La prostitución es un tema muy controvertido, no sólo debido a su condición de tabú (lo que conlleva su ocultación a la luz pública) sino porque además refleja de manera meridiana valores y principios contrapuestos. Es por ello que los diversos enfoques existentes sobre la misma son absolutamente irreconciliables.
Soy un cliente y amigo de prostitutas que, preocupado ante el debate social generado, ha decidido romper su silencio y aportar su novedoso punto de vista.
Acaba el año y, junto al pequeño Nicolás, lo que más tiempo ocupa en los medios es Podemos y su líder Pablo Iglesias. En su día ya saqué un programa de "La Tuerka" en el que abordaba la materia de la prostitución pero quiero que ahora oigáis qué responde en una charla a la manida pregunta sobre la legalización de drogas blandas y prostitución (ir a 36'10''):
Desde la posición de mesura y equidistancia que estudiadamente busca representar afirma que ambos "son temas que habría que discutir", sobre los que no ha tomado una posición firme y añade, con ese talante democrático tan del gusto de quienes no se quieren mojar, que "habría que escuchar a los sectores implicados". Me parece bien su respuesta, es la típica para salir del paso diciendo vaguedades que no suponen nada en concreto, es un tema muy serio y complejo como para darle una contestación lo suficientemente detallada en dos minutos.
Pero apunta un aspecto fundamental, clave, primero en torno a las drogas y luego sobre la prostitución. Que el verdadero problema de fondo no es la cuestión de la salud pública sino "el enorme negocio que hay en torno a las drogas". Sería deseable que lo hubiese explicado un poco más, como cuando Monedero habló sobre la heroína y el País Vasco, que lo hizo sin pelos en la lengua. ¿Quién se aprovecha del negocio? ¿Por qué a los gobiernos les interesa tanto mantener en la ilegalidad un sector tan lucrativo? ¿Quienes y cómo están beneficiándose de esta situación?
Por otra parte señala "que la mayor parte del trabajo sexual que se realiza es en condiciones forzosas, por lo tanto eso es esclavitud y eso es intolerable que se produzca". Ya sabéis que, aunque al inicio de este blog yo mantenía que en base a mi experiencia creía que todo ese asunto de putas obligadas, mafias y crimen organizado era una milonga (del mismo modo que creía en ello a pies juntillas cuando no conocía en absoluto este mundo), mi postura ha ido evolucionando y he tenido que reconocer que, efectivamente, muchas chicas -la práctica totalidad, a decir verdad- están obligadas. Y bajo el férreo control de bandas organizadas de proxenetas. Y que quienes realmente se benefician de esta actividad son estos delincuentes, no ellas. Todo eso es indudablemente cierto. Pero también lo es que las chicas ejercen la prostitución voluntariamente... Porque sí, están obligadas... pero no a prostituirse. Y los chulos sí que existen, pero hay que decir quiénes son pues la mayoría de la gente no tiene ni idea de su identidad y no les reconocerían ni aunque saliesen en las noticias del mediodía dando una rueda de prensa. Además no dice nada quien apunta que están forzadas. ¿Y usted qué quiere, que dejen de estarlo o que sigan estándolo? Lo pregunto porque no lo tengo nada claro.
A ver, señor Iglesias. Usted ha comentado cómo ha recibido el apoyo de inspectores, de policías, de jueces y otros funcionarios públicos que le han manifestado desear que llegue al gobierno. Usted es un ferviente partidario de esquilmar a la sociedad para que un reducido núcleo de dirigistas diseñe en qué se debe emplear el dinero de todos los contribuyentes. Usted defiende que el sector público ha de contar con los necesarios recursos para cubrir sus gastos y todos sabemos que el principal requisito para un sistema fiscal es la suficiencia, es decir, que obtenga los ingresos que precisa. Incluso si ello significa vulnerar la legalidad, tal y como han hecho esas formaciones que usted denomina "la casta" y que dicen representar a más del 80% de los españoles. Si "legalizamos" drogas y prostitución, lo que equivale a reconocerles derechos y protección legal en vez de perseguir a quien se gana la vida en estos sectores, cortaríamos de cuajo una importantísima fuente de financiación ilegal de la administración pública. ¿Estamos dispuestos a ello?
