lunes, 2 de junio de 2014

Hablan las putas: ¿qué es lo que los políticos no están dispuestos a escuchar?

"Quitar la prostitución de la calle no es sólo una cosa que yo crea que es necesaria sino que así lo cree mucha gente en Cataluña y lo que pretendemos es precisamente hacernos eco de una demanda popular clarísima".
Montserrat Tura, consejera de Interior de la Generalitat catalana

"La prostitución callejera es un problema grave y las administraciones han de ser valientes".
Pilar Malla, síndica de Greuges (defensora del pueblo) de Barcelona

"Algún día limpiaremos el barrio".
Mª José Volta, asociación de vecinos El Palleter del barrio de Velluters

"Las prostitutas del Raval seguiremos estando aquí, les guste o no les guste. Porque primero somos ciudadanas, primero somos mujeres, primero somos madres y absolutamente nadie me va a quitar a mí el pan de mis hijos".
Portavoz del colectivo de prostitutas del Raval

"Nosotras estamos dispuestas a mejorar la convivencia, a implicarnos y a organizarnos pero para ello tendréis que empezar a escucharnos de una vez por todas y dejar de tapar a golpe de policía y de ordenanza la mala gestión, vuestras promesas incumplidas y vuestras especulaciones". 
Extracto del Manifiesto de prostitutas indignadas

"Hay sectores, sobre todo feministas, que nos quieren ubicar en el lugar de víctimas y no creen que es una libre decisión (...) Salen noticias en los medios que dicen que se liberaron a tantas víctimas de trata, porque queda bien, pero en realidad son trabajadoras sexuales (...) Nos están allanando y persiguiendo y muchas compañeras que eran autónomas ahora tienen que trabajar en lugares con protección que arreglaron con la policía, por lo que en realidad se está impulsando el proxenetismo"
Georgina Orellano, presidenta de AMMAR



Tras un largo parón, estoy de vuelta. Se va Rubalcabra, se va el Bribón, pues yo regreso. Jejeje. Ahora sólo falta que se marche (o echen) también al Marrano (nota para los extranjeros: me refiero al jefe del Estado, del Gobierno y de la oposición). Además, ¿qué día mejor que el de los trabajadores sexuales? No podía faltar a esta cita y lo hago de la mejor manera posible, recogiendo la voz de los protagonistas de la prostitución -los trabajadores- y recordando qué vienen diciendo y qué es lo que las autoridades no están dispuestas a oír.

AMMAR (Asociación de Mujeres Meretrices de ARgentina) es uno de los colectivos de prostitutas más potentes del Mundo y hoy convoca un "Aquelarre de las Trabajadoras Sexuales" (oiga el audio) con el fin de denunciar la "caza de brujas" que padecen. Señalan que "las políticas antitrata han criminalizado el trabajo sexual, precarizando sus condiciones de trabajo y amparando la violencia y discriminación que sufren por parte de la policía". Es lo que siempre ha sucedido, la mejor manera de silenciar a las prostitutas es afirmar que tienen "alguien detrás". Se emplea el cuento de la trata para justificar las campañas contra la prostitución, lo vengo diciendo desde hace años y recientemente ha caído en mis manos un artículo académico que asegura lo mismo llamado "The Girl Next Door: A Comparative Approach to Prostitution Laws and Sex Trafficking Victim Identification Within the Prostitution Industry". Lo más alucinante es que tengan la tremenda cara dura de presentarse como defensores de estas mujeres precisamente quienes son sus mayores explotadores. Ayer vi en las noticias cómo salían los de la Brigada de Extranjería acercándose a varias de estas chicas ofreciéndoles "ayuda" de la manera más torpe y cínica posible (joder, cómo se notaba que todo era pose) y declarando que estaban CONTROLADAS Y VIGILADAS. ¡Claro que lo están, bien lo saben, por ellos mismos! Cualquiera que tenga un poquito de calle, o sencillamente escuche a las prostitutas, sabe que LOS ÚNICOS PROXENETAS QUE EXISTEN SON LOS MISMOS POLICÍAS. Los colectivos de prostitutas se han dejado la vida -literalmente- para hacernos ver cómo son las cosas, pero claro, hay que querer abrir los ojos.

AMMAR postula que la mejor manera de defender, ayudar y proteger a las prostitutas es reconociéndolas derechos. Como ellas, también soy de la opinión que lo malo de la prostitución no es la actividad en sí misma sino las condiciones en las que se realiza, la desprotección legal existente que provoca que las autoridades encuentren todas las facilidades y ningún impedimento para abusar de ellas. 



Aquí, en España, también se han producido significativas movilizaciones. Hace unos meses, en Madrid, el Colectivo Hetaira convocaba una manifestación en la que se escuchaban exactamente las mismas demandas que se oyen a AMMAR. Que si los responsable políticos, feministas y medios de comunicación usurpan su voz, que si se crea una alarma social injustificada contra la trata, que si sus problemas provienen generalmente de quienes presumen de "ayudarlas" (principalmente la policía), que consideran su actividad un trabajo y hemos de respetar su decisión, que en vez de verlas como un problema y tratar de expulsarlas lo que habría que hacer es reunirse con ellas y tratarlas como interlocutores válidos con quienes buscar soluciones consensuadas... SIEMPRE es lo mismo, porque NUNCA nos escuchan.

También es verdad, y haciendo un responsable ejercicio de autocrítica he de reconocerlo, que parte de la culpa la tenemos nosotros por no lograr hacer "atractivo" nuestro mensaje. Mi impresión es que asustamos un poco a los medios de comunicación y partidos políticos cuando logramos acercarnos a ellos. Vivimos en la sociedad que vivimos y ciertos mensajes no son sencillos de digerir. Hemos de pulir nuestro discurso para que pueda ser entendido y aceptado incluso por aquellas personas que no tienen el menor contacto con nuestra realidad. La respuesta más común que me encuentro entre la gente de mi entorno es que este tema no les interesa, que no es su lucha, que a ver qué han hecho las putas por ellos. Debemos abandonar el mensaje puramente sectorial y enlazar con otras demandas sociales, hacer ver que no se trata únicamente de los abusos que puedan ser cometidos hacia un colectivo sino que es algo que nos afecta a la sociedad como conjunto. Que se trata de discriminación, de vulneración del Estado de Derecho, de abuso de autoridad... que es un tema que no es del interés exclusivo de putas, puteros y otros marginales sino que debería serlo para cualquier demócrata. Pero para que otros se interesen por lo nuestro también hemos de interesarnos nosotros en lo de los demás, fue un consejo que en su día nos dio Albert Rivera y que siempre he tenido muy presente. A ver si a fuerza de repetirlo me hacen caso, porque no me escuchan ni los míos.

