martes, 8 de julio de 2014

Encuentro A Desalambrar: II Jornada sobre la explotación sexual

"Una sociedad que tolera la esclavitud sexual es que vive el amor de un modo enfermo"
Aurora Macías, plataforma A Desalambrar

Pocos foros sobre la prostitución tienen continuidad. Por ello resulta muy complicado saber cuándo y dónde se va a producir el siguiente encuentro, a no ser que se mantenga un contacto directo con los organizadores o se tenga mucha potra. Con el interés que al parecer despierta el tema y los medios disponibles hoy en día, sería completamente factible poder anunciarlos todos en un sitio para que así pudieran disfrutar de una mayor difusión (ahí tiro el guante, siempre mando un email de invitación al blog a los participantes de estos eventos a ver si suena la campana).

Sin embargo, hay excepciones (que confirman la norma, lamentablemente). El próximo viernes día 18, desde las 5 de la tarde, tendrá lugar la II Jornada sobre "Explotación sexual" impulsada por el colectivo "A Desalambrar". Si os acordáis, el año pasado ya anuncié la primera y en esta ocasión realizan una aproximación desde una perspectiva relativamente poco explorada: la de los vecinos. Como sabéis soy de la opinión de que en cuanto más enfoques se conozcan, tanto mejor. Y sobre todo si son de personas que estén en contacto continuo y directo con esta realidad, como es el caso de determinados vecinos. De todos modos nunca está de más señalar que, al igual que sucede con cualquier grupo, los "vecinos" distan mucho de formar un ente homogéneo y mantienen diferencias muy significativas (por ejemplo, hay quienes se llevan bien con las chicas y quienes las detestan o quienes afirman que están por voluntad propia y quienes dicen lo contrario).

En muchas ocasiones se identifica la prostitución con la explotación sexual. ¿Pero qué significa este concepto tan impactante? ¿Que quien ejerce la prostitución lo hace en contra de su voluntad, que es un esclavo/a sexual? ¿Que realiza esta actividad en condiciones precarias, de "explotación laboral" (largas jornadas, ausencia de protecciones sociales, ingresos variables y no garantizados...)? ¿Que se obtiene un lucro, un beneficio económico, al "explotar" la sexualidad? Antes de tratar cualquier materia conviene aclarar los conceptos.



Aquí tenéis la convocatoria, espero que sea un éxito y que asista todavía más gente que la vez pasada:


Tendremos un encuentro con un miembro de una asociación de vecinos que lucha desde hace años contra la prostitución en un barrio de Madrid. Nos va a contar su experiencia de ver cómo un barrio se llena de esclavas sexuales, cómo opera la mafia y de qué manera los vecinos pueden responder a esto organizándose y dialogando con los responsables políticos de los barrios y las ciudades donde esto sucede.

Saldremos a la calle para recoger octavillas de publicidad de prostitución en el barrio y dialogando con los vecinos sobre el tema, como lo venimos haciendo todos los meses.

Y por la noche habrá una obra de teatro sobre prostitución creada con la técnica de microteatro.

Para más información e inscripciones escribid a: adlaexplotacionsexual@gmail.com o llamad al 650723867.

¿Cómo Llegar? 
El encuentro tendrá lugar en el “Centro Sociocultural Mariano Muñoz – La Cornisa” , situado en C/ Cristo de Lepanto, nº11 (Madrid).
Metro: Almendrales (Línea 3) Renfe: 12 de Octube (Línea C-5) Autobuses: 78, 6, 47 y 147.

sábado, 5 de julio de 2014

¿La prostitución es una profesión? Gloria Poyatos contra el CAC

"Ahora mismo prostitutas, prostitutos, travestis, etcétera, son infrasujetos y por eso son carne de abuso y carne de explotación (...) Creo que hay que buscar aquella fórmula que proteja al mayor número posible, y que saque de la clandestinidad a todos los que sea posible. Los que están en contra de la regulación se refieren a ella en términos francamente despectivos y ofensivos. Pero lo cierto es que únicamente se apoyan en argumentos, desde mi punto de vista, ideológicos. Estos argumentos creo que son muy peligrosos porque ahondan en esa situación de aislamiento y marginación y de estigma que siempre ha rodeado a la prostitución (...) Ellas lo que quieren es ser ciudadanas de primera con derechos y obligaciones (personales, sociales, laborales, fiscales, de seguridad social, de sindicación, de jubilación, etcétera)".
Doña María Luisa Maqueda Abreu, Catedrática de Derecho Penal de la UGR

"Una regularización de este sector (la prostitución) que se afirma ejercer de manera consentida y libre, sería un obstáculo en el avance hacia la materialización de los derechos fundamentales (...) Regularizar ese sector que se denomina autónomo provocaría indudablemente un aumento y provocaría una facilidad adicional en el ejercicio de la prostitución, pero no sólo de la prostitución autónoma, sino de todo tipo (...) eso es un señuelo para practicar la prostitución (...) Si normalizamos esto estamos dando el mensaje a las nuevas generaciones de que las personas somos objetos consumibles sexualmente (...) Una normativa regularizadora será un obstáculo añadido para combatir las mafias y para combatir los grupos organizados".
Doña Inmaculada Montalbán Huertas, Jueces para la Democracia

"Creo que hay una auténtica guerra de trincheras conceptual entre quienes defienden la perspectiva de la prostitución como un trabajo cualquiera, aún con peculiaridades, y los que catalogan como explotación de la mujer en todo caso (...) Mientras no estemos de acuerdo sobre el significado de la prostitución va a ser muy difícil encontrar remedios (...) El Estado social y democrático de derecho español se está deteniendo a las puertas de los burdeles, hay una zona oscura a la que no llega (...) El derecho de la prostitución en España se ha construido de modo incoherente (...), al margen de las personas que ejercen la prostitución".
Don Fernando Rey Martínez, Catedrático de Derecho Constitucional de la UVA



Y vamos con la tercera entrega de la serie, nuevamente presumiendo (porque puedo hacerlo) de traerles contenidos en EXCLUSIVA que no pueden encontrar en ninguna otra parte de la web por mucho que busquen. En esta ocasión es un artículo escrito por la magistrada Gloria Poyatos defendiendo la consideración de la prostitución como una PROFESIÓN, desde una óptica estrictamente jurídica, frente a la posición tomada por el Comité Audiovisual Catalán. ¿Se acuerdan de la polémica que levantaron los cursos de prostitución de APROSEX? Unos trataron, como es habitual, el tema desde el morbo y casi puede decirse que con descarado desprecio llamándolas "fulanas de postín" y otras, nuestras "amigas" las feminazis, llegaron incluso a protestar formalmente ante el Parlament por considerar que se hacía "apología de la prostitución" atacándose con ello la dignidad, la igualdad y los derechos de las mujeres.

El asunto podría haberse quedado ahí si no fuese porque entre quienes manifestaron su desacuerdo se hallaban altos cargos políticos y de la administración (como siempre) aunque no hubiese ni una sola prostituta (también como es la norma). Entonces lo que sucedió es que la maquinaria gubernamental se puso en funcionamiento y consiguieron que un organismo público, cuya finalidad declarada es -como hace notar con ironía Doña Gloria- "la defensa de la libertad de expresión y de información, del pluralismo y de la neutralidad y la honestidad informativa", pidiese "que no se abordase la prostitución como si fuera una profesión". Y la señora Poyatos lo que responde en su estupendamente argumentado artículo es que sí lo es, en base a sentencias del Tribunal de Justicia de la Unión Europea y del Tribunal Supremo de España. En concreto, "Tv3 usó una calificación técnicamente intachable para referirse a la actividad de la prostitución, de conformidad con la normativa española y de nuestro entorno europeo".

