Hace unas semanas recibí, como respuesta a uno de mis emails de invitación al blog, una
extensa reflexión sobre la prostitución escrita por una abolicionista. Ya he discutido hasta el hartazo los puntos que plantea, son siempre los mismos, de todas formas debido a que la prometí publicar su carta en el blog, a que ahora con la semana santa tenemos más tiempo (algunos) y porque sé que a mis lectores habituales les encantan las polémicas como las que esta señora suscita he vuelto nuevamente sobre lo mismo.
Para no aburrirles reproduzco únicamente el primer mensaje, cuya precipitada redacción (dice que los escribió "a los apurones") ruega puedan disculpar.
Estimado prostituyente:
Reciba en primer lugar mis saludos, disculpe si no son muy afectuosos y espero pueda comprender claramente mi punto de vista y el de todos y todas las personas que abogan por el sistema abolicionista.
En principio sepa usted que en Argentina la prostitución NO es un delito, no se penaliza el ejercicio individual de la prostitución sino la "explotación de la prostitución ajena", la figura del proxeneta, el fiolo, el cafishio, el gerente del prostíbulo, en fin el negocio que lucra con el cuerpo de las mujeres.
No se trata de una mirada moralista sobre la prostitución, la intención no es juzgar o condenar a las mujeres que lo ejercen sino atacar la más miserable de las explotaciones.
He tenido y tengo contacto con muchísimas mujeres que han ejercido la prostitución, algunas víctimas de la trata de personas, lamento desilucionarlo, pero sus relatos (voy a copiar algunas frases) distan del romanticismo que se quiere crear alrededor de las "meretrices", además segunda desilusión no soy una de esas señoras burguesas de su historia, por ahí ando con mi bolso recorriendo el país, para concientizar y denunciar la trata de personas.
Sobre este tema de la prostitución y la trata, quisiera acercarle algunas reflexiones:
1. La prostitución no es solamente el ejercicio individual de una persona (este es el típico discurso del capitalismo) realizado por una elección libre (otro punto sobre el que me explayaré). La prostitución es un sistema producto del Patriarcado (el poder del varón sobre la mujer impuesto históricamente, que provoca todavía miles de muertes de mujeres en todo el mundo, asesinadas por ser mujeres, de niños abusados y muertos muchas veces por ser propiedad del padre al igual que la mujer), un sistema que dice que es la profesión "más vieja del mundo" cuando las mujeres hemos sido agricultoras, recolectoras de frutos, parteras, artesanas.
2. El sexo de la mujer no es un "lugar más" del cuerpo, ha sido históricamente el lugar de dominación, del deseo, de la procreación.
3. En la prostitución hay muchos más actores: el explotador (no vayan a creer realmente que les dejan ser autónomas, la mayoría no puede, intentar serlo trae consecuencias, castigos), el policía corrupto (que no solo cobra la coima para "no ver" a las menores, o a las esclavizadas, sino que se cobra también con sexo), el político corrupto, el juez corrupto.
Y el cliente, aquí llegamos, ellos, usted, dicen "pero si lo hacen pq quieren, para ganar plata", o "yo nunca tendría sexo con una chica esclavizada". Leer las opiniones de clientes en el excelente libro de Silvia Chejter "Prostitución:lugar común ". Aquí es donde surgen algunos problemas:
a) La trata de personas ha crecido por el aumento de la demanda de prostitución, primero hay que "demandar cuerpos de mujeres para la prostitución", regla de mercado: más clientes, más necesidad de cuerpos. Segunda regla de mercado: cuánto más baratos mejor, hay que aumentar la ganancia, conseguir los cuerpos de cualquier modo. Esto es simple para que exista la trata primero tiene que existir el cliente de prostitución, si alguien no paga, nadie vende. El cliente es quien sostiene el sistema.