Los continuos escándalos de corrupción que han saltado a los medios tienen todos un común denominador, el aprovechamiento de los privilegios inherentes al poder público para obtener pingües beneficios. Y una de las más antiguas y rentables vías de conseguir dinero opaco es crear un mercado sumergido al que poder perseguir, extorsionar y robar impunemente. Obviamente que lo último que interesa en el tema de las drogas es salvaguardar la "salud pública", o con las prostitutas no se trata de protegerlas de abusos o explotación. Bien es sabido que las actuaciones de las autoridades siempre van en sentido contrario, pero no lo hacen por maldad intrínseca sino para mantener su cómoda situación de privilegiados. Es que claro, es muy bonito presumir de tener tres millones de funcionarios o de dilapidar miles de millones en obras públicas innecesarias, pero es que eso hay que pagarlo. ¿Y sobre quién recae la pesada losa de sostener a estos sinvergüenzas? Pues pagan los de siempre, los currantes. Y no hablo sólo de los asalariados ni del sufrido autónomo. Quienes se hallan en mayor precariedad son quienes trabajan en la economía sumergida. Y más si lo hacen en una actividad que es considerada delictiva (caso de drogas) o sobre la que la única regulación al respecto es de orden penal y atribuye enormes potestades a las autoridades públicas (prostitución) permitiendo que puedan exprimir de manera inmisericorde a estos colectivos.
Legalizar las drogas y la prostitución supondría, por una parte, reducir el asfixiante peso del Estado sobre la sociedad civil y disminuir unos ingresos en B que pueden emplearse con total discrecionalidad. Y por otra, enfrentarse con la base electoral de Podemos constituida por funcionarios, pensionistas y demás sectores que confían en la coacción en vez de en su valía personal para ganarse la vida. Un país con drogas y prostitución reguladas "escuchando a los sectores implicados" sería un país mucho menos corrupto (caso de Nueva Zelanda). Y eso, desde luego, es lo que más aterra a cualquier político.
Como veis hace mucho que no escribo, pero sigo por aquí. El blog ha estado parado por falta de tiempo, de ganas, y sobre todo por la constatación de que éste no es un tema que genere suficiente interés en la opinión pública. Es decir, cada varios meses siempre funciona bien un programa en el que salgan los típicos tópicos, se grabe a chicas con cámara oculta y se hagan impactantes afirmaciones para regocijo de morbosos. Pero hasta ahí llega la cosa. Nadie quiere informarse en serio, conocer en persona a las chicas y mucho menos emprender investigaciones en las que pueda encontrar "mierda" que cause problemas. No, somos muy cómodos, nos gustan las versiones oficiales que nos ofrecen respuestas sencillas y una conciencia tranquila.
Así que he ido dejando ésto y ocupándome de mis asuntos, haciendo mi vida y olvidando un poco todo este tema en el que, me decía a mí mismo, nada podía hacer. Hasta que llegó el fenómeno del pequeño Nicolás, del que no hace falta que hable porque ya es sobradamente conocido por todo el mundo.
En un principio parecía un "trepa" con afán de protagonismo, un niñato a la caza de fotos, un "groupie" de poderosos. Pero coño, comenzaron a hacerle entrevistas. Y claro, esto cambió. Tras la entrevista en El Mundo me dio la imagen de un loco, de un perturbado con imaginación desbordante que estaba haciendo el más clamoroso de los ridículos. Pero es que este sábado salió en vivo y en directo en La Sexta haciendo una de las entrevistas más brillantes que recuerdo. Fue alucinante, llevó a los periodistas por donde quiso ofreciendo una imagen que creo que pocos habrían llegado a imaginar.
El caso es que dijo muchas cosas que hasta ahora no habían salido en los medios. Logró que le invitasen a la TV y ahí, sin previo aviso, se volvieron las tornas. Dio un motivo para salir, protegerse de las posibles represalias que podrían tomar las autoridades públicas. Y otro de por qué había alcanzado semejante notoriedad, que no era como creíamos todos el asunto de las fotos sino el haber denunciado "actuaciones alegales" de funcionarios policiales. Ése era mi sueño, atraer a los medios con el gancho del morbo que provoca la prostitución para comenzar a contar los abusos, irregularidades e, incluso, abiertos delitos que estaba perpetrando la administración. Para mí es la gran revelación que he hallado sumergiéndome en el mundo de la prostitución, y como Nicolás intenté buscar el apoyo de otras personas que pudiesen cubrirme las espaldas: abogados, periodistas, asociaciones... y me encontré más solo que la una.
