“¿Cuántas de esas personas han hablado con las prostitutas o sus clientes? Si conocieran de verdad el tema tendrían una opinión muy diferente”.
Margarita Carreras, prostituta y activista feminista
Buena parte del esfuerzo que debería haber destinado a actualizar el blog lo he empleado en el acalorado (pero estéril) debate mantenido en el blog de Montse Nebrera con varios abolicionistas. Desearía que alguno (en especial María, que ha dado más guerra que veinte) se pasase por este blog para CONOCER el punto de vista de uno de esos pérfidos prostituidores que tanto denuesta. No quiero que los abolicionistas nos den la razón, simplemente que nos lean y -a ser posible- que ofrezcan alguna réplica a nuestras afirmaciones más allá de los tópicos de que defendemos nuestros intereses económicos, o que hemos interiorizado el patriarcado y estamos "alienados", o el que me parece más insultante: que a consecuencia del ejercicio de la prostitución hemos sufrido efectos psicológicos tan terribles que hemos quedado "zumbaos". ¿Cómo es posible entablar una conversación con alguien que ni siquiera te considera un igual? Constantemente nos tratan como auténtica escoria, empleando los adjetivos más denigrantes para referirse a la prostitución. Nosotros querríamos entablar un diálogo constructivo con los abolicionistas, poder llegar a algunos puntos de consenso, coordinar nuestras actuaciones para actuar en aquellos aspectos en los que coincidimos (al menos en apariencia, luego vemos que no es así) como la lucha contra las mafias o la oferta de alternativas viables para quien quiera abandonar la prostitución y necesite ayuda para ello. Pero sencillamente ellos no nos dejan, no quieren. Se limitan a darnos el status de "víctimas" (bueno, nosotros los clientes seríamos los "verdugos") y a sentenciar qué es lo bueno para nosotros: reinserción y redención para las prostitutas, multas y cárcel para los prostituidores. En fin, PERSECUCIÓN para todos nosotros.
A cuento de este trato que nos dispensan os ofrezco otra canción-protesta. Muestra la situación real que sufrimos las personas insertas en lo que los abolicionistas califican de "inframundo": padecemos la marginación, el desprecio y la humillación social en silencio, ya que o bien no nos escuchan o cuando nos hacemos oír nos acallan con sus discursos moralistas. Nos tratan como a residuos sociales, una especie de parias que vivirían en un submundo (algo similar a unos Morlocks actuales a los que se teme porque cuando salen de sus guaridas lo hacen para causar problemas a la bondadosa sociedad de la superficie). Por consiguiente es lógico que la primera respuesta que se de a este "problema" sea la pura y simple REPRESIÓN, como se ha hecho históricamente con todos los colectivos marginados. Se nos señala como responsables de todos los males habidos y por haber, siempre magnificados (caso de las drogas, robos, enfermedades...) y en otros casos sencillamente inventados (como el acoso a menores por parte de las chicas o a las vecinas del barrio por parte de nosotros). Así que a la fuerza acabamos siendo víctimas, como dicen los abolicionistas. Pero no de la pobreza (precisamente la prostitución, como cualquier trabajo, es un antídoto contra ella), del machismo (mucho más presente en las relaciones sexuales aceptadas socialmente), de los traumas psicológicos (los tendrán sus madres...) o de cualquier otra tontería que se hayan sacado de la manga; sino que somos víctimas de la incomprensión, de la ignorancia, de la intolerancia, del estigma, de la persecución social, de la policía, de los medios de comunicación-manipulación, de los vecinos intransigentes (que son pocos, pero molestan mucho), y sobre todo somos víctimas de unos políticos acomplejados incapaces de afrontar la realidad social (yo les pregunto, ¿para qué está la política sino para resolver cuestiones problemáticas como esta?), de los sectarios abolicionistas que no hacen más que dar mala prensa de nosotros y de una sociedad que rechaza lo que desconoce.
Ya está, ya lo he dicho. Me he quedado más ancho que alto. Disfruten de la melodía.
VICTIMAS - SÁLVATE SI PUEDES
Cuántas personas quieren decir lo que opinan
pero en silencio sufren su marginación,
con la esperanza que mantiene al que no olvida
de ver (al) culpable suplicando por su vida.
Nadie los quiere, son los residuos de la sociedad.
Perfectas cabezas de turco cuando alguien tiene que pagar.
Tus calles están seguras,
siempre hay cerca algún perro guardián,
son muestras de tu temor a quienes marginas.
Vivimos como esclavos suplicando por una ayuda,
por eso os gusta ponernos la zancadilla.
Nadie los quiere, son los residuos de la sociedad.
Perfectas cabezas de turco cuando alguien tiene que pagar.
Son las víctimas, víctimas, víctimas de esta sociedad.
Víctimas, víctimas, víctimas, de esta sociedad.
Víctimas, víctimas, víctimas, de esta sociedad.
Víctimas, somos tus víctimas.
Somos víctimas, víctimas, víctimas, de esta sociedad.
Víctimas, víctimas, víctimas, de esta sociedad.
Víctimas, víctimas, víctimas, de esta sociedad.
Víctimas, somos tus víctimas.