b) Se supone que es una elección libre, en mis entrevistas, más del 70% de las chicas relataba haber ingresado a la prostitución a los 11, 12, 14 años, luego de situaciones de abuso, violaciones, violencia en el hogar, abandono, situación de calle, abuso de drogas, lo que llamamos "vulnerabilidad", después de años de estar ahí "donde más iba a ir doña, si tengo todo el pecho quemado pq a los 15 me quise ir y vio la patrona me tiró agua hirviendo..." (relato de Jesica 22 años); "cuando tenía unos 12 un tipo que tenía un kiosco me daba unos pesos para que me dejara tocar, mi papá me mandaba, después una se va acostumbrando, te van metiendo, metiendo, cuando te acordás ya está, me han pegado mucho, si me han pegado..." (Gladis 17 años); "el viejo nos invitó a una fiesta, fuimos tres, era en una quinta, yo fui porque me gustaba Cristian, que iba a ir, tomamos cerveza, al rato estaba rara, después aparecimos todas en esa pieza, con los tipos, yo me quedé quietita, pero a la Tere, la arrastraron de los pelos, después de un tiempo te haces a esto... si cobro bien, noooo, se lo queda todo él " (Carina 19 años).
c) Cuando los clientes juran que jamás tendrían sexo con una chica víctima de la trata, hacen una discriminación: la buena (víctima de trata), la mala (prostituta), haceno como si no supieran que no existe esa diferencia, para calmar sus conciencias.
d) Jamás vamos a terminar con la trata sino reducimos la demanda, esto no puede ser impuesto por una Ley, hay que trabajar con nuestros varones jóvenes, adolescentes, para reflexionar sobre lo que significa ser "varón"; hoy los varones pueden acceder al sexo de manera mucho más fácil que antes, lo que los mueve a ser prostituyentes es otra cosa. Juan Carlos Volnovich, un excelente psicoanalista intentó trazar un perfil del cliente, pero llegó a la conclusión que no existe un perfil propio, los hay gordos y flacos, viejos y jóvenes, enfermos y no, ricos y pobres, obreros y profesionales. Lo que los une es el intenso placer por usar el cuerpo de una mujer degradada "Yo pago, yo exijo", el mismo perfil que el violento "esta mujer es mía, hago con ella lo que quiero". el dato más significativo que aporta la investigación es el siguiente: el 75 por ciento de los clientes se declaran insatisfechos en las relaciones con las prostitutas.
Le adjunto un resumen del libro de Volnovich,
Saludos cordiales
Viviana Caminos
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Comento el texto y ya les dejo vía libre para que desbarren lo que haga falta. En España ejercer la prostitución tampoco es castigado (al menos en principio), pero sí lucrarse con ella. Nuestro código penal tipifica como delito el que se obtenga cualquier beneficio económico de la persona que se prostituye, aun cuando se haga con su consentimiento (Art. 188). Sin embargo,
la jurisprudencia española viene condenando, tras la reforma del Código Penal del 95,
únicamente el "proxenetismo coativo", esto es, cuando además de lucrarse de la prostitución, obligue a la persona a realizar esta actividad contra su voluntad (Sentencia del 5 de Noviembre de 1999 de la Audiencia Provincial de Ciudad Real).
¿Qué sucede
en la práctica? Que
este artículo es empleado reiteradamente por las autoridades para acusar a toda aquella persona que convive con las prostitutas, u obtiene algún beneficio de su actividad, de proxenetismo. Su marido, sus hijos, su madre, sus compañeras de piso, su casero, incluso ¡la señora que la limpia la casa! pueden verse imputados por el delito de "proxenetismo". Claramente es un abuso, que las prostitutas se ven obligadas a sortear compensando a los agentes para que éstos las dejen tranquilas. Así pues,
bajo la bonita retórica de "atacar la más miserable de las explotaciones", lo que se esconde es un herramienta que permite extorsionar a estas personas.