Todos sabían lo que había, pero por eso mismo ninguno quería hablar. Resultaba totalmente descorazonador que un trabajador social te dijese que en su ONG eran perfectamente conscientes de que la policía extorsionaba a las chicas pero que no podían hacer nada porque dependían de las subvenciones públicas. O que un periodista me confesase que la redacción había recibido la orden de no investigar la trama de Coslada ya que involucraba a miembros de los Cuerpos y Fuerzas de Seguridad del Estado. ¿Las chicas? Ellas han sido las más honradas conmigo, quienes más me han cuidado advirtiéndome de dónde me estaba metiendo: "te has implicado mucho y sabes demasiado", solían decirme.
Pero, sobre todo, lo que más me diferencia es que no estoy del lado del poder. Soy alguien incorrompible, honesto, enemigo de los abusos y partidario de que las cosas se sepan "con luz y taquígrafos". Seguramente el camino que tomé haya sido el más difícil pero es que yo no tengo otra opción. Sin contactos influyentes, ni una situación económica desahogada, ni una organización que me respaldase ni, en fin, NADA DE NADA... ¿Qué me quedaba para protegerme? Pues, en mi inocencia, consideré al igual que Nicolás que los medios. Ciertamente pensar así es una muestra de ingenuidad porque si la sociedad española ha olvidado escándalos como el GAL o el 11M, ¿cuánto puede durar la efímera fama de Nicolás? Un suspiro. Y está haciendo daño, mucho daño. Está erosionando la credibilidad de las instituciones del Estado, lo cual se paga. Ha llegado a un callejón sin salida, a un pulso en el que se enfrenta él (y quien le apoye, que no sé quienes serán) contra todo el aparato gubernamental. El tío se ha plantado delante de toda España a decir que el gobierno MIENTE. Que Casa Real MIENTE. Que la Seguridad del Estado (CNI) MIENTE. Y, de postre, que desde las instituciones públicas se está actuando por fuera del derecho (léase delinquiendo, ya que el poder público únicamente puede actuar dentro de los márgenes de la Ley: o lo hace legal o ilegalmente, no hay "alegalidad" para un funcionario). Joder, no me extraña que piensen que está loco. No porque lo que diga sea una sarta de tonterías, invenciones de una mente hiperactiva (que es lo que tratan de hacernos creer), sino porque el chaval a sus veinte años ha demostrado tener más cojones que el caballo de Espartero.
Nicolás no ha llegado donde ha llegado siendo un "outsider". El ha estado dentro del sistema y ha visto desde dentro lo que yo vengo denunciando desde fuera: que los poderes públicos no ajustan sus actuaciones a la legalidad de manera sistemática. Sinceramente le deseo todo lo mejor, espero que los periodistas que contacten con él le traigan algo más que palabras zalameras y promesas que nunca se cumplirán (como hicieron conmigo). Con lo espabilado que ha aparentado ser debe ser consciente de a dónde se dirige, tener cuidado de en quién se fía (y eso no es sencillo, pues nunca llegas a conocer de verdad a la gente) y las implicaciones que tiene, en nuestro sistema actual, enfrentarse a los corruptos. Haces bien en tener miedo, Nicolás, la prudencia nunca sobra.
"Las prostitutas reclaman el cese del hostigamiento legal de las medidas abolicionistas, ya que desde su punto de vista son estas leyes llamadas antiproxenetas las que atentan contra ellas mismas, su negocio y amigos"
Mª Elvira Villa Camarma, Antropóloga (URV & UCM)
Hoy voy a tratar uno de los temas sobre los que existe más desconocimiento, pero no porque se hable poco, sino porque toda la información que recibimos proviene de una única fuente y no realizamos el menor esfuerzo para contrastarla. Por lo que veo, cuando se habla de prostitución y muy particularmente en lo que respecta a los aspectos referentes al crimen y a las operaciones policiales solamente existe una versión, la verdad oficial. Desde el primer momento quiero aclarar que me merece el máximo respeto y que mi intención al escribir esta entrada no es menoscabar la credibilidad de nuestras autoridades sino arrojar luz sobre un tema que parece preocupar a bastantes personas quienes, sin embargo, carecen de cualquier contacto directo con la materia. Obviamente aclaro que hablo desde mi experiencia personal, que podrá ser más objetiva o parcial, más completa o limitada, más representativa o anecdótica... pero es la mía, la que conozco y he vivido. Acepto todos los "peros", condicionantes y objeciones que queráis, aún así a lo largo de los años he ido siendo testigo de cómo las historias que nos llegan desde los mass media no parecen casar muy bien con lo que me he ido encontrando.
