miércoles, 14 de marzo de 2012

La regulación de la prostitución en Catalunya Ràdio

"(A) las asociaciones abolicionistas que cobran muchas subvenciones del gobierno no les interesa que nosotras hablemos por nosotras mismas, porque sino... ¿de qué van a vivir ellas?"
Margarita Carreras Roig, trabajadora sexual


"Sectores conservadores de la política y de la sociedad impedirán esto (la legalización de la prostitución) ¿Por qué? Porque nunca van a considerar la prostitución un trabajo, y a partir de ese punto ustedes nunca podrán ser consideradas (como) trabajadoras, ni podrán cotizar. Nosotros estamos de acuerdo (con sus reivindicaciones). Pero hay muchas, muchas feministas, sobre todo vinculadas a políticos de izquierdas que dicen que esto es una esclavitud. Esas corrientes políticas impedirán siempre que la prostitución sea considerada un trabajo, y que coticen, y que tengan unos derechos, lo van a impedir siempre".

Manuel Nieto, abogado y miembro de ANELA


"Tienen que cerrar todos los prostíbulos, todos".

Maribel Marín, ex trabajadora de alterne





El tema de la regulación de la prostitución parece que nunca llega a agotarse, y eso que uno casi siempre escucha los mismos argumentos. Sin embargo, el programa que hoy les traigo resulta particularmente interesante porque, ¡por fin!, contó con personas que sabían de lo que estaban hablando: aquellas implicadas directamente en el fenómeno de la prostitución y no autoproclamados expertos que no han pisado la calle.

Dos de las invitadas eran trabajadoras del sexo en activo, partidarias de la regularización. Marga Carreras no es una desconocida para los lectores del blog, probablemente sea la prostituta española que ha salido más en los medios de comunicación y me declaro admirador suyo por la contundencia de sus argumentos y su acerada crítica al abolicionismo. También asistimos a una de las primeras apariciones de Mireia Exclusive, Escort de alto standing que tiene un blog que os animo a visitar.

Sin embargo, el programa acabó convirtiéndose en un cara a cara entre Maribel Martín -ex prostituta abolicionista partidaria de cerrar todos los clubs y erradicar la prostitución- y el delegado en Cataluña de ANELA, Manuel Nieto. Como verán nos trasladan dos propuestas encontradas sobre qué hacer con la prostitución, nacidas de análisis y experiencias asimismo divergentes. Trataré de poner en contexto sus afirmaciones y clarificar los aspectos que considero pueden extrañar al oyente medio.

Maribel Marín en el 2004, cuando se hizo conocida por demandar a un empresario para el que trabajaba por despido improcedente y conseguir que la sentencia le obligase a indeminzarla. Sin embargo, es necesario hacer constar que consiguió el reconocimiento de sus derechos no por ejercer la prostitución sino el "alterne" (charlar con los clientes y animarles a consumir en el local). Foto de El País.



Todo comienza con las declaradores del conseller de Interior de la Generalitat de Catalunya, el Ilmo. D.Felip Puig, de que va a aprovechar las competencias que tiene atribuidas en seguridad vial para prohibir la prostitución en las carreteras. Más allá de que nos agrade o desagrade la medida, el ministro de Justicia reconoció que la prostitución únicamente podría prohibirse mediante Ley Orgánica. Es decir, que la Generalitat NO TIENE NADA QUE HACER, que estaría invadiendo competencias estatales y pisoteando derechos fundamentales protegidos constitucionalmente de seguir adelante con su proyecto.

Asimismo se menciona el escandaloso caso del Saratoga y Riviera, los dos puticlubs más famosos de Castelldefels clausurados en el 2009 cuando se destapó una RED DE EXTORSIÓN a los empresarios por parte de las propias autoridades: entre los 20 procesados se hallaban un inspector de licencias municipal, un comisario, dos inspectores del Cuerpo Nacional de Policía, el comisario jefe de la Unidad contra Redes de Inmigración Ilegal y Falsedad Documental y otros mandos de esa misma unidad. Luego se habla de mafias y crimen organizado, y me agrada que saquen este caso porque me será de utilidad más adelante. Tengan en cuenta de que hablamos de comisarios, altos mandos e inspectores. No son unos mindundis sino personal de alto rango de la administración.

Como he dicho, desde un punto de vista estrictamente formal el debate tendría que estar concluido nada mas comenzar. No podemos ni siquiera entrar a discutir el asunto de fondo, la conveniencia de multar o las vías de hacer efectivas las sanciones, si el conseller no dispone de los instrumentos legales necesarios. ¿Ah, que da igual, que va a hacerlo saltándose la legalidad? Pues vale, eso me gusta, COMENCEMOS A HABLAR DEL MUNDO REAL.

La seguridad vial es la justificación empleada por Puig para prohibir la prostitución en las carreteras, ¿nos toma por tontos o es que se pasa de listo?



Puig sigue adelante porque sabe que nadie le va a echar atrás su proyecto, claramente anticonstitucional (opinión que compartimos el ministro de justicia y un servidor, por una vez y sin que sirva de precedente). En primer lugar porque el PP, único partido que podría elevar un recurso de anticonstitucionalidad, no quiere mojarse en un tema tan desagradable como la prostitución y en segundo porque aunque tuviese que enfrentar el recurso la sentencia se retrasaría años… durante los cuales pueden pasar muchas cosas.

Así que vamos a responder a las cuestiones concretas, a la aplicación de la norma. ¿Cómo conseguirá la Generalitat que las prostitutas paguen las multas si no tienen domicilio fijo y se declaran insolventes? ¿Es Puig tan imbécil que va a armar semejante follón para nada? ¿No sabe algo tan evidente como lo que señalan los tertulianos de la mesa? Claro que lo sabe. Lo que ustedes desconocen es que sí que pueden hacer pagar a las chicas y a los clientes. Sólo que han de hacerlo siguiendo el mismo camino de, digamos, sortear la incómoda legalidad que siempre ha sido un estorbo para la administración (cuando no la favorece, claro). Pueden llevarse unos días a los calabozos a las chicas reacias a pagar, confiscarlas sus ganancias, allanar sus casas… Si es sencillo, tranquilos que por eso no hay problema. Saquear a los ciudadanos no supone problema alguno para los poderes públicos.

La cuestión de si son libres o no. No es lo que parece importarle al señor Puig, al menos me alegro de que ni se moleste en disimular. ¿Qué dicen los datos policiales? La Guardia Civil elabora anualmente un informe de la explotación sexual y, desde que se estableció la Directiva de Servicio 3/2000 sobre actuación contra la delincuencia relacionada con la trata de mujeres y la prostitución de menores, aseguran que “se han venido realizando inspecciones frecuentes y sistemáticas en los clubes SIN ESPERAR A QUE HUBIERA DENUNCIA NI SOSPECHA DE INFRACCIONES O DELITOS con el objetivo de desarticular las redes de tráfico de mujeres”. Bien, estas actuaciones rindieron su fruto pues las denuncias se incrementaron en un 10% (de 157 a 173). Lo que no se cuenta es el enorme esfuerzo realizado, la cantidad de recursos gastados en perseguir este delito pues se pasaron de 672 a 14118 actuaciones, un aumento… del 2.100%. Para entendernos, es como si usted pasa de ganar 1000 a 1100 euros mensuales, pero antes echaba 10 horas (en total) y ahora 210. Evidentemente cada gobierno fija sus prioridades y destina los recursos a aquellas intervenciones que considera más deseables, pero mi opinión es que esta lucha contra la trata no ha resultado muy rentable. Demasiados esfuerzos para escasos resultados. ¿Quieren hablar de porcentajes? Pues de todas las mujeres contactadas por la GC, a las cuales se las ofreció el apoyo de las EMUMEs, resultó que denunció el 1’22% del total. Este porcentaje, obtenido como he dicho de un informe policial de total solvencia, es el que considero que puede ser el más ajustado a la realidad de la “prostitución forzada”. En torno al UNO POR CIENTO.

Varias prostitutas en una carretera. Ante la presión que sufren por parte de vecinos y autoridades, algunas chicas deciden prestar sus servicios lejos de centros urbanos pero ni así las dejan en paz. No las quieren en el centro de las ciudades, ni cerca de zonas residenciales o polígonos industriales porque dicen que generan inseguridad y hacen caer el valor de las propiedades. Pero se van al quinto coño, en medio de la nada, y también ahí molestan. ¿Dónde las ponemos, señor Puig? No nos diga dónde no las quiere, díganos qué alternativa las ofrecemos.



Por cierto, que hay que distinguir entre libertad y voluntariedad. La libertad plena es verdaderamente difícil de encontrar, todos estamos sometidos a unos condicionantes o circunstancias que modifican nuestras decisiones. Es preferible hablar de voluntariedad, término que viene a indicar que no existe coacción mediante el uso/amenaza de la fuerza. Por lo que Marga, asociaciones como LICIT o un servidor hemos hallado, la prostitución que se ejerce en España en la actualidad es en su inmensa mayoría, en la práctica totalidad, voluntaria. Hasta el punto de que ha llegado a preocuparme la motivación que tienen aquellas personas e instituciones que siguen afirmando que no es así. ¿Por qué falsean de manera tan descarada la realidad?

Como señala el representante de ANELA muy acertadamente, las ordenanzas municipales en ningún momento han pretendido luchar contra las mafias de explotación sino ordenar esta actividad. Pero esto ni significa, ni mucho menos, que la administración local no pueda intervenir para regular la prostitución. Probablemente el mayor éxito, atendiendo únicamente al éxito de una política pública, fue el cierre de la Casa de Campo. Para mí es el modelo de actuación ejemplar: no hubo ni debate, ni ordenanza ni pollas. Cortes de tráfico y presión policial, además amenazando con multar a los clientes con una norma franquista (no es un calificativo despectivo, es que efectivamente Gallardón rescató una ordenanza del 48, contraria a la Constitución del 75 y por tanto nula de pleno derecho). Con dos cojones. ¿Legalidad? Hahaha. Eso es de maricones. La prostitución hay que regularla mediante instrucciones policiales, que no salgan en los periódicos y que permitan la mayor discrecionalidad posible. ¿Como en una dictadura? Efectivamente, como en una dictadura.

Cataluña ha tratado, más que ninguna otra región, que la prostitución se ejerza "ordenadamente" en locales cerrados, en puti-clubs. Cuando persiguen la prostitución callejera, por ejemplo cerrando los pisos donde las chicas se atienden, lo que logran es precarizar sus condiciones de trabajo lo que da lugar a episodios tan sórdidos como el de la Boquería. En vez de agravar los problemas, la casta política debería aportarnos soluciones.