Protesta de prostitutas en la que piden su reconocimiento laboral. Una consecuencia de que la prostitución no sea catalogada como profesión es que se alimenta el rechazo social que estas personas padecen, hasta el punto de ser el único colectivo que conozco que se ve obligado a protestar enmascarado.



Este aspecto conceptual resulta de suma importancia por las implicaciones que conlleva. Cuando hablamos de la consideración de la prostitución como "trabajo" o "profesión" no se trata de hacernos pajas mentales. Esta polémica no va de dar una mejor o peor imagen de la prostitución, sino que según empleemos un concepto u otro orientaremos la actitud de la sociedad, las políticas públicas que adopten las autoridades y el tratamiento que dan los medios de comunicación. No es lo mismo, entenderán ustedes, hablar de "trabajo sexual" que de "explotación de la mujer". En principio, para quien es ajeno a este debate, parece como si ambas posturas estuviesen interesadas en luchar por los derechos de las prostitutas y mejorar su situación. Eso, como digo, si miramos únicamente su discurso... ¿pero qué sucede si juzgamos por los resultados, por los medios empleados y por el respaldo o rechazo que obtienen de las propias interesadas? Entonces se descubre el pastel.

El abolicionismo se opone a la consideración de la prostitución como un trabajo/profesión con difusas razones: que si atenta contra la dignidad de la mujer (¿lo indigno no sería trabajar sin derechos y bajo un tremendo estigma social?), que si favorecería la prostitución (efectivamente, ejercerla en unas condiciones óptimas... ¿deducimos entonces que lo que ellos desean es que se practique en la más absoluta precariedad? Por lo que vemos, así es), que es un "regalo" para chulos y proxenetas (me lo expliquen: pasarían a tener unas responsabilidades con sus trabajadores, a cotizar y pagar impuestos legales, a someterse a derecho en fin... ¿el regalo no sería precisamente la clandestinidad y ausencia de regulación?), que se mandaría el mensaje a la sociedad de que la prostitución es aceptable (ergo ahora el que se está enviando es que NO lo es... con lo cual quienes se dedican a esta actividad tienen que cargar con la pesada losa del repudio y la minusvaloración social). Su resultado último es la desprotección más absoluta de quienes declaran defender, y por consiguiente su vulnerabilidad ante los abusos y atropellos que se cometan en su contra. Hay quienes consideran que los abolicionistas desconocen las consecuencias finales de sus propuestas y por eso están convencidos de que mostrándoselas cambiarían de opinión, y quienes pensamos que muy al contrario lo que están consiguiendo es exactamente lo que deseaban desde un principio y sus palabras sólo son una expresión del más descarado cinismo.

En esta pancarta reivindicativa pueden leer uno de los lemas más publicitados por los pro-derechos: "sólo los derechos pueden detener los errores". Suelo decir que estoy únicamente en parte de acuerdo con este movimiento. Si bien es cierto que apoyo sus reivindicaciones pues me parecen justas, considero que la persecución que han sufrido las prostitutas no es un "error" sino una política perfectamente planificada llevada a cabo por nuestras autoridades con total conocimiento de sus últimas consecuencias (al igual que las actuaciones en materia de inmigración, como comento a continuación).



Los llamados pro derechos o regulacionistas se centran en la vulneración de derechos que resulta del no reconocimiento de la prostitución como tal trabajo/profesión y su situación legal. Han tardado mucho tiempo en poner el dedo en la llaga y señalar que el verdadero causante de los males de la prostitución no es ni la actividad en sí misma, ni ese vilipendiado cliente, ni el empleador caracterizado siempre como un perverso proxeneta. Han visto que las protestas de las prostitutas invariablemente apuntan a las autoridades, a las administraciones públicas... al legislador. Y que el cuento que siempre hemos escuchado, la "versión oficial", muy poco o nada tiene que ver con la realidad.

Permítanme enlazar con una noticia que también se halla sumamente de actualidad. La semana pasada los principales periódicos nacionales denunciaron los excesos que se cometen en la frontera de Melilla. Bueno, no es algo nuevo, el cambio reside en la rotundidad con la que aseguran que se producen las "expulsiones en caliente", aseverando que son ilegales y que son LAS PROPIAS AUTORIDADES quienes perpetran los delitos de coacción y prevaricación. Estos hechos ya venían siendo denunciados desde hace años por numerosas ONGs (las no subvencionadas, otras callaban como muertos), pero no ha sido sino hasta que una serie de académicos han publicado un DEMOLEDOR INFORME sobre estas expulsiones, calificadas como "actuaciones al margen de la Ley" (por cierto, alguno de ellos también se ha interesado en el tema de la prostitución y por el mismo motivo: la indefensión de estas personas ante las autoridades), que el asunto ha saltado a primera plana y cobrado la relevancia que amerita. Lo preocupante no es sólo que se estén produciendo estas actuaciones lesivas de los DD.HH., sino aún más que sean nuestras fuerzas y cuerpos de seguridad quienes lleven a cabo, AÚN MÁS que los responsables políticos nieguen su existencia sin tan siquiera abrir una investigación en condiciones (con lo cual las estarían respaldando... ¿quizás porque las han ordenado?) y AÚN MUCHÍSIMO MÁS que casi no se hable del tema hasta que un nutrido grupo de catedráticos y profesores universitarios documenta detalladamente este hecho. Pero lo que ya es el acabose es que esto no se produzca hasta el año 2014, cuando todos sabemos que los años de mayor inmigración quedaron atrás. ¿Cuántos años de abusos, cuántas penalidades y dramas humanos se han silenciado? Y durante todo este tipo la historia que nos han contado es que "rescataban" a los inmigrantes (no eran expulsiones ni deportaciones) liberándoles de las "mafias" que les habían traído. A ver si saco tiempo y publico una entrada sobre un inmigrante que ha publicado un libro al respecto, Mamadou Dia, el cual nos revela una versión de los hechos tan atípica como reveladora.

Pues bien, con la prostitución sucede exactamente la misma historia: resulta que mientras la versión oficial es muy bonita y sirve para tranquilizar nuestras conciencias, lo que ocurre en la realidad no tiene nada que ver. Como he escrito en tantas otras entradas, la situación de alegalidad criminalizada en la que se encuentra la prostitución se traduce en que todo el sector (no sólo las chicas, aunque sobre todo ellas) se halle a merced de la arbitrariedad de nuestras autoridades. Y como evidentemente este orden de cosas les beneficia, no tienen el menor interés en cambiarlo.

El tratamiento legal de la prostitución debería ser un asunto político de primer orden, una "prioridad en la agenda política" como se dice. Sin embargo pasan los días y estas personas siguen siendo "infrasujetos" que desarrollan su actividad en una "zona oscura" del Estado de Derecho. No son apreciaciones exclusivamente mías, estos términos han sido empleados por prestigiosos catedráticos (ver frases del encabezado). ¿No es algo que les extrañe? Si el "Estao" está para protegernos, ¿por qué las personas más débiles y vulnerables son también las menos protegidas?