La semana pasada, el Ministerio del Interior publicó una noticia en la que un grupo de mujeres rumanas eran liberadas, a la vez que se arrestaba a sus proxenetas. Al igual que nos contaba la página web de la policía hace unos meses o el periódico el Mundo el año pasado, eran captadas por el llamado “metodo Lover Boy” que consiste en que (cito) "el proxeneta “enamora” a la víctima en su país de origen con falsas promesas de un futuro común y la convence para viajar al extranjero, donde en realidad es obligada a prostituirse (...) el reclutador es un tipo carismático y apuesto, que se acerca a la víctima actuando como si estuviera interesado en mantener una relación sentimental. Poco a poco se gana su confianza y la de su familia, llegando a convertirse en su novio. Después le propone que viajen juntos a un país extranjero con la excusa de unas vacaciones, para trabajar, un futuro nuevo… La víctima acepta y cuando llegan a su destino éste le reclama que se ha gastado todo el dinero y que debe prostituirse “por el bien de la pareja” y la asegura que “la seguirá queriendo como siempre”, comenzando así su explotación sexual". Así pues, bajo la supuesta relación sentimental se encuentra un muy elaborado ardid para engañar a la víctima e inducirla a ejercer la prostitución. Ese "novio" en apariencia, en realidad sería su "chulo".
La figura comúnmente aceptada del "chulo" es la de un hombre que capta, incita y mantiene a una o varias mujeres en la prostitución empleando diversos métodos, desde la violencia más explícita (amenazas, palizas, castigos...) a la más sutil como sería la dependencia emocional. Es lo que vemos en las películas.
Hasta aquí tienen la información que encontrarán en el 99% de páginas de internet que existen. Es un relato que, en principio, resulta verosímil como tantos otros que se nos relatan sobre la prostitución. Las mujeres que se hallan atrapadas en este mundo no han llegado a él por su propio pié, ¿cómo vamos a creer otra cosa desde la comodidad de nuestros hogares? En nuestra vida diaria, en nuestro entorno, la prostitución es vista como lo último de lo último... ¿Quién podría escoger esa vida? Nadie, ergo han de llegar ahí forzadas o engañadas.
Efectivamente, hay víctimas. Y son ustedes: víctimas de los prejuicios, la incultura, la ignorancia, una educación que no les ha enseñado a pensar por su cuenta, del miedo a lo desconocido y de la manipulación de nuestros dirigentes. La credulidad y el desconocimiento han sido históricamente aprovechados por las élites dominantes para hacernos comulgar con ruedas de molino. Nos han vendido religiones, naciones y multitud de otras ficciones que siempre les servían para lo mismo, permanecer en el machito mientras ordeñaban la vaca a base de bien. Nos hablan de hechos diferenciales, de cursos de formación, de energías renovables, de obras públicas, de cooperación internacional, de protección de la mujer y mil gaitas más que, en realidad, sirven de justificación para que se lo lleven crudito. Desde el origen de los tiempos, no hay nada como una buena causa para robar.
Este tipo de operativos de "rescate", con uniformados espléndidamente pertrechados con chalecos antibala y metralletas como si fuesen no a entrar en un domicilio sino a tomar un bunker en las playas de Normandía, son parte de la "fabricación de las víctimas de trata" tal y como nos cuenta la activista Norma Jean Almodovar.
¿No se cuestionan cómo es posible que estas supuestas mafias puedan, continuamente, seguir engañando a mujeres que ya deberían estar más que escarmentadas? ¿Creen de verdad que las prostitutas son unas cándidas adolescentes que han confiado en el primero que se les presenta? Deberían aprender de ellas y ser más escépticos. No se fían de cualquiera, pero ustedes sí, se comen con patatas lo que escuchan... ¡en televisión! ¿Quién es el inocentón? ¿Saben qué es lo que REALMENTE OCURRE?
