sábado, 23 de mayo de 2015

Cómo vemos nosotros la prostitución

La gente tiene una imagen creada en su cabeza de lo que significa pertenecer a esta industria, normalmente basada en clichés y afirmaciones sin argumento. Especialmente odio cuando la gente intenta psicoanalizarme y buscar los motivos ocultos por los cuales pertenezco a la industria ¡Porque claro, una chica con estudios y cultura que está en el porno tiene que tener algo raro detrás! ¿Será adicta a las drogas? ¿La violaron de pequeña? ¿Habrá sufrido abusos? ¿Familia desestructurada? Supongo que nuestra educación judeo cristiana no permite asimilar que una mujer esté empoderada de su sexualidad y sea dueña de su propio cuerpo. Me gusta el sexo. Y estoy en el porno porque me encanta. ¡Y ya está! No veo a nadie cuestionando porqué los abogados, los panaderos o los pintores se dedican a su trabajo…

Amarna Miller, estrella del porno español

Es cierto que nunca en mi infancia deseé ser puta. Nunca jamás imaginé que de mayor sería puta. Pero ahora que lo soy, me gusta. 

Roco, Escort



He dicho muchas veces en el blog que es muy diferente la prostitución vista desde dentro, cuando se conoce y se vive, a cómo se concibe desde fuera. Y es que un servidor. también en un momento (ya muy lejano, pero del que todavía me acuerdo), repudiaba todo este mundo. La prostitución me parecía lo peor de lo peor, tocar fondo, la máxima degradación a la que podía llegar el ser humano.

Pero el problema, lo que estaba mal, no era la prostitución. Lo erróneo era mi educación, los valores en los que me habían socializado, las creencias que me habían llevado a pensar que alguien por pagar o ser pagado por sexo era menos. Es algo de lo que ahora me río, me parece totalmente absurdo, pero esa idea la tenía tan interiorizada que formaba parte de mí como si fuese mi propia piel.

La imagen que se tiene, porque además es la que trasladan desde medios e instituciones, es que la prostituta es un ser pasivo, alguien que se vende "como una mercancía" y que el acto de pagar por sexo resulta denigrante pues implica tratar a las personas como si fuesen objetos. Pero como dice Amarna, ¿por qué no nos cuestionamos pagar a un abogado, a un pintor o a quien nos despacha el pan?



Esto lo cuento porque recientemente tuve una charla con Adela Úcar, presentadora de televisión que en breve protagonizará un programa sobre prostitución en La Cuatro. No he dicho nada hasta que he visto que lo ha anunciado en su cuenta de Twitter, así que entiendo que puedo hablar del tema. Resulta que el programa va sobre los prejuicios que encierran a una persona en una "caja", pero en vez de tratar de superarlos parece como si quisiera reafirmarlos. Desde el primer momento fui consciente de que lo que busca la TV es morbo y carnaza, pero entendiendo que la va a encontrar igualmente he pensado que será mejor que alguien que da una imagen un poquillo más presentable aporte un muy necesario contrapunto a lo que van a sacar.

Creo que resulté convincente en la mayor parte de mis aseveraciones: cuando hablé de la libertad de las personas y de que se respetase las opciones de cada uno, de mi relación con las chicas más allá del ámbito meramente comercial, de lo absurdo de la versión oficial sobre la prostitución forzada e incluso del deseo del cliente de que la chica estuviese lo mejor posible y de despertar su  libido. Y eso que vino a deguello, en plan Ana Pastor. Bueno, serían exigencias del guión, porque tampoco la vi muy convencida de lo que decía. En lo que sí que creo que me fue sincera es en lo de que no querría que su hija fuese prostituta. Ese recurso emocional a que pensemos cada uno en nuestros hijos y si para ellos querríamos esta ocupación tiene un enorme peso. Porque en sus casas todo el mundo dirá "nooo, para mi tierna hijita eso ¡nunca jamás!".

De acuerdo al discurso anti-prostitución, ésta ocupación sería indeseable para cualquier mujer bajo toda condición y circunstancia. Sin embargo, vemos que en la realidad no es así. ¿Eslóganes como éste no serán en realidad una confesión velada de su odio hacia las putas, una reafirmación de la discriminación que ejercen en su contra?



