viernes, 12 de marzo de 2010

Entrevistas a Maria Teresa López, veamos la prostitución desde el abolicionismo

"No conozco a ninguna mujer que ejerza la prostitución de manera voluntaria"

Maria Teresa López Sirgado, Presidenta de AMUNOD



El discurso abolicionista me gusta, he de confesarlo. Creo que es el totalitarismo en estado puro y que los pilares en que se sustenta (sectarismo, maniqueísmo e intransigencia) le proporcionan tanto su fuerza como su debilidad.

Su fuerza porque únicamente funciona en base a negar la realidad, y para ello hay que seguir al pie de la letra la vieja fórmula de "sostenella y no enmendalla". Da igual que la realidad desmienta sus ficciones, rectificar sería para ellos reconocer el error; lo que dentro de la lógica fachiprogre o progrifacha -llámenla como quieran- sería considerado como una muestra de debilidad. Además necesita legitimarse moralmente creando una dicotomía entre buenos y malos, por una parte aquellos comprometidos con la igualdad y que apoyan a las mujeres y por otra quienes abusarían de ellas. Los terroristas, de quienes son primos hermanos, emplean idéntica retórica.

Pero estas características también son su punto débil porque las mentiras tienen patas muy cortas, no se pueden mantener indefinidamente. Así que considero que somos los propios regulacionistas los que debemos publicitar tanto como sea posiblea a nuestros rivales, que cuando hablan se retratan.

La señora López disfruta de un acceso privilegiado a los medios de comunicación, que sin embargo no parecen muy interesados en conocer la perspectiva de quienes la llevamos la contraria. Los abolicionistas son (como los) progres, necesitan que frente a ellos no exista ninguna alternativa ya sea silenciándola, ignorándola, humillándola...



La presidenta de AMUNOD nos traslada una terrible visión de la prostitución asentada en prejuicios que encajan muy bien en el esquema mental totalitario, pero que como estoy demostrando en este blog (con la inestimable colaboración de mis lectores-comentaristas) no tienen nada que ver con la realidad. Las pocas ONGs que realmente ayudan a las prostitutas están compuestas, al menos parcialmente, por mujeres que ya han ejercido la prostitución. En cambio aquellas nacidas de progres subvencionadas apenas logran tener algún contacto con estas personas, tendrán un fuerte apoyo institucional pero en la calle NO SON NADA.

La primera de las entrevistas que les ofrezco es la última de todas, de este año. Se la realizaron en la COPE y se comprueba su total incapacidad para entender que la prostitución puede ser un intercambio en el que todas las partes salgan beneficiadas, que los hombres que estamos con ellas no lo vemos como un último recurso sino a veces como la mejor de todas las opciones posibles, o incluso que la relación no se quede en lo meramente comercial/sexual.



- ¿Cómo está el mundo de la prostitución en Alicante?
Aquí no es un problema emergente. En la ciudad calculamos que hay unas 60 mujeres que ejercen la prostitución. No son muchas, pero es cierto que son visibles y es un problema incómodo para los vecinos. No obstante, viendo como están en otras ciudades, en el caso de Alicante la situación no es alarmante.

- Para devolverles una vida normal, ¿qué es lo más necesario?
Un trabajo. Es muy difícil, y con los tiempos que corren más. Sin trabajo, sin recursos, no se puede hablar de reinserción, pero el problema es que, en la mayoría de los casos, estas mujeres no tienen preparación alguna, ni formación ni hábitos. Tienen muchos problemas detrás y cuando vienen a la asociación es porque no pueden más. Tienen unas cargas tremendas que las obliga a estar ahí. No están en la calle por gusto y su situación hace imposible sacarlas de ella inmediatamente.

- ¿Qué papel tienen los clientes en la existencia de la prostitución?
Es algo incomprensible en el siglo XXI. La prostitución es una vuelta atrás. Los hombres que acuden a ellas es porque se dan poco valor porque hoy en día, con la libertad sexual que existe, no es necesario acudir a la prostitución. Eso es de tener poca autoestima porque supone el usar el cuerpo de una mujer que, sino fuera por dinero, ella no se acostaría con ese hombre. Si son conscientes de ello, a eso se le llama violación. Deberían plantearse qué es lo que están haciendo. El hombre que es hombre es el que por sus propios méritos conquista a una mujer, pero no a cambio de dinero.

- ¿Cuál es la posición de las administraciones?
Pienso que habría que articular leyes más firmes y tener criterios más fuertes porque aquí no van todos en el mismo sentido. Lo que no es admisible es que la prostitución sea vista como una profesión porque a los 30 años una prostituta ya es vieja, entonces que van a hacer ¿a jubilarlas? ¿Les van a dar una seguridad social y a retirarlas mientras que los demás tenemos que trabajar hasta los 67 años? Esto no es ni medio normal.

- ¿Cuál es el perfil de las prostitutas de hoy en día?
La mayoría son extranjeras. Españolas hay pocas y éstas son más fáciles de sacar de este mundo porque no tienen dificultades como la falta de papeles o el idioma. En el caso de las extranjeras, el estado es de total indefensión.