Ése es el trasfondo existente cuando se habla de la prostitución. Por resumirlo, entenderla como un trabajo-profesión significa derechos, respeto, protección legal y seguridad jurídica para quienes ejercen la actividad MIENTRAS caracterizarla como violencia contra la mujer, un peligro o molestia social, o un fenómeno indeseable por el motivo que sea conlleva que el tratamiento sea eminentemente represivo (a menudo disfrazado bajo políticas de "reinserción") y se mire esta realidad desde la óptica penal. El resultado está a la vista: no se reconocen derechos, se fomentan los abusos, se silencia a las prostitutas y su entorno... Y hay que preguntarse, entonces, por qué esta situación aparentemente tan indeseable es buscada expresamente por nuestras autoridades.

Ahora sí, les dejo con el artículo de Dña Gloria Poyatos en el cual he incluido los enlaces a las sentencias y noticias a las que hace referencia para así facilitar su consulta. La única corrección que he de añadir es que existen otras regulaciones además de la catalana, de hecho la normativa precusora en todo el Estado español fue la de Bilbao. Esto me lleva a apuntar que la prostitución resulta un tema muy interesante en cuanto al estudio de los distintos niveles de gobierno y sus atribuciones competenciales. De este particular desde luego que absolutamente nadie habla (en internet únicamente lo hace un servidor... y si no, busquen a ver qué encuentran). A los estudiosos del fenómeno les ha llamado poderosamente la atención que, mientras el Estado central se inhibe por completo de legislar en la materia, hayan proliferado ordenanzas y regulaciones a nivel local y autonómico. Lo auténticamente pasmoso es que hasta un estudiante de primero de derecho sabe que los entes administrativos subordinados no tienen títulos competenciales para abordar una materia en la que se ven afectados títulos sensibles y centrales del Estado. Pero bueno, es otra historia (aunque muy relacionada con ésta, porque también se refiere al respeto a la legalidad por las propias administraciones públicas) que también he tratado en profundidad en el blog.



La prostitución , el CAC* y el concepto de “profesión”
Glòria Poyatos i Matas, Magistrada decana en Lanzarote

Profesión: “Empleo, facultad u oficio que alguien ejerce y por el que percibe una retribución.” (Diccionario de la RAE) 

Y qué es el CAC *?
Es la sigla del Consell d’Audiovisual de Catalunya, que es un Ente Público de carácter institucional de Cataluña , que tiene como principios de actuación la defensa de la libertad de expresión y de información, del pluralismo y de la neutralidad y la honestidad informativa , así como la libre concurrencia del sector

Hace unos días fue publicado un artículo en un medio de comunicación nacional con el siguiente titular: “El Consell de l’Audiovisual de Catalunya (CAC) recomienda a Tv3 que no trate la prostitución como una profesión”. 

Con todos los respetos a las diversas posiciones ideológicas que se puedan secundar en relación al espinoso fenómeno de la prostitución, se hace necesario aclarar en relación a la citada “advertencia” pública efectuada a Tv3, algunas cuestiones de importancia, que evidencian el grave error, desde un punto de vista técnico y jurídico, en el que incurre la anterior afirmación.

La prostitución es una actividad económica. 
Esta afirmación que recojo aquí, con todas las consecuencias, no sale de mí, sino de un órgano judicial, cuyas resoluciones me vinculan a mí y a todos/as los /as magistrados/as de este país. Así de claro fue aseverado por El Tribunal de Justicia de la Unión Europea, en su sentencia de 20 de noviembre de 2001 (asunto Jany y otras), con las condiciones marcadas en la propia sentencia.

Y la consideración de la prostitución como una actividad económica volvió a ser reafirmada, indirectamente, en otras dos sentencias dictadas ya en nuestro país por dos Salas diferentes del Tribunal Supremo.

De acuerdo a las tesis sostenidas por esta magistrada y la jurisprudencia que menciona, únicamente la "prostitución autónoma" puede considerarse como una actividad económica susceptible de ser entendida como una profesión. Sólo nos referiríamos a aquellas personas que la ejerciesen independientemente, sin ningún intermediario aunque éste fuese consentido. Por lo tanto, curiosamente, podríamos hablar nada más o de aquellas escorts de alto standing (siempre y cuando no trabajen para ninguna agencia, ni tengan una amistad que las traslade o las cuide) y de las prostitutas callejeras (igualmente, cuando no tengan ese "chulo" que nadie ve pero todos imaginan).



La primera, la Sentencia del Tribunal Supremo, (Sala social ) de 24 de noviembre de 2004, (Sentencia, denominada mediáticamente, Mesalina). En ella se reconoció por el alto tribunal el derecho de la Asociación de empresarios denominada MESALINA a acceder al registro nacional de asociaciones empresariales, siendo su objeto social: “La tenencia o gestión de establecimientos públicos hoteleros destinados a dispensar productos o servicios que tengan como público objetivo terceras personas, ajenas al establecimiento, que ejerzan el alterne y la prostitución por cuenta propia“ (literal).

Y la segunda resolución judicial, y afectando de lleno a la Comunidad Autónoma de Catalunya, fue la dictada por el Tribunal Supremo (Sala contencioso administrativo) de fecha 22 de abril de 2010. En este caso, vino a resolver la demanda planteada por un conjunto de Asociaciones, que impugnaban la legalidad de la Orden 335/2003, dictada por la Generalitat de Catalunya , que en desarrollo del Decreto 217/ 2002 regula, al milímetro, los requisitos administrativos que deben tener los locales de pública concurrencia donde se ejerce la prostitución (denominación literal de la norma). Debe recordarse aquí que Catalunya es la única Comunidad Autónoma de nuestro país que cuenta con una regulación tan explícita en esta materia.

Por si lo anterior no fuese suficiente, y para el caso de existir dudas en torno al concepto “actividad económica”, debe destacarse que esta es la denominación técnica exacta que se da en nuestro país al conjunto de trabajos o profesiones, que pueden ser susceptibles de encuadramiento en nuestro Sistema de la Seguridad Social, y por tanto generar todo el abanico de derechos y obligaciones consecuentes a la citada inclusión (asistencia sanitaria , prestaciones, pensiones , subsidios, etc).

El citado listado de actividades económicas que se incluye en la Clasificación Nacional de Actividades Económicas (CNAE) es amplísimo, y en el mismo no se incluye ninguna exclusión expresa de la actividad de la prostitución, que de otro lado tampoco es delito ni se halla prohibida por norma alguna , siempre que se lleve a cabo de acuerdo con los requisitos marcados por el Tribunal de Justicia de la Unión europea, en la sentencia antecitada, esto es, por persona adulta, libre y por cuenta propia (autoprostitución).

En cambio las trabajadoras sexuales por cuenta ajena, empleadas en una agencia, piso, burdel, o bajo cualquier tipo de dirección u organización, no tendrían idéntica consideración. A nadie se le escapa que una buena parte (en mi opinión, la mayoría) de personas que ejercen la prostitución en nuestro país lo hacen bajo esta modalidad.