Y es que claro, de acuerdo al concepto que tiene la mayoría de la gente sobre la prostitución es normal pensar eso. Yo mismo es lo que habría dicho hace diez años. ¿Cómo iba a desear a alguien querido lo que pensaba que era el peor de los males? Pero es que no es así. La prostitución no es mala per sé, sino normalmente lo son las condiciones en las que se ejerce (estigma social, violencia institucional, desprotección laboral...) y por lo tanto lo que yo querría es que mi hija, al igual que cualquier persona, pudiese realizarla en la mejor situación posible. Otra cosa es que la persona no se encuentre bien manteniendo relaciones sexuales habituales con desconocidos de manera indiscriminada, entonces obviamente la prostitución le resultará traumática y será mejor que se busque otra cosa. Pero hay personas que tienen unos gustos y sensibilidades diferentes, y es por ello que nuevamente hoy quiero dar voz a las prostitutas. Es el turno de una auténtica revelación, Roco Escort, una de las chicas que me han parecido demostrar una mayor sensatez y clarividencia.

En el primer artículo que he seleccionado (y recortado) habla precisamente de esto. De que ella, COMO TODA LA GENTE, había crecido escuchando que "puta" era lo peor que se le podía llamar a una mujer. ¿Cómo iba a querer ser algo a lo que la sociedad despreciaba? Pero UNA VEZ COMENZÓ A EJERCER LA PROSTITUCIÓN "descubrió que no era tan malo". Ése es el relato que me encuentro vez tras vez, que NINGUNA chica comenzó a putear "por gusto" pero, cuando dieron el paso, vieron que no les resultaba especialmente problemático y en algunos casos incluso lo disfrutaron. Lo sé, "desde fuera" resulta increíble. Pero es la realidad:




Yo no quería ser puta. En las peleas de patio de colegio dolía cuando te llamaban puta. En la puerta del cuarto de baño dedicabas la palabra ‘puta’ a la nueva novia de tu ex. 

Es cierto que nunca en mi infancia deseé ser puta. Nunca jamás imaginé que de mayor sería puta.

Pero llegó un día, después de una serie de acontecimientos en mi vida, en que me dije… ‘Tengo que ser puta‘. Entonces, comencé a ser puta y… Descubrí que no era tan malo. Descubrí también que no era tan nuevo. Era tener sexo, igual que ya lo había tenido antes, pero ahora me compensaba económicamente. 

‘Pobrecita, quién habría imaginado que acabaría de puta‘, dirían personas de mi entorno si se enterasen de mi profesión. Personas que cuando estaban en el colegio querían ser médicos o cantantes o modelos o futbolistas, y que sin embargo ahora el 99% se dedica a trabajar en algo que no les gusta o no les llena o para lo que no tienen vocación, y todo con el objetivo de poder pagar una hipoteca que los ahoga y les impide ser libres y felices. 

Es cierto que nunca quise ser puta, pero ahora que lo soy, me gusta. 

Roco emplea un razonamiento sencillo pero de lógica aplastante para que veamos qué opción de vida es la que realmente nos libera y cuál nos esclaviza. Muchas personas encuentran en la prostitución una vía de escape a una vida que, de otro modo, sería pesadísima: de ahí que decidiese titular al blog "un espacio sexual liberado". La prostitución es, para gente como Roco y el arriba firmante, una liberación.