- ¿Algún día se terminara con la prostitución?
No lo veremos nosotras. En estos tiempos que tanto se habla de salvar a los animales o tradiciones y demás, también hay que salvar a las mujeres, pero vamos para atrás como el cangrejo porque ir de putas se ve ahora como normal. Esto es algo retrógrado que no tiene nada que ver con los derechos de la mujer. Hay que tener claro que la prostitución es violencia de género y no se puede considerar un oficio. Además, se da el caso de que ahora también hemos dignificado a los proxenetas convirtiéndolos en empresarios.

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El año pasado, en Informacion.es, respondió a las preguntas de los internautas. Las cuestiones que la plantearon fueron muchas y variadas, destacando su obsesión por considerar esta actividad como violencia contra la mujer (¿violencia cuando te saludan y despiden con un beso? ¿cuando llegan a mojarse y, según reconocen varias de ellas, a disfrutar? ¿cuando las apetece charlar y tomar café con nosotros y contarnos sus historias?). Pero claro, resulta que muchas de ellas no lo perciben así, lo que no es impedimento para que ellas -mucho más clarvidentes- actúen en su beneficio aun en contra de su voluntad. Eso es paternalismo por no llamarlo fas... es cierto, hoy se dice progresismo. Si alguna disfruta (y no conoce a ninguna) sería debido a algún TRASTORNO. Muy bien, muy bien, con gente así de comprensiva da gusto.


Me gustaría que explicase (por supuesto a ella, como a tantas otras abolicionistas, las he invitado mediante correo electrónico a participar en este blog) cómo puede ser que tantas y tantas mujeres no sólo no detecten esos patrones de abuso y dominación sino que lleguen a establecer otros de aprecio y amistad con nosotros, los "prostituidores", incluso llegando a comentarme que nunca los hombres las habían tratado tan bien como cuando han ejercido la prostitución. O cómo resulta que entre prostitutas de larga duración no se hallen esas supuestas secuelas sino que sean de hecho personas sensatas, con la cabeza bien amueblada y precisamente las peores rivales del abolicionismo. Entre las 60 preguntas destacan dos de (presuntas) prostitutas que la dicen que está equivocada, que no es su caso, que viven bien. Da igual, responde que si ahora no sufren ya lo harán en el futuro, como he dicho la realidad no va a obligarles a cambiar su cuento.

En el 2008 concedió otra entrevista en "La verdad", donde repite los consabidos dogmas. Las mujeres que ejercen la prostitución no suelen comenzar a hacerlo por gusto, como tampoco las camareras, cajeras de super o limpiadoras. Pero, a diferencia de éstas, sí he encontrado un alto grado de satisfacción en las prostitutas: al ir fidelizando clientes pueden trabajar menos horas y más a gusto, pueden elegir qué días descansar y a diferencia de la inmensa mayoría de trabajos pueden negociar sus condiciones muy ventajosamente (en muchos casos incluso imponiéndolas al cliente). No sé cómo trabajarán todos los clubes, pero me consta que en muchos las chicas pueden estar varios años, que no necesariamente han de cambiar. Y lo de 20 clientes... ¡ojalá!, dirían muchas, si de hecho el problema suele ser la falta de trabajo. Tal y como está la cosa ahora no llegan a este número ni de lejos, el sociólogo Ignasi Pons cifraba la media de servicios diarios en unos 3 (los fines de semana se duplicaría). Esta estimación sí se aproximaría a la realidad. Los abolicionistas, como no les duele la boca al decir mentiras, sueltan unas tremendas barbaridades en torno a la prostitución cuyo objetivo no es tanto darla a conocer como crear una mala imagen de ella. Por ejemplo, en The Journey, aseguraban que las prostitutas tenían una media de 40 servicios diarios. No he conocido una sola prostituta que llegue a echar 40 polvos al día.



- ¿Por qué no le convencen los argumentos favorables a la regularización de la prostitución?
Hace un tiempo no lo tenía tan claro. Quería escuchar a todo el mundo para formarme una idea más sólida, aunque éticamente lo seguía viendo como una aberración. Ahora, cada vez estoy más convencida de que no hay que normalizar esto, como dicen algunos. Es violencia de género. No se puede hacer oficial, no puede estar dentro de la normalidad de la vida una violencia. Nunca es un beneficio para las mujeres y sus familiares. Es una intromisión voluntaria en el cuerpo de una persona. Considero que es una violación. Esa mujer no lo hace con gusto. El cliente utiliza a un ser humano para canalizar sus pulsiones sexuales.

- Los empresarios de locales de alterne asociados en Anela afirman que las prostitutas que trabajan en sus locales lo hacen de forma voluntaria. ¿Le hace esto replantearse su posición, aunque sea sólo en ciertos casos?
Nunca es voluntario entrar en la prostitución. Yo lo entiendo así. Cómo lo vas a regularizar, si los clubes cambian de chicas cada quince días y ellas tienen que llegar a veinte servicios diarios para costearse todo lo que necesitan. Y a partir de veintitantos o treinta años ya se las considera viejas. ¿Qué van a llegar hasta los 65 para la jubilación? Todo esto me parece una historia electoralista que no tiene pies ni cabeza. Las penurias económicas y sociales determinan la decisión de una mujer para ejercer la prostitución. No se hace libremente.