Varias prostitutas y aliados suyos dando a conocer las reclamaciones del colectivo. Las quejas ante el "acoso", los "abusos" e incluso la "violencia" policial son una constante en este tipo de reivindicaciones. 



Por otra parte, al igual que en Madrid, las meretrices de Barcelona también se han opuesto a las actuaciones impulsadas por los poderes públicos locales. Denuncian que, bajo ese discurso victimista y redentor que enarbolan nuestras autoridades, en la realidad sufren el acoso, la violencia y la persecución policial. Resulta curioso comprobar la enorme similitud existente entre los movimientos de prostitutas de las dos principales ciudades españolas, y más perplejo se queda uno si contrasta sus reclamaciones con las que se han dado en otras épocas o en otros países. Reiteradamente hallamos el mismo patrón: por una parte una clase política que aparentemente muestra tener un muy buen corazón y sensibilidad social, preocupada por la situación de estas mujeres, mientras por otra ellas protestan tan enérgica como -muy a menudo- fútilmente porque los honorables "representantes del pueblo" pasan de ellas como de la mierda y a sus peticiones de llegar a un entendimiento responden con palos.

Es por ello que quiero dar la vuelta al tradicional enfoque que se ha dado a la prostitución como "foco de problemas" y orientarlo hacia lo que tanto las chicas como un servidor vemos como el verdadero origen del conflicto: ¿y si estos problemas no los origina la prostitución sino las administraciones públicas? Dense cuenta de lo que este cambio de perspectiva supone, si hasta ahora esperábamos que los políticos nos salvasen de la prostitución y yo lo que vengo a decir es que de quienes hay que liberarnos es de estos políticos resulta que no podemos actuar de la manera tradicional e institucionalmente establecida que se supone: cualquier intento de exigir una solución a las instituciones públicas vendría a estar condenado de antemano por lo que tendríamos que buscar otras alternativas.

Las quejas ante los abusos de autoridad por parte de la policía, el Hay-untamiento y los jueces son una constante por parte de las chicas de la calle. No me importa repetirme hasta la extenuación porque si consigo que al menos esta situación les quede clara me daré por satisfecho. Como ven, acusan a los policías de actuar de manera despótica y desproporcionada y a la administración de provocar los problemas que luego manifiesta querer combatir. Para ellas, "Trias (el alcalde de Barcelona) ha declarado una guerra" y responden que "no dejarán de luchar".



Voy a decirlo claramente, que a estas alturas de la película ya no podemos andar por las ramas. Los políticos no es que no quieran escucharnos, es que NO PUEDEN. Saben perfectamente que ELLOS SON EL PROBLEMA, y que su trabajo no es solventar las reclamaciones de la ciudadanía sino apretarnos más y más las tuercas. Y esto pues funciona un tiempo, pero acaba explotando como se está viendo. Han logrado que la ciudadanía vea a las autoridades, en quienes en teoría deberíamos confiar y en las que tendríamos buscar protección, como nuestros enemigos declarados. Las prostitutas y sus aliados han mostrado una paciencia, un civismo y un respeto encomiables. Han aguantado lo que no está en los escritos. Han buscado de continuo una solución consensuada, aportando propuestas muy razonables. Han apostado siempre por el diálogo y las vías democráticas. ¿Y qué ha hecho la administración? Las ha tratado como si fuesen basura, con total soberbia. Ha optado exclusivamente por vías represivas, que luego además ha tratado de encubrir con un cinismo y una hipocresía totalmente delirantes. Ha actuado despóticamente, creyendo que nada de lo que hiciese iba a tener consecuencias. Pues se equivocaron, todo pasa factura tarde o temprano.

El crecimiento de nuevas formaciones políticas, alejadas de lo que se viene llamando "la casta", es la oportunidad que estábamos esperando. Al fin se abre la puerta a que las demandas de este colectivo sean atendidas pues de la actual clase dirigente NADA podemos esperar. Para que se sepa qué problemas identifican las prostitutas y qué soluciones proponen cuelgo a continuación un cuadro-resumen y expongo una entrevista y un manifiesto. ESCUCHEMOS qué nos dicen:

Las denuncias que hacen las prostitutas son gravísimas: abusos, intimidación, apropiación de sus pertenencias... lo que se nos dice que hacen los "chulos". ¿Y quién dicen que lo hace? En este caso, la Guardia Urbana (la policía municipal). QUE LOS CHULOS SON LOS POLICÍAS, COÑO.




Crónica de voces silenciadas. Estuvimos por la calle Robador, conversando con algunas prostitutas sobre el acoso policial y la convivencia. Estos son algunos extractos de lo que dicen las mujeres. Vale la pena escucharlas.
@clavealdia (Genera) / Masala | 17/03/2013



¿Desde cuándo el acoso es más fuerte? Contadnos lo que pasa.

J- Desde enero de este año ha empeorado. Al principio venían de cuatro a seis policías, ahora hay días que son diez o doce agentes de la Guàrdia Urbana en la calle Robador. No nos permiten movernos o nos piden que circulemos, si estamos en los bares no nos permiten salir, si salimos a fumar nos obligan a caminar. Intimidan. Hay, además, algunos agentes que parece que gozan y disfrutan.

Nos hacen preguntarnos: ¿somos terroristas o armas peligrosas, tendremos un virus, de aquí no podremos salir…? Es un juego con nosotras, es estar a lo que quieran.

L- Mientras ellos disfrutan, nosotras estamos sin un duro en el bolsillo, en casa se acumulan los recibos de agua, luz, gas, teléfono, alquiler, matrículas, comedores, etcétera. Porque aquí la mayoría somos madres y algunas son abuelas.

J- Antes muchas trabajábamos solamente tres o cuatro horas al día, ahora estamos haciendo entre doce y catorce horas para poder llevar a casa al menos 20 o 30 euros, si los hacemos.

S- Son ya las 10 de la noche y aquí algunas no hemos podido trabajar. ¿Quién aguanta? ¿Qué ser humano aguanta eso? Después de hacer un montón de horas, llegado el mes, no tienes ni para pagar el alquiler.

