Continúo esta serie de entradas dedicadas al enfoque liberal sobre la prostitución con un vídeo de es.radio en el que varios contertulios del programa de don Federico ofrecen su opinión sobre tan delicado tema en pleno auge del escándalo social provocado por las famosas fotos de Barcelona. No puedo ocultar mi admiración por "Fede", su programa me gusta más que los chochos y en esta ocasión este respeto no hace sino acrecentarse: aun cuando tiene a buena parte de la audiencia en contra (apuestan por la penalización del cliente, las propuestas abolicionistas son muy llamativas y como camuflan el autoritarismo con una máscara de justicia resultan atractivas para quienes no conocen el tema en profundidad)
defiende una auténtica postura liberal. Pero véanlo primero, y luego ya paso a comentarlo:
D. José Raga ofrece una visión puramente economicista y pragmática, "el cliente tiene mucho que perder". Ciertamente eso lo saben pero no lo confiesan los abolicionistas, partidarios de la misma medida pero bajo una justificación muy diferente: fíjense en que en ningún momento se habla de "prostituidor" ni de "violencia de género" como se hace desde la "izquierda". El razonamiento de Pepe no se fundamenta en un "análisis de género", sino en un sencillo análisis de la realidad social:
los clientes temen, en su inmensa mayoría, ser señalados como tales y por consiguiente son especialmente vulnerables a las sanciones. Eso lo entendieron muy bien en los EEUU, la persecución a los "johns" (clientes) penalizándolos socialmente mostrando sus fotografías en los tablones de anuncios locales, periódicos y hasta vallas publicitarias. Incluso existe un página llamada
JOHNTV creada con el objetivo manifiesto de mostrarles públicamente, en estos videos se les puede ver siendo perseguidos por un maniaco anti-prostitución desde que contactan con la chica hasta que son arrestados por la policía.
Se suele asegurar que el cliente "se va de rositas", que el estigma social recae únicamente sobre la prostituta. Pues bien, vemos que no es así.
"Irse de putas" es algo muy mal visto socialmente, el cliente "tiene que perder un nombre, tiene que perder un prestigio social". Es así, cuando "la gente se entera dónde va el notario" se le crucifica aunque sea el tío más majo, honrado y trabajador del Mundo. Es esto lo que quiero modificar, el hecho de ser cliente de prostitutas no te hace ser peor persona.
Cuando Federico afirma que "el que quiera y la que quiera, que se venda", no está defendiendo la prostitución:
está defendiendo LA LIBERTAD, éste es el "PROBLEMA DE FONDO" como él mismo lo denomina. Suelo decir que yo no sólo apoyo la prostitución en tanto como cliente, sino principal y fundamentalmente como LIBERAL y como DEMÓCRATA. Del mismo modo que Montesquieu apostaba por la libertad de expresión por sí misma, aunque no estuviese de acuerdo con lo que se decía (¡precisamente ahí está la gracia!);
Federico está respaldando la libertad y autodeterminación personal, aun confesando no ser cliente de la prostitución. Esto es algo que los abolicionistas no entienden (ni entenderán nunca), que
apoyamos la prostitución por nuestros PRINCIPIOS Y VALORES LIBERALES, no porque tengamos algún "negociete" o seamos unos "puteros". Y además, en caso de darse alguna de estas condiciones (como es mi caso), en vez de considerarla como un hándicap como hacen ellos lo vemos como una circunstancia ventajosa pues permite un conocimiento mayor de la realidad.
Como tantas otras veces sale a la luz el "problema de salud pública" que aducen los reglamentaristas (no confundir con nosotros, los regulacionistas) para legislar sobre la prostitución. Estoy totalmente en desacuerdo con esto, no hay personas más interesadas en cuidar su salud que las trabajadoras del sexo, y de hecho los estudios que he ido consultando sobre el tema muestran que
la incidencia de enfermedades es similar a la de la población general. Mi experiencia personal también desmonta este tópico por completo: es más, todos los casos de contagio de ETS que conozco han sido dentro de relaciones de pareja "estable".
Pero los liberales no sólo creemos en la libertad, sino que además pensamos que ésta se halla indisolublemente unida a la RESPONSABILIDAD. Así que comprendo y acepto cuando dicen que en caso de enfermedad lo pagamos todos y éste es un coste que debería recaer sobre los usuarios de prostitución o las prostitutas. Por supuesto asumo los costes derivados de mi comportamiento.
Don Federico señala que Público, "uno de los periódicos más obscenos", emprendió una fanática lucha contra la prostitución. Del mismo modo que ellos han erradicado los anuncios de prostitución de sus páginas yo he eliminado a la prensa carca-progre de mi vida.
