"Es innegable que la realidad (de la trata) existe, que es una grave violación de los DD.HH. y que nos tiene que preocupar y ocupar a todos (...) sobre este punto en concreto no debería haber, no hay razón, para la polémica ni el debate ni el conflicto sino que creo que es un aspecto en el que todos y todas podemos estar de acuerdo".
El reportaje de "Diario de..." me recordó que ya es hora de continuar con las charlas que organizó el pasado mes de Octubre el colectivo Hetaira. Lo habíamos dejado con la segunda ponente, la sra. González del Proyecto Esperanza de atención integral a mujeres víctimas de la trata. Quizá ella pueda ayudarnos a comprender este fenómeno de una manera más profunda.
La verdad es que yo no tengo tan claro que la trata sea un problema tan importante, o no al menos como nos lo han contado. Por eso agradezo iniciativas como la de la ONG a la que pertenece esta señora que tratan de "visibilizar esta realidad" (ya tengo ganas, pues el video que tienen en su web para que "descubramos la historia de las víctimas de trata" es una chufla de apenas un minuto de duración). Dice que lo de menos es el porcentaje de mujeres que están en situación de trata, no voy a negar que aunque sea una sola hay que actuar y tomárselo muy en serio, pero desde luego considero imprescindible cuantificarlo. No puedo aceptar eso de que lo primero de todo sea la protección a las víctimas, antes de nada hace falta CONOCER la realidad. Que no me venga con discursitos bonitos y demagógicos porque los recursos y el esfuerzo que destinemos al problema no pueden ser los mismos si es esto es algo muy común o por el contrario marginal. Sucede como con las enfermedades, no puede tener la misma consideración una que afecta a una de cada mil personas que otra cuya prevalencia sea de uno entre un millón.
Uno de los aspectos de la prostitución que más atención han reclamado es la llamada "trata de personas/mujeres/blancas". Desde unos sectores se afirma que la inmensa mayoría de quienes ejercen la prostitución padecen esta situación, mientras otros aseguran lo contrario. ¿Cómo es posible que se mantengan aseveraciones tan contradictorias?Sabéis que a mí lo que me interesa de la prostitución es la actuación que deben desarrollar las administraciones, las políticas públicas. Por consiguiente es necesario conocer su magnitud. Cuando habla de la serie de medidas asistenciales que presta su ONG como acogida, apoyo psicológico o formación laboral habrá que saber si la población a la que nos dirigimos es de diez, cien, mil o X mujeres pues evidentemente entre todos los asuntos que requieran de intervención pública unos tendrán prioridad sobre otros y habrá que ver qué cantidad y tipo de medios (tanto económicos como humanos) requieren. Todos los recursos que absorba la lucha contra la trata no estarán disponibles para otros proyectos, ya sabéis lo que digo sobre la prostitución: lo que me asombra es que los problemas reales, digamos lo que supone el 90% de las preocupaciones de quienes ejercen esta actividad, no ocupen siquiera el 10% de la atención de los medios mientras que aquellos problemas que no les inquietan son los que cobran mayor relevancia social. Pues con la intervención pública sucede lo mismo, no podemos "matar moscas a cañonazos" ya que después nos quedaremos sin pólvora para cuando vengan los elefantes. Por poneros un ejemplo que seguro todos recordaréis, lo de las famosas vacunas de la gripe A que hubo que tirar a la basura. Desde luego que es mejor prevenir que curar, pero no podremos resolver poblemas reales que tengamos si nos gastamos la pasta (entre 28 y 92 millones de euros, la cifra real ni se sabe) en algo que NO SIRVE.
