La prostitución es un tema muy controvertido, no sólo debido a su condición de tabú (lo que conlleva su ocultación a la luz pública) sino porque además refleja de manera meridiana valores y principios contrapuestos. Es por ello que los diversos enfoques existentes sobre la misma son absolutamente irreconciliables.
Soy un cliente y amigo de prostitutas que, preocupado ante el debate social generado, ha decidido romper su silencio y aportar su novedoso punto de vista.
"Me gusta el sexo con desconocidos y me gusta ser promiscua". "Si me preguntaran que por qué me acuesto con desconocidos contestaría que por puro placer, si me preguntan por qué me prostituyo diría que por dinero".
Natalia Cervantes, escort en Guadalajara (México)
"El sexo me produce apatía, a mí nada me provoca, nada me pone. Esto es un sinvivir. No sé como le llaman la vida alegre, vida fácil porque ni es alegre ni es fácil".
Prostituta según Médicos del Mundo, ONG abolicionista
"Los testimonios de nuestras informantes invalidan las declaraciones abolicionistas (...) y ponen de relieve el carácter burdo y abusivo de esta imagen truculenta".
Jose Luis Solana y José López Riopedre, estudiosos de la prostitución
Prosigo contrastando los dogmas abolicionistas con los testimonios de las prostitutas, que como vengo diciendo son el mejor antídoto contra ellos. Creo que a estas alturas del blog la falsedad de las tesis que defienden los abolicionistas de la prostitución ha quedado más que demostrada, ¿entonces por qué sigo ensañándome? Es sencillo, mientras persistan en sus mentiras yo no dejaré de ponerles en evidencia. Ya es una cuestión de aguante, de comprobar quién es más terco.
Siempre que saco un relato de cualquier trabajador/a del sexo advierto que no necesariamente es representativo y hay que tomarlo con cautela. Para conocer la prostitución no basta con haber escuchado a una prostituta, aunque sin duda es un avance respecto a quien no ha entrado en contacto con ninguna. Hay que tratar con muchas, procedentes de distintos entornos sociales, que trabajen en los sitios más diversos y a lo largo de un periodo de tiempo considerable. Entonces sí, alguien que de manera reiterada haya estado en contacto con prostitutas y su entorno es capaz de hacerse una visión de conjunto rica y veraz. Si ustedes van encontrando en los relatos y experiencias de las prostitutas que reflejo en mi blog algún aspecto que se repite constantemente, entonces sí que podríamos generalizar.
Por mucho que se empeñen en negarlo los abolicionistas, existen prostitutas que consideran muy sencilla su forma de ganarse de la vida. Y es que ven dinero rápido, en abundancia y sin gran esfuerzo. Todo lo contrario nos pasa a buena parte de los currantes quienes, como un servidor, no nos prostituimos pero estamos "puteaos" a base de bien.
Cuando uno hace realmente este esfuerzo por encontrar algún punto en común en un colectivo tan amplio y hetereogéneo como el de las prostitutas, lo que se encuentra en primer lugar es que -en general- no se hallan a disgusto con la actividad que desempeñan. No quiero decir que no haya chicas deseando dejar "esta vida", mentiría si lo hiciese, las hay pero son minoría y normalmente es porque no trabajan (por su avanzada edad, por frigidez, por tener un carácter difícil...). También es frecuente que lo que detesten no sea la prostitución en sí sino lo que lleva asociado como el rechazo social o estigma y la doble vida que conlleva. Por último están los casos de aquellas mujeres que no pueden acostumbrarse a esta vida, que realmente no les gusta tener sexo con desconocidos y creen que lo que hacen no es correcto. O cambian, como han relatado Angélica Villón o Montserrat Neira, o ellas mismas abandonan rápidamente este mundo. He conocido a bastantes prostitutas que, aunque ejerciendo este oficio, no han llegado a ser "putas" (son mujeres que lo ven como una salida a un bache en la vida y que no suelen trabajar más que puntualmente).
Natalia Cervantes, la autora del texto que hoy reproduzco, acuñó un término que suelo emplear para referirme a este proceso: "emputecimiento". ¿Qué significa? Algo tan sencillo como encontrarse a gusto con lo que hace, con el estilo de vida que lleva (lo cual, os aseguro, no pueden afirmar muchísimas personas). Como ella, infinidad de meretrices me han transmitido disfrutar de su trabajo ("haber nacido para putas", dicen) y no sólo no tener problemas por acostarse con multitud de hombres -aunque añaden que hay de todo, y ninguna se libra de una mala experiencia- sino encontrar en ello un estímulo. Dicho en un lenguaje más vulgar: QUE LES GUSTA LA PINGA. Vaya, tampoco creo estar descubriendo el Mediterráneo con esto. Pero en este blog entran con asiduidad lectores que niegan una evidencia del tamaño de una catedral. Por otra parte, la pregunta que me suelen formular es: ¿si tanto les gusta, entonces por qué no lo hacen gratis? Obviamente porque no tienen únicamente esa necesidad, también han de comer, vestirse, tener un techo... y eso no es gratis. ¿Cuántos de nosotros no desearíamos, cuando nos levantamos por las mañanas, tener un trabajo con el que disfrutemos en vez de uno que sea un suplicio? Joder, si me pagasen por leer o escribir yo sería la persona más feliz del mundo. Pero resulta que mis aficiones no se hallan valoradas socialmente, por eso he de practicarlas únicamente como un hobby. En cambio señoritas como Natalia pueden ganar dinero pasándoselo piruleta. Olé por su coño.
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Me gusta el sexo con desconocidos, con gente con la que no tengo ninguna afinidad ni nada en común. Con personas de todo tipo. Atractivas y no, adineradas y no, inteligentes y no. Viejos, jóvenes, malvados y bondadosos.
Me gusta que el sexo sea como meter la mano a una bolsa de caramelos sin saber qué te vas a encontrar. También me gusta ser promiscua porque siempre me dio curiosidad saber como son en la cama las personas: ¿Como es en la cama un hombre de tal complexión, como un músico, como un empresario, como un asesino? Ja, bueno, creo que nunca he estado con alguien o al menos no que me lo haya confesado ¿Estoy mal por elegir a mis amantes sin ninguna base moral? Tal vez, pero dejemonos de puritanismos. Las personas obramos mayormente bajo nuestras pasiones, impulsos y temores; o al menos así lo hacemos las personas interesantes.
¿Hacer dinero disfrutando? Ese sueño que muchos tenemos lo han realizado mujeres como Natalia Cervantes, Anna Alba, Paula VIP o tantas otras meretrices cuyos testimonios reproduzco en este blog.