El asunto de la trata es complejo y debería desarrollarlo en un post aparte pero no me resisto a comentar, aunque sólo sea superficialmente, lo que aquí dicen. Bien, la trata de seres humanos (TSH desde ahora) conlleva una obligatoriedad o coacción (en forma de rapto, engaño, violencia, etc), no así el tráfico. Es cierto que debido a la restrictiva Ley de Extranjería muchas personas han tenido que acudir a "redes" que las han facilitado la entrada al país, pero esto es de manera voluntaria. Según la Guardia Civil "se ofrecen ellas mismas a las organizaciones, sabiendo desde el primer momento que van a trabajar como prostitutas" (informe de los agentes J.L. González Álvarez y A.M. Muñoz Rodríguez). Dicho de otro modo, su "amiga" es la organización que les permite saltarse una ley injusta, su "enemigo" es el Estado que les prohíbe acceder a una vida mejor.
La Ley de Extranjería ofrece grandes privilegios para quien denuncia ser víctima de la TSH, tales como la suspensión de decretos de expulsión y la concesión de permisos de trabajo y residencia (lo cual podría incluso animar a presentar falsas denuncias, como han señalado los empresarios de ANELA). Pero
a pesar de los esfuerzos de la Guardia Civil, los casos documentados de TSH según sus propios datos apenas rondan el 1% del total de personas que ejercen la prostitución (entre el 0,86% y el 1,12%, según el año). ¡Bonita cifra! Toda esa leyenda negra que pesa sobre la prostitución acerca de las mafias que engañan, que pegan palizas, que secuestran, etc supone UN residual caso de cada CIEN. Los agentes señalan en su informe que les "parece sorprendente" que siempre estas mujeres afirmen que ejercen la prostitución "voluntariamente", así que
las dan el trato de "víctimas" porque entienden que viven en estado de necesidad y se hallan bajo el control de personas y organizaciones que se dedican a actividades delictivas, aunque "técnicamente" no se las podría denominar de esta forma. Muy bien, pues leyendo esto uno sólo puede pensar que tenemos unos policías o bien muy sectarios, que retuercen la realidad a su gusto cuando no se adecua con sus esquemas; o bien que son unos completos inútiles porque no detectan esas actividades delictivas en el 99% de los casos. ¿Con qué nos quedamos?
Como es bien sabido las mujeres no llegan de 50 en 50 o de 100 en 100,
los macroprostíbulos funcionan como cualquier otra gran empresa: su "fama" hace que las chicas quieran trabajar allí, pues aunque hay mucha competencia, también hay muchos clientes. Yo he tenido amigas que se han ido a trabajar a ellos, y siempre es porque otra chica las ha dicho que prueben suerte allí.
Las mafias que realmente existen en España no se dedican tanto a la TSH sino a la extorsión pura y dura, como en el caso de Castelldefels (cobrar un pago para no denunciar la existencia de personas en situación irregular) o de Coslada (funcionarios públicos que exigen el pago de una cuota para permitir trabajar a las chicas).
Una regularización bien elaborada e implementada podría ayudar en gran medida a combatir estas mafias, ése siempre ha sido uno de los argumentos de peso de quienes la apoyamos.
Veréis que los abolicionistas no permiten la distinción entre prostitución libre y forzada porque, de hacerlo, se les caerían todos sus argumentos. Unas personas sensatas -como las que se sientan en esa mesa todas las mañanas- saben que hay que "desgranar el trigo de la paja", que
hay que diferenciar. Eso es lo que proponemos los regulacionistas, legalizar la prostitución voluntaria y perseguir la forzosa, la esclavitud sexual. Realmente nos hace mucho daño que se generalicen casos que indudablemente existen de abusos y otras situaciones insoportables, porque no muestran lo que es la prostitución sino una mala caricatura de ella.
Finalmente
Federico se posiciona claramente a favor de una regularización, porque históricamente "siempre ha existido prostitución y casi siempre ha estado regulada", y "siempre ha estado controlada de una u otra manera". Éste es el quid de la cuestión:
si los poderes públicos no actúan van a ser otros quienes lo hagan. Las mafias existen, estoy convencido, por la situación de alegalidad en la que se encuentra la prostitución. La Guardia Civil reconoce que "el vacío legal y administrativo que rodea en nuestro país a los intercambios económicos cliente-prostituta dificulta la investigación policial de este fenómeno". En el caso de que disfrutasen de derechos como cualquier otro trabajador y pudiesen sindicarse y tener voz propia no creo que las mafias pudiesen tratar a las chicas como lo están haciendo.
Para solucionar este problema hay que partir de una solución realista, reconociendo que "moralmente es un asunto muy complicado, y al mismo tiempo no puede seguir así".
Habría que comenzar por atraerse a la opinión pública mostrando la verdadera cara de la prostitución, ya que los abolicionistas han intoxicado mucho con sus mentiras. Como apunta Federico también
habría que buscar un consenso, si el PP o el PSOE se oponen va a ser muy difícil hacer nada. Por eso creo que Rajoy dijo que las cosas estaban bien como estaban, que se siguiese regulando por vía de ordenanza municipal... porque llegar a un acuerdo en este tema va a ser casi una misión imposible, y desde luego requerirá un esfuerzo que nuestros políticos no están dispuestos a realizar.