- ¿Qué conclusiones saca de sus primeros once meses al frente de la institución?
Estamos relativamente contentos porque nos están llegando muchachas jóvenes que quieren salir de la prostitución. Cuanto más joven, mejor, porque se puede reparar antes del daño. A ciertas edades, ya resulta muy, muy complicado, sólo se pueden adoptar medidas paliativas.

- ¿Y cómo se gestiona la asistencia que ofrece Amunod?
Realizamos entrevistas para valorar cada caso particular y sus necesidades. A partir de ahí podemos poner en contacto a las mujeres con todo tipo de instituciones y ayudarles a atender a sus niños, así como a encontrar un trabajo. Las hay que no saben escribir ni leer. Aparte, están las dificultades culturales, puesto que hasta nosotros llegan de muchas nacionalidades. Trabajamos en coordinación con los servicios sociales y nuestra labor incluye la formación laboral y el aspecto psicológico, sobre todo, incidir en la autoestima, la autoayuda. El Banco de Alimentos también nos aporta comida que repartimos cada trimestre.

- La asociación está embarcada en algunos proyectos nuevos. ¿Puede concretar su contenido?
Uno de nuestros objetivos es obtener una bolsa de empleo en empresas que colaboren con nosotros. Éste es un tema tabú. Si en el currículum pones ex prostituta, nadie te contrata. Si fuera tan normal esta actividad, no ocurría así, ¿verdad? Por eso tenemos que ocultar siempre esos antecedentes. Por otra parte, la CAM nos está subvencionando otro programa, que vamos a poner en marcha muy pronto, para acudir a Torrevieja, Orihuela, Alfaz del Pi y Benidorm a ofrecer nuestra ayuda. Irán un psicólogo y una trabajadora social. También tenemos el borrador de una intervención en el centro de Alicante para intentar reinsertar a las mujeres que se colocan allí para encontrar clientela. No queremos que se cambien de sitio, sino echarles una mano. El requisito imprescindible para prestar nuestro apoyo es que la destinataria se sume a alguno de nuestros programas.

- ¿Con cuántas mujeres están ahora mismo en contacto?
- En nuestros registros figuran datos de unas 400, pero eso no significa que estemos interviniendo a la vez en la reinserción de todas ellas.

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La última de las entrevistas que he encontrado es del 2007, cuando llegó a la presidencia de la asociación. La concedió a "Las Provincias" y es una concatenación de mentiras, una tras otra. No puedo creer en la buena voluntad de los abolicionistas, una cosa es equivocarse por ignorancia (algo completamente excusable) y otra es mentir a sabiendas. Dice que a los hombres se nos excusa por ir de putas (si, claro... si se nos ve como a monstruos...), que ellas sufren un grave daño tanto psicológico como físico (que curiosamente ellas no detectan, sólo lo van las "expertas" abolicionistas), que no son libres (los casos de prostitución forzosa como reconocen asociaciones como Hetaira o CATS son anecdóticos, entre el 1% y el 5% de los que han hallado), que el miedo las bloquea o que tienen una autoestima baja (esto la va a encantar a Marien, jejeje). Todas estas gansadas fueron las que me creía de pequeño, cuando no sabía nada de la prostitución; y la verdad es que me resultaban creíbles ya que no tenía manera de contrastarlas. A día de hoy he comprobado que no son más que patrañas, por eso no ceso de denunciarlas. Y lo mejor de todo es que hay propios estudios suyos que lo desmienten, como el informe de la Guardia Civil que echa por tierra la pretendida forzosidad del ejercicio de la prostitución u otro del Instituto de la Mujer que asegura que su autoestima es igual e incluso superior a otras mujeres... ¿Va a hacerles eso cambiar? Ni mucho menos, como he dicho están obcecadas, necesitan repetirse fanáticamente sus absurdas creencias abolicionistas; ni conocen la realidad de la prostitución ni lo desean. Lean lo que dice y díganme si les parece creíble:



- ¿Hay mucha hipocresía social en el tema de la prostitución?
Es que la sociedad todavía piensa que la prostitución es algo necesario, basándose en un tópico más. Además, como está relacionada con temas que aún son tabú como el sexo, a las prostitutas se les mira de manera vergonzosa. Sin embargo, a los hombres se les excusa, y se dice que no está tan mal, que son muy machos si van a usar la prostitución, que siempre ha sido así...

- ...que es necesario.
Exacto. La mujer que ejerce la prostitución primero se está causando un daño psicológico y físico. Y luego está el problema social porque no es algo que vaya a confesar. Por ejemplo, si hace un currículum para buscar trabajo no lo va a decir porque la gente la rechazaría. Imagínese la marginación que sufren.

- ¿Son libres?
Por supuesto que no.
Cuando una mujer tiene un problema económico detrás, un problema de papeles, un problema de engaños y de raptos para que se prostituya no es libre. Mire, ahora acabo de ver a una chica que ha denunciado a sus raptores. No todos los casos son así, pero tenemos bastantes.