Si me preguntaran que por qué me acuesto con desconocidos contestaría que por puro placer, si me preguntan por qué me prostituyo diría que por dinero. Verán, sé que eso de encontrar placer en brazos de totales extraños es un gusto raro (más raro aun llevarlo a cabo) y se me ocurrió que era una excelente idea cobrar por algo que muchos hombres desean: Que una mujer se les entregue sin preguntas ni tapujos.
Creo que es un buen negocio para mis clientes, les vendo mi cuerpo pero también mi placer. Y vaya que observar el placer ajeno tiene mucho morbo, no crean que estoy tonta.
Gente cercana a mí me critica que gane dinero en esa forma porque me dicen que no exploto ni desarrollo ningún talento. Vamos, que no gano el dinero bajo ningún mérito. Que me voy por lo fácil.
NO LES DISCUTO. En serio que no, es verdad, pero, es que a mí no me importa. No tengo pudor en ganar dinero sin desarrollar ninguna aptitud. Al contrario, me hace sentir orgullosa conmigo misma.
"Ciertos tipos de conducta pueden ser inmorales, pecaminosos o éticamente indeseables, pero el Estado debe prohibirlos sólo si conllevan un daño hecho a los otros. La prostitución, por ejemplo, podría ser considerada en general como moralmente indeseable, pero esto no sería razón suficiente para prohibirla legalmente (...) No es la función de la ley intervenir en la vida privada de los ciudadanos".
Max Charlesworth, filósofo católico y liberal
"La única finalidad por la cual el poder puede, con pleno derecho, ser ejercido sobre un miembro de la comunidad civilizada contra su voluntad es evitar que perjudique a los demás. Su propio bien, físico o moral, no es razón suficiente (...) Sobre sí mismo, sobre su propio cuerpo y espíritu, el individuo es soberano".
John Stuart Mill, filósofo liberal y feminista
Cuando se habla de legalizar la prostitución (por enésima vez repito que el término correcto sería regular, ya que la prostitución no es delito), los principios y valores morales tienen una importancia de primer orden. En particular para los abolicionistas los argumentos suelen ser lo de menos, ya que únicamente tratan de sostener una postura predefinida e inamovible. Suelo decir que si alguien está convencido sin pruebas de algo que jamás ha visto (trata de blancas, clientes abusivos, prostitutas afectadas por toda clase de enfermedades venéreas...) no va a ser posible convencerle con ellas de lo contrario.
Por ello en varias entradas he tratado sobre los valores que me mueven a defender la prostitución por entenderla como un derecho inalineable, una libertad fundamental que los poderes públicos no deberían coartar pero que de hecho hacen mostrando su carácter despótico y contrario a los intereses de la ciudadanía. Ya tenía un poco descuidados los aspectos teóricos sobre la prostitución, hoy vamos a subsanar esa carencia: ¿que hay mujeres como Bea Gimeno que afirman que la prostitución no puede ser regulada porque legitimaría el sometimiento de las mujeres? ¿hombres como Asturiano que la consideran perniciosa para el desarrollo personal y que por tanto tampoco debería favorecerse regulándola? Pues como Doña Espe, no voy a renunciar a la Batalla de las Ideas. Sí, soy un hombre apegado a la realidad y si creo que la prostitución debería regularse de acuerdo a los intereses de las prostitutas (no de la administración pública, como ha sucedido en tantas ocasiones) es por motivos fundamentalmente prácticos (mejorar sus condiciones de trabajo, sanear las cuentas públicas y someter a nuestras autoridades a un mayor control). Pero ello no significa que no muestre que hay muchos hombres y mujeres que quieren una regularización donde la prostitución no es ilegal y un legalización donde sí lo es por sus creencias morales, por "ideología" si así quieren llamarlo. Cierto, soy liberal y estoy orgulloso de ello.
En el siguiente video Doña Ibiza Leián, integrante del Proyecto Liberal Español, explica de manera clara y sucinta los razonamientos de partida (en base a convicciones, sin conocer a priori este fenómeno en profundidad) que mantiene acerca de la "legalización" de la prostitución.
Desde el principio del blog, de hecho viene en el encabezado, dije que las diferentes concepciones sobre la prostitución colisionan frontalmente debido a lo que hay detrás de ellas. Por una parte están aquellos colectivistas o, como les llama Ibiza, "comunitaristas" que consideran que hay un valor o bien superior que hay que salvaguardar. La libertades individuales han de sacrificarse en aras del beneficio del conjunto de la sociedad, que por supuesto ellos establecen. Por otra, nos hallamos los liberales quienes no negamos la intervención de un sector público pero que la circunscribimos a aquellos casos en los que exista perjuicio manifiesto (por ejemplo, caso del incumplimiento del contrato por una de las partes). Ciertos socialiberales son asimismo partidarios de emplear los recursos comunes (léase impuestos) para asegurar la vertiente positiva de la libertad tal y como la entendía Isaiah Berlín, la capacidad real de hacer las cosas. Por eso deberían destinarse fondos públicos a "dar salidas" a las prostitutas que quieran dejarlo para que se inserten laboralmente en otros empleos. Es una solución de compromiso que tiene tanto ventajas como inconvenientes, personalmente no me acaba de convencer porque comienza entendiendo que la prostitución es algo indeseable (no se dan esas ayudas a un médico o a una abogada, y tampoco se ofrecen incentivos para "entrar" en la prostitución sino únicamente para abandonarla), los recursos siguen siendo asignados discrecional e ineficientemente por burócratas alejados de la realidad y además, como tantos planteamientos teóricos, tratan de resolver problemas inexistentes. Vamos a ver, ¿para qué quieren un pago por desempleo, si nunca hay una puta en paro? Y las que quieran asegurarse una pensión, ¿es que no lo pueden hacer de manera privada? La cotización obligatoria a la seguridad social me parece como una especie de extorsión mafiosa estilo Chicago años 20, tienes que pagar quieras o no... para tu "protección". Y si no pagas prepárate que te crujen.
Bueno, más allá de mis disertaciones políticas que sé que la mayoría no compartís, lo que pretendo con una entrada como ésta es evidenciar que no sólo defendemos la regulación-legalización de la prostitución los puteros asquerosos, las prostitutas desequilibradas de recibir tanto maltrato y los desaprensivos empresarios-proxenetas (es decir, todos los que conocemos este fenómeno de primera mano). Que existe un pequeño pero pujante sector liberal en la sociedad española ("de bien") que está de nuestra parte, que nos apoya -al menos con sus palabras- y que políticamente debería representarnos.