¿No les parece más probable que realmente esos "chulos" sí que sean sus parejas? Es que eso es lo que me he encontrado una vez tras otra. Las chicas estaban a gusto con sus compañeros, las palabras que la policía nos presenta como un ejemplo de cinismo (lo de trabajar para el bien de ambos o que no la van a querer menos por prostituirse) son ciertas y ejemplo del auténtico cariño que se profesan. Pero claro, viene una pareja de rumanos (extranjeros y pobres) y comienza a hacer miles de euros sin necesidad de haber cursado estudios, ni invertir capital alguno... y llegan las mafias atraídas como moscas a la miel. ¿Qué se han creído estos, que pueden "entrar" en "NUESTRO" país y hacer lo que quieran? Comienzan las extorsiones, y la excusa del proxenetismo resulta ideal. Nadie apoyará al extranjero, que como sabemos (porque nos lo dice la tele, aunque la realidad desmienta semejante propaganda) "viene a robar". Todos respaldaremos a la policía, de la que también la caja tonta se encarga de fabricar una imagen como si fuesen casi superhéroes (lo cual no es más que una ficción y contrasta fuertemente con el sentir popular).
He conocido a unas cuantas de estas parejas, cuando el chico no ha tratado bien a la mujer que se prostituye ella le manda a tomar viento rápidamente (este hecho ha sido documentado en trabajos etnográficos de varios de los más prestigiosos antropólogos y sociólogos que han estudiado este fenómeno). Con el novio está porque quiere, disfrutando el mismo de ciertos privilegios (como no tener que pagar o follar sin goma, aspecto que ha sido criticado por determinadas ONGs y expertos sanitarios) pero también debiendo asumir obligaciones (acompañarla cuando se lo pide o va a hacer un domicilio, manteniendo relaciones no al comienzo sino al fin de la jornada porque de otro modo "la sala el día" -da mala suerte- o haciendo de "amo de casa"). Pero es un hombre que está con una puta, lo que en el imaginario social le convierte en su chulo. Eso lo aprovecha de maravilla la policía, que comienza a exigir el pago de una cantidad periódica para no detenerle. Por eso suelen escuchar en las noticias que las detenciones se producen tras una larga "investigación", según el protocolo de actuación contra la trata la actuación policial debería ser inmediata pero eso no es lo que interesa. No, lo que importa es estar haciendo caja hasta que los rumanos se cansan, o dejan de ser rentables, o se hace necesario colgarse medallas. Para la policía el hecho de que la chica pague para que no se lleven a su novio refuerza sus convicciones de que está siendo "prostituida", pues el hombre se beneficia directamente de su actividad (no va preso). El razonamiento es delirante, pero ocurre así. Y cualquier muestra de que la chica realmente le quiere es interpretada por ellos como un indicativo mayor de su dependencia y "alienación". Así, si se queda embarazada es que el chulo la ha preñado para poder manejarla mejor. O si ella es capaz de esperarle hasta que termine de cumplir condena no es porque le ame, no, sino debido a la tremenda manipulación a la que ha sido sometida.
Curiosamente las chicas no se sienten víctimas de sus parejas, sino de quienes proclaman ser sus "rescatadores". Los medios nos dicen que esto es debido a que les han "comido el tarro" a base de bien. Pero... ¿y si las prostitutas tuviesen razón? ¿Y si no necesitasen que las liberasen de sus parejas, sino de los agentes que están todo el día (o la noche) encima suyo? ¿Y si los manipulados fuésemos nosotros? Lo que yo les digo es que lo que se ve y se sabe en la calle, no tiene prácticamente nada que ver con la "versión oficial". De hecho, parece como si ésta haya sido construida para ocultar la realidad.
Cada vez nos encontramos con más testimonios que contradicen las historias que vemos cada poco en los telediarios y reportajes "de investigación", de hecho todavía no he podido hallar UNO SÓLO que las confirme. Desde el conocido vídeo de AIPPEL en el que varias chicas paraguayas cuentan "la verdad sobre la intervención policial" a la soberbia investigación que Eduardo Inda y Esteban Urreiztieta realizaron sobre la cacareada Operación Afrodita, ABSOLUTAMENTE TODAS las operaciones en torno al proxenetismo, que claman "liberar mujeres" (liberación que consiste en detenerlas, enviarlas a los calabozos y abrirlas un procedimiento de expulsión si se hallan en situación irregular), son un MONTAJE de principio a fin. Da igual que los clubes abran sus puertas e inviten a quienquiera a comprobar si entre sus paredes hay mujeres forzadas, como hacen los de ANELA, JAMÁS existe rectificación. Y con esto no sólo se desinforma a la población sobre la realidad de prostitución. No sólo se fomenta el estigma que rodea a estas personas. No sólo no se les presta ningún tipo de ayuda. Lo peor de todo es que se ampara y encubre a los auténticos delincuentes.