- Pero muy pocas se atreverán a pedir ayuda.
Es algo muy complicado. En este caso concreto la chica ha tenido que cambiar de ciudad, pero su familia también porque todos estaban amenazados. Se necesita un gran valor y bastante formación para hacerlo, y como sea una persona joven es muy difícil que lo llegue a denunciar. Los miedos las bloquean.

- Y si no se denuncia, no hay nada que hacer.
Claro, ni la policía, ni los servicios sociales ni nosotros podemos ayudarlas.
La gente tiene que denunciar de la forma que sea. El problema es que, además de la marginación a la que están sometidas, también hay mucha presión social. Nosotros estamos teniendo problemas a la hora ir visitar a una empresa, identificarnos y pedir convenios para ayudarlas en el tema del trabajo.

- ¿Por qué?
Pues no lo sé. La gente a la que visitamos generalmente son hombres, hay muchos tabús en este tema y siempre se culpabiliza a la mujer. Piensan que podrían estar haciendo otra cosa.

- Limpiando escaleras.
Le voy a decir algo. Las escaleras es muy difícil limpiarlas porque pasan por una empresa que es la que contrata a la gente. El sueldo medio trabajando diez horas está en 600 euros. Estas mujeres tienen una media de entre uno y tres hijos, viven de alquiler, no tienen pensión de alimentos ni arropamiento familiar. Si alguien puede vivir así que venga y me lo explique. Ya está bien de mirar a otro lado. Las prostitutas están generando unos beneficios económicos tremendos por y para hombres, mucho más que las drogas, pero todas ellas acaban pobres como ratas.

- Esos testimonios que vemos en programas sobre lo que ganan...
Eso sería hace años. Nunca tienen una ganancia segura y para pagarse la casa y pagarse la vida tienen que hacerse de 15 a 20 hombres diarios. ¿Sabe qué es eso? Una salvajada.


-¿Se ha encontrado con algún caso que lo haga porque quiere?
No he conocido a ninguna.
En el momento en que una persona lo hace por necesidad económica, no es libre. Es imposible que acepte de buen grado estar con tantos hombres en un día, uno más sucio, otro más limpio, otro más viejo... sin que te mueras de asco.

- ¿La prostitución tiene un nuevo rostro o es el de siempre?
Es peor, más dura.

- ¿Por qué?
Hay más mafias. Antes podían alternar, pero ahora no pueden ir a un club y trabajar sólo haciendo copas. Les exigen un número determinado de clientes y tienen que costearse la habitación del club.

- ¿Cuál es el perfil de las chicas que les llegan?
Tienen una media de 25 a los treinta y pico años, con hijos y sin ninguna formación. Pero es que aunque tengan formación, como su autoestima es tan baja se sienten incapacitadas para ir a buscar trabajo.


- ¿Cuántas atienden?
En la base de datos tenemos a 400 mujeres y este año han venido 22 nuevas. Pero desde abril estamos atendiendo muchísimas citas. Una media de cuatro diarias.

- En el tema de regularizar la prostitución hay temporadas en que el tema está de moda, pero después desaparece.
Es un tema que está ahí. Lo que destacaría es el acierto de que la prostitución se incluya en el tema de la violencia de género. El hecho de que ellas no sean conscientes de que están siendo maltratadas no nos exime al resto, que lo estamos viendo, que hagamos algo.

- ¿Pero qué piensa?
Mi postura es que no tiene ni pies ni cabeza, dejando al margen que éticamente no es viable el dejar que se metan dentro de tu cuerpo. ¿Cómo hacemos con la edad laboral, hasta los 65 años de prostituta? No hay ninguna excusa en consentirlo. Si consideramos que es maltrato para la mujer no se puede regularizar, hay que erradicarlo.

- ¿Cómo?
No lo sé, con muchísimas medidas.
Esa frase de que nunca se erradicará no me sirve. La esclavitud se ha erradicado, no totalmente, pero en menor número. No está bien visto que una familia bien tenga dos esclavos negros, pero todas las mujeres que están cogidas por una red son esclavas hasta que acaben con su cuerpo. Les importa un pepino lo que sea de ellas, aunque se mueran en dos años. Lo que les importa es que produzcan.

miércoles, 10 de marzo de 2010

Puteros de renombre III: John Profumo

Hoy hace 4 años que falleció el protagonista del probablemente mayor escándalo sexual en el Reino Unido, John Profumo. La historia es bastante larga, intentaré ser breve para centrarme en lo que me interesa.

Básicamente lo que sucedió fue que el Secretario de Estado de Guerra (el equivalente a nuestro Ministro de Defensa) británico mantuvo una relación extramatrimonial con una callgirl o escort de la época, la bella Christine Keeler, de quien los servicios de inteligencia sospechaban que pudiese estar trabajando para el espía soviético Yevgueniy Ivanov, agregado naval en Londres.

La alta reputación de la que gozaba John Profumo, labrada a lo largo de muchos años, se vino abajo en un instante. Como tantos otros puteros vivía una doble vida, a cada momento sabía que se la jugaba.