Desde este humilde blog quiero darles las gracias y desearles todo lo mejor. Los liberales somos como los colchoneros: sufridores pero muy leales y agradecidos.
"La prostitución es una institución que afianza la desigualdad entre hombres y mujeres (…) El discurso regulacionista me parece muy pernicioso. No juzga ni valora lo que significa la prostitución en sí, como institución". "Estoy porque el Estado como Estado sea claramente antiprostitución y que tenga políticas de igualdad-antiprostitución. El Estado es el que da legitimidad o no a una institución de desigualdad (…) No estoy por ninguna regulación porque una regulación legitima la prostitución y no quiero olvidar nunca que la prostitución es una institución que debe desaparecer, que ninguna ley debe legislarla".
Beatriz Gimeno, escritora feminista
"Estoy ya cansada de que personas que no han vivido la realidad de la prostitución desde dentro tengan la irresponsabilidad de divulgar ideas y tesis que traen como consecuencias más daños que beneficios".
Marien, prostituta y escritora, sobre Beatriz Gimeno
Lo prometido es deuda. Tenía pendiente dedicarle una entrada a esta señora y eso es de lo que hoy hablaremos. ¿Quién es Beatriz Gimeno? Pues una feminista, abolicionista de la prostitución, bastante heterodoxa. Comparte con las abolicionistas oficiales los planteamientos de partida (su valoración moral) de la prostitución: que supone una clara desigualdad sexual, que es una actividad que debe desalentarse desde el poder público debido a los valores que promueve (“institución sexista que serviría de refugio a la masculinidad más tradicional”) y que no podemos avanzar hacia una sociedad más igualitaria si aceptamos acríticamente su práctica en nuestra sociedad. En cambio se distancia de ellas en ciertos puntos clave, como en aceptar la libertad de quien quiera a prostituirse (sin que ello conlleve ningún reconocimiento de derechos laborales ni cualquier tipo de legislación que permita garantizar la protección jurídica de estas personas, claro) y en buscar que el discurso abolicionista no solamente sea predominante en las instituciones políticas sino también en la sociedad. Pero, sobre todo, lo que PARECE distinguirla de sus compañeras es su declarada voluntad de abrir el debate DENTRO DEL FEMINISMO. Así estaría dispuesta a escuchar a las regulacionistas (a quienes denomina "pro-prostitución", término que las feministas consideran insultante) e incluso, afirma, a las propias prostitutas (los clientes y los empresarios no parecen tener cabida en el debate) con el fin de crear un amplio frente de feministas y renovar el obsoleto discurso abolicionista.
Y es que para las feministas la prostitución se ha convertido en un tema que genera ampollas. Partidarias de una regulación y contrarias a ella llevan décadas discutiendo sin que haya visos no ya de unificar una posición al respecto, sino simplemente de llegar a acuerdos puntuales y limitados. Es más, parece que el debate entre ambos grupos se halle cada vez más polarizado pues ya optan directamente por evitar toda discusión, invitando a sus charlas únicamente a aquellas personas afines que ofrezcan la visión y versión propia. La exclusión de cualquiera que mantenga una postura divergente es absoluta, y si por lo que sea llegan a tenerse frente a frente hacen todo lo posible para quedar por encima de su interlocutora. Se grita, se interrumpe, se emplean malas maneras y sobre todo se repiten incansablemente los mismos dogmas que impiden toda posibilidad de entendimiento. Veamos qué nos dice:
Frente a semejante panorama, es bienvenido cualquier intento de acercamiento… siempre que sea sincero. Y lamentablemente creo que éste no lo es. ¿Por qué? Sencillamente porque ha tenido oportunidades para practicar lo que predica y no lo ha hecho. Que yo sepa, únicamente sigue acudiendo a charlas abolicionistas donde siempre se la da la razón. También sé con certeza que conoce las páginas y blogs de varias profesionales y no ha hablado con ellas. Y por último, si realmente quisiese conocer mejor el mundo de la prostitución trataría de acercarse a otros actores como clientes, empresarios o empleados de locales de prostitución.
No es creíble que critique el dogmatismo de sus compañeras cuando actúa exactamente igual: en su blog censura los planteamientos discrepantes, al igual que TODAS las abolicionistas, por muy educada y respetuosamente que se planteen. Este silenciamiento es el paso previo y necesario para la siguiente estrategia abolicionista, la deformación de la realidad. Sus engaños y mentiras únicamente pueden ser aceptados entre una audiencia desinformada, ignorante e incapaz (por ausencia de posibilidades o prejuicios ideológicos) de contrastar la información que le llega. En el vídeo adjunto a esta entrada pueden observar varios ejemplos de estas falacias: - Asegura que la regulación holandesa ha sido un fracaso debido a que un porcentaje mínimo de las prostitutas se ha dado de alta, permaneciendo el grueso de ellas fuera de la regulación. Bien, esto es cierto a medias. Efectivamente muy pocas trabajadoras sexuales han entrado al circuito legal, pero es que las extranjeras no podían hacerlo. La ley posibilitaba la prostitución legal de las prostitutas comunitarias, condenando al resto bien a abandonar el país, bien a la ilegalidad (lo que permitió que se cometiesen todavía más abusos contra ellas). El problema fue que esta ley se centraba en combatir la “trata” y no en defender los derechos de las personas que ejercían la prostitución, como denunció la criminóloga Dina Siegel. Luego claro, tiene razón en que para muchas no es un trabajo agradable pero sobre todo debido al estigma o rechazo social. Creemos que una regulación podría ayudar a promover la aceptación de este colectivo, al igual que lo ha hecho el reconocimiento de derechos a los homosexuales. Y desde luego que ellas, como cualquiera, no quieren pagar impuestos. Pero ahora me entero yo de que eso es voluntario, ¿de verdad no pagan ningún impuesto? ¿Es posible que con lo que nos exprimen al resto de contribuyentes a las prostitutas no las exijan ninguna obligación fiscal? A mí se me hace raro que nuestras autoridades sean tan condescendientes con ellas, no sé a ustedes.