Doña Maribel hace constar que, tal y como establece nuestro código penal, “todo aquel que tiene un prostíbulo es un proxeneta”. Ni ordenanzas ni hostias. Aquí hay que cerrar los prostíbulos y llevar a sus dueños al trullo. ¿Es cierto lo que nos cuenta? Leamos el artículo que cita, el 188 del CP: “El que determine, empleando violencia, intimidación o engaño, o abusando de una situación de superioridad o de necesidad o vulnerabilidad de la víctima, a persona mayor de edad a ejercer la prostitución o a mantenerse en ella, será castigado con las penas de prisión de dos a cuatro años y multa de 12 a 24 meses. En la misma pena incurrirá el que se lucre explotando la prostitución de otra persona, aun con el consentimiento de la misma”. Lo polémico de esta Ley es su última frase, ¿se puede equiparar el obtener lucro de una actividad con el forzar a alguien a practicarla? Si en vez de prostitución hablásemos de cualquier otra actividad, habría que meter en la cárcel a todos los empresarios. En la prostitución sencillamente no puede existir trabajo por cuenta ajena, a diferencia que en cualquier otro sector ¿Por qué se emplea una vara de medir diferente? ¿Les parece a ustedes sensato que se condene a quien se lucre con el trabajo del camarero, la dependienta, el camionero, la azafata? ¿No? Pues entonces, ¿por qué si das empleo a una mujer para que trabaje como camarera eres un digno empresario y si es para que trabaje de prostituta te conviertes en un vil proxeneta? En España no se puede dar trabajo a una prostituta, es delito, por consiguiente los empresarios no dan de alta a las chicas no porque sean unos listillos que no quieren pagar la Seguridad Social sino porque no pueden, porque la legislación se lo impide.

¿Tiene razón, habría que meter a los dueños de los clubs en la cárcel? Una interpretación estricta de la Ley sí que nos llevaría a ello. Indudablemente. Sin embargo sucede, por una parte, que como más adelante señala Don Manuel los clubes (los de ANELA, al menos) no se lucran directamente de la prostitución, sino de las copas, de las habitaciones y del hospedaje de las chicas. ¿Pero qué sucede en aquellos clubes, pisos y agencias que van a porcentaje? Porque una buena parte de la prostitución en España se ejerce contraviniendo abiertamente el Art.188 del CP, el lucro es directo y evidente cuando van a porcentaje. Pues ni así, pues la jurisprudencia española no viene penalizando a quien se lucra con la prostitución cuando se ejerce libremente. La Ley puede decir lo que quiera, que lo que cuenta no es la letra sino la interpretación que hagan los tribunales. En repetidas sentencias, los jueces han venido estableciendo que si no existe coacción no hay delito (en abierta oposición a la Ley, cierto, pero ya sabemos cómo es la justicia en este país).

Entonces, si no se aplica, ¿para qué sirve la última frase del 188? Bueno, como toda norma se aplica cuando conviene. Asociaciones como Hetaira vienen pidiendo la derogación o modificación de este artículo ya que perjudica a las mujeres, y es que no tiene sentido castigar este provecho económico cuando es aceptado libremente. Mi opinión frente a este artículo es ambivalente. Por una parte reconozco que es una Ley claramente injusta, pero por otra que mientras exista hay que cumplirla: “dura lex, sed lex”. Sin embargo, si bajamos del mundo del derecho al de la realidad de la calle observamos que este artículo resulta muy perjudicial para las propias trabajadoras sexuales por los siguientes motivos:
- Una interpretación estricta, como denuncia Marga, puede conllevar que las personas que convivan con o dependan económicamente de la trabajadora sexual como el marido, la madre, la compañera de piso, los hijos, etc… se consideren “proxenetas”. Ya ha ocurrido en varias ocasiones, por ejemplo la suiza Grisélidis Réal o la sueca Pye Jacobsson hacen mención a este tipo de episodios. Lógicamente no estamos ayudando a una mujer si metemos a sus familiares en prisión.
- Las autoridades, como es obvio, no desconocen este hecho. Hoy por hoy emplean el 188 para extorsionar a estas mujeres chantajeándolas con detener a sus parejas o hijos (siempre que sean mayores  de edad) bajo la acusación de proxenetismo. El efecto real de la legislación vigente es que permite que se perpetren abusos contra las prostitutas en vez de protegerlas.

En Italia fue aprobada una ley prohibiendo los postíbulos con el objeto de evitar la explotación sexual de las mujeres. El resultado fue que pronto las calles del país se llenaron de prostitutas. Como siempre, los políticos jodiendo a la gente y creando problemas donde no los hay. Pero cómo les quiero, sin ellos no tendría casi a nadie a quien criticar.



Pasemos a lo de la explotación por las mafias internacionales. Nuevamente es algo en lo que tienen razón, pero que es necesario explicar porque así de primeras puede indicar a error. El concepto de explotación suena muy duro, pero en puridad a lo que hace referencia es que un tercero obtiene provecho económico de los beneficios que produce el trabajador. Una cajera es explotada en el super, una secretaria en la oficina, un albañil en la obra. Sin embargo, cuando se aplica a la prostitución lo que uno tiende a creer cuando dicen que una mujer “está explotada” es que se la obliga a EJERCER la prostitución. Y no, no hay ninguna forzada a prostituirse, antes al contrario, deben pagar para poder hacerlo. Ahí es donde entran las mafias, que lo que hacen es controlar las zonas y obligarlas a pagar para dejarlas que hagan un uso privativo (en provecho personal) del espacio público. Es decir, las mujeres sí que están forzadas, sí que están coaccionadas, sí que están obligadas, pero NO a ejercer la prostitución sino a pagar para que las permitan hacerlo.

Ésta es la razón realmente de peso por la que no se regula la prostitución, pues el hecho de hacerlo significaría que afloraría una INMENSA cantidad de dinero negro. Dinero que pasaría a estar fiscalizado, controlado, que no se podría gastar con la discrecionalidad con la que se viene haciendo. Siempre que se habla de la regulación sale el tema de la pasta, sale algún listo/a hablando de la cantidad de impuestos que podrían recaudarse. Vamos a ver, ¿creen ustedes que la Administración, que nos exprime como a limones, va a dejar pasar una actividad tan lucrativa? Ni mucho menos, es que la interesa que esta actividad sea alegal para recaudar los impuestos sin ningún tipo de control. En estos momentos no tiene que rendir cuentas por unos ingresos que oficialmente no obtiene.

A su vez, de esta situación se aprovechan las numerosísimas y subvencionadísimas asociaciones abolicionistas que usurpan la voz de las prostitutas. Como dice Marga eso sí que es proxenetismo, son estas caraduras las que viven de la prostitución. Pero vamos a ver, si no es con este cuento de la prostitución, el feminismo y la defensa de la mujer, ¿dónde iban a colocar los partidos a esa patulea de paniaguadas de carnet? El negocio es redondo, por con una mano obtienen unos ingresos que no tienen que declarar por ninguna parte y con otra ponen la mano para las subvenciones legales, que detraen el dinero que podría ir a educación, sanidad u obra pública.

La prostitución mueve cantidades obscenas de dinero, que la Administración estaría rehusando gravar. ¿Un poco extraño, no? Y a su vez son los empresarios... ¡quienes quieren regularizar su situación para pagar impuestos y cotizaciones! ¡Los empresarios queriendo pagar impuestos y los diferentes gobiernos negándose a cobrarlos! ¡El mundo al revés! ¿Pero es que nos hemos vuelto todos locos? ¿O es que hay algo acerca del mundo de la prostitución que no se cuenta, que desconoce el público general?



¿Qué pasaría si, como propone la señora Maribel, se cerrasen todos los burdeles? Bueno, existe un precedente muy conocido, la Ley Merlín (Ley 75/1958, de 20 de febrero, relativa a la abolición de la prostitución y de lucha contra la explotación sexual) que cerró los prostíbulos por considerarlos necesarios para la “explotación sexual”. ¿Qué sucedió? Pues que gracias a ella Italia se convirtió en el país con mayor proporción de prostitución callejera de toda Europa occidental. Al evaluar cualquier intervención hay que estudiar las alternativas y las consecuencias que tendría, el resultado real de cerrar los clubs sería que las chicas se verían abocadas a trabajar en la calle lo cual, personalmente, me complacería pues soy un perrito callejero. Pero ciertamente a muchas no las agradaría, significaría una precarización de sus condiciones de trabajo al cerrarles una alternativa por la que muchas optan y causaría mayores conflictos con el vecindario. ¿Es esto lo que desean nuestros responsables políticos? No, claramente no, de hecho el modelo hacia el que nos están encaminando es a que cada vez la prostitución callejera sea menor y en cambio se busca favorecer la prostitución en clubes, la denominada “acuartelada” en la literatura abolicionista. ¿Por qué? Bueno, existen razones de peso para que la administración prefiera que la prostitución se ejerza en burdeles y no en la calle:
- En primer lugar por el orden público, es un hecho constatado el que la prostitución causa inquietud social únicamente en tanto sea visible. Si las putas no se ven, para mucha gente es como si no existiesen.
- Otro punto importante es el control sanitario, puesto que las prostitutas son consideradas como un sector de riesgo que pone en peligro la salud pública por lo que los controles médicos son obligatorios (no de iure pero sí de facto). En un club pueden obligar al dueño a que los haga, mientras que si las chicas están en la calle es la propia administración la que se ha de encargar de los mismos lo cual supone un sobrecoste y, además, la vulneración de la legalidad se hace más patente.
- Finalmente por una cuestión de mera eficacia. A la Administración la resulta mucho mas sencillo recaudar los tributos a los clubes que a los pisos (las chicas están todas juntitas y no se marchan de allí), y más a los pisos que a las callejeras. De hecho el cierre de la Casa de Campo obedeció a este motivo, llegó a haber tantas chicas que no resultaba operativo tener a los municipales corriendo tras ellas para cobrarlas las tasas.

Maribel confunde, o pretende confundirnos, con dos conceptos. A ella efectivamente se la dio de alta por trabajar en un prostíbulo… ejerciendo el alterne, no la prostitución. Son dos actividades diferentes, los tribunales han reconocido como relación laboral el alterne pero NO la prostitución. Los empresarios hoy por hoy, como he dicho, no pueden dar de alta en las SS a las prostitutas aunque quieran porque la SS no las admite como trabajadoras.

Algunas personas se quejan de la presencia de prostitutas en las calles. A mí, en cambio, me alegran la vista. Normalmente no generan incomodidades al vecindario, si uno hace vida en las zonas donde trabajan puede comprobar cómo son muy queridas por la mayoría de vecinos y comerciantes.



Tradicionalmente se habla de cuatro modelos a la hora de abordar el fenómeno de la prostitución. El reglamentarista de la señora Tura que consiste en erradicar las formas de prostitución más visible (la de calles y carreteras) y establecer rígidas medidas para la que se desarrolle bajo techo (distancia mínima de colegios o Iglesias, número máximo de chicas, medidas higiénicas, etc). El prohibicionista que trata de acabar con toda la prostitución, aunque en la práctica respeta ciertas tipologías (normalmente las ligadas a los clientes de más alto poder adquisitivo), castigando a todas las partes implicadas incluyendo a las mismas prostitutas. Que las multa o mete presas, vamos. Es el presente en Rumania, por eso tantas vienen aquí. Contamos también con el denominado modelo abolicionista, que trata a la prostituta como una víctima librándola de toda responsabilidad pero en cambio se ceba en su entorno castigando a sus clientes y familiares con lo que en la práctica el efecto conseguido es el mismo que el prohibicionismo (sin embargo el discurso es mucho más bonito, e hipócrita). El anterior gobierno de España respaldaba este tipo de políticas. Finalmente está el llamado regulacionismo que pretende equiparar esta actividad al resto, reconociendo a las prostitutas los mismos derechos y deberes que tiene cualquier trabajador. Pretende acabar con la discriminación legal, social y laboral que padece el sector. El promotor más relevante de esta postura es el sindicato CCOO.