J- Y no es una ordenanza que sirva para «liberarnos». No. Yo estoy aquí porque quiero, lo he decidido, hace veinte años que trabajo en el barrio. Tengo un piso porque lo necesito, nuestra tarifa son 20 euros y ya incluye la habitación.

El hastío e indignación que han padecido estas mujeres ha logrado algo que parecía imposible, que un colectivo hasta ahora tan invisibilizado manifieste de forma pública sus demandas. Sin embargo, los políticos -en su línea- siguen viendo lo que nadie ve ("trata", mujeres que desean ser "reinsertadas", "violencia de género") y no viendo lo que la sociedad sí que ve (prostitución voluntaria, mujeres que quieren trabajar sin que las molesten, violencia policial e institucional).



La policía no es una protección para vosotras…

J- Hay una realidad: somos el eslabón más débil de la cadena, con eso juegan, como si fuéramos ratones. Y no somos ratones. La presencia de la policía no es una protección, es una humillación diaria, es un «aquí estoy yo», un «aquí mando yo». No creo que los ciudadanos les paguen para intimidarnos.

A- Estamos sufriendo incluso un acoso mayor frente a los clientes, que saben que estamos desprotegidas. No podemos acudir a la policía cuando realmente lo necesitamos y eso es muy grave. Si tenemos un problema tenemos que aguantar, si pasa algo con un cliente, yo sola tengo que plantarle cara, y como él cree que está prohibido abusa.

T- Es un acoso constante. A mí ha llegado a llamarme una agente de la Guàrdia Urbana cuando estaba entrando en un bar, diciendo que me ponía una multa porque le llamaba la atención, porque iba vestida de rojo.

J- O llegan a la calle y empiezan «¡venga, para adentro, vamos!» y nos tratan como si fuéramos ovejas. Si los vecinos bajan, la policía nos dice que no podemos saludarlos.

Pero, no entendemos, ¿os meten en los bares, os sacan de los bares?


A- Cuando estás en el bar, te pueden sacar del bar, y cuando estás fuera, te dicen que entres.

R- Hacen lo que quieren.

L- Si te cruzas con ellos, aunque estés sola te pueden multar. Si sales de tu casa, te pueden pedir papeles y darte una multa. Les ha pasado a muchas chicas, si te los encuentras en la esquina y no les gusta tu cara…

S- ¿Es justo lo que les voy a contar? Hace unos cinco días, estábamos todas mujeres dentro de un bar. Entraron dos policías, nos miraron y me dijeron a mí: «Venga usted». Yo me puse de pie y uno de ellos me dijo: «Su documentación», se la pasé y pregunté por qué. Me respondió: «Porque contamos: una, dos, tres, cuatro, cinco y hoy te ha tocado a ti». ¿Creéis que es lógico?

J- Es una humillación, es una persecución que no se aguanta.

A- Es un maltrato. Nosotras creemos que es lo que quiere la policía: maltratarnos. Hay varios tipos de maltrato y éste es uno. Es maltrato psicológico, hacer de nosotras lo que quieran.

R- Hacen la ley a su manera.

A- La Guàrdia Urbana hace la ley porque no existe ordenanza que diga que pueden maltratar. ¡Tanto dicen que defienden a las mujeres…! ¿Y dónde está la defensa? No nos defienden, por lo menos a las prostitutas de la calle Robador, no. Estamos desprotegidas, para empezar, del acoso y del maltrato psicológico de la policía. Por la noche, ¡ya hasta soñamos con la policía!

J- Se ha hecho una ordenanza sin contar con nosotras. Creen que somos invisibles. Si llegamos a la idea de hablar con la Síndica de Greuges es para que el señor Trias considere que somos personas. Porque el alcalde dice que somos esclavas del siglo XXI. Yo le digo al señor Trias que la esclavitud es ser ignorante y morirse de hambre. Pero que yo elija mi forma de ganarme la vida, no lo es.

Las personas que se han visto obligadas a bajarse los pantalones en zonas públicas lo han hecho también por el acoso de la policía, por no haber espacios donde se puedan ocupar. Los espacios por la noche son hoteles que cuestan 40 euros. Si te das cuenta que nuestra tarifa es de entre 20 y 25 euros, con eso no puedes ir a ningún hotel.

¿Os habéis planteado dejarlo por esta presión?

J- No, claro que no. Es mi forma de ganarme la vida. Yo la he elegido. ¿Por un trabajo de 600 euros? ¿Pago yo el alquiler con eso? Yo he cotizado durante 21 años, pero a pesar de haber trabajado cotizando siempre he ejercido la prostitución. Porque con un solo sueldo no saco a mis hijos adelante; tengo dos chicos, uno ya en la universidad. O sea, no somos familias desestructuradas, no somos drogadictas, no somos delincuentes. El cliché que tienen de la prostitución no es cierto.

A- ¿Creen que me tengo que conformar con una vida de estar 
fregando escaleras? ¿Por qué, si
no lo he elegido antes, tengo que
hacerlo ahora? No. Continuaré siendo prostituta porque me encanta, es mi oficio. Lo escogí yo.

Estas prostitutas denuncian "el abuso y maltrato" al que son sometidas... ¡por parte de la policía! Mucho se habla sobre la violencia que soportan las personas que ejercen la prostitución y doy fe de que es cierto, pero hay que aclarar QUIÉN se la provoca. No es algo intrínseco de esta actividad. No la causamos sus clientes, ni esos "chulos" siempre invisibles. Bueno, sí, los chulos sí. Sólo que no son quienes en principio pudiera parecer: dueños de negocios, familiares, compañeros sentimentales... Quienes están constantemente encima de ellas puteándolas en el sentido más negativo del término son, en sus propias palabras, "los niñatos de uniforme" (y muchas veces también de paisano, que hay "secretas" a punta pala).



¿Qué esperáis de la reunión mantenida con la Síndica de Greuges?

J- Para empezar, que se nos oiga, no somos fantasmas. Somos personas y detrás nuestro hay un montón de familias. Tenemos esperanza y no nos la van a quitar. Porque yo elijo la calle, no molesto a nadie. A nadie le pongo un revólver en la cabeza para que entre conmigo, ni voy gritando, ni voy tirando basura. Y somos muchas. Es cierto que hay quien grita o hace cosas que no debería pero estamos dispuestas a hacer una propuesta para interactuar entre la comunidad de vecinos y nosotras. Que nos escuchen y vean que no somos demonios.