- Otro de sus embustes más repetidos es que las prostitutas no desean una regulación de su actividad. De nuevo esto tiene una base real pero no es exactamente así. Podríamos decir que lo que no quieren es CUALQUIER regulación, o más en concreto una que sea contraria a sus intereses, que las perjudique. Eso lo dejó muy claro la prostituta italiana Carla Corso, que explicó que no quería regulación alguna porque era la administración quien promulgaba estas regulaciones y nunca había hecho una que las favoreciese. Así que mejor quedarse como estaban (virgencita, virgencita...). Pero la solución no está entre lo malo (la alegalidad) y lo peor (una legislación prohibicionista, por ejemplo), sino en conseguir que de una vez por todas se regule en beneficio de las prostitutas y no de los poderes públicos. Bueno, eso es lo que dicen los regulacionistas, pro-derechos o pro-prostitución. Yo en un primer momento no deseo que la Ley sea normativa estableciendo aquello que resultaría deseable (la abolición de la prostitución para unos, el reconocimiento de derechos para otros) sino meramente descriptiva: que refleje la realidad existente tal cual es para que no exista el actual desfase entre lo que a nuestras autoridades legalmente les está permitido hacer y lo que luego llevan a cabo. Para mí lo que cualquier legislación tendría que buscar antes de nada es que la actuación de la administración se ajustase a derecho, ése es el punto de partida en el que todos podríamos coincidir. ¿Por qué no empezamos por ahí?
- Una característica propia en las manipulaciones de los “anti-prostitución” es el continuo uso de la demagogia y del doble rasero, argumentos como los que emplean constituyen un verdadero insulto a la inteligencia de cualquiera (que no haya pasado por la LOGSE, claro). Voy a tomar como ejemplo el argumento de fuerza, central, de su discurso neoabolicionista. Lo de que cuando se regula la prostitución se normaliza, se ofrece como posibilidad y moralmente se legitima. Muy bien, señora Gimeno, como usted se define como “anticapitalista” y ha declarado ser contraria al trabajo asalariado porque supone el enriquecimiento del patrón a costa del obrero apliquemos la misma lógica que emplea usted. Regular el trabajo asalariado significa afianzar la subordinación del trabajador al capitalista, que perjudicamos a los trabajadores pues éstos no quieren pagar impuestos y, por encima de todo, estamos legitimando las desigualdades estructurales creadas por este sistema económico que usted y otros liberticidas como usted tanto detestan pero que les ha permitido vivir del momio. ¿No es así? Oiga, su pensamiento me parece impecable. Se lo digo en serio. Dado que ninguna regulación favorece a los trabajadores, quitémoslas todas. Desregulación completa. Venga, o follamos todos a tiramos la puta al río. ¿Qué hacemos, prima el “programa de máximos” de carácter ideológico según el cual todo tiene que subordinarse a nuestra visión de la sociedad (que la prostitución no se acepte moralmente, que el sistema económico no sea de libre mercado sino de planificación centralizada) o llegamos a un “acuerdo de mínimos” centrándonos en los problemas reales y más inmediatos de este colectivo? ¿Es positivo que exista un derecho laboral, una seguridad social, unas prestaciones de desempleo, etc para los trabajadores o todo eso lo que hace es sustentar al capitalismo? No es una pregunta retórica, hay comunistas convencidos que creen que las medidas socialdemócratas han resultado contraproducentes. No la pido nada más que tenga coherencia y un poquito de empatía hacia estas mujeres, que piense que ellas salen todos los días a ganarse el pan y a lo que hacen lo llaman trabajo. Y lo van a seguir haciendo le parezca a usted bien, mal o regular. ¿Mesentiende?
- Con respecto a la trata nos dice que la policía no puede entrar en los clubs, que no existen los mecanismos legales necesarios. Aquí ya no hay disculpa alguna, Gimeno miente descaradamente. La guardia civil está autorizada a entrar en cualquier local donde sospeche que se ejerce la prostitución aunque no tenga indicios de que se está cometiendo delito algunode acuerdo a la famosa e infame (ahora diré por qué) Directiva 3/2000 (del 23 de Marzo del 2000 y actualizada el 17 de junio del 2004) sobre actuación contra la delincuencia relacionada con la trata de mujeres y la prostitución de menores, por la que "se ordenaba la inspección frecuente de los establecimientos donde se ejerce la prostitución, con el objetivo de fondo de prevenir la prostitución de menores y de procurar la desarticulación de posibles redes de trata de mujeres". En estas inspecciones el personal femenino de los Equipos Mujer Menor (EMUMEs) de las Unidades Orgánicas de Policía Judicial (UOPJs) "se entrevista separadamente con las meretrices y conversa con ellas sobre su situación, informándolas de sus derechos y poniendo en su conocimiento la posibilidad de actuar en contra de sus explotadores". Además han servido para la obtención de datos que han permitido la elaboración por parte de la Unidad Técnica de la Policía Judicial de la GC una serie de informes criminológicos, de uso interno pero disponibles en internet, sobre la trata de seres humanos con fines de explotación sexual.
Nuestro actual gobierno socialista (sí, gobierna el PP pero son socialistas) ha decidido seguir en la línea del anterior ejecutivo prorrogando el Plan Integral de lucha contra la trata con fines de explotación sexual, que como saben ustedes fue una de las iniciativas estrellas de Bibiana Aído en el 2008. De acuerdo al gobierno, durante el pasado Plan se llevaron a cabo 2.375 Inspecciones administrativas de lugares de prostitución en las cuales fueron detectadas 14.370 personas en situación de riesgo (putas, vamos). Como comparación, en el primer Plan (gobernando el de la ceja) apenas se realizaron 885 inspecciones y se identificaron 6.157 víctimas potenciales (forma de referirse a las lumis). Ah, y se financiaron 36 proyectos a ONGs. Esa cifra ha crecido hasta los 46. Entre ellos la “Estrategia Integral para la prevención, atención y erradicación de todas las formas de Violencia de Género” para Colombia con un coste de 620.000 €, el “Fight against trafficking in South Asia” (400.000 €), o el “Convenio de Fortalecimiento de Capacidades de las Instancias Gubernamentales y de la Sociedad civil para la protección integral de la niñez y la adolescencia con especial incidencia en trata y tráfico de niñas, niños y adolescentes en Ecuador, El Salvador, Guatemala, Honduras y Nicaragua” (1.151.806 €). Nombres tan rimbombantes como escasamente clarificadores, que me llevan a dudar de su utilidad real (qué digo dudar, si está claro que se lo siguen llevando crudo). Es curioso que para las mamandurrias de la casta no haya crisis ni recortes.