El partido de oposición, el laborista, supo reconocer la oportunidad que se le presentaba cuando tuvo noticia de este asunto y se apresuró a filtrarlo en el “Westminster confidential", creando una auténtica tormenta política que hizo naufragar al gobierno: Profumo fue obligado a dimitir tras mentir sobre su relación en la comisión de investigación que se abrió en la Cámara de los Comunes (como nuestro Congreso de los Diputados), y la pésima imagen creada -ya que él era un hombre casado en una sociedad muy conservadora y ella tenía entre sus clientes a reconocidos delincuentes como Aloysius ‘Lucky’ Gordon y Johnny Edgecombe-, dañó severamente la reputación del gobierno conservador presidido por Harold Macmillan, facilitando el acceso al poder de los laboristas liderados por Harold Wilson.

El cesado ministro no volvería ya nunca más a la vida pública, a partir de entonces dedicaría el resto de su vida al trabajo social para los pobres. Al parecer su mujer le perdonó y continuaron juntos. En 2003, a petición de Tony Blair, el Parlamento lo reincorporó al Consejo Real del que había sido expulsado en 1963. En cambio Christine, tras pasar 9 meses en prisión por perjurio, se hizo famosa y todo un icono de la cultura popular. Años más tarde escribiría sus memorias.

Christine Keeler posa en mayo de 1963 para Lewis Morley, convirtiéndose instantáneamente en una celebridad y en un símbolo sexual. La historia de una jovencita de 19 años que se pasaba por la piedra a lo más granado de la sociedad londinense se convirtió en la comidilla de todos.



Esta historia tiene mucho jugo, de ella se pueden sacar bastantes lecciones. En primer lugar la alta categoría de ciertos clientes, entre los “pacientes” de la señorita Keeler se encontraba desde un ministro a un agregado naval, pasando por diplomáticos, espías, y –según algunos medios- el mismísimo esposo de Isabel II, el príncipe consorte Felipe de Edimburgo. En muchos casos los clientes de prostitutas son personas perfectamente integradas en la sociedad, respetadas en su comunidad, bastantes veces con pareja y que ni tienen problemas de relación con las mujeres como afirman las abolicionistas ni originan problemas de inseguridad como nos acusan ciertos vecinos.

También podemos señalar el altísimo precio que paga aquel personaje público (Elliot Spitzer, Tiger Woods…) cuya condición de “putero” es revelada al público. Frecuentemente su carrera profesional se viene abajo, a pesar de que como el señor Profumo sea una persona preparada (estudió en Oxford), prestigiosa (veterano de la II Guerra Mundial) y haya demostrado valía (largos años de trabajo en el ministerio). Mientras la prostitución siga siendo considerada un tabú los clientes, y más aquellos que queremos labrarnos una carrera profesional, hemos de ocultar nuestra condición no por vergüenza, no porque hagamos algo malo, no porque seamos unos hipócritas sino por MIEDO, solamente por una cuestión de supervivencia social. Constantemente denuncio esa falacia abolicionista por la cual el mero hecho de contratar a prostitutas nos convertiría automáticamente en malas personas. Pues no, hay de todo, y de hecho la mayor parte de sus clientes son buena gente. La relación entre clientes y prostitutas no es siempre la misma, depende de los valores culturales que predominen en la sociedad, así las propias chicas aseguran diferencias entre nosotros según el lugar de procedencia; pero por lo general manifiestan que el trato que las dispensamos es excelente. Para nosotros ellas son nuestras compañeras sexuales y parejas comerciales, personas con las que disfrutamos y compartimos muy buenos momentos, quienes las ven como "putas asquerosas" indignas y que se humillan no somos nosotros sino quienes atacan la prostitución.

La última lección sería de índole puramente política, el saber aprovechar un lio de faldas para denigrar a alguien provocando su ruina. No creo que realmente los asuntos de seguridad interna de Albión corrieran peligro, es de suponer que un ministro ha de tener suficiente sentido común y prudencia como para no revelar nada que pudiera comprometerle. Desde luego el MI5 no encontró nada, y si bien es cierto que mintió en el Parlamento también lo es que no tenía alternativa. ¿Alguien se imagina a un alto cargo político reconociendo que le molan las pilinguis? Y es algo que si ustedes lo piensan friamente no solo no es negativo, sino altamente beneficioso. Como no va a tener una única amante será más difícil que se enamore ciegamente y por tanto que sea vulnerable a una extorsión como sería un secuestro. Además al copular de manera regular gozará de salud y buen humor, con lo que podrá desempeñar adecuadamente sus tareas. Asimismo contribuyen a aumentar el empleo joven y femenino, colaborando de esta manera a una mayor igualdad social. Bien, vamos de putas, ¿y qué?

jueves, 4 de marzo de 2010

Los abolicionistas... de los toros

Los periódicos abren hoy con el debate del Parlamento de Cataluña en el que se discute acerca del futuro de las corridas de toros en esta autonomía. En sí mismo no es éste un tema que me llame la atención lo más mínimo, las corridas que me interesan son otras, en cambio el trasfondo existente -la lucha entre los demócratas y los totalitarios- merece que dedique al menos una entrada.