Las feministas abolicionistas responsabilizan al cliente de la existencia de la prostitución, denigrándole con términos tan ofensivos como "putero", "prostituyente", "prostituidor" o "putañero". Acojo semejantes insultos con agrado, ya que así comparto con las prostitutas el rechazo social que sufren.
Pero aceptemos el argumento, digamos que lo que queremos es detener un comportamiento tan abusivo como la explotación, el obtener beneficios con el trabajo ajeno. Oiga,
¿por qué no se castiga la explotación de la hostelería, de la limpieza, del transporte o de cualquier otra actividad? ¿Por qué si usted invierte en un negocio y le da trabajo a cualquier persona es un empresario pero si lo hace es en el sector del sexo comercial se convierte en un malvado proxeneta? No seamos hipócritas, no es admisible ese doble rasero. Nuevamente,
¿cuáles son sus consecuencias reales? Pues que los dueños de prostíbulos no pueden, por Ley, contratar a las prostitutas con lo cual éstas se ven abocadas a trabajar sin cotizar en la Seguridad Social. Proxenetas y defraudadores, ¿se les detiene? No, pues de lo que ellos obtienen sus ingresos es de las consumiciones y de las habitaciones, con lo cual directamente no se lucran del ejercicio de la prostitución (a pesar de que imponen horarios, normas y hasta vestimenta a las chicas a su cargo, lo cual supone una clara muestra de dependencia). Pero, dirán ustedes, también hay clubes urbanos, pisos, chalets y agencias donde se va a porcentaje, eso al menos se perseguirá, ¿no? Tampoco, siempre que se paguen los "tributos" pertinentes a las autoridades se puede trabajar. Pero esas cargas fiscales son muy superiores (por no hablar de su completa arbitrariedad e ilegalidad) a las que tendrían que soportar los empresarios del sector si ésta actividad tributase legalmente, de ahí que la patronal lleve años luchando por ello denodadamente.
Sí,
nuestra legislación y nuestras autoridades dicen no ser contrarios a la prostitución sino a quienes abusan de las pobres chicas que la practican. ¿Y es eso lo que vemos en la realidad? Mientras los grandes clubs se anuncian en llamativas vallas publicitarias, los ayuntamientos aprueban ordenanzas municipales que castigan a las chicas que van por libre, que "hacen la calle". Al sector que se supone más débil y desprotegido es al que se sanciona, de manera directa o indirecta (acosando y multando a sus clientes). ¿Es que nos hemos vuelto locos? ¿O es que el nivel de hipocresía de nuestra clase política es de escándalo? Y eso cuando se amparan en alguna norma, que en otras ocasiones se recurre a órdenes internas (redadas, cortes de tráfico, sacarlas de la ciudad en vehículos policiales, detenciones ilegales, etc) provocando así una indefensión aún mayor.
Mientras las prostitutas de calle son multadas en numerosos municipios de España, los grandes clubes pueden publicitarse abiertamente. Las ONGs y los profesionales que trabajan con ellas denuncian que el intento de llevar la prostitución a sitios cerrados (de "acuartelarla", como lo denomina la literatura feminista) precisamente redunda en una mayor vulnerabilidad de las meretrices pues se hace más sencillo que sean víctimas de cualquier abuso (no tanto por parte de los clientes sino de los propietarios de los locales).
A la hora de entender la prostitución, el enfoque feminista insiste en emplear lo que llaman la "perspectiva de género". Según esta explicación, no podemos refugiarnos en la aceptación voluntaria de la prostitución para admitirla en nuestra sociedad. Aseguran que la inmensa mayoría de personas que se prostituyen lo hacen coaccionadas directamente por mafias que las pegan, las violan y las drogan; pero aunque no fuese así y alguna "decidiese" prostituirse por iniciativa propia
su decisión no debería admitirse dado que no nace de la libertad sino de las profundas desigualdades que ha padecido en una sociedad presidida por unas relaciones de género "patriarcales". La prostitución no es vista, como hacemos los liberales (los perversos capitalistas, ya saben ustedes), como un mero intercambio comercial sin mayores implicaciones.