En base a lo expuesto hasta el momento, actualmente cualquier trabajador/a que se dedique a cualquier actividad sexual (baile erótico, pornografía, alterne o prostitución libre y adulta, entre otras), puede darse de alta en el Sistema de la Seguridad social, sin ninguna cortapisa legal.

Y en base a lo anterior, existe una cooperativa de trabajo asociado promovida inicialmente por once mujeres libres y mayores de edad que fueron dadas de alta en el Registro de Cooperativas de las Islas Baleares, mediante una resolución expresa de 2013 (actualmente firme) para dedicarse, entre otras, a la actividad de la prostitución (literalmente, “profesionales del sexo”). Y ello, a su vez, ha permitido a estas mujeres cursar su alta como trabajadoras autónomas en la Seguridad Social.

Creo que los argumentos esgrimidos hasta el momento son suficientes para demostrar al lector/a el error de la manifestación vertida por el CAC respecto a un medio de comunicación (público) como es Tv3, que debe regirse por el principio de libertad de expresión y de información, como derecho fundamental reconocido en nuestra Constitución y no por criterios ideológicos, políticos o morales y en el presente caso, además, Tv3 usó una calificación técnicamente intachable para referirse a la actividad de la prostitución, de conformidad con la normativa española y de nuestro entorno europeo.

Todas y cada una de las resoluciones a las que he referido son de fácil hallazgo en Internet.

Y yo me pregunto, ¿dónde se documentó el CAC para reprender públicamente a Tv3 por calificar la prostitución en idéntica forma a como lo hicieron los magistrados de las resoluciones judiciales a las que he referido?

martes, 24 de junio de 2014

Entrevista a Gloria Poyatos: la perspectiva del derecho laboral

"A todos los efectos, la actividad de la prostitución o de alterne constituyen un sector susceptible de amparo jurídico, sin que la inexistencia de normativa específica que lo regule resulte impedimento alguno para derivar relevantes efectos jurídicos".
Roberto Fernández Villarino, Vicepresidente de la Asociación Nacional de Abogados Laboralistas

"En materia de prostitución no caben soluciones intermedias, o se elimina cualquier posibilidad de ejercicio mediante la criminalización de todas sus expresiones, excluyendo, en consecuencia la regulación jurídico-laboral, o se admite y regula en pie de igualdad con otras relaciones laborales de carecer especial. Lo cierto es que la regulación actual da lugar a más luces que sombras y supone, en la práctica, una fórmula abonada al fraude".
María Salas Porras & Francisco Vila Tierno, Universidad de Málaga

"Debemos oponernos a que se institucionalice esta forma de esclavitud y violencia contra las mujeres. Es hora ya de desenmascarar las voces que hablan de modernidad, de derechos y prebendas, cuando en realidad lo que se están defendiendo son intereses económicos muy concretos y la explotación humana que se aprovecha de la pobreza y la marginación".
Manifiesto "Regular la prostitución es regular la esclavitud" de la Secretaría de la Mujer del PCE

"Nuestra principal preocupación es que las trabajadoras del sexo sean consideradas CIUDADANAS, se les reconozcan como tal sus plenos derechos, también los laborales, y dispongan de instrumentos legales, al igual que el resto de trabajadores/as de otros sectores, que les permitan defenderse de los abusos de todo tipo a los que, frecuentemente, son sometidas".
Colectivo Hetaira, en defensa de los derechos de las prostitutas



Me gusta enlazar unas entradas con otras, el tema de la prostitución es enormemente extenso y parece no agotarse nunca. Bien, estábamos hablando de la posibilidad de regular esta actividad para poder incrementar los ingresos fiscales e intentar de esta forma saciar la infinita voracidad de Hacienda. Ciertamente, suele extrañar que el gobierno no trate de meter mano en la prostitución mientras esquilma a todo aquel que crea riqueza. Ya he explicado en la pasada entrada qué motivaciones pienso que debe tener y no voy a abundar más en ello (por el momento).

Pero una eventual regulación tendría, forzosamente, que contemplar más aspectos que el puramente recaudatorio. Me refiero a derechos sociales y laborales, a garantizar una protección legal, a una seguridad jurídica en estos momentos inexistente. Eso es lo que ha llevado a una serie de asociaciones y profesionales (principal, aunque no exclusivamente, provenientes del mundo del derecho) a interesarse por este particular. Como sabéis no soy un gran entusiasta de estos supuestos "beneficios sociales" pues los considero un engañabobos, ya que apenas revierte en el contribuyente una fracción de lo recaudado perdiéndose el resto en "rozamiento interno", esto es, en el sostenimiento de la sobredimensionada e ineficiente administración (aunque a diferencia de cualquier estafa ésta no lo puedes evitar, es completamente coactiva: en otras palabras, en un auténtico robo). Entonces uno no puede menos que preguntarse cuáles tendrán que ser los enormes perjuicios que provocaría una regulación para, a pesar de beneficiar económicamente al gobierno, no sólo renunciar a esta tributación sino además emplear el dinero del contribuyente en financiar a asociaciones que atiendan a las prostitutas, campañas publicitarias de "concienciación" y unidades policiales dedicadas a la inspección e investigación. Realmente no es algo que les salga rentable, así que habrá que suponer que esta vía de acción se debe al buen corazón y desprendimiento de nuestros representantes políticos (¿o si no, qué podría ser?).

La continua reclamación de los colectivos "pro-derechos" es que el trabajo sexual sea considerado un trabajo equiparable a cualquier otro. ¿Que las prostitutas no son completamente libres y se hallan lastradas por cadenas como las de la imagen? Cierto. Son las cadenas legales las que constituyen, generalmente, su más pesada carga. De ahí que unos las queramos romper... y otros mantener.



La perplejidad aumenta al considerar que no sólo las autoridades públicas se resisten con uñas y dientes a fiscalizar este dinero sino que... ¡son los propios trabajadores y empresarios quienes insistentemente lo piden! Es... el puto mundo al revés. Todos quejándose por pagar demasiados impuestos y resulta que "las putas y los proxenetas" quieren ponerse a pagar. Absolutamente incomprensible... desde fuera, para quien no conozca este mundo. Que las cosas no son como nos las pintan, la falta de una normativa formal no significa que esto sea un paraíso al margen de la administración. Más me gustaría. Ojalá a nadie se le hubiera ocurrido ponerse a vivir a costa de los demás, sin embargo es lo que hoy tenemos: como sentenció Franklin, lo único cierto en la vida es morirse y pagar impuestos.

Por el momento, la única alternativa que tiene quien desee normalizar su situación como profesional de la industria del sexo es hacerlo como autónomo tal y como nos explica en la siguiente entrevista la magistrada Gloria Poyatos. ¿Es una solución? Desde un punto de vista formal sí, porque permite integrarse en el sistema cotizando. Sobre el papel, como tantas otras cosas, funciona. Pero no resuelve el problema de fondo, la respuesta ha de ser política y tiene que venir de parte de nuestros legisladores. Jurídicamente, no tiene ningún sentido que una profesión pueda ejercerse únicamente por cuenta propia. Además, como tantas propuestas concernientes al trabajo sexual, lo primero que hace falta es que las propias trabajadoras sexuales sean tenidas en cuenta y aquellas preocupadas por "cotizar" y "tener derecho a la Seguridad Social" son una ínfima minoría. No, ése no es su problema y por tanto ésta no es una solución real, efectiva. Su principal preocupación, por decirlo con un lenguaje políticamente correcto, es la actitud de las administraciones hacia ellas y las políticas públicas que vienen implementando. Por eso quieren una regulación, pero NO CUALQUIER REGULACIÓN, sino una que permita que legalmente sean tratadas como cualquier ciudadana y abra la puerta a su aceptación social (lo que llamamos "la normalización"). Esos son sus problemas, como experimentó esta abogada son sentirse en continua "tensión" y saberse la "más observada" del lugar. Eso tiene que cambiar, y lo vamos a hacer.