¿De qué y de quién son realmente víctimas esas mujeres (las prostitutas)?
Isabel Holgado, antropóloga
"Nosotros le llamamos limpieza social, porque todo lo que a ellos les estorba, les afea, quieren quitarlo ¿no? Pero que realmente no hay una preocupación por la trata de personas"
Elvira Madrid, Cooperativa de Trabajadoras Sexuales A.C.
"Simplemente se están haciendo operativos donde hay la necesidad de LIMPIAR las calles del distrito federal para abrirle paso a proyectos inmobiliarios"
Jaime Montejo, Brigada Callejera A.C.
Con este blog trato de dar a conocer la realidad de la prostitución, ¿significa eso que se desconoce? Sí, y mucho. Muchísimo. Pero lo peor no es eso, sino cuando uno se va dando cuenta de las motivaciones profundas que pueden tener nuestras autoridades para dedicar tantos recursos y esfuerzos a vendernos una mercancía averiada. Resulta que lo que se encuentra uno en la vida real, en la calle, en el día a día... es que los abusos y violencia los ejercen con más frecuencia y saña aquellas personas investidas con autoridad pública. Uno no puede menos que sentirse indignado, tanto porque le tomen el pelo de mala manera como por su descarado cinismo al presentarse ante la sociedad como quienes defienden al débil cuando lo cierto es que son quienes le machacan.
En esta entrada estoy siendo más directo que en otras, supongo que ya se me está agotando la paciencia. Pero sobre todo el tiempo, así que nada mejor que dejarles con el comunicado elaborado por Jaime Montejo de la "Brigada Callejera Elisa Matínez", una asociación de prostitutas y personas que las apoyan en México. Su situación seguramente les recuerde a la que sucede en varias de las principales ciudades españolas. No se pierdan los vídeos.
En el cómic "Incitación al odio (hacia las trabajadoras sexuales en México)", se muestra QUÉ tipo de violencia sufren las trabajadoras sexuales y QUIENES la ejercen. Parece que a algunos sí les interesa que sean "víctimas". Y si ellas no lo son, tranquilos que se encargan de que lo acaben siendo.
Por Jaime Montejo de la Agencia de Noticias Independiente Noti-Calle,
México, D.F., 29 de julio de 2014.
El caso “Incitación al odio hacia las trabajadoras sexuales”, será presentado el 4 de agosto en la Pre-Audiencia de Feminicidios y Violencia de Género, ante el Tribunal Permanente de los Pueblos (TPP), por Brigada Callejera de Apoyo a la Mujer “Elisa Martínez”, A.C. y la Red Mexicana de Trabajo Sexual, entre otras personas involucradas.
El caso presentado corresponde al sexenio de Felipe Calderón entre 2007 y 2012, tiene cuatro componentes de extrema violencia hacia las trabajadoras sexuales: el desprecio, la represión, la explotación y el despojo, factores sociales que han estado presentes a través de la historia de México en la cotidianidad de quienes se ganan la vida con el comercio sexual, forzado o voluntario, infanto-adolescente o adulto.
El desprecio hacia las trabajadoras sexuales, va desde la imposición discriminatoria del control sanitario recaudatorio del VIH/Sida, el cual no tiene utilidad alguna para la salud pública, pasando por la privación ilegal de la libertad, hasta el feminicidio.
Las prostitutas por lo general se quejan de la represión que padecen por parte de las autoridades públicas, lo que denominamos la "violencia institucional". Esta violencia toma diferentes formas: detenciones ilegales, extorsiones, palizas, amenazas, retención de documentación e, incluso, el asesinato. No es ninguna exageración. En la imagen, varias meretrices francesas se oponen a las modificaciones legislativas de carácter prohibicionista que se querían imponer "para ayudarlas". Lo peor de todo no es que nos jodan, sino que encima pretendan hacer creer a la gente que lo hacen por nuestro bien. Vaya pandilla de granujas tenemos por gobernantes. Y eso pasa igual en México, en Francia, en España y prácticamente en cualquier sitio.