Pero yo añado dos modelos más, que la literatura existente sobre la materia casi nunca recoge porque son muy minoritarios y no se conoce ningún sitio donde hayan sido aplicados (vamos, que son pura teoría). Uno sería la despenalización, por la que abogan las propias prostitutas y los activistas de tendencia más libertaria. Supone que la administración se inhiba, que no actúe, un completo “laissez faire, laissez passer”. El otro sería el legalizacionismo. Esta doctrina viene a decir que la Ley recoja las prácticas que ya realiza la Administración, entendiendo que si el Gobierno no se ajusta a la Ley deberá ser la Ley la que se ajuste al Gobierno. Básicamente lo que pretende es que exista una correspondencia entre lo que hacen las autoridades y lo que están autorizadas a realizar. Me enorgullezco de ser el único exponente conocido de esta corriente. Entiendo que antes de optar por cualquier modelo, lo primero es exigir que los poderes públicos actúen de acuerdo a Derecho. Ya ven, soy un completo idealista.


Un problema muy grave que tienen los sitios donde se ejerce la prostitución es el de la obtención de las licencias municipales correspondientes. Normalmente la obtienen como “hoteles” (los clubs de carretera) o “bares especiales” (los clubs urbanos). Pero muchas veces tardan años en obtenerla, así que abren en ausencia de ella entendiendo como positivo el silencio administrativo. Y es ahí donde se ponen bajo la espada de Damocles, pues en cualquier momento se la pueden denegar. Así que comienza un largo calvario contratando abogados, pagando sobornos, ofreciendo servicios gratis a policías y políticos… Un caso muy cantoso fue el del Majestic, club de gran renombre en Valencia que destapó una trama corrupta del PP. Y en otras ocasiones las ilegalidades son todavía más flagrantes, como el cobro por parte de la policía de licencias MENSUALES a los pisos donde se atienden las chicas de la calle.

Un ejemplo de regulación mundialmente conocido es el "modelo holandés", representado por su Barrio Rojo. A pesar de su fama, las prostitutas que he conocido se quejan del alto precio de los escaparates, que se alquilan por noches.



Hacia el final, el debate acaba degenerando y es que la señora Marín se echa al monte y comienza a contar una serie de barbaridades que dejan calladas a Marga y a Mireia mientras que alucinan de tal manera a Manuel que éste no da crédito a lo que escucha. Lo de la paliza resulta poco creíble (de ahí que la pida la sentencia, no es normal buscarse un problema así), y ya con eso de que sus amigas están muertas o las peguen sistemáticamente se descubre por completo. Es “falso, falso, falso”. He estado AÑOS con chicas de clubs, incluido uno de ANELA y eso está lejísimos de la realidad. Las chicas se pueden marchar cuando quieran, nadie las pone un dedo encima y se quedan con lo que ganan. Sus obligaciones son pagar diariamente la plaza y cumplir el horario del club. ¿Prácticas mafiosas? Sí, las que sufren los empresarios. Por ejemplo, el mencionado cargo de ANELA preso en Paraguay es D. Manuel Montoya, de quien hablaron en el reportaje en el que participé. Pues bien, éste hombre denuncia que le han trincado para sacarle la pasta, y varios amigos empresarios me han contado lo mismo. Que la Administración cree que por tener un puticlub son ricos y por eso les somete a toda clase de chantajes. Realmente ANELA tiene razones de peso para que la prostitución se regule, para que se modifique el Código Penal y por supuesto para contratar a un ex policía para que les defienda.

No es posible debatir con una desequilibrada, que es lo que muestra ser la señora Marín primero por las formas y luego por lo que dice. ¿Tráfico de mujeres? ¿Menores? ¿Mujeres que desaparecen? ¿Pero qué está contando? O no tiene ni idea, como dice el abogado de ANELA, o miente descaradamente como creo yo. Drogas hay, pero son como las lentejas que si quieres las comes y si no las dejas. A nadie se le obliga a consumir. Me alegra que la hayan llamado porque con una oponente así se apuntalan nuestras posiciones. Sin embargo, tiene razón en eso de que se persigue a los débiles, se va contra las prostitutas de calle sobre todo y si acaso contra las irregulares que están en clubs y pisos mientras que se deja totalmente en paz a las que trabajan mediante agencia o son escorts de alto standing.

En fin, este ha sido otro de mis detallados y extensos análisis. Queda abierto el turno de ruegos, preguntas y descalificaciones personales.



Enlaces de interés sobre la regulación:
· ¿Debe admitirse la prostitución como una actividad laboral más? Un caso práctico
· El epígrafe API, ¿qué conllevaría la regulación de la prostitución?
· Regular la prostitución I: El debate ideológico

viernes, 9 de marzo de 2012

Somaly Mam entrevistada

"Las únicas mejoras para las mujeres prostitutas no son mejoras de las condiciones del ejercicio de la prostitución, sino nunca más ser consideradas como objeto de consumo (…) La prostitución nunca debe suponer una opción para las mujeres. Será así como entonces todos seremos totalmente libres (…) Creo que no hay una mujer que quiera vender su cuerpo, a las mujeres les gusta su cuerpo y quieren ir con el hombre al que quieren. Creo que las mujeres no quieren ser prostitutas."

Somaly Mam, mujer prostituida y presidenta de AFESIP



Hace unos días entró al blog una persona que de vez en cuando se deja caer por aquí y mantiene una oposición frontal a la prostitución, la señorita “Frambuesa”. Quienes me venís leyendo sabéis que esto es como el coño de la Bernarda, entra y sale todo el mundo, es un completo descontrol y más cuando los habituales entran al trapo. Además, como tengo la costumbre de recortar los comentarios menos que un keynesiano el gasto público pues os tiráis a la piscina de cabeza y a veces esto acaba pareciendo un programa de la Noria por el tono y los argumentos esgrimidos.

Os quiero a todos (y a todas), por lo cual generalmente tengo la deferencia de al menos una vez dedicarle una entrada a los visitantes más notorios. Pues bien, hoy le toca a la persona que más me ha insultado (al menos a la cara) desde que abrí el blog. Frambuesa, o Framby como cariñosamente la llamo, hizo constar la existencia de mujeres que habían ejercido la prostitución y que la criticaban como Sonia Sánchez (de quien hablé en su día) y Somaly Mam.

Somaly vendría a representar la imagen de “mujer prostituida” tan del gusto de los abolicionistas. Una mujer vendida muy joven, a los 9 años, a un burdel en Camboya, donde fue sometida a las más atroces torturas, vejada por miles de hombres, violada ininterrumpidamente… hasta que finalmente logra escapar y comienza una nueva vida. Bueno, relativamente nueva. Porque las consecuencias psicológicas la seguirían atormentando por el resto de su vida, así sufriría pesadillas, flashbacks y el conocido como síndrome de stress postraumático.

La imagen que las instituciones transmiten de la trata de mujeres resulta grotesca y del todo increíble. A falta de argumentos reales, emplean la demagogia y el sentimentalismo. Una parte de la población sucumbe fácilmente a estos mecanismos tan burdos de manipulación.



A partir de entonces dedicó el resto de su existencia a liberar a otras niñas que, como ella, habían sido vendidas a los burdeles y se veían abocadas a una vida de palizas, violaciones y enfermedades hasta su prematura muerte. Por su denodada lucha a favor de los derechos humanos, la defensa de los menores y la cooperación internacional ha recibido premios de tanto renombre como el Príncipe de Asturias o el de los Niños del Mundo.

No conozco ni a Somaly ni la labor de AFESIP, por eso no he hablado de ella hasta ahora. En numerosas ocasiones he dicho que el mundo de la prostitución es muy amplio y que no quiero pillarme los dedos hablando de lo que no conozco. Sin embargo, habiéndoos precavido ya me siendo más cómodo para continuar. En un principio, cuando únicamente había leído breves artículos sobre Somaly o sus intervenciones parlamentarias la creí. A ver, resulta razonable suponer que una mujer que creció bajo el despótico régimen de los jemeres rojos en Camboya no lo haya pasado precisamente de película (o sí, pero de las de terror). Si las torturas, las violaciones y los trabajos forzados eran el pan de cada día para toda la población, la situación de las prostitutas –discriminadas incluso en las civilizadas sociedades occidentales- tendría que ser lamentable. Añadamos a esto el factor cultural de profundo machismo y de tolerancia hacia el sexo con menores, la completa inseguridad (Somaly señala que en Europa “no se mata a la gente”), la pobreza y la falta de la educación más elemental (según ella, muchas prostitutas no sabrían leer ni escribir) para preparar un cóctel explosivo. Además esta mujer reconocía que las condiciones en Europa no eran las mismas que en Camboya, que aquí sí que podría llegar a hablarse de prostitución voluntaria y que no era partidaria de ningún modelo de intervención determinado (abolicionismo o regulacionismo), simplemente pedía que no se castigase a las prostitutas (prohibicionismo).

Hasta ahí su discurso resulta coherente y verosímil. Que en otras partes del mundo las condiciones de vida, y por tanto también las del ejercicio de la prostitución, fuesen mucho peores que las que tenemos en Europa me parecía una obviedad. Además hablaba desde la experiencia (o eso afirmaba) y no parecía una radical.

Otro cartel sobre la trata, representando a mujeres y niños envasados como cacahuetes. ¿Por qué tendrán tanto interés nuestras autoridades en atemorizarnos con un problema tan "invisible" del que ningún ciudadano tiene constancia real?



Sin embargo, más adelante fue adoptando todas y cada una de las tesis abolicionistas: que si la violencia y secuelas que deja la prostitución no pueden equipararla a ninguna otra actividad, que si hay que sacar a las mujeres de la prostitución quieran o no, que si la prostitución es negativa “per se” independientemente de las condiciones en que se ejerza… No sé si se acabo convenciendo de la bondad de semejantes planteamientos, lo cierto es que en lo personal ha prosperado claramente. Para que conozcan de primera mano las medidas que propone, estas son las recomendaciones que trasladó a los diputados cuando compareció en una comisión parlamentaria en el 2007 en España:
- siempre relacionar la trata con la prostitución, ya que la segunda vive de la primera;
- no criminalizar a las mujeres en situación de prostitución, sino hacer hincapié en los demandantes;
- abordar la prostitución como una cuestión de violencia; y adoptar las medidas destinadas a promover la igualdad y a dar los poderes a las mujeres;
- no establecer diferencias entre prostitución libre y prostitución forzada, es lo mismo. La compra y la venta de seres humanos y el concepto de las mujeres como objetos de consumo son contrarios a la dignidad humana, incluso si hay consentimiento;
- promover medidas sociales, tanto en los países de origen como en los países de destino, y luchar contra los fenómenos como el turismo sexual;
- hacer inversiones en medidas de prevención, mediante planes de cooperación en los países de origen.
- trabajar en la promoción de estrategias de salida para las mujeres, y medidas para sensibilizar a los clientes, a los demandantes de sexo;
- ratificar los tratados internacionales sobre la lucha contra la trata y la explotación sexual de las mujeres, en particular en Europa, el Tratado de Varsovia de 2005.

La señora Somaly asegura que las cifras de mujeres víctimas de la lacra de la trata son escandalosamente altas, siendo víctimas niñas de incluso apenas 4 años de edad. Parece que ha logrado que su mensaje llegue a los gobernantes, quienes apoyan todo tipo de campañas contra esta "esclavitud"... ¿o es ella la voz de nuestros dirigentes?