¿Vuestro objetivo ahora es sentaros con el alcalde y con los vecinos?

Sí, para empezar sentarnos con el alcalde. Me parece que él, en el lugar en el que está, debería empezar a jugar al ajedrez y componer cada ficha de juego para que todas podamos intervenir. Desde el político más alto hasta el mendigo más bajo, ésta es su comunidad y lo que no puede hacer es ponernos en escalera. ¡Anda! ¡Como tú eres el último eslabón, ahí te quedas!

A- ¿Sabéis por qué hace esto la policía? Porque no tenemos un sindicato de prostitutas. Si lo tuviéramos, para defender nuestros derechos, la policía no podría quitárnoslos. No pasarían ni la mitad de cosas que están pasando en la calle Robador y en ninguna otra parte.

¿Creéis que es posible un sindicato?
A- Claro, algunas de nosotras venimos de países donde ya existen sindicatos de prostitutas.

S- ¡Y son países «del Tercer Mundo»!

¿Y qué pasa con los vecinos?
J- El problema del barrio es que han especulado. El Ajuntament hizo una especulación cuando planificó el Raval, en la cual dividió el barrio. Prometió zonas verdes y un montón de infraestructuras que no fueron realizadas. Entonces, algunos consideran que somos nosotras, las prostitutas. Igual mañana dicen que las mezquitas hacen bajar los precios de sus pisos. El problema es que mostraron sobre plano unos apartamentos maravillosos a dos pasos del Liceo. Cuando los vecinos fueron expropiados y trajeron a los nuevos, les vendieron una película pero la realidad es otra. La realidad es que nosotras también estamos aquí.

Las chicas reclaman que el barrio es tan suyo como de cualquier vecino, que ellas no son "el problema" como suelen ser calificadas. Yo veo muchísimo más preocupante el respaldo institucional y social que recibe cualquier descerebrado/a de los que exige que las echen y que está dispuesto a hacerlas la vida imposible arrojándolas porquería desde los balcones, grabándolas o increpándolas.



¿Sois vecinas del barrio?
J- Algunas sí, otras no.

A- Yo sí y sufro acoso cuando salgo a la puerta de mi casa. Parece que tengo que quedarme presa. Yo soy prostituta pero hay días y horas en que no estoy trabajando, salgo para comprar, para sacar la basura, como todo el mundo.

S- Con los vecinos antiguos no hay problema. Porque van de generación en generación, estaban las abuelas y ahora están los nietos.

J- No, con los vecinos antiguos casi con ninguno. Aquí se divide entre judíos, en los números pares del bloque nuevo, y en los impares estamos los palestinos. Hay problemas en el barrio, claro: hay peleas, hay ladrones. No podemos negar que la convivencia a veces es conflictiva. Incluso entre nosotras, estamos recluidas en cien metros porque nos prohibieron estar en otras calles. Es normal que haya roces.

¿Es sólo la prostitución o hay otras razones?
J- Es un tema simplemente de especulación de terrenos. Nada más. Hay que destruir el «gueto». Están buscando la forma de que no reviente todo y el «gueto» se rebele y se ponga a tirar botellas.

A- Lo que deben tener claro es que las prostitutas de Robador no van a dejar de serlo porque los políticos quieran. Eso ya se lo pueden quitar de la cabeza. Ése es un sueño que nunca van a realizar. Nunca.

Artículo relacionado: Prostitución, una historia de derechos y resistencias

Como apreciamos, no piden nada del otro mundo: "queremos seguridad, respeto y libertad". No es casualidad que hayan sobrepuesto el cartel zona de libre de chulos a las imágenes de los policías. El rato de unas administraciones públicas responsables no es el de "erradicar la prostitución", sino COMPATIBILIZAR los intereses de los distintos grupos sociales limando, y no alimentando, los conflictos existentes.



Viernes, 25 de Octubre de 2013

Las prostitutas del Raval estamos aquí para denunciar las intervenciones policiales constantes contra nosotras. En estos momentos tan dolorosos para el barrio por la muerte de un vecino, somos conscientes de que se trata de una acción contra nosotras, pero también de la impunidad de las policías en el barrio del Raval. 

Este Distrito y este Ayuntamiento permiten esa violencia. Permiten la persecución de mujeres, la discriminación, el racismo y la homofobia. 

A ellos les hablamos hoy: 

El fracaso de la supuesta regeneración del barrio del Raval no es culpa nuestra. Eso es falso. Es responsabilidad del Ayuntamiento mejorar la vida de todas las personas que viven, trabajan y pasan por nuestro barrio. No hay vecinas de primera y vecinas de segunda, tal y como se atreven a insinuar en sus informes.

Antes que nada somos mujeres. Además de madres, abuelas, hijas, hermanas, tías. Todas tenemos responsabilidades y familias a quienes atender. No somos criminales ni un peligro social, podéis ahorraros esos ridículos chalecos antibalas y vuestras sonrisas burlonas en las redadas que nos echan de nuestras casas y cierran nuestros espacios de trabajo.


La presencia policial es las zonas de prostitución callejera es continua y, en mi opinión, totalmente desproporcionada. ¿Realmente provocan tantas molestias como para ser merecedoras de acciones tan contundentes? En la actualidad se destinan importantes recursos para mantener "controlada" la prostitución, recursos que como sabemos son limitados y conllevan que otras necesidades -a mi entender más perentorias- no puedan ser atendidas (sanidad, educación, pensiones, obra pública, pago de deuda, retribuciones de funcionarios...) Son las propias prostitutas quienes acusan a las autoridades de una deficiente gestión del dinero público.




Cuando se ven mujeres en la primera plana de los periódicos teniendo sexo en los mercados, en los portales, os horrorizáis. ¡Que una mujer tenga que bajarse los pantalones en la calle para ganarse la vida es culpa vuestra! ¡Vosotros cerráis bares, vosotros cerráis nuestras casas! 

Nosotras estamos dispuestas a mejorar la convivencia, a implicarnos y a organizarnos pero para ello tendréis que empezar a escucharnos de una vez por todas y dejar de tapar a golpe de policía y de ordenanza la mala gestión, vuestras promesas incumplidas y vuestras especulaciones. 