¿Por qué estoy en desacuerdo con esta directiva? ¿Es que soy acaso un aliado de los proxenetas que desea fomentar la trata y la esclavitud sexual? Claro que no, sino que como reconoce la misma Gimeno (hasta una abolicionista lo dice, imaginad lo que callarán) “la violencia que ejerce el Estado sobre una prostituta es mayor que la que ejerce un cliente”. Y es que cuesta mucho que las abolicionistas admitan la existencia de abusos policiales aún cuando en la misma charla comentan abiertamente lo de que la policía las pega y las viola (última parte). Ese reglamento ha supuesto que las “inspecciones administrativas frecuentes y sistemáticas” realizadas “sin esperar a que haya denuncia ni sospecha de infracciones o delitos” se hayan convertido no en un instrumento de protección a las que llaman victimas, sino de extorsión tanto a ellas como a los empresarios. Es lo mismo que sucede con el artículo 188 del Código Penal, que sirve a los agentes para amenazar a las chicas con llevarse detenidos a sus familiares y compañeros sentimentales. Hoy por hoy, en España, la legislación vigente favorece a las redes organizadas que explotan a las mujeres que se prostituyen. ¿Están ustedes de acuerdo, señoras abolicionistas? Si quieren colaborar conmigo adelante, tienen las puertas abiertas. Pero si desean seguir respaldando a los delincuentes sigan el camino que llevan.
Acabo añadiendo una entrevista a esta escritora, para que conozcan más a fondo sus ideas:
Beatriz Gimeno, autora del ensayo La prostitución, advierte en esta entrevista de los riesgos que supone la regulación: “no beneficiaría a las mujeres que la ejercen sino a los empresarios que buscan imponer sus intereses económicos”.
España, Madrid - Su vida gira en torno a la escritura. Beatriz Gimeno, madrileña de 50 años, publica en distintos géneros y registros con frecuencia. No hay un solo día que pase sin escribir, ya sea en su blog sobre política y feminismo, en el personalísimo, en el periódico El Plural, en Pikara Magazine, en su perfil de Facebook y en su libreta, que siempre la acompaña pegada a su mano. Escritora, poeta, articulista, conferencista y bloguera, tiene en su haber 10 libros publicados. Sus dos últimas obras editadas, la recopilación de poesías Al menos flores, al menos cantos (Izana, 2012) y el ensayo La prostitución (Bellaterra, 2012) fueron muy bien recibidas por sus lectoras y lectores. Gimeno combina la escritura con el activismo y no concibe pasar por este mundo sin implicarse políticamente. Militante feminista y de los derechos LGTB desde muy joven, su activismo y compromiso con las causas que abraza le permitieron alcanzar una meta: fue una de las fundadoras de la FELGTB (Federación Estatal de Lesbianas, Gays, Bisexuales y Transexuales) en España y desde allí, durante la época que ocupó la presidencia, dirigió y participó de la campaña política y las negociaciones que culminaron en la aprobación de la ley de Matrimonio Igualitario en 2006 y de la Ley de Identidad de Género en el 2007. Recientemente creó la Red Ecofeminista junto a otras activistas. No se corta ni se autocensura a la hora de criticar y cuestionar las políticas neoliberales en Europa ni a la clase política que gobierna en España. La entrevistamos en un café ubicado en una de las zonas más bellas de la ciudad, el Madrid de los Austrias, en el marco del lanzamiento de la Plataforma E-learning de Feminicidio.net, Beatriz Gimeno coordinará el curso: La prostitución. Aportaciones para un debate abierto. Muestra entusiasmo e interés en que el debate se pueda extender a un amplio sector de la ciudadanía, no solo española, sino global y especialmente latinoamericana. Tiene curiosidad en conocer otros puntos de vista y posicionamientos subjetivos frente al tema.
- Desde tu punto de vista: ¿qué función cumple la prostitución en la era del capitalismo global?
- Creo que hay dos sistemas, el patriarcado y el capitalismo, ambos obtienen beneficios de la prostitución y ambos están entrelazados. La prostitución es un gran negocio mundial al nivel del tráfico de armas o el de drogas. No somos conscientes de la cantidad de dinero que se mueve en torno a esta actividad. Cuando hablamos de prostitución se toca a muchísimos negocios adyacentes. Por ejemplo, los anuncios en periódicos y en internet, los locales de alterne...incluso no podemos dejar de tener en cuenta el turismo mundial, las cuestiones inmobiliarias en algunos barrios de ciudades ricas que se benefician; como a montones de empresas que a lo mejor no consideramos que se dedican directamente a la prostitución pero que tienen que ver, desde teléfonos eróticos hasta hoteles de paso. Esto solemos dejarlo fuera del debate. Las feministas nos centramos en los derechos de las mujeres, obviamente es lo más importante pero a veces no aplicamos la misma valoración o criterios que aplicaríamos a otros negocios. Es ingenuo pensar que con la prostitución no se está haciendo una enorme campaña, por ejemplo, a favor de la legalización. La industria de la prostitución es un inmenso lobby económico que está utilizando dinero, como hace cualquier lobby, para obtener voluntades políticas.
- ¿Sirve la prostitución como actividad para paliar la crisis?
- En algunos países es un factor económico importante.
- ¿En España no lo es?
- En cualquier lugar la prostitución es un negocio del que se obtienen importantes beneficios económicos. ¿En qué sociedad vivimos? En una sociedad neoliberal. ¿Y a quién beneficia la regulación de la prostitución? Fundamentalmente a los empresarios. También es ingenuo pensar que una regulación del sector favorecería a los mujeres que se prostituyen. Todas las regulaciones en el sistema capitalista están hechas para favorecer a los empresarios. Esta no es distinta. ¿Para qué se hacen las regulaciones? ¿A quiénes benefician? En España, la prostitución al estar alegal, de alguna manera, dentro de unos limites, digamos que es posible, todo muy entrecomillado, que sí haya mujeres prostitutas que se beneficien ellas mismas de su actividad. En el momento en que se regule, pasarán a poder ser legalmente explotadas por los empresarios. Eso es lo que ocurriría si se regulara.
- Tu ensayo sobre la prostitución tiene la originalidad de plantear ir más allá de abolir o regular. Propones que los dos sectores del feminismo enfrentados, tendríamos que ser capaces de formar un frente común para combatir la prostitución.
- Bueno, más que combatir la prostitución, porque hay feministas que no están de acuerdo con combatir la prostitución voluntaria, yo sí que creo que hay un trecho por recorrer si consiguiéramos debatir sincera y tranquilamente. Que fuera un debate en el que escucháramos los argumentos ajenos y se escucharan los tuyos, en lugar de que sea una cuestión puramente emocional. El tema se ha convertido en un no-debate.
- También tendríamos que ser capaces de extender este debate a toda la sociedad, ¿no?
- Considero importante que seamos capaces de encontrar un acuerdo respecto a algunas cuestiones dentro del feminismo.
- ¿Qué puntos de acuerdo podrían encontrarse?