No vamos, como me acusa Framby, a desestimar su testimonio porque no nos guste. Ciertamente está ahí y es el de una persona que afirma haber sido vendida y obligada para ejercer la prostitución. Simplemente señalo la evolución de esta señora desde que ha comenzado a recibir premios y sustanciosas subvenciones que la permiten dedicarse a tiempo completo a su ONG y a su fundación. Asimismo que sea un ejemplo tan excepcional, pues apenas se conocen casos como el suyo; al contrario, las prostitutas que llegan a los medios dan en todo momento una versión radicalmente opuesta. Incluso en Camboya, al menos a día de hoy, las trabajadoras sexuales reclaman que se las deje trabajar en paz y que la prostitución sea reconocida como un trabajo. Por último, una de mis fuentes que ha estado en contacto con estas ONGs de rescate de prostitutas afirma que lo que hacen es “secuestrarlas” y llevarlas a la fuerza a un centro de rehabilitación donde las obligan a pasar un programa que tienen que seguir antes de permitirlas marcharse. Quizá por eso lamenta que, aunque sacan a muchísimas mujeres de los circuitos de prostitución, ellas vuelven repetidamente.

¿Es Somaly una acérrima defensora de los derechos de las mujeres? ¿Es una desequilibrada que, efectivamente, está tocada de la cabeza y no puede aceptar que otras mujeres decidan escoger la prostitución como trabajo y forma de vida? ¿O sencillamente estaríamos hablando de una oportunista que ha visto la manera de hacerse de oro sin dar palo al agua? Como he dicho, no lo sé, no la conozco. Pero seguro que ustedes opinan algo al respecto. A continuación añado varios videos y una entrevista que concedió a ZAZPIKA, la revista dominical del diario “Gara”, para que sepan qué opina esta señora.





Por Zigor Aldama - ZAZPIKA 12/11/2006


“El sacrificio de mi vida no será en vano si con él consigo salvar otras vidas”

Escapó de la esclavitud sexual en Camboya y ahora dedica todas sus fuerzas a rescatar a miles de chicas que viven lo que ella sufrió. Pero su labor va más allá, y trata de que los gobiernos del sudeste asiático se impliquen en la erradicación de la prostitución masiva que caracteriza a la región. Se enfrenta en su lucha contra el machismo de sociedades que hacen de la mujer un objeto de usar y tirar. Su historia, y la de muchas jóvenes atrapadas en la extensa red de la explotación sexual camboyana, se plasman ahora en ‘El silencio de la inocencia’, un espeluznante recorrido por el lado más oscuro del país.



No llegó a conocer a sus padres. Antes de cumplir diez años, la habían vendido a un viejo musulmán borracho. A los doce, la violaron por primera vez. Y a los catorce concertaron su matrimonio con un hombre doce años mayor que ella que la apaleaba y abusaba de ella. Tras la muerte de éste en la guerra con Vietnam, fue revendida a un burdel en el que se convirtió en esclava sexual. Antes de la mayoría de edad había sido torturada, encarcelada y violada decenas de veces. Aun así, consiguió escapar del infierno.

Ahora, Somaly Mam (Bou Sra, Camboya, 1970), frota con fuerza su cuerpo cuando se ducha, y se rocía con cantidades ingentes de perfume. Para mitigar el olor a semen que cree que despedir. “Me siento sucia, degradada y sin redención posible”. Ya han pasado quince años desde que Mam huyó del sórdido mundo de la prostitución en Camboya, y una década desde que fundó la asociación AFESIP (Asociación para las Mujeres en Situación Precaria), con la que ha rescatado a casi 3.500 niñas que vivían una situación similar a la suya. Pero las secuelas psicológicas de una vida plagada de violencia las sentirá toda su vida. A ellas se unen ahora las amenazas de muerte que ha recibido, y que pesan también sobre su familia. La mafia que controla el gigantesco negocio de la venta de sexo en su país de origen, ha puesto precio a la cabeza de Mam. “Vivo con miedo, y es posible que me maten, pero no dejaré de luchar por la vida de esas chicas en las que me veo reflejada todos los días”. Somaly Mam pasa las noches llorando, y no hay día en el que las pesadillas no se ceben en ella.

La autora de "The Road of Lost Innocence" relata en su libro los brutales e inhumanos tratos que reciben las mujeres y niñas que, como ella, son explotadas sexualmente. Sufre contando su historia, pero los niños la dan fuerza para continuar... ¡Oooh!



Mam se siente más segura en la selva camboyana de la que procede, a pesar de conocer de cerca el estilo de vida occidental. Considera que el hecho de pertenecer a una minoría étnica tachada de ‘salvaje’ por la mayoría jémer de su país ha influido en su fuerte carácter. No se anda con chiquitas, consciente de que la justicia en su país no merece tal nombre. “Hace mucho tiempo disparé a un hombre que me había violado. No lo maté, pero quedó inválido. Al menos, pensé, éste ha recibido su merecido”. Ahora, sin embargo, colabora con la policía en la desarticulación de mafias dedicadas a la explotación sexual, y espera que, en el futuro, el sudeste asiático cuente con un sistema judicial similar al europeo, para que, por lo menos “no gane quien más paga al juez”. Su trabajo no es fácil, y reconoce que “hoy en día todo es más violento”.

La vida de Somaly Mam se publica condensada en 217 páginas por las que desfilan todo tipo de vejaciones y horrores, propias y ajenas. Como el caso de una niña de siete años a la que violó un grupo de hombres. “Como ella era demasiado estrecha, cogieron un cuchillo para agrandarle el orificio de la vagina”, recuerda. Mam denunció el caso. “Según los violadores la culpa era de la niña, por llevar la falda muy corta”. El juez había sido comprado y perdieron el caso”.

Entrevista concedida a la escuela de negocios INSEAD, donde habla de sus motivaciones y de los problemas que afronta en su lucha diaria para salvar a mujeres que, a pesar de todo, acaban volviendo a los burdeles ("I can save 1000 girls, but 1000 come back to the brothel").



A pesar de la sordidez de relatos como éste, tampoco falta la esencia de la esperanza que mueve la autora del libro. Mam reconoce que ha escrito ‘El silencio de la inocencia’ (Editorial Destino) por tres poderosas razones: “para demostrar a las víctimas de la prostitución que existe una salida; para que los gobiernos del mundo se impliquen más en la lucha contra la explotación sexual; y para no tener que estar contando mi pasado una y otra vez, algo de lo que no salgo indemne”. Y es que la relación de Mam con los medios de comunicación es de amor y odio. Admite que forman una pieza fundamental para la captación de fondos para sus programas, y que son clave para que el mundo conozca la realidad, pero critica el sensacionalismo. “Algunos periodistas de comportan como buitres, y yo soy la carroña que ellos vienen a devorar para despertar la emoción de los espectadores”.

Somaly Mam es una mujer de belleza elegante. Su rostro transmite serenidad, pero la profundidad de su mirada descubre su pasado. Nos recibe con un suave apretón de manos en un céntrico hotel madrileño. Es una mujer cercana que se expresa con fluidez en jémer, francés e inglés, algo sorprendente teniendo en cuenta las dificultades que tuvo que sortear para acudir a la escuela. El teléfono móvil no deja de sonar. De Camboya llegan noticias preocupantes. “La corrupción echa por tierra mucho de nuestro trabajo. Los proxenetas quedan en libertad, y muchas chicas vuelven a la vida en los burdeles. Son muchas las dificultades a las que nos enfrentamos día a día”.

Somaly Mam recibió el XIII premio Caja Granada a la Cooperación Internacional por su labor de ayuda a las jóvenes víctimas de la esclavitud sexual. Aunque asociaciones como la suya denuncian la falta de apoyo instucional, la verdad es que no dejan de recibir premios, subvenciones, reconocimientos y todo tipo de ayudas.



- ¿Qué puede llevar a una familia a vender a sus hijas?

- En Camboya la única ley que se cumple a rajatabla es la de la supervivencia. Todo el mundo lucha por sobrevivir y, en muchas ocasiones, no importan los medios que se utilizan para ello. Además, después de tres décadas de guerra, el país ha adquirido un clima de violencia que se manifiesta en todos los aspectos de la vida cotidiana y han cambiado los valores de la sociedad. En una ocasión pregunté a una madre por qué había vendido a su hija, y me contestó que, como su marido le daba constantes palizas, había vendido a su hija para castigarlo. Además, la prostitución mueve muchísimo dinero, y hay familias que están dispuestas a vender a sus niñas para sacar tajada. Piense que el mío es un país pobre, y el dinero es el que manda. La llegada de Cascos Azules, desbordantes de testosterona, agudizó el problema y, ahora, además, se considera el país como un paraíso para los pederastas. La falta de educación se suma a todos estos factores.

- ¿Cómo es la vida de una chica desde que es violada y vendida hasta que abandona la prostitución?

- Generalmente sigue un patrón común. Tras la violación y la venta al burdel comienza la etapa de adiestramiento, en la que lo importante es destruir la autoestima de la chica para que se sienta culpable y para que piense que sólo es capaz de vender su cuerpo. Ese período de tiempo es el más duro. Se tortura a las chicas, se las obliga a recibir hasta quince clientes al día, y muchas de ellas viven confinadas. Cuando se hacen dóciles las dejan salir. A partir de ese momento, vuelven ellas al burdel por voluntad propia, puesto que se ha destruido la resistencia que podían oponer. Sólo cuando dejan de resultar atractivas, los burdeles prescinden de ellas, y se ven abocadas a otro infierno, el que forma la combinación de las ETS y del estigma. Muchas terminan prostituyéndose en parques, y mueren de forma prematura. Las víctimas de la esclavitud sexual lo son durante toda su vida.

- Dice que el dinero se ha convertido en el ‘leit motif’ de muchos asiáticos, y que no hay nada que no tenga su precio. ¿Pueden las prostitutas que han progresado económicamente comprar su buen nombre y deshacerse del estigma ligado a la profesión?

- En muchos casos sí. Nuestra sociedad está enferma y sólo muestra interés en el dinero. Las mujeres violadas y vendidas sufren las habladurías de la gente cuando vuelven a sus lugares de origen, generalmente una vez que han perdido el atractivo que tenían para los proxenetas. Y su vida es un infierno. Unas pocas, sin embargo, hacen dinero y pueden regresar sin ese estigma. Esos raros ejemplos llevan a algunas familias a vender a sus hijas con el propósito de lucrarse no sólo con su venta, sino también con las ganancias que se puedan derivar de la prostitución.

- Resulta sorprendente que países del sudeste asiático valoren mucho la castidad de las mujeres, sobre todo a la hora del matrimonio, y que, a su vez, haya tantos hombres dispuestos a comprar sexo. ¿Diría que se trata de una contradicción o de hipocresía?

- Sin duda es una hipocresía basada en la prepotencia del hombre frente a la mujer. Y se entiende sólo porque las mujeres son consideradas mera mercancía, propiedad de los varones. La virginidad tiene una importancia extrema. Cualquier hombre exige que su novia lo sea y quienes pueden, pagan por desvirgar a una chica, porque todavía piensan que eso les dará un poder especial, permitirá que mueran longevos, y hasta aclarará su tono de piel. Por no mencionar la creencia de que así no se contagiarán de sida. De ahí que muchos burdeles cosan en carne viva a las chicas para que parezcan vírgenes, y que el número de violaciones sea extremadamente elevado. Además, las características de la sociedad dificultan la denuncia de estos casos, en los que impera la ley del silencio. Me sucedió a mí y les pasa a miles de chicas. Cuando son violadas se sienten sucias y piensan que la culpa es suya, por lo que optan por callarse. Saben, además, que si hablan serán ellas las castigadas.