La represión incluye la violencia policíaca hacia el ejercicio del comercio sexual en la vía pública o al margen del control sanitario, así como las redadas con el pretexto combatir la trata de personas, donde son criminalizadas las trabajadoras sexuales y trabajadoras sexuales transgénero.
La explotación sexual por parte de particulares y funcionarios públicos.
Y el despojo de sus fuentes laborales para abrirle paso a proyectos inmobiliarios, son cuatro elementos que han estado presentes a través de la historia de México en la cotidianidad de quienes se ganan la vida con el comercio sexual, forzado o voluntario, infanto-adolescente o adulto.
La novedad en el sexenio de Felipe Calderón, fue el incremento sistemático de la violencia y el uso del terror como estrategia de control social y dominación de las trabajadoras sexuales y trans, incluyendo la violencia institucionalizada a través de leyes, reglamentos y otros actos de autoridad, en el marco de la guerra contra el crimen organizado y de una cruzada contra la trata de personas, que motivó la violación de derechos humanos de víctimas de trata y trabajadoras sexuales que laboran por su cuenta.
Esta asociación denuncia que las trabajadoras sexuales, conocidas en México como "sexoservidoras", son muy maltratadas POR PARTE DE LAS AUTORIDADES PÚBLICAS. No puedo dejar de hacer notar que precisamente fue México, y bajo el mandato de Calderón, quien impulsó la conocida campaña "Corazón Azul contra la Trata". La jugada es magistral, por una parte quedan como personas solidarias y comprometidas que buscan detener las injusticias mientras por detrás son ellos mismos quienes cometen toda suerte de tropelías. Más que idiotas son unos auténticos JETAS.
Durante el sexenio del presidente Felipe Calderón (2006 a 2012), la Administración Pública Federal (APF) no sólo incitó al odio hacia las trabajadoras sexuales, sino que se negó a considerar la posibilidad de actuar a favor de las trabajadoras sexuales, en los siguientes temas:
1.- Reformar leyes y códigos civiles que quitan la patria potestad de sus hijos a madres prostitutas, utilizados por proxenetas y tratantes como mecanismo de control para amenazar a las trabajadoras con quitarles a sus hijos si no pagan la cuota de extorsión exigida;
2.- El Programa Nacional de Derechos Humanos y el Programa Nacional de Prevención y Combate a la Trata de Personas de la Administración Pública Federal del sexenio pasado, así como la ley “Ley general para prevenir, sancionar y erradicar los delitos en materia de trata de personas y para la protección y asistencia a las víctimas de estos delitos” además de incitar al odio hacia las trabajadoras sexuales, atentaron contra el derecho de personas adultas, a ejercer el trabajo sexual de manera libre y soberana;
Pasemos a los vídeos, con los que espero acercarles un poco más a la situación que se vive en la calle. Como nos cuenta en éste una prostituta, los operativos contra la "trata" son sólo una fachada de lo que se conoce como limpieza social. No es un cuento de los empresarios, de las mafias, de los clientes... NO. Esta mujer no lo puede decir más claro, porque es así. Tanto allí como aquí, a miles de Km de distancia. Esa estrategia es global, si han visto los vídeos que he puesto sobre el Raval resulta que las chicas de Barcelona cuentan exactamente lo mismo que las del DF. Los problemas que las aquejan, expresados en sus pancartas, son idénticos: desean trabajar, que cese el hostigamiento policial, que no les cierren los hoteles. Afirman que lo de la trata es UN CUENTO, bajo el que amparar la represión hacia las trabajadoras sexuales voluntarias. Y, además, señalan que donde están las "mafias" es en la policía y en el gobierno. Oh, vaya, ¿no les suena esto de algo?
3.- La extorsión policíaca que constituye una expresión delictiva de la explotación sexual;
4.- La aplicación de pruebas de detección de VIH/Sida, impuestas en leyes estatales de salud, reglamentos municipales sanitarios y bandos de policía y buen gobierno, que forman parte de controles sanitarios recuadatorios, en cuyos sistemas se recurre a la explotación sexual institucionalizada;
Aquí tienen una serie de testimonios más extensos, donde las chicas cuentan cómo SU PRINCIPAL PROBLEMA ES LA GOBERNACIÓN (el hay-untamiento, la administración local). Las obligan a pagar multas por cualquier cosa, lo que ha acabado convirtiéndose en un espléndido negocio para los agentes de la Ley. Como sucede aquí, quieren reunirse con los responsables municipales para encontrar una solución mutuamente satisfactoria pero ELLOS NO QUIEREN. No las van a escuchar, no tienen ninguna necesidad de hacerlo. Del mismo modo, también piden que los policías dejen de maltratarlas porque ellas no hacen nada malo. ¿Pero por qué tendrían que modificar su comportamiento? Esto, para nuestros dirigentes, no existe. Ellas no hablan. Pues sí lo hacen, otra cosa es que no las escuchen porque no les gusta lo que dicen. Fíjense lo que cuentan: prepotencia, agresiones, extorsiones... y que los responsables municipales son completamente conscientes de la auténtica "violencia de género" que padecen.