En principio las demandas y argumentos de toda esta serie de activistas sociales (feministas, ecologetas, antitaurinos...) pueden resultar atractivas e incluso justas para una buena parte de la ciudadanía. Supuestamente no están pidiendo más que reformas de sentido común, que podrían mejorar nuestra existencia en muchos sentidos, mediante una mayor igualdad, un mejor cuidado del medio ambiente, un trato digno y adecuado a los demás animales... es completamente normal picar en el anzuelo cuando se desconocen los temas de los que se habla, y especialmente cuando se ignora cómo funcionan estos grupos y sus reivindicaciones últimas.

Sin embargo uno va comprobando que su discurso al completo se sustenta o bien en prejuicios ideológicos difícilmente demostrables, o directamente en mentiras descaradas; una muestra clara es el conocido escándalo del "Climagate". Quienes conocemos el Mundo de la prostitución ya estamos curados de sustos ante las mentiras abolicionistas, que son tan variadas como inverosímiles: mayoría de prostitución forzada (cuando no toda), graves trastornos psicológicos como consecuencia del ejercicio de la prostitución, alta incidencia de ETS, violencia y abusos por parte del cliente, relaciones asimétricas (en esto sí llevan razón, pero suelen ser a favor de la trabajadora sexual) y un largo etcétera con el que no continúo porque esta cantinela ya me aburre. Resulta que los "salvadores del Mundo" no son tales, sino en unos casos unos carcas reaccionarios opuestos a todo cambio, en otros unos oportunistas interesados en hacer negocio con las preocupaciones creadas (el caso de Al Gore es paradigmático) y muchas veces unos intolerantes incapaces tan siquiera de considerar las opiniones ajenas.

Algunas protestas antitaurinas son ciertamente muy llamativas. Como suele suceder una imagen vale más que mil palabras, la conocida estrategia de Zapatero de "dramatizar" es útil para llamar al sentimentalismo en detrimento de los argumentos racionales.


Esto sucede en todos los ámbitos, por poner nuevos ejemplos podríamos citar la polémica sobre la asignatura de Educación para la Ciudadanía, la crítica al falso feminismo imperante o la vergonzosa imposición lingüística. Suelen surgir unos pocos héroes (Albert Rivera, Gloria Lago, el juez Francisco Serrano de quien ya he escrito en este blog...) que plantan cara ante estas injusticias manifiestas que invariablemente conducen a un abuso de poder, pero son todavía menos los que señalan la relación que vincula a todos estos temas. En última instancia estamos hablando de libertad, de si queremos una sociedad plural y abierta o un régimen "semifascista" tal y como lo califica hoy Eduardo Arroyo en el País. Ha acertado de pleno, el problema es la falta de respeto a las LIBERTADES PERSONALES. Estoy seguro de que todos tenemos en nuestra cabeza cómo debería ser el Mundo ideal, sabemos qué cosas nos gustan y cuales no, qué consideramos admisible y qué desaprobamos; y estamos en nuestro derecho, faltaría más, de intentar conseguirlo. Pero no a costa del prójimo, no es legítimo alcanzar nuestro paraíso a costa de su infierno. O por lo menos no para un liberal como yo, que vea como iguales a los demás y respete su vida, propiedades y deseos. Dentro de lo posible me parece que habría que construir una sociedad en la que tuviesen cabida el mayor número de personas, con sus sensibilidades y opciones diferentes. No vamos a acabar nunca con los problemas que toda convivencia comporta, pero sí podemos encauzarlos y minimizar su impacto.

Suelo decir que no sé si soy contrario a los progres porque apoyo la prostitución o es que apoyo la prostitución porque soy contrario a los progres. Es cierto que, como cliente y amigo de prostitutas, todo lo relativo a la prostitución me resulta muy atractivo; pero es que aparte, como demócrata liberal, no puedo obviar que los ataques que sufrimos también erosionan a la sociedad libre, o lo que va quedando de ella. Debería resultarnos llamativo el comprobar que quienes son contrarios a la prostitución comparten muchas otras afinidades, como ser favorables al independentismo (caciquismo, más bien) o en este caso apoyar a los antitaurinos. ¿Qué sucede? Que lo que se camufla tras cada una de estas protestas no es más que la más profunda intolerancia de quienes comparten un proyecto político excluyente como señala Juan Fernando Iturralde. Ecologetas, nazionalistas, antitaurinos, retrofeministas y en general toda la patulea progre "se creen superiores al resto, dueños absolutos de la verdad, imponen su ideología e insultan, agreden, y censuran a quienes no piensan como ellos". No sólo es lo que defienden, sino cómo lo hacen. Es fácilmente comprobable cómo las tesis fascistas que propugnan sólo pueden defenderse por medios fascistas. Absolutamente siempre comienzan por descalificar al adversario, para ellos somos puteros, asesinos (los taurinos), machistas y maltratadores, españolistas, neoliberales salvajes (los negacionistas), en fin, "la derecha"; la casposa, rancia y cavernaria derecha que habría que extinguir. Un toro puede ser para ellos un animal noble al que hay que proteger, pero todavía les gusta más si sirve para cargar contra esos odiados derechistas que, ni de lejos, seríamos merecedores de los mismos derechos. Un simio sería más humano que nosotros, en su sociedad idílica nuestro lugar estaría o en el cementerio o en el gulag.