- Muchos hombres se quejan de que sus mujeres no quieren mantener relaciones sexuales con ellos y que por eso acuden a las prostitutas, algo que parece no estar mal visto socialmente.

- Hay una preocupante falta de educación sexual en Camboya y, en general, en los países de la región. Es un tema tabú y pocos saben realmente qué hacer. En una ocasión, una mujer me preguntó por qué no se quedaba embarazada. Al final, descubrí que todavía era virgen, y que creía que con el simple roce de las piernas era suficiente para concebir. Para quienes practican sexo, suele resultar traumático, sobre todo para las mujeres. El hombre no considera que la mujer tenga que disfrutar, por lo que no resulta difícil comprender que ellas no quieran hacerlo. Muchas mujeres saben perfectamente que sus maridos van con prostitutas, y algunas incluso lo aprueban. Se ven liberadas de esa carga.

- Usted ha dado conferencias a grupos de hombres camboyanos sobre relaciones sexuales. ¿Cuál es la reacción?

- En nuestra sociedad no se habla sobre sexo. Aún es más raro que lo haga una mujer frente a grupos de policías y militares como he hecho yo. Pero es necesario. Al principio teníamos miedo porque pensábamos que nos rechazarían, pero, al contrario, recibimos propuestas de todas partes para dar charlas multitudinarias en las que llegamos incluso a mostrar cómo utilizar los preservativos con un plátano. Les explicamos el origen de las enfermedades venéreas y cómo prevenirlas, y la necesidad de utilizar siempre protección. Muchas jóvenes prostitutas sufren continuas enfermedades de transmisión sexual (ETS) porque no pueden exigir el uso del preservativo. Si lo hacen, el cliente se queja y son torturadas. Lo que pretendemos es que los hombres sean conscientes de que ellos también corren riesgos.

- Su historia está repleta de violencia. No recuerdo cuántas violaciones describe en el libro, pero son muchas. Lo que más sorprende es que habla de ello como algo natural.

- Yo diría que, ahora mismo, la noche de bodas de casi todos los matrimonios constituye, en realidad, una violación. La mujer no tiene ni idea de lo que supone el sexo, mientras que el marido, que ha acudido a los burdeles, sí. Y es muy común el uso de la fuerza en ese primer contacto y en sucesivos. Las madres les dicen a sus hijas, “la primera noche, quédate callada y no te muevas, y deja que tu marido haga lo que quiera contigo”. Antes me parecía algo normal, pero ahora lo considero una violación. Además, el número de violaciones fuera del matrimonio aumenta cada día, y en especial las que se hacen en grupo. La importancia que se le da a la virginidad hace que sean muchas las niñas violadas. Es algo arraigado en la cultura y se tardará mucho en cambiar esa mentalidad.

- En occidente se suele culpar al turismo sexual de las dimensiones que cobra el problema de la prostitución y de la esclavitud sexual en Asia. ¿Qué papel cree que juegan los turistas sexuales?

- El problema reside en nuestra sociedad y en nuestros valores. El turismo sexual existe pero tiene una importancia residual, que los periodistas se encargan de enfatizar para ligar el problema con su público. Eso crea un efecto boomerang porque, aunque los medios de comunicación escriben sobre el tema para denunciarlo, lo que consiguen de rebote es hacer publicidad y dar ideas a los depravados. Tenemos que concentrarnos en luchar contra la demanda, en todos los frentes posibles. Si no hay demanda, no habrá prostitución.

- ¿Cree que la prostitución debería ser ilegal?

- No debería ser ilegal si eso conlleva castigar a quienes la ejercen. Tampoco estoy de acuerdo con la legalización porque eso supondría regularizar la violencia contra las mujeres. Yo me considero abolicionista. Hay que luchar contra las mafias que explotan a las chicas y contra los clientes que hacen uso de ellas. Un buen ejemplo es lo que sucede en Alemania y en Holanda, donde se ha legalizado la prostitución. Si nos fijamos, veremos que la gran mayoría de las mujeres que trabajan vendiendo su cuerpo no son ni alemanas ni holandesas, sino americanas, de países del este y asiáticas. Si se les pregunta, la gran mayoría no quiere dedicarse a ello, y lo hacen por otro tipo de razones ligadas, en general, a la necesidad económica y al uso de la violencia. ¿Qué ha traído de positivo la legalización?

- En los países del sudeste asiático hay leyes que condenan el proxenetismo, sin embargo no parecen obtener ningún resultado. ¿Por qué?

- Es fácil redactar leyes cuyo contenido agrada a la comunidad internacional y así seguir recibiendo las ayudas de muchos países. Ese dinero pasa por manos sucias que se benefician de él, y nadie cuida que las leyes se lleven a la práctica. Eso es lo que nosotros denunciamos desde AFESIP. Tratamos de que se implementen la normas del código penal, pero la corrupción llega a las esferas más altas y, generalmente, nuestro trabajo no da frutos en ese aspecto. De momento, aunque no consigamos encarcelar a los culpables, nos sentimos muy orgullosos de poder salvar a miles de niñas, a las que no sólo sacamos de los burdeles, también les proporcionamos ayuda psicológica y la formación necesaria para rehacer sus vidas con otras profesiones.
- Ha pasado más de una década desde que escapó de la esclavitud sexual, y ha seguido trabajando activamente en este campo. ¿Qué ha cambiado en Camboya desde entonces?

- Si le soy sincera, nada ha cambiado para bien en la práctica, aunque hemos conseguido avances en el aspecto teórico, en el legislativo. Un buen ejemplo es la ley de violencia de género aprobada por nuestro gobierno. Antes, los maridos podían pegar a sus mujeres y la ley estaba de su parte, pero nuestros esfuerzos han conseguido que esta actitud pase a estar penada desde hace un año. Ahora estamos impulsando un debate político para cambiar la Constitución e impedir la poligamia. Lo conseguiremos, pero, como he dicho, el problema real reside en la puesta en práctica de estas normas teóricas. Es un proceso duro y lento que tiene como objetivo final la apreciación del rol de la mujer en la sociedad.

- ¿Está cansada de luchar?

- Esta es una carrera de obstáculos que no sabemos si vamos a ganar. Sí, estoy cansada. Soy humana y, como todos, tengo un límite de paciencia y de aguante. Muchas veces me siento deprimida, otras me asalta la ira. Vivo amenazada, han llegado incluso a ponerme una pistola en la sien, y eso no es agradable. Pero no por mí, sino por mis hijos y por mis colaboradores.

- A pesar de ello continúa su cruzada contra la esclavitud sexual.

- Supongo que es algo que no puedo evitar, aunque haya muchas ocasiones en las que no encuentre sentido a esta lucha. Al final, siempre pienso que el sacrificio de mi vida no será en vano si con él consigo salvar otras vidas y cambiar algo en la región. Ese es el sentido de mi vida. Me he convertido en la madre o la hermana de cientos de chicas que me dan la fuerza para seguir adelante. Además, quiero sobrevivir para que AFESIP pueda continuar su labor, porque me temo que, si desaparezco, la organización se desvanecerá conmigo. Ahora hemos abierto sedes en Tailandia y Laos, y espero que en algún momento se vean los resultados.

- A pesar de todo, no pierde la esperanza.

- No, no la pierdo. No porque piense que yo conseguiré cambios significativos, sino porque creo que otras pueden continuar mi labor cuando yo no esté y lograr un cambio sustancial en esta situación.

- ¿Qué se ha de hacer para lograrlo?

- En primer lugar hablar, dialogar mucho. Involucrar a la prensa para que difunda valores equitativos que nos permitan modernizar nuestras costumbres y nuestra mentalidad. Es necesario también que la comunidad internacional se involucre, y exija saber dónde ha acabado el dinero que se envía a los gobiernos de países en vías de desarrollo, ayudando con ello a que se alivie la pobreza crónica que sufren. Y, sobre todo, mejorar los niveles de educación, para que aprendan a liderar una transformación duradera.

- Después de lo que ha vivido, ¿es capaz de confiar en alguien?

- Lo intento, pero he sufrido tantas decepciones que ya me resulta imposible. Es mucho el dolor que llevo sobre mis hombros, y me protejo de él desconfiando de la gente.

- ¿Cómo ha cambiado su forma de pensar el haber vivido en Francia y el estar en este momento entre dos mundos?

- Eso ha supuesto un choque duro para mí. Ahora me siento de ninguna parte. Mis ideas no son las de una camboyana, de ahí que pueda introducir novedades en nuestra sociedad, pero tampoco son las de una francesa. Hay que tener en cuenta que no soy una jémer (mayoría étnica en Camboya) sino que procedo de las montañas, lo cual todavía hace que mis sentimientos sean más confusos.

- Critica en ocasiones a quienes donan dinero y se desentienden. ¿Cree que los occidentales hacemos donaciones para sentirnos mejor con nosotros mismos y prestar menos interés por la solución de los problemas?

- En general, sí. Me sorprende que muchos donantes se nieguen a visitar nuestros proyectos, aunque tengan tiempo para ello. Suelen decirme, “ya te damos dinero, ¿qué más quieres?”. Para mí, es tan importante involucrarse económicamente como emocionalmente. De hecho, esto último es vital para las chicas a las que rescatamos. Necesitan ver que la gente está con ellas y que reciben su cariño. En el caso de las organizaciones y empresas que nos ayudan económicamente, lo que realmente hacen es utilizarme para ganarse un buen nombre, no es altruismo. Ligan mi figura con sus siglas y, en el fondo, lo hacen por una estrategia empresarial, para explotar la sensibilidad del ciudadano de a pie. Eso me duele. En ocasiones, organizaciones de cuya honestidad dudamos nos ofrecen donativos. Si no estamos seguros de que se trata de dinero limpio, no los aceptamos.

Para saber más:
· Biografía oficial (en inglés).
· Su historia, por Laura Alonso Cano.
· Biografía alternativa, por Ramón Peris.
· Entrevista por Jaime Fernández.
· Somaly Mam Foundation.
· AFESIP (Agir pour les Femmes en Situation Precaire - Acción para Mujeres en Situación Precaria).

miércoles, 7 de marzo de 2012

10 razones por las que la mafia es mejor que el Estado

En entradas anteriores he estado cuestionando el papel de las autoridades frente al fenómeno de la prostitución debido a los abusos de poder inherentes al sector público. Como sabéis quienes seguís el blog, mi tesis es que cuanto más concentrado y falto de control esté el poder en una sociedad más probable será que quienes lo detentan hagan un mal uso del mismo. Como reza el conocido aforismo, "el poder corrompe, y el poder absoluto corrompe absolutamente".

Es corriente objetar que es necesaria la existencia de un poder público fuerte, con amplias atribuciones para evitar que surjan grupos que impongan su ley, "la ley del más fuerte". Las "mafias" como las que supuestamente camparían a sus anchas en el mundo de la prostitución. Lo que he venido diciendo, pues es lo que me he encontrado, es que estas organizaciones criminales sí que existen pero no precisamente como suele creerse. Que no provienen de "desiertos remotos ni montañas lejanas", sino que las tenemos muy, pero que muy cerquita. De hecho, que bajo la justificación de protegernos de ellas es la administración quien las ha creado. Que como suele ser corriente, el remedio ha sido peor que la enfermedad.