La magistrada del Juzgado de lo Social nº 1 de Arrecife, Gloria Poyatos, demostró en un experimento jurídico realizado en Gerona en 2009, en el que se hizo pasar por una profesional del sexo, que las prostitutas pueden darse de alta en Hacienda y la Seguridad Social para ejercer su actividad con garantías fiscales y legales. En esta entrevista cuenta su experiencia.
ARÁNZAZU FERNÁNDEZ - ARRECIFE

- ¿Qué la llevó a realizar la tesis doctoral para la Universidad de Girona con la que demostró que una trabajadora del sexo se puede dar de alta en la Seguridad Social como empleada autónoma sin que legalmente le pongan trabas para ello?
- Siempre que he investigado una materia jurídico-laboral, me he interesado por los colectivos más desprotegidos y discriminados. Lo hice con los trabajadores a tiempo parcial, que fructificó en mi primera publicación en el año 2002, después con los trabajadores víctimas de acoso moral o mobbing, que también concluyó con mi segundo libro en el año 2004, y por último, aprovechando mi trabajo de investigación en la Universidad de Girona (año 2008-9), dentro de los cursos de doctorado, decidí inclinarme por el colectivo de las trabajadoras sexuales, que son el paradigma de discriminación y explotación, y si además podía servirles de ayuda para atajar la terrible desprotección social que padecen, pues ya me daba por satisfecha.

- ¿Le sorprendió el desenlace de su investigación sobre la prostitución?
- Francamente sí, pues siempre se nos ha hecho creer que es imposible hacer visible fiscalmente a las trabajadoras sexuales, bueno, al menos, a las prostitutas, ya que curiosamente no ocurre lo mismo con las actrices de porno, por ejemplo.

El trabajo sexual se caracteriza por su libertad y ausencia de compromisos formales. Esto, por un observador inexperto, puede ser apreciado como precariedad y explotación. Generalmente quien opina así siempre así no ha probado lo que es trabajar en el sector informal, sin contrato, echando "las horas que hagan falta", sin saber cuánto ni cuándo vas a cobrar y ni siquiera si vas a hacerlo. En cambio esa es mi realidad cotidiana, al igual que la de millones de personas en este país. Ante semejante perspectiva laboral, ¿a que el puterío no parece ya algo tan malo?



- ¿Qué hubiera hecho si la Seguridad Social no hubiera admitido su petición dándole la posibilidad de incluirla en el apartado de 'otras actividades personales', como le propuso?
- Pues continuar con mis planes, ya que, de hecho, lo que yo buscaba era una resolución escrita y negativa de la Administración, para poder impugnarla y conseguir una sentencia. Yo entonces era letrada en ejercicio y no me suponía ningún esfuerzo defenderme judicialmente, ya que además tenía resuelta toda la fundamentación jurídica para defender mi punto de vista, esto es, que no existe ningún impedimento legal para incluir el trabajo de la prostitución, siempre que se realice por cuenta propia (trabajo autónomo), en nuestro Sistema de la Seguridad Social.

- ¿Llegó realmente a formalizar la inscripción?
- No consumé la formalización porque la anulé ese mismo día, así que formalmente no llegué a estar de alta en el sistema. No obstante, y tras realizar el anterior experimento práctico, he hablado con prostitutas, que sí han cursado su alta en el sistema, siguiendo mi ejemplo. Ninguna de ellas me ha dicho que le denegasen el alta. Otra cuestión distinta es lo que ha venido pasando y es que a veces estas mujeres han engañado al sistema cursando altas en actividades económicas tasadas legalmente, que no se corresponden con el trabajo que realmente hacen. Por ejemplo, como limpiadoras en el Régimen especial de empleadas de Hogar, consiguiendo así estar incluidas en el sistema, cotizar y generar futuras pensiones y prestaciones de la Seguridad Social.

Las prostitutas tienen buenos motivos para exigir la consideración de su ocupación como un trabajo legal, asimilable a cualquier otro. Entienden que conllevaría un reconocimiento de derechos, un límite a los abusos y la represión que vienen padeciendo y una mejora generalizada de sus condiciones laborales. En la imagen, una manifestación en Francia impulsada por el sindicato STRASS.



- Usted estaba embarazada de seis meses cuando decidió inscribirse como trabajadora autónoma del sexo. ¿En ningún momento le pusieron reparos para llevar a cabo su pretensión? ¿Sospecharon que era una falsa prostituta?
- La verdad es que reparos no me pusieron por tal motivo, aunque en el ambiente se respiraba una situación de tensión y, sobre todo, reconozco que me sentí la más observada del recinto. Respecto a sospechar que no era real mi solicitud, yo diría que en ningún momento los funcionarios sospecharon, pues resultaba muy convincente. Además, mi estado de gravidez era una buena excusa para buscar protección social de futuro.

- ¿Inscribirse en la Seguridad Social sería la mejor manera de legalizar la prostitución? 
- Mire, la historia del hombre y la aplicación de las políticas empleadas hasta ahora para atajar el grave problema de la explotación de mujeres mediante la prostitución no ha hecho disminuir las cifras, sino aumentarlas peligrosamente, a la vez que se consolidaban y enriquecían las mafias internacionales.

- ¿Cuáles son las cifras de la prostitución en España?
- España mueve 50 millones de euros al día y 18.000 millones de euros anuales, según la Asociación de Propietarios de Clubs de Alterne. Una realidad que ha generado, en nuestro país, una potencial clientela de 15 millones de varones para 400.000 prostitutas o una para cada 38 hombres que se traducen en unos ingresos para los empresarios del sector de 45.000 euros por prostituta y año. Esos datos están recogidos en el informe elaborado por la ponencia sobre el estudio de la prostitución en nuestro país, constituida en el seno de la Comisión Mixta de los Derechos de la Mujer y de la Igualdad de Oportunidades, publicado el 13 de abril de 2007 en el Boletín Oficial de las Cortes Generales.

Algunos humoristas han bromeado con los supuestos intereses ocultos de nuestras autoridades para no "legalizar" la prostitución. ¿En ese caso se enteraría "la parienta"? No veo por qué. ¿Porque enviarían la factura a casa? La misma factura que te hace un taxista o un peluquero, por ejemplo. La única "receta" que llega a casa es la que mandan, hoy por hoy, determinados Ayuntamientos que sancionan al cliente de callejeras y eso si no se paga en el momento. ¿El servicio se encarecería al pagar IVA? Pues precisamente es lo que le interesa a la administración. No veo, no encuentro motivo alguno para que la prostitución se mantenga en este "limbo legal"... a no ser que haya una parte de la historia que no nos hayan contado. Pero para eso ya estoy yo.



