"Las leyes cambian las actitudes (...) son las leyes las que hacen las costumbres, y las leyes tienden a moralizar e inmoralizar determinada conductas".
hablando ante el Congreso de la FINALIDAD ÚLTIMA de prohibir los anuncios de prostitución.
Los acontecimientos me sobrepasan, tenía pendiente publicar esta entrada desde hace ya un mes pero la fui retrasando debido a que anteriormente ya he tratado el tema de los anuncios de prostitución en prensa (ver enlaces al final de la entrada). Sin embargo, ahora que Zapatero ha convocado elecciones anticipiadas y se acaba la legislatura, parece claro que su proyectada prohibición va a quedar en suspenso no sólo porque no van a poder sacarla adelante en los escasos meses restantes sino porque resulta más útil como promesa electoral para tratar de ganarse el apoyo del feminismo abolicionista. En estos momentos los sociatas ya sólo se preocupan de asegurarse un futuro mollar a costa del presupuesto.
Bibiana Aido ha sido la portavoz del abolicionismo más rancio en el Gobierno de España. Suyo ha sido el proyecto legislativo de prohibir estos anuncios, observen la importancia que le da a la "transmisión de roles y de valores". Y es que lo que quiero que ustedes comprendan es que detrás de este debate sobre la prostitución lo que se esconde es una "agenda oculta" que trata de modificar el modelo de sociedad existente.
Recordemos un poco de qué va todo esto. En el 2007 tuvo lugar una Comisión parlamentaria que estudió el tema de la prostitución, una de las ponencias fue la del periodista Borja Ventura quien elaboró un informe señalando las astronómicas cifras que movían los anuncios de prostitución en la prensa: en torno a 40 millones de euros al año. Hombre, es dinero, pero me parece una broma al lado de los 700 millones de los falsos EREs de Mercasevilla, la deuda de 2700 que han dejado los sociatas en Castilla-La Mancha o el agujero de 3000 kilazos de la Caja de Ahorros del Mediterráneo. Además que aquí no ha habido ilegalidad alguna. Pero ya tenían un dato que mostrar y con el que escandalizar al personal, así que la maquinaria progre se puso en marcha vinculándoles al proxenetismo y las mafias. Primero pidieron la "autoregulación", es decir, que los quitasen por su propio pié. Cuando sólo los periódicos más sectareos e ideologizados lo hicieron, amenazaron con no publicar publicidad institucional en aquellos diarios que no los retirasen (miren quién tiene prácticas mafiosas) y, como ni aun así lo lograron, decidieron dar un paso más y prohibirlos por Ley. Se cubrieron las espaldas al encargarle al Consejo de Estado que elaborase un informe sobre "la prohibición y limitaciones de la publicidad de la prostitución en la prensa escrita".
El gobierno de ZP se embarcó en una "lucha contra la explotación sexual" afirmando que "detrás de la prostitución siempre hay víctimas de trata" y que por consiguiente había que combatirla desde todos los frentes posibles. Varios periódicos como Público, la Razón o 20 Minutos, han secundado esta tesis.
En primer lugar, vamos a ver si nos enteramos de una vez por todas de lo que va la fiesta porque ya me tiene un poco hasta el gorro la candidez de algunos/as. El problema no es que los anuncios "encubran mafias de trata", pues de ser así sería más sencillo pillarles y además no podemos juzgar una parte por el todo: el delito sería en tal caso prostituir a alguien contra su voluntad y no anunciarse. Aplicando idéntico razonamiento yo podría pedir, ya que también se han desarticulado mafias policiales como en Coslada, que se detuviese a todos los policías o que como algunos políticos han sido salpicados con escándalos de corrupción, que todos dimitan. No, lo que no se puede emplear es algún caso concreto para criminalizar a todo un colectivo, sean prostitutas, policías o políticos. Pero es que además esas supuestas "mafias" no han sido tales, es falaz el argumento de que se hayan descubierto organizaciones criminales detrás de estos anuncios: la famosa "Operación Afrodita" no fue sino un montaje, ordenado desde el Ministerio del Interior y destinado a fabricar escandalosos titulares.