El cuento no es como nos lo han contado, que Papá Estado nos salva y nos protege. A Papá Estado le importamos en la medida que le somos útiles, la falacia del "Estado del Bienestar" en realidad lo que oculta es el "Bienestar del Estado": un gran peso del sector público en la economía no beneficia a los ciudadanos sino al propio Leviatán. Cuanto más dependientes seamos de él, menor será nuestra libertad en todos los ámbitos. Además, cuando trata de defender sus intereses no duda en sacrificar nuestras vidas a millones: las guerras, la violencia organizada, son la mejor muestra de lo que digo. ¿Qué el Estado puede proteger nuestras vidas? Bueno, en tiempo de paz puede salvar la de algunos… pero en la guerra mata y manda a morir a millones. No existe ninguna institución tan asesina como el Estado.

No contento con ello nos somete a numerosas restricciones, regulaciones e impuestos de manera totalmente coactiva. Has de acatar sus órdenes quieras o no, ante él no tienes ningún poder. Si no obedeces, te aplasta. Te dice qué es bueno y qué no, modifica tus hábitos de consumo subvencionando ciertos bienes y servicios mientras grava severamente otros, e incluso llega a prohibir aquellos que considera perniciosos pero que, a pesar de todo, la sociedad civil demanda.

Así que yo lo que me pregunto es… ¿tan horrible sería la alternativa al Estado, que gobernase el crimen organizado, las “mafias”? No soy partidario de un modelo tan extremo, no soy anarquista sino minarquista: considero que la mejor alternativa entre las posibles es la de un Estado mínimo con claras, limitadas y muy vigiladas atribuciones. Como Hayek le concedo un peso, pero es que es el Estado el que debe servir al individuo y no al revés. El sector público es el medio, no el fin. Sin embargo este video me lo mostró el otro día un amigo y me gustó tanto que quería compartirlo hoy con ustedes, ya saben, para tomarnos un respiro y para que aquellos lectores a quienes les apasiona debatir de temas políticos conmigo (H, ya sabes de quién hablo) tengan la oportunidad –y el lugar- de hacerlo.

La pregunta que vengo a plantearos es, ¿no sería mejor una sociedad gobernada por mafias frente la actual, en la que el monopolio legítimo de la violencia reside en una única institución? ¿No os sentiríais más cómodos, libres e incluso seguros en un sistema ausente de complicados códigos legales, en la que fuesen los consumidores quienes estableciesen el precio real de los bienes y servicios al demandarlos y donde la ausencia de un pesado e ineficiente sector público permitiese que pudiésemos disfrutar de una mayor proporción de nuestra renta? Así lo cree esta señora:



LAS 10 RAZONES:

RAZÓN NÚMERO 10: La mafia tiene sentido del honor: si dicen que van a hacer algo, lo hacen. Nadie en el gobierno tiene ni idea de lo que es el honor. Si dicen que van a hacer algo puedes contar con ello sólo si es para joderte.

RAZÓN NÚMERO 9: El código de conducta de la mafia es simple y claro, y libre de ambigüedades legales y de millones de regulaciones.

RAZÓN NÚMERO 8: Cuando familias mafiosas competidoras van a la guerra no matan a miles de civiles como daño colateral. La guerra es salud para el estado, pero para la mafia es mala para los negocios.

RAZÓN NÚMERO 7: En vez de llevar a cabo una guerra contra las drogas y contra los americanos la mafia está encantada de proveer de forma pacífica sustancias de alta calidad a todos los que las quieran.

RAZÓN NÚMERO 6: Cuando compras protección a la mafia, obtienes protección. La mafia limita los delitos violentos en las áreas que protege. Cuando compras protección al estado, puedes llamar al 911 y morirte.

RAZÓN NÚMERO 5: La protección de la mafia es mucho menos cara que la del estado. La mafia quiere del 10 al 15% de tus beneficios y las distintas instancias del gobierno quieren por lo menos el 40 ó 50% de tus beneficios.

RAZÓN NÚMERO 4: A diferencia del estado, la mafia realmente quiere que tu negocio tenga éxito. Ellos saben que arruinarte el negocio significa que no podrás pagar la protección. La mafia casi no impone regulaciones ni requiere que pierdas el tiempo rellenando tropecientos formularios autoincriminatorios de impuestos.

RAZÓN NÚMERO 3: La mafia no te prohibirá tener un arma para defenderte a ti y a tu familia. El estado te prefiere desarmado. La mafia te venderá con mucho gusto los medios para que te defiendas a ti mismo. Y tampoco molestará con un chequeo Brady.

RAZÓN NÚMERO 2: El estado quiere regular lo que haces en tu dormitorio. La mafia no sólo no quiere regular lo que haces en tu dormitorio sino que con mucho gusto te venderá lo que necesites para aumentar tu placer.

Y la principal razón por la que la mafia debería reemplazar al estado: Los mafiosos tienen mucho estilo, visten mucho mejor que los burócratas del gobierno y son más agradables a la vista.

viernes, 2 de marzo de 2012

“Cabeza de cerdo”, el “cabeza de turco”

"La condena de Jamal Zougam como único autor material y directo de 191 delitos de homicidio terrorista consumados y 1.856 en grado de tentativa así como dos de aborto, cuatro de estragos y pertenencia a banda armada, se sustenta –como principal prueba de cargo- tan solo en las declaraciones de las testigos protegidos C-65 y J-70. Ambas mintieron".

Eduardo García Peña y Francisco Andújar, abogados de Jamal Zougam



"La Policía me decía que ellos sabían que yo no había hecho nada, pero que me iba a comer el marrón. Que nadie me iba a creer por ser marroquí. Los motivos que iban apareciendo sobre mí, falsos, indican que estaban creando e inventando un sospechoso. Necesitaban un culpable y me lo cargaron a mí. Espero que se consiga demostrar que los testigos que declararon contra mí mintieron o se equivocaron (…) Los testigos fueron buscados y pagados, pero creo que para la próxima vez deberán buscarlos con mejor memoria".

Jamal Zougam, condenado como autor material de la masacre del 11-M



"Volverá a pasar un 11-M si no limpian radicalmente a la policía judicial (…) que quiten a toda esa policía que es la que está corrompiendo la administración de justicia

Federico Jiménez Losantos, periodista licenciado en filología española



"Me parece vomitivo que haya gentuza que por apoyar a los jueces se hayan vendido a ellos y a los fiscales y a toda esta gente corrupta"

Ángeles Pedraza, presidenta de la AVT



Zougam, la cabeza de turco del 11 M

El 31 de Octubre de 2007, la Audiencia Nacional dictó una durísima sentencia condenando a 42.922 años de prisión a Jamal Zougam como único responsable vivo del atentado del 11 de Marzo de 2004. La historia de este hombre resulta de lo más curiosa. Se le detuvo en la tienda de móviles donde trabajaba, sin que hiciese el menor esfuerzo por escapar o resistirse. Pronto aparecieron una multitud de testigos que decían haberle visto, pero cuyos testimonios resultaban claramente contradictorios. El juez ignoró las contradicciones y escogió sólo aquellos que convenientemente respaldaban la versión oficial.

No se pudo probar físicamente que Zougam estuviera en los trenes, dada su destrucción e inmediato desguace ordenado por altos mandos policiales. No hay grabaciones de Zougam, ni huellas dactilares, ni llamadas, ni rastros de ADN. Nada, ninguna prueba pericial incriminatoria. La única razón por la que Jamal Zougam sigue en la cárcel son los testimonios de tres testigos. Unos testimonios que se tambalean por contener, según el periódico El Mundo “indicios de manipulación policial y falso testimonio” pues la lectura del sumario no permite encontrar ninguna prueba sólida de que lo hiciera.

Desde un primer momento, las declaraciones que le llevaron a prisión se han mostrado bastante inconsistentes, puesto que los testigos incurrieron en contradicciones e incluso uno de ellos ni siquiera estuvo en el juicio. Recientemente se ha demostrado, sin ningún género de duda, que se trata de tres testimonios manipulados, comprados, tal y como ha denunciado la presidenta de la AVT, Dña Ángeles Pedraza. Se han confirmado las sospechas de que hubiesen testificado bajo presión policial, dada su situación de inmigrantes irregulares.

Tras las averiguaciones de El Mundo, la implicación de Jamal Zougam resulta bastante cuestionable. Fue detenido porque las tarjetas telefónicas de las mochilas-bomba se adquirieron en su locutorio, pero resulta que contra toda lógica en lugar de huir o esconderse como indudablemente habría hecho cualquier culpable siguió trabajando tranquilamente en su tienda como si nada hubiera pasado, hasta que la policía se lo llevó. Además, como ya he mencionado, no existe una sola prueba pericial que le incrimine en los atentados.

Pero más preocupante que la falta de pruebas es el empeño con el que se ha pretendido hacer creer a la opinión pública a toda costa que Zougam era culpable. Llama verdaderamente la atención el número de falsedades que se han filtrado a los medios de comunicación para tratar de convencerles de su culpabilidad. Ininterrumpidamente se han estado volcando sobre Zougam imputaciones falsas, transmitidas al momento a la opinión pública por unos medios que dieron por supuesta su culpabilidad desde el principio. Se dedicaron ingentes esfuerzos para hacernos creer una inverosímil trama islamista. ¿Quién se ha estado dedicando a filtrar tanto rumor sin fundamento? ¿Por qué semejante campaña de descrédito ha estado específicamente dirigida contra este marroquí?

Recordemos que de los tres únicos condenados por el 11 M (de 116 detenidos), sólo Zougam ha sufrido semejante linchamiento mediático. Ni el confidente de la policía Emilio Suárez Trashorras ni el camello Otman El Gnaoui han padecido el mismo trato. ¿Un morito, un confidente y un traficante de barrio? ¿Resulta creíble que estos sean los máximos responsables de tan salvaje atentado?

Únicamente tres medios han tratado esclarecer qué pasó el 11 M: el periódico El Mundo, la web Libertad Digital y la emisora EsRadio. En esta última se ha destacado el locutor Luis del Pino, quien ha reflexionado sobre las motivaciones que pueden existir para inculpar y mantener en prisión a Zougam: "Si Jamal Zougam no fuera el autor del 11-M significaría al menos tres dramas: uno, que hay un inocente en la cárcel; dos, que el asesino está suelto; y tres, que la jugada se puede repetir con ese asesino que anda suelto". Y añade que se “destruyeron o inutilizaron judicialmente las pruebas de la masacre y que inventaron pruebas falsas, que son prácticamente todas las que sirvieron para crear la Versión Oficial sobre el 11-M, sin duda la mayor y más exitosa hazaña de desinformación en lo que llevamos de siglo XXI”. Efectivamente, si Zougam resultase no culpable toda la versión oficial del 11 M se caería.

Tras lo expuesto, no se puede menos que sospechar que la utilización de Zougam como cortina de humo no sólo sirvió para obtener unas llamativas detenciones en plena jornada de reflexión, sino también para distraer nuestra atención haciéndonos mirar en una dirección equivocada. Los evidentes intentos de incriminarle por cualquier medio, incluso recurriendo a la más descarada falsedad, permiten colegir que existía un interés en que Zougam se convirtiese en “el malo oficial” de esta tenebrosa historia. Y ahí surge la inquietante pregunta, ¿por qué?