Del mismo modo Juan Manuel Moreno Menor, secretario general de la Unión Nacional de Empresarios Taurinos, ha entendido que lo que se popone el legislativo-ejecutivo (porque la separación de poderes hoy por hoy es una ilusión) es purgar de Cataluña todo lo que resulte incómodo al régimen. La Fiesta Nacional representaría al "españolismo" por antonomasia, así que su prohibición simbolizaría tanto sacudirse el yugo del perverso "Estado Central" como mostrar que los catalanes son diferentes y mejores a nosotros, ya que han sido lo suficientemente civilizados como para suprimir una práctica vista por la progresía como grotesca y salvaje. Jose María Carrascal, en el ABC, va más allá al asegurar que la decisión ya está tomada y que todo el debate parlamentario no es más que una farsa. Le creo, pues con la prostitución ocurrió exactamente lo mismo, la Comisión parlamentaria formada para estudiar este problema llegó a unas conclusiones que perfectamente se podían haber escrito sin necesidad de escuchar ni a uno sólo de los ponentes. En política, y machaco mucho con esta idea, resulta más importante la fuerza en cuanto a redes de apoyo que se tengan que la veracidad o la racionalidad. El movimiento pro derechos todavía ha sido incapaz de encontrar un apoyo político que le convierta en una opción seria. En cambio los abolicionistas cuentan con toda una serie de pesos pesados (Tomás Gómez, Delia Blanco, Ángeles Álvarez, Elena Valenciano o Lourdes Muñoz, entre otros) dentro del PSOE y algún que otro acomplejado o carca en el PP.

No sé si las relaciones que he señalado, propósito principal de esta entrada, os resultan igualmente evidentes. Según mi criterio poco o nada avanzaremos si seguimos desvinculándonos de otras luchas y abordando cada problema de manera fragmentaria. Unos defenderemos la prostitución, otros los toros, éstos el derecho a que a sus hijos el Estado no les adoctrine, aquellos la pluralidad lingüística, los de más allá la veracidad de información sobre el clima... pero TODOS estamos a favor de la libertad y en contra del totalitarismo progre. O combatimos unidos o iremos sucumbiendo poco a poco, ¿quién pensaría que se llegarían a prohibir "los toros" en una parte de España? Pues hoy muchos consideran imposible que se haga lo mismo con la prostitución, hasta que llegue el día y nos preguntemos cómo hemos llegado a eso. La respuesta es sencilla y la anticipo: haciendo lo que hacemos ahora, pasar los días mano sobre mano viendo cómo avanzan sin reaccionar.

miércoles, 3 de marzo de 2010

Música: escupiendo nuestro asco

Recientemente mantuvimos una discusión en el blog de Marien con un vecino del Raval en la que se quejaba de varios de los problemas que sufrían como consecuencia directa del ejercicio de la prostitución en la vía pública, a saber: amenazas, agresiones, acoso a las mujeres no oferentes... frecuentemente se señala que la prostitución viene acompañada de drogas, inseguridad o problemas sanitarios, lo cual obliga a tomar medidas como las prolíficas ordenanzas municipales de convivencia (que prohiben la prostitución en la vía pública), bien conocidas por todos.

No digo que éstos problemas no existan, claro que son reales, porque los problemas no están ahí sino que son construcciones subjetivas. ¿Quién puede evitar que una persona muy miedica se sienta insegura? Normalmente la prostitución no origina por sí misma ningún tipo de molestia pero, ante la falta de justificaciones serias para rechazarla, se crean otras más tangibles. ¿A qué me refiero? Bien, les voy a poner dos ejemplos, uno desde la perspectiva de las prostitutas y otro de la de los vecinos.

Tras el famoso escándalo de las fotos del País mostrando la prostitución en la Boquería, el periódico el Mundo se preocupó de hablar con algunas chicas de la Montera, en Madrid, para conocer cómo era la situación aquí. Según ellas "no molestaban tanto" y son chicas "muy tranquilas", sin embargo a ciertos vecinos "no las gusta verlas". Desde nuestro lado, el de clientes y prostitutas, es como vemos la situación. Vamos a lo nuestro, somos tranquilos, ni damos ni queremos problemas, pero nos encontramos con ciertas personas a las que nuestra mera presencia parece incomodar. ¿Por qué? Pienso yo que porque nos ven como escoria, lo que les lleva a dirigirse a nosotros de malos modos y a considerar que debemos ser peligrosos aunque no exista ningún indicio racional para suponerlo, más allá que el de ofertar/demandar servicios sexuales. Afortunadamente son la minoría, la convivencia con la mayoría de los vecinos (algunos de los cuales son clientes de las chicas, o las chicas de ellos ya que les compran ropa, comida, tabaco, hacen sus recargas de móvil, etc) es francamente buena.

La plataforma RAVAL PER VIURE asocia la "dignidad" a la exclusión del diferente. Algunas personas desean construir sociedades muy cerradas, donde no exista diversidad cultural, ideológica o social. Es lógico que sus demandas sean recogidas por la actual administración catalana, ya que sus proyectos políticos son coincidentes.