Sergio Sayas, parlamentario y secretario de comunicación de UPN, reproduce "el mensaje oficial" que se traslada desde las instituciones sobre la publicidad de la prostitución. Este video muestra con toda claridad lo que escribió la semana pasada Dragó en su columna del Mundo, que "la corrección política es el nuevo rostro del viejo puritanismo".
No sé si siquiera merece la pena entrar en el argumento de la defensa de la dignidad de la mujer, la protección de los menores o la igualdad entre hombres y mujeres. No consigo ver en qué se relaciona el tocino con la velocidad: ¿en qué manera afecta esto a la "dignidad" de nadie? En tal caso al prohibirlos estás perjudicando aún más a esas personas, que quieren hacer algo y no las dejas. Ahí es cuando sí se vulnera su dignidad por no permitirles realizar su voluntad, se aduce la defensa de un bien mayor para restringir su libertad sin que en principio nadie parezca beneficiarse por ello (¿a quién perjudica su derecho a publicitarse? antes al contrario, beneficia a mucha gente: a la parte oferente, a la demandante y al publicista). ¿Los niños? ¿Qué daño les hace? Lo que les resulta muy pernicioso es la intolerancia de sus mayores, no constatar que haya personas ganándose el pan haciendo FELACIONES. O a lo mejor sus padres quieren taparles los ojos a la realidad, pero si lo que buscan es un "mundo alternativo" que no les recuerde que la prostitución existe ya tienen periódicos de sci-fi como Público para que les cuenten las mayores borregadas progres. Si el problema reside en que no se desea que nuestros pequeños vean espectáculos tan grotescos como el cuerpo desnudo de una mujer (pero sí asesinatos y catástrofes), la solución es sencilla: que los padres o tutores retiren las páginas de contactos. Si un niño se intoxica con un medicamento que alguien ha dejado a su alcance, ¿de quién es la culpa? ¿suya, que en su inconsciencia ha pensado que eran caramelos? ¿del fármaco, que es malvado y va persiguiendo a los críos? ¿o del adulto que está a su cargo? Pues lo mismo sucede con estos anuncios, sólo que ni envenenan como una lejía ni cortan como un cuchillo: si no quieren que sus hijos no vean esos anuncios, no les permitan el acceso a los mismos. Tírenlos a la basura tan pronto adquieran su diario, ¿o acaso los quieren conservar?
La voz del pueblo nunca es unánime (¡atención, populistas y demagogos de medio pelo!): mientras la primera señora muestra abiertamente el motivo real de su rechazo a la prostitución, porque la parece "asquerosa y vergonzosa" (adjetivos que aplicaban en su día a los homosexuales, a las señoras que hacían top less y a las que tenían relaciones extramatrimoniales); otros ciudadanos sostienen posturas más tolerantes asegurando que es un asunto que concierne a cada cual y que no debería ser objeto de la acción de las administraciones públicas, las cuales deberían centrarse en otros asuntos.
Por otra parte, parece que nosotros nos hayamos interesado especialmente en el impacto práctico de su prohibición restándole importancia al afirmar que los anuncios de prensa se hallan en declive frente a los que se publicitan en Internet. Bueno, eso es cierto sólo para según qué sectores de prostitución. Todavía hay bastante gente que no sabe moverse en la red y para la cual los clasificados constituyen una buena manera de acceder a la oferta de prostitución local. Además la prensa escrita es muy cómoda, ves los anuncios sin darte cuenta y el anunciante se asegura de que su publicidad llega a un número fijo de personas (los lectores habituales). Por otra parte, los clasificados permiten que cualquier persona pueda montar en un santiamén su negocio: cuando iba a pisos buena parte de los anuncios eran de casas "históricas", que llevaban años en esto, pero muchos otros pertenecían a chicas independientes que así podían autogestionarse y trabajar por su propia cuenta. El efecto práctico es que, quienes saldrían más beneficiados, serían los grandes clubes a los que nada ni nadie impide anunciarse. Al final, el resultado es que se favorece la prostitución controlada por terceros mientras se desincentiva la autónoma.