Supimos por los medios de comunicación que el mismo día que veníais aquí de redada, ese mismo día los responsables políticos firmaban protocolos contra la trata. Vimos tan claro como vimos en video el asesinato de nuestro vecino Juan Andres que no sabéis nada de nosotras, de quiénes somos y de qué necesitamos. Vimos claro, una vez más, que no sabéis del barrio, de sus formas de vida y por eso, no la respetáis. 

No queremos un Raval marcado, no es una zona de guerra, es una zona de vida.

¡Aquí estamos nosotras como muestra de resistencia!

¡No nos moverán porque este también es nuestro barrio!

jueves, 24 de abril de 2014

Jornada sobre la prostitución en Madrid + selección de bibliografía

Este lunes, día 28 de abril 2014, se celebrará desde las 10 de la mañana un encuentro en la Fundación Ortega-Marañón (sita en la Calle Fortuny Nº53 de Madrid, metro Rubén Darío o Gregorio Marañón) bajo el nombre de "Jornada sobre Libertad Sexual y sus implicaciones sociales en la actualidad" en el que se tratarán aspectos tales como la libertad e indemnidad sexual (bien jurídico que nuestra legislación protege sobre cualquier otro, al menos nominalmente, en materia de prostitución), la trata de personas con fines de explotación sexual (delito particularmente alarmante, que ha producido una reciente reforma legislativa) o las posturas legales ante la prostitución y su posible encaje dentro del derecho laboral (no en vano entre los organizadores se encuentra la Asociación Canaria Iuslaboralista) como pueden apreciar en el programa adjunto:




Para asistir es necesario preinscribirse en la web, aunque si no queréis hacerlo para mantener el anonimato podéis comunicármelo por email y avisaré a los organizadores. Verdaderamente es una oportunidad única, no sólo se dan cita varios de los más prestigiosos expertos en esta materia, sino que además se da cabida a sectores con posturas diferenciadas y no únicamente a los de la "misma cuerda" como viene siendo tan habitual. Y como dicen en la teletienda, ¡espere, aún hay más! Lo que todavía resulta más interesante es que además de los habituales académicos, magistrados y otros profesionales que se aproximan al estudio de este fenómeno desde sus despachos podamos contar con la versión y visión de personas que conocen esta realidad de primera mano como Juan Carlos Martínez (empresario), Montse Neira (trabajadora sexual) o José López Riopedre (investigador y amigo de prostitutas). Digo esto porque en muchos casos se aborda esta materia desde un enfoque únicamente teórico, alejado por completo del contacto directo con ella. No me parece mal que se reflexione sobre la prostitución -así como acerca de cualquier tema- manteniendo una cierta distancia, en base a documentación y testimonios indirectos. Creo que es una perspectiva interesante, pero como suele decirse "necesaria mas no suficiente". Al menos tan importante resulta el conocimiento práctico, sobre el terreno, que tienen aquellas personas que se hallan más inmersas en este mundo. Pero esto no significa que por ello quienes "viven" la prostitución tengan necesariamente más razón o una visión más precisa y real. No, pero tampoco lo contrario como muchas veces se nos pretende hacer creer. Son visiones complementarias, mutuamente enriquecedoras, que deben ser integradas si deseamos tener un conocimiento más profundo sobre una realidad tan compleja como es el mundo de la prostitución.

Y del mismo modo que critico la visión puramente teórica, también considero que ese saber "de calle" que tenemos los activistas debe fortalecerse con un conocimiento más formalizado y estructurado. No, es que es así, no podemos reprobar a quienes elucubran sobre la prostitución con la nariz metida entre los libros mientras nosotros somos incapaces de leernos un informe o un estudio al respecto. A ellos les hará falta pisar el asfalto, cierto, pero a nosotros no nos vendría nada mal un poquito bastante más de codos y de estudio.

Es por ello, y atendiendo las peticiones que me han hecho dos lectores del blog (y espero que pronto también pueda llamarles amigos), he recopilado una BREVE (aunque no lo parezca he debido realizar una rigurosísima selección, ya que la bibliografía sobre el tema es tremendamente amplia) selección de documentos que sería interesante que tuviésemos presente al tratar los temas que se van a tocar en esta charla (R significa particularmente recomendado):

Beyond decriminalization: Sex Work, Human Rights and a New Framework for Law Reform

Buy Me Love: Realizing the Economic Potential of Sex Work Decriminalization

Consideraciones sobre la prostitución y su legalización (R - Mantiene una opinión contraria a la legalización desde unas posiciones no ya conservadoras, sino lo siguiente)

Criminalization, legalization or decriminalization of sex work: what female sex workers say in San Francisco, USA (R - Uno de los poquísimos en los que se consulta a las propias interesadas)

El derecho a prostituirse. La prostitución a la luz del derecho laboral

Estudio de Legislación Internacional y Derecho Comparado de la Prostitución

Políticas de criminalización de la prostitución: análisis crítico de su fundamentación y resultados

Prostitution: A Review of Legislation in Selected Countries (R - EXTRAORDINARIO informe, es por el que aconsejo comenzar ya que explica claramente en qué consisten los diversos modelos legales hacia la prostitución, con ejemplos prácticos y sus consecuencias)

Prostitución y espacio público: una aproximación desde la intervención (R - Conciso documento que nos muestra que no necesariamente se ha de trabajar mediante modificaciones normativas sino que el trabajo social y las políticas públicas pueden incidir de manera decisiva en el trabajo sexual)

Prostitución y políticas públicas: entre la reglamentación, la legalización y la abolición (R - Otro estudio que recomienda tomar medidas criminalizadoras, en esta ocasión desde una óptica "progresista")

La prostitución: causas, consecuencias e intervención (R - Trabajo de fin de grado del trabajador social Eladio José Ruano, otro buen "jamijo". Me encanta porque trata de llegar a una serie de compromisos y se muestra muy neutral -y eso que yo no soy muy dado a eso de "templar gaitas"- para así poder llevar a cabo, en un entorno abolicionista hostil, una intervención que verdaderamente tenga en cuenta los intereses y necesidades de quienes se prostituyen. Para descargarlo tenéis que darle a la pestañita de "Regular Download" en la esquina inferior derecha de la pantalla, esperar y escribir el CAPTCHA... es un poquito engorroso pero es que tuve que subirlo yo porque no está publicado... como siempre, me enorgullezco de ofrecer CONTENIDOS EXCLUSIVOS en mi blog)