La rica lengua española tiene un término, muy conocido y descriptivo, que se aplica a quienes son objeto de una acusación falsa o condena injusta para impedir que los auténticos responsables sean juzgados: CABEZA DE TURCO. Como señala con su clarividencia habitual Luis del Pino lo inquietante de que un inocente sufra un castigo no es sólo el drama personal que padece, con lo terrible que es. Lo auténticamente estremecedor es pensar en las motivaciones que tuvo quien le señaló como víctima propiciatoria. Si se necesitaba crear una trama islamista, nada más fácil que implicar a un marroquí al que nadie creería (muy a mi pesar he de reconocer que éste es un país todavía bastante racista). ¿Quién mejor que precisamente uno honrado que se hubiese negado a trabajar para la policía? Así no sólo se estaría dejando el rastro que se deseaba sino que a la vez se borraba el que se quería ocultar.



Clamparu, el Zougam rumano

Pues bien, recientemente hemos asistido a una reedición de esta “caza del hombre”. El ciudadano rumano Ion Clamparu, alias “cabeza de cerdo”, es el último Jamal Zougam. Esta “cabeza de turco” viene siendo señalada por todos los medios como el rostro visible de las “mafias de la prostitución”, llegando al punto de que Antena 3 elaboró un reportaje al que dio su nombre. Apodo, por cierto, atribuido por la policía y los medios ya que nadie más se refería a él de esa manera. El alias, de carácter marcadamente ofensivo, se construyó desde el principio para crear una predisposición negativa hacia este hombre. Se le ha condenado por cuatro delitos de prostitución (a “Pepa”, “Mariana Román”, “02/G6” y Madalina D.F.), uno de prostitución de menores (a “Andrea”) y otro de aborto (asimismo a “Andrea”).

Ion Clamparu, alias "Cabeza de Cerdo", ha sido señalado por los cuerpos policiales como el gran capo de la prostitución. Sin embargo existen suficientes irregularidades como para sospechar de su culpabilidad, más conociendo como conozco el funcionamiento de las auténticas mafias.



Ya en julio del 2011 apareció un reportaje de El País en el cual se avanza todo lo que aparecerá en el juicio, señalándole como “uno de los mayores traficantes de mujeres” e imputándole la explotación de “miles de prostitutas durante años”. Se estaba preparando el terreno, ya se comenzaba a abrir el camino hacia una condena que necesariamente había de ser condenatoria.

Su detención resulta de lo más extraña, pues en Noviembre del 2010 la policía colgó su foto en Internet pidiendo colaboración ciudadana debido a que "no tenía ni idea de dónde encontrarle". Tras estar siendo buscado “sin tegua” por la policía desde el 2004 sencillamente va y… se entrega. ¿Creen que es posible que, tan terrible delincuente, se deje detener simplemente porque se había colgado un video en youtube que apenas tuvo unos pocos miles de visitas? ¿Dónde ha estado todos estos años? ¿Qué pasó con él? ¿Estaba escondido o se perdió, como los videos del peritaje de los explosivos del 11 M? La policía cuenta una versión que la prensa califica de “curiosa”, pues supuestamente habría pactado su entrega, pero no en dependencias policiales sino en un bar. ¿Podemos creernos que “el mayor traficante de seres humanos de toda Europa” se amilanase porque en el youtube salía su cara? ¿Creen a las fuentes policiales que nos dicen que como “no tenía salida” pactó su detención? ¿Y entonces por qué en el “Bar Bulevar” y no en dependencias policiales? ¿Qué sentido puede tener? Del mismo modo a uno le asalta inmediatamente la pregunta, ¿si tan efectivo fue poner la imagen de Clamparu en Internet, por qué no nos muestran las de sus compinches? Sin embargo, El Mundo afirma que un policía detuvo al presunto traficante, “después de ordenar un dispositivo según sus características físicas”. No ofrecen ni una ni dos, sino tres versiones distintas. Su detención es como la versión oficial del 11 M, que ha ido cambiando. La historia de que se entregó, no tiene ninguna lógica si verdaderamente fuese quien se dice que es. Resulta incomprensible que un tío que se supone de la peor calaña y que ya ha pasado 10 años de cárcel en su país (por haber asesinado a un policía) se entregue y además que ni caiga ninguno de los mandos intermedios. O nos engañan, o ignoramos algo, o nos encontramos ante el primer capo mafioso retrasado.

Al igual que Zougam, de quien dijeron que era el único morito culpable de la colocación de las mochilas (los otros habrían muerto en el piso de Leganés), Clamparu sería el único responsable de la red de proxenetismo (el resto estarían evadidos de la justicia). Curiosamente parece ser que otro miembro de la trama sí que estaría pagando una pena de 2 años de prisión, pero no sabemos nada más de él. No ha trascendido absolutamente nada de su juicio.

Las similitudes no se detienen ahí. Tal y como no se pudo aportar ninguna prueba pericial de Zougam, los cargos contra Clamparu solamente se sostienen en base a testimonios de dudosa fiabilidad. ¿Dónde están los coches empleados para vigilar a las chicas? ¿Y las armas que dicen que portaban? ¿Qué hay de la clonación de tarjetas, del tráfico de drogas, del blanqueo de capitales, de todos los demás delitos que se le imputan? ¿Entre miles de mujeres explotadas sólo consiguieron dos testigos? La sentencia lo dice claramente: “la realidad de los hechos declarados probados, y su autoría por dicho acusado, se derivan sin lugar a dudas de los medios de prueba practicados en la vista oral, sustancialmente la declaración testifical prestada por las testigos protegidas y también por Madalina D (…)La prueba testifical consistente en la declaración prestada en la vista oral por las testigos “Andrea” y Madalina D. configura el elemento probatorio de cargo más trascendente, al igual que la declaración de las testigos “Pepa”, “Mariana Román” y “02/G6”, que por razón de su situación de paradero desconocido, hubo de introducirse en el debate público mediante la lectura de las declaraciones prestadas ante el Juez de Instrucción”. El valor que se concede a las palabras es total, a los hechos nulo. Nos dicen que "el máximo capo" es Clamparu Y VALE YA.

El aspecto de las testigos reviste especial interés y me quiero detener un poco más en él. Recordemos, como denuncian quienes han seguido el caso del 11 M, que en el juicio a Zougam se concedió credibilidad máxima a unos testigos que incluso para la policía judicial y otras instancias oficiales no eran fiables. La defensa apuntó la posibilidad de que los policías que investigaron el caso hayan podido "dirigir" las declaraciones de las testigos. Si somos un poquito ecuánimes y nos molestamos en escuchar al acusado, pronto nos asaltarán importantes dudas no sólo sobre su culpabilidad sino incluso sobre la propia justicia del proceso: ¿Confiarían ustedes en dos denunciantes que mantuvieron relaciones sexuales con los agentes y que consiguieron la regularización de su situación en España "sin cumplir los requisitos"? No digo que se desestimen sus declaraciones, pero desde luego estos hechos -que casi no han salido en la prensa- arrojan serias dudas sobre la veracidad de sus palabras. ¿Qué las podía suponer respaldar la versión policial? Pues los papeles (en su día), no ser acosadas policialmente e incluso verse eximidas del “impuesto” policial por ser informantes y colaborar con las autoridades. Vaya, vaya, como las testigos del 11 M que cuentan exactamente lo que le conviene a la policía y a los políticos. Y a jueces y fiscales no les queda otro remedio que plegarse a sus deseos si quieren prosperar en un sistema tan politizado como el que tenemos.

No he acabado, hay más. A pesar de presentar tan pocos testigos contra Zougam (tres, R10, J70 y C65), recordemos que las rumanas presentadas por la policía se contradijeron en varias ocasiones lo que lleva a pensar que los hechos se inventaron. Pues bien, la tal Andrea (la menor) en su primera declaración dijo haber sido traficada por húngaros, para después “acordarse” de que eran rumanos. Aivá, los donuts. Qué despiste. ¿No te acuerdas, querida? Pues claro, porque entró en España con pasaporte húngaro pero a quien había que condenar era a un rumano. Pero es que no sólo “Andrea” cayó en abiertas contradicciones, señaladas por el abogado de Clamparu y que fueron excusadas por el tribunal “dado el tiempo transcurrido y su visible temor”. Me creo que se señala que la testigo se encontrase sometida a una “situación de gran temor”… ¿pero a quién temía? ¿A un tipo esposado? ¿O quizá a quienes la “presionaron” para que dijese lo que dijo? Asimismo la otra chica, “Madalina”, aunque se llevaba mejor preparada la declaración pecó de falta de concreción en varias ocasiones. Lo que yo quiero averiguar es, si estas mujeres han dado falso testimonio, por qué lo han hecho, quién les indujo a ello, y sobre todo qué se ganaba cargándole el muerto. En cuanto a las justificaciones a las testigos pues a mí me hacen recordar eso de la contaminación con dinitrotolueno, que no pasa nada porque las evidencias apunten hacia un explosivo (tytadine) si lo que queremos es que salga otro (GOMA 2 ECO): aunque los relatos contengan contradicciones, hechos no probados o claras exageraciones lo que queremos es que Clamparu sea condenado. Pues nada, si la realidad contradice a la ficción, peor para la realidad. Ajustemos los hechos a la sentencia y no la sentencia a los hechos.

Personalmente, todo esto me APESTA a mentira. No creo que la culpa sea de este par de víctimas fingidas, presionadas en comisaría para decir lo que le conviniese a la policía (su deseo de que Clamparu vaya a la cárcel pero no se las indemnice parece reafirmar esta tesis), sino de quienes se están tomando tantas y tantas molestias para hacer que Clamparu aparezca como “un bicho”. Como con Zougam, todo lo que se ha contado es tan absurdo, tan inverosímil y tan falso que lo que realmente lleva a pensar es ¿por qué se ha dirigido la declaración de las testigos? ¿Por qué se busca incriminar a Clamparu? ¿QUIÉN ESTÁ REALMENTE DETRÁS DE LAS “MAFIAS”? ¿Quién se molestó en crear la monumental estafa del 11 M, destruyendo pruebas, creando otras, asesinando presuntos terroristas y manipulando testigos? ¿No se les hace más que evidente que todas esas acciones iban encaminadas a CREAR UNA VERSIÓN OFICIAL que inculpase a unos mientras exculpaba a otros y cerraba vías de investigación. Y que quede claro que no pretendo acusar desde aquí a TODA la policía, sino a la mafia del PSOE, la de Rubalcaba, la del Faisán y el 11 M. Lo que quiero es que los culpables vayan "caminito de Jerez" (al penal de Puerto de Santa María), como dijo Bermúdez cuando parecía que verdaderamente iba a investigar el 11 M.

La Sala reconoció que las chicas rumanas que comparecieron, en especial la más joven, estaban aterradas. Esto es común porque, se nos dice, las mafias tratan a las mujeres como ganado maltratándolas con todo tipo de coacciones: amenazas, violaciones, palizas, privación de libertad... ni se imagina el juez lo acertadamente que ha descrito la realidad.