Para saber qué es lo que realmente se proponen los abolicionistas no tenemos más que escucharles. El delegado del Gobierno para la Violencia de Género, Miguel Lorente, se pronunció en el mismo sentido que Dña Alicia Miyares (ver cita que encabeza la entrada) al afirmar que prohibir los anuncios de contacto por Ley "tendría un efecto pedagógico sobre la sociedad". Es decir, pura ingeniería social. He dicho en innumerables ocasiones que la izquierda no pretende un modelo social de convivencia, democrático y liberal, en el que puedan coexistir diferentes sensibilidades y maneras de ver el Mundo sino que pretende imponer sus valores coactivamente (ojo, que la derecha carca como UPN, CiU y una parte nada desdeñable del PP actúa de igual manera... liberticidas hay prácticamente en todos los partidos). En la Comisión que cité anteriormente, la escritora abolicionista Gemma Lienas aseguraba que ésto formaba parte de un plan, de una "hoja de ruta" destinada a erradicar la prostitución de la sociedad por completo. Saben que no pueden cambiar las cosas de un día para otro, pero que mediante pequeñas y continuas victorias sí que pueden irse acercando a su objetivo final. Ahí está la gracia, el sentido de prohibir los anuncios de prostitución: arrinconarnos un poquito más. Idéntico sentido tiene la iniciativa de la FEMP de prohibir la prostitución callejera: si se va creando la imagen social de que la prostitución no es deseable, atacando los eslabones más débiles de la cadena, llegará el día en el que tengan el terreno lo suficientemente preparado como para lanzar el asalto final.
Para acabar, y si tienen suficiente tiempo, me gustaría que viesen los siguientes debates televisivos que han tenido lugar en varias cadenas españolas:
Admiren a la impresentable Esther Jaén escupiendo la basura progre prefabricada, ¡llega a comparar los anuncios con la financiación a los etarras! Pero bueno, traiga la sentencia del Supremo que vincule anuncios con mafias. ¿Ah, que no? ¿Que los tribunales dicen precisamente lo contrario? Oiga, si fuese cierto que a través de los anuncios se han pillado a estas redes mafiosas, ¿no sería precisamente un argumento para permitirlos, porque ayudan a la labor policial? Y el Miguel Ángel Rodríguez igual, con eso de "impedir que se vulnere la dignidad de las mujeres". Pero qué les importa, si sólo quieren quedar por encima de los demás y cobrar su cheque por venderse de mala manera en televisión.
Modelo de tertulia habitual sobre la prostitución, compuesta por un grupo de personas de bien (vivir) que nunca han tenido nada que ver con éste mundo (o eso dicen, ejem). A ellos les parecerá vergonzoso que se anuncien en la prensa, para mí lo es la intoxicación informativa que extienden. De todas maneras siempre hay algo rescatable, en este caso es el testimonio de la chica que les atiende al teléfono diciendo que la gran mayoría de los clientes (que cifra en un 80%) llega por los anuncios en la prensa. Quizá a ciertas agencias y escorts la medida no las afecte, pero para buen número de pisos la prohibición resultaría devastadora. La última parte, con eso de que "lo que hay que hacer es sacarlas, liberarlas" y que una mujer que se dedicase a esto libremente tendría que tener toda una serie de cualidades que harían que automáticamente no fuese puta, resulta verdaderamente insultante.
Entradas en las que hablo sobre estos anuncios:
· Federico contra la prohibición de los anuncios "de putas"
· La polémica sobre los anuncios de relax
· Comunicado del P-Lib sobre los anuncios de contactos