- ¿Es partidaria de legalizar la prostitución en España?
- Mi propuesta pasa por cambiar, controlando siempre las actuaciones delictivas como el tráfico de personas o el proxenetismo, que creo merecen la máxima sanción penal. En aquellos casos en los que libremente la persona mayor de edad quiera dedicarse a la prostitución como actividad habitual voluntariamente consentida, debería tener un hueco en el sistema social, y derecho a las contraprestaciones económicas que su reconocimiento fiscal le brinda. Creo que ello daría mayor independencia y libertad a este colectivo, y quizás poder independizarse de sus explotadores, que carecería de presión alguna sobre ellas, al contar con una protección que ahora no tienen y las hace ser más vulnerables ante sus explotadores.

- ¿Con la crisis económica hay más mujeres que ejercen la prostitución?
- Lo que se ha producido es una mayor explotación de las mujeres prostitutas, que ante una situación de necesidad se hacen más vulnerables ante las mafias y proxenetas, y también por esa situación de necesidad realizan servicios a precios inferiores y en peores condiciones.

- Usted es magistrada de lo Social en Arrecife. ¿Se han incrementado las denuncias en el último año?
- Mi experiencia como magistrada se inició en mayo de 2010, por lo que no dispongo de un periodo más o menos amplio para poder efectuar estadísticas. Este 2011 desde el juzgado en el que trabajo hemos experimentado un incremento en la entrada de demandas respecto a 2010. Ya veremos cómo acabará el año. No creo que sea necesario crear, por ahora, más juzgados de lo Social en Arrecife.



Para seguir informándose sobre el tema en este mismo blog:
· Primero de Mayo, por el reconocimiento del trabajo sexual
· ¿Debe admitirse la prostitución como una actividad laboral más? Un caso práctico

viernes, 20 de junio de 2014

Las consecuencias (no sólo económicas) de legalizar la prostitución

"Veo muy positivo que se legalizaran este tipo de actividades, en lo que no concuerdo con los inspectores de Hacienda es en que se abra el debate con el fin meramente recaudatorio, es decir, ahora proponen legalizar este tipo de actividades -que en ningún caso deberían estar penadas ni ser ilegales- para elevar la recaudación".
Manuel Llamas, redactor jefe de Economía en Libertad Digital

"Lamentablemente aún resulta una realidad común a quienes ejercen el trabajo sexual, verse imposibilitadas de gozar la plenitud de sus derechos por imposiciones legislativas que violan los derechos individuales en una supuesta e infundada lucha por proteger valores sociales de ciertos grupos de estas sociedades".
ASMUBULI - Asociación de Mujeres Buscando Libertad

"Considero que el Estado no puede permitir legalizar una profesión cuyo máximo propósito es el humillar a las mujeres (o a chaperos me da igual). Por eso hay que castigar a los hombres que paguen por ese tipo de servicios y ayudar a las mujeres que estén presas en el oscuro mundo de la prostitución a salir de él. Si la mujer rechaza la ayuda y sigue intentando captar clientes en tal caso habría que castigarla también de la misma manera que se castiga a un camello".
Mensaje en un FORO DE LA POLICÍA

"Hace falta una estrategia decidida para combatir la lacra social de la prostitución, con una línea clara de tolerancia cero hacia la promoción de ésta y de los negocios involucrados alrededor del tráfico de personas con finalidad de explotación sexual. Queremos una sociedad sin explotación sexual y nos comprometemos a trabajar para eliminar la prostitución y cambiar el modelo social de dominación y desigualdad que la hace posible, concienciando a la sociedad de que la compra de servicios de prostitución contribuye al establecimiento en nuestro país de mafias que se lucran de mujeres a las que han secuestrado sus derechos".
Programa electoral del PSOE para las generales del 2011



La semana pasada levantó un gran revuelo el documento sobre la reforma fiscal y los «agujeros negros» que presentó la Organización Profesional de Inspectores de Hacienda del Estado. Entre otras medidas (más de 300), proponía que la prostitución y el tráfico de drogas blandas, como la marihuana, fuesen legalizadas. El argumento esgrimido principalmente es de orden económico (recaudatorio), pues estiman que la legalización de la prostitución permitiría al Estado recaudar unos 6.000 millones de euros anuales. De acuerdo a Ransés Pérez Boga, presidente de los inspectores de Hacienda, sería conveniente legalizar totalmente sectores que actualmente no generan ingresos fiscales. El colectivo de los inspectores abogó por el pragmatismo, señala que existe mucha “hipocresía” en torno a este tema y afirma que además de la recaudación adicional para las arcas públicas así se podrían combatir de forma más eficaz los efectos negativos de estos sectores (la delincuencia, vamos).

La prostitución deja caer cascadas de dinero que no es sometido a ningún control ni tributación (oficialmente). ¿Creen que es algo normal? ¿Por qué hemos llegado a esta situación? ¿Es un asunto de lucha contra la delincuencia, de hipocresía, de "dignidad" como tantas veces se dice o... podría beneficiar económicamente la clandestinidad de este sector? Esta última tesis es la que defiendo en este artículo y les voy a ir explicando.



Rápidamente salió al paso la Asociación de Técnicos del Ministerio de Hacienda, manifestándose en contra de abrir el debate sobre la legalización de la prostitución y las drogas blandas con el argumento de que provocaría que con el pago de impuestos se blanquearan actividades ilícitas. Estos funcionarios consideran que estas actividades deberían combatirse penalmente como hasta ahora (curioso, porque supuestamente la prostitución no se persigue al menos de manera formal), debido a su naturaleza criminal. Señalan que, según los "expertos", la prostitución lleva implícita la inmigración ilegal, el tráfico de personas y su explotación sexual por redes criminales. El secretario general de la asociación, José María Mollinedo, ha indicado "que no se deben buscar ingresos a cualquier precio" (jejeje).

Este debate no es nuevo, y de hecho han tomado parte en él varias de las figuras más relevantes del panorama político nacional. Como recordaréis, en su día Felipe González declaró estar a favor de la legalización de las drogas y Esperanza Aguirre siempre ha sido partidaria de legalizar tanto la prostitución como las drogas. En contra se han pronunciado, por poner también ejemplos de pesos pesados de la escena política, Alfredo Pérez Rubalcaba y Ana Botella. Aunque por lo general la polémica es intensa pero breve, como una tormenta de verano, he de recordar que en las pasadas elecciones autonómicas fue un tema que enfrentó al PP contra el PSOE de Madrid tal y como reflejé en una entrada del blog (léanla para refrescar la memoria).

En principio, y si nos atenemos a lo que dice la Ley, las prostitutas se llevarían toda la pasta que ingresan sin tributar ni un céntimo. Eso sobre el papel, que lo aguanta todo. Esta situación crea un agravio comparativo, pues parte de la ciudadanía -desconociendo completamente el funcionamiento real de este sector- la emprende contra las putas y pide rabiosamente que paguen impuestos. Lo primero que hago cuando me encuentro con uno de tales energúmenos es preguntarle si la decisión de no tributar parte de las chicas o de los políticos. Si hay que pedir alguna responsabilidad será a quien la tiene, que son nuestras autoridades. Ellas follan, no legislan.