La prostitución sería una institución con un claro significado político, que vendría a ejemplificar como ninguna otra los "roles de género" existentes en esta sociedad "machista" donde es el hombre el que manda y la mujer la que, sumisa, obedece. ësto es a lo que hace referencia al proclamar que
"La prostitución es un sistema producto del Patriarcado".
Es un análisis político que tiene su fuerza en su dogmatismo, en su inmovilismo, en su intransigencia. No en sus endebles argumentos. Esta interpretación de la prostitución tiene un objetivo muy claro, deslegitimarla mostrándola como una práctica contraria a la igualdad y a los derechos de las mujeres. Sin embargo, como ocurre siempre con toda argumentación demagógica, no resiste su confrontación con la realidad:
- Para empezar, rápidamente apreciamos que
las feministas pasan completamente por alto la existencia de hombres en el trabajo sexual. En su mundo de fantasía, en el que han de apropiarse de todo el dolor creando un bando de mujeres oprimidas y otro de hombres opresores (el sexo vendría a determinar la posición social del individuo), sólo las mujeres pueden ser prostitutas y sólo los hombres prostituyentes. Eso no es cierto, pero como veremos
las feministas jamás pretenden describir la realidad tal y como es sino elaborar una teoría que las permita legitimar sus abusos.
Es verdad que la mayor parte de la prostitución todavía la ejercen mujeres, pero cada vez la proporción va siendo menor según más y más féminas van liberándose sexualmente y dejando atrás sus complejos. Las trabas que las limitan no son tanto de orden económico sino moral, esperemos que se vayan librando de ellas con rapidez. Menuda juerga se están corriendo estas chicas con el vaquero, ¿son ellas unas "prostituidoras"?
- Además,
consideran que la existencia de un pago conlleva una asimetría: "el que paga manda". Descartan el hecho de que la persona que ejerce la prostitución elige, por regla general, qué prácticas desea ofertar e incluso a qué clientes atender. La visión de las "relaciones de poder" no puede admitir que el intercambio se produce sólo cuando ambas partes aceptan tal y como sucede en cualquier intercambio comercial.
El oferente no necesariamente se halla en posición subordinada del demandante, sino que depende de las condiciones del mercado (es decir, de la abundancia y escasez). Donde ellas ven hombres que abusan de mujeres, yo lo que veo son personas iguales en dignidad, derechos y libertades que se prestan por su propio pié a unos intercambios en los que, buscando la satisfacción de su interés personal, no sólo se benefician a ellos mismos sino también a la otra parte.
Como colectivistas que son, las feministas desprecian profundamente al mercado ya que supone que cada persona puede elegir qué bienes y servicios le son más deseables y no los que un dirigista considere preferibles. La prostitución, al aglutinar libertad económica y libertad sexual, las resulta especialmente repugnante.
- Sin embargo, la objeción más de fondo que puede hacerse y que puede comprender toda persona -incluso aquellas que no conozcan la realidad de la prostitución (que hace falta para aceptar los puntos anteriores)- es que
su interpretación del significado de la prostitución es completamente subjetiva y no necesariamente ha de ser compartida por el resto de la sociedad. Es decir, me parece perfecto que se hagan sus pajas mentales, pero
del mismo modo que tienen libertad para tener su visión del fenómeno de la prostitución han de respetar que otros le demos un significado diferente. Como dije con anterioridad
son unas fundamentalistas, que se crean un mundo irreal en la cabeza y sólo pueden imponerlo a la fuerza.
Las feministas sacralizan el sexo de la mujer como "el lugar histórico de dominación, del deseo, de la procreación". Por tanto el acceso al mismo debería ser una experiencia especial, cuasi mística, que de ningún modo podría triviliazarse ofreciéndolo indiscriminadamente como sucede en la prostitución. La mujer que "lo dé" a muchos hombres, según esta visión, estaría perdiendo su "valor" y su "dignidad". Pero ese menosprecio no es el que le damos los "prostituyentes"... ¡sino las propias feministas que dicen ser sus salvadoras!