La leyenda de “Cabeza de cerdo” se ha visto aderezada con un par de historias que remarcan su inhumanidad. La primera hace referencia a que dejó atada a una chica a un árbol, permitiendo que fuese despedazada por perros. ¡Qué terrible! Para empezar, la propia sentencia dice textualmente que “ciertamente no se pudo constatar su realidad” a pesar de haberse investigado. No hay nada, ni grabaciones, ni muerta, ni perro… de nuevo, sólo humo… del que tanto gusta a estos periodistas de medio pelo. Pero es que además, ante el juez y el secretario judicial lo que declaró “Andrea” no fue que Clamparu la amenazase de este modo… ¡sino que la historia se la contó la propia policía! Es decir, le están atribuyendo algo que la policía le contó a la testigo. ¿Pero esto qué es? ¿Qué seriedad existe a la hora de informar? El otro cuento es el de que la obligaron a abortar para después enviarla de nuevo a prostituirse. La verdad de los hechos no la conozco, no estuve allí, pero no puedo evitar hacerme dos cuestiones. Primera, ¿por qué la llevaron a una clínica en vez de abortar con pastillas, que es más rápido, anónimo y económico? Bien sabido es que las chicas de la calle usan Cytotec (misoprostol) para estos menesteres. En todo caso lo que resulta probado (sí hay prueba documental) es que la llevaron allí, acompañada de una señora que sirvió de traductora. Segunda, ¿por qué cuando estuvo en la clínica no dijo nada? Si sencillamente hubiese dicho “policía, policía” no hubiesen dejado salir a su acompañante y habría acabado ese terror de manera inmediata… ¿no? Decían que no lo hizo por miedo, pero si el miedo era a su supuesto chulo, ¿por qué no librarse de él inmediatamente? ¿Por qué tan escasa confianza en los Cuerpos y Fuerzas de Seguridad? Además, los facultativos no hallaron el menor indicio, ni cicatrices, hematomas o cualquier otra lesión que pudiese indicar que esta mujer había sido agredida. ¿Más mentiras? Vamos, si se puede presionar a un juez de la Audiencia Nacional como Gómez-Bermúdez para que "encamine" la investigación hacia donde se desea, "persuadir" a un par de putas callejeras es pan comido.

Estas historias sensacionalistas han venido a reforzar el linchamiento mediático de “cabeza de turco”. El “gran mafioso” sirvió para abrir los telediarios (noticia completa a partir del min 29), los des-informativos progres casi parecían encantados por poder echar mierda sobre la prostitución. Su condena fue retransmitida por las principales televisiones, lo que permitió que aumentase su audiencia, por cierto, condena auténticamente ejemplar como la de Zougam, “la mayor aplicada jamás en España a un proxeneta”. La mismísima delegada del gobierno declaró que le gustaría que este delincuente nunca saliera de la cárcel, que 30 años la parecían pocos, que ojalá hubiesen sido 300. Abultadísima condena que, como en el caso de Zougam, excedió incluso las pretensiones iniciales de la fiscalía.

Nuevamente surgen similitudes con el 11 M y muchas preguntas, ¿por qué no lo extraditaron como estaba previsto? En Rumanía se le acusaba de tráfico de seres humanos y en Italia de narcotráfico, pero en España no tenía antecedente alguno. Estaba completamente limpio, ni una infracción de tráfico (de hecho parece que ni conduce… raro para un mafioso, ¿no?). Vaya, si lleva doce años en España cualquiera diría que es un ciudadano ejemplar. Mira que es difícil no tener en 12 años ni un solo tropiezo con la justicia… hasta diría yo que es un éxito evitarla 12 meses seguidos.

Su abogado, D. Carlos Orbañanos, ha señalado la absoluta ausencia de pruebas que puedan incriminar a su cliente. Durante la vista, quedó claro que Clamparu jamás fue visto por ningún instructor policial de la causa ejerciendo de jefe de las prostitutas, que la propia menor declaró haber venido libremente a España con pasaporte húngaro a ejercer la prostitución y que tampoco existe ningún cadáver de ninguna prostituta. Llegó a calificar las declaraciones de las testigos de "fantasiosas", "poco sostenibles" y de "atentado al sentido común". ¿Importa algo la falta pruebas? Que las haya o no, parafraseando al fiscal Zaragoza cuando se refirió al tipo de explosivo que estalló en los vagones, "da igual".

Pero si las pruebas son insostenibles, el procedimiento ha sido deplorable. Destaca su rapidez, ha ido todo muy deprisa, parecían tenerlo todo muy claro. El ministerio fiscal modificó los hechos y delitos imputados, lo que provocó que la defensa pidiese la anulación del juicio, lo cual veía como un caso claro de indefensión. Además señaló que Clamparu no podía ser condenado por explotación de la prostitución porque los hechos enjuiciados ocurrieron en 2000, y no fue hasta 2003 cuando la explotación de la prostitución comenzó a ser condenada. Y finalmente tenemos la vulneración más palmaria de los derechos del imputado. El delito de aborto, pena más grave por la que se le ha juzgado, se habría producido el 7 de noviembre del 2000. Éste está sancionado con pena de prisión de cuatro a ocho años (Art 144). Pues bien, según el Art 131.1 los delitos cuya pena máxima señalada por la ley sea prisión o inhabilitación por más de cinco años y que no exceda de diez, prescriben a los diez años. Repito, estamos en el 2012 y el aborto es del 2000. Aunque fuese culpable, la justicia no podría entrar en el asunto de fondo ya que el presunto delito habría prescrito. Pero no, la sentencia concluye “que no ha transcurrido el plazo prescriptivo de 10 años” ¿Qué clase de tribunales tenemos? ¿Necesitan clases de derecho o de matemáticas?

El "temible mafioso" aprieta fuertemente la bolsa que contiene su comida, un bocata y un brick de zumo, mientras es conducido a la Audiencia Provincial de Madrid para ser juzgado. Llama la atención que cambie una vida de lujos por una existencia entre barrotes.



Desde el principio, el juicio pareció ser más una farsa absoluta que otra cosa, con claras sobreactuaciones. Las testigos -encontradas providencialmente- realizaron unas declaraciones que, como poco, resultan alucinantes. Todo eso de que Andrea soñaba con su niño suena a mala película, a guión forzado: "desde que he hecho esto tengo pesadillas de un niño que me pregunta por qué le he matado, solo Dios sabe que no he querido matarlo". Pues tan afectada no debía estar, si como reconoce la sentencia a día de hoy seguía trabajando en la Casa de Campo. Nuevamente incido en la falta más absoluta de pruebas, ¿es posible que no exista ninguna prueba FÍSICA que relacione a Clamparu con la trata de blancas? ¿Dónde guardaba su dinero? ¿No hay cuentas bancarias? ¿Cómo las transportaba? ¿No hay vehículos? Si le vigilaban, ¿no podían haber situado alguna cámara? Si conocían los pisos en los que alojaban a las chicas, ¿no podían haberlos vigilado y grabado? Como en el 11-M, existe un grave déficit de imágenes, de grabaciones que permitan sustentar la versión oficial que sólo puede mantenerse en base a inverosímiles testimonios. Considero FUNDAMENTAL hacer constar que el tribunal reconoce ausencias en el banquillo: posibles autores materiales, inductores y cooperadores aún desconocidos. Esto significaría que la instrucción que ha llegado a juicio estaría incompleta y abriría la puerta a seguir investigando la participación de otras personas, nuevamente como en el 11 M. Le han caído al hombre 30 años por DOS testimonios. ¿De las miles de prostitutas, sólo pudieron hallar a dos? ¿Qué prisa había por juzgarle, no se podían haber contactado con las otras tres testigos? Además resulta que el tal Daniel S., el condenado a 2 años en sentencia firme por un delito de prostitución y anteriormente mencionado, lo fue debido a las declaraciones de la “Madalina”. Esta señora ya ha llevado a dos hombres a prisión, ni siquiera se molestan en cambiar testigos… y ésta declaraba sin siquiera beneficiarse de la condición de testigo protegida, ¿quizá porque trabaja para la policía? ¿Te pueden arruinar la vida sólo en base a las declaraciones de dos mujeres, ambas ex amantes de policías y una probablemente confidente? ¿Cómo puede un ciudadano confiar en la Administración de Justicia si se siente indefenso, si sabe que en cualquier momento le pueden condenar sin pruebas? ¿Cómo es posible que los tribunales condenen a un hombre por un delito que no estaba tipificado en el momento de su comisión, que en todo caso ya ha prescrito y que acepten la modificación de los hechos imputados una vez comenzado el juicio? Como dice el Torbe, ¿pero esto qué esss?

Leyendo la sentencia aparecen más y más dudas. Si la chica estaba tan controlada, ¿cómo es que logró escapar? Dicen que lo hizo "para convivir con uno de los clientes", denunciando los hechos a la policía ¡tres meses después! ¿Por qué no antes? ¿Por qué no se ha llamado a declarar al cliente? No se hacen preguntas, la unanimidad de los testimonios (fácil de lograr, con sólo dos testigos… no olvidemos que los demás eran escritos, con lo cual es complicado que se comentan errores) viene a ser la gran prueba probatoria: La totalidad de las declaraciones prestadas por las mencionadas testigos y víctimas son plenamente coincidentes en cuanto a las condiciones de ejercicio de la prostitución, al control de movimientos padecido, a la violencia empleada, a la retirada de su documentación, a las circunstancia de su transporte a la Casa de Campo, a la vigilancia allí desarrollada, a la imposición del horario, a la obligación de entregar todo el dinero y a la identificación de Ioan. C.como el jefe de la organización. Esta coincidencia proporciona un elemento que consideramos muy importante para ponderar el juicio de credibilidad subjetiva que merecen”. A las palabras de las chicas se añaden las de los agentes que han explicado que las mujeres eran sometidas a un control mental terrible, a palizas y a un acoso y a una presión constantes. Según los mismos, Clamparu también controlaría la prostitución en Marconi, que seguiría activa.

Los relatos existentes sobre prostitución nos dicen que las mujeres son trasladadas por las mafias, que hombres armados y mal encarados las vigilan y extorsionan empleando la violencia más extrema contra ellas. Tienen razón.



¿Hubo pruebas en sentido contrario? Claro, el personal sanitario de la clínica. Pero resulta que, como es natural, se coge sólo lo que interesa: ”La Sala no reconoce especial valor a las declaraciones de los tres profesionales de la C. “E. B.” que acudieron a la vista oral, el Dr. M. A. A., psiquiatra del centro y también socio fundador y consejero delegado de la entidad, la asistente social y el ginecólogo que practicó la intervención. Su testimonio, con toda lógica interesado en no reconocer ninguna omisión o posible negligencia por su parte, no pueda alcanzar más allá de la conclusión de que la menor no expresó ninguna oposición al aborto”.

Mi opinión personal es que, como a Zougam, la policía empapeló a uno que tenían fichado y les caía mal. Clamparu había matado a un policía, lo que ellos más detestan, su aspecto se prestaba a crear una imagen de “malo oficial” y ofrecía la perfecta historia prefabricada de mujeres obligadas y chulos maltratadores. Es lo que queremos ver, terroristas musulmanes (que se suicidan y por eso no son juzgados, como en Leganés) y proxenetas rumanos de cara malvada. El “éxito” policial permitirá que algunos se cuelguen se medallas, que los medios difundan más sensacionalismo barato y que los culpables salgan impunes pues ya nadie seguirá investigando. Señoras y señores, el 11 M de nuevo: una serie de personas que emplean el aparato del Estado y la Administración de (In)Justicia para ocultar las pruebas que contradigan la "versión oficial" incriminando a un inocente. Esperemos que como le sucedió a Zougam, exista algún abogado que luche a capa y espada por la absolución de su cliente y que pueda aparecer alguna prueba que permita revisar la condena y abrir un nuevo juicio. Eso sí, esta vez JUSTO.