Además toda esta controversia ha sido alimentada por el anuncio de diversos institutos estadísticos de incluir las "actividades ilegales" en el PIB. Según el INE, el PIB podría aumentar hasta un 4,5% pero tan sólo el 0,6% sería imputable a las actividades hasta ahora no fiscalizadas. Aunque lo único que está claro es que resulta muy complicado medir unos sectores opacos sobre los que no existen datos fiables.

Con todo, cada vez más gente se pregunta, si son sectores económicos que generan grandes beneficios y podrían ser fiscalizados por las administraciones públicas... ¿Por qué no se hace? ¿No sería conveniente entrar a regular estos mercados tanto por la importante recaudación que obtendría el fisco como por la lucha contra esa delincuencia que se presume existente? Como tantos otros temas, no es la primera vez que hablo de él en el blog y mis lectores habituales ya conocen de sobra mis planteamientos. Para quienes lleguéis nuevos seguramente os interese la entrada que escribí explicando por qué LOS PARTIDOS DE LA CASTA NO PUEDEN REGULAR LA PROSTITUCIÓN. Fíjense que adjunté en la entrada un artículo de Pérez-Reverte del año 94. Sí, señores, hace 20 años ya nos preguntábamos por qué las "lumis" no pagan IVA. Y yo les voy a dar aquí y ahora la respuesta.

Resulta que, a diferencia de lo que dicen los inspectores, no creo que sea una cuestión de hipocresía sino de desconocimiento. Hay un motivo de peso para que la prostitución no esté regulada formalmente, y es que NO INTERESA.

Dinero, dinero y dinero. ¡Cuánta pasta da el puterío! Sí, pero díganlo todo: dinero que siempre es en efectivo, que no deja rastro alguno y que no puede justificarse. Es dinero maldito pues quienes lo ganan están a merced de quienes pueden extorsionarlas y quedarse con él. La situación actual lo que permite es que siga siendo un dinero anónimo. No hay facturas, ni transferencias bancarias, ni nada que permita seguir su rastro. Si alguien quisiese financiarse ilegalmente sería lo que precisamente buscaría, ¿no les parece?



¿A qué me refiero con que "no interesa"? Bueno, no tienen ustedes más que ver qué prisas se da la casta para legislar cuando realmente quiere: comparen la situación de la no regulación del aborto, la ley de huelga o el sistema electoral con la reforma del art 135 de la CE, el rescate a la banca o la reciente Ley Orgánica de Sucesión a la Corona. ¿Por qué ciertos temas se los toman con una tremenda parsimonia y para otros corren como si les hubieran metido una guindilla en el culo? No es casualidad, todo sucede por algún motivo. Hay asuntos que quieren que se queden como están, y no los tocan. Y la prostitución es uno de ellos, la actual "alegalidad criminalizada" resulta muy beneficiosa para las élites dominantes.

Miren, se dice que la prostitución en España movería entre un 1,8 y un 4% del PIB (18 a 40 mil millones de euros, como todo son estimaciones hay varias cifras... al parecer la primera se referiría únicamente a los locales de alterne, vulgo "puticlubs", y la segunda al conjunto total del sector). Es una cifra que considero razonable, Holanda estimaba que movía en torno al 5% (no he encontrado el enlace pero créanme, me acuerdo del porcentaje que además provenía de un sitio oficial). Para que se hagan una idea, la agricultura en España no llega al 2% del PIB y la construcción, en la mejor etapa de la burbuja, aportaba algo más del 10%. Es decir, es una cifra, un porcentaje, un cantidad MUY APRECIABLE.

En el mundo de la prostitución se produce un fenómeno muy llamativo. Resulta que son los trabajadores y, sobre todo, los empresarios del sector los interesados en regular si situación y contribuir con las onerosas cargas fiscales mientras la administración pública rechaza meter mano a este negocio tan boyante. ¿No les resulta cuanto menos un poco raro? Pues no lo es y les estoy explicando por qué: regular/legalizar la prostitución significaría el reconocimiento de una serie de derechos, una protección legal y una seguridad jurídica para trabajadores y empresarios a la vez que conllevaría una disminución del poder y del dinero que tienen nuestras autoridades. Evidentemente no van a tirar piedras contra su tejado.



En estos momentos es un dinero que no existe. Ni tributa ni está sometido a control alguno, no está fiscalizado. Y esa es la gran ventaja que encuentran nuestras autoridades, expertas en el arte del similitruquili y del manguili manguili. La regularización de la prostitución les perjudicaría en dos sentidos, el primero es el tipo impositivo que estaría fijado por Ley y ya no podría ser el resultado de su avaricioso afán recaudador. Hay quien dice que las prostitutas pagarían un 21% por IVA y otros el 30% por Sociedades. ¿Y si yo les dijese que tienen que pagar hasta el 50% de lo que ingresan? Anda, ahora resulta que no es que pagan como todos los ciudadanos. Pagan MÁS que el resto, por la situación de vulnerabilidad y desprotección legal en la que se hallan. El segundo es que habría una fiscalización, un seguimiento de ese dinero, que es la única manera de que se les pille (como al Manga Urdanga o a los sincalistos de la "ugeté"). A más de uno se le acabaría el chollo: las administraciones públicas perderían dinero y además tendrían que rendir cuentas sobre lo recaudado.

Les voy a poner un ejemplo concreto que es la mejor manera de entenderlo. Tenemos una puta poligonera que cobra 20 pavos el servicio, así que supuestamente si pagase IVA el precio final sería de 24 euretes. ¿Cierto? 20 para ella y 4 para Hacienda. Nos dicen, ¿pero es que queréis pagar impuestos, deseáis pagar MÁS? ¿Estáis tontos? No, amigos, no. Se pagaría MENOS. ¿Y cómo es eso del queso? Pues porque hay una falacia, y es que el precio final que ahora cobra la chica ya tiene incluido una serie de gravámenes mucho más altos. Si tiene chula se queda con la mitad, es decir, folla por 10 y si trabaja por su cuenta pues tributa por algo parecido al sistema de módulos. Vamos a ver si me explico.

Una de las situaciones que debería levantar las sospechas de cualquier persona con un mínimo sentido crítico y la más elemental capacidad reflexiva es la de comprobar el continuo (y costoso) servicio público de policía que se da a estas mujeres. Están constantemente encima de ellas una serie de funcionarios que, por tanto, dejan de dedicarse a otras actividades. Los sueldos y equipo de estos profesionales nos cuestan un dinero a todos los contribuyentes, pero no a las putas, porque ellas -de nuevo digo que "oficialmente"- no pagan nada a nadie. No sólo no gastan sino que se "benefician" de este tipo de servicios que otros pagan. Ya, claro. Resulta que a los ciudadanos nos hacen co-pagar los servicios sanitarios y los medicamentos, nos ponen tasas al uso de algo tan elemental como es la justicia y en servicios en los que ya existían -como la educación- las aumentan escandalosamente. Pero no, a las putas no las recortan "protección policial". Y no las cobran ningún tipo de tasa ni gravamen. ¿No ven que es absurdo, ridículo, que es que sencillamente poniéndose a pensar uno se tiene que oler que aquí hay "gato encerrado"?