Cuando asisto a charlas sobre prostitución suelo tener la sensación como de que me teleportasen a otro mundo o quizá a otro plano de existencia: parece como si hablasen de una realidad paralela, de cosas que poco o nada tienen que ver con mi experiencia. ¿Cómo puede ser así? ¿Cómo es que estas ONGs ven lo que yo no veo y en cambio no perciben lo que yo sí? ¿Por qué les preocupa tanto la trata y tan poco las condiciones de trabajo de las chicas, la violencia institucional que sufren o solucionar sus demandas reales? ¿Será todo un cuento chino como lo de la gripe porcina para embolsarse los euros del contribuyente? No digo que lo de la trata sea un fraude, que la vida da muchas sorpresas y pudiera llegar el día que conociese un sólo caso que me llevase a comerme mis palabras, pero desde luego me parece que se le da mucha mayor importancia de la que merece. Es algo de lo que todo el mundo habla pero nadie ha visto... debe ser como las meigas, que no hay constancia de su existencia pero se dice que "haberlas, haylas". Pues más o menos eso es lo que creo que son las "víctimas de la trata": una especie de meigas, gamusinos o reyes magos; hay quienes creen en ellos a pies juntillas sin la menor evidencia empírica, de hecho cuando se trata de comprobar su existencia lo que se demuestra es su inexistencia. Igualito que ese rollo de las mujeres prostituidas.
Marta González señaló que uno de los aspectos que influyen en que las chicas no denuncien es su "desconfianza" (eufemismo por profunda aversión) hacia las autoridades. Pero "amos a vé", hija mía, ¿cómo coño van a esperar nada de quienes las persiguen día sí día también, las agreden, las detienen y las deportan? Eso por no volver a la matraca de siempre, lo del cobro del "impuesto robolucionario" (hasta la fecha las únicas "redes mafiosas" de proxenetas de las que tengo constancia son las de los propios policías). Todavía ni una sóla chica me ha contado que haya sido traida bajo engaño o amenaza, en cambio las denuncias sobre las actuaciones de los agentes del orden son constantes. A esto me refiero con lo de que hay que determinar qué asuntos requieren nuestra más inmediata atención.Tras esta dura crítica llegan las alabanzas. En primer lugar me ha gustado cómo ha descrito la actuación de la administración. Que se emplea un discurso de defensa de los DD.HH. pero que eso es pura palabrería porque se siguen centrando en la lucha contra la inmigración irregular por lo que claro, a ver qué chica decide denunciar un abuso si tiene tanto miedo de las autoridades como de su "tratante". También me ha parecido muy correcta la descripción de la situación de la chica subsahariana a la cual la prostitución la ofreció "mayor libertad, mayor capacidad de decisión sobre su vida" y que lo último que deseaba era volver a su tierra donde la tratarían como a una paria. Sin embargo la deportaron. Por cierto, ¿qué es una deportación sino trasladar a una persona a la fuerza y contra de su voluntad? ¿No coincide esto con la definición de trata?
Para terminar quiero apuntar un defecto que detecto en ciertas personas provenientes del mundo del derecho que es su falta de contacto con la realidad, su creencia de que es el mundo el que se tiene que asjustar a las normas (cuando es al revés) lo que les hace vivir en una especie de "burbuja". La aplicación de la ley dice tanto como la propia ley, y si están siendo los funcionarios policiales los que están realmente diciendo quién es víctima o no es porque es lo que se pretendía desde el principio. Toda la legislación en torno a la prostitución a lo que está orientada es a darle mayor poder de control a la policía. La posibilidad de deportarlas, la "espada de Damocles" como dice ella, tiene como finalidad amedrentarlas y someterlas. Lo mismo que la definición actual de proxenetismo, que permite amenazarlas con detener a su novio o cualquier familiar que viva con ellas o al que envíen dinero. La falta de regulación, el "vacío legal" existente, no es casual sino que conlleva que pueda ser cubierto mediante órdenes policiales internas que establezcan todo tipo de regulaciones "de desarrollo" (pero un desarrollo contra legem, aunque qué importa porque... ¿quién va a reclamar?) como determinación de zonas de trabajo, distribución de turnos, controles sanitarios... ¿Por qué no habla de esto, Dña. María? ¿Porque lo desconoce, lo calla, o lo encubre?
Para saber más:
· Entrevista digital a Marta González en El País
· Jornadas de Hetaira I: Cristina Garaizábal habla sobre la trata
· Identificación de la explotación sexual
· Corazón azul, otra efectista campaña contra la "trata"
· ¿Existe la trata?
· Testimonios de la trata
· Antonio Salas: el año que trafiqué con mujeres





