "víctimas". ¿O es que los clientes no lo notan? ¿No sería a quien las chicas tendrían más a mano, a quienes podrían pedir colaboración? Porque lo que se logra ahora es el efecto contrario, si penalizas al cliente éste no va a dar parte de ninguna supuesta situación de prostitución forzada. No, porque él también se la carga. ¿Ven como es una completa contradicción? ¡Nos están haciendo comulgar con ruedas de molino!

Lo que ya clama al cielo y muestra sin la menor duda que nos están vacilando de mala manera es que se combata la "trata" sólo en la vía pública. Y sólo cuando se encuentren en las proximidades de centros escolares, lugares de culto, carreteras y parques. Se ve que las "víctimas de trata" tienen una curiosa tendencia a salir a las calles y ponerse en las zonas más visibles. Anda ya, a tomarle el pelo a vuestro padre. Es absurdo, si hubiese alguna forzada no sería en la vía pública sino en sitios cerrados. De hecho las contadas ocasiones en las que efectivamente se ha logrado dar con alguien siendo prostituido contra su voluntad (aquí sí empleo la voz pasiva porque ha lugar) ha sido en pisos o chalets apartados, sitios de difícil acceso fuera de la mirada del público general. Y es que es lógico, quien comete un delito lo primero que hace es ocultarse para que no le pillen. Si lo peor no es que la emprendan contra la tipología de prostitución más humilde, vulnerable y visible. Lo peor de todo es que se ríen a nuestra cara como si fuésemos imbéciles. ¿Que lo que quiere usted es que los niños no las vean, porque dan mala imagen y su ejemplo es contrario a sus valores opusdeístas? Pues vale, las persigue pero diga que se hace en base a proteger la "moralidad pública". No la convivencia ni por perseguir la trata. No me sea cínico además de cabrón, señor ministro.

A pesar de las rimbombantes declaraciones de los políticos, lo que podemos comprobar es que esa "presión insoportable" se acaba ejerciendo sobre las propias prostitutas. ¿Es posible que nos digan una cosa para quedar bien mientras verdaderamente tienen otra idea en mente?



En definitiva, que esto es un camelo. Que este discursito de Fernández y de Cosidó no es más que puro teatro, que no tienen el menor interés en ayudar a las prostitutas o perseguir ningún delito real. El verdadero efecto de la legislación actual en materia de prostitución es el de discriminar, excluir y condenar a una especie de "apartheid civil" a las prostitutas. Yo veo estas ordenanzas, y ahora la Ley de Seguridad Ciudadana, como el equivalente actual a las infames leyes "Jim Crow" estadounidenses en las que con la excusa de "proteger" a la población negra se mantenía a un importantísimo grupo de la población en una situación de subordinación y sometimiento. No me digan que no les parece que Cosidó, Fernández, Cifuentes y Botella (en fin, el PP en el gobierno) vendrían a ser el equivalente en España de aquellos blancos supremacistas. Nos ven como si fuésemos escoria, peor que la mierda que se les queda pegada en sus caros zapatos.

La línea de acción anunciada por el gobierno no es que no beneficie a esas "pobres putas" con las que jamás llegarán siquiera a reunirse para escucharlas. Es que empeora su situación, estigmatizándolas, silenciándolas y sembrando el camino de todos los abusos que vendrán. Las prostitutas y sus aliados estamos hartos de tanta represión. Lo que exigimos es comprensión.



Para saber más acerca de la penalización de los clientes:
· Clientes y trata
· Contra la penalización de los clientes de prostitución
· La criminalización de los clientes, una de sus armas más potentes
· En Madrid también se multará a los clientes de prostitución

Y de las propuestas normativas de la administración:
· Sobre la Ley de seguridad ciudadana
· Botella concienciará pero no multará
· Propuestas municipales ante la prostitución callejera
· Los partidos políticos catalanes frente a la prostitución callejera
· Sevilla se suma a las ciudades que sancionan al cliente
· El Ayuntamiento de Guadalajara aprueba una ordenanza para perseguir la prostitución de calle