En el primer caso, en el "trabajo por cuenta ajena", les decía que ella se queda con la mitad de lo que cobra. La base imponible son esos 10 euros que se queda, si le sumamos el IVA saldría un precio final de 12. Es decir, que los clientes nos ahorraríamos 8 chapas en cada polvete. Para alguien echa unas cien canitas al aire al año, eso son 800 machacantes lo cual no está nada mal. Y me dirán ustedes, ¿por qué paga a la chula? Pues porque la chula es la empresaria que ya ha acordado desde su país que van a pachas, porque ella se encarga de traerla, de enseñarla el oficio, de cuidarla, de proporcionarla trabajo, de buscarla techo y, por supuesto, de negociar con la policía. Si una señora lleva a 4 o 5 chicas pueden "hacerla un precio", así también es más cómodo para las autoridades pues no tienen que andar cobrando a cada una por separado (motivo por el que chaparon la CdC e impulsan los macroclubes).

En cambio, la chica que trabaja independientemente lo tiene mucho más jodido (aunque potencialmente puede ganar mucho más) debido a que tiene que pactar directamente con las mafias policiales. Lo normal es que pague una cantidad fija (el "módulo"), semanal o diaria, que varía en función del tiempo que lleve la chica, lo joven y bonita que sea, la zona en la que esté y SOBRE TODO de lo espabilada que sea. Ahí está la gran ventaja de las chulas, son perras viejas y saben cómo tratar con los agentes (para mí la habilidad más complicada a la hora de ejercer la prostitución). También puede optar por no pagar nada a nadie, e intentar burlar el control policial. En ese caso su situación es la más precaria y complicada de todas las existentes (también la más autónoma), ya que no puede situarse en un lugar fijo (es la llamada "prostitución deambulatoria") y tiene que confiar en escondites o terceras personas para guardar su dinero (más de una ha perdido todo lo recaudado cuando la "pillan").

Todo este debate sobre la conveniencia de "legalizar" la prostitución me recuerda a las maravillosas (e inaplicables) propuestas de toda esta hornada de chavalillos que salen en las tertulias de la tele, ya saben, Alberto Garzón, Pablo Iglesias, Albert Rivera... A ver, que si listas abiertas. Que si democracia interna. Que si eliminar aforamientos. Que si acabar con las puertas giratorias. Etcétera, etc, etc. OBVIO que la ciudadanía saldría beneficiada, ¿pero a quién no le convendría? ¿Por qué no se hace? La situación de todas estas reformas, tan deseables como impensables en nuestro sistema político actual, la resume a la perfección esta conocida viñeta de El Roto.  



Si el "problema" para algunos es que la prostitución se regule y las meretrices tributen, no se preocupen. No hace falta regular esta actividad y hacerlas pagar impuestos porque YA ESTÁ REGULADA (si bien no mediante una ley escrita sino consuetudinaria) y YA PAGAN IMPUESTOS. A estas mafias que las vigilan, las controlan, las extorsionan... y a las que todos nosotros sostenemos fiscalmente. El verdadero problema que tendrían nuestras autoridades llegaría si se regulase formalmente pues la "Ley de la calle" ahora imperante dejaría paso a una auténtica Ley de Derecho que les obligaría a acatarla. No podrían cobrarlas ni un euro más de lo legalmente establecido, y peor aún, los ingresos provenientes de la misma dejarían de ser empleados con total discrecionalidad y opacidad como desean para pasar a ser fiscalizados y tener que rendir cuentas por ellas. La legalización de la prostitución traería lo que los anglosajones llaman RULE OF LAW y ACCOUNTABILITY, que en la España de hoy en día son unos auténticos anatemas.

Conociendo como ahora conocen la realidad de la prostitución (y que me la estoy jugando al contar esto públicamente), entenderán el interés existente en que no se regule de manera explícita. Ya existe una Ley de facto, no hace falta que venga a entremeterse ese molesto Estado de Derecho con sus garantías y obligaciones. Sin Ley, la prostitución es el terreno perfecto para la discrecionalidad de los delincuentes que nos gobiernan. ¿Para qué tocar lo que ya funciona? Ese dineral se reparte entre diferentes escalones de la administración tributando a un tipo mucho más alto que el que correspondería si fuese una actividad normalizada y además lo hace de la mejor manera posible, en cash, efectivo, sin insidiosas facturas ni movimientos bancarios delatores. Nada deja rastro y se lo llevan crudito.

Por haber llegado al final de la entrada les premio con esta sugerente imagen. En fin, para resumir y ahora que sé que tengo su atención, lo que he venido a decir con mi anterior parrafada es que la legalización de la prostitución no es únicamente un asunto de trascendencia económica sino también con graves consecuencias relativas a la protección de derechos y libertades fundamentales, y sobre todo respecto al sometimiento de los poderes públicos a la legalidad. 



¿Cuál es la solución? Porque es verdad que tengo que aportar una propuesta. Está muy bien describir la realidad, como he hecho. Todavía mejor analizarla de manera crítica mostrando mi desacuerdo. ¿Pero qué habría que hacer? Pues no es un asunto sencillo, sé dónde quiero llegar pero no tengo tan claro cómo hacerlo. Hay quienes van proclamando que a los corruptos hay que meterles en la cárcel, hacerles pagar lo que han hecho, que hay que ser inflexible en la aplicación de la Ley. No comparto esa opinión, no por principios sino por realismo: las propuestas maximalistas no nos conducen a ningún sitio, pues son INAPLICABLES. La corrupción en España está institucionalizada, enquistada, y es mejor reconocerla y aceptarla. Es preferible a que roben dentro de la legalidad que fuera de ella, así de simple. Pedir la cadena perpetua para quien ahora mismo vive como un marqués es absurdo, porque sabemos que no va a ocurrir. No quiero que los corruptos acaben en la cárcel, ni siquiera que se les juzgue o tan siquiera que se les suspenda de empleo y sueldo. No. Y no porque no se lo merezcan, sino porque ESO NO VA A PASAR. Y quien diga lo contrario o es un hipócrita o un ignorante que no conoce nuestro sistema. Me conformaría con que dejasen de robar, aunque no devuelvan lo que se han llevado. O incluso sería un gran paso adelante que sus prácticas se hallasen respaldadas por la Ley, que ya que les sacan el dinero a las chicas al menos se ajustase el derecho a la realidad social aceptando los hechos consumados. Sería feliz con eso, lo cual supondría una "legalización" de la prostitución (o más bien, de las prácticas de la administración con respecto a ella)... Sabemos que no lo van a hacer por su propio pié, lo estamos viendo. Si se quiere algún cambio ha de ser forzándoles, haciéndoles ver que no les quedan más opciones. Y será cumpliendo esa legalidad que ellos desprecian. Pero también por fuera de los canales institucionales, sobre todo apoyándonos en los medios de comunicación.

Para ejercer algún tipo de presión abrí el blog y publico entradas como ésta, obviamente a nuestros gobernantes les va a resbalar lo que un don nadie como yo escriba o deje de escribir pero siempre me queda la esperanza de que algún periodista (como Ayanta) o político ajeno a la casta (como Rivera) decida escucharme y considere que como mínimo merece la pena investigar sobre un tema que no está nada claro. Como lo que sucede es lo que yo les cuento, es lo que se acabarán encontrando y entonces gracias a ellos podré multiplicar mis fuerzas y conseguir mis propósitos, que por cierto ellos también comparten.