- En la trata, en teoría estamos totalmente de acuerdo. Sin embargo, en la focalización de si la prostitución es un trabajo o no, si es voluntaria o no, no hay acuerdo. La trata es el principal problema o quizás sería el más urgente a resolver; las mujeres que están esclavizadas, que no se las deja salir de los burdeles, aquellas a las que se las golpea, se las viola...Todas estamos de acuerdo en que es un delito, que debe estar prohibido y perseguido. Nos podemos preguntar si se está persiguiendo lo suficiente. Es obvio que no. Hay montones de “puticlubs” en las carreteras que todos vemos cuando viajamos por España, donde no entra la policía a averiguar en qué condiciones están las mujeres que se prostituyen. Ahí habría otro punto de acuerdo: no se está haciendo lo suficiente en la lucha contra la trata de mujeres.
- ¿Por qué no nos podemos sentar a dialogar y a debatir abolicionistas y regulacionistas? Me tocó en un par de ocasiones en Madrid ver cómo se insultaban y se gritaban unas a otras. Vaya manera de poner en práctica nuestro discurso feminista entre nosotras.
- El tema de la prostitución se ha enquistado de una manera terrible, todas las mujeres con las que he hablado sobre este tema, a no ser que sean personas que se dediquen a la prostitución, se lo toman así. Es una cuestión muy emocional, nos toca profundamente. Hemos llegado a un límite en el que es imposible debatir sobre esto. Incluso hay violencia verbal. A mí también me ha pasado y me pasa a veces cuando estoy en un debate o en una mesa junto a otras ponentes...me siento mal.
- ¿Te sientes interpelada?
- Sí y mis respuestas me hacen subir el tono de voz o me exalto. Le he preguntado a una amiga regulacionista y me dice que le pasa lo mismo, que ella y yo podemos estar conversando pero cuando estamos en un debate la situación cambia. No hay manera de tener un debate tranquilo sobre el asunto. Por eso dedico una parte del libro al debate en sí. Hemos hecho de ello una especie de cuerpo, de anclaje de nuestra entidad feminista.
- También es un acto catártico poder expresar y manifestar emociones públicamente.
- Sí, pero caemos en las divisiones: una es regulacionista o es abolicionista y ese es su ser feminista digamos. Creo que hay que romper con eso. Al final lo que va a pasar es que quienes impongan sus puntos de vista sean los empresarios, que es lo que sucede en casi todo el mundo debido a que el feminismo no es capaz de tener una postura común sobre el asunto.
- ¿El Estado español es proxeneta?
- No hablaría en esos términos. El Estado español, como todos los Estados europeos, es según le venga. La historia demuestra que primero ha sido abolicionista, luego regulacionista, luego otra vez abolicionista. Vemos que todos los Estados europeos hacen ese camino dependiendo de factores como quién gobierne, si hay feministas en el poder o no. E incluso en el fondo los factores que influyan pueden no tener nada que ver con los derechos de las mujeres que se dedican a la prostitución o con el feminismo.
- ¿Consideras que la Unión Europea está ahora en condiciones de adoptar una política común sobre este tema?
- No. Leía ahora mismo, antes de la entrevista, que nueve países se niegan a imponer cuotas para la presencia de mujeres en empresas; era una política supuestamente común... pues nueve países se han rebelado. Imagínate lo que pasaría con la prostitución... los empresarios del sexo tienen mucho poder en algunos países.
- Y tendrán su lobby, supongo.
- Claro, es que todos hacen lobby incluso aquí, a través de asociaciones. No los conozco ni voy a acusar a nadie pero insisto: sería ingenuo pensar que no se promocionan. Están asociados pero no se muestran mucho como sector. Estoy convencida de que emplean dinero a través de asociaciones pro-regulación y de que tienen estrategias de publicidad para imponer sus intereses.
- En tu libro dices que lo que importa en la prostitución es la desigualdad del marco, no el consentimiento. Sus causas son la división sexual del trabajo y la construcción de una ideología que naturaliza la diferencia. Dices que es ahí donde debemos incidir. ¿Cómo? ¿Podemos pensar en prácticas liberadoras desde el movimiento feminista?Esto me parece importante para saltar del discurso a la acción. ¿Cómo dejar de tratar a las prostitutas desde el asistencialismo y el victimismo? ¿Cómo respetar la voluntad de quienes se prostituyen libremente cuando sabemos que dinamitan la Igualdad y en el ejercicio de la prostitución es imposible salir de la opresión?
- La tesis de mi libro responde estas preguntas. No tiene importancia si uno se dedica voluntariamente a esto por necesidad. Digo, voluntariamente entre comillas. En teoría, en el capitalismo, para las personas que somos anticapitalistas, todo consentimiento está viciado, nadie consentiría su propia explotación pero convivimos con eso constantemente. La gente es explotada y nosotros no pretendemos acabar con sus trabajos, sino que pretendemos que sus condiciones de vida mejoren, aunque el objetivo final marxista es acabar con la explotación y con el salario. Uno no dice que haya que acabar con el trabajo de los barrenderos o las señoras de la limpieza que son explotados. Pues lo mismo podría decirse de la prostitución. Deberíamos dejar ese debate, que se ha quedado antiguo y que además la gente no lo entiende ni le llega. Insistir en el consentimiento no conduce a ningún lado. Cuando decimos: “no se puede consentir, ninguna mujer quiere ser voluntariamente prostituta”. Y sale una mujer que dice: "Pues yo sí quiero”, te dinamita el discurso ante la opinión pública. Hay que moverse de ahí y ver que el problema de la prostitución no está en el consentimiento, no en si es un trabajo o no -que también daría igual- sino en lo que significa la institución en sí y en las dificultades que plantea para alcanzar la igualdad entre hombres y mujeres. En cómo afecta nuestras relaciones con los hombres o las relaciones de los hombres con nosotras. ¿Qué enseña la prostitución a los hombres? ¿En qué lugar coloca a las mujeres? Deberíamos centrar el debate más en la institución que en las condiciones particulares.
- La prostitución también afecta a la construcción sexual de la realidad, la masculinidad, la feminidad...
- ¡Claro! ¿Qué aprenden los hombres con la prostitución? Es decir, ¿qué significa la institución para la Igualdad?¿Es posible la Igualdad con la existencia normalizada de prostitución? Yo creo que no y que además esto se puede demostrar.
- Entonces hay que incidir más en el orden del discurso.
- En el orden simbólico aunque no por eso tienes que dejar de trabajar en la praxis. La única manera de acabar con la prostitución es luchando por la Igualdad de derechos. La prostitución existe hoy quizá más que nunca.