La prostitución y el reglamento especial de la higiene de la prostitución (R - Comentario sobre una normativa ya existente en España, a fines del S.XIX. Como sabéis mi propuesta normativa se adscribiría a este modelo, que la literatura denomina "reglamentarismo decimonónico")

Regulating Prostitution: A Comparative Law and Economics Approach (R - Muy interesante, ya que enfoca el tema desde una visión económica de "internalización de exterioridades" por lo cual subdivide la prostitución en sus diferentes modalidades aconsejando tomar distintas medidas para cada tipología)

Regulating Sex Work Heterogeneity in Legal Strategies

Sex Work & the Law: The Case for Decriminalization (R - Éste es, aunque el término no sea muy académico, LA PUTA PASADA. Aborda de manera muy concisa pero no por ello poco profunda los diferentes aspectos relativos a los efectos de la legislación sobre el trabajo sexual, siguiendo el modelo de "preguntas y respuestas". De lectura imprescindible)

The basics: decriminalization of sex work (R - Más bien se trata de un panfleto, pero resulta un resumen muy acertado, y además podéis continuar leyendo los demás pues se trata de una serie de cinco hojas informativas orientadas a los activistas y simpatizantes del movimiento "decriminalizador" de la prostitución)



Por supuesto la lista dista mucho de estar completa, por ejemplo ahora estoy con uno que aborda el impacto de la "normalización profesional de la prostitución en la seguridad social", y tengo muchos otros guardados esperando pacientemente a que pueda leerlos, jejeje. Si creen que debe añadirse alguno díganmelo, de hecho creo que podríamos formar una especie de biblioteca virtual sobre la prostitución muy decente. Agradezco cualquier colaboración que puedan prestarme (de todo tipo, vale información, tiempo, dinero también... no caerá esa breva, no).



ACTUALIZACIÓN (A 25/04/14):

Una de las organizadoras del evento, Maria José Villaverde, me informa de los siguientes cambios en la alineación:

- Hay dos cambios en la sesión de tarde. Beatriz Gimeno no viene y la hemos sustituido por Purificación Heras, antropóloga, directora del Centro de Estudios feministas de la Univ. Miguel Hernández de Elche, y especialista en prostitución subsahariana en la Comunidad valenciana.

- De Anela iba a venir finalmente su portavoz (un abogado) pero en su lugar contaremos con Patricia Ferrer Rafael, una empresaria joven y propietaria de un local de alterne en Ibiza.

Quiero agradecerla su iniciativa y la enorme capacidad de trabajo que ha demostrado, agradecimientos que extiendo a Montse Neira por hacerse eco de esta entrada en uno de sus blogs.

miércoles, 12 de marzo de 2014

La deshumanización de las prostitutas

"Soy una persona normal y corriente, sólo que yo hago un trabajo diferente a los demás, y me condiciona que yo no pueda vivir con las demás personas normales. ¿Es que yo no soy normal? Es porque los demás no me consideran normal, no porque yo no lo sea, que son dos cosas muy diferentes".
Margarita Carreras Roig, trabajadora sexual



Para poner punto final a la serie de entradas sobre la humillación y estereotipación de las prostitutas nacida de la polémica del "curso para ser prostituta" que tanto ha indignado a las feministas, quiero dejar claro a qué conducen los distintos enfoques que existen sobre la prostitución de la manera más sencilla y gráfica posible. La entrada de hoy la voy a explicar "con plastilina" para que llegue hasta al lector menos familiarizado.

En primer lugar, existe una minusvaloración que no se encubre, sino que se explicita de manera completamente abierta y que atribuye a la prostituta unas características tales como promiscuidad, suciedad o falta de inteligencia que llevan a burlarse de ella. La discriminación incluso es aplaudida y celebrada pues se supone que la puta no puede ser merecedora de otra cosa, como pueden ver en este programa de la Mega TV (canal de Miami) presentado por el humorista de origen cubano Alexis Valdés:




A nivel institucional nadie defiende esta postura, queda feo. Pero socialmente es una actitud muy extendida y conlleva un rechazo "natural" hacia la prostituta. Eso se concreta en que la persona que se prostituye recibe un reproche colectivo muchas veces informal (que le hagan el vacío, haya risitas y cuchicheos a sus espaldas, bromas y putadas para reírse a su costa... vamos, un aislamiento social) que puede minar mucho su moral y hacer que se sienta mal consigo misma y pierda su autoestima. La enseñarían que no merece el mismo respeto ni derechos que el resto de "gente de bien", lo que luego puede traducirse en claros abusos y discriminaciones (que no la dejen entrar en locales "decentes", cobrarla más de la cuenta o negarse a concederla préstamos o seguros o a alquilarla un piso...).




Una variante de este estigma también otorga a la prostituta una posición de marginalidad en la sociedad, pero no tanto desde el escarnio como de una falsa compasión y el escándalo bienpensante. Mientras la puta anteriormente es condenada por ser una persona frívola que "se lo habría buscado", ahora nos encontramos con que es como lo último en lo que puede "caer" una persona, algo que también es profundamente rechazable pero se debe más bien a causas externas como la pobreza, las drogas o las malas compañías.




Dense cuenta de lo que nos dice el cartel. ANTES tenía una hija. AHORA tengo una prostituta. La identidad de hija ya no es compatible con la de prostituta, la persona se ve expulsada de su entorno familiar y social. Es más, ya ni es vista como persona. Prostituirse no es una opción para salir adelante en la vida sino la condena al infierno en vida, y no se debe a las características en sí de esta actividad sino al castigo social que se recibe (al igual que les ha sucedido a las madres solteras o a los homosexuales). Por eso se entiende la reacción de una mujer en paro cuando al parecer un concejal le dijo que se "metiese a puta": no le está diciendo que pruebe una salida viable como han hecho muchas otras personas, sino que la importa una mierda. En la sociedad en la que vivimos sugerirle a alguien que podría prostituirse es un insulto.

Continuando por este camino llegamos a la visión predominante entre los cargos políticos, funcionarios policiales y feministas. La consideración de toda prostituta como una "víctima" de terceros, fundamentalmente mafias organizadas de proxenetas y desaprensivos clientes. Ésta resulta particularmente peligrosa ya que emplea una retórica aparentemente bienintencionada, ¿no se desea ayudar a personas con problemas? Se habla de "reinsertarlas", "rescatarlas", "liberarlas". Claro, se hace igualmente desde una posición de SUPERIORIDAD respecto a ellas: nosotros, los "expertos en trata", somos quienes tenemos que ir a sacarlas de ahí incluso aunque no quieran, porque además muchas de ellas "no se consideran víctimas" y son "difícilmente recuperables" (todos los entrecomillados son frases reales que pueden escuchar en el discurso abolicionista). Realmente lo que están haciendo es desautorizarlas, relegar su voz, convertirlas en un objeto pasivo (es "cosificiación" que luego nos achacan a los clientes).