- Sus últimas observaciones se circunscriben a la trata, así que respondo a todas ellas en un único punto.
La situación actual de la prostitución en España desmiente la afirmación de que la demanda es la causante del incremento de la prostitución, sin ir más lejos este mismo sábado una mujer que se prostituye atestiguó en un programa de TV en directo que en todo el día no había hecho un sólo cliente. No,
si no se quiere que haya prostitución lo que hay que ofrecer son alternativas laborales, bajar impuestos para reactivar la economía, eliminar las regulaciones absurdas y la pesadísima burocracia que lastran la actividad empresarial. Resulta irónico que sea el PSOE, partido que abandera la lucha contra la prostitución en este país, el que haya lanzado a más hombres y mujeres al negocio del sexo. Jajajaja.
Las abolicionistas siempre, absolutamente siempre,
vinculan trata con prostitución cuando está claro que no sólo son dos realidades totalmente diferentes sino que, además, todos los datos existentes muestran que la trata de mujeres para su explotación sexual es un fenómeno muy marginal (en España y en la actualidad, de otros lugares y otras épocas no puedo hablar). Hasta el punto de que
he llegado a plantearme la existencia real de este fenómeno.
Las cifras OFICIALES bailan, pero en todo caso
señalan que la prostitución ejercida de manera forzada es prácticamente anecdótica. El porcentaje más alto lo obtenemos en el "Informe general de situación centrado en la explotación sexual" de la Guardia Civil, del año 2000. En dicho año se estableció la "Directiva de Servicio 3/2000 sobre actuación contra la delincuencia relacionada con la trata de mujeres y la prostitución de menores", que permitía que se realizasen inspecciones "
frecuentes y sistemáticas en los clubes, SIN ESPERAR A QUE HUBIERA DENUNCIA NI SOSPECHA DE INFRACCIONES O DELITOS, con el objeto de desarticular las redes de tráfico de mujeres". El incremento que se produjo en número de intervenciones respecto al año anterior fue de un 2100%,
se destinaron numerosísimos recursos para combatir este delito. ¿El resultado? 173 mujeres denunciaron, que venían a representar
un 1'22% del total.
La propaganda feminazi asegura que la trata de personas es un problema real a pesar de que no pueden presentar apenas evidencias. Quienes denuncian la trata no son las personas afectadas sino activistas (como Mabel Lozano, en la imagen) y ONGs espléndidamente subvencionadas. Es cierto, la prostitución es un negociazo... ¿pero para quién? ¿para las prostitutas que ganan menos de la mitad que hace un par de años? ¿para los clubes que tienen que pagar "mordidas" a las autoridades? ¿o para las señoronas ensortijadas que se llevan sus buenas subvenciones sin haber hablado en la vida con una sola puta?
En fechas más recientes el porcentaje sería aún inferior. En el 2008 se estableció en España un "Plan integral de lucha contra la trata", generosamente dotado con 44 millones de euros (más de siete mil millones de las antiguas pesetas). Los resultados, presentados como un éxito, me han parecido reveladores de la realidad de la prostitución en España: apenas
se detectaron 443 personas víctimas de la trata de seres humanos (de las cuales más del 40% serían hombres, así que no es un problema "de género", en esto hay paridad). En frío puede parecer una cifra muy alta, pero si la comparamos con el total de 400 mil personas que el mencionado programa estimó que ejercerían la prostitución en nuestro país
el porcentaje sería ridículo: apenas un 0'11%. Ya sé que a la izquierda la gusta gobernar para las minorías como feministas paranoicas, ecolojetas sinvergüenzas y mafiosos sindicalistos. Pero esto ya es demasiado, incluso para ellos.