- ¿Por qué crees que sucede esto? - El feminismo ha hecho que muchos hombres necesiten de la prostitución.
- ¿Te refieres a que ha generado un efecto paradójico y reactivo?
- Sí. Estoy convencida de que el feminismo ha ido socavando el sentido de masculinidad de algunos hombres que ya no pueden gritarle a la mujer como antes ni controlarla, que luego van al trabajo y tienen una jefa...
- A muchos les gustaría domesticar a las mujeres sexualmente ¿no?
- Todo junto. Les gustaría domesticarlas social y sexualmente siguiendo los cánones de la subjetividad masculina tal como la han aprendido ellos. De ahí que muchos hombres necesiten espacios y relaciones donde puedan ejercer esa masculinidad tradicional. Creo que esa es una de las razones por las que ha crecido tanto la prostitución. Además los clientes dicen esto en las encuestas. Ya nos les gusta la prostitución occidental regulada porque las prostitutas ponen límites o tienen protección, por ejemplo como pasa en Holanda; quieren hacer una cosa y la prostituta dice: "no, esto no" y toca un timbre, aparece un guardaespaldas y los echa. Ellos se quejan: "es que parecen profesionales". Y sí, ellas son profesionales. Entonces muchos hombres occidentales de los países ricos se van a buscar niñas o jovencitas al sudeste asiático o a América Latina.
-Pero entonces la prostitución cumpliría una función fundamental para la masculinidad como violencia sexual.
- No lo sé...no toda prostitución es violencia. Lo llamaría dominio en lugar de violencia. Todo el mundo entiende la violencia física pero con otros tipos de violencia los límites no están tan claros. La prostitución constituye un papel fundamental en la construcción de la subjetividad masculina como una subjetividad que puede someter sexualmente a una mujer cuando lo desee. En la autopercepción de ser hombre, él piensa que se lo merece y que por tanto tiene que haber un contingente de mujeres a su disposición cuando lo desee.
- Esto para las abolicionistas es una forma de violencia de género.
- Sí, lo sé, lo sé y sí que lo es pero es necesario distinguir. Hay un problema en decir que "siempre es violencia". Entonces: ¿cómo distinguimos la violencia física de otras violencias? Si todo lo que les pasa a las prostitutas está atravesado por la violencia, ese discurso hace muchas veces que las prostitutas que son golpeadas o violadas, que las hay, no puedan ir a la policía o a los juzgados a poner una denuncia. Si tú dices que toda prostitución es violación, no distingues la violencia simbólica de la violencia real, no matizas. Si todo es violencia, entonces nada es violencia. No toda prostitución es violencia física aunque sí simbólica. No todo acto prostitucional concreto tiene por qué ser violento pero la institución en sí ejerce sobre todas las mujeres una violencia simbólica con la que es imposible avanzar hacia la Igualdad, conseguir la Igualdad. La prostitución es una institución que afianza la desigualdad entre hombres y mujeres.
- Siendo realistas, ¿se puede vivir en una sociedad sin clientes?
- ¿En una sociedad sin clientes? ¿Siendo realistas? No, en una sociedad como esta no. Tendría que ser una sociedad igualitaria, donde el patriarcado no existiera. Estamos muy lejos de eso.
- Pero en Suecia, la política de abolir la prostitución ha dado buen resultado.
- Suecia no es ningún paraíso. Es cierto que se trata de una política de Estado allí y algunas feministas en el poder han hecho del abolicionismo de la prostitución algo prioritario. Sin embargo, en Suecia persisten altos índices de violencia de género. Por eso hay que insistir mucho en que las políticas son necesarias, están muy bien, pero mientras no ataques el aspecto simbólico de las construcciones de la subjetividad no vamos a conseguir grandes cambios. Tú puedes imponer políticas y habrá que imponerlas, además las políticas enseñan a la población, son didácticas, todo eso está muy bien, pero hay que conseguir que los hombres no violen a las mujeres porque no lo desean y no porque está prohibido.
- Si la regulación no ha funcionado: ¿por qué insisten las regulacionistas?¿Por qué no tienen en cuenta los informes, estudios y las críticas que hacen las organizaciones de derechos humanos?
- Por muchas razones. Una parte del discurso de las personas que opinan de la prostitución es emanado directamente del lobby empresarial. Los empresarios quieren imponer el tipo de regulación que a ellos les conviene. Esa es una parte del discurso que llega a través de los medios de comunicación. Luego hay otra parte sostenido por asociaciones regulacionistas; ellas dicen que no desean la regulación impuesta por los empresarios, recalcan que no ha funcionado y que no es la que ellas quieren. Y luego hay otra parte bastante importante de gente que no sabe lo que supone la regulación. No todo el o la que discute de prostitución es experta, no es nada malo esto pero la regulación sigue teniendo un halo de que favorece los derechos de las mujeres: eso no es cierto en todos los casos. Las regulaciones han perjudicado a la mayoría de las mujeres, especialmente a las más débiles en los países donde se ha regulado. Además pienso que en este contexto quizá no sea posible otra regulación que la que favorezca a los empresarios.
- Entiendo que no ves otro camino que la explotación sexual en el caso de la regulación de la prostitución.
- No soy la única que piensa así. Algunas mujeres que se dedican a la prostitución sostienen que lo mejor es estar no reguladas. Creo que es lo mejor para ellas, lo podríamos hablar detenidamente, no tiene porque haber un marco regulatorio... Estoy porque el Estado como Estado sea claramente antiprostitución y que tenga políticas de igualdad-antiprostitución. El Estado es el que da legitimidad o no a una institución de desigualdad. Pero dicho esto, que es para mí lo importante, como la prostitución existe, es una realidad y está en las calles y el Estado no puedes dejar a esas mujeres sin nada, sí que creo que ellas deben ser sus propias dueñas, sin empresarios ni proxenetas ni chulos que las sometan.
- ¿Es posible legislar esta posición?
- Sí que es posible, es una legislación menor. No estoy por ninguna regulación porque una regulación legitima la prostitución y no quiero olvidar nunca que la prostitución es una institución que debe desaparecer, que ninguna ley debe legislarla. No es necesario legislar todo en la vida. Un Estado no tiene que inmiscuirse, en el fondo, más allá de lo que la prostitución políticamente signifique (como feministas sabemos lo que significa); sería un acto sexual consentido entre dos personas adultas y no hay porqué legislar nada. Que luego ella cobre o no cobre no nos tendría que importar. Como feministas sí, en lo que tiene que ver con la institución pero en el ejercicio de su libertad, es la decisión de cada mujer.