La imagen de la prostitución que nos dibujan, entendida más bien como "esclavitud sexual", resulta grotesca. Se alarma a la sociedad vinculando la prostitución con uno de los más execrables delitos que podamos concebir, ¿y todo para qué? Pues para legitimar la intervención de los poderes públicos. A pesar de ser un crimen tan extendido también resultaría complicadísimo de detectar, por lo que únicamente podrían verlo las autoridades. Es lo de siempre, las autoridades nos dicen que ya lo hacen todo ellas que nosotros somos tontitos... por eso ven lo que no vemos, pero curiosamente no perciben lo que al ciudadano de a pié le resulta tan claro como la luz del Sol, ¿no será que el problema lo tienen ellos que viven en una realidad paralela? O peor aún, que nos toman el pelo, pero aunque uno se lo malicie hace falta demostrarlo.

A nivel práctico el resultado de la paranoia contra la "trata" lo que significa, como denuncian las propias chicas y buen número de académicos, estudiosos y feministas que se han acercado al tema, es la persecución de las prostitutas. Bajo esos elevados ideales y pomposos discursos, en la calle lo que hay son palos para las putas. "Combatir la prostitución" es, en realidad, ir a por las personas que la ejercen. Ya sea mediante redadas que buscan luchar contra la inmigración irregular (asegurando que cualquier migrante sin papeles ha sido "traficada"), inspecciones para defender los "derechos de los trabajadores" (acusando a los dueños de los burdeles de mantener una relación laboral con las chicas... que no pueden reconocer legalmente porque está prohibido), búsqueda de "víctimas de trata" que se saldan con las mujeres llevadas a la fuerza a dependencias policiales donde son coaccionadas para que denuncien y firmen declaraciones previamente redactadas bajo todo tipo de intimidaciones, o simples actuaciones que buscan incoar expedientes administrativos contra los prostíbulos por cualquier razón para mantenerles bajo la espada de Damocles. ¿No les causa extrañeza que lo que nos muestren una vez tras otra sea a chicas atemorizadas por los propios agentes tras tanto hablarnos del tráfico de mujeres y las redes de proxenetas? ¿Quieren ver a la mafia? Ahí la tienen con sus consecuencias, efectivamente estas mujeres son muchas veces "víctimas", sufren abusos y son trasladadas o retenidas contra su voluntad... pero digan por quién:




Por último, ante estos planteamientos tradicionales que tanto se parecen y que en último término conllevan el rechazo de la prostituta y la prostitución, existe una óptica alternativa que lo que propugna es su aceptación y el respeto más absoluto de lo que viene a denominar la trabajadora sexual y el trabajo sexual. El cambio en los términos proviene de un cambio de mentalidad. Es lo que se conoce como la postura pro-derechos (pro-prostitución para algunos autores) y trata de mostrar a estas personas como seres humanos totalmente normales e integrados socialmente, no esos "otros" de los que uno se ríe, se compadece o rescata. No, en este caso nos hallamos en pié de igualdad, la prostituta deja de ser ese ente desconocido y marginado para pasar a ser uno más, un IGUAL. Y es que lo son, puede ser una vecina, una amiga, un familiar... Así lo plasmó la campaña "Las trabajadoras sexuales también son personas" ("Sex workers are people too") de la ONG canadiense Stepping Stone:




Fíjense que cambio. Ya no hablamos de esas FANTASÍAS como la viciosa perdida que no sabe más que chupar pollas, ni la pobre desgraciada que hace lo que nadie quiere hacer o la esclava sexual sin voluntad, manejada por esas poderosas pero invisibles mafias de proxenetas. Ante esas caricaturas que nos muestran, lo que tenemos ahora es una persona TAN REAL COMO NOSOTROS MISMOS que es una hija/hermana/madre con familia, que tiene una VIDA más allá de su actividad profesional, que posee otras habilidades aparte de las sexuales... en definitiva, pasamos a hablar de una PERSONA. ¿Y qué se deriva de esta perspectiva, que además es la única que encuentra soporte empírico? Pues que por consiguiente es merecedora de RESPETO, se deben reconocer y garantizar sus DERECHOS y aceptar su VOZ Y CAPACIDAD DE ELECCIÓN tal y como muestra esta otra campaña denominada "Apaga la luz azul" (Turn off the blue light) concebida en Irlanda:




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lunes, 10 de marzo de 2014

Manifiesto de la APDHA con motivo del día de la mujer

"Tenemos la firme convicción que la solución a muchos problemas relacionados con la prostitución está en las mejoras de las condiciones laborares y de vida de quienes se dedican al trabajo sexual".

Asociación Pro Derechos Humanos de Andalucía (APDHA)



Aparte de las efemérides relacionadas con el trabajo sexual más emblemáticas como el 2 de Junio (Día internacional de las trabajadoras sexuales) o el 17 de Diciembre (Día Internacional para acabar con la violencia contra los trabajadores sexuales), existen otras fechas que tradicionalmente han servido para plantear nuestras demandas a la sociedad. Una es el 1 de Mayo, puesto que es un colectivo que pretende ser reconocido y tratado como cualquier otro grupo de trabajadores. Y otra es el 8 de Marzo, ya que buena parte de quienes realizan esta actividad son mujeres.

Una de las ONGs más comprometidas en la defensa del trabajo sexual, la Asociación Pro Derechos Humanos de Andalucía, elaboró el año pasado un manifiesto que reproduzco aquí y en el que en su parte final (tras un análisis politico-económico en clara clave izquierdista) denuncian lo pernicioso de las intervenciones públicas y apuestan abiertamente por "el reconocimiento de derechos laborales" para mejorar la situación de este colectivo. No supone una aportación novedosa al debate pero sí aconsejo su lecura a aquellos lectores que todavía no estén familiarizados con el discurso pro-derechos por su claridad expositiva.