Una mujer, como cualquier persona, tiene mucho más que ofrecer que su sexualidad. Las personas ajenas a la prostitución es algo que no parecen comprender, piensan que nuestra relación se circunscribe a un polvo rápido (que también puede ser, claro) y no intercambiamos palabra alguna. Pues sí lo hacemos, testimonios como el de Roco los he escuchado de primera mano CIENTOS de veces. Yo, claro, me quedaba flipado. No podía entender que una chica, a la que veía tan dulce, tan joven y tan delicada me dijese "mis machos me dan buena verga", "así picho todos los días", "me gusta que me follen y que me paguen"... No, mis dogmas eran que las prostitutas NUNCA podían disfrutar con lo que hacían, que los clientes JAMÁS se interesaban en ellas ni mucho menos tenían relaciones de amistad entre ellos y que TODAS estas pobres mujeres estaban deseando escapar de una vida de sufrimiento, que vivían un auténtico calvario. Eso lo pensaba... ¡porque no las escuchaba! Lo que pude conseguir gracias a frecuentar prostitutas, primero únicamente como cliente y después como amigo, fue desprenderme de estos prejuicios que tenía grabados a fuego en mi cabeza. Fue un proceso lento, claro, lo primero que pensé fue que me mentían. Me hizo falta escuchar a muchas chicas, pasar mucho tiempo con ellas y ver por mí mismo que las cosas no eran como las pintaban para ir cambiando de mentalidad.

Con el fin de que ayudar a erosionar esas creencias les traigo un segundo artículo de Roco, defendiendo la dignidad de su actividad pues el valor de una persona no se mide por lo que haga con sus genitales. Curiosamente el título hace referencia a las razones de no tener novio pero en su artículo (que pueden hallar íntegro si pinchan en el enlace, yo les ofrezco una versión extractada) no da explicación alguna. Supongo que se refiere a que esta valoración de la "dignidad" se halla tan extendida que resulta muy complicado que a una puta (al igual que a un "putero") le acepte una pareja que podríamos llamar "convencional". Lo triste no es prostituirse sino vivir en una sociedad que te condena, discrimina y estigmatiza.




He trabajado en una fábrica en pleno mes de agosto, rodeada de máquinas feas y ruidosas, a 40ºC, durante 10 horas seguidas, sin hablar con nadie porque era el turno de noche, para recibir a cambio 50€ al día sin poder elegir mi salario, era algo que ‘o lo tomas, o lo dejas y ya vendrá otra a sustituirte’. Pero era un trabajo ‘con las manos’. Entonces era digno. 

Y he estado con un hombre en una habitación de hotel, ambos disfrutando del sexo y olvidándonos de todo lo demás, él disfrutando de mi cuerpo, yo del suyo… Todo placer y sensaciones. Y he recibido 200€ que he pedido yo libremente y este hombre los ha pagado porque cree que el servicio que ofrezco está a la altura, e incluso ha repetido. Pero era un trabajo en el que hemos utilizado nuestros órganos genitales. Entonces es indigno. 

Yo lo que creo, es que hay algunas personas que la única dignidad que conocen, es la que tienen entre las piernas, y piensan que las mujeres que nos dedicamos a esto, también, sin pensar que la verdadera dignidad es la que se encuentra en nuestra mente, y que hace que seamos coherentes en nuestras vidas día a día y hagamos aquello que creemos correcto, y la que hace que cuando me acuesto cada noche, lo haga con la conciencia tranquila de saber que no estoy actuando mal y que no hago daño a nadie, sino más bien al revés: con mi profesión como escort, doy ratitos de felicidad y placer a personas que se lo merecen y que están dispuestos a pagar por ello (lo cual quiere decir que mi forma de ser en la intimidad, -que no mi dignidad-, ‘lo valen’).

Como si nuestras partes íntimas fueran el más preciado tesoro de nuestro ser y tan solo debiesen ser alcanzadas por… ¿esa persona de sexo opuesto que la Iglesia nos dice que debemos elegir hasta nuestra muerte?! Yo veo mucho más poderosas y preciadas cosas como el cerebro, el alma, la bondad, la generosidad… Pero parece que hay quien no puede apreciar el valor de las mujeres más allá de un culo. 

1 comentario:

EscortMadrid dijo...

Quería felicitarte por tu artículo y dar otro punto de vista a la situación que algunas escorts nos encontramos. No se puede generalizar, pero hay chicas que nos dedicamos a ello profesionalmente y por decisión propia. Por eso creo que este tipo de blogs son un gran canal de comunicación para que se valore nuestro trabajo.

Por cierto, no solo las chicas de mi agencia. Conozco a muchas escorts en sevilla con las que nos identificamos.