Me interesa conocer las motivaciones de la gente, sinceramente creo que la mayor parte de los problemas de convivencia se pueden arreglar entre la propia sociedad civil sin necesidad de recurrir a medidas coactivas impuestas por el poder político, así que cada vez que escucho cualquier queja de convivencia relacionada con la prostitución la analizo atentamente. ¿Cómo podemos llegar a un acuerdo? ¿Es posible minimizar el impacto social de la prostitución? ¿Existe alguna manera para que tanto los vecinos que protestan como las chicas que hacen la calle puedan conciliar sus intereses? El siguiente mensaje, que pueden encontrar en la red, aclara estas dudas:

Soy Carlos Alberto. Vivo en un piso de Alcorcón (Madrid) desde hace 9 años y hemos tenido la desgracia de tener como vecinos a una pareja que han alquilado una vivienda por un contrato de un año, donde después nos hemos enterado que se practica la prostitución. Ellas (4 chicas jóvenes) proceden a su actividad desde las 10 de la mañana hasta las 8 de la tarde, con el consiguiente goteo de clientes y la inseguridad que corre la finca debido a la falta normal de vecindario. La verdad es que hemos pensado en medidas personales ya que hemos acudido a la policía, y nos han dicho que no podemos hacer nada porque estas mujeres no hacen escándalo alguno. Tememos por la seguridad de nuestras viviendas y la salud de nuestros hijos pequeños. Si pudieran ofrecernos alguna solución se lo agradeceríamos. Saludos.



Bueno, pues es una desgracia como otra cualquiera, como tener de vecino a un gilipollas, a un racista o a un socialista. No para Don Carlos Alberto, sino para las chicas. Resulta que reconoce que "estas mujeres no hacen escándalo alguno", ejercen en un piso privado por lo que no hay imágenes obscenas a la vista de nadie ni desperdicios por el suelo, y además trabajan en un horario laboral completamente normal. Pero ellos temen por "la seguridad de sus viviendas y la salud de sus hijos"... ¿Por qué? Que alguien me explique si existe la menor relación, es como si yo creo que por bailar va a llover o si considero que alguien va a ser un delincuente por nacer en un año determinado (por decir algo, no se me ocurren ejemplos absurdos a esta hora). No, la prostitución no da más problemas... que ser prostitución. Con eso está dicho todo, no hay necesidad de que existan problemas, y si no los hay se los inventan. Además me parece curioso que cuatro chicas jóvenes puedan sobrellevar sin mayores tratornos toda esa inseguridad para su vivienda y su salud y todo un hombre hecho y derecho tenga miedo. ¿Miedo? ¿O son prejuicios? ¿Tendría miedo por el trasiego de los clientes de una consulta dental, que seguramente serán muchos más? ¿O miedo para la salud de sus hijos? ¿Qué pasa, que hay una especie de bacteria del puterío que se va esparciendo? ¿Huele mal por donde pasan las putas y sus clientes? Que es la pura y simple discriminación de toda la vida; al negro, al marica, al inmigrante, al ex presidiario, a la madre soltera y a la puta, entre otros, se les ha atacado siempre desde los sectores más intransigentes sin mayor motivo que el ser diferentes. Ese es nuestro delito, no causar problemas, no hacer ésto aquello, sino ser lo que somos. Y la verdad es que contra la intolerancia no se me ocurre solución alguna, más que educación y cultura para las generaciones venideras, pero con las criadas en el odio y en el desprecio poco creo que pueda hacerse, ya están echadas a perder.

La mayoría de chicas que he conocido en esto no son ni buena ni mala gente, son JUSTAS. Como dice una amiga (que me ha mandado un mensajito muy bonito hoy para que vaya a verla...) "si me tratan bien yo soy buena, y si mal, soy PEOR". Ante la gente que no sabe que hablar mierda de nosotros tendremos, mal que nos pese, que responderla en su mismo lenguaje. Desearía que no fuese así, pero no entienden el lenguaje del respeto y de la educación. Por tanto les dedico la siguiente canción de Chicharrica:



ESCUPIENDO NUESTRO ASCO - CHICHARRICA

Ellos nos critican, a nuestras espaldas hablan mal.
¿Y qué? ¿Y qué más nos da?
¿Qué les importa a ellos, qué más nos da a nosotros
si todo sigue igual?
¿Y qué más nos da?
Ellos tienen su vida y nosotros la nuestra, y (que) nos dejen en paz.


Escupiendo nuestro asco contra su hipocresía.
Escupiendo nuestro asco contra la burguesía.
Escupiendo nuestro asco contra su hipocresía.
Escupiendo nuestro asco contra la burguesía.

Sólo porque pensamos de manera diferente nos llaman mala gente.
¡Nos llaman mala gente!
Se encierran en su Mundo
de lujo y de billetes atacando a quienes
¡No se lo merecen!


Escupiendo nuestro asco contra la burguesía.
Escupiendo nuestro asco contra la hipocresía.
Escupiendo nuestro asco contra la burguesía.