Las asociaciones de trabajadores sexuales, como Hetaira (en la imagen), han organizado movilizaciones sociales donde estas mujeres muestran sus anhelos de integrarse en la sociedad: petición de derechos, de "papeles", de reconocimiento social...  No desean ningún privilegio o trato especial, sencillamente no ser discriminadas.



APDHA, 7 de marzo de 2013



Dentro de un panorama en el que se impone el sistema financiero y mercantil sobre la dignidad de las personas, surgen políticas restrictivas y de recorte de derechos que hacen que las mujeres sean las grandes perdedoras. Se ponen en peligro cuestiones como el trabajo de las mujeres en apoyo a las personas dependientes; el acceso al derecho a interrumpir un embarazo no deseado, el derecho al uso de una vivienda digna… A esto sumamos la situación de las mujeres de los colectivos más vulnerables, que nunca han sido atendidas adecuadamente: las mujeres en prisión, en exclusión y marginación, las mujeres mayores con pensiones mínimas, las mujeres explotadas laboralmente dentro de la economía sumergida, las inmigrantes sin papeles y, en especial, las trabajadoras del sexo. 

Hoy, la Europa de las “libertades” y la “Democracia” fustiga a los Estados con innumerables medidas de austeridad que repercuten en sus obligaciones sociales. En este paisaje, sentimos un miedo incontenible de perder los avances que se han conseguido en cuestiones de Igualdad entre hombres y mujeres. Avances logrados tras acciones y luchas reivindicativas desembocadas en normativas y preocupaciones sociales y políticas que apostaban por la igualdad. La cuestión es que, cuando de la economía se trata, la situación de las mujeres pasa a un segundo plano.

A pesar de la crisis que estamos viviendo, no ha habido cambios en los sistemas económicos que los humanicen y adapten a las necesidades de las sociedades y las personas que las conforman.

Las políticas restrictivas de las garantías sociales mínimas en Europa, y en España, afectan a los niveles de igualdad. Se impone el sistema financiero y mercantil sobre todas las cosas. No importa que con él se retroceda décadas en la vida de muchas personas.

El desmantelamiento del sistema público de servicios básicos repercute más en la mujer 

Con infinidad de cuestiones aún pendientes en asuntos de equidad y de justicia social, con unas pocas políticas de igualdad de oportunidades, de conciliación de la vida familiar y laboral que tenemos asentadas, asistimos al desmantelamiento del sistema público de servicios básicos.

Incluso, aunque con ello se ponga en peligro cuestiones tan importantes como el apoyo a las personas dependientes y a las que emplean parte de sus vidas en cuidarlas; éstas últimas en su mayoría mujeres. Nos parece igualmente problemático que convicciones morales particulares puedan tirar por tierra años de lucha por normalizar la educación sexual y crear la libertad y las garantías sanitarias oportunas que permitan acceder al derecho a interrumpir un embarazo no deseado.

Tampoco se inmutan ni muestran un ápice de sensibilidad quiénes ordenan los desahucios. En muchos casos se trata de familias monoparentales, en las que a su cabeza hay una madre sola enfrentando una situación de paro y pobreza.

Porque la pobreza iguala, sí, precisamente es lo que más iguala. Si a los recortes en sanidad, educación, prestaciones sociales y tantos otros, sumamos el desinterés por observar cómo estos afectan a la situación de colectivos más vulnerables, entonces quizá podamos asegurar que durante un tiempo de espejismos embaucadores sólo se hacía y decía lo “políticamente correcto” y poco más en los temas relacionados con la situación de muchos colectivos de mujeres.

Porque si los avances y los cambios hubieran sido fuertes y sólidos, hoy nadie se atrevería a tirar por tierra muchos logros pretendidamente conseguidos. Nos podemos preguntar ahora qué va a pasar en colectivos en contextos de pobreza cuando la universalización de los servicios sanitarios, o educativos no estén al alcance.

Y profundizando más en cuestiones relacionadas con la situación de las mujeres, qué va a pasar con lo nunca bien abordado, lo nunca atendido en su medida justa: las mujeres en prisión, en exclusión y marginación, las mujeres mayores con pensiones mínimas, las mujeres y la explotación laboral de la economía sumergida, las inmigrantes sin papeles, y tantas y tantas cuestiones. En la mayoría los casos de vulneración de los derechos fundamentales de mujeres hay detrás una violencia estructural del sistema.

Generalmente las prostitutas y aquellas asociaciones que trabajan con ellas (y no en su contra, como las abolicionistas), consideran que las políticas que finalmente acaban implementando las autoridades públicas "empeoran y precarizan" sus condiciones de vida y trabajo como dice la APDHA. Por eso, como estas activistas de STRASS, vuelven a salir a la calle para expresar el rechazo a su criminalización, que practican las diferentes administraciones siempre "en su beneficio".



Las mujeres que ejercen la prostitución 

En la fecha del 8 de marzo caben muchas reivindicaciones, quizá faltarán fechas y años para poder recogerlas. En la de este año queremos abordar el tema de la PROSTITUCIÓN, y todo lo relacionado con la dignidad de las personas que la ejercen.

Es obvio que la PROSTITUCIÓN es un fenómeno muy complejo. Muchas y muy distintas son las circunstancias, las situaciones socio-económicas de quienes la ejercen y de quienes la demandan. Por ello, tendemos a posturas radicales que generalizan demasiado y miden con el mismo rasero cosas diferentes.

Sentimos el compromiso de avanzar en el conocimiento de las realidades que viven quienes trabajan en el contexto de la prostitución, y centrarnos en aquéllas situaciones que presentan mayores problemas de exclusión social. Tenemos la firme convicción que la solución a muchos problemas relacionados con la prostitución está en las mejoras de las condiciones laborares y de vida de quiénes se dedican al trabajo sexual. 

Nuestra postura está comprometida con el reconocimiento de los derechos laborales, el empoderamiento de las mujeres que libremente hayan optado por la realización de la actividad como medio de conseguir su remuneración económica, con el acompañamiento y apoyo a quiénes se encuentran en situaciones de vulneración de sus derechos.

Queremos denunciar rotundamente como la proliferación de ordenanzas municipales empeoran y ponen en una mayor precariedad el ejercicio de la prostitución en la calle, queriendo invisibilizar una realidad social a la que no se va atender y que, aunque se haya hecho constar en el momento de las sucesivas apariciones de las ordenanzas, nunca llevan una contrapartida de acciones sociales que ayuden en alguna medida en la situación creada.