Así que cuando los clientes hacemos la diferenciación entre
prostitución voluntaria y forzada es porque lo vemos, porque resulta evidente que
son dos realidades que nada tienen que ver y que si las cosas fuesen como aseguran las abolicionistas no me cabe duda de que muchísimos clientes no irían con estas mujeres, comenzando por mí. Pero es que NO ES ASÍ, SEÑORA. Sois vosotras las que las discrimináis entre las que os convienen, las "buenas" o víctimas, y las "malas" que desean dedicarse a esto. Exacto,
sois ENEMIGAS de las prostitutas voluntarias, que son la inmensa mayoría. De hecho las asociaciones que realmente conocen el mundo de la prostitución como Génera, Hetaira o la Asociación Pro Derechos Humanos de Andalucía; denuncian que
la conceptualización de todas las prostitutas como víctimas conlleva una mayor vulneración de los derechos de quienes ejercen esta actividad sin coacción ni violencia. Acusan a las autoridades de emplean supuestas operaciones de desarticulación de redes para controlar la inmigración, convirtiendo en víctimas a mujeres que antes no lo eran pues las internan en CIEs desde donde acaban deportándolas. La activista Norma Jean Almodovar llega más lejos, asegurando que los "pisos de acogida" de las asociaciones abolicionistas son en realidad "cárceles encubiertas" donde recluyen a las mujeres impidiéndolas marchar y vigilándolas las 24 horas. Es decir, que
sus pretendidas salvadoras son en realidad sus VERDUGOS. Esto lo denunció la asociación SINTRASEX (Sindicato de trabajadores sexuales), calificando a APRAMP de "lobos con piel de cordero".
Los clientes somos acusados por las feministas de sostener la prostitución y, por consiguiente, la trata de mujeres que habría tras ella. El razonamiento es tan brillante como el de querer exterminar a la humanidad para acabar con la contaminación. Oiga, no, el remedio no ha de ser peor que la enfermedad. Tratemos de minimizar los efectos de la trata y de la contaminación, que son los males contra los que hay luchar. Las radicales medidas que proponen dan una idea del estado de su salud mental (a de su profunda ignorancia, el cartelito lo dice todo de ellas).
La relación del cliente con la prostituta no es de dominio o abuso, como sabe cualquiera que se haya molestado en escuchar los testimonios de estas mujeres. Normalmente está presidida por el respeto y la educación, de hecho
es la mujer (a no ser que sea muy novata) la que suele elegir las prácticas sexuales que se realizarán. No puedes obligar a la chica a que haga lo que no quiera. Es más, los clientes tenemos un incentivo para tratarlas lo mejor posible, y es que si no lo hacemos se dejarán de atender con nosotros (porque ellas también deciden si quieren aceptar o no al cliente) y si somos atentos, cariñosos y simpáticos con ellas nos darán cada vez un mejor trato. Este blog lo visitan muchas prostitutas y clientes que pueden confirmar mis palabras.
Mi opinión personal de Volnovich es que es un charlatán reprimido, que como confiesa jamás ha hablado con una sola prostituta y que trata de reflejar sus propias neuras en los demás. La psicóloga Cristina Garaizábal dijo en cierta ocasión que ni las prostitutas ni los clientes tenían problemas psicológicos, pero que debían tenerlos aquellos que, como el señor Volnovich o la señora Caminos, hablan tanto y tan mal de nosotros. Yo más bien creo que son unos sinvergüenzas, soy más malpensado que la señora Garaizábal.
Ahora sí, dénme toda la caña que les apetezca.
Artículo destacado (añadido con posterioridad a la publicación de la entrada):
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¿Por qué los hombres pagan por sexo?, breve ensayo acerca de las motivaciones que tendríamos los varones para irnos de putas
desde el punto de vista del feminismo abolicionista. Según su interpretación,
más que la satisfacción de necesidades sexo-afectivas buscaríamos reafirmar nuestra masculinidad denigrando a las mujeres.