- Sí pero las abolicionistas te dirían que tú tienes que garantizar también como Estado que no haya violencia contra esas mujeres y la única manera de hacerlo es aboliendo.
- Puedes prohibir el proxenetismo, puedes prohibir las empresas, prohibir y cerrar los prostíbulos. Puedes formar a la policía para que sepa que cuando una prostituta va a denunciar una violación o malos tratos es igual que cualquier otra mujer.
- ¿Qué va a pasar en España con la prostitución? ¿Se va a regular?
- No lo sé, la verdad. Hace poco tiempo hubiera dicho que se iba a regular y que el discurso regulacionista estaba ganando claramente la batalla. Ahora ya no lo veo tan claro y me alegro porque a mí el discurso regulacionista me parece muy pernicioso. No juzga ni valora lo que significa la prostitución en sí, como institución. Las abolicionistas se están modernizando y cambiando su discurso por uno más actual. Antes conectaban con mucha dificultad con gente más joven, creo que esto se ha modificado y que van incorporando cuestiones. Ha habido un reajuste de posiciones, ya no tengo tan claro que el regulacionismo gane la batalla entre otras cosas también, y quizás sea lo más importante, porque las regulaciones han sido un fracaso allí donde se han aplicado.
- En Australia, Holanda y Alemania por ejemplo.
-En general la regulación en esos países ha sido desastrosa para las mujeres que se prostituyen. Y desde el feminismo ¿cómo vas a combatir el sexismo regulando la prostitución? Es la institución sexista por excelencia, tú no puedes estar dando cobertura simbólica, social y cultural, dando legitimidad a una institución sexista. No es posible ni pensable en ese marco combatir el sexismo. Es otra de las cuestiones por la que estoy en contra de cualquier regulación. Otra cosa es preguntarnos cómo nos enfrentamos a una institución sexista que va a tardar en desaparecer; cómo mejoramos la vida de las mujeres que están inmersas en la prostitución, que existen y que tienen todo el derecho a buscarse como puedan la vida. Pero, ¿darle legitimidad? Eso es un suicidio para la lucha por la Igualdad.
- La mayoría de las mujeres que se prostituyen en España son extranjeras, migrantes que vienen de países más pobres ¿Deberíamos cuestionarnos nuestra situación de privilegio desde una ética feminista? ¿Son esas mujeres “las otras”?
- Sí, sí, claro. En el estigma son las otras.
- Pero en el listado de la ética feminista esta autocrítica no figura. Las feministas blancas, occidentales de países ricos, ¿no deberían impulsar esta causa como una prioridad?
- ¿Por qué presupones que no hay autocrítica? Para algunas, para muchas feministas europeas esta causa es una prioridad. Pienso mucho en esto, no creas... Me plantea dudas. ¿Hasta dónde llega el racismo y hasta dónde el clasismo? ¿La otra es otra por ser pobre, por ser negra o mestiza o por venir de otra cultura? Todas estas cuestiones están entrelazadas. A veces lo que se llama racismo es puro clasismo. Cuando una es rica da igual que seas negra, no te vas a encontrar ningún problema en ningún sitio. El racismo, el clasismo y la xeonofobia existen en Europa pero los límites son difusos. La otra es otra por todos estos componentes y claro que desde la ética feminista debemos ser solidarias y acompañar a estas mujeres en la lucha por salir de la opresión. Hay un tema ahí que no he tratado en el libro y que me he apuntado porque me interesa mucho.
- ¿Cuál?
- Las similitudes entre prostitución y servicio doméstico... históricamente y ahora.
- ¿De eso va tu próximo libro?
- No lo sé. Pudiera serlo. Tengo varios proyectos en mente. Escribir le da sentido a mi activismo. Bueno, en plural, las feministas necesitamos nutrir nuestro discurso para volcarlo en el activismo.
A veces estamos melancólicos, tristes, abatidos y hoy resulta que es uno de estos días. No tengo ganas de nada, pero tranquilos que recuerdo la promesa que he hecho (la "gimenada") y la cumpliré. En breve, muy breve, así que no cambien de blog.
Ya casi se acaban las Navidades, antes de que lo hagan voy a poner esta canción que resulta muy apropiada tanto por las fechas como por mi estado de ánimo. No sé si conoceréis a Tom Waits, yo la verdad no tenía NI PUTA IDEA de quién era hasta que busqué canciones sobre prostitución en youtube y me encontré con ésta. A diferencia de otras canciones con las que me identifico, ésta no me gusta un pelo ni por la música ni por la letra.
La traducción al castellano es realmente muy buena, ya ven de qué se trata. Es una supuesta carta de una prostituta a un ex amante en la que al principio va diciéndole que todo va bien y que ya abandonó una vida de vicios (drogas, alcohol) y miserias (tiene un hijo bastardo, amigos muertos o en prisión...). Que se ha reformado y ahora es feliz. Pero en la última estrofa revela la realidad: se encuentra en prisión, sola y sin un centavo. La vida de una prostituta según los estereotipos más groseros. Ahí os la dejo:
CHRISTMAS CARD FROM A HOOKER IN MINNEAPOLIS - TOM WAITS
Hey, Charlie, I'm pregnant
and living on the 9th street,
right above a dirty bookstore
off Euclid avenue.
And I stopped takin dope,
and I quit drinkin whiskey,
and my old man plays the trombone
and works out at the track.
And he says that he loves me
even, though its not his baby,
and he says that he'll raise him up
like he would his own son.
And he gave me a ring
that was worn by his mother
and he takes me out dancin'
every saturday night.
And hey, Charlie, I think about you
everytime I pass a fillin station
on account of all the grease
you used to wear in your hair.
And I still have that record
of Little Anthony & the Imperials,
but someone stole my record player.
Now how do you like that?
Hey, Charlie, I almost went crazy
after mario got busted,
so I went back to Omaha
to
live with my folks.
But everyone I used to know
was either dead or in prison,
so I came back to Minneapolis.
This time I think I'm gonna stay.
Hey, Charlie, I think I'm happy
for the first time since my accident,
and I wish I had all the money
that we used to spend on dope.
I'd buy me a used car lot
and I wouldn't sell any of 'em.
I'd just drive a different car
every day, dependin' on how
I feel.
Hey, Charlie, for chrissakes,
Do you want to know the
truth of it?
I don't have a husband,
he don't play the trombone,
and I need to borrow money
to pay this lawyer.
And Charlie, hey, I'll be eligible for parole
come (on) Valentine's day.