5.- La aplicación de multas excesivas, detenciones arbitrarias, revisiones vaginales, violaciones sexuales, hacinamiento y otros tratos denigrantes;
6.- La utilización de condones como prueba indiciaria para establecer acusaciones por los delitos de lenocinio, trata de personas y delincuencia organizada, que atenta contra el derecho a la salud;
Nuevamente otro relato de un trabajador sexual ("Ricky") en el que se acusa a la policía de robos y agresiones. Las putas y putos no son el problema. El problema son nuestras propias autoridades, que nos roban tanto legal como ilegalmente. No se crean que esto sólo pasa en un país "tercermundista" como México, vayamos donde vayamos nos encontramos con las mismas historias una y otra vez. Yo he conocido a chicas que me han contado haber sido extorsionadas por la policía en Francia, Irlanda, Dinamarca... ¿A que de ésto no les hablan los medios de des-información?
7.- Los feminicidios de trabajadoras sexuales a lo largo y ancho de la república, en el marco de la cruzada nacional de Calderón contra la trata de personas y de la guerra contra el crimen organizado;
8.- El hecho de que sobrevivientes de trata de personas, se vean obligadas a retornar al trabajo sexual ante la falta de oportunidades;
¿Pero todo esto qué tiene que ver con España? Aquí esto no se produce, no, no, no. ¿Que no? Vean el vídeo que yo se lo explico. Lo del principio me hace mucha gracia, cuando el agente las pide la documentación y se interrumpe a sí mismo diciendo "no, din...(ero), no, ¿no lleva la documentación?" Jajaja. Es cuando las piden los "documentos" que aprovechan para llevarse también el dinero. ¿No les parece extraño que, siendo tan pocas las prostitutas de calle, y estando más que vistas y revistas por la policía las pidan "la documentación" constantemente? Pues ya saben por qué lo hacen. Además, los trabajadores sociales con sus preguntas tan directas (para elaborar sus informes) y secas son incapaces de ganarse la confianza de estas mujeres. ¿Les parece que el trato que las dan (y eso que hay cámaras y no se pasan con ellas) es el adecuado, es el de alguien que va a ayudarlas? ¿Por qué una llega a esconderse entre los matorrales? Joder, porque sabe lo que la viene encima, y además como ven a los periodistas al lado de la policía luego no van a creer en ninguno. Pero lo mejor son las declaraciones de los jefes de los Mossos y la Guardia Urbana. Díganme si les parece que son sinceros y creen que no están perjudicando a las prostitutas. ¿Y a usted, como contribuyente, le parece sensato semejante despliegue policial para "identificar" a 37 putas y levantar dos denuncias a clientes? ¿Es en esto en lo que deseamos que se empleen nuestros impuestos?
9.- La explotación sexual de mujeres migrantes que son obligadas a ofrecer servicios sexuales para que paguen el derecho de piso que autoridades y delincuencia organizada les imponen para dejarlas continuar su viaje hacia la frontera mexicana con Estados Unidos.
10.- La revictimización de quienes han sido objeto de trata de personas en los rescates policiacos, en la procuración de justicia y en los servicios prestados a quienes fueron víctimas de este delito. Dichas expresiones de violencia misógina hacia las trabajadoras sexuales, incluyen la “violencia legislativa”, modalidad de la violencia institucional, prohibida por la Ley General de Acceso de las Mujeres a una Vida Libre de Violencia”.
¿No les resulta curioso que las autoridades silencien sistemáticamente a las trabajadoras sexuales? Pues hay una razón de peso para que lo hagan, por supuesto. Y es que las chicas no parecen muy contentan con los operativos "anti-trata" ni las acciones destinadas a "rescatarlas" porque saben en